viernes, 13 de julio de 2012

La transformación del mundo del trabajo*


 


Profesor e investigador en el Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública (IIFAP) de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Ha sido director de investigación invitado en el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), París, y profesor invitado de centros argentinos y del exterior.

Por Carlos La Serna
El trabajo constituye desde la modernidad una precondición para la integración social de los sujetos. Sin embargo, no siempre asumió la forma dominante que lo caracterizó en las sociedades posrevolucionarias, ni tuvo siempre, en ellas, las mismas características. No podemos dejar de recordar en este sentido la compleja secuencia que lleva desde el artesanado hasta el trabajador precarizado y excluido del presente, pasando por el trabajo a domicilio, la manufactura, el proletariado, el salariado 1. Todas estas fases comportaron y comportan una significación social sobre el trabajo, un sentido subjetivo sobre el mismo, una relación social y económica singular.
La transformación del trabajo da cuenta, como quizá ninguna otra institución de la modernidad, de los procesos políticos, económicos y culturales que la contextualizan. Es el resultado, y en ocasiones también la causa, de cambios en los derechos civiles y políticos, y en las formas de ejercerlos y promoverlos; de transformaciones tecnológicas a veces bruscas en los procesos productivos, y en el funcionamiento de los mercados; de mutaciones en las capacidades y modalidades de interpretación individual y social sobre la realidad. El Estado ha jugado un rol destacado en todo este proceso, pero también –y no menos importante– ha sido el papel de los sindicatos y los movimientos sociales.
Existe cierta coincidencia en entender que el empleo, forma dominante que el trabajo asume bajo la modernidad occidental y democrática, constituye uno de los espacios privilegiados de disciplinamiento de la sociedad, que, con el tiempo, se convertiría en una posición que daría acceso a derechos y condiciones de bienestar. Se trata siempre de la ambivalencia que es propia de muchos fenómenos e instituciones de la modernidad, algo que en este caso tiene que ver con la tensión entre libertad e igualdad, entre distribución y acumulación, entre inclusión y exclusión.
Sin duda, la fase histórica en que estas tensiones se desdibujaron fue aquella en la cual el avance del empleo salariado permitió el acceso generalizado a fuentes de bienestar material, cultural y social, y al progreso, esto es, a la movilidad social. Se trató de los 30 gloriosos años de algunos de los países europeos centrales (1945-1975), en los que el desarrollo protegido de la industria, el empleo pleno y el aumento del consumo constituyeron los ejes económicos sobre los que se construiría la anhelada paz social.
El desarrollo de la sociedad salariada bienestarista fue, en este sentido, no sólo el resultado de los acuerdos políticos de posguerra, sino también una forma de concreción de viejas aspiraciones del socialismo y, en algunos casos, de principios confesionales, concreción mediada por la disposición y generalización de una innovación tecnológica, la del seguro social. Es sobre estos valores y herramientas que descansa en buena medida la intervención del Estado, completando de esa manera las políticas mercado-internistas antes aludidas.
Por último, cabe señalar el papel que en tal proceso desempeñó la mujer y su sucedánea, la escuela. Se trató, claramente, de una sociedad de pleno empleo de sesgo masculino, donde la mujer quedó recluida a la intimidad del hogar. Su papel no fue, sin embargo, pasivo. A ella y a la escuela se deben, en buena medida, las posibilidades reproductivas de la cultura salariada. Es en estos ámbitos –el hogar y la escuela– donde se trabaja cotidianamente para transmitir las normas y valores, así como los recursos cognitivos y sociales, que permiten al individuo contar con los capitales necesarios para integrarse al mercado de trabajo.
En síntesis, el mundo del trabajo resulta del entrelazamiento de este complejo de instituciones y la generalización de una subjetividad cuyas creencias, prácticas y representaciones generan la reproducción de los principios y reglas del orden social salariado. Puede decirse que es bajo las condiciones institucionales de la sociedad de bienestar que el trabajo asalariado logra su máximo despliegue, no sólo en su alcance poblacional, sino en su legitimidad como institución eje del orden social.
No obstante ello, la sociedad bienestarista no constituyó una sociedad marcada por el statu quo; por el contrario, es en su propio seno donde se enhebra su transformación: a veces calladamente, por acumulación de efectos; otras veces a voz en cuello, activamente.
Los diversos núcleos institucionales de las sociedades salariadas se fragilizan progresivamente. El desarrollo educativo y la subsiguiente incorporación de la mujer al mercado de trabajo constituyen los cambios más significativos. Es allí donde parecen anunciarse procesos culturales de desanclaje frente a las instituciones y de desarrollo del sujeto, que se extienden y agudizan luego con la crisis del salario como forma dominante de relación laboral 2.
Acordamos aquí con los planteos que reconocen, también en el avance de la modernidad productiva, una fuente de dicha crisis. La ruptura del “arcaísmo protector” 3, y, con ella, del pleno empleo, resulta de las exigencias competitivas de mercados abiertos, y de procesos productivos cada vez más dotados de bienes de capital. La fortaleza tributaria permitió a las sociedades más desarrolladas gestionar y proteger, vía seguros, estas formas de inestabilidad y/o desempleo, cuyo crecimiento no tuvo la velocidad del caso argentino. Pero es también la fortaleza institucional de estas sociedades, y por tanto la permanencia de beneficios y de ciertas creencias sociales, la que opone frenos a la introducción salvaje de tecnología y a la destrucción sin límites del trabajo asalariado.
¿Este modelo “ideal típico” constituye un buen punto de partida para estudiar e interpretar la cuestión de las mutaciones en el mundo del trabajo en el caso argentino? Entendemos que la sociedad argentina constituyó, en efecto, una sociedad de bienestar, cuya condición de integración social, la relación asalariada industrial, alcanzó a una mayoría amplia de la población. Sus rasgos particulares devienen de las limitaciones al ejercicio de la ciudadanía que comportaron ciertas tendencias a la uniformidad político-ideológica; la constitución de un cuasi-sindicalismo de Estado, y la tensión entre clientelismo, meritocracia y universalismo en la acción estatal. También es un rasgo propio la prolongación de las protecciones al mercado interno, más allá de lo que aconsejaban las transformaciones económicas mundiales y las experiencias de sociedades en situaciones semejantes 4.
La sociedad argentina representa un caso paradigmático. La morosidad adaptativa frente a los cambios del mercado mundial y la progresiva pérdida de legitimidad de instituciones en deterioro abrieron las puertas a las transformaciones “estructurales” de los años noventa que, bajo modalidades inconsultas, abruptas e inequitativas, dieron en tierra con una construcción que, si bien revestía el carácter limitado que hemos referido, conjugaba los esfuerzos y aspiraciones de amplias franjas y varias generaciones de la sociedad argentina.
Es en ese complejo marco que se genera un vasto proceso de transformación del mundo del trabajo. Proceso que no es, sin embargo, simple ni unidireccional, ya que supone consecuencias y significados ambiguos y paradojales. Entendemos que tales transformaciones han vuelto más diverso el mundo del trabajo, constituyendo un espectro de identidades que, de algún modo, se relacionan con las dos grandes esferas del sistema social. La sistémica, cuya “refundación” es propuesta por un cierto neoprovidencialismo y la esfera del mundo de vida, cuyas experiencias devienen de las variadas formas organizativas de la economía social y solidaria enraizadas muchas de ellas en los denominados “nuevos movimientos sociales”.
De la homogeneidad salariada a la diversidad identitaria
Contrariamente a lo que postulan muchos funcionalistas, que existen en el sujeto generalizadas capacidades para la construcción de una hermenéutica del sí mismo, estas trayectorias no por subjetivas dejan de tener una significación social; otorgan, al contrario, “indicadores” relativos a la transformación del mundo del trabajo, a sus modalidades competitivas y relacionales. En tales trayectorias, toman especial relevancia las crisis que genera la vinculación con otras personas, el trabajo y el mundo. Son estas crisis las que constituyen puntos de partida de reconstituciones identitarias que se apoyan, con distinto énfasis según el caso, en las solidaridades próximas, en las reflexividades posibles, en las capacidades de actuación.
El espacio semiprivado, barrial, asociativo, laboral de estos procesos de reconstitución viene a cubrir el vacío constituido por la frecuente fragilidad de las creencias de nuestros entrevistados en las instituciones otrora típicas de la sociedad salariada: sindicatos, partidos políticos, gobiernos, etc. No obstante este distanciamiento frente a las instituciones, los planes sociales de distinto rango a los que algunos de los trabajadores de nuestra muestra han accedido a partir de la eclosión de la crisis en los años 2001-2002 han representado un apoyo, a veces muy relevante, en procesos personales y grupales de cambio y desarrollo. Más allá de su limitación retributiva, y del clientelismo y la corrupción que los desacreditan, el acceso a los planes ha permitido a mujeres y hombres –a los que la tradición o el desempleo habían recluido en lo privado– desarrollar espacios de encuentro con otros, de sociabilidad, pero también de trabajo.
Lo señalado toma un significado particular en el caso de las mujeres, las cuales han encontrado en los planes oficiales la posibilidad de salir de la domesticidad a la que se encontraban reducidas, para incorporarse a la sociabilidad del trabajo. En muchos relatos, surge o resurge el sentimiento de utilidad social, de reconocimiento por parte de los otros, de satisfacción que el reencuentro con el trabajo devuelve a mujeres y hombres, permitiendo que muchas mujeres descubran una sociabilidad que les permite acceder a nuevos recursos, disminuir su dependencia, transformar las relaciones de género en las que se encuentran insertas. Asimismo, es importante insistir en la articulación entre la trayectoria personal, la inscripción laboral y las modalidades de integración, para discernir el carácter de las identidades que se forjan entre lo relacional y lo sistémico.
En primer lugar, no podemos sugerir que exista una dirección causal predeterminada, sino más bien una articulación compleja que hace que en ciertos casos lo sistémico, en otros lo singular, vuelvan comprensible –caracterizable– lo identitario. Así, por ejemplo, a la vez que vemos a muchos sujetos insertos en espacios sistémicos desarrollar o luchar por desarrollar actividades que están ligadas al mundo de la vida, también escuchamos planteos vitales en los que se articula la instrumentalidad propia de la satisfacción de necesidades con los valores a través de los que se persigue una aspiración de transformación de tipo social.
Lo anterior puede quizá generalizarse planteando que la escisión entre mundo de vida y sistema no puede entenderse mecánicamente, al menos debe ser concebida en dos niveles. En el espacio de lo institucional, los relatos permiten observar una suerte de interpenetración entre mundo de vida y sistema, interpenetración que protagonizan las personas, a veces individualmente, a veces insertas en programas institucionales. En un segundo nivel, el de las prácticas, las personas deben dar cuenta de responsabilidades, y deben por ello inscribirse en las normas prevalecientes, pero muchos deciden al mismo tiempo enfrentar problemas éticos, políticos, económicos que viven u observan en su realidad concreta.
Es allí donde asume valor la perspectiva de síntesis que hemos propuesto como orientación epistemológica de nuestro trabajo. La acción de las mujeres y hombres cuyos relatos hemos registrado, pero también de grupos y colectivos por ellos referidos, encuentra en las instituciones aún vigentes –pero no dominantes– una referencia que asume, ante la crisis de creencia en las mismas, el carácter frecuente de oportunidad, esto es, de espacio y coyuntura para la acción transformadora. Es en este sentido, el de la articulación entre la fragilidad y/o ausencia de reglas institucionales y los motivos –necesidades, aspiraciones– para la acción, que los sujetos encuentran oportunidades para ejercer su condición de agentes.
Los procesos de construcción de políticas de vida, frecuentes y de distinta “intensidad” en la muestra teórica analizada, permiten observar que las reconstituciones identitarias, si bien reciben de los diversos “nosotros” una cuota de influencia nada despreciable, tienen en los recursos personales, en sus capacidades para discernir entre heredades y aspiraciones propias, en la confianza en sí mismos, una fuente interna fundamental. Esto es, la precariedad de las referencias normativas lleva a la búsqueda –muchas veces sufriente y conflictiva– de nuevas significaciones y sentidos. Esta búsqueda es a veces individual, a veces asociada a grupos, a colectivos, a nuevos movimientos sociales. En tanto experiencia de cierta continuidad, es instituyente de nuevas reglas, de alcance en ocasiones limitado –familiar, grupal, barrial, organizacional–, pero cuyo valor está relacionado con el empoderamiento de los sujetos en torno de su vida. Es allí donde lo institucional tiende a reaparecer bajo la forma de experiencias colectivas. Esto es evidente, por ejemplo, cuando los trabajadores consultados, frente a la ausencia de los organismos sindicales, deciden constituir su propio cuerpo de delegados, o cuando se asocian para construir un espacio laboral autónomo, o cuando muchos de ellos ponen distancia respecto del trabajo como eje vertebrador de su existencia, revalorizando otros espacios vitales.
El análisis realizado tiende también, como señalamos anteriormente, a mostrar ciertas características del mundo del trabajo. En primer lugar, cabe destacar la ausencia de un modelo único de organización del trabajo, y la creciente presencia de experiencias que se montan sobre modalidades relacionales, buscando en la capacidad y reflexividad de los trabajadores las claves para el desarrollo de los procesos de trabajo. Los relatos que refieren a estas transformaciones tienden a interpretar tales tendencias –y en esa dirección nos ubicamos– como procesos orientados a lograr un cambio cultural mayor. Un cambio que viabilice el paso de una práctica confrontativa –alentada, claro está, por las condiciones económicas y los ambientes políticos– a una en la que exista un piso básico de acuerdo que acote el conflicto. Un cambio que atraviese especialmente a la empresa y la vuelva social y económicamente responsable, ante todo frente a sus propios trabajadores.
Creemos ver, asimismo, que las modalidades relacional-corporativas de organización del trabajo tienen un espacio privilegiado de desarrollo en el campo de las experiencias asociativas de la denominada economía social, en las que participa un grupo de nuestros entrevistados. El carácter de socios en igualdad de derechos y obligaciones de todos los integrantes de estas configuraciones organizacionales –generalmente, cooperativas de trabajo–, la distribución equitativa de los resultados económicos, el difícil esfuerzo por garantizar un funcionamiento democrático constituyen rasgos que favorecen unas relaciones de trabajo que, a la vez que desechan la competencia, promueven la confianza y la cooperación. Incluso las ONG, en la medida en que el trabajo salariado sea sólo eventual y marginal respecto de sus actividades principales, podrían participar de esta modalidad de organización.
Tales experiencias, a la vez que se diferencian del esquema contractual competitivo dominante en el campo de la organización del trabajo –y también de la política laboral–, encuentran en este dominio el principal obstáculo a su consecución exitosa. La falta de regulación de las reglas de la competencia y de reforma de las leyes laborales impide combatir la precariedad y avanzar en el contrato por tiempo indeterminado, condición indispensable de una política que pretenda dar respuesta relacional cabal y duradera al vacío creado por la crisis del orden salariado. Ello constituye una demanda no sólo de los trabajadores materiales, sino también de los inmateriales. No obstante, no constituye un tema de agenda para la central sindical tradicional, ni para los gremios que la integran.
También parece manifiesto que el mundo del trabajo adolece de condiciones de control sobre los derechos de los trabajadores de todo nivel. Hay una limitada e insuficiente acción sobre el trabajo en negro por parte del Estado, y el actor que en ese sentido debería jugar un papel central no existe: los sindicatos tradicionales. Tampoco juegan un rol estas instituciones –envejecidas por la escandalosa continuidad de sus dirigentes– en relación con la protección de las comisiones internas, elegidas muchas democráticamente, y apoyadas por los trabajadores.
El axioma que nos transmitiera un entrevistado, según el cual, cuando se es delegado y se obtiene un aumento o una mejora en las precarias condiciones de trabajo, lo que sigue es el despido, es demostrativo de la ausencia a veces dramática de este tipo de protecciones.
La situación de precariedad y sobreexigencia laboral a que están sujetos muchos trabajadores –aunque con distinto grado, es el caso de los telefonistas de los call centers, y de los ladrilleros y trabajadores textiles clandestinos cuya situación en esta oportunidad no hemos podido analizar– nos trae a la memoria esa idea de Hannah Arendt según la cual hay una suerte de marginación de la vida por el trabajo, que lleva a que los trabajadores, en algunos casos, resientan en su cuerpo y en su mente las condiciones a las que por necesidad deben enfrentarse. Se da frecuentemente la situación por la cual muchos son reducidos a la condición de meros cuerpos sometidos a duras condiciones laborales. En otros términos, el regreso de la “necesidad” cruda que hemos observado en los relatos de nuestros entrevistados, y que a nivel de la sociedad global llega a un 35-40% de nuestra población en edad de trabajar, lleva, por el malestar que produce, a un menoscabo de la persona, de esa conquista de la modernidad democrática que es el ciudadano. El ejercicio de los derechos está restringido, cuando no vedado. El esfuerzo dedicado y los riesgos que asumen aquellos que trabajan por la construcción e institución de representaciones sindicales no están acompañados por otros sindicatos, ni constituían a la fecha de realización del trabajo de campo una política eficaz de las instituciones del Estado.
Para finalizar estas notas, cabe realizar una referencia a la disputa intelectual en torno de las identidades posfordistas. Es evidente que los relatos que hemos transcripto no permiten pensar en una generalización de las situaciones que angustian a unos e ilusionan, quizás en demasía, a otros (ver apartado I, primera parte). Los testimonios que hemos recogido parecen situarse en un lugar más próximo a una suerte de explosión de las identidades, como resultante de la compleja transformación del mundo del trabajo que engendra la crisis de la identidad salariada típica de la sociedad industrial. En efecto, el trabajo realizado sugiere que las identidades se construyen en referencia a situaciones contingentes y a experiencias y memorias individuales, familiares, colectivas.
Dicho de otro modo, las identidades que vemos desarrollarse parecen haber asumido que cualquier interpretación y evaluación del estado de las cosas pasaría primero, en nuestro medio, por el reclamo en torno del ejercicio real de los derechos, esto es, por el reconocimiento de aspiraciones e identidades no convencionales. Es decir, no parece haber una necesidad, al menos general, de “grandes relatos” al estilo de Negri y Hardt, como tampoco un apego al discurso apocalíptico, aquel de la sumisión generalizada a las condiciones imperantes. Las identidades que creemos identificar, también los personajes que ellas autorrepresentan, parecen participar de aspiraciones muy concretas y de capacidades de actuación que se ponen en acto y que tienen relación con transformaciones a la vez subjetivas, locales, reducidas en sus alcances colectivos, pero también materializadas. Ello se observa en todas las “regiones” de nuestra geografía identitaria, en el marco de distintos contextos y valores, bajo el influjo de distintas expectativas y perspectivas. Nos parece posible situar a nuestros entrevistados, si bien a distintas distancias, más cerca de la subpolítica, o de lo que quizá Guidens llamaría unas “políticas colectivas de vida”, que de una intelectualidad de masas que pueda devenir en un sujeto social y políticamente homogéneo, propietario de una autonomía drástica respecto de las instituciones, un sujeto “capaz de comunismo”. No nos parece que lo anterior constituya un supuesto plausible en el actual contexto. Por el contrario, nos inclinamos a interpretar el presente alrededor de una diversidad identitaria que se mueve entre el mundo de la vida y el sistema, en el marco de diferentes modalidades de organización del trabajo y las relaciones laborales. Creemos ver que el orden en embrionaria construcción es uno en el que la instrumentalidad pura pierde lentamente lugar para dar paso a una capacidad de acción orientada por la búsqueda de transformaciones progresistas frente al estado de las cosas. Un horizonte ético tal parece demandar la reflexividad y política de vida que evidencia nuestra muestra de trabajadores. Un horizonte en el que la democracia se erija sobre principios y parámetros a la vez igualitarios, solidarios y dialógicos. Una democracia capaz de limitar ortodoxias, dogmas y fundamentalismos, capaz de reconocer las iniciativas no corporativas de la sociedad civil; una democracia capaz de promover la economía plural y, por tanto, la pluralidad identitaria de los trabajadores.
* El texto de este Cuaderno es una versión editada de la introducción y las conclusiones del libro de Carlos La Serna La transformación del trabajo, que presenta la investigación que el autor realizó en el marco del Concurso de proyectos para investigadores de nivel superior Transformaciones en el mundo del trabajo: efectos socio-económicos y culturales en América Latina y el Caribe organizado por el Programa Regional de Becas de CLACSO con el apoyo de la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional, Asdi. El texto completo está disponible en www.biblioteca.clacso.edu.ar.
1 Los términos asalariado/a y salariado/a –categoría esta última debida a R. Castel (1997)– se utilizan indistintamente en este texto.
2 Un interesante análisis de experiencias en este campo puede encontrarse en la obra de Isla et al. (1999).
3 El “arcaísmo protector”, al regular la introducción de tecnología, consagra la posibilidad del pleno empleo y de cierta “equidad interna” en la distribución de los productos del trabajo, mediante una redistribución de los ingresos desde los puestos más calificados a los menos calificados, algo que genera a su vez una menor distancia entre base y cúspide de la pirámide salarial.
4 Sólo la predominancia de una lógica corporativista y prebendaria, resultante de los acuerdos entre el sindicalismo burocrático, ciertas capas del empresariado nacional y sectores de las fuerzas armadas, puede explicar la ausencia de políticas que permitieran la modernización progresiva del aparato productivo, ya claramente exigida a mediados de la década del setenta.
Los Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano constituyen una iniciativa del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) para la divulgación de algunos de los principales autores del pensamiento social crítico de América Latina y el Caribe: Ruy Mauro Marini (Brasil); Agustín Cueva (Ecuador); Alvaro García Linera (Bolivia); Celso Furtado (Brasil); Aldo Ferrer (Argentina); José Carlos Mariátegui (Perú); Pablo González Casanova (México); Suzy Castor (Haití); Marilena Chauí (Brasil); Florestan Fernandes (Brasil); Orlando Fals Borda (Colombia); Edelberto Torres Rivas (Guatemala); Luis Tapia (Bolivia); Boaventura de Sousa Santos (Portugal), René Zavaleta Mercado (Bolivia); Enzo Faletto (Chile); Carmen Miró (Panamá); Emir Sader (Brasil); Raúl Prada Alcoreza (Bolivia); Márgara Millán (México); Pedro Páez Pérez (Ecuador); Mabel Thwaites Rey (Argentina); Pablo Gentili (Argentina); Raquel Sosa Elizaga (México); Jean Claude Bajeux (Haití); entre otros.
Los Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano se publican en La Jornada de México, en los Le Monde Diplomatique de Bolivia, Chile, España y Venezuela, en Página/12 de Argentina, en el Semanario de la Universidad de Costa Rica y la revista Forum de Brasil.
Coordinación Editorial: Emir Sader
CLACSO es una red de más de 300 instituciones que realizan actividades de investigación, docencia y formación en el campo de las ciencias sociales en 25 países: www.clacso.org
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miércoles, 11 de julio de 2012

Un caso con impacto mundial:LA MANIPULACION DE LA TASA LIBOR AFECTA AL SISTEMA BANCARIO GLOBAL




El escándalo en el Reino Unido muestra el nivel de desregulación y descontrol en que operan los mercados financieros. Así lo analiza el economista Michael Moran, profesor de la Universidad de Manchester.


Por Marcelo Justo
Desde Londres
La actual crisis económica mundial es hija del estallido financiero de 2008. El rescate de las principales instituciones financieras, los paquetes de estímulo fiscal y la recesión mundial condujeron a la crisis de la deuda soberana con epicentro en la Eurozona. Los rescates de Grecia, Portugal e Irlanda sirvieron para evitar una crisis de los bancos y entidades acreedoras de estos países. En Irlanda, el Estado se hizo cargo de toda la deuda incurrida por sus principales bancos: el balance fiscal pasó del superávit de 2007 a un rojo fiscal equivalente a un 32 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2010. El escándalo de la manipulación de la tasa interbancaria Libor que saltó hace diez días es una nueva etapa de esta larga crisis del sistema financiero. Dicho escándalo abarca a alrededor de 20 grandes bancos internacionales y un mercado de unos 500 billones de dólares, 4 veces el PIB de Estados Unidos. En una entrevista con Página/12, el profesor de Economía del Cresc, Centro de Investigación del Cambio Socio-Cultural de la Universidad de Manchester, Michael Moran, señaló que este escándalo puede asestar un golpe devastador a la frágil credibilidad del sistema financiero internacional.
–Hay nueve autoridades regulatorias investigando la manipulación de las tasas del Libor. Es un escándalo global, pero, ¿tiene el mismo potencial sistémico que tuvo el estallido de Lehman Brothers en 2008?
–La tasa Libor tiene un impacto mundial. Determina la tasa a la que se prestan los bancos y esto a su vez se transmite en las tasas de interés que pagan los consumidores y el mundo de la producción por sus préstamos. Como Londres es el más importante centro financiero del mundo junto a Nueva York y Tokio, una manipulación de esa tasa afecta al sistema bancario en Brasil o en Tailandia. Pero, además, el escándalo muestra a las claras el nivel de desregulación y descontrol en que operan los mercados financieros. Lo que pasó no es la conducta delictiva de unos 14 traders, como dijo hace unos días el ex director del Barclays, Bob Diamond, ante el Parlamento. El actual escándalo es un nuevo golpe a la confianza que necesita un sistema financiero para existir. Acaba de comenzar, pero tiene meses y hasta años por delante. En Estados Unidos podemos tener una catarata de demandas judiciales. En el Reino Unido se reabrió en toda su dimensión el debate sobre la regulación del sistema financiero en momentos en que todavía está debatiéndose la nueva ley, que hasta ahora parecía una versión muy aguada de la propuesta original. Creemos que ahora se va a intensificar mucho la exigencia para que la banca comercial y la especulativa estén claramente separadas.
–¿Cómo se manipula una tasa interbancaria?
–La tasa Libor no refleja lo que están haciendo los bancos en el mercado. Refleja lo que los bancos dicen. Los 16 bancos más importantes de Londres dicen cada día qué tasa de interés piensan que van a tener que pagar por pedir prestado dinero. La Asociación Bancaria que coordina la estimación de la tasa, descarta las dos estimaciones más altas y las dos más bajas, y saca un promedio con el resto de las estimaciones de los bancos. Esta tasa promedio es la Libor que funciona como punto de referencia para la determinación de la tasa a la que se van a prestar dinero los bancos. La estimación que hace cada banco no es arbitraria: tiene que caer dentro de una zona de credibilidad. Pero con el volumen de operaciones en juego, una variación de un 0,5 por ciento en la estimación significa miles de millones.
–Además de los bancos, ¿quiénes son los ganadores y perdedores de estas maniobras?
–La manipulación que se hizo fue tanto subiendo como bajando las tasas, con lo que había grupos que podían perder en un momento y ganar en otro: los bancos quedaban siempre mejor parados. Es decir, si la tasa Libor baja, esto tiene un impacto en la tasa que pagan los consumidores por sus préstamos: los consumidores se benefician. Pero a la vez los inversores, los fondos de pensión, reciben menos interés por sus préstamos. Uno de los dramas es que actores muy importantes del mercado financiero creían que la tasa Libor era parte de un cálculo honesto y transparente de la tasa de interés. Recordemos que el escándalo se ha centrado por el momento en el Barclays, porque fue el primero en ser multado por las autoridades regulatorias de Estados Unidos y el Reino Unido, pero hay casi 20 bancos más. Es obvio que el escándalo crecerá.
–¿Puede haber un contagio de este escándalo que empeore la situación de los bancos europeos? ¿Puede haber una repetición de 2008?
–La crisis europea ha implicado una continua inyección de recursos para apuntalar los bancos. Esto ha tenido un fuerte impacto político en los países rescatados. Al mismo tiempo, las intervenciones del Banco Central Europeo (BCE) para apuntalar a los bancos terminan con una adquisición de la deuda incobrable que tienen estas entidades. En algún momento, el mismo BCE tendrá que hacerse cargo de estas deudas. El sistema es muy frágil. Sería una necedad descartar una repetición de lo que pasó en 2008. Esto puede ocurrir de varias maneras. La más obvia es el derrumbe de la Eurozona.

Reviviendo una polémica sobre el Día de la Independencia



Por Mario Rapoport

Pocos meses antes de la crisis de 2001, más precisamente el 18 de julio, participé en una polémica sobre el Día de la Independencia que me gustaría rememorar, mencionando sólo las ideas expresadas en ella sin nombrar a sus interlocutores, porque las creo en plena vigencia y lo que vale es la discusión y no quién las dijo. En primer lugar, los participantes buscaban comparar el 25 de mayo con el 9 de julio y algunos afirmaban que el primero había sido un fenómeno revolucionario y el segundo un hecho más conservador. Lo que se discutía era que el 25 de mayo no significaba sólo la caída del rey de España sino también cubrir un vacío político poniendo en vigencia la soberanía popular como base de poder, mientras que el 9 de julio constituía un intento de control frente a la existencia de varias fuerzas provinciales centrípetas que planteaban sus propios proyectos, en especial Artigas en la Banda Oriental. Pero este tipo de análisis disminuye el valor de la guerra de la independencia, así como también el hecho de que la exigencia de declarar la desvinculación total de España vino del propio San Martín. De modo de sustentar que el país proclamara finalmente su autonomía política no tenía que ver con la sangre que entonces se estaba derramando para lograrla sino de un cálculo político interno.
Por otra parte, se afirmaba que San Martín no tenía un pensamiento progresista y por eso defendía como forma de gobierno la monarquía, cuando lo progresista en él era la idea misma de la independencia, que no estaba resuelta todavía en los campos de batalla y era boicoteada por muchos en Buenos Aires que le negaban su ayuda. Del mismo modo, cuando se comparaban los propósitos de San Martín con los de Alvear, bien llamado “carrerista de la revolución”, se señaló que la opción de aquellos que en aquel momento planteaban como fundamental no tanto la independencia sino la alianza con Inglaterra –algo que Belgrano llamaba “cambiar amo viejo por amo nuevo”– era progresista. Recordé entonces que el empréstito Baring, de 1824, con los ingleses, constituyó el comienzo de una relación subordinada que nació muy temprano en Argentina y llegó para quedarse. Y hubo quien me respondió (hoy parecería una afirmación sorprendente) que era un desarrollo progresista vincularse con el mercado financiero internacional. En el caso de aquel empréstito, y de la mayoría de los que vinieron después, eso no resultó cierto sino que significó, como lo reconoce la casi totalidad de los historiadores argentinos y extranjeros, una verdadera estafa para el país, porque no dejó beneficio alguno y dio comienzo a un largo proceso de endeudamiento externo.
Keynes, que del imperio al que pertenecía conocía mucho, señaló en un brillante artículo que la fortuna de Inglaterra se había basado en un fabuloso botín que Sir Francis Drake le robó a España apoderándose de una flota de la corona rival que transportaba oro y metales preciosos de América al Viejo Mundo: habría sido ese hecho el que permitió salvar al reino de Isabel I, entonces en bancarrota. Calculando el monto resultante, invertido a una tasa de interés compuesta razonable desde aquella época hasta comienzos del siglo XX, pudo ser también el inicio de la transformación de su país en un imperio económico y colonial (Ensayos de Persuasión). Creo que Keynes simplificaba con cierta ironía una realidad que se produjo y por una multiplicidad de medios, no sólo el saqueo de una flota, y entre esos medios estaba el empréstito Baring.
En la polémica se sostuvo también una idea peregrina: que la Argentina se enriqueció a pesar del endeudamiento y las relaciones desiguales. Y yo señalaba, por el contrario, cuánto más habríamos progresado si se adoptaban, al igual que otros países de desarrollo similar (Canadá, Australia), caminos distintos, como el de la industrialización y el de un mejor reparto de las tierras (incluyendo a numerosos inmigrantes), que no se hizo, quedando éstas en manos de una pequeña elite que se apropió del poder político y sostuvo por mucho tiempo un modelo exclusivamente agroexportador.
La polémica terminaba con la misma crisis que ya acechaba al país y allí planteamos una crítica al proceso de privatizaciones, sobre todo de Aerolíneas Argentinas, ya en bancarrota, y de YPF, que representaba un recurso estratégico fundamental, como lo notamos hoy. Pero aquellas ideas en torno de la independencia del país que se discutieron entonces, premonitorias de la crisis que unos meses después vivimos, formaban parte de una cultura histórica donde lo que prevaleció fue la subestimación de todo interés nacional o, más directamente, la cultura de vivir dependiendo de otros o sometiéndose a factores o condiciones externas.
Un documento secreto del Foreign Office de los años cuarenta decía sin tapujos que “las clases dirigentes argentinas se creían una parte integral de la economía europea” (F.O. 6-2-1942). Hecho que se reflejaba en aquella época en la famosa frase del vicepresidente Julio A. Roca (h), quien llegó a sostener durante la firma del Pacto Roca-Runciman que “la Argentina desde un punto de vista económico debía considerarse parte del imperio británico”. Pero fue en la década del ’90 que los planteos de subordinación monetaria alcanzaron su máxima expresión con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y, más tarde, durante la crisis de 2001 con las propuestas de dolarización de la economía y de su manejo por parte de expertos “externos”. En el 2002, un historiador argentino desarrolló, en un congreso internacional de historia económica que se hizo en el país, una idea pergeñada por dos economistas del MIT, institución académica estadounidense: para salir de la crisis, la Argentina debía abandonar su soberanía financiera y económica por unos años. Aquellos economistas afirmaban “que no se renunciaba a la identidad y el orgullo nacional al aceptar que unos cuantos extranjeros” conduzcan la política económica. Para tal fin inventaron la variante de la “credibilidad importada”. Si Argentina quería tener acceso al crédito internacional y a una política monetaria sólida –decían– hay que traer un banquero central internacional reconocido para que conduzca la economía con un juego de normas estrictas. No es extraño que con esa larga historia que padecimos, y de la que ahora procuramos recobrarnos, exista todavía la cultura de una moneda extranjera que por supuesto no emitimos y constituye un elemento de presunto ahorro o fuga de capitales que deteriora nuestra economía externa.
Debemos recordar, finalmente, que los que impusieron por primera vez el control de cambios en la Argentina, que duró más de diez años, fueron los gobiernos conservadores de los años ’30 para hacer frente a la crisis mundial de entonces, aunque con una salvedad. Como decía en mayo de 1939, en una carta al editor del Times de Londres, J. A. Dodero, presidente de la Cámara de Comercio Argentino en Gran Bretaña, “en una época en que se reducen drásticamente los permisos de cambio para importaciones provenientes de muchos países, las mercaderías inglesas entran con un tipo preferencial de cambio”. Lo que estaba justificado –a su juicio– para que las firmas británicas pudieran aprovechar en su totalidad las oportunidades excepcionales que por razones tanto “sentimentales como económicas, los esperan en el mercado sudamericano más importante para Gran Bretaña, la Argentina”. Y Dodero finalizaba afirmando: “Las palabras made in England... son algo que todos los argentinos aprecian en su verdadero valor”.
Creo que ahora entendemos mejor las resistencias que tuvieron en su época, donde estas concepciones ya existían, San Martín y otros próceres para lograr el 9 de julio de 1816 la proclamación de la independencia del país.
Fuente: Página/12

martes, 10 de julio de 2012

En Paraguay denuncian censura informativa


 

 Las autoridades que asumieron tras la destitución de Lugo echaron a periodistas de la Secretaría de Información y Comunicación para el Desarrollo, Radio Nacional, la Televisión Pública y la agencia oficial de noticias IP Paraguay.

Por Washington Uranga
Para Juan Díaz Bordenave, uno de los más prestigiosos intelectuales de Paraguay, ampliamente reconocido en América latina y quien fuera uno de los principales asesores del derrocado presidente Lugo, “el golpe parlamentario” es “mercenario y farisaico”, y “en mi percepción, se trató de una manifestación natural de la confrontación continental y mundial de dos conceptos antagónicos de democracia: aquella que la ve como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, y aquella que la ve como el gobierno de las clases dominantes, por las clases dominantes y para las clases dominantes”. Las afirmaciones del intelectual forman parte de un documento distribuido por él mismo vía correo electrónico en el que sienta su posición frente a los hechos que culminaron con la destitución de Lugo y en el que explica que “la caída del presidente del Paraguay fue planeada en sus menores detalles, y ni siquiera para los que la vivimos de cerca es fácil entender su génesis y proceso”.
La denuncia de Díaz Bordenave se conoció en el mismo momento en que desde el Frente por la Defensa de la Democracia (FDD) se denuncia censura informativa y bloqueos de cuentas de correo electrónico de allegados a Lugo. También se supo que el gobierno de Federico Franco comenzó una “limpieza” del sistema de medios públicos. Las nuevas autoridades echaron sin motivo fundado a periodistas y comunicadores a los que se considera afines a Lugo y que hasta ahora trabajaban en la Sicom (Secretaría de Información y Comunicación para el Desarrollo), Radio Nacional, la Televisión Pública y la agencia oficial de noticias IP Paraguay. Mientras tanto en Asunción se sigue aguardando una resolución sobre la demanda de inconstitucionalidad presentada por los abogados de Lugo contra la determinación tomada por el Congreso. De no concederse el pedido del ex presidente, se adelanta que la destitución sería apelada ante los organismos internacionales.
En su análisis sobre el “golpe parlamentario”, Díaz Bordenave sostiene que “los principales autores del golpe no obraron por ideales sino por intereses” y asegura que entre los golpistas “estaban terratenientes latifundistas, empresarios del agronegocio sojero y propietarios de industrias”. Y agrega que junto a los mencionados se agruparon “miembros de la alta burguesía, políticos de partidos tradicionales, religiosos conservadores, jefes militares, miembros de la clase media alta, representantes paraguayos de multinacionales”, porque todos ellos estaban “preocupados por la amenaza que, en su entender, Lugo representaba para sus propiedades, intereses y privilegios”.
Al enumerar las causas que provocaron el golpe parlamentario, Díaz Bordenave señala “la intensificación de la lucha de los campesinos por acceder a la tierra; el aumento de la prohibición de semillas transgénicas, lo que puede afectar a los enormes lucros de la multinacional norteamericana Monsanto; la propuesta de aplicación de impuestos a la exportación de commodities; la fiscalización de pulverizaciones tóxicas aéreas por el Senave (Servicio Nacional de Calidad Animal y Vegetal); la decisión de realizar una reforma agraria que tenga en cuenta que el 82 por ciento de la tierra está en manos del 2 por ciento de los propietarios; la creciente organización de los campesinos; (...) el acceso del pueblo a los nuevos medios públicos de comunicación” y “la creciente comprensión popular de que la democracia representativa debería ampliarse hacia la democracia participativa”.
En la raíz de las afirmaciones de Díaz Bordenave están las presiones ejercidas por el grupo Monsanto, utilizando la Unión de Gremios de Producción (UGP) para legalizar el uso de la semilla de algodón transgénico Bollgard BT para su siembra en Paraguay. En octubre del año anterior, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, entonces a cargo del liberal Enzo Cardozo, habilitó el uso de la semilla, pero el Senave no validó esa decisión por inexistencia de controles técnicos y sanitarios. Fue entonces cuando el grupo Zuccolillo, aliado a Monsanto y que controla el diario ABC Color (el de mayor circulación en Paraguay), denunció por corrupción a Senave y a su director, Miguel Lovera, designado por Lugo. El 8 de junio pasado, ABC Color publicó una nota titulada “Los 12 argumentos para destituir a Lovera”. Luego, mientras desde el diario ABC Color se denunciaba por presunta corrupción a la ministra de Salud, Esperanza Martínez, y al ministro de Ambiente, Oscar Rivas, que negaron el aval técnico al uso de las semillas transgénicas de algodón, Monsanto, en complicidad con el ministro Cardozo (del mismo partido del actual presidente Federico Franco), insistió en buscar la legalización de otra variedad transgénica de algodón: BT y RR (resistente al Roundup). El grupo Zuccolillo es uno de los principales socios paraguayos de la transnacional Cargill.
Díaz Bordenave confirma también las denuncias en el sentido de que “el incidente de Curuguaty –que sirvió de pretexto para el juicio político– (...) demuestra que el asesinato de policías fue realizado con armas de alto poder, usadas por francotiradores profesionales de alta puntería”. En ese incidente murieron once campesinos y siete policías y, según las fuentes cercanas a Lugo entre los campesinos ocupantes, hubo “infiltrados” que atacaron y dieron muerte a los policías.
Desde el Frente por la Defensa de la Democracia (FDD) se asegura que Federico Franco, uno de cuyos principales colaboradores es el ecuatoriano Jaime Duran Barba –el mismo que cuida la imagen de Mauricio Macri–, ha contado con el respaldo de grupos religiosos conservadores y de ultraderecha. Allí están incluidos personajes de la Secta Moon, de los sectores más conservadores de la Iglesia Católica y grupos evangelistas fundamentalistas. Vale recordar que el Vaticano, a través del nuncio en Paraguay, Eliseo Antonio Ariotti, fue el primero en reconocer al gobierno golpista de Franco, y que la Conferencia de los Obispos católicos le había “recomendado” a Lugo, un día antes de su destitución, renunciar para “evitar más derramamiento de sangre”.
Desde el FDD se insiste en la activa participación que los grupos mediáticos tuvieron en el golpe. De hecho, los dos diarios más importantes del país, ABC Color y Ultima Hora, venían alentando desde hace mucho tiempo la idea del juicio político. ABC Color pertenece al grupo Zuccolillo y Ultima Hora al grupo Vierce, dueño también de Telefuturo, La Tele y diez radios repartidas por todo el país.
Por su parte, la Asociación de ONG de Paraguay (Pojoaju) alertó sobre la posible violación de los derechos humanos por parte de las nuevas autoridades, denunciando la “instalación de la desinformación y el miedo”, y la “paralización de programas y proyectos sociales”.

Subir a las Mipymes al escenario




Por Emilio Katz *

La profunda crisis económica que envuelve de manera no igual a los principales países desarrollados es el corolario del poder que fue logrando el capitalismo financiero en el manejo de la economía mundial.
El concepto de revalorizar el capital sin pasar por la producción de bienes materiales condujo inevitablemente a desatar esta crisis, donde los primeros en salvarse son los bancos y los primeros perjudicados son los millones de desocupados que quedan marginados de su función específica de agregar valor, produciendo bienes materiales destinados a la satisfacción de las necesidades de los seres humanos y generando, además, un plus valor que impulse la reproducción ampliada como impulsor de un círculo virtuoso que requiere para perdurar de una apropiada política distributiva regulada por el Estado.
Frente a esta realidad, el gobierno argentino, liderado por su presidenta Cristina Fernández de Kirchner, elige la opción de fijar a los primeros veinte bancos del sistema, que suman el 92,4 por ciento del total de los depósitos, la obligatoriedad de disponer del 5 por ciento del total de los mismos para nuevas líneas de crédito destinados a ampliar la capacidad instalada para la producción de bienes y servicios. Así, antes de fin de año se destinarán alrededor de 15.500 millones de pesos, de los cuales no menos de la mitad deberán prestarse a las Mipymes.
Quienes venimos sosteniendo la necesidad de reconocer, en los hechos, el rol protagónico de los empresarios de las micro, pequeñas y medianas empresas al servicio de un desarrollo económico con inclusión social, no podemos menos que aplaudir estas medidas y alegrarnos porque sentimos que fuimos escuchados.
Alfredo Zitarroza nos decía en versos sencillos que “el árbol crece desde el pie”. Cabría agregar que, cuando nace, hay que cuidarlo para que crezca sano, derecho, fuerte. Y no podarlo antes de tiempo. Saliendo de la metáfora para volver a la realidad, a las Mipymes nos trabaron en nuestro crecimiento con una política financiera discriminatoria. Y hoy sentimos que nos van a sacar un cepo. En tanto seguimos esperando que se profundice en nuestra realidad, que se tome conciencia de que no podemos pagar un 3 por ciento mensual cuando pedimos facilidades de pago en la AFIP por las deudas que no pudimos hacer efectivas a su vencimiento. Facilidades de pago debiera significar la posibilidad de poder cumplir y no endeudarnos cada vez más.
Observemos cómo crecen los pequeños emprendimientos productivos que comercializan en las ferias conocidas como Las Saladas, y cuáles son las dificultades que debemos enfrentar el resto de las pymes. Si no se avanza en segmentar el análisis desagregado de las políticas fiscales, laborales y aduaneras respecto de las grandes empresas, la cuesta se vuelve cada vez más empinada.
Hay que podar más a los árboles más altos para sacarles los cepos que aún traban el crecimiento de las Mipymes. De esa manera, “desde el pie” podremos contribuir a fortalecer este proceso inédito, soberano, emancipatorio y solidario.
* Directivo de Caibyn y dirigente de Apyme.

viernes, 6 de julio de 2012

Términos de la discusión ecológica actual


Leonardo Boff



La Río+20 ha provocado una amplia discusión sobre cuestiones ecológicas. Como no todos entienden los términos técnicos de la temática, publicamos aquí un artículo del ecologista más conocido del Estado de Río, Arthur Soffiati, de Campos de Goytacazes, RJ, fundador del Centro Norte Fluminense para la Conservación de la Naturaleza, publicado el 14 de mayo de 2012 en la Folha da Manhã de esa ciudad. Estas son las palabras principales: Ecodesarrollo sostenible, economía verde, huella ecológica, antropoceno.

Hace cerca de 11 mil años, la temperatura de la Tierra comenzó a aumentar de modo natural, ocasionando el derretimiento progresivo de la última gran glaciación. Gran parte del agua, al pasar del estado sólido al líquido, elevó el nivel de los mares, separó tierras de los continentes, formó islas, incentivó la formación de bosques y de otros ambientes. Los científicos dieron a esta nueva fase el nombre de Holoceno.



En estos últimos 11 mil años de los Homínidos solo quedó el Homo sapiens, que se volvió soberano en todo en planeta. Con un cerebro bien desarrollado, fue desafiado por las nuevas condiciones climáticas y domesticó plantas y animales, inventó la actividad agropecuaria, creó tecnología para pulir la piedra, inventó la rueda, el telar y la metalurgia. Después, creó ciudades, imperios, represas, drenajes e irrigación. Varias civilizaciones sobrepasaron los límites de los ecosistemas en los que se levantaron, generando crisis ambientales que contribuyeron a su fin.

Entra, entonces, el concepto de huella ecológica. Se refiere al grado de impacto ecológico producido por un individuo, una actividad, una economía, una sociedad. La huella ecológica de la civilizaciones anteriores a la civilización occidental tuvo siempre un carácter regional, siendo reversible en ocasiones y en otras no. Occidente fue la civilización que calzó las botas más pesadas conocidas hasta el momento. El peso comenzó con el capitalismo, que transformó el mundo.


A partir del siglo XV, la civilización occidental (léase europea) pasó a imprimir marcas profundas con la expansión marítima. Impuso su cultura a otras áreas del planeta. El mundo fue occidentalizado y pasó también a pisar fuerte en el ambiente.


Vino, entonces, otra gran transformación con la revolución industrial, cuyo origen se localiza en la Inglaterra del siglo XVIII, y que se extendió por el mundo dividiéndolo en países industrializados y países exportadores de materias primas. A partir de ella, empieza a crearse otra realidad planetaria, con emisiones de gases causantes del calentamiento, devastación de bosques y selvas, empobrecimiento de la biodiversidad, uso indebido del suelo, fuerte urbanización, alteraciones profundas en los ciclos de nitrógeno y fósforo, contaminación del agua dulce, adelgazamiento de la capa de ozono y extracción excesiva de recursos naturales no renovables, que, a su vez, producen cantidades inauditas de basura.


Los científicos están demostrando que dentro del Holoceno (holos = entero + koinos = nuevo), la acción humana colectiva en el capitalismo y en el socialismo ha provocado una crisis ambiental sin precedentes en la historia de la Tierra porque ha sido generada por una sola especie. Han denominado al periodo pos-revolución industrial del siglo XVIII, Antropoceno, o sea, una fase geológica construida por la acción colectiva del ser humano (antropos = hombre + koinos = nuevo).


En función de esta gran crisis o de esta nueva época la Organización de las Naciones Unidas viene promoviendo grandes conferencias internacionales, como las Conferencias de Estocolmo (1972), Río-92 y ahora la de Río+20. El objetivo es resolver los problemas del Antropoceno, sea conciliando desarrollo económico y protección del ambiente, sea buscando otras formas de desarrollo. La Río-92 adoptó la fórmula de desarrollo sostenible, que ha ido adquiriendo distintos sentidos, inclusive antagónicos al original.


La Conferencia Río+20 pretende colocar en pie de igualdad las dimensiones ambiental, social y económica. La palabra mágica, ahora, es economía verde, cuyo contenido no está claro. Se supone que, como mínimo, signifique la sustitución progresiva de fuentes de energía carbono-intensivas por fuentes renovables de energía, así como la sustitución de recursos no renovables por renovables.


La Río+20 mostró que los países industrializados no quieren abdicar de su posición; los países emergentes quieren alcanzar a los industrializados, y los países pobres quieren ser emergentes. Mientras no exista entendimiento acerca de los límites del planeta, es inútil pensar en justicia social y desarrollo económico. Por consiguiente, el ambiente es más importante que lo social y lo económico, ya que sin él no se puede encontrar solución para los otros dos. Por otro lado, el concepto de ecodesarrollo parece ser el más correcto como táctica y estrategia.


Fuente:IADE-ALAI - 29 de junio del 2012

El foro social frente a la crisis mundial


LAS IZQUIERDAS DEL MUNDO SE DAN CITA EN LA CAPITAL DE VENEZUELA CONTRA EL NEOLIBERALISMO Y POR LA PAZ

En plena debacle del liberalismo, los partidos y movimientos progresistas tienen la ocasión de confrontar ideas y plasmar acciones en un mundo de arenas movedizas. La destitución de Lugo fue tema destacado del Foro de San Pablo.



Por Eduardo Febbro
Desde Caracas
Por primera vez desde su creación, el Foro de San Pablo celebra su decimoctava edición en la capital de Venezuela: 600 invitados y más de una docena de talleres temáticos convergen en Caracas bajo un lema común: “Los pueblos del mundo unidos contra el neoliberalismo y por la paz”. En plena debacle del liberalismo, el Foro ofrece una ocasión única a las izquierdas del mundo para confrontar ideas y plasmar acciones en un mundo de arenas movedizas. Jorge Mazzarovich, presidente de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio de Uruguay, destacó en Caracas que estos acontecimientos sirven para dar un nuevo impulso a los procesos de unidad y solidaridad entre los pueblos latinoamericanos. Para Mazzarovich, en eso están “las bases del cambio, es decir, en una integración solidaria y complementaria. Es a esto a lo que se enfrenta el imperialismo”.
Esta XVIII edición venezolana del Foro de San Pablo se articula en torno de 14 talleres temáticos, entre los que destacan los temas de defensa, democratización de la información y comunicación, medio ambiente y cambio climático, migraciones, movimientos sindicales y sociales, pueblos originarios, seguridad agroalimentaria, seguridad y narcotráfico. El foro le dio también un lugar destacado a las mujeres y los jóvenes, quienes harán un balance de la experiencia técnica, económica, política y social de los gobiernos de izquierda en América latina. El secretario ejecutivo del Foro, Walter Pomar, señaló que la pluralidad de las izquierdas “nos da una capacidad de debate y una incidencia mucho mayor en la realidad”. El primer acto oficial del encuentro lo plasmaron los parlamentarios latinoamericanos, quienes aprobaron una docena de declaraciones y resoluciones en solidaridad con Cuba, Haití y con el reclamo argentino por las Islas Malvinas.
En una serie de declaraciones especiales, los parlamentarios abogaron por la independencia de Puerto Rico, por el derecho de Palestina a “ser un Estado libre e independiente” y por el pueblo boliviano. Los parlamentarios también adoptaron una resolución contra el golpe de Estado en Paraguay y un texto de repudio por las “bases militares extranjeras” desplegadas en América latina. Paraguay ha sido un tema de predilección en los primeros debates. La histórica senadora colombiana y defensora de los derechos humanos, Piedad Córdoba, dijo ayer: “Lo que sucedió en Paraguay es un reflejo del golpe de Estado en Honduras, pero con una cirugía legislativa”. Piedad Córdoba asiste al foro representando al movimiento colombiano Marcha Patriótica. En este contexto, Córdoba dijo que esperaba que el documento final del foro se exprese sobre el conflicto armado en Colombia. Por lo pronto, el eurodiputado español Willy Meyer –es miembro de Izquierda Unida– observó que sin una concertación a escala mundial será difícil hacerles frente a situaciones como las que atraviesa Paraguay, debido a que el golpe contra Fernando Lugo responde a una lógica política importada de Estados Unidos. “Paraguay necesita una respuesta internacional de la izquierda, porque la ultraderecha de Estados Unidos está utilizando todas las vías para torcer la voluntad democrática de los pueblos”, dijo Meyer.
Esta casi cumbre de las izquierdas que se celebra en Venezuela permite encontrarse con dirigentes de todo el mundo que están hoy en el ojo de la actualidad. Ese es el caso de la diputada griega Rena Dourou, miembro de la coalición de la izquierda radical griega Syriza. Dourou puso el acento sobre una de las grandes paradojas de las democracias occidentales: no sólo están en manos de los poderes económicos sino que, además, se asiste al renacimiento de grupos que reivindican sin reparos sus lazos con la ideología de Hitler. El partido neonazi Amanecer Dorado sacó más de 7 por ciento de los votos en las elecciones legislativas que tuvieron lugar en Grecia a mediados de julio. Rena Dourou puso de relieve esa curiosa coincidencia: “La paradoja está en que la democracia nació en Grecia y ahora allí surge el neonazismo. Grecia es la cuna de la democracia y puede ser fatal para Europa que el nazismo se instale allí”. Que sean latinoamericanos, que vengan de Europa o de otros lados del mundo, el mensaje central que se destiló en la primera jornada de debates tuvo que ver mucho con la convergencia y la racionalidad en la acción. El eurodiputado Willy Meyer observó al respecto que “en el Foro San Pablo debemos ponernos de acuerdo en agendas comunes en contra del neoliberalismo, la guerra y la agresión permanente a los pueblos y los trabajadores”.

“Una práctica sistemática y generalizada”

CONDENARON A NUEVE REPRESORES POR EL PLAN DE APROPIACION DE MENORES DURANTE LA ULTIMA DICTADURA

El dictador Jorge Rafael Videla recibió 50 años de prisión. Las penas fueron bajando hasta los cinco años que recibió la apropiadora de Francisco Madariaga. El tribunal dio por probado el plan sistemático y los secuestros de los niños aún no encontrados.
Por Alejandra Dandan

 
 
 
El Tribunal dijo que los represores robaron los niños en “el marco de un plan general de aniquilación sobre parte de la población civil”.
Imagen: Pablo Piovano.

Y el día llegó. La Justicia dio por probado que la existencia de una “práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad” en “el marco de un plan general de aniquilación que desplegó sobre parte de la población civil, con el argumento de combatir la subversión implementando métodos del terrorismo de Estado durante los años 1976 a 1983 de la última dictadura militar”. Esa definición, pendiente desde el Juicio a las Juntas de Comandantes que no lo había dado por probado, reclamada durante más de 36 años por las Abuelas de Plaza de Mayo y por los nietos identificados, la dijo ayer la presidenta del Tribunal Oral Federal 6, María del Carmen Roqueta, en la sentencia del juicio por el robo de bebés. El dictador Jorge Rafael Videla recibió la pena histórica de 50 años de prisión, que se da por primera vez, por haber organizado esa práctica. El tribunal condenó además a otros ocho represores, entre ellos a Reynaldo Bignone, Santiago Riveros y los marinos Antonio Vañek y Jorge “El Tigre” Acosta. Los jueces imputaron a los acusados por los casos de los niños que aún están desaparecidos, es decir, dieron por probados sus secuestros y entendieron que el delito continúa. También impulsaron una investigación sobre el emblemático vicario castrense Emilio Graselli y dispusieron la rectificación de las partidas de nacimiento. “Es un día memorable para la Argentina y para todo el mundo civilizado que sabe que en un país donde no hay justicia, no puede haber democracia. Y acá la estamos haciendo entre todos”, señaló Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.
La sala de los tribunales de Retiro estaba en silencio. Frente a la línea de acusados, el blazer azul de Videla, el poncho de Bignone, la chalina de Riveros, se ubicó a las 18.18 Roqueta, seguida por los jueces Julio Luis Panela, Domingo Altieri y Pedro García de la Torre. Roqueta leyó poco después el artículo en el que por primera vez aparece definido legalmente el robo de niños como sistema. La sala escuchó. Luego leyó el nombre de Videla, los nombres de sus víctimas y llegó a la condena. Cuando leyó el monto de la pena, los 50 años pedidos por todas las querellas y la fiscalía de Martín Niklison, un número que pareció en ciertas ocasiones imposible, ahí, sí, se escuchó un suspiro colectivo en forma de alivio.
“Tengo una mezcla de sensaciones”, dijo Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo apenas se levantó de la sala. “Porque por un lado celebro la condena de 50 años para Videla, lo cual se da por primera vez, y está el reconocimiento explícito y claro de la Justicia de que hubo un robo sistemático de niños y se condena al responsable emblemático. Pero por otro, las demás penas fueron más livianas de lo que esperábamos, aunque los abogados tienen su explicación, todavía podremos verlas.”
Estela se sentó al lado de Francisco Madariaga, que llevó a juicio a sus apropiadores Víctor Gallo y Susana Colombo. Detrás estaba Abel Madariaga, su padre, el único padre sobreviviente de los 35 casos revisados durante el juicio. Atrás y adelante estaban Elsa Pavón con su nieta Paula Logares; Macarena Gelman, María Victoria Montenegro, Rosa Roisinblit con su nieto Guillermo y Sara Méndez –la única de esas madres que sobrevivió– pegada a su hijo Simón, ahora recuperado.
“Yo lloré como una desgraciada, para serte sincera, porque fue la primera vez que escuché que existía el nombre de mi hermana”, dijo, como pudo, Adriana Moyano, la tía de Victoria Moyano Artigas, apenas se paró de su silla. “Treinta y cinco años para ver la cara de los que vieron nacer y sostuvieron a nuestro sobrina”, replicó al lado, Elsa Poblete. “Magnacco estaba ahí –dijo–: agarrando a mi sobrina.”
El punto más importante de la sentencia sin duda fue la definición del robo de niños. En una fórmula compacta, precisa y muy cuidada, el tribunal desplegó lo que no estaba dicho hasta ahora y a partir de ahora repetirá la Justicia. Después de leer una serie de nulidades, Roqueta pronunció el punto ocho de su sentencia: “No hacer lugar a los planteos de prescripción penal interpuestos por las defensas –dijo y siguió– por tratarse los hechos juzgados de delitos de lesa humanidad implementados mediante una práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad, haciendo incierta, alterando o suprimiendo su identidad en ocasión del secuestro, cautiverio, desaparición o muerte de sus madres, en el marco de un plan general de aniquilación que desplegó sobre parte de la población civil con el argumento de combatir la subversión implementando métodos del terrorismo de Estado durante los años 1976 a 1983 de la última dictadura militar, artículo 118 de la Constitución”.
No dijo “plan”, pero dijo “práctica sistemática”, tal como lo habían sostenido la querella de Abuelas de Plaza de Mayo y la fiscalía. Esa decisión había quedado pendiente desde el Juicio a las Juntas, en el que se absolvió a Videla por cinco de los seis casos que llegaron a juicio. Allí se consideró que ese práctica sistemática no existía y que las apropiaciones eran casos “aislados”.

Las penas

Al lado de Videla, el que recibió la segunda pena más alta fue el marino Antonio Vañek, condenado a 40 años de prisión como responsable de la Armada. El resto de las penas fueron más bajas de lo que se había pedido. Sin embargo, entre ellas, hubo una escala más alta para los lugares de mando, los llamados “instrumentadores” del plan: entre ellos, Acosta por la ESMA, condenado a 30 años de prisión y Riveros por Campo de Mayo, condenado a 20 pero juzgado sólo por dos casos.
Bignone recibió una pena de 15 años de prisión, menos de los 50 que pidió la fiscalía. Llegó a juicio por su participación en la última junta de comandantes, como Rubén Franco. Los dos estaban acusados por la firma de dos resoluciones: la de la autoamnistía y la que declaró la muerte de los desaparecidos, es decir también de los niños. Las querellas se esforzaron en mostrar, durante el debate, el documento con el peso y los efectos de cualquier otro acontecimiento jurídico y penal. Por alguna razón que anoche aún no se conocía, el tribunal condenó a Bignone pero absolvió a Franco.
Entre los autores directos –los responsables de haberse quedado con los niños– se hallaron las penas más bajas. Víctor Gallo y su ex mujer Susana Colombo, acusados por la apropiación de Francisco Madariaga, recibieron 15 y 5 años de prisión. Francisco lloró cuando Roqueta leyó la condena a Gallo, y luego volvió a hacerlo cuando pronunció la de Colombo. La pena para Gallo fue más baja que la que este Tribunal le había puesto a Víctor Rei por la apropiación de Alejandro Sandoval (que fue de 16 años) y la pena sobre Colombo fue la mínima, un dato que permite entender que los jueces tomaron aquello que ella argumentó durante el juicio: que su silencio fue producto de la violencia de género.
El tribunal anunció que dará a conocer los fundamentos de la sentencia el 17 de septiembre. Allí habrá otros elementos para analizar. La condena a Videla es una de ellas, de la lectura de ayer se desprendieron datos importantes para esta y otras causas. Uno de ellos es que la acusación incluyó el caso de Macarena Gelman, que nació en territorio uruguayo. La decisión es importante porque pese a que hay antecedentes en el fallo de Orletti y de Arancibia Clavel, las defensas alegaban que no podía incluirse porque la causa específica del Plan Cóndor todavía no tiene sentencia.
El otro dato, más fino jurídicamente, es que la acusación incluyó a niños que aún están desaparecidos, entre ellos el hijo de Laura Carlotto y nieto de la presidenta de Abuelas, y a Clara Anahí Mariani, la nieta de Chicha Mariani. Para los abogados aparece una revisión de cosas que dejó escrita la Cámara Federal en la causa 13 de 1985. Al descartar los casos que habían llegado a juicio porque los niños no estaban, entendió que no había delito. “La defensa había usado esos argumentos: dijo que no se sabe si están vivos y tampoco está probado que estén apropiados, por eso una definición sobre eso a nivel jurídico y simbólico es muy importante”, había dicho un día antes a Página/12 Alan Iud, del equipo jurídico de Abuelas.
A la noche, los ocupantes de la sala donde se habían realizado las audiencias durante un año y medio se retiraban. Estela de Carlotto se chocaba con Mirta Guarino, que llegaba de afuera. A Victoria Montenegro la agarraban las Abuelas de las filas de adelante. Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, se emocionaba con el juicio justo, legal, “jamás por mano propia”. En ese momento pasó Elsa Pavón por la puerta de la sala. Chiquitita, abajo de la campera, como pudo levantó el dedo pulgar de la mano derecha y así dejó la sala. “Tuvieron un juicio justo en plena luz del día –dijo– y con toda la justicia y la ley que no tuvieron los nuestros.”
En los pasillos estaban todos. No se escuchó el Himno Nacional que los familiares de los represores suelen ponerse a cantar en los finales de los juicios como si fuese el escudo desde donde batallar. La Cámara de Casación habilitó una sala para ellos y siguieron la sentencia a través de una pantalla. Afuera se amontonaban las abuelas. Una de ellas le dijo a otra: “Misión cumplida”. Era Jorgelina Azzarri de Pereyra, la madre de Liliana Pereyra, una de las mujeres cuya historia y tránsito por la maternidad clandestina se escuchó en las audiencias. Una mujer que, además, encontró a su nieto hace cuatro años, pero él aún vive con otra identidad. “¿Por qué misión cumplida? Por los años de lucha, de pedir, de elaborar, a medida que pasan los juicios, los hijos y los nietos van logrando esto que es pedir justicia.”
Afuera de los tribunales, con la noche cerrada y el frío, los organismos de derechos humanos estaban acompañados por jóvenes de agrupaciones políticas y sociales. Cuando los vio, más temprano, Isabel Fernández Blanco, una de las sobrevivientes, decía: “¡Ya no estamos solos!”.

Fuente: Página/12

jueves, 5 de julio de 2012

“Moyano es el divisionista”


 


RICARDO PIGNANELLI, SECRETARIO GENERAL DEL GREMIO DE LOS MECANICOS (SMATA)
  
“Yo no creo que el Gobierno se tenga que meter (en la interna de la CGT), pero tampoco creo que haya que ir a una plaza a intentar voltear a un gobierno”, señala el líder gremial. Dice que se “agotó” la forma de conducir de Moyano.

Por Julián Bruschtein

“Alguien que se dice peronista habría dado un paso al costado para evitar todo el malestar que está causando, en la sociedad y en la CGT.” Rodeado por las fotos de Juan Perón y Eva Duarte y una pintura de Eva hecha por su esposa, Ricardo Pignanelli, secretario general del gremio de los mecánicos (Smata), dialogó con Página/12 sobre la interna de la central obrera, que entra en zona de definición. “Moyano no se va a resignar a ser uno más dentro de la CGT y esto lleva a la fractura”, explica apuntando “al personalismo” del que acusan al camionero. “Yo no creo que el Gobierno se tenga que meter, pero tampoco creo que haya que ir a una plaza a intentar voltear a un gobierno”, agregó, integrando a los sectores de la oposición que asistieron a la movilización de Moyano en Plaza de Mayo.
–Muchos dirigentes plantean que el acto exhibió la debilidad de Moyano. ¿Cree que Moyano se debilitó en los últimos tiempos? Creo que él mismo se vio débil cuando dijo que era un paro de camioneros y no de la CGT. El vio la realidad de toda la plaza. Movió el país camionero y tuvo una gran ausencia de dirigentes que son pesados adentro del movimiento obrero. Estoy convencido de que el Gobierno no se tiene que meter, pero tampoco creo que haya que ir a una plaza a intentar voltear a un gobierno. Resulta que hoy todos los que eran sus enemigos son sus mejores amigos y los que lo ayudamos durante tanto tiempo somos los enemigos. Nuestro gremio participó en casi todas las movilizaciones a las que convocó Moyano. Cómo le explico yo a mis compañeros que el año pasado fuimos a la cancha de River a apoyar el modelo y hoy, con la crisis que hay en el mundo, mando a todos los trabajadores en contra del Gobierno. El que tiene que hacer una reflexión muy profunda de sus actos es él.
–¿Cómo queda el escenario de la CGT? –Soy un convencido de que el escenario termina desgraciadamente en una ruptura de parte de Moyano. Si bien va a quedar unificada en gran parte y un pequeño espacio se va a quedar afuera. Porque Moyano no se va a resignar ser uno más dentro de la CGT y ahí está el porqué de la fractura. Creo que el cambio de Moyano es inminente, porque se agotó la forma de conducir la CGT, es decir que no se agotó Moyano, pero sí su forma de conducirla. Pero la división en la CGT no es de ahora, viene desde que el triunvirato dejó todo en manos de Moyano y se empezó a tomar una forma de conducción que hizo desertar a algunos gremios. Moyano se va a quedar afuera por una decisión de él. La última movilización fue el punto desencadenante, porque tomó un camino distinto al resto y lisa y llanamente fue una movilización política. Me parece que tiene que hacer un mea culpa porque el principal divisionista en el movimiento obrero fue él. Por sus caprichos, porque muchas veces los compañeros intentaron hacerle ver que se estaba manejando mal y no aceptó consejo.
–¿Moyano podría haber consensuado las elecciones en la CGT? –Alguien que se dice peronista habría dado un paso al costado para evitar todo el malestar que está causando en la sociedad y en la CGT. Le dio mucho al movimiento obrero, pero tendría que haberse dado cuenta de que su tiempo se acabó. La CGT tiene que cambiar la forma de conducción. Tiene que ser un solo secretario general, porque con el triunvirato tuvimos una mala experiencia, aunque no me voy a oponer si en el conjunto se define un triunvirato.
–¿Cómo plantea que tiene que ser la futura conducción de la CGT? –La conducción tiene que ser plana en el debate y con consenso mayoritario para el bien de todo el movimiento obrero y no la apetencia de alguno. Porque los problemas son comunes, el salario familiar es común, el Impuesto a las Ganancias es común, las obras sociales y el tema de la vivienda también es común. Lo que es igual para todos los trabajadores tiene que reflejarse en respuestas también para todos y no sólo para un sindicato. Tiene que haber un cambio positivo, un cambio para que la CGT, más allá de los reclamos, lleve propuestas y debate, entendimiento, asuma el rol que tiene que asumir la CGT según los momentos que pasa el país. La defensa del modelo es fundamental para eso.
–Existe un fuerte reflujo de militancia juvenil. ¿Al sindicalismo no le vendría bien un recambio generacional? –Tenemos muchos pibes jóvenes acá, hay pibes de 22, 23 años, de 30 y de 40. Estamos tratando de prepararlos para que conduzcan el gremio. Siempre decimos que intentamos rodearnos de los más inteligentes, los más activos y ojalá que cuando asuman la responsabilidad quieran más al gremio y lo hagan más grande. Lo único que les enseñamos son las tareas gremiales y a querer a la organización, porque es la base de sustento de los trabajadores. Es una tarea que cada uno en su gremio la está haciendo. Yo no tengo ningún hijo que me vaya a suceder. Mis hijos están trabajando en la fábrica. Si alguna vez llegan al gremio es porque laburaron y se van a tener que ganar el respaldo de sus compañeros, salir delegados, y bueno, si algún día les toca seguramente van a llegar.
–Están preparando el trasvasamiento generacional... –Bueno, el trasvasamiento generacional lo entiendo igual que como lo dijo Perón. Enseñaba a los jóvenes y los preparaba para conducir con respeto y siempre les repetía: “El trasvasamiento generacional no es tirar un viejo por la ventana”. Moyano hizo de Camioneros un gremio muy grande y muy poderoso. Si dentro de diez o doce años a él lo quieren tirar por la ventana me va a doler mucho, porque me voy a acordar de la historia de él.
–Usted hablaba de la defensa del modelo. ¿Cómo se relaciona esa defensa con la actividad gremial? –Quizá los gremios industriales lo vivimos en carne propia. Cuando se cae el país, lo primero que cae es la industria. El ejemplo más clarito lo tenés en los 25 mil afiliados que teníamos en el 2003, después de haber tenido 75 mil en los ’90. Y hoy, con un modelo industrial, que todavía está naciendo, llegamos a los cien mil. Si profundizamos el modelo industrial, si logramos que haya componentes nacionales... Hoy hay un contenido nacional del 25 por ciento, pero sabemos que podemos arrimar al 45 o 48 por ciento. Cada punto que sumamos son cinco mil puestos de trabajo directo, indirecto un montón más. La Presidenta lo explica bien cuando dice “protejan al modelo y no a Cristina”. Creo que lo que tenemos que proteger, más allá de los problemas que tengamos, es el modelo industrial y con esto me refiero a un modelo integral de país: científico, tecnológico, agrícola, ganadero, de servicios, en todos los aspectos del proceso de desarrollo.
–Si se fractura la CGT, quedarán cinco centrales de trabajadores, con las dos CTA y la CGT Azul y Blanca de Barrionuevo. ¿No debilita mucho al movimiento obrero? –No es bueno que esté tan fraccionado el movimiento obrero. Quiero creer que en algún momento va a llegar la unificación. Ojalá que venga por la inteligencia de los hombres, que venga por despojarse de los intereses personales y las ansias de poder, porque si no, seguramente va a venir por el espanto.

Fuente Página/12

miércoles, 4 de julio de 2012

méxico: el retorno del ogro filantrópico en tierras del narco



 Fuente: Ramble Tamble
 
Leemos al Licenciado Lisandro Sabanes en Letra P en un interesante análisis sobre los resultados electorales en México, contextualizados en la dura realidad contemporánea del país azteca: 

El PRI (Partido Revolucionario Institucional, nombre ambiguo si los hay) vuelve al poder en México y es noticia. En realidad nunca se fue del poder, perdió – en 2000, después de 70 años ininterrumpidos – la presidencia de la nación pero conservó, aun en los peores momentos, como la elección nacional de 2006 donde quedó 3ero, una porción importante de los gobiernos locales y regionales y una importante representación  legislativa.
Desde allí y con la inestimable colaboración de las poderosas cadenas televisivas TV Azteca y Televisa (que vuelven a poner en jaque las teorías de las facultades de comunicación) se tejió la candidatura del flamante Presidente de los Estados Unidos Mexicanos (tal el nombre oficial del estado) Enrique Peña Nieto, que con 46 años dejó de ser la joven promesa de los llamados “dinosaurios” del PRI para convertirse en el puntal de su regreso al poder central.
Pero, ¿por qué vuelve a ganar el PRI?, partido que en México hasta el más distraído asocia inmediatamente a la corrupción y al autoritarismo, aunque, como explicó sabiamente Octavio Paz es y era también un “Ogro filantrópico”.
Por supuesto que, como todo suceso social, hay múltiples razones que explican el triunfo de Peña Nieto más allá de la aceitada maquinaria electoral del PRI y el respaldo de las cadenas de TV, en este espacio vamos a detenernos en una de ellas que nos merece particular atención.
En un país con más del 40% de sus 112 millones de habitantes sumidos en la pobreza y con más de 50 mil muertos en la, al menos, imprudente guerra contra el narcotráfico que implementó el gobierno conservador de Felipe Calderón no es necesario ser psicólogo para entender que gran parte del pueblo mexicano apostó –simbólicamente– a volver al hogar paterno, el lugar donde, pese a todo, uno se siente seguro.


Es que el intento de “salir de casa” no trajo los resultados esperados, Vicente Fox primero y Calderón después intentaron – como buenos liberales que son – desmontar el sistema asistencialista que tenía el Estado priista claro que sin reemplazarlo por empleo digno sino dejando a muchos en la intemperie, laboral al menos.
¿Dónde encontraron trabajo y posibilidad de ascenso social muchos de los desclasados por los gobiernos panistas? Pues en el Narco (como llaman en México al narcotráfico organizado), que se ha convertido en un imán para muchos jóvenes que encuentran allí lo que el Estado mexicano no les ofrece: trabajo y ascenso social.
Es que el Narco es ya un poder instituido en México no legal pero si legitimado por la cruel realidad que muestra en muchas zonas del país a los narcotraficantes con más poder que alcaldes y policías y con un aura de fama que incluye (y atrae) bellas mujeres, canciones que relatan sus hazañas (narcocorridos) y  un respeto que tiene mucho de miedo pero también algo de admiración.
¿Cómo ven al PRI muchos mexicanos en este escenario donde algunos analistas hablan ya de un “estado fallido” abriendo la puerta a una – una más y van…- intervención militar de EE.U?
Pues como el único partido capaz de negociar con el Narco para no erradicar pero si “administrar” el nivel de violencia que este engendra y el único o el más capaz al menos para, no erradicar pero sí también al menos “administrar” la pobreza apelando a los métodos que el antropólogo argenmex Néstor García Canclini describió en los 90 como “poderes oblícuos”.(1)
En el camino quedó nuevamente trunco el sueño del candidato centroizquierdista Andrés Manuel López Obrador que obtuvo nuevamente (como en su anterior postulación) cerca de 15 millones de votos en un país donde el sufragio no es obligatorio. Mucho, pero no lo suficiente para superar los 17 millones que respaldaron a Peña Nieto.
Esta vez, a diferencia de 2006, parece que AMLO (como le dicen en México) no tendrá margen para denunciar fraude y su partido  (un desprendimiento por izquierda del PRI fundado por Cahutemoc Cardenas, hijo del legendario ex Presidente Lázaro) buscará renovarse y tiene tal vez  por dónde empezar, el novedoso movimiento universitario #yosoy132 que con su campaña de “concientización”, emparentada con las de los indignados de Europa y los jóvenes de la primavera árabe, probablemente fueron causales de que Peña Nieto sacara muchos menos votos de los que le auguraban las encuestas.
La oferta de la centroizquierda, que si ha llegado a imponerse en muchos países latinoamericanos parece que no ha sido confiable para los mexicanos, habitantes de un país que como sentenciara quien fuera su Presidente entre 1880 y 1910, Porfirio Díaz, “pobrecito México, tan lejos de Dios, tan cerca de los EE.UU”.
(1) García Canclini define poderes oblicuos como relaciones permanentes que se dan en la sociedad y que no remiten a una linealidad sino que a una sistema de influencias que esta en permanente relación con el entorno y determinando el desarrollo de las prácticas de los sujetos (comunicación, espacios, jerarquías, etc.).

martes, 3 de julio de 2012

Chicos que ya tienen sus derechos protegidos



La Presidenta firmó ayer un decreto para eliminar una zona gris que había quedado en la ley sobre casamiento de parejas del mismo sexo. También entregó los primeros documentos a las personas trans. Y reglamentó la Ley de Identidad de Género.


Por Emilio Ruchansky

En un acto sencillo y ante una multitud emocionada, la Presidenta firmó ayer dos decretos referidos a la diversidad sexual y entregó nuevos documentos a personas trans y a bebés de parejas de mujeres, nacidos antes de la Ley de Matrimonio Igualitario. “Este es un día de inmensa reparación y de igualdad, que es algo tan importante como la libertad”, dijo Cristina Fernández de Kirchner, tras reglamentar la Ley de Identidad de Género y reconocer la deuda que tenía el Estado con el colectivo trans. “Cuando alguien es ignorado y reprimido, es negar al otro y a sus derechos, es como no existir”, agregó la Presidenta. Sobre el decreto referido a los niños que tienen dos madres, pero una sola fue inscripta como tal, señaló que deben tener los mismos derechos “que tuvieron tantos millones de argentinos al nacer”.
El acto fue realizado en el Salón de las Mujeres Argentinas, que estuvo colmado por activistas, niños, funcionarios, legisladores nacionales y porteños. A las 18.45 entró Fernández de Kirchner, seguida del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, munido con las dos carpetas que contenían los decretos. Al lado de la mandataria se sentaron el vicepresidente Amado Boudou y el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo; más lejos estaba el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. En primera fila estaban el ex juez español Baltasar Garzón y Estela de Carlotto.
De inmediato la Presidenta pasó a entregar documentos a doce personas trans, de las más de trescientas que ya comenzaron los trámites en todo el país. La primera fue Laura Elena Moyano, luego pasó Kalym Adrián Soria, Silvana Sosa, Luisa Lucía Paz, Reyna Ornella Infante, quien alguna vez se reunió con Néstor Kirchner por este tema y ayer casi hizo llorar a la Presidenta tras hablarle al oído. Siguieron Valeria del Mar Ramírez, secuestrada en el Pozo de Banfield durante la dictadura militar, María Laura Alemán, Maia Mar Abrodos, Diana Sacayán, Gabriela Abreliano y Laura Elena Villalba.
Luego aparecieron las madres y los bebés. La Presidenta se deleitó cargando a una de las mellizas de Laura Ruggiero y su esposa Catalina Schünemann. El público comenzó cantar: “¡Igualdad! ¡Igualdad!”. Ni las mellizas ni Juan Pablo Villalba ni Lourdes Micaela Quevedo ni Savino Buffone lloraron durante el acto. Sí sus madres, abrazadas y a los besos con el nuevo DNI de sus niños en brazos. Mientras tanto, la locutora recordaba que las madres de todos los niños y niñas, menores de 18 años, tenían un año para inscribirlos y conseguir los documentos.
“No me gusta la palabra tolerancia, porque eso quiere decir te aguanto porque no tengo otro remedio. Yo quiero hablar de la igualdad, la de todos ustedes, que tendrán los mismos derechos. Esta es la sociedad que queremos, una sociedad de reparación y de igualdad”, dijo la Presidenta. Luego recordó que Soria, el único varón trans en recibir DNI ayer, esperó ese momento 42 años. “Una de las chicas me dijo que antes las llevaban presas, ahora les damos un documento”, comentó Fernández de Kirchner.
Por otra parte, la mandataria destacó que en Francia estaban por aprobar una ley de matrimonio igualitario y dijo sentirse “muy orgullosa” porque el país esté a la vanguardia en derechos de las minorías sexuales. No tomar estas decisiones, agregó, “es no reconocer los tiempos que corren y que en verdad vienen del fondo de la historia”. En este sentido, recordó un viaje a Israel junto a dos amigos religiosos con quienes recorrió el Santo Sepulcro: “En un momento vimos el Arco de Adriano y uno me dijo que Adriano era gay. Y le respondí: ‘Como tantos otros’. Como verán, no hay nada nuevo bajo el sol”.
Luego la Presidenta agradeció a los activistas por su lucha y también por la paciencia que tuvieron hasta que se cumplieron sus reclamos. “Los que luchan se van o terminan deteriorados. A los que no les importa nada siempre se los ve rozagantes, como recién duchados. Pero es preferible vivir desgastada que como una mariposa sin haber logrado nada”, arremetió. Sobre el final, Fernández de Kirchner hizo una recomendación: “Es hora de aceptar que la realidad no es como nos gusta, sino que es como es, con todo lo que está dentro de esa realidad”.
Entre el público estaban los diputados Carlos Kunkel, Diana Conti, Juliana Di Tullio, Mara Brawer, Horacio Pietragalla y las legisladoras Gabriela Alegre, María José Lubertino y María Rachid. También el presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), Esteban Paulón, y Marcela Romero, de la Asociación de Travestis, Transexuales y Trangéneros Argentina (Attta). “La democracia tenía esta deuda con nosotras por la toda la violencia, el estigma y la discriminación. Lo explicó bien la Presidenta: no queremos tolerancia, queremos derechos humanos”, dijo esta dirigente.
César Cigliutti, presidente de la Comunida Homosexual Argentina (CHA), aseguró a este diario que la entrega de documentos fue “el primer acto de amor de parte un gobierno argentino a las personas trans”. Diana Sacayán contó el chiste que le hizo a la Presidenta cuando le dio su DNI. “Como la primera chica se apellida Moyano, yo le dije: ‘Cristina, nosotras no somos camioneros’”, dijo la activista del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (Mal). Sacayán reclamó de viva voz por sus derechos en varios actos de la Presidenta. “Un día en Lanús se bajó de una combi y me juró que iba a avanzar. Y cumplió”, agregó Sacayán.
Sobre el patio que antecede a la entrada principal de la Casa Rosada, y con sus trillizos de cinco años corriendo de una punta a otra, Andrea Majul y Silvina Maddaleno comentaron que el decreto que permite inscribirlos como sus hijos posibilita tomar decisiones conjuntas en temas médicos y educativos, además de los derechos hereditarios y licencias por enfermedad de los hijos. Majul –integrante de 100% Diversidad y Derechos, que junto a Lesmadres militó este reclamo– contó que los niños ya dicen sus dos apellidos. “Y ahora que van a empezar a leer, los van a poder ver escritos también”, señaló.
Maddaleno aseguró que desde la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario vienen trabajando junto a varios funcionarios por este decreto. “Estoy segura de que vamos a llegar a casa y nos vamos a poner a llorar”, dijo Maddaleno. Según el Censo 2010, hay 24.228 hogares con parejas del mismo sexo, de las cuales el 58,3 por ciento son mujeres. El 21 de todas las parejas tienen hijos a cargo, y en su mayoría son parejas de mujeres: 97,5. “Creíamos que había trescientos chicos que cuentan con este derecho de ser reconocidos por sus dos mamás. Al ver los datos del Indec, vimos que fuimos conservadores con esa cifra”, dijo ayer Martín Canevaro, presidente de 100% Diversidad y Derechos.

Para el debate cuestión social e imaginarios:Cañuelas:“Lo que está llegando a los municipios del interior es la exclusión social”


 Cañuelas: “Lo que está llegando a los municipios del interior es la exclusión social”

 El presidente de la Fundación Metropolitana no duda en afirmar que los hechos de Cañuelas son parte de un fenómeno que define como la “conurbanización del cordón periurbano”, un extremo de la metrópoli que ocupa un arco que va desde Zárate en la zona norte, pasando por Cañuelas y llegando a La Plata, hacia al sur.

-¿De qué se trata este fenómeno?


-Es un fenómeno nuevo, en el sentido de que hace quince años atrás esto no existía. La zona periurbana era un eje de ciudades intermedias de relativo control, muy similares al interior de la Provincia, donde sucedían algunas anomalías pero no en los términos que se dan por estos días.


-¿Cuáles son las características?


-Aparecen conductas de jóvenes que son mano de obra de delincuencia organizada (droga, piratas del asfalto o robo de automóviles) o que se encuentran desesperados por un par de zapatillas. Yo sostengo que esto es parte de una situación en donde lo que llega a ese borde periurbano es la exclusión social.


Hoy no existen proyectos que funcionen como inclusivos. Años atrás había adolescentes que se iban a estudiar y otros que se quedaban en sus ciudades. Pero quienes se quedaban tenían trabajo, tenían contención. Hoy la exclusión extiende y aparece un drama que está entre la soja y los barrios cerrados.


-¿Se refiere al crecimiento de la frontera agrícola?


-Exacto. El drama de los intendentes es el glifosato y la soja, donde además se perjudica a los apicultores, y los productores que tienen granjas o huertas porque el glifosato mata todo. Otro factor que incide es el crecimiento de los barrios cerrados, cualquiera de las dos cosas son expulsivas, son no incluyentes. Porque ni la soja ni los barrios cerrados generan puestos de trabajo.


-¿Cuánto tiempo tiene este proceso?


-Se da en los últimos 20 años. Es una etapa donde se extiende la frontera agrícola, incluso en provincias del interior sucede lo mismo. Se trata de ganar hectáreas para meter soja. Lo mismo con las urbanizaciones cerradas, un fenómeno del último cuarto de siglo pasado, acompañadas por las autopistas donde en mi criterio estas urbanizaciones no construyen ciudad y esto es excluir. En el medio hay una cuestión de pobreza y falta de oportunidades.


-¿Cómo repercute esto en lo social?


-Hay que ver qué tejido integrador se tiene funcionando. Por eso, lo de Cañuelas hoy es muy gráfico. Porque además se le exige al municipio que se ocupe de la seguridad. Esto de la mano en que son convidados de piedra a la hora de manejar la policía. Sería interesante que a partir de esto, en la gobernación provincial reflexionen e impulsen las policías comunales.


Antes la sociedad funcionaba como un tejido, la desaparición del policía de la esquina, el almacenero de barrio, todo esto llevó a romper una malla, romper una pertenencia y romper controles sociales. A esto hay que agregarle las cuestiones estructurales.


-¿Existen posibles soluciones o es un fenómeno inevitable?


-En el caso del borde periurbano, es urgente que se tomen definiciones sobre el suelo, sobre lo que se hace sobre el suelo. Es una medida a largo plazo.


-¿A qué se refiere decisiones sobre el suelo?


-Se trata de ver cómo se disponen de matrices para poder ocupar el suelo en términos habitacionales, de espacios residenciales y en términos de espacios vinculados a la economía, a lo productivo y a lo social. Esto hace que se puedan ir previendo varias cosas como dónde vive la gente, que servicios se tienen y cuáles faltan. Sobre todo en salud, educación y seguridad.


-
¿Cómo se distribuye ese uso del suelo hoy?

-Actualmente tenemos proliferaciones de asentamientos por un lado y de barrios cerrados por otro. La mancha urbana de Buenos Aires tiene 2.700 kilómetros cuadrados. Más de 1.000 están ocupados por barrios cerrados y asentamientos irregulares. En eso territorio no hay ciudad. Todos sabemos que existen barrios irregulares donde no entra ni la policía, ni los bomberos ni las ambulancias y por otro lado existen las urbanizaciones privadas donde tampoco se puede circular, porque está prohibido y está cerrado.


Pero me preguntabas por lo social. Allí se van generando fenómenos complejos. Ciertos ‘modus vivendi’ delictivos que genera estas cosas y situaciones gravísimas como estos dos chicos que mataron en Cañuelas.


Pero por otro lado la reacción que se genera en la sociedad es complicada. Porque aparecen tensiones que no deberían existir o reacciones frente al poder político. Porque en definitiva un municipio es una unidad de administración cercana.

Fuente: lapoliticaonline.com

Un impuesto progresivo

 
OPINION
  
Por Alejandro López Accotto, Carlos Martínez y Martín Mangas *

El Impuesto a las Ganancias es uno de los pocos tributos progresivos que se cobran en Argentina. Según información de la AFIP, en 2011 su recaudación alcanzó los 108.000 millones de pesos, lo que equivale al 18,54 por ciento de la recaudación nacional total. En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) esta participación ronda una media del 35 por ciento. En nuestro país, las empresas (personas jurídicas) aportaron el 71 por ciento de dicha recaudación y las personas físicas (autónomos y trabajadores en relación de dependencia) lo hicieron en un 29 por ciento. En cambio, en los países que integran la OCDE la situación es la inversa, cerca del 75 por ciento del impuesto lo tributan las personas físicas y el 25 por ciento restante las empresas.
Para alcanzar aquí esa proporcionalidad las personas físicas deberían tributar casi cinco veces más que lo que hacen ahora. Esto no significa que esa diferencia deban aportarla los asalariados: simplemente es la constatación de un hecho que debe modificarse si queremos un país más justo e inclusivo.
Un Estado activo en políticas públicas para el desarrollo y la igualdad social se asienta sobre la base de recaudar recursos suficientes para sostener la provisión de bienes y servicios públicos de calidad (salud, educación, previsión social, empleo, justicia y seguridad) para toda la población en todo el territorio nacional. Estos recursos deben provenir de un sistema tributario en el que más paguen los que más tienen. Sin dudas, el Impuesto a las Ganancias (junto con el Impuesto a los Bienes Personales) está dentro de la categoría de los denominados “impuestos progresivos”, porque gravan manifestaciones directas de la riqueza y además porque su escala es creciente en función del nivel de ingresos y/o patrimonio. Es decir, que cuanto mayor es el ingreso, más alta es la proporción de ese ingreso que se entrega al Estado como impuesto.
En 1997 una investigación de Gómez Sabaini y Rossignolo demostraba que el sistema tributario argentino era regresivo: en términos relativos pagaban más los que menos tienen. En 2006, los mismos autores, en un estudio similar, concluyeron que la situación había tenido una mejora, fundamentalmente debido a la aplicación de retenciones a la exportación de algunos productos primarios, al impuesto a los débitos y créditos bancarios y a la mejora en la recaudación del Impuesto a las Ganancias. Todas decisiones cuestionadas por los sectores concentrados de la economía al lado del cual ahora se coloca el líder de la CGT, Hugo Moyano.
Los que poseen un salario mensual del orden de los 10.000 pesos son menos del 15 por ciento de la población argentina. En ese contexto, ¿es justo que los que están en el tope de la pirámide de ingresos contribuyan con algo más que lo que lo hace el 85 por ciento de menores recursos al sostenimiento de los servicios que brinda el Estado?
Esta es la cuestión de fondo que deberían considerar los dirigentes sindicales. ¿Cómo asegurarse que los trabajadores autónomos tributen en función de sus verdaderos ingresos? ¿Cómo enfrentar a los propietarios rurales que no quieren actualizar mínimamente los valores de sus tierras? ¿Cómo construir el poder necesario para que la renta financiera pague impuestos a las ganancias?
Cuando Hugo Moyano, antes defenestrado y ahora mimado por las corporaciones mediáticas, sostiene que los aumentos salariales quedan en un segundo plano, porque si no se aumenta el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias de las personas físicas, ese incremento se lo termina “llevando el Gobierno”, no sólo está diciendo algo incorrecto, sino que asume como propio el discurso de los propietarios rurales y el poder económico-financiero.
Una cosa es sostener que debe actualizarse el piso de la imposición, lo que en un contexto de aumento del costo de vida es razonable, y otra muy distinta es alinearse con quienes quieren un Estado desfinanciado y un mercado omnipotente.
* Investigadores-docentes de la Universidad de General Sarmiento.