jueves, 16 de agosto de 2018

Amado querido


altText(Roberto Feletti )El autor repasa los logros de la gestión económica del ex ministro y vicepresidente, hoy detenido por la causa Ciccone.
Amado querido, llegaste al Ministerio de Economía en julio de 2009, con la Argentina golpeada por la crisis internacional y la actividad en caída. Ya habías impulsado la recuperación estatal de los aportes previsionales, liquidando el ominoso fraude de las AFJP y con ello asegurado los recursos fiscales para una política de recuperación de la demanda. Pero tenías claro que eso era insuficiente si no se ordenaba el frente externo asediado por la crisis.
Con ese objetivo fuiste a la Asamblea del FMI en Estambul, en septiembre 2009. Sin condicionamientos reuniste una masa crítica de u$s 5.000 millones de los organismos financieros multilaterales, pero resultaban insuficientes para un programa expansivo. Había que apelar al excedente de reservas acumuladas en el Banco Central y lanzar un segundo canje de deuda que consolidara la restructuración iniciada por Néstor, creando condiciones de estabilidad y crecimiento.
Por primera vez las reservas internacionales -que siempre fueron el reaseguro de la fuga de divisas del poder económico- servirían para desendeudar al país sin costo social. Aplicaste u$s 6.500 millones a crear el Fondo de Desendeudamiento, desalojando del Banco Central a Martin Redrado, refractario a esa política. En mayo de 2010 lanzaste el segundo canje de deuda defaulteada alcanzado la reestructuración el 92,4 % del total y acotando así los ataques especulativos, que serían convalidados años después por el fallecido Juez "buitre" Thomas Griesa.
Con esa masa crítica de recursos -u$s 5.000 millones de financiamiento de organismos multilaterales y u$s 6.500 millones de excedente de reservas- lanzaste tu programa expansivo sólidamente sostenido en el frente fiscal y en el sector externo. La economía se recuperó vigorosamente. Según el INDEC de Jorge Todesca, el crecimiento ascendió al 10,1% en 2010 y al 6 % en 2011. Cuando llegaste al Ministerio a mediados de 2009 la tasa de desempleo era del 9,1% y cuando te fuiste a fines del 2011 estaba en 6,7 %.
Con u$s 11.500 millones reunidos trabajosamente a fines de 2009, lograste un crecimiento de la economía promedio anual del 8 % en el bienio 2010/2011 y un descenso de 2,4 puntos en el desempleo.
El "mejor equipo de los últimos 50 años", en cambio, endeudó al país en u$s 52.000 millones frescos y el crecimiento promedio anual en el bienio 2016/2017 fue del 0,5 %, mientras que la tasa de desempleo aumentó 3,3 puntos entre fines 2015 y principios 2018. Además, gastaron u$s 11.700 millones en cancelar el 7,6 % restante de la deuda defaulteada no reestructurada, sin hacer oferta pública en ningún mercado internacional porque el entonces Ministro de Finanzas Luis Caputo pagó individualmente a cada supuesto acreedor. El costo del arreglo no cursado por los mercados de valores se estima en u$s 189 cada u$s 100 defaulteados, contra los u$s 68 cada u$s 100 defaultados que ingresaron a los canjes 2005 y 2010, hechos en oferta pública internacional.
Llegaste al Ministerio de Economía en julio de 2009 con la economía en recesión y una elección legislativa perdida; te fuiste en diciembre del 2011 con la economía en máximo crecimiento e integrando una fórmula presidencial liderada por Cristina que alcanzó el 54 % de los votos.
La oligarquía nunca te lo perdonó.
Fuente:Eldestape

miércoles, 15 de agosto de 2018

¿Crisis estructural o coyuntural?


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El presidente Mauricio Macri y sus principales ministros afirman con vehemencia que la crisis que atraviesa la Argentina ya está quedando atrás y que el rumbo económico definido por su gobierno no se va a cambiar porque es el correcto. Se le suman algunos economistas y empresarios que, en línea con las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, apoyan esta idea diciendo que “la turbulencia” ya pasó y que en los próximos meses se podría lograr una incipiente recuperación económica.
Así es que, lejos de revisar las causas que desembocaron en la corrida cambiaria iniciada el pasado mes de abril y de hacer las modificaciones necesarias para resolver el problema que motiva la desconfianza reinante, el pedido de asistencia financiera al Fondo significó un aceleramiento de las reformas fiscales en la creencia de que el principal problema a resolver es el déficit fiscal.
Esta situación resulta de extrema gravedad porque partir de un diagnóstico equivocado puede ser letal. El gobierno ha manifestado que el principal problema por resolver es el déficit fiscal, cuanto esto es, en realidad, otro síntoma de un modelo económico inviable, socialmente injusto y políticamente insostenible.
Cuando se pretende poner la idea por sobre la realidad, aun contando con todo el aparato estatal, las corporaciones financieras y el apoyo de los sectores más poderosos, comienzan a emerger las tensiones propias un modelo incapaz de resolver sus inconsistencias y de corregir los desequilibrios de manera armónica y con sentido de continuidad.
Las recurrentes tensiones que se registran en el mercado cambiario reflejan el histórico desbalance externo que resulta de un modelo aperturista y colonial, cuya decadencia ya se manifestaba incluso antes de la Primera Guerra Mundial. Importado, institucionalizado y defendido de generación en generación por un pequeño número de terratenientes, comerciantes y financistas, condena a la Argentina al subdesarrollo, porque la margina como productora de productos primarios cuya venta nunca alcanzará para importar el resto de los bienes que necesita un país para que todos sus habitantes puedan desarrollarse y vivir con dignidad. 
La supuestamente tan combatida inflación que se observa de manera crónica en la Argentina es un claro síntoma de la puja distributiva que algunos proponen resolver mediante la superación del más apto; si tales tensiones siguen vigentes y no son dominadas por las tradicionales recetas ortodoxas, es porque el proceso de formación de precios se origina en una estructura económica cada vez más asimétrica, descoordinada y dispuesta para fugar la riqueza.  
Los enfrentamientos que se suceden entre los trabajadores y las patronales que responden al poder concentrado y trasnacional, manifiestan la resistencia ante la posibilidad de perder derechos laborales, ver deterioradas las condiciones de trabajo o directamente no tener un empleo. Ajustar por salario nunca solucionará un problema que tiene como principal aspecto la dignidad y la proyección de la vida humana.
El malestar general que crece día a día con la fenomenal transferencia de recursos desde los sectores populares hacia los grupos concentrados de poder, indica que los planes de negocios de las empresas fundados en la pérdida de poder adquisitivos del salario, en el descenso social de los ciudadanos y en el deterioro de la calidad de vida de las personas, son insostenibles e insustentables.
Detrás de todos los problemas que el gobierno juzga como etapas de una pasajera turbulencia, se encuentran las debilidades estructurales que la Argentina debe superar para llegar a ser la nación que merece ser. La realidad indica que, aunque posible, abordar los temas estructurales es como emprender un camino sinuoso, cuesta arriba y plagado de obstáculos, sea por las restricciones internas y la propia debilidad cultural, como por la recurrente amenaza externa a cualquier proceso de emancipación, autónomo de los interese foráneos.
Por eso, y en vista de la relatividad con la que se tratan ciertos aspectos clave de la economía, resulta válido partir desde los fundamentos de una propuesta de superación; insistir con que los recursos de la Patria (sean naturales, físicos, tecnológicos, financieros, culturales) deben tener como primer propósito y función, la satisfacción de las necesidades básicas de todos y cada uno de quienes habitan en suelo argentino; y que el trabajo es vector irremplazable para que cada persona pueda realizar su aporte al bienestar general, así como también al suyo propio.
Cualquiera sea el gobierno que suceda al actual, tendrá una difícil tarea por realizar; resultará un desafío integral arbitrar los medios para construir sobre tales fundamentos. Pero en vista del evidente fracaso del modelo materialista, extranjerizante y concentrador de la riqueza, que desprecia lo propio y rechaza lo nacional, la alternativa posible sigue siendo aquella en la que la realidad prevalece sobre la idea.
Fuente:Pagina/12

Una luz entre tantas penumbras


Falta poco para que se cumpla un año desde que un prefecto asesinó por la espalda a Rafael Nahuel. Está identificado, la comisión del crimen probada, en principio se trata de homicidio calificado. El prefecto no fue aún procesado por el respectivo juez federal.

Hace más de un año se produjo la muerte violenta de Santiago Maldonado, en un contexto de represión ilícita y brutal de Gendarmería. El juzgado federal mantiene cuasi hibernada la causa, proceder grato al gobierno nacional que arguye que la violencia de los cuerpos de Seguridad no incidió en el desenlace.     
Eso sí, la Cámara Federal convalidó que se pincharan los teléfonos de personas interesadas en dilucidar la verdad, empezando por Sergio Maldonado, hermano de la víctima.
  Venimos hablando bastante de la causa de los cuadernos Gloria. La mencionamos acá apenas, porque viene a cuento. Festival de encarcelamientos sin procesamiento ni condena, retorsión a los detenidos para que se “arrepientan”, concesión de beneficios contra confesiones inverosímiles. Apresamiento exclusivo para ex funcionarios kirchneristas o empresarios que no se “arrepienten”.
  En ese cuadro, que podría ampliarse con otros ejemplos, la resolución (tan breve cuan potente) de la Corte Suprema (CSJ) que se informa en la nota principal abre una hendija de luz en el oscuro panorama de la administración de Justicia. 
  El Tribunal ratifica su condición de cabeza del Poder Judicial y ordena “salvaguardar la vida, integridad personal y salud” de Milagro Sala. La manda es inmediata, “de modo urgente”. Se otorgan cinco días al Superior Tribunal de Jujuy para que “brinde a la Corte” las explicaciones de por qué no se habrían cumplido sus directivas. Todo va en línea con el pronunciamiento vinculante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que la CSJ receptó. Dicho sea de paso, en su momento la CIDH sacudió la desidia con que la CSJ venía demorando expedirse sobre la persecución a Milagro.
  La decisión se adopta con la premura que imponen las circunstancias. Sucesivas medidas procesales martirizantes contra Milagro ponen en riesgo su vida y su salud. La huelga de hambre constituye una reacción lógica y desesperada a la vez para evitar la agresión del sistema político jujeño: el gobernador Gerardo Morales, en yunta con los jueces que son su claque.
  La unanimidad fortifica la movida: en la actual composición de la CSJ no abundan los acuerdos compartidos por los cinco supremos.
  En un sistema jurídico serio, los poderes provinciales acatarían la orden de la Corte. En nuestra cruda realidad cotidiana, nada es seguro. Pero la resolución es firme, unívoca. Deja la impresión de que la CSJ arbitrará los medios para que se cumpla sin ceder ante demoras o ambages. Un bienvenido apartamiento de las tropelías que son menú cotidiano de los tribunales más poderosos del país, en los expedientes más resonantes.
Fuente:Pagina/12

lunes, 13 de agosto de 2018

El neoliberalismo de Cambiemos

El neoliberalismo es un proyecto político, económico, social y cultural que tiene pretensiones hegemónicas. La sociedad de mercado se reduce a la sumatoria de los comportamientos individuales guiados por la maximización de utilidad y la minimización de costos. El gobierno de la Segunda Alianza Cambiemos implementó en estos dos años y medio diversas políticas neoliberales.
Imagen: DyN
Si uno le preguntase a un funcionario del actual gobierno si es neoliberal puede obtener dos repuestas. La primera, enojo mediante, será decir que no existe tal neoliberalismo, que es un invento nostálgico de quienes piensan que en pleno siglo XXI todavía perduran las ideologías y no se dan cuenta que ese mundo ya no existe. La segunda, “coucheo” y sonrisa de por medio, será destacar que lo importante es hacer cosas por la gente sin encasillarse en ninguna clasificación, “sólo somos personas comunes con una gran responsabilidad y queremos lo que todos quieren, que a la Argentina le vaya bien”, suelen decir sin ruborizarse. 
A pesar de ello, el gobierno de la Segunda Alianza Cambiemos implementó en estos dos años y medio de gestión diversas políticas públicas (o intentos de ella) que, sin ánimo de exhaustividad, se mencionan a continuación: 
  • Quita de retenciones a la exportación.
  • Reducción del Impuesto a los Bienes Personales.
  • Intentos de flexibilización laboral.
  • Eliminación de los controles a la circulación de capitales.
  • Despidos de empleados públicos.
  • Recorte de gasto.
  • Quita de los controles al mercado cambiario.
  • Ataque discursivo a los sindicatos.
  • Desregulación de precios.
¿Son estas medidas producto aislado de funcionarios que vinieron a “gestionar” la cosa pública sin ideologías? ¿Son la expresión material de un proyecto político que tiene muy en claro lo que quiere? ¿O serán, como escribió Rodolfo Walsh en su recordada carta a la Junta, el raro fruto de la fría deliberación y de la cruda inepcia?
Con la finalidad de aclarar un poco la cuestión repasemos en qué se basa ese proyecto político al que ningún funcionario dice pertenecer.

Claves

1. El neoliberalismo es un proyecto político, económico, social y cultural que tiene pretensiones hegemónicas, es decir, de abarcarlo todo, generando consensos y sentidos comunes que muestren como natural e inevitable lo que tiene carácter político e histórico. Intenta instaurar en los países una sociedad de mercado, entendida esta como una sociedad en la que la coordinación y la articulación de los comportamientos humanos está regida por un sistema de precios de mercado que premia y castiga a cada integrante en función a la contribución que haga a la sociedad. 
2. El criterio de eficiencia (entendido como el uso más productivo de los escasos recursos) es más importante que el de justicia. Asimismo, el criterio de justicia se reduce a que cada individuo debe llevarse de la sociedad en función a su contribución. 
3. La contribución que cada uno haga al conjunto social está determinada por la productividad de cada acción humana. Dicha productividad queda reducida, a su vez, a lo que determinen los precios de mercado que son producto estricto de las fuerzas que operan en el mismo. 
4. Es el mercado, a través de del sistema de precios, quien determina qué comportamientos valen, cuáles no, y cuánto valen. La sociedad de mercado se reduce a la sumatoria de los comportamientos individuales guiados por la maximización de utilidad y la minimización de los costos. Por lo tanto, el único capaz de procesar óptimamente todo el volumen de información que producen las sociedades modernas es el mercado, al cual, todos deben someterse. 
5. Los proyectos que promueven, sean estos populistas o comunistas, la injerencia del Estado en el sistema de precios o en el reconocimiento de derechos, levantando la bandera de la justicia social o el bien común, son falsos. Levantan banderas ficticias, coartan libertades individuales sin ningún argumento válido y, a la larga, por una vía o por la otra, se transforman en totalitarismos. 
6. El Estado, además de las funciones clásicas liberales de defender la propiedad privada, administrar justicia y defender los derechos individuales, debe encarar el objetivo central de demoler lo construido en etapas históricas anteriores a través de un proceso creciente y progresivo de mercantilización de todos los espacios (por ejemplo, privatizaciones, liberalización de los mercados de capitales y cambiarios, flexibilización laboral).
7. El proceso de destrucción de los colectivos encarado por el Estado neoliberal más allá de incluir la destrucción de parte del aparato estatal, debe socavar sistemáticamente la acción de los sindicatos y de los sindicalistas dado que también intentan interferir en el sistema de precios (el salario lo es) de mercado y en el sostenimiento o reconocimiento de derechos.
8. La desigualdad lejos de ser un problema es, por una lado, el resultado esperable de los distintos niveles de productividad, esfuerzo, laboriosidad e ingenio de los distintos integrantes de una sociedad y, por el otro, el motor e incentivo para que los menos productivos mejoren imitando el comportamiento de los que tuvieron éxito. Por ello las políticas sociales deben ser muy acotadas y focalizadas a determinados grupos poblacionales, dado que si se universalizan, como pretenden los proyectos populistas, se desincentiva el esfuerzo, el talento y la iniciativa y, “premiando al ocio”, se destruye la “cultura del trabajo”.
9. En el mismo sentido, los impuestos progresivos (aquellos en los que pagan más quienes más tienen o ganan) son un castigo al esfuerzo, el trabajo y el ingenio y por lo tanto deben reducirse o eliminarse. El Estado debe recaudar a través de impuestos de base amplia que no afecten ni debiliten los ingresos de los emprendedores y los que tienen mayor productividad. 
10. Al mercantilizar todos los espacios posibles, el individualismo, la competencia, la eficiencia, la productividad y la meritocracia se presentan como valores indiscutibles que lejos de quedarse en la esfera empresarial inundan todos los campos. De este modo, dichos valores se transforman en criterios y parámetros que organizan la vida misma, desde qué política de salud o educación debe implementar un Estado, cómo debe entenderse el mundo de las artes, el deporte y la cultura hasta los modos en se organizan y vivencian las prácticas y los vínculos cotidianos de una familia. 

Crisis y orden

Escribía Milton Friedman en 1962 en plena vigencia de los Estados de Bienestar y del paradigma keynesiano: “Sólo una crisis –real o percibida– da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que ésa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelve políticamente inevitable”. 
Escribía Eduardo Galeano en su célebre obra Las venas Abiertas de América Latina, en 1971: “La derecha tiene razón cuando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden: es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin; y la tranquilidad, de que la injusticia siga siendo injusta y el hambre hambriento.
Ambos decían la verdad.
* Docente UNLZ FCS. ISFD Nº 41 CEMU
Fuente:Pagina/12

viernes, 10 de agosto de 2018

La defensa nacional y la geopolítica de Neuquén


Imagen: NA
El Decreto 703 del 30 de julio de 2018 aprobó la Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN). Este nuevo decreto, posterior al 683 del 24 de julio que sustituyó artículos del Decreto 706 del 12 de junio de 2016, derogó el 1691 del 22 de noviembre de 2006 y habilitó la participación de las fuerzas armadas en seguridad interior, ha recibido poca atención tanto por parte de defensores como de detractores.
Una lectura detenida de la DPDN muestra que se trata de un documento extenso, presuntuoso y con componentes inquietantes. Aunque quizás uno de los aspectos más llamativos es que no aclara cuáles tendencias, actores y fenómenos internacionales inciden específicamente en la Argentina y, en consecuencia, cuál es o debiera ser la política de defensa –acompañando la política exterior– en el corto, mediano y largo plazos. No se evalúa cuál es el efecto global, regional y nacional de la transición de poder a nivel mundial. No hay una ponderación de situaciones contingentes concretas ni indicios de cómo y para qué debería prepararse, principalmente, el país y sus fuerzas armadas. Pone, adicionalmente, un exceso de atención en las llamadas “nuevas amenazas” de procedencia no estatal tales como el narcotráfico y el terrorismo y es muy escaso el tratamiento de los retos clásicos y aún vigentes en materia de defensa. Tácitamente se insinúa que la potencialidad de agresiones provenientes de otros estados, las pugnas inter-estatales en torno a recursos energéticos, las disputas territoriales y marítimas, entre otras, son y serán irrelevantes. Altos funcionarios –el presidente, algunos ministros, secretarios del área respectiva– reiteran que las hipótesis de conflicto del pasado, básicamente de naturaleza estatal, están perimidas: hoy –y hacia el futuro– no habría ni retos ni peligros de ese tipo. La DNPN es simultáneamente idealista y sesgada en cuanto a la cuestión de las amenazas.
Intentaré sustentar esta aseveración y daré un ejemplo. La Directiva comienza con una “apreciación del escenario global”. Afirma que “el actual escenario internacional se caracteriza por una creciente complejidad e incertidumbre.” Hasta allí nada original ni relevante. Advierte que “en la actualidad, algunas potencias evalúan que la arquitectura del sistema de seguridad internacional no ofrece las mismas garantías para todos los Estados. Esta caracterización ha promovido el cuestionamiento de los encuadramientos jurídicos que regulan la utilización de la fuerza.” Un punto interesante que no se precisa ni se desarrolla. A continuación destaca la evidente crisis del multilateralismo, pero sobredimensiona el foro que temporalmente preside la Argentina y otro del cual quiere ser miembro. En efecto, señala que el Grupo de los 20 (G-20) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) “expresan la aún persistente confianza en la utilización de instancias de articulación internacional y gobernanza global. El accionar de estos organismos constituye un factor de peso que balancea la disposición de ciertos actores al unilateralismo, al tiempo que confirma la existencia de tendencias contrapuestas en el escenario internacional.” Esta aserción exagera el papel del G-20 y la OCDE y desconoce que aún en esos marcos multilaterales hay actores que recurren cada vez más sistemáticamente el comportamiento unilateral y prefieren el bilateralismo ejercido desde una posición de fuerza.
Más adelante sostiene que “la redistribución del poder global podría generar situaciones de conflicto.” La potencial mayor conflictividad no es una condición coyuntural o novedosa sino que, en esencia, la pugnacidad es el rasgo habitual y reiterado de los procesos de redistribución de poder pues un actor estatal tiende a declinar y otro (u otros) a ascender y, por la tanto, la competencia se acrecienta y expande. Esta constatación debiera llevar, naturalmente, a entender que las amenazas externas de origen estatal seguirán primando. Sin embargo, la Directiva tiende a concentrarse más en las formas “no tradicionales de agresión”. Así, por ejemplo, “la diseminación masiva de información falsa y el reemplazo de las tropas regulares por organizaciones irregulares” constituyen una tendencia presuntamente novedosa. Asimismo, “el terrorismo internacional configura uno de los principales problemas de la agenda del siglo XXI. Este fenómeno adquiere mayor complejidad al confluir con otros delitos y fenómenos criminales complejos, tales como el narcotráfico, el lavado de dinero, la trata de personas y los delitos que se cometen con asistencia de las nuevas tecnologías de la información.” A su turno, las “redes terroristas explotan el ciberespacio para reclutar miembros, recaudar fondos y difundir su propaganda”. Además de confundir medios con actores, el énfasis sobre las llamadas “nuevas amenazas” supone un equívoco fundamental: no todos los problemas por ser globales se expresan de igual forma, intensidad, alcance e impacto en todas las regiones y países.
La desvalorización de las eventuales agresiones de origen estatal es no solo cándida sino también disfuncional para los intereses nacionales. Me ceñiré al caso de Neuquén, una provincia fronteriza. La Argentina es, junto a China, Estados Unidos y Canadá, una potencia mundial en materia de hidrocarburos no convencionales. La mayor formación shale de ese tipo de hidrocarburo se localiza en Vaca Muerta, Neuquén. El espacio que ocupa es similar al tamaño de Suiza. Se estima que sus reservas alcanzan a unos 16.000 millones de barriles de petróleo y 308 billones de pies cúbicos de gas. Además de YPF han realizado inversiones, entre otras, Chevron, ExxonMobil, Pan American Energy, Petronas, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol. Según el informe de mayo de 2018 sobre Vaca Muerta de PwC (Price Waterhouse Coopers), “la atracción de capital” será esencial para la producción y exportación de petróleo y gas y ello implica que “se requiere una inversión de US$ 120.000 millones dólares hasta 2030”.
Ahora bien ¿qué nos enseñan la historia y las relaciones internacionales en materia de recursos energéticos? Algo relativamente sencillo: para las grandes potencias, declinantes y emergentes por igual, los intereses de las empresas en los hidrocarburos son, también, intereses gubernamentales y los intereses gubernamentales incluyen intereses militares. Paralelamente, se sabe que la existencia de grandes riquezas naturales en países de la periferia puede alentar conflictos, generar despilfarro y estimular la volatilidad, entre otros. Es de suponer entonces que un activo estratégico como Vaca Muerta, que el gobernador Omar Gutiérrez  llamó en julio de este año la “segunda pampa húmeda” del país, debe ser objeto de suma atención, seguimiento y aseguramiento. Su mejor protección y buen usufructo pasa por un conjunto de buenas políticas públicas en distintos frentes. 
Justo en la provincia donde se ubica ese gran recurso se acordó en 2010 con la Agencia Espacial Nacional de la República Popular China la instalación de una Estación Satelital que comenzó sus operaciones en octubre de 2017. Desde hace un buen tiempo Washington se mostró inquieto por ese acuerdo y su entrada en funciones incrementó su preocupación. A su vez, en junio de 2018 el gobierno de Estados Unidos informó que financiará la construcción de un Centro de Operación y Coordinación ante Emergencias en Neuquén. Este proyecto se enmarca en el programa de Asistencia Humanitaria y Respuesta de Desastres del Departamento de Defensa. 
En breve hay que preguntarse: ¿se tuvo y se tiene en claro el valor geopolítico global que ha adquirido la provincia de Neuquén? ¿Qué efecto puede tener en torno a Vaca Muerta lo que destaca la DPDN cuando dice que “la redistribución del poder global podría generar situaciones de conflicto”? ¿Cómo se vinculan y refuerzan la política exterior y de defensa para reducir la vulnerabilidad del país ante eventuales -por supuesto, no inexorables- amenazas derivadas de las pugnas entre las superpotencias? En realidad, el hincapié en las “nuevas amenazas” de los decretos 683 y 703 conduce a desatender cuestiones mucho más esenciales para el bienestar, la seguridad y la autonomía de la Argentina.
* Profesor plenario de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella.
Fuente:Pagfna/12

jueves, 9 de agosto de 2018

El cambio de la movilidad previsional les quitó diez puntos a los jubilados Debió ser 29 pero quedó en 19


La capacidad de compra de las jubilaciones no alcanza a compensar la evolución de la inflación.Con la fórmula anterior de actualización de haberes jubilatorios, los aumentos hasta septiembre habrían alcanzado 29,6 por ciento. Con la actual, la suba será del 19,2, registrando una fuerte pérdida frente a la inflación.
La capacidad de compra de las jubilaciones no alcanza a compensar la evolución de la inflación. 
Imagen: Rafael Yohai
La ley de movilidad previsional vigente hasta diciembre de 2015 habría arrojado una mejora de las jubilaciones del 29,6 por ciento con el aumento de septiembre. La cifra es 10,4 puntos porcentuales superior al aumento validado por la cuestionada fórmula de actualización del Gobierno que fue aprobada en diciembre. Los primeros tres ajustes en el año arrojaron una suba acumulada del 19,2 por ciento en las prestaciones de la seguridad social. Las autoridades de la Anses aseguran que las jubilaciones recuperaron poder adquisitivo desde que entraron en vigencia los cambios impulsados por el oficialismo. Las estimaciones realizadas por el abogado especializado en seguridad social, Miguel Fernández Pastor, permiten dimensionar el ajuste que experimentó el ingreso de los adultos mayores a partir de la implementación de las modificaciones recomendadas por el FMI.
“Con paritarias y recaudación en baja, con la economía en recesión y una inflación descontrolada, la vieja fórmula hubiera estado mucho más cerca de lo que serán los aumentos de precios del año 2018”, explicó Fernández Pastor. De acuerdo a sus estimaciones, la vieja fórmula hubiera arrojado una mejora del 14,5 por ciento en marzo y una segunda actualización de 15,1 en septiembre: un total de 29,6 por ciento en el año. 
La Anses que encabeza Emilio Basavilbaso confirmó anteayer que las jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y AUH aumentarán 6,68 por ciento en septiembre. La tercera actualización de las prestaciones del sistema de seguridad social bajo el nuevo índice de movilidad arrojará un alza del 19,19 por ciento en los primeros nueve meses del año (los aumentos anteriores fueron 5,71 por ciento en marzo y 5,69 por ciento en junio). Con el nuevo incremento el haber mínimo alcanzará el mes próximo a 8637,13 pesos mientras que la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM) pasará a 6909,70 pesos. La AUH ascenderá hasta los 1684 pesos.
“Resulta imposible que los beneficiarios de la seguridad social recuperen lo perdido con la movilidad que recibirán en diciembre”, sostiene el abogado especializado. Ese mes llegará el cuarto y último aumento del año. Para Fernández Pastor la fórmula de movilidad vigente hasta diciembre del año pasado permitió “durante toda su vigencia que los beneficiarios de la seguridad social ganaran poder adquisitivo y, este año, hubiesen logrado que no pierdan o que empaten mientras que los trabajadores en relación de dependencia perdieron por goleada”.
Durante los primeros siete meses del año la capacidad de compra de las jubilaciones registró una caída promedio del 2,6 por ciento mientras que el retroceso asciende al 4,6 por ciento interanual en julio. Los cálculos de base realizados por los investigadores del Cifra-CTA muestran que “entre julio de 2015 y el mismo mes de 2018, las jubilaciones mínimas acumularon una pérdida que llega al 10,4 por ciento”. 
La pérdida en la capacidad de compra se conjuga con tres elementos. En primer lugar, el proceso de reforma estructural habilitado por el gobierno de Cambiemos en 2016 que concluirá con la presentación de un proyecto de ley de reforma más amplio el próximo año. Un segundo elemento lo ofrece el recesivo escenario macroeconómico con inflación y caída en los niveles de empleo que afectan a todo el sistema de la seguridad social. El tercero es el ajuste acordado con el FMI que prevé, por ejemplo, el paulatino desmantelamiento del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses.
Fuente:Pagina/12

CAMINO AL BICENTENARIO


La historia de la UBA es, al mismo tiempo, la historia de nuestra nación. un camino de avances y retrocesos, de luces y sombras, en el que la institución acompañó la vida de los argentinos a lo largo de 197 años
Tras la disolución del Congreso de Tucumán y un período caracterizado por la inestabilidad política y la sucesión de gobiernos provinciales efímeros, el 26 de septiembre de 1820 asumía como gobernador de Buenos Aires el General Martín Rodríguez, héroe de las invasiones inglesas, protagonista de las jornadas independentistas de mayo y veterano del Ejército del Norte.

El flamante gobernador designaría a Bernardino Rivadavia, quién se encontraba en misión diplomática en Europa, en el estratégico Ministerio de Gobierno y Relaciones Exteriores. Desde esa cartera, el ex triunviro se abocaría a implementar una serie de importantes reformas modernizadoras.
Entre ellas, el inquieto ministro buscaría plasmar un viejo sueño de Buenos Aires que, a pesar de varios proyectos que se remontaban incluso a los tiempos del Virreinato del Río de la Plata, no contaba aun con una universidad y los jóvenes de la pujante metrópolis tenían que trasladarse a Córdoba, que contaba con su casa de altos estudios desde 1613, a Chuquisaca (Bolivia), Santiago de Chile o Lima, sin contar con los pocos que podían darse el lujo de estudiar en el viejo continente.
Así, el 12 de agosto de 1821 se realizaría el acto de inauguración de la nueva Universidad y la asunción de sus autoridades en el ex templo de San Ignacio, en lo que hoy se conoce como “Manzana de las Luces”, que por entonces pertenecía al Estado y carecía de funciones religiosas. La Universidad se organizaría en seis departamentos: Primeras Letras, Estudios Preparatorios, Ciencias Exactas, Medicina, Ciencias Sagradas y Jurisprudencia.
Nacía así la Universidad de Buenos Aires, que junto a la de Córdoba, se erigirían como decanas de las universidades argentinas y pioneras de la educación superior.
Y lo hacía como una institución moderna y laica, autónoma, con fuero y jurisdicción académica. Una institución que se planteaba como la extensión al campo cultural de la revolución de mayo. Una institución imbuida de la ideología del iluminismo progresista, que nació para defender la libertad, un mandato que la UBA honraría a lo largo de su historia ante los atropellos de dictaduras y los avances contra la autonomía.

LA UBA Y EL ESPÍRITU REFORMISTA

En 1885 se sanciona la Ley Nº 1597, la primera normativa universitaria de alcance nacional, basada en una propuesta por el Senador Nicolás Avellaneda, ex presidente de la República y rector de la UBA, que reconoce a las universidades nacionales el derecho exclusivo de expedir títulos e integra un “fondo universitario”.
Un año más tarde, la UBA reformó sus estatutos para adecuarse a lo dispuesto por la nueva ley que, si bien reconocía la autonomía universitaria y avanzaba en el autogobierno, creaba los denominados Consejos Académicos que estaban integrados no sólo con profesores universitarios sino también con “notables” ajenos a la enseñanza. Estos Consejos tenían como misión principal el de proponer ternas de candidatos a ocupar las Cátedras que, finalmente eran designados discrecionalmente por el Poder Ejecutivo Nacional.
El régimen conservador de las “academias” fue precisamente el objeto principal de los reclamos estudiantiles que se producirán en la Universidad entre 1905 y 1906, y que pondrán fin al gobierno de los “Consejos Académicos”, que fueron sustituidos por “Consejos Directivos”, aunque integrados sólo por profesores. Éstos eran renovados periódicamente, y elegidos por el claustro y los estudiantes avanzados. A estas modificaciones, plasmadas en un nuevo Estatuto, se sumaban la implementación de concursos y el reconocimiento de la “docencia libre”.
En 1918 estalla en Córdoba el movimiento de la reforma universitaria y, aunque la situación en la UBA era muy distinta a la de la anacrónica “casa de Trejo”, bajo su influjo se realizó una nueva reforma del Estatuto, que permitió armonizar las modificaciones introducidas en 1906 con el ideario reformista.

GOLPES A LA UNIVERSIDAD

En 1930, el primer golpe de Estado de la historia argentina inaugurará una tendencia que se repetirá en todas las interrupciones del orden democrático y constitucional: el embate contra los sectores universitarios, que en algunos casos incluiría la acción represiva, pero que siempre incluirá el avasallamiento de la autonomía, el intento de acallar el pensamiento crítico, y el despido o desplazamiento forzado de docentes e investigadores.
Será una década de retrocesos para la Universidad, que se refugiará en un fuerte profesionalismo y en la supervivencia de algunas islas de investigación científica.
En 1943, un nuevo golpe militar desplazó al último de los gobiernos fraudulentos de la década infame. Un vasto movimiento estudiantil apoyado por el rector Rivarola resistirá el denominado “gobierno de junio”. En 1945 la Universidad volverá a perder su autonomía y en 1946 será nuevamente intervenida. Son cesanteados muchos de sus docentes más destacados y jubilados otros como Bernardo Houssay que poco después ganaría el Nobel de Medicina. No obstante ello, en este período se sientan las bases para la carrera docente, se establece la gratuidad de la enseñanza universitaria y se elimina el examen de ingreso.
En lo que respecta a la UBA, se crean las Facultades de Odontología y Arquitectura, y la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales se divide en las actuales Facultades de Ingeniería y de Ciencias Exactas y Naturales.
Cuando en 1955 un nuevo movimiento cívico-militar conocido como “Revolución Libertadora” derrocó al gobierno constitucional de Perón, estudiantes y graduados nucleados en la FUBA que se habían opuesto a la intervención de la década anterior, ocupan la Universidad y elevan a las autoridades una terna de posibles candidatos al rectorado.
Fue así como llega al cargo de rector interventor, con apoyo de estudiantes y profesores, el historiador José Luis Romero, que retomó los principios reformistas de la autonomía universitaria y el cogobierno.
A partir de entonces, y en particular desde la llegada al gobierno de Arturo Frondizi, la UBA vivió quizás uno de sus períodos más fecundos, en los que se consolida una universidad científica al servicio del desarrollo y la cultura nacional.
Restituido el Estatuto de la UBA y organizados los tres claustros, en 1958 las elecciones universitarias llevarían al rectorado a Risieri Frondizi, bajo cuyo mandato se funda la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA), se crean las carreras de Sociología, Psicología y Ciencias de la Educación, comienza a construirse la Ciudad Universitaria y se crea el departamento de Extensión Universitaria.
Todo vuelve a oscurecerse en 1966, con la nueva dictadura encabezada por Onganía, quien suprime la autonomía universitaria, exigiendo que rectores y decanos se conviertan en meros administradores, y prohíbe toda actividad política. El rector y los decanos de la UBA renuncian y se ocupan cinco facultades en protesta por la medida.
Con la asunción de Cámpora en mayo de 1973, asume como rector interventor Rodolfo Puiggrós con un programa de renovación pedagógica y política de la universidad, pensada en estrecha relación con la cuestión social. Y con el regreso a la presidencia de Perón, se sanciona la ley universitaria 20.564. La norma, que contó con el respaldo parlamentario de peronistas y radicales, propiciaba normalizar las universidades nacionales. En la UBA, que se encontraba intervenida desde 1966, se designaría como rector al ex-vicepresidente Vicente Solano Lima.
Sin embargo, ese intento de normalización quedaría trunco con la muerte de Perón, y tras la asunción de María Estela Martínez de Perón la Universidad es nuevamente intervenida y cooptada por sector de ultraderecha.
Este contexto se profundizaría a partir de 1976. Apenas un día después del golpe militar del 24 de marzo las universidades fueron intervenidas. La UBA fue puesta bajo el mando de un militar, que definió con crudeza que el principal objetivo de la intervención era “eliminar los factores ideológicos”.
La política represiva tuvo así en la universidad uno de sus blancos predilectos. No sólo se produjeron cesantías masivas de docentes y no docentes, expulsiones de estudiantes, quema de libros y censura de teorías, sino también secuestros, torturas y desaparición de actores representativos de la comunidad académica, en su mayoría con militancia gremial tanto docente como estudiantil.
La matrícula de ingreso en la UBA se desploma estrepitosamente, cayendo más de 100% respecto a 1974, y se establecen cupos para el ingreso. Con el dictado del decreto-ley 22.207 la universidad se retrotrae a la etapa prerreformista, concentrándose sólo en la enseñanza. Además, se implementa el arancelamiento universitario.

LA RECUPERACIÓN DEMOCRÁTICA

Con la recuperación de la democracia en 1983 se abre una nueva etapa para las universidades nacionales. El gobierno de Alfonsín puso en marcha un plan de normalización de las instituciones de educación superior que comenzaba por la designación de rectores normalizadores y consejos superiores consultivos. En la UBA, a la par que se ponía en vigencia el estatuto previo a la intervención del onganiato, Francisco Delich era designado como rector.
A partir de mediados de 1985 comienzan a realizarse elecciones en los diferentes claustros, para culminar en marzo de 1986 con la la Asamblea Universitaria en la que los representantes de estudiantes, graduados y profesores eligieron como Rector al hasta entonces decano normalizador de la Facultad de Ciencias Económicas, Oscar Shuberoff, que sería reelecto en tres oportunidades. Asimismo, Juana María Pasquini es elegida decana de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, convirtiéndose en la primera decana electa de la historia de la UBA.
Los primeros años de la transición democrática trajeron varias innovaciones institucionales. Se comenzaron a eliminar las restricciones al ingreso a la Universidad: se suprimieron los aranceles y, en la mayoría de las universidades nacionales, se suprimieron los exámenes de ingreso. En la UBA, el ingreso directo se implementó a partir de 1985 con la creación del Ciclo Básico Común (CBC).
Sin embargo, el sistema universitario afrontaba graves dificultades presupuestarias, en el contexto de un acelerado crecimiento de la matrícula que demandaba incorporación de docentes y no docentes e inversión en infraestructura. Si la matrícula universitaria crecía en todo el país, en la UBA ese ritmo era aún mucho más intenso: mientras el número de nuevos inscriptos en 1982 había superado apenas los 13 mil estudiantes, en 1987 alcanzó casi los 47 mil. A comienzos de la década del ´90, la matrícula alcanzaba los 170 mil estudiantes.
Concluido el proceso de normalización de las universidades, la política universitaria experimentaría un giro durante los dos gobiernos de Carlos Menem. Estas políticas se plasmaron en la ley 24.521 de Educación Superior. La nueva ley encontró desde un principio grandes resistencias de la comunidad universitaria, lo que impidió que muchos de sus aspectos más controversiales pudiesen ser aplicados. En particular, las autoridades de la UBA solicitaron ante la Justicia la inconstitucionalidad de varios artículos de la norma por entender que vulneraban el principio de autonomía y afectaban la gratuidad de la enseñanza pública. Varios de estos planteos fueron finalmente aceptados por la justicia.
En los albores del nuevo milenio renacería la conflictividad de la mano de un nuevo proceso de ajuste que afectaba fuertemente el presupuesto universitario. Una vez más, la resistencia de la comunidad universitaria, plasmada en las numerosas marchas y movilizaciones, fue un factor clave para impedir algunas medidas anunciadas, y provocó incluso la salida de un Ministro de Economía que promovía un brutal ajuste del presupuesto educativo.

LOS DESAFÍOS DEL PRESENTE 

En los últimos años el sistema universitario público creció y se diversificó expandiéndose a provincias y regiones que hasta entonces carecían de acceso a la oferta de educación superior. Sin embargo, más allá de lo positivo de esta expansión, la UBA continúa ocupando un lugar central en la vida pública del país, concentrando casi 20% del total de la matrícula nacional.
La actual crisis económica, el ajuste y la reaparición de algunos viejos discursos que buscan poner en tela de juicio el profundo carácter democrático de la universidad pública, vuelven a poner a la UBA frente a nuevos desafíos de cara al futuro.
Como lo ha hecho siempre a lo largo de esta larga historia, y de la mano de un reconocimiento que excede las fronteras nacionales (expresado como los buenos resultados de los últimos rankings internacionales) que la erige como un actor central en los debates sobre educación superior, la Universidad de Buenos Aires encarará su próximo bicentenario con renovadas energías y espíritu innovador, pero sobre todo, con su inclaudicable compromiso de continuar siendo el mayor centro de producción académica, cultural y científica al servicio de nuestra nación.

Exclusividad y exclusión


Es la segunda vez que se cobra entrada para un espectáculo en el Centro Cultural Kirchner. Después del Festival Barenboim, el mes pasado, hace algunos días las localidades para los dos conciertos que ofrecerá Martha Argerich aparecieron a la venta en la página web de este espacio cultural público. La noticia, lamentablemente, no sorprende. Ningún funcionario del área –el CCK depende del Sistema Federal de Medios y Contenidos– explicó todavía qué marco tendrá de aquí en más lo que, en virtud de no haber existido antes, es nuevo, y por lo tanto merece ser explicado. Por lo pronto, los hechos señalan que en la oferta del centro cultural más grande de Latinoamérica habrá algunos espectáculos gratuitos y otros pagos. Oferta A y B, para, esto es lo peor, un público A y B.
¿Para qué sirve cobrar entrada, además de trazar una línea entre quien puede y no puede pagarla? La pregunta regresa insidiosa y con ella, la larga serie de respuestas posibles. Se sabe que, en general, lo recaudado por entradas resulta insuficiente ante los costos, sobre todo si se trata de un espectáculo internacional (también en este sentido las dinámicas del dólar nos han alejado del mundo). Es decir, cobrar resulta apenas un paliativo parcial para un problema, al mismo tiempo que crea otro: el de la exclusión. La decisión entonces, tiene que ver con el espíritu de las políticas culturales de los administradores. ¿El “logro de gestión” pasa por incluir o por excluir público?
“De otra manera no se podría hacer”, truena amenazante una muletilla frecuente en estos casos, omitiendo que lo que el Estado hace con los impuestos de los contribuyentes al reasignar sus recursos a los distintos ámbitos de la vida ciudadana es también una cuestión de políticas. Por otro lado, se podrá sostener que el hecho de cobrar una entrada contribuye a la calidad de las propuestas: incluir el costo como parte de la dimensión artística es una cuestión casi psicológica, que no hace sino agitar el improbable latiguillo aleccionador de “lo que no cuesta no vale”, entre otras cosas. “Una categorización de la oferta cultural”, se podría argumentar: ya lo hacía el propio público naturalmente, cuando elegía o no un espectáculo. La realidad es que resulta mucho más evidente la categorización del público que la categorización de la oferta artística: de aquí en más estarán los que pueden y los que no pueden. 
Otro punto podría ser que, si un teatro como el Colón cobra entradas, también el Centro Cultural Kirchner debería hacerlo. Naturalmente eso es aceptable en un teatro como el Colón, pero el CCK fue creado desde otra perspectiva social y cultural, y pertenece, en todo caso, a otra tradición. El tema no es económico sino cultural. Y, por lo tanto, político. Desde su fundación, en mayo de 2015, a través de la oferta gratuita sin desmedro de la calidad, este espacio fue configurando un perfil de público muy particular entre sus asiduos asistentes. Un público con una jubilosa mezcla de compromiso y exigencia que no era posible encontrar en otros públicos. Un público acaso inédito, sencillamente porque el CCK y sus políticas, hasta la llegada silenciosa de estas novedades, fueron inéditos en el panorama cultural.
Ese público en su diversidad desbordó la sala para escuchar a artistas como Martha Argerich, Ute Lemper, Ravi Coltrane, Bill Frisell, Toto La Momposina, Patti Smith, Phil Manzanera, Horacio Lavandera, Craig Taborn, Krzysztof Penderecki dirigiendo su música al frente de la Sinfónica Nacional y la misma orquesta junto a Nelson Goerner, por citar apenas algunos ejemplos que dan cuenta de una inmensa variedad. Ejemplos que por referirse a artistas internacionales posiblemente sean los más expuestos a la nueva política de cobrar entrada, es decir a incorporarse a las dinámicas del mercado, es decir al ámbito comercial. 
Ahí está el punto sensible de la cuestión, en la relación que podrá sostener el CCK con el mercado. En un contexto en el que las políticas culturales no terminan de definirse o, peor aún, se definen en la presión de una crisis económica y de presupuestos insuficientes, es el mercado el que fija las reglas. Por eso los principios artísticos y los derechos al acceso a los bienes culturales, corren peligro.
Se podrá discutir hasta el infinito sobre el quién, el cómo y el cuánto. Una cosa es clara: lo que antes estaba, un derecho al acceso a bienes culturales, ahora no está más.
Fuente:Pagina/12

martes, 7 de agosto de 2018

Revancha de clase

Antes de la sentencia, Boudou defendió su inocencia en la causa Ciccone

Durante su exposición el exvicepresidente negó categóricamente haber negociado el paquete de Ciccone y denunció que la justicia busca aleccionar a los políticos que quieren cambiar las cosas.

El exvicepresidente de la Nación, Amado Boudou reiteró su inocencia en la causa por negociaciones incompatibles en la que la Unidad de Información Financiera actúa como querellante y pidió penas de hasta seis años de cárcel y detención inminente para Boudou y su socio José María Núnez Carmona.

En sus últimas palabras antes de conocerse la sentencia en la causa Ciccone, Boudou afirmó que “jamás” negoció “el 70 por ciento del paquete de Ciccone” y remarcó que “el supuesto del cohecho no tiene asidero porque no existió”.


“En este juicio oral muchas cosas quedaron aclaradas y desbaratadas. No hay ninguna prueba porque el cohecho no fue, no existió”, dijo esta mañana.
Para el ex ministro de Economía detrás de esta causa “hay una cuestión de revancha de clase” y se quejó porque según él, lo que busca la Justicia es “aleccionar para que nadie se atreva a cambiar las cosas”. En este sentido, sostuvo que “los políticos que intentan transforman la realidad son perseguidos”.
“Quiero dejar este testimonio para los jubilados, los chicos y chicas de los planes y los que recibieron las computadoras. Para todos y todos que me votaron y los que no me votaron que la única verdad es la realidad”, concluyó.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 4 de la Capital -integrado por los jueces Pablo Bertuzzi, Néstor Costabel, María Gabriela López Iñiguez y Jorge Gorini -este último en calidad de juez sustituto- dará a conocer este martes, a las 14, el veredicto en el juicio oral y público por el caso Ciccone.

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Revancha de clase 

Se trata de una modalidad tradicional de los Estados que son garantes y reproductores de políticas neoliberales. 



por Artemio López


Tal como afirmara Eduardo Barcesat: "Asistimos a un derrumbe del Estado de Derecho y de la institucionalidad, que es necesario informar. Estamos ante una situación asqueante, el Congreso aprobó el memorando con Irán que dió lugar a una causa ficcional". "Estamos ante una persecución política, donde el Poder Judicial se convierte en una dependencia jurisdiccional del Poder Ejecutivo”.

Es así y se trata de una modalidad tradicional de los Estados que son garantes y reproductores de políticas neoliberales como las que despliega el gobierno que preside Mauricio Macri, como bien señalara Cristina Kirchner, el verdadero decisor de las estrategias de persecución jurídica, mediática y represiva sobre la oposición política, social y sindical vía encarcelamiento sin condena previa y violando elementales derechos y garantías.

Casi todo se ha dicho respecto a las características de las actuales políticas de ajuste. Desde la columnas de PERFIL y a días de asumido el gobierno de Cambiemos señalamos que se llevará adelante con gran determinación el ajuste que mayor daño social imprimiría desde la recuperación democrática.

Todo ha concurrido para dar consistencia a esa afirmación que muchos consideraban “apresurada”, ya que según muchos “analistas”, estábamos en presencia de una “nueva derecha democrática” incluso con veleidades heterodoxas en su mirada económico-social.

Obviamente quedó claro con el correr de los meses que semejante caracterización era un absurdo propalado por los aparatos de prensa oficialistas (la mayoría absoluta) y hasta algunos medios opositores, que dieron lugar a esta nominación de “derecha democrática” para el macrismo y sus prácticas estatales, y lo hicieron con furia sagrada, como si como si se tratara no de un brulote conceptual sino de un gran descubrimiento de la teoría política contemporánea. 

En fin, hay un punto con el que quisiéramos cerrar esta breve columna: Frente a los privilegios oligárquicos arrebatados y los derechos populares conquistados durante los tres gobiernos kirchneristas, asistimos hoy a una típica revancha de clase que modela las prácticas generales del aparato de Estado en manos del macrismo – y los sectores sociales que representa - , en particular la modalidad represiva específica estatal que escala al asesinato político sin prisa ni pausa.

 Al respecto fue Rodolfo Walsh el que mejor caracterizó el comportamiento estructural del aparato de Estado cuando es dirigido como hoy ya sin mediaciones por los sectores del poder gran económico:

“Dentro del sistema, no hay justicia.  Otros autores vienen trazando una imagen cada vez más afinada de esa oligarquía, dominante frente a los argentinos, y dominada frente al extranjero. Que esa clase esté temperamentalmente inclinada al asesinato es una connotación importante, que deberá tenerse en cuenta cada vez que se encare la lucha contra ella. No para duplicar sus hazañas, sino para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos”. 

Por Artemio Lopez
Fuente:ramble tamble

lunes, 6 de agosto de 2018

"La situación de las universidades es crítica"

La medida se inició esta mañana en rechazo a la propuesta del 15 por ciento de aumento salarial y para denunciar que desde abril el Gobierno congeló la mesa paritaria y las partidas presupuestarias. El paro involucra a 170 mil docentes y más de un millón de estudiantes en todo el país. "Este año han recortado cuatro mil millones de pesos en el presupuesto universitario y además lo subejecutan", denunció el secretario de prensa de Conadu, Pablo Macia.
Imagen: EFE
Los seis gremios universitarios iniciaron esta mañana un extenso paro de actividades para rechazar la propuesta del 15 por ciento de aumento salarial y denunciar que desde abril el Gobierno congeló la mesa paritaria y también las partidas presupuestarias para las casas de altos estudios.
"Este año han recortado cuatro mil millones de pesos en el presupuesto universitario y además lo subejecutan", denunció el secretario de prensa de la Conadu, Pablo Macia. 
Agregó: "Las partidas contempladas en el presupuesto no las envían en tiempo y en forma, paralizando áreas nodales del funcionamiento de las universidades", advirtió Macia, en diálogo con la AM 750, en el inicio de un cese de actividades que continuará hasta el próximo viernes e involucra a 170 mil docentes y más de un millón de estudiantes en todo el país. 
Los gremios de la Conadu, Conadu Histórica, Fedun, UDA, Fadgut y Ctera reclaman, entre otros puntos, aumento del 30 por ciento del salario para los docentes y actualización de los gastos de funcionamiento, por el congelamiento de envío de partidas que el Estado mantiene desde abril pasado.
El paro se extenderá por parte de algunos de los gremios durante toda la semana y el viernes por la tarde habrá un encuentro de los sindicatos para analizar la continuidad del plan de lucha.
"En virtud de lo que vengo escuchando entre los docentes, si no hay una respuesta por parte del Poder Ejecutivo en el transcurso de la semana, lo más probable es que el paro continúe", advirtió la secretaria general de los docentes de la Universidad del Comahue, Micaela Gomiz, y sostuvo que la baja salarial y la subjecución presupuestaria es "parte de una política del Gobierno".  
Fuente:Pagina/12

Si no hay pan, que haya circo


A menos que la coalición gubernamental sustentada por un sector de los tribunales federales y los medios tradicionales dominantes se reserve una sorpresa fundada que, por ahora, no figura en ninguna parte, el país asiste a una de las mayores operetas de su historia en tiempos democráticos.
Lo único seguro es que, cualquiera sea el resultado judicial de este revoltijo, el oficialismo acaba de exponer cuál es su táctica madre y muy probablemente única para afrontar las elecciones próximas.
Derrumbada la economía hasta su peor nivel desde la crisis de 2002; agotada toda esperanza de recuperación que no consista en algún rebote del gato muerto en meses previos a los comicios; avanzadas las denuncias que sí se corroboran sobre la corrupción macrista; ya inquieto el oficialismo por los asomos de articulado opositor junto con la caída de imagen e intención de voto en las encuestas propias y ajenas y, llovido sobre mojado, ante la posibilidad de que un rechazo legislativo a la legalización del aborto genere un malhumor de consecuencias impredecibles en franjas amplias y activas, la alianza del poder juega todas sus cartas a reinstalar los sentimientos más bajos, más frívolos, más cándidos respecto de que los K y el peronismo globalmente entendido sólo residieron en robarse todo para volver a hacerlo cuantas veces retornen.
¿Hasta dónde pueden salirle bien al Gobierno las jugadas groseras que vayan en esa dirección? ¿No tiene acaso el riesgo del pastorcito maníacamente mentiroso? Y más cerca o lejos todavía, ¿los alcances de esta ofensiva no conllevan acaso el peligro de que se vean tocados a pleno los socios empresariales de la alianza oficial y de la famiglia Macri en particular? ¿O alguien puede suponer seriamente que los negociados de obra pública nacieron y murieron con el kirchnerismo? ¿Tanto confían en que la protección mediática y judicial podrá discriminar in eternum entre los monjes tibetanos del macrismo y las hordas corruptas de Néstor y Cristina?
Todo dependerá de la marcha económica que, según los indicadores que quieran apreciarse, es luctuosa. 
Ninguno de los motores reactivantes de este o cualquier sistema económico da signos de vida, ni presente ni futura. 
El consumo no tiene forma de repuntar en un proceso recesivo (con estrictez, la recesión es apuesta clave para disminuir el desate inflacionario). El crédito no puede existir con las tasas de interés más altas del mundo, que persistirán. El gasto y la inversión públicos quedan restringidos tanto como la primera ministra Lagarde y su equipo lo estipulen, porque en términos reales Macri ya no gobierna. 
De resultas, no existe límite para el humo que pueda desviar la atención y eso incluye afectaciones gravísimas de los derechos jurídicos universales.
Lo que hay es una comedia que se repite como tragedia porque tiene carácter vil.
Hicieron una razzia sin más pruebas que unos cuadernos fotocopiados que no pueden peritarse, aportados por un periodista del house organ de la causa oficial a quien le allegaron los documentos de un chofer que es un ex militar a quien su propia esposa apuntó como un extorsionador. Los originales de la Gloria fueron quemados. Los 160 millones de dólares que se habrían movido en estos reciclados bolsos de José López, quien no insólitamente casi ni figura en el registro de añares anotado por el ex sargento Centeno, carecen de toda evidencia física. A López lo resguardan como se debe porque, apenas prendiera ventiladores y según ya fue ocultado por los vikingos oficiales, la ruta de esos bolsos tiene más de M que de K.  
Sirve reproducir un par de párrafos de “Pesca”, la columna firmada por Raúl Kollmann en PáginaI12 del jueves que, entre otros aspectos, recuerda la diferencia sustancial con el caso del Lava Jato porque “en Brasil aprehendieron a los ‘doleiros’, a los cueveros, que ‘arrepentidos’ explicaron el giro de tantos cientos de millones de dólares a tal funcionario a tal número de cuenta en Hong Kong y de ahí a tal otra cuenta en Suiza”. 
Aquí apenas hay “un chofer arrepentido, ocho fotocopias de cuadernos y prácticamente nada más. Ni a los Kirchner, ni a De Vido ni a Baratta les encontraron sociedades, ni cuentas en el exterior, ni bóvedas o bolsos”. 
La nada misma hubo en los allanamientos de los lugares indicados por el escritor Centeno para encontrar los cuadernos que no se sabe si fueron escritos hace una década o unas semanas. 
Pero también es cierto, como advierte Kollmann, que queda la duda de cuánto importará la verdad en todo esto, porque hay la obvia sensación de que el objetivo es puramente político y que, como en Brasil, no importa si el departamento es o no de Lula, sino que el establishment pueda sacárselo de encima. Eso no es especulación, es dato. La justicia brasileña reconoció en sus fallos que tenía convicción y nunca pruebas.
Macri fotocopia, por lo que se ve hasta el momento.
Hasta hace poco, mandar presa a Cristina, a como fuere, era una opción discutida. La interna gubernamental, entre el grupejo Cardenal Newman/carriotistas contra el sector de “los políticos”, se saldó provisoriamente a favor de los segundos porque el peligro de semejante sacudida fue juzgado más grande que sus eventuales beneficios. Era la prehistoria, antes del quiebre por la reforma previsional, la corrida cambiaria, el retorno al Fondo Monetario, el tsunami verde, los aportantes truchos a la campaña de Cambiemos, la recesión, los despidos que no paran, los tarifazos que tampoco, la clase media embroncada, los arrepentidos que no son el chofer. 
¿Cuánto más le queda al Gobierno, que no sea apostar a Comodoro Py, al ejército mediático, a los servicios, al símbolo de que los militares vuelvan a intervenir en la seguridad interior?
Los números del Presupuesto 2019, para conformar al Fondo, son un pronóstico catastrófico resumido en el trabajo publicado por los economistas del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz. Recortes en los programas sociales, en los programas de ayuda alimentaria, en los fondos a provincias y hospitales, en la obra pública, en las partidas del Conicet, en lo que se quiera hurgar. 
Nada se salva, con excepción del escenario de negociados para quienes auguran el porvenir dichoso si se ajustan exclusivamente los que menos tienen.
Un asco así necesita ser licuado con jueces amigables y coro mediático que, para la campaña, debuta con cuadernos a la parrilla, choferes arrepentidos, empresarios apretados y data bajo sospecha de contener información atendible dentro de una truchada monumental.
Hablamos de esto mientras en el Gran Buenos Aires explotó una escuela con dos muertos que podrían haber sido decenas media hora después. Los gremios docentes se cansaron de avisar el peligro. No es justo, dicen algunos, achacar culpa o responsabilidad exclusiva a las actuales autoridades nacionales y distritales, porque la desatención viene de lejos. Mentira, porque gobiernan hace dos años y medio y porque las advertencias fueron específicas. En todo caso, es correcto decir que en este marco de ajuste salvaje no hay ninguna probabilidad de resolver miserias trágicas.
El macrismo llegó para agravar absolutamente todo lo que estaba mal, revertir cuanto hubiera de bueno y confiar en que arrepentidos apócrifos le salven las papas por las buenas o las malas.
Por suerte, Macri estuvo con Vidal, reaccionó inmediatamente y dijo que habrá créditos para problemitas como un escape de gas.
Fuente:Pagina/12

viernes, 3 de agosto de 2018

Se pretende perseguir y proscribir a cfk, del mismo modo que hacen en ecuador con correa y en brasil con lula


Los Intendentes Peronistas del interior de la Provincia de Buenos Aires repudiamos y alertamos sobre la citación a indagatoria y pedido de desafuero a la Senadora Nacional Cristina Fernández de Kirchner. Una vez más, desde que asumió el Gobierno de Macri y Vidal, se vuelve a poner en funcionamiento el aparato mediático/político/judicial para intentar ensuciar al principal espacio y dirigenta de la oposición con ridículas y delirantes causas judiciales que violan de lleno los más sagrados principios institucionales y constitucionales vigentes en Argentina. Se pretende perseguir y proscribir a CFK, del mismo modo que hacen en Ecuador con Correa y en Brasil con Lula, repitiendo sistemas harto conocidos por nuestra región de sometimiento a los movimientos políticos populares que enfrentan intereses económicos y financieros concentrados internacionales y locales.
Estamos presenciando un proceso de investigación mundial sobre el uso indebido de Big Data, información personal y redes sociales con el único objetivo de hacer campañas electorales en distintos países, incluida Argentina, orientadas a desprestigiar líderes populares y favorecer gobiernos aliados al sistema financiero planetario. No es casualidad que un nuevo ataque a CFK coincida con el peor momento político de Cambiemos, tanto en lo económico como en lo social, productivo, laboral, e investigaciones de corrupción y aportes truchos muy delicadas. 
Desde el peronismo del interior bonaerense exigimos se le ponga fin a este disparate, que el Gobierno de Macri y Vidal se dediquen a resolver los problemas de los ciudadanos que están pasando momentos muy tristes de ajuste y despidos, que la Corte Suprema de Justicia de la Nación tome, de una vez, cartas en el asunto para que se ponga un freno a las persecuciones políticas a opositores, y que los grandes medios de comunicación dejen de funcionar como operadores de sus intereses mezquinos.
Francisco Durañona, Intendente de San Antonio de Areco.
Gustavo Cocconi, Intendente de Tapalqué.
Hernán Ralinqueo, Intendente de 25 de Mayo.
Juan Ignacio Ustarroz, Intendente de Mercedes.
Eduardo Marcelo Santillán, Intendente de Adolfo Gonzáles Chaves.
Ricardo Casi, Intendente de Colón.
Alfredo Fisher, Intendente de Laprida.
Mauro David Poletti, Intendente de Ramallo.
Julio César Marini, Intendente de Benito Juárez.
Bloques de Legisladores de Unidad Ciudadana.
Fuente:Ramble Tamble

Pierre Rousset: “La globalización neoliberal no es una herencia de Mayo del 68, sino de nuestra derrota”

MAYO DEL 68: La chispa se encendió en Vietnam

Pierre Rousset: “La globalización neoliberal no es una herencia de Mayo del 68, sino de nuestra derrota”

Pierre Rousset
Pierre Rousset, uno de los protagonistas de Mayo del 68, activista hasta el día de hoy, miembro de la Cuarta Internacional y especialista en los movimientos de lucha asiáticos, habla sobre los éxitos, derrotas y herencias de 1968.
GLADYS MARTÍNEZ LÓPEZ / elsaltodiario.com
Pierre Rousset, uno de los protagonistas de Mayo del 68, activista y militante de la Liga Comunista Revolucionaria y posteriormente del Nuevo Partido Anticapitalista, miembro de la Cuarta Internacional y especialista en los movimientos de lucha asiáticos, desgrana para El Salto los éxitos, derrotas y herencias de 1968, analiza las luchas actuales y apunta lo que se puede aprender de los movimientos de resistencia en el Sur.
Miremos Mayo del 68 en perspectiva: ¿cuál es el balance después de 50 años? ¿Qué cambió realmente y en qué fracasó?
Hay tres tiempos: primero Mayo del 68 en sí mismo. Nuestra organización, la Juventud Comunista Revolucionaria, y algunas organizaciones de extrema izquierda de la época habíamos visto que había huelgas muy duras de jóvenes y nos dijimos que los estudiantes podían jugar un papel de chispa para ampliar el movimiento. Esto tuvo éxito más allá de todo lo que habíamos previsto, incluso empezando ya muy tarde en el curso escolar, y nunca pensamos que desembocaría en la mayor huelga general que haya conocido Francia.
Luego hay un segundo tiempo, que abrió una época con muchas posibilidades. El poder gaullista estaba profundamente resquebrajado, y de hecho, De Gaulle acabaría dimitiendo. Todo el mundo estaba en ebullición: el mundo entero tenía un espíritu revolucionario, había luchas y contrarrevoluciones y represión. Y pensábamos que teníamos algunos años para construir los instrumentos que permitieran ir más allá de Mayo del 68, y por tanto plantear la cuestión del cambio de sociedad, la revolución.
No pensábamos que Mayo del 68 era la revolución, porque éramos trotskistas, leninistas, y no había partido para hacerla. También éramos muy prudentes con la violencia. Nos dijimos que había un espacio que no sabíamos cuánto iba a durar pero en el que podíamos ir más allá de las posibilidades abiertas por Mayo del 68. Y militamos para intentar construir todo lo posible en ese periodo cuya duración desconocíamos.
Había represión, había también una ebullición general y está el giro que se dio en Europa y en el mundo: en Europa, con el fin de la dinámica de la Revolución de los Claveles en Portugal y  la transición democrática del postfranquismo hacia la Constitución de 1978 controlada por la burguesía, las posibilidades se reducen; y en el mundo, con la guerra en Vietnam, Camboya, China, con el apoyo de los estadounidenses, hay un período que se cierra. En los años 80 fuimos derrotados, nuestra generación fue derrotada, en Francia de manera dulce por Mitterrand, brutalmente en Inglaterra con Thatcher… En el mundo muchos dirigentes de luchas de liberación nacional fueron asesinados. A nivel internacional, en Europa occidental, en Europa del Este y en el Tercer Mundo hay ritmos diferentes, pero nuestra generación fue vencida.
Tras nuestra derrota, el tema de las libertades individuales es utilizado para destruir los derechos colectivos
Lo que vemos después no es la herencia del 68, es la herencia de una derrota. La diferencia es muy importante. Por ejemplo, el desarrollo de la mundialización neoliberal tras la explosión del bloque soviético no es en absoluto una consecuencia y una herencia de Mayo del 68, sino una consecuencia de nuestra derrota, cuyo precio ha sido exorbitante. Luchábamos por las libertades individuales, pero uníamos completamente libertades individuales y derechos colectivos, los dos iban juntos.
Ahí fracasamos radicalmente y tardamos tiempo en entender hasta qué punto, pero eso no quiere decir que la herencia desapareciera completamente.
¿En qué sigue esa herencia? 
En Francia, a principios de los años 90, se desarrolló lo que conocimos como los nuevos movimientos sociales, los movimientos de desempleados, porque el desempleo se convierte en una realidad permanente de masas, el derecho a la vivienda porque la cuestión de la vivienda afecta a capas cada vez más amplias de la sociedad… En todos los movimientos encontramos a gente que había militado en Mayo del 68. En Francia hay a la vez grandes debilidades en la oposición a la presidencia de Macron, pero a la vez hay ebullición. Hay un abismo entre el rechazo de la situación por capas muy amplias y la capacidad de movilizarse. Pero este 50 aniversario de Mayo del 68 es mucho más importante a nivel político que el 20 o 25 aniversario, y la diferencia con aniversarios anteriores es que la lucha social está en el corazón de la reflexión.
Creo que el mundo ha cambiado, las cosas no se repiten de la misma manera, lo que decíamos políticamente en la época de cómo formular la desobediencia ha evolucionado, así es que no hay un modelo que podamos buscar en Mayo del 68, ya no hay bastión de la clase obrera en el automóvil, la aviación, etc. Todo ha cambiado, pero hay una influencia del 68 que sigue ahí, o que en cierta medida se ha reavivado, porque hay algo insoportable en el régimen actual igual que había algo insoportable en la Francia de la época. Seguramente imagináis en España que Francia era un país normal mientras que España estaba bajo el franquismo, pero no es así: el gaullismo en Francia nació de un golpe de Estado, bajo amenaza de intervención militar, no era para nada un país normal y explica en cierta medida Mayo del 68. No era una dictadura, pero era un país donde un Ejército faccioso en la guerra de Argelia impone a De Gaulle a las instituciones como presidente bajo la amenaza. Dijeron “o De Gaulle se convierte en presidente o desembarcamos en París, todos los planes están listos”. Ante estas amenazas las instituciones se inclinan y nombran a De Gaulle presidente, y eso no es un país normal.
En ciertos ámbitos se habla de Mayo del 68 francés como una revolución pequeño-burguesa en comparación con otras revueltas que se dieron en el mundo. ¿Qué fue realmente?
Es una gran tontería. Quien dice eso olvida en primer lugar la huelga general. Hay algo en el Mayo del 68 francés que es único, lo que no quiere decir que sea mejor. Hay un encadenamiento: la juventud se radicaliza a partir del 65, y el motivo de la radicalización es la Guerra de Indochina, el sentimiento de injusticia y de terror de la escalada americana sobre Indochina y sobre Vietnam. En segundo plano hay más: está la Guerra de Argelia, que acabó en 1962. Hay que entender qué es el Ejército francés, que durante la Batalla de Argel torturó masivamente, no utilizó la tortura para hacer hablar, sino para aterrorizar y gobernar bajo el terror. Los representantes del Ejército francés fueron invitados a América Latina y a los Estados Unidos para explicar cómo habían llevado a cabo esa política de torturas. Eran especialistas reconocidos como tales a escala internacional. Ese Ejército ha continuado y es el mismo que cubrió el genocidio de los tutsi, que salvó a los genocidas de los tutsi en Ruanda en 1994. Para nosotros, cuando supimos el tema de la tortura en la Batalla de Argel, fue una ruptura moral. Se produjo una ruptura total.
Tras esto, había un desarrollo profundo de la sociedad pero que no se traducía en modelos diferentes de control. Bajo el Gaullismo hubo un desarrollo enorme del asalariado, que pasó a ser el 75% de la población, y de este asalariado, 50% son obreros industriales. Sin embargo, el régimen de los patronos en las empresas no cambia. Hay jóvenes campesinos que se convierten en obreros, pero es un periodo en que los asalariados no tienen ningún reconocimiento en la empresa, no hay sindicatos, ninguna organización de asalariados tiene derecho a existir en las empresas, incluidas las del sector público, como Renault. Hay ese abismo entre una sociedad que socialmente se transforma y un régimen gaullista institucional, un régimen patronal en las empresas que no se mueve. Nuevos ataques se preparan, el paro empieza a aparecer.
Cronológicamente la radicalización política de la juventud escolarizada empieza despacio en 1965 y rápido con la Guerra de Indochina, y el medio estudiantil empieza a cambiar. Ya hay muchos hijos de entornos populares que llegan a la universidad. Y hay explosiones de lucha, de huelgas, que se desarrollan en Francia en 1966, 1967 y sobre todo en 1968, y son huelgas muy duras. Las primeras barricadas son de la juventud obrera antes que de la juventud estudiantil, y es de ahí que nos viene la idea de la chispa estudiantil, porque vemos esas luchas obreras desarrollarse y nos reconocemos en ellas, y nos decimos que, para que se generalice, la fuerza de choque estudiantil debía “incendiar la pradera”.
Y además, ¿qué es Mayo del 68? ¿Qué particularidad tiene el caso francés? Durante varias semanas, toda Francia está en huelga. No es sólo la mayor huelga de la historia de Francia, siete millones de huelguistas sobre la población de aquella época, no es sólo una huelga de empresa, todo el mundo para, todo el mundo respira. La especificidad francesa no es simplemente la huelga ni las barricadas estudiantiles que prenden fuego a la “pradera social”, es sobre todo que durante varias semanas hay un paro general de trabajo en Francia. Toda Francia necesitaba respirar. Esto está ligado a la explosividad… Toda la sociedad francesa de la época era represiva, asfixiante. Las cosas no se movían poco a poco, así es que los plomos saltaron: es más que una huelga general, así es que,  decir pequeño burgueses cuando todo el mundo paró y empezó a reivindicar, es una reescritura de la historia total. Es muy interesante ver cómo la ideología a posteriori puede borrar acontecimientos tan importantes como la huelga general en todo el país.
Os acusaban de ser violentos, pero habláis de la violencia preexistente, de la violencia del Estado. ¿Qué reflexiones se hicieron entonces sobre cómo oponerse a esa violencia?
Hay varios periodos. Antes de 1968; en 1968 antes del 24 de mayo;  después del 24 de mayo y en los años posteriores. Y en cada momento hay problemas diferentes sobre la violencia. Nosotros, a  la violencia no la creamos. Pero no se trata sólo del discurso general sobre “el Estado es violento, la sociedad es violenta”. No es eso, pero sí está en un segundo plano. La Guerra de Argelia era muy violenta, y no era nuestra violencia, sino la violencia colonial. Y el Ejército ya he dicho que era un Ejército faccioso, capaz de todo, incluido de crear la Organización del Ejército Secreto (OAS). Una vez que De Gaulle cambió su política y decidió firmar acuerdos de paz en Argelia y negociar las condiciones de la paz, en favor de Francia, siguió de todos modos la OAS y De Gaulle escapó por poco a la muerte tras un atentado.
Los que estaban antes que nosotros vivieron la resistencia a la Guerra de Argelia, y era muy importante porque algunas corrientes trotskistas, algunas corrientes del “tercermundismo”, cristianos de izquierdas y personalidades del PC organizaron el apoyo al FLN, y eso fue un paso para crear alianzas durante la Guerra de Vietnam y Mayo del 68.
Cuando me convertí en estudiante en 1965, los grupos fascistas estaban muy activos, sobre todo Occident (Occidente), y después Ordre Nouveau (Orden Nuevo). Todos los días nos atacaban, en los mercados, delante de las facultades, en los restaurantes universitarios. Nos atacaban físicamente. Yo me inscribí en la facultad de Ciencias Económicas, que se encontraba en el mismo edificio que Derecho. Ciencias Económicas estaba más bien a la izquierda y Derecho, a la derecha. Y todos los días había batallas. En esa facultad, mayoritariamente las perdíamos. Yo era un objetivo de Occident y ya no podía acercarme a la facultad si no quería que me dieran una paliza, por lo que tuve que migrar a otra facultad. Ya no podía pasar por ciertas calles. Ése es el mundo en el que me convertí en militante, un mundo en el que constantemente teníamos que protegernos de los ataques de los fascistas. Nuestra política era oponer una resistencia colectiva a los ataques… A veces también atacábamos, la mejor defensa a veces es el ataque. Pero había dos percepciones completamente diferentes entre los fascistas y nosotros sobre la confrontación. La nuestra era más bien una confrontación de grupo, de coherencia de grupo, y la suya era una confrontación de individuos entrenados en artes marciales, con puños americanos y barras de hierro. A mí me fracturaron el cráneo.
¿Y en el 68?
Después llegó el 68. Nosotros queríamos la confrontación con la policía para que saltara la chispa. Desgraciadamente en París el prefecto de la policía, que era muy astuto, no nos dio esa posibilidad, nunca encontrábamos una barrera policial. Y llegó mayo, época de los exámenes parciales. Nos dijimos: se acabó esta vez, ya veremos en septiembre, es demasiado tarde, ahora todo el mundo se va a poner a preparar a la desesperada los parciales. Yo voy a la Sorbona para buscar unas fotocopias para preparar los exámenes. Hay una pequeña asamblea de los estudiantes de Nanterre que han sido expulsados de la facultad de Nanterre, me paro a escucharlos, entra la policía y nos llevan a todos. Formo parte de los detenidos del 3 de mayo, cuando todo empieza, porque estaba en la Sorbona para buscar unas fotocopias.
Habíamos previsto una chispa estudiantil, pero empezó cuando no lo esperábamos. Y ahí se produjo una dinámica que fue más allá de lo que habíamos pensado. Hay una dinámica hiperradical espontánea porque la Sorbona estaba ocupada por la Policía y había  que liberarla. La rodeamos y nos quedamos, hay cargas de policía muy violentas y se construyeron barricadas. Mi impresión es que nadie dio nunca la orden de hacer barricadas, pero nos pusimos a construirlas.
No pensábamos que era la revolución. No queríamos que hubiera muertos. No queríamos que la violencia sobrepasara la potencialidad del momento. Incluso protegimos una armería, aunque en realidad nadie quería romperla. El prefecto en sus memorias reconoce que hubo elementos de todas las partes que moderaron el grado de violencia: él desde la policía y varias organizaciones, entre los manifestantes.
El clima cambió el 24 de mayo. Hubo un muerto, el comisario de policía Lacroix, en Lyon. La acusación  contra dos jóvenes fue  que voluntariamente lanzaron un camión contra él. Estuvieron dos años en prisión y finalmente fueron absueltos. Se puede ligar este primer muerto a nuestra acción pero fue involuntario, y la justicia los absolvió completamente de la voluntad de matar o herir. Después hubo varios muertos: Gilles Tautin, un estudiante maoísta, varios obreros… y todos esos muertos están ligados a la acción de la policía contra las huelgas obreras que perduraban como en Renault Flins y Peugeot Sochaux.
Y las organizaciones de extrema izquierda son disueltas en junio. Me llevan a prisión por la reconstitución de la Liga disuelta y nos llevan ante el Tribunal de Seguridad del Estado, lo que no es normal, es como estar ante un tribunal antiterrorista hoy. Finalmente el juicio no tuvo lugar.
Y después llegó la violencia. Fue un momento muy represivo en el mundo: Martin Luther King  asesinado en Estados Unidos, pero también Robert Kennedy. La advertencia era clara. Rudi Dutschke en Alemania casi muere en un ataque y sobrevivió pero murió años después por las secuelas de sus heridas.
Y en París todas las manifestaciones estaban prohibidas. El Barrio Latino estaba controlado por las fuerzas del orden. Nosotros nos reconstituimos públicamente como los Comités Rojos, porque nuestro periódico se llamaba Rojo, y es más difícil prohibir algo ligado a la prensa que algo político.
Las manifestaciones eran clandestinas. Y pusieron a trabajar a los famosos equipos de voltigeurs, que son policías en moto con un policía que conduce y otro que pega con la porra. Hubo un muerto en 1986, un chico que salía de un club de jazz y no tenía nada que ver con las manifestaciones estudiantiles de aquel momento, y los voltigeurs fueron disueltos.
Pasaban muchas cosas públicas: la crítica a la sociedad, la segunda ola de feminismo, el principio de distintos movimientos, la reflexión crítica sobre todo, pero a la vez nosotros teníamos la entrada prohibida a muchos países. Si queríamos cruzar las fronteras, teníamos que ser discretos. Había soldados americanos que desertaban de  las bases americanas en Alemania y había redes que los ayudaban a marcharse a Canadá. Si queríamos hacer cosas como viajar para reunirnos con  otros movimientos, o tener contactos más allá de los Pirineos o ayudar a los americanos a irse a Canadá, hacía  falta estructuras.
Otro tema importante es por qué en Francia no ocurrió lo que pasó en Italia o Alemania. Por qué no hubo guerras “privadas” de ciertos grupos contra el Estado o la sociedad. Porque ninguna de las organizaciones importantes del 68 lo quería. Nosotros nunca quisimos una escalada de la violencia. Pensábamos que el Estado lo haría y habría que prepararse. Cuando el Estado cesó, dejamos de prepararnos.
Cincuenta años después, Europa se ha convertido en un espacio económico predador, un espacio político insolidario, se está produciendo un empuje de la extrema derecha y el pesimismo parece ganar terreno. ¿Cómo responder a esta crisis estructural, de fin de ciclo neoliberal? ¿Hay aún chispas de esperanza?
Pienso que hay una esperanza pero las condiciones para que esta esperanza florezca no son fáciles de reunir. Es todavía peor en Francia que aquí (N. de la E. se refiere a España) , donde tenéis movimientos inmensos, las movilizaciones de mujeres han sido absolutamente impresionantes. Pienso que, hablando de Francia, llegamos a una situación de ruptura, con la huelga de los ferroviarios, la huelga del sector cuidados a personas mayores dependientes, el inmenso malestar en los hospitales… Hay austeridad, austeridad, austeridad, y se llega a un punto en que van a destruir todo lo que son servicios públicos, los han debilitado, reducido y ahora van a destruirlos.
Hay un contraste enorme entre el sentimiento expresado por sectores extremadamente amplios, pues se llega a un punto en que la catástrofe se extiende, y la capacidad de movilización. Incluso entre los ferroviarios, que tienen una gran capacidad de movilización, pero no funciona. Detrás de todo esto está el precio de nuestra derrota. Hay una esperanza socialista que se ha empañado porque la historia ha sido la que ha sido y ha habido una pérdida de referentes, ha habido un cambio de periodo y generación y un cambio de las relaciones de los jóvenes con la historia y la política.
Cuando entramos nosotros a la actividad política, estábamos apasionados por la historia de las luchas porque la historia era el único laboratorio en el que podíamos pensar las luchas, no teníamos experiencia, y sobre eso empezamos a acumular nuestra propia experiencia. Ese lazo entre la reflexión sobre la historia como laboratorio de luchas y el presente no existe ya. Da la sensación de que para los jóvenes el pasado simplemente ha pasado. No hay que repetir tal cual todo lo que pensábamos, decíamos o hacíamos, pues todo ha cambiado, pero se vuelve a empezar en el plano de las enseñanzas políticas desde muy bajo, puesto que ya no está ese lazo con las experiencias pasadas, y eso creo que es un talón de Aquiles.
Hay una manera de militar a la carta: estoy muy activo en algunos momentos, muy pasivo en otros, mucho tiempo en las redes sociales, no mucho tiempo en la calle… Y está la cuestión del arraigo social, que no se percibe como clave, pero el arraigo social en una sociedad precarizada no es lo mismo que en una sociedad donde no hay precariedad. Esa obsesión que teníamos del arraigo social no está presente hoy, al menos en Francia está muy poco presente.
Algunos se adaptan muy bien a esto, los que han hecho su nicho en luchas y críticas parcelarias, pero hay que cambiar el sistema incluso más que antes, porque además de la crisis social está la crisis ecológica, y vamos hacia el desastre total. No cambias el sistema sin un pensamiento político y una reflexión estratégica. No tengo nada contra las experiencias locales, creo que son muy importantes, también para arraigar la lucha, acumular experiencias, pensar formas de resistencia, y creo que las formas territoriales de resistencia son clave ahora, mucho más de lo que eran antes, también porque ya no hay bastiones obreros. Así es que estoy a favor de la renovación de las formas de lucha, las convergencias, las resistencias, las alternativas, las prácticas… Pero hay una especie de marcha atrás en la construcción de una reflexión política y una visión estratégica, y creo que ha alcanzado límites, y eso se ha producido con el cambio del mundo y es uno de los aspectos de nuestra derrota.
“Después de la esperanza, el desaliento, y un punto de inflexión para la izquierda radical en Europa”, escribió usted sobre la experiencia de Syriza en Grecia. ¿Qué pasa con los partidos de la izquierda europea que pugnan por gobernar? ¿Se puede lograr una transformación social desde la institución?
No creo que se pueda hacer una transformación social desde la institución, pero eso no quiere decir que no nos presentemos a las elecciones. Pienso que el centro de gravedad de una organización que se quiere revolucionaria o quiere transformar la sociedad es el arraigo social. Ser potente en las instituciones y débil en arraigo social es entrar en una contradicción extremadamente difícil. Puede pasar, y es un poco lo que ha pasado, en Grecia, en España, en Francia con la France Insoumise, donde hay un desfase entre el momento de las grandes movilizaciones sociales y el contragolpe electoral con el que una izquierda más o menos radical es elegida. No es simultáneo. Eso es una dificultad objetiva, es una situación complicada.
En segundo lugar, puedes encontrarte en una situación contradictoria de tensión, sobre todo cuando eres más fuerte en el plano institucional que en el plano social, y eso es muy peligroso. Es lo que pasó con la izquierda del PT en Brasil y eso explica muchas cosas. La lección está clara.  Tsipras y la dirección de Syriza deberían haber elegido ser derrotados, recibieron el mandato de aplicar un programa, fueron validados por un referéndum y se convirtieron en los agentes de la contrarrevolución, y eso es lo peor de todo. Es mejor resultar perdedor y organizar la resistencia en la oposición. Era una elección muy sencilla. Se trataba de decir no a la UE, “si somos vencidos, lo somos, organizamos la resistencia social y política, pero no somos nosotros quienes cargan con la responsabilidad de las reformas austeritarias que se llevaron a cabo”, porque cuando haces eso te desarmas completamente.
Después creo que hay una situación muy complicada en un país como Francia. La idea de que hay que presentarse siempre a todas las elecciones no me convence. Primero, cuesta caro y una parte importante de tu dinero, de la preocupación de tus direcciones, de tus fuerzas se ponen en un combate perdido en Francia. Hay quienes piensan que es todavía importante que una verdadera izquierda se presente a las elecciones, y hay quienes piensan que las elecciones son siempre lo mismo, sea cual sea el resultado de los votos, son las mismas políticas… Yo pienso que ahora la cuestión es muy complicada. Estoy a favor de no abandonar el campo político-electoral como campo de batalla, pero sólo en las condiciones en que las fuerzas que se van a emplear merezcan la pena. Hace falta que la mayoría de los esfuerzos de los militantes y de las direcciones sea por el arraigo social y no por la batalla electoral.
¿Hace falta autocrítica de los partidos políticos de izquierdas sobre la desconexión de la realidad en la calle?
Sí. Creo que hay distintos niveles. Hay niveles profundos que no dependen de la organización, hay una verdadera victoria del neoliberalismo, que ha introducido concepciones individualistas neoliberales muy difundidas, hay una generación para la que aquello por lo que luchábamos, el trabajo a jornada completa e indefinido, ya ni se concibe como algo a conseguir, sino más bien cómo te las apañas con los trabajos múltiples, precarios, sucesivos, etc.
Pero además de estas cuestiones profundas, si miras la France Insoumise, de Mélenchon, no quiere un verdadero arraigo social, porque eso significa que tiene que haber representaciones de tu arraigo social, y una “dirección” que proceda o sea validada por ese arraigo. En ese caso, la France Insoumise debería vivir con muchos polos de dirección cuya historia esté ligada a ese arraigo, y es algo que Mélenchon no quiere…
¿Mélenchon no es una alternativa? ¿Qué autocrítica hace, también, el Nouveau Parti Anticapitaliste, en el que usted milita, y que se encuentra tremendamente debilitado?
Antes de tirar la piedra a Mélenchon, debo tirarnos la piedra a  nosotros [el Nouveau Parti Anticapitaliste]. Si Mélenchon ha podido ganar como ha ganado un gran espacio electoral y una representación parlamentaria que no es tan amplia pero le permite tener un grupo, es,primero porque nosotros hemos fracasado, y no hemos fracasado por su culpa. Debemos reflexionar sobre nuestros propios fracasos y nuestros éxitos. Estamos muy debilitados. Todas las organizaciones de extrema izquierda lo están. La LCR [Ligue Communiste Révolutionnaire] ya no existe. Se dice que está en el NPA, pero el NPA no es la continuidad de la LCR, que ha desaparecido completamente. Y aquellos que han dejado el NPA para construir otra cosa tampoco son la continuación de la LCR. La LCR estaba ya minada en el interior cuando lanzamos el NPA, que no era una mala idea, pero que no funcionó como pensábamos.
La France Insoumise ha ganado la apuesta en cierta medida en el plano del reagrupamiento político de la izquierda radical, primero porque nosotros fracasamos, y también porque sintieron el momento, como Macron.
En las últimas movilizaciones, se ven dos posibilidades. La France Insoumise puede ponerse al servicio de un agrupamiento que se ha expresado en las manifestaciones recientes y en el que hay sindicalistas, formaciones de extrema izquierda, asociaciones múltiples, que puede ser el marco en el que lo político y lo social se encuentren, pero eso significaría que la France Insoumise no impone su hegemonía.
En la manifestación del 5 de mayo, que fue convocada al margen de la France Insoumise por un colectivo de organizadores amplio; Mélenchon y la France Insoumise llevaron un gran autobús de dos pisos que dominaba físicamente toda la manifestación y en el que Mélenchon arengaba a las masas. La visibilidad estaba completamente secuestrada por ese autobús.
Las fuerzas son débiles. Incluso el arraigo social de la France Insoumise es débil. Hay un éxito electoral, pero ya conocemos esta historia, ya la hemos visto antes. Es de nuevo un marco en el que hay una brecha entre el éxito electoral y la realidad del arraigo social. En una situación en la que las fuerzas organizadas en el sentido más amplio del término, es decir, los que luchan permanentemente, sea cual sea la forma, son muy variadas en Francia. En esta situación que no es buena, con un conjunto de formas de lucha extremadamente diversificadas en sectores múltiples y con concepciones múltiples (pienso que tenemos mucho que aprender de Notre-Dame-des-Landes), hay que partir de que esta diversidad extrema hace la vitalidad de las resistencias sociales y políticas en Francia hoy.
Por otro lado, en el plano de la representación político-institucional, todo lo que no sea la France Insoumise es casi invisible. Ésa es la gran cuestión que se le plantea a Mélenchon: debe ayudar a reunir la diversidad y en ese momento la France Insoumise debe dejar a la diversidad de organizadores tener visibilidad, según una realidad que es muy diversa, pero entonces la France Insoumise no debe ir con un autobús de dos pisos, y si lo hace se siente que quiere hegemonizar en su propio provecho la participación de todos los demás. Los demás son conscientes de que la France Insoumise es la fuerza político-electoral más capaz, no tiene contrincante en ese plano, pero no por ello van a aceptar ser borrados.
También entiendo el problema para Mélenchon: si participa y favorece ese agrupamiento de la multiplicidad de las resistencias, de las formas de lucha, de los modos de organización, quiere decir que deberá trabajar cada vez más con la diversidad, y eso significa compromisos, negociaciones, discusiones, y no que France Insoumise siga libre de hacer lo que quiera, como quiera, cuando quiera… Hay una elección que hacer.
Usted es especialista en Asia, y lleva en contacto con diversos movimientos de lucha en el continente desde 1974. ¿Es posible tejer luchas comunes frente a lógicas de competencias impuestas por la deslocalización de empresas? ¿Qué podemos aprender de esas luchas?
De Asia y del Sur podemos aprender muchísimas cosas. Un ejemplo:  todo el trabajo de análisis de la deuda como medio de control político que se ha hecho en relación a la utilización de la deuda en el Sur. Cuando el FMI se interesó por nosotros, se mostró que todo el análisis que se había hecho sobre la función de la política de la deuda en el Sur era válida para Europa.
Otro ejemplo: en un país como Francia antes el paro era un período entre dos empleos, pero el paro se extendió y se convirtió en permanente para una serie de gente, y hay zonas enteras con una alta tasa de desempleo, donde todo está precarizado. ¿Cómo organizar eso? En el tercer mundo hay décadas de tradición de organización de los pobres urbanos. Hay muchísimo que aprender de todo ese trabajo, porque aquí no tenemos experiencia. Porque no existía en la sociedad antes, porque los sindicatos, en Francia, por ejemplo, tienen mucha tradición de intervención en la empresa, pero muy poco en el medio que rodea a la empresa.
Pienso que no es sólo una cuestión de solidaridad de nosotros hacia ellos, sino que también hay cada vez más combates comunes. Con el orden neoliberal mundial las mismas políticas se aplican en el mundo entero. Hay dos aspectos de la solidaridad: os ayudamos en vuestra lucha y además llevamos una misma lucha. Y el espacio de “llevamos una misma lucha” es ahora mucho más grande que antes porque estamos siendo golpeados por las mismas políticas. Esto es una base que es muy favorable a un nuevo internacionalismo, y que se ha sentido cuando se ocuparon las plazas en todo el mundo.
Pero, desgraciadamente, con el fin de la dinámica de los foros sociales mundiales, tenemos mucho que aprender… Estamos muy en retraso, con la paradoja de que el Foro Social Europeo ha muerto cuando la crisis europea estalló.
Y el problema también es que el movimiento sindical internacional no está organizado. Sobre el tema de luchar cuando hay una deslocalización y fragmentación de la cadena de producción sobre una serie de países, son necesarias respuestas del mundo sindical. No hay un equivalente de La Vía Campesina para las luchas obreras. Es un talón de Aquiles. Se han hecho campañas importantes para la mejora de las condiciones de seguridad de los trabajadores de Bangladesh del textil y el calzado, pero es caso por caso, no es el movimiento sindical internacional el que se organiza y responde.
Por último, uno de los temas cruciales hoy es el de los migrantes. Se ha producido una explosión de los niveles de desesperación. Hubo un período en el que un filipino migrado a Estados Unidos tenía un trabajo muy duro, pero al final se convertía en ciudadano y construía una nueva nación, y si migrabas a Alemania, había desgarros sociales, culturales, etc., pero encontrabas un trabajo que estaba muy por encima del trabajo que tenías en el país de origen. Y después se produjo el principio de la emigración de desesperación, primero por la pobreza (la maestra filipina que no puede vivir de su salario y que se convierte en doméstica sin papeles en Italia), y luego con las guerras y la crisis ecológica. Estamos en un mundo en el que la cuestión de la migración de la desesperación, que es muy diferente de las migraciones anteriores, en las que había esperanza, es un síntoma de en qué mundo vivimos hoy, es uno de los ejemplos más aterradores de la naturaleza del mundo en el que el neoliberalismo mundial nos ha hundido.

Fuente:Blog Pajaro Rojo