domingo, 17 de mayo de 2026

Entrevista al exmandatario de Bolivia Evo Morales: “No se gobierna privatizando los recursos naturales, ni mendigando al FMI” Diario pagina/12


Evo Morales: “No se gobierna privatizando los recursos naturales, ni mendigando al FMI”

El fundador del Movimiento Al Socialismo afirma que usan su proceso justo cuando hay conflictos sociales “para tapar lo que no pueden resolver”. Analiza el momento actual de su país y de la región.

Evo Morales, expresidente de Bolivia. ADRIAN PEREZ

La historia de Bolivia de los últimos 20 años tuvo como protagonista a Evo Morales. Fue el primer presidente de origen indígena que gobernó un modelo exitoso desde 2006 hasta 2019, cuando, en medio de un proceso electoral cuestionado por la OEA, un golpe de Estado cambiaría el curso de los acontecimientos del país y de su vida. Hoy, enemistado con el exmandatario Luis Arce, desde Lauca Ñ, en el trópico de Cochabamba, Morales dialoga con Página/12 de modo virtual y sostiene que el actual gobierno de Rodrigo Paz busca tapar el conflicto social con su situación judicial.

- ¿Cómo define su situación jurídica actual ante un proceso que usted califica de irregular? El tribunal de Tarija interpretó su ausencia en la audiencia como un acto de rebeldía y ordenó su captura esta semana.

- Es un proceso netamente político. Durante el año del golpe de Estado (2019), me investigaron por temas de corrupción y no encontraron nada, intentaron ligarme con el narcotráfico y tampoco pudieron. Por redes decían “Evo, jefe del cartel de las drogas” y hacían campaña para desprestigiarme. Tras el golpe, buscaron proscribir a nuestro instrumento político, por entonces el MAS-IIPSP; no pudieron. Ustedes saben que, bajo la receta del capitalismo, los movimientos populares no podemos hacer política. Sin embargo, en 14 años demostramos al mundo que esa mayoría del pueblo boliviano podía tener su propio presidente y mucho futuro. Entonces, con el golpe intentaron lo que no pudieron en las urnas. Y luego nos equivocamos al elegir a Lucho Arce, que siguió con la política de proscribir al movimiento político. Como no hallaron pruebas de corrupción ni de narcotráfico, recurrieron a una demanda por trata y tráfico impulsada por un suboficial. Es un proceso ilegal e injusto: ya me investigaron por esto mismo antes y la causa se archivó. No puede haber doble proceso.

¿A qué le atribuye esa persecución que usted denuncia?

- El 30 de noviembre del año pasado, Donald Trump reconoció que Estados Unidos se replegó hacia América Latina bajo la Doctrina Monroe: “América para los americanos”. La Guerra Fría ya terminó, pero sigue en vigencia el Plan Cóndor. Antes el Plan Cóndor se ejecutaba con coroneles y generales; ahora con jueces y fiscales. Lo que pasó con Lula, lo que pasó con Cristina, ahora pasa conmigo. Trump quiere relanzar su economía controlando la producción de petróleo, con la industrialización del litio y las tierras raras. Y no quiere dejar entrar a China a América Latina. Entonces, con su Doctrina Monroe, elimina a los partidos del pueblo, sean progresistas, humanistas, socialistas o antiimperialistas. En Bolivia nosotros somos el blanco del imperio y la derecha boliviana. Yo hice política, como dije varias veces, por la patria, no por la plata. Yo jamás robaría porque esa cultura viene de mi familia, de mis papás. Y durante la colonia, aquí los antepasados indígenas se administraron bajo tres principios: ‘Ama Sua, Ama Llulla, Ama Quella’. ¿Qué es eso? No robar, no ser flojo, ni mentir. En este momento, la ciudad de La Paz está cercada. Hay que marchar por las reivindicaciones, una marcha pacífica de Caracollo a La Paz para defender la Constitución, los recursos naturales, los servicios básicos, la economía popular. Usan este proceso justo cuando hay conflictos para tapar lo que no pueden resolver. Es una demanda que obedece a una persecución política. Están persiguiendo al primer presidente indígena.

- Mencionó a Cristina Fernández. Ella nunca dejó de presentarse ante la justicia. Si en algún momento usted y su defensa consideran que están dadas las garantías, ¿se presentaría ante los tribunales?

- Cuando yo estaba en México, en el primer mes después del golpe de Estado, Raúl Castro me invitó a una reunión de debate y evaluación política en La Habana. Y me preguntó: “Evo, ahora que va a empezar la campaña para las elecciones, ¿qué va a hacer?" Yo le dije que iba a volver a Bolivia, que iba a hacer campaña y si me detenían, no tenía miedo. He estado tantas veces en la cárcel, que no tengo miedo a la cárcel. Y Raúl me dijo tres cosas: “Primero: no eres el Evo de antes, eres el Evo de hoy. Segundo: Si estás en la cárcel, vas a estar totalmente incomunicado. Y tercero: estás en manos de los gringos. En la cárcel te van a envenenar. Y si no te envenenan, van a provocar una revuelta de los privados de libertad y ahí te van a meter bala. Recomendación de Raúl. Escuchando eso, decidí no ir.

- Porque teme por su vida en la cárcel...

- Mira, si el 27 de octubre de 2024 una balacera casi me mata durante el gobierno de Lucho Arce. Lucho, lamentablemente, se ha derechizado, y ahora el gobierno (de Rodrigo Paz) es gringo directamente. Lo están viendo ustedes con Milei, juntos de la mano rumbo a Estados Unidos con Paz. Es un imperio absoluto. Eso ya lo hicieron también durante la campaña. “Evo tenía hijos”, y no había ni medio hijo. Se han inventado hijos para hacer aparecer y hacer la demanda solamente por una cuestión mediática. Yo no sabía qué tan sucia podía ser la política. Yo hice política de manera honesta, y con responsabilidad siempre a las nuevas generaciones recomiendo: si te equivocas o te olvidas, es mejor reconocer. Todos somos seres humanos. A mí me ayudó la transparencia desde la lucha sindical y la lucha social hasta la gestión política.

- ¿No cree que fue un error de su parte llamar al voto nulo para las últimas elecciones, habida cuenta de que ganó Rodrigo Paz?

- Después de que nos robaron la sigla, vinieron seis partidos a ofrecerse, me llamaron hasta de la derecha. Los compañeros abogados decían que estaba habilitado como candidato legal y constitucionalmente. La derecha de Lucho y el imperio prefirieron dejarnos sin sigla. Negociamos la bancada con Morena (Movimiento de Renovación Nacional), pero a dos semanas de las elecciones, Lucho amenazó al dueño de Morena, se retiró y nos quedamos sin partido. No quedó ni un partido de izquierda. Si Evo hubiera sido candidato, ganaba con el 60 por ciento. Y los compañeros en un ampliado de dos mil delegados llamaron al voto nulo. El voto nulo se ubicó en segundo lugar. Bolivia tiene 343 alcaldías. La sigla que nos robó Lucho Arce apenas ganó una alcaldía en Pando. Lamento mucho que Álvaro García Linera y el gobierno intentaran dividirnos con Andrónico Rodríguez, que se postuló con una sigla prestada de derecha, llamada Tercer Sistema, pero obtuvo apenas dos alcaldías. El voto nulo ganó en 169 alcaldías, primera fuerza política. Hay hermanas y hermanos con principios y valores, que nunca claudicaron. Esa es nuestra fuerza política. Si me hubiera equivocado con el voto nulo, estaría enterrado. Lucho Arce llegó a decirme: “Acepta una senaduría y no te molestamos. Eso no puede ser. Yo no dependo de Lucho. Luchamos y por eso seguimos vigentes como movimiento político hasta este momento.

- ¿Ve posible un proyecto de la potencia que tuvo el MAS en su momento? Frente a tanta división, ¿no es necesario apuntar a nuevos cuadros?

- En solo seis meses de gobierno, Rodrigo Paz suma más del 70 por ciento de rechazo. Hay dos canales pagados que dicen que todavía tiene 52 por ciento de apoyo, pero es mentira. ¿Cómo está Milei en Argentina? ¿Cómo están el presidente de Ecuador y el de Chile? Lamentablemente, Estados Unidos, Israel y Argentina, junto con sus aliados en Sudamérica, son enemigos de la vida y la paz social. Pero Estados Unidos ya no es una potencia mundial en el nuevo contexto geopolítico internacional. La tarea de Estados Unidos es eliminar, pero le va mal. Tal vez con Venezuela hay como un empate. Secuestraron a Maduro, pero no tienen el control total del petróleo. A Irán querían quitarle el petróleo; también fracasaron. Europa está queriendo retirar sus bases militares. China. Brasil, India, Rusia y Corea del Sur siguen creciendo. Entonces, para mí, Estados Unidos está en total decadencia. Ya se va a acabar este imperio norteamericano. Estados Unidos, sin la OTAN, pierde poder militar. Evidentemente, tenemos presidentes de derecha, pero en cualquier momento esto se va a revertir. Yo tengo confianza en que en las próximas elecciones en Argentina va a ganar un partido de izquierda. Estoy segurísimo. Y acá es cuestión de tiempo. Con Evo o sin Evo, nuestro instrumento político va a volver a recuperar el poder político.

- El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, lo invitó a un encuentro en La Paz para buscar una salida a los bloqueos. ¿Aceptaría alguna conversación con el gobierno actual?

- Primero, yo no he convocado a las movilizaciones.

- Pero son simpatizantes de usted...

- Somos afiliados de la Central Obrera Boliviana y de nuestra confederación de campesinos. Pero somos una organización regional y departamental, no nacional. Entonces, en la última reunión se decidió marchar y se está marchando. Zamora es primo de Rodrigo Paz, Ahí todo se maneja en familia. ¿Cómo es posible que Rodrigo Paz designe viceministro de Seguridad Ciudadana al comandante de la Policía Nacional de Áñez, el general Rodolfo Montero? Bajo su responsabilidad se cometió la masacre de Sacaba y Senkata, con decenas de muertos y más de 100 heridos. Estaba en la cárcel. Está con proceso y ahora nombra a ese masacrador viceministro de Seguridad Ciudadana. Si me dan garantías, voy al diálogo y si no, que vengan aquí y vamos a debatir. Aunque no soy responsable de los bloqueos. Y le puedo decir que se gobierna escuchando al pueblo, no privatizando los recursos naturales, no mendigando al Fondo Monetario o a los organismos internacionales. A mí me dejaron un Estado mendigo y yo nunca me quejé. Hubo que trabajar, trabajar y trabajar. Fui el presidente que menos sueldo tenía en toda América Latina. Nacionalizamos y el primer año terminamos con superávit fiscal. Así es como se gobierna. En vez de negociar el bloqueo, yo quiero negociar cómo se gobierna. Que venga el ministro con su presidente, Rodrigo Paz; lo espero acá.

- Rodrigo Paz está impulsando una reforma de la Constitución, según él, para atraer inversiones y descentralizar el poder. Hay sectores productivos denunciando que solo busca una privatización salvaje de los recursos públicos. ¿Usted qué cree?

- Durante el golpe de Estado ya querían cambiar la Constitución para quitar las circunscripciones uninominales de las áreas rurales, por las que se eligen diputados. Fracasaron. Ahora quieren cambiarla para privatizar los recursos naturales y los servicios básicos, ignorando que nuestra Constitución los define como un derecho humano y no como un negocio privado. Según la Constitución, las empresas transnacionales no pueden estar en la parte extractiva de un recurso natural. La actual es la única Carta Magna desde la fundación de la República en 1825 aprobada mediante un referéndum. Y quieren cambiarla para acabar con el Estado plurinacional. ¿Qué es la plurinacionalidad? Es la unidad en la diversidad. Somos latinoamericanos, luchamos por la patria grande, la soberanía económica, la soberanía política. Quieren cambiar el Estado plurinacional para marginar al movimiento indígena. Este gobierno implementa un modelo neoliberal con las privatizaciones, pero también es un Estado neocolonial con la proscripción al movimiento político más grande, que es el indígena. En lo económico es claro: cargar de impuestos al pequeño productor. El gobierno de Rodrigo Paz lo primero que eliminó fue el impuesto a las grandes fortunas.

- Lo que pasa en Bolivia forma parte, como diría Álvaro García Linera, de una nueva oleada, en este caso de ultraderecha. Se reveló que hay campañas contra gobiernos progresistas como el de Sheinbaum y Lula. ¿Cómo interpreta este momento de la región?

- El mejor momento en América Latina fue con Chávez, Kirchner, Correa, Evo, Lula, hasta el padre Lugo. Obama organizó la Alianza del Pacífico para retomar los programas del ALCA (N. de la R: fue creada en 2011 por Chile, Colombia, México y Perú, con EE.UU. como observador oficial). Y después organizó el Grupo de Lima para atacar a Chávez. Evidentemente, algunos países, aun los de izquierda, han tenido problemas, pero en este momento, frente a ese avance de la derecha, los pueblos se levantan. Es cuestión de unidad. Unidad más unidad es el triunfo del pueblo. Unidad del pueblo es la derrota del imperio. La tarea es aportar como sea a la unidad de los movimientos sociales, de la gente humilde. Esa es nuestra responsabilidad. Estas oleadas pasarán al olvido. Pero ahora, repito, están con la segunda Doctrina Monroe. Eso tenemos que derrotarlo desde la Patria Grande.

- Durante la campaña, a Rodrigo Paz lo estuvo asesorando un personaje argentino, Fernando Cerimedo, quien colaboró con Milei y con otros países de la región. Versiones periodísticas sostienen que también operó contra la izquierda y puntualmente contra usted. ¿Le consta?

- No tengo pruebas de eso último. Hay que investigarlo. Pero tengo información de que, por culpa de este argentino enviado por Milei, el ministro de la Presidencia de Bolivia ha renunciado y están ocultando la renuncia. Los periodistas dicen que este argentino es el verdadero ministro de Comunicación. Solo se dedica a la guerra sucia y hay varios técnicos de la presidencia que renunciaron para no someterse a este argentino que está mandando desde la Casa Grande del Pueblo (palacio de gobierno). Parece que es muy grave la situación.

martes, 11 de noviembre de 2025

El facho pobre y las redes sociales

 



Por JaBond

 

                Estamos atravesando una coyuntura donde los sectores económicos, los grandes monopolios empresarios financieros, están avanzando sobre las conquistas sociales con una gran facilidad que se observa en cierta permeabilidad de sus ideas en amplios sectores de la sociedad.

En este sentido, quizás también por la dificultad o incomprensión, solemos recurrir a ciertas bromas o realidades sobre parte de los sectores populares (clases medias, medias bajas y bajas) que se identifican con las ideas libertarias. De esta manera, flexibilización laboral, quita de subsidios, privatizaciones y deshumanización de los sectores populares se vuelve una moneda corriente y de ahí la incomprensión o realidad del planteo del llamado fascista pobre, facho pobre o pobre de derecha

                Ahora bien, este punto merece varias reflexiones: algunas de ellas pueden tener explicaciones previas y otras que se deben a nuevos factores. Entre las prexistentes podemos encontrar aquella que citaba Marx en “La ideología alemana” cuando nos explicaba el concepto de “falsa conciencia” .Es decir, como todos los sectores adquirían las ideas de las clases dominantes solo que el proletariado, sea trabajador, por sus condiciones de vida entendía los intereses divergentes y desde allí desarrollaba la conciencia de clase(propia) en oposición a la burguesía. En este sentido, con escasos obreros industriales esta idea se ve dificultada.

                Otro aspecto lo podemos encontrar en Gramsci en donde su análisis plantea que la clase dominante se convierte en Hegemónica y sus valores hegemónicos se trasladan al resto de la sociedad.

Acompañado a este planteo Althuser desarrolla la idea de aparatos ideológicos que complementa la idea de hegemonía la cual es construida, o sostenida, desde el Estado ya que las clases dominantes tienen muchos sistemas para su reproducción. De esta manera, la escuela, el poder judicial, los medios e incluso la fábrica entre otros son aparatos reproductores del poder dominante y entre ellos el sentido común y el lazo social.

                Ahora llegando a la actualidad podemos encontrar un elemento novedoso, en una época donde todos nos expresamos a través de las redes sociales. Instagram, Tik Tok, Twitter u otras redes sociales se convierten en la forma en que nos presentamos en sociedad o sea ante el otro. Hasta podríamos decir que la comunicación y el lazo social están mediado por estas redes.

Redes en las cuales la mayoría suele presentarse de forma editada, es decir imágenes retocadas, músicas, escenarios montados o reales con una imagen construida o idealizada de uno.

La cual socialmente se busca adaptarse a lo que suele asociarse con lo dominante o con los llamados ganadores. Si el ganador es el millonario que ostenta sus coches lujosos se trata de mostrarse de la misma forma.

                Entonces si esto es lo predominante ¿que nos hace pensar que esto no se traslade a la identidad política? es más, lo común es la disociación de la realidad económica con la identidad social y política.  Por tal motivo, si cuando pensamos la acción política pensamos la identificación debemos pensar cómo tratar esta disociación constante que nos presentan las redes, si no lo más probable es que encontremos una gran frustración.

               

 

 

domingo, 9 de noviembre de 2025

Cuando el lobo se viste de cordero: problemas de la teoría del subjetivismo

 



Por Jabond

A fines de la década de 1960, en un contexto atravesado por la crisis de la guerra fría con sucesos como la primavera de Praga y el mayo francés, millones de jóvenes se sumaban a participar en movimientos de liberación de distinta índole como: movimientos de liberación nacional, descolonización, igualdad de sectores afrodescendientes, libertad sexual y género, entre otros.

En esta situación, con una fuerte crítica a las burocracias, se producía la crisis de los modelos explicativos estructurales de la sociología.

En Latinoamérica se producía la debacle de los modelos estructuralistas sintetizados en el Funcional Estructuralismo de Parson y el marxismo soviético. Siendo sus principales críticas el análisis mecanicista o economicista y con ello la desaparición de los actores.

La crítica, devino en los 80 en la emergencia de teorías que buscaron combinar el enfoque estructural con la mirada del actor con pensadores como Giddens o Bourdie. Sin embargo, años mas tarde con la caída de la URSS esta vinculación entre estructura y actor fue perdiendo lugar y se impusieron las miradas enfocadas en las miradas del actor es decir en la  subjetividad. Entre ellas la principal fue la desarrollada por Bauman en  “La Modernidad Liquida” en donde planteaba las dificultades del ser colectivo a causa de la individualización.

Si bien, esta teoría se estableció plenamente a principios de los 90, ante un fuerte “derrotismo” producto del auge del neoliberalismo, la implosión de los llamados nuevos movimientos sociales que se aglutinaban a partir de demandas donde el movimiento obrero no era el eje central abrió la posibilidad de nuevas líneas de análisis.

La mismas, retomaron, algunos aspectos previos y confluyeron en la llamada “AUTOPERCEPCION DE LOS ACTORES”, la cual analiza al actor social a partir de identificar como se autopercibe.

El enfoque tuvo su practicidad durante un largo periodo, pero en la Argentina con la crisis de las patronales agropecuarias en 2008( llamada crisis de la 125) presento muchas dificultades.

La principal es que desde la concepción subjetivista: pequeños y medianos productores que se habían asociado a las grandes patronales agropecuarias a partir del agronegocio se identificaban como campesinos. Es decir, desde su “autopercepción” se consideraban campesinos, pero desde una mirada estructural no lo eran. Ya que, su forma de producción y societal se asociaba a las grandes multinacionales agropecuarias.

El segundo momento, donde nuevamente podemos encontrar otra problemática, es en los últimos años con el auge de un nuevo neo-emprendedurismo que reapareció en el gobierno de Macri, se potencio con la pandemia y que confluyo en la figura de Milei.

Millones de personas, muchos de ellos jóvenes, que tenían trabajos asalariados y que incluso complementaban dicho salario con actividades extra se autopercibian emprendedores o empresarios, por sobre su condición de empleado.

Ya sea revendiendo productos, o quizás con la “inversión” en criptomonedas o activos digitales se identificaban o aspiraban a “ser tu propio jefe” o un emprendedor independientemente de sus capacidades económicas.

Paralelamente, la idea de trabajo y trabajador se camuflaba con la de esfuerzo, cuanto mas esclavizante mejor, y fuentes de ingresos. De forma tal, que todos se volvían trabajadores desde el empleado que desarrollaba la tarea repititiva, simple y con bajo salario hasta el dueño de una multinacional.

Este último planteo, que parece exagerado, lo experimentamos hace pocos días cuando Olmedo, un terrateniente de Salta que incluso se le probó trabajadores en condiciones de esclavitud, se plantea como trabajador y con ello la necesidad de una reforma laboral esclavizante.

Lo cual abre nuevamente el problema ¿es efectivo para definir un actor con la autopercepción?

Ya que, en este caso, si lo miramos desde la autopercepción Olmedo seria un trabajador y no un terrateniente. A su vez un simple empleado, de mantenimiento por dar un ejemplo, sería un empresario emprendedor. Cuando sabemos que Olmedo no es trabajador y el empleado no es un empresario, en base a su capacidad económica.

En este sentido, con una rápida mirada, debemos recordar que este problema no es nuevo para la sociología y que uno de los primeros en retratar esta problemática fue Marx en “La Ideología Alemana”.  Marx observaba como todos los actores se consideraban burgueses capitalistas, pero no lo eran. Fue así que direcciono sus estudios a la conciencia y desde esa perspectiva planteo el concepto de “falsa conciencia” haciendo alusión a este desfasaje o desclasamiento entre identificación y posición social. Lo cual, quizás vuelve a tomar importancia aquellos paradigmas desplazados.

En definitiva, estas líneas, tienen como objetivo tratar de empezar a pensar estas problemáticas para poder debatir, analizar y contribuir a la acción. En especial, en este momento donde también las redes y la confusión son quizás el elemento principal que entorpecen el accionar de los sectores populares.

 

 

viernes, 24 de octubre de 2025

lex J. Wood, sociólogo: “las leyes laborales son para todos, también para los ‘free lance’, así que sus tarifas deberían garantizar el salario mínimo

 


ENTREVISTAS


Por José Álvarez Díaz

Fuente:https://www.equaltimes.org/alex-j-wood-sociologo-las-leyes

 

21 de octubre de 2025

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TRABAJOMUNDO-GLOBALNEGOCIACIÓN COLECTIVATRABAJO DECENTEEXPLOTACIÓNDESARROLLO SOSTENIBLEFUTURO DEL TRABAJO

La figura del ‘free lance’ parece estar en auge: cada vez hay más profesionales que optan por el autoempleo, y cada vez más empresas, sobre todo de servicios, parecen confiarles mayor parte de su carga laboral y así ahorrar costes. Alex J. Wood, sociólogo británico (en la imagen), nos ayuda a entender y navegar el fenómeno.

El autoempleo siempre ha existido en multitud de oficios, pero en los últimos años, sobre todo en los sectores de servicios, parece que cada vez más profesionales se están convirtiendo en free lance, mientras no son pocas las empresas que han ido aumentando la carga de trabajo que subcontratan a personal externo de manera inimaginable hace algunos años. Un cambio de mentalidad parece estar transformando el mundo del trabajo, hacia una gestión cortoplacista y por proyectos, que privilegia las relaciones laborales por encargos puntuales, frente al modelo tradicional de invertir en formar y mantener un personal propio dentro de la estructura y la cultura interna de cada compañía en particular. Cada vez parece más común que el ahorro de costes dicte las decisiones de las empresas, dispuestas a pagar sólo por un trabajo concreto cuando lo necesitan, hasta el punto de que se haya normalizado el combinar personal fijo con la subcontratación de freelancers.

No parecen buenas noticias para la calidad y la estabilidad de los empleos, en lo que parece ser una tendencia que podría estar adelantando hacia qué tipo de futuro laboral nos estamos dirigiendo. Para ayudarnos a entender el fenómeno, en Equal Times le hemos preguntado a uno de los estudiosos que mejor conoce el impacto social y económico de estas transformaciones, el sociólogo británico Alex J. Wood, investigador y profesor de sociología económica en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), y antiguo miembro del equipo que creó el Índice Laboral del Trabajo en Línea de la Universidad de Oxford, una herramienta que permitió medir por primera vez, entre 2016 y 2024, la fluctuante actividad laboral de todos los freelancers de las cinco mayores plataformas especializadas en ello del mundo en inglés (y de varios portales más en español y en ruso entre 2020 y 2024), equivalentes a más del 70% del mercado mundial de free lance en activo.

Da la impresión de que cada vez más trabajadores están eligiendo o se están viendo obligados a convertirse en free lance, ¿qué muestran los datos?

Pienso que sí que hay una tendencia al alza a trabajar como free lance en los países capitalistas occidentales, pero también es cierto que el auténtico gran aumento en los números se dio entre el año 2000 y la pandemia de covid-19.

Ahora, en la mayoría de los países, el número de free lance vuelve a aumentar, pero de manera no necesariamente tan alta como antes de la pandemia, ni es uniforme en todas partes. Además, depende de las normativas, los hábitos de negocio y cómo cada economía está regulada en general en cada lugar. En Escandinavia, por ejemplo, suele haber prácticas de empleo menos fragmentadas, con mercados de trabajo muy regulados, así que los negocios tienden mucho menos a utilizar autoempleados.

Es decir, ¿cuanto más fuerte es una regulación laboral menor suele ser el número de free lance?

Sí, desde luego, aunque el tipo de sectores que priman en cada economía nacional también es determinante. Por ejemplo, el Reino Unido está muy concentrado en los servicios, lo que supone un gran potencial para que sean ofrecidos a través del autoempleo, mientras que en una economía más enfocada en la producción industrial, como Alemania, hay un potencial mucho menor para eso.

Algunos estudiosos hablan de la tecnología como un disruptor histórico de las condiciones de trabajo. ¿Cómo está influyendo el uso de ésta en la precarización y en la tendencia hacia un mayor número de autoempleados?

La digitalización aumenta la capacidad de fragmentar espacialmente el trabajo, pero también de que personas que no son empleadas, incluso si están repartidas por todo un país o por todo el mundo, contribuyan al proceso laboral. De ahí este gran aumento del autoempleo entre 2000 y la pandemia, por el uso creciente de los ordenadores y la digitalización del trabajo. Tras eso, en los últimos años, llegamos al desarrollo de las plataformas digitales de trabajo como Uber, Just Eat, Deliveroo... y también de las plataformas de free lance, como Upwork y Fiverr. Estas permiten reducir los costes de búsqueda de free lance –a través de sus algoritmos, que aseguran el acceso a mano de obra disponible–. Y eso coincide con un declive tanto de las regulaciones laborales como de la capacidad de los sindicatos para presionar a las empresas para que no subcontraten carga de trabajo a trabajadores no sindicados.

Esta relación entre tecnología y precarización hace pensar en el viejo “divide y vencerás”, ya que, dada esa fragmentación del trabajo, es muy difícil tener representación sindical o negociación colectiva, y la tecnología permite decir a muchas empresas: “funcionamos así, o lo tomas o lo dejas”. ¿Cree que las empresas están utilizando conscientemente la tecnología como elemento disruptor a su favor, en este sentido?

Creo que sí. Hicimos un estudio de los free lance en el Reino Unido con trabajadores autoempleados que utilizaban plataformas como Uber y plataformas de free lance. En el caso de Upwork, nos encontramos con niveles realmente altos de apoyo a los sindicatos, de hecho mucho más altos que los que suelen tener los empleados convencionales. E incluso había trabajadores que decían que querían crear su propio sindicato, así que hay un deseo muy claro de representación sindical. Creo que debemos preguntarles a estos trabajadores si creen que debería haber una especie de consejos de trabajo, similares a los que existen en la industria alemana, pero para trabajadores de plataformas: un consejo para el que algunos trabajadores serían elegidos como representantes, con la idea de que se les consulte y tengan un poder de veto sobre las decisiones importantes. De hecho hay más apoyo hacia esa idea que hacia los sindicatos, porque creo que la gente reconoce que es muy difícil organizar un sindicato de free lance, y con las plataformas, este tipo de consejos sí que puede imaginarse uno cómo podrían funcionar. Necesitamos formas alternativas de representación, que den a los trabajadores una voz eficaz, sin que tenerla o no dependa de que sean capaces de organizar un sindicato.

Las empresas que pasan de tener una fuerza laboral contratada a depender más y más de free lance externos, ¿van hacia una concepción mucho más cortoplacista de su negocio? ¿Por qué cree que prefieren asumir esa volatilidad en lugar de invertir en formar un equipo estable?

Sí que se está dando ese cambio de mentalidad, y creo que una buena parte de eso se debe a que ha habido un declive de lo que el sociólogo Wolfgang Streeck llama constricciones beneficiosas a los empleadores, ya que si se les deja a las empresas elegir, tomarán el camino fácil, porque están concentradas en el precio de sus acciones y en la rentabilidad a corto plazo, aunque eso vaya en su detrimento a largo plazo. Streeck es un alemán que habla de la experiencia alemana, en la que tradicionalmente los consejos de trabajo y los sindicatos lograron constreñir la capacidad de sus empleadores de tomar ese camino fácil, para que se vieran obligados a invertir en sus trabajadores y darles formación: una vez que formas a tus trabajadores, ya tienes un incentivo para darles una mayor seguridad laboral y condiciones laborales de calidad, no quieres que se vayan.

Y sí, hemos visto un auténtico declive de estas constricciones beneficiosas, lo que significa que hay empresas que ven las agencias y plataformas que los proveen de free lance como una manera de reducir inmediatamente sus costos laborales, incluso si eso empeora su productividad. En parte es porque, en los años ochenta y noventa, el precio de las acciones se fue convirtiendo, cada vez más, en la medida con la que las empresas valoraban su rentabilidad a largo plazo. Y claro, una de las maneras de aumentar el precio de las acciones es reducir los costos laborales, aunque en la práctica no sea beneficioso para la empresa. Así que creo que parte de esta historia está en el declive de la regulación de los mercados de capitales y en el creciente recurso a fondos de capital riesgo y fondos de inversiones. Este tipo de saqueadores corporativos de Wall Street ha estado determinando muchas decisiones de gestión –en lugar de dejar que sean los directivos en el lugar de trabajo los que tomen ese tipo de decisiones estratégicas–.

Entonces este cambio de paradigma en las empresas no es que se esté dando ahora, sino que viene de antes de internet, de esta fijación neoliberal por valorar los negocios por el precio de sus acciones, que fluctúa a diario.

Sí, sin duda es un cambio que ya estaba ocurriendo en el pasado, tanto en términos de declive de los sindicatos como de estas constricciones beneficiosas, sumado al creciente papel de la desregulación de los mercados de capitales. El economista David Weil, que estaba en la administración de Obama, habla de cómo hay diferentes maneras en que las empresas han respondido a esta focalización en el precio de las acciones, a través, precisamente, de esta fisura del trabajo, es decir, utilizando agencias de empleo temporal (ETTs) y autoempleados. Y entonces llegaron los años 2000, con una creciente digitalización, y ahora en los 2020, con la aparición de plataformas de trabajo, surgen nuevas formas de hacer posible esa fracturación del empleo, mediante el uso de trabajadores de plataformas y de free lance en una escala mucho mayor, porque los costes de buscar empleados, contratarlos y monitorizar su trabajo se han visto muy reducidos gracias a la tecnología.

Del lado de los trabajadores, ¿también hay un cambio de paradigma en su relación con las empresas?

Creo que, a pesar de todo, la gente está tratando constantemente de organizarse y crear comunidades, y que eso conduce a cierto grado de regulación informal. Por ejemplo, vemos cómo hay trabajadores que directamente hacen su propia lista negra con sus peores clientes, y les dicen a otros compañeros que no trabajen para ellos o que nadie debería hacer tal trabajo por menos de tal cantidad. También hay un gran grado de apoyo hacia los sindicatos, aunque es difícil organizarlos en este tipo de trabajos, y creo que muchas de las frustraciones de la gente por su precariedad laboral son las que están conduciendo a que se busquen alternativas que no están siendo ofrecidas por los partidos progresistas, y eso lleva a algunos a ideas de la extrema derecha más populista, y a que la gente achaque erróneamente la caída de sus condiciones de vida a la inmigración.

De hecho, las democracias empezaron a deteriorarse desde la crisis financiera de 2008, y probablemente la mejor manera de defender la democracia sea mantener unas condiciones de trabajo dignas. ¿Vuestros datos sociológicos muestran esto de alguna manera?

Sí, y creo que eso es lo que tenemos que hacer para que a la gente se le dé una alternativa, porque no creo que parar la inmigración vaya a mejorar en nada la calidad de vida de la gente. Y si tenemos que dar esa alternativa, sin duda pasa por que el sistema garantice la democracia en el lugar de trabajo a través de consejos laborales y sindicatos, que es lo que, de hecho, mejorará las condiciones de trabajo de la gente y ofrecerá una mayor seguridad laboral y vital.

Lo curioso es que eso también iría en el interés de las propias empresas. Sin embargo, no hay normas laborales específicas para los free lance. En 2024 la UE aprobó su Directiva sobre el Trabajo de Plataformas, pero sólo se aplicará a los trabajadores de plataformas. ¿Cómo tendríamos que afrontar estas carencias normativas, como sociedad?

Sí, de hecho participé en algunas conversaciones con los legisladores europeos de esta directiva, y les señalé que es bastante buena, pero que sólo se aplica a los trabajadores que se han visto forzosamente definidos como autoempleados en este momento, no a quienes son de verdad free lance. Así que creo que lo que hay que decir es parecido a lo que diríamos ante un caso de evasión fiscal: que una empresa no puede argumentar que, “oh, bueno, es que son autoempleados” o que sólo han subcontratado el trabajo a terceros y que no es su responsabilidad asegurarse de que reciben el salario mínimo. No: si una empresa está creando un tipo de trabajo, está obligada a pagar al menos el salario mínimo, que para eso está establecido, para asegurarnos de que nadie gana menos que esa cantidad, incluidos los free lance.

Y si eres un free lance de una plataforma y no llegas a ganar el salario mínimo con los encargos que recibes de media, creo que deberías tener la capacidad de reclamar que tus tarifas son demasiado bajas y que la plataforma tiene que aumentarlas. Y una manera de hacer que esto pueda funcionar es a través de los consejos de trabajo que mencionábamos antes. Se trata de democratizar las plataformas, pero también del hecho de que los derechos laborales se tienen que aplicar de verdad a todos los trabajadores, también a los free lance. Cualquier persona que esté haciendo cualquier tipo de trabajo pagado tiene que ver satisfechos sus derechos laborales fundamentales, incluido el salario mínimo.

¿Cómo se podría garantizar todo eso?

Creo que las plataformas de trabajo tienen que contar con un consejo elegido por los trabajadores, que sea consultado sobre los cambios que se vayan dando en las plataformas, pero que también pueda revisar los precios y las tarifas que se establezcan para las diferentes tareas, de manera que se garantice que son lo suficientemente altas para cubrir las necesidades de los trabajadores y, desde luego, que cubran el salario mínimo.

¿Eso debería estar garantizado por el Estado, de alguna manera?

Sí, exactamente: lo que tiene que pasar es que esa cobertura legal debe ser extendida a la gente que genuinamente está autoempleada, pero que lo hace trabajando a través de plataformas.

Por último, ¿qué pueden hacer los trabajadores para que esa protección se haga real? ¿Qué le recomendaría a un free lance, para que ayude a empujar las cosas en esa dirección?

Sobre todo que se una a un sindicato, o que cree comunidades de trabajadores, o nuevos sindicatos, que se una a un partido político o cree uno nuevo, y que entonces empuje la situación hacia la protección de más derechos y dé más voz a todos estos trabajadores autoempleados.

 

viernes, 26 de septiembre de 2025

Con el campo ya no alcanza

 



Por IA

Esta semana, como en el caso Libra, hemos sido testigos nuevamente de una estafa en la Argentina por parte del gobierno libertario de Milei y  el Ministro de Economía “Toto” Caputo.

En esta ocasión, la salvedad es que se estafo a parte de lo que podríamos llamar parte del núcleo duro liberal, el sector agropecuario.

A modo de querer sumar dólares, para mantener cierta estabilidad del dólar por un mes hasta llegar a las elecciones,  el gobierno  anuncio la baja a 0 de las retenciones a las exportaciones de los productos agropecuarios entre ellos la soja.

La medida, que parecía un sueño para muchos productores, genero inmediatamente que  miles de productores rurales prepararan sus equipos para vender su cosecha faltante y hacerse de una ganancia.

Sin embargo, 72hs de su anuncio, ante la mirada de desconcierto y bronca de los ruralistas el gobierno informaba que el cupo se había cumplido y que la medida llegaba a su fin. Siendo los grandes exportadores, quizás con alguna información de antemano, quienes se hacían de todo los ingresos.

Ya que al parecer había una letra chica en la resolución de baja de retenciones por la cual había un cupo  de 7000 mil millones de dólares que si se cumplía la medida finalizaba.

Pasadas las horas se supieron lo motivos, que no eran otra cosa que el reclamo de los farmers (productores agropecuarios) norteamericanos que se vieron perjudicados por la medida y presionaron al gobierno para su baja.

De esa manera, una decisión desde EE.UU sin ningún tipo de descaro, y queja del gobierno, impactaba en la Argentina.

Ahora bien, saliendo de todo este berenjenal político que es cierto, quisiéramos reflexionar sobre un aspecto estructural que posiblemente  este interactuando en esta estafa y  que no es otra cosa que el cambio tecnológico.

Cuando Argentina termina de consolidar sus fronteras y se constituye en el llamado “Granero del Mundo”, la incorporación de las tierras fértiles de la Pampa Húmeda fueron un hecho inédito por sus condiciones naturales que impactaba y podríamos decir poseía cierta autonomía en el mercado mundial ya que era casi el único país con esa riqueza agrícola o por lo menos de estas características.

No queremos decir que no existieran otros países con riqueza agrícola pero si que el componente natural daba una fuerte ventaja sobre otros competidores y donde era muy difícil hacerle sombra ya que dependía de las condiciones naturales.

    Hoy con la revolución  4.0 de tecnologías satelitales, inteligencia artificial y en especial fertilizantes y semillas transgénicas podemos experimentar que posiblemente ese carácter ventajoso natural  este debilitándose ya que hay miles de tierras que pueden incorporarse a la producción agrícola.

Es decir, el campo tiene más competidores que antes  y por tal motivo pierde ventajas comparativas.

    En este sentido, no queremos decir que el campo pierda su potencial o que pierda ese carácter principal de la producción Argentina pero si que sea necesario pensar estas transformaciones y  visualizar que al campo, solo, no le alcanza para el desarrollo económico.

    En ese sentido, es la necesidad, nuevamente, de la defensa y el desarrollo industrial local complementándose con el agropecuario para poder tener y mejorar la competitividad en el mercado internacional y así también poder mediar ante estos atropellos del exterior.

 

 

jueves, 14 de agosto de 2025

Las prepagas suben antes de la inflación mientras las obras sociales sostienen la salud de los trabajadores


Por Víctor Santa María

Fuente:Página/12

En estos días, nueve empresas de medicina prepaga decidieron aplicar nuevos aumentos a sus cuotas incluso antes de que se conociera oficialmente el dato de inflación. Lo hicieron con porcentajes que van del 1,6% al 2,9%, adelantándose a cualquier criterio de transparencia y sin esperar la publicación oficial del INDEC.

Una vez más, el negocio de la salud privada demuestra que su lógica no es cuidar la salud, sino blindar sus ganancias.





En contraste, las obras sociales sindicales —esas que el movimiento obrero conquistó y sostiene con el aporte de los trabajadores— no aumentan sus cuotas más allá de lo que indican las paritarias salariales. Es decir: si el salario sube, el aporte crece, pero siempre en relación directa a la capacidad de pago de los trabajadores y trabajadoras, no a la especulación financiera.

El negocio frente al derecho

Las prepagas, amparadas en la desregulación que impulsó el gobierno de Milei, han convertido la salud en una mercancía más. Sus incrementos constantes expulsan a miles de familias que, después de años de pagar, se ven forzadas a abandonar su cobertura. Mientras tanto, las obras sociales sindicales sostienen hospitales, clínicas y centros de atención que atienden a sus afiliados sin discriminar por edad, preexistencias o ingresos.

La diferencia no es menor: para una prepaga, un paciente mayor o con enfermedades crónicas es un “costo”. Para una obra social, es un compañero que merece cuidados y respeto.

Una conquista del movimiento obrero

Las obras sociales no nacieron de la nada: son fruto de décadas de lucha del sindicalismo organizado y del modelo de justicia social que el peronismo puso en pie desde 1945. Son parte de esa red solidaria que hace que un trabajador en Formosa y otro en Tierra del Fuego puedan acceder a atención médica de calidad, porque el sistema es solidario, federal y sin fines de lucro.

Hoy, mientras las prepagas se adelantan a la inflación para maximizar utilidades, las obras sociales siguen priorizando la salud sobre el negocio, a pesar de las dificultades económicas y la caída del poder adquisitivo.

Defender lo nuestro

La avanzada del mercado sobre la salud no es casual: busca quebrar un sistema solidario para reemplazarlo por uno puramente comercial. Los trabajadores debemos entender que cada cuota sindical, cada aporte, es un ladrillo más en la construcción de un sistema que nos pertenece y que debemos defender.

Mientras las prepagas hacen números para sus accionistas, las obras sociales siguen garantizando lo que para nosotros no es un privilegio, sino un derecho humano básico: la salud.

Porque, como enseñó Perón, la verdadera grandeza de un país no se mide por las ganancias de sus empresas, sino por la felicidad y el bienestar de su pueblo.

Víctor Santa María es secretario general del SUTERH