martes, 20 de noviembre de 2018

“La división es un lujo que no nos podemos permitir”

El 1er Foro Mundial de Pensamiento Crítico mostró que existe una alternativa regional al neoliberalismo. La ex presidenta de Brasil Dilma Rousseff instó a la unidad de todos los que están contra el autoritarismo y Cristina Fernández de Kirchner llamó a construir “un frente social, cívico y patriótico”
Cada uno a su modo, las ex presidentas Cristina Kirchner y Dilma Rousseff convocaron al armado de un amplio frente social y político que reúna a todos los sectores que se sientan afectados por el modelo neoliberal. En el caso de Brasil, Rousseff agregó “y neofascista”. En el afán de una unión realmente abarcativa, la ex presidenta argentina incluso consideró perimidas las categorías de derecha e izquierda, que “sólo sirve para dividir”, y recomendó cambiarla por otra que tuviera en cuenta la categoría “pueblo”. Cristina Kirchner y Rousseff fueron las dos principales protagonistas de la primera jornada del Foro Mundial del Pensamiento Crítico realizado en el club Ferro ante una multitud que desbordó las instalaciones. Organizadores y participantes se encargaron de aclarar que no se trataba de una “contracumbre” a la del G-20 sino que era un foro que se reunía a debatir propuestas e ideas para el futuro. 

Cristina Kirchner dedicó el primer tramo de su mensaje a hablar sobre los estragos generados por el gobierno de Cambiemos, el que –resaltó– dentro de 20 días cumplirá tres años. “En los diez primeros meses de 2015, la inflación fue del 19,8 por ciento. Tres años después, es del 38,2 por ciento. Duplicó la inflación el Gobierno que proclamaba que iba a ser el problema más fácil de resolver”, marcó la senadora del Frente para la Victoria. También subrayó las diferencias en cuanto a consumo popular –“hoy los supermercados están literalmente vacíos”– y la política de desendeudamiento de los 12 años del kirchnerismo. “Hoy han vuelto al FMI con un préstamo de 57.700 millones de dólares, que convierten a la Argentina una vez más en meros gestores de políticas que les son impuestas de afuera, además de tener que devolver el dinero”, indicó. Evaluó que si hoy la gente aguanta el ajuste es gracias el entramado social construido durante sus gestiones con medidas como “las AUH, las jubilaciones”. 

Si bien expone en todos los debates importantes que se dan en el Senado, hay que remontarse a más de un año atrás, al cierre de la campaña para las elecciones legislativas, para recordar el último acto público de la ex presidenta. Su presencia fue una de las causas de la gran expectativa que generó el encuentro que convocó a exponentes del pensamiento progresista de todo el mundo y que continuará hasta el viernes con mesas temáticas en distintas sedes. 

Desde temprano los alrededores de Ferro se vieron concurridos, con largas filas de inscriptos que pugnaban por conseguir un lugar en el gimnasio en el que se desarrollaron las ponencias. Aunque el lugar era amplio, era evidente que no habría espacio para todos. Según contó Pablo Gentili, el titular de Clacso que acompañó a CFK durante su presentación, hubo un total de 50 mil anotados para participar de las jornadas, 26 mil argentinos y 24 mil extranjeros. Hasta para los numerosos invitados especiales se hizo difícil conseguir un lugar adelante. Para que nadie se quedara sin ver los discursos, se instalaron pantallas en otro salón y sobre avenida Avellaneda. Con todo, la cantidad de gente que colmaba los pasillos y el techo de chapa que recibía los rayos del sol contribuyeron a convertir al gimnasio en un horno. 

“Debemos acuñar una nueva categoría de frente social, cívico, patriótico, en el cual se agrupen todos los sectores que son agredidos por las políticas del neoliberalismo”, planteó Cristina Kirchner, algo que viene hablando con cada dirigente con que se reúne en el Instituto Patria. “La división es un lujo que no nos podemos permitir”, definió, y aclaró que en el espacio entraban los pañuelos verdes de las militantes pro aborto pero también los celestes. “Tenemos que aprender a aceptar eso”, aconsejó.

Planteó también la idea de crear una nueva arquitectura institucional –que no terminó de delinear– que refleje la actual estructura de poder y así “preservar el funcionamiento de la democracia”. Cerró hablando de la camisa que llevaba puesta –“que la tengo transpirada porque hace un calor infernal”–, que le habían regalado cuatro ex empleadas de la marca Chocolate, que cerró por culpa de la crisis. “Cuatro pibas que se acaban de quedar sin trabajo juntaban plata y me mandaban este regalo. ¿Cómo no creer en la solidaridad y el amor?”, cerró.

Dilma Rousseff quiso escuchar su discurso, pero le fue imposible conseguir un lugar y se volvió a los camarines. La ex presidenta de Brasil había sido la encargada de abrir el foro a las 10. Bastó una pregunta del rector de la UMET, Nicolás Trotta, para que Dilma se lanzara a un apasionado recorrido de lo sucedido en los últimos tiempos en Brasil, un caso emblemático para la discusión en el foro con el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro. “La Operación Lava Jato torna a la política en algo irrelevante, apunta contra la política”, sostuvo. Consideró que así como en la Guerra Fría se había utilizado el anticomunismo para generar odio, en este caso se usó la corrupción para apuntarle al Partido de los Trabajadores. “No sólo quieren destrozar al PT sino todas las conquistas conseguidas durante nuestros gobiernos”, afirmó.

En su relato hubo varios puntos de contacto respecto a la situación argentina en temas como medios de comunicación, justicia y empresas estatales. Así como Mauricio Macri habla aquí del déficit de Aerolíneas Argentinas, Rousseff contó que allí están en la mira Embraer, Petrobras y Electrobras. Pero, advirtió, pese a la ofensiva el PT se mantiene con el partido con más diputados, gobernadores y representantes distritales. “La columna vertebral y el corazón del pueblo de Brasil es antifascista y antineoliberal”, aseguró la ex presidenta, que promovió –como luego haría CFK– “un frente democrático y popular”. “Hay que hacer todas las alianzas necesarias, tienen que juntarse todos aquellos que estén contra el autoritarismo”, impulsó Rousseff. 
Así como los cantitos característicos de la militancia kirchnerista aportaron color a la presentación de Cristina Kirchner, la consigna “Lula libre” y los dedos en “L” acompañaron a Rousseff. “Estamos en una ruta trágica”, dijo sobre la deriva brasileña.
Fuenet:Pagina/12

Entrevista a la socióloga Cecilia Arizaga:“Se naturaliza la distancia social”



La separación de un afuera y de un otro distinto, perteneciente a una clase social inferior, es parte del germen que origina los countries y barrios cerrados. El piquete realizado por las empleadas domésticas de Nordelta trae al centro de la discusión la discriminación a las mujeres trabajadoras de clase baja, señaló en diálogo con PáginaI12 la socióloga y doctora en Ciencias Sociales de la UBA Cecilia Arizaga. La especialista reflexionó sobre lo sucedido, pero opinó que la discriminación a un otro no es una actitud exclusiva de los habitantes de Nordelta, sino una tendencia que crece a nivel mundial, producto de la creciente desigualdad social. Arizaga, autora del libro Sociología de la felicidad. Autenticidad, bienestar y management del yo y directora de la carrera de Sociología en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), sostuvo que el episodio de las mucamas no tuvo gran repercusión mediática porque hay “naturalización de la distancia social”. Afirmó que “es algo tremendo porque es muy parecido al Apartheid”.
–¿Qué opina acerca de lo sucedido con las trabajadoras domésticas de Nordelta?

–No me sorprende. Es a lo que íbamos a llegar. Cuando hacía trabajo de campo en countries, se veía como algo bastante latente este rechazo que existe hacia un otro. Se veía muy bien esta división por el hecho de que las barreras eran materiales. El hecho de que exista una organización cerrada con un muro que separe el adentro del afuera generaba, en los que estaban adentro, una tendencia a cuidarse en las formas cuando tenían que hablar del otro que estaba afuera, especialmente de un otro más pobre. Podríamos decir que lo mismo pasaba con los que no eran del barrio cerrado, pero también pertenecían al mismo sector de clase media acomodada que estaba adentro. Veían con cierta preocupación estas barreras ostensibles de distanciamiento social, como las murallas, pero había un proceso de cierta dulcificación. Podemos decir que no estaba naturalizado de un modo aceptable totalmente el tema del distanciamiento tan ostensible de un otro.

–¿Le parece que esta discriminación es propia de la población de Nordelta?
–No, me parece que lo que pasó en Nordelta no es algo propio de ahí, sino que podría haber pasado en cualquier barrio cerrado o country. Hace unos años hice una entrevista de investigación y la persona con la que hablaba me comentó cómo le había impresionado subirse al mismo colectivo que usaban las mucamas porque se le había roto el auto. Esto en la ciudad es algo insólito de escuchar, no porque no existan las barreras sociales, sino por cómo están conformados urbanísticamente. También en la ciudad se construye la distancia social. Esto que pasó me parece que no se circunscribe a Nordelta, sino que es un proceso que se venía dando. Lo que pasa es que antes había cierto resquemor en hablar de la distancia social y, por eso, la gente se cuidaba más a la hora de hablar. Una cosa así hubiese sido muy mal vista hace algunos años y hoy esta noticia no genera la repercusión que debería tener. Es algo tremendo porque es muy parecido al Apartheid.
–¿Qué le parece que cambió para que algo así no genere el repudio de la sociedad?
–Hoy creo que la sociedad está naturalizando mucho más la distancia social. Tanto la sociedad argentina como las ciudades globales son cada vez más intolerantes a un otro más pobre. Cuando hablamos de xenofobia vemos que está dirigida al inmigrante boliviano o paraguayo de nivel socioeconómico muy bajo. Me parece que en ese sentido las sociedades estamos siendo cada vez más desiguales y esa desigualdad se traduce en una naturalización de la distancia social. En el caso de las mucamas, esas barreras materiales, que pueden ser la muralla o juntar firmas para que no se suban a la combi, antes podían generar un gran rechazo y hoy pasa desapercibido. Esto sucede porque estamos en un tipo de sociedad donde eso ya no es reprochable. No es sólo algo propio de Nordelta. Cada vez creamos más espacios en los que no permitimos que entre un otro diferente. Estos espacios pueden ser el colegio de nuestros hijos o el lugar que elegimos para pasar la tarde un fin de semana. Circunscribir este fenómeno sólo a Nordelta sería usarlo como un chivo expiatorio de algo que es más amplio.

–¿Por qué le parece que se generó más polémica con el audio de “la cheta de Nordelta” que con lo que pasó con las mucamas?

–El audio de “la cheta de Nordelta” estaba mostrando un quiebre dentro del nosotros. Las clases tienen quiebres al interior y lo que estaba ocurriendo ahí era que los sectores medios acomodados sentían que tenían que decidir si estaban del lado de la cheta o de los que tomaban mate al lado de la pileta. Tenía que ver con esta cuestión de que estaba tocando a ese “nosotros”. Con las mucamas es claro que no nos toca a “nosotros”. Estas mujeres son un otro muy otro y no vemos posibilidad de reflejarnos. Este otro les resulta cada vez más molesto y perturbador, pero, al mismo tiempo, es funcional al estilo de vida de estas clases medias acomodadas. Este otro es funcional porque es el que nos trae la comida del delivery, la mucama que necesitamos que venga a limpiar la casa, el jardinero, el piletero. Nos resultan funcionales, pero se los ve como algo molesto, que quisiéramos no verlo, pero que son necesarios para mantener un cierto estilo de vida. Creo que lo que pasó con las mucamas no tuvo tanta repercusión justamente porque se naturaliza esta distancia social.
Fuente:Pagina/12

El apartheid tiene su versión Nordelta

A las empleadas domésticas no las dejan viajar en las combis junto a los vecinos y organizaron un piquete

Vecinos de Nordelta pidieron a la empresa de combis que realiza los traslados en el emprendimiento, y a la CABA, que no viajaran las empleadas con ellos. Las mujeres decidieron hacer un corte de calles como protesta por la discriminación.
La empresa que impide que las trabajadoras suban en el mismo viaje que sus patrones.
La empresa que impide que las trabajadoras suban en el mismo viaje que sus patrones. 
Empleadas domésticas de Nordelta denunciaron ser discriminadas por los vecinos de la ciudad-pueblo. Según las trabajadoras, los habitantes del megaemprendimiento ubicado en Tigre presentaron firmas a MaryGo, la empresa de combis, para no viajar junto a ellas al mejor estilo del apartheid. Las mujeres aseguraron que deben esperar a vehículos destinados especialmente para ellas, que demoran en llegar más de 40 minutos, y que llegan atestados, ya que no les permiten subir en las combis de los vecinos.


“Compañeras han escuchado a sus patronas decir que no querían viajar con nosotras por nuestra forma de vestir, porque hablamos mucho de nuestra vida cotidiana, porque algunas hablan guaraní y porque tenemos mal olor”, denunció Marta, una empleada doméstica, a PáginaI12. Las trabajadoras que dieron su testimonio prefieren reservar sus identidades por miedo a perder el empleo.
A Nordelta sólo ingresan combis de la empresa MaryGo. Las combis internas hacen un recorrido que va desde el centro de Nordelta hasta la avenida 197, donde las trabajadoras toman los colectivos de línea para ir a sus casas. Las otras combis hacen el mismo recorrido, pero continúan hasta la CABA. Esta última, según contó la trabajadora doméstica, es la que se toman los habitantes del megaemprendimiento inmobiliario. Ellos no usan las combis internas, mientras que las empleadas usan ambas.
Marta trabaja en casas de Nordelta hace más de diez años y detalló que, cuando se subían a las combis, los vecinos “nos ponían bolsos o mochilas para que no nos sentemos a su lado”. Por su parte, Adriana trabaja hace seis meses en la zona, pero también sufrió estas agresiones. “Te miran con mala cara. Al principio no me daba cuenta, pero después sí. Yo me sentaba igual”, afirmó.
Hace unos meses, las combis de MaryGo que viajan a la CABA no frenan para que suban las trabajadoras domésticas. “Si paran a recoger a un propietario, cuando subimos nos obligan a bajar diciendo que no podemos viajar paradas”, informó Marta. “Pero es mentira, porque por más que había espacio nos decían eso igual”, agregó. La trabajadora señaló que los propietarios se habían quejado porque no querían ser ellos quienes viajaran de pie.
Cuando llegaba una de las combis internas, donde no viajan los nordelteños, les permitían subirse y viajar paradas. “Viajamos como ganado”, aseguró Marta. Incluso afirmó que la empresa redujo su servicio de transporte y no mandaba micros internos por más de una hora y media, mientras que las combis que van hasta Capital tienen una frecuencia de 15 minutos. Marta contó que este mes, durante la hora pico para entrar a Nordelta, “sólo había dos combis internas y no daban abasto, mientras que para Capital pasaban reseguido”. 
A principios de este mes, las trabajadoras se cansaron de esperar las combis internas. Cinco de ellas intentaron subirse por la fuerza al mismo transporte que los propietarios. “El chofer nos hizo bajar. Pero cuando vino la interna no pagamos boleto en forma de protesta”, sostuvo Marta. 
El MaryGo se abona con tarjetas de diez viajes. “Te sirven para una semana y las pagan los patrones, aunque algunos no quieren pagar. Yo tuve que rogar que me lo paguen porque es mucha la distancia desde el colectivo hasta la casa”, contó a PáginaI12 Adriana, quien debe viajar más de tres horas para llegar a su trabajo. Si hiciera el trayecto a pie entre la avenida 197 y la casa donde trabaja, Adriana estimó que demoraría “más de una hora”. “Sí o sí tenés que tomar el MaryGo”.
El miércoles 7 de noviembre, Marta, Adriana y otras trabajadoras vieron pasar cuatro combis que iban a Capital. En todas les negaron la subida. Ante esta situación, decidieron cortar la calle. “Era la única forma de que nos escuchen y que dejen de discriminarnos y tratarnos así”, lamentó Adriana.
Durante el corte, algunos vecinos las insultaron. “Una señora nos amenazó. Nos dijo: ‘Se corren o las pasamos por encima’”, recordó Adriana. Cuando llegó la policía, les prometieron que iban a enviar combis si suspendían el corte. “A los 5 minutos vinieron 4 micros. Ahí nos dimos cuenta de que querían poner micros solo para Capital, no para nosotras”, afirmó Marta. 
Las empleadas contaron que se enteraron de que hubo una reunión entre vecinos de Nordelta. Ahí se discutió si ellos y las trabajadoras domésticas debían viajar en los mismos vehículos o no. Aunque hubo posiciones encontradas, un grupo de nordelteños firmó una carta para exigirle a MaryGo que las empleadas y otros trabajadores que ingresan a la zona lo hagan sólo en combis internas. “Este acto de segregación no demuestra más que lo que ya sabemos. Les molesta que las mujeres viajen en sus micros, pero no les molesta que suden lavando sus pisos, limpiando su mugre, criando a sus hijos, a cambio de salarios de miserables”, manifestó Marta.
Las trabajadoras decidieron contarles la situación a sus patrones. “Muchos no estaban ni enterados de que se hizo esa reunión y quieren juntarse para que MaryGo nos deje viajar”, dijo Adriana a este medio. 
Después del corte, la empresa puso en circulación micros escolares para que las empleadas domésticas pudieran viajar. “Mi patrona está indignada porque no paga por ese servicio, sino el del MaryGo. Así que van a hacer una queja por eso también”, informó Adriana.
Desde la empresa habían presentado una iniciativa para que las líneas de colectivo 720 y 723 pudieran entrar a Nordelta. Esto fue rechazado por los vecinos de la zona porque sostenían que de esa forma iban a “entrar chorros” a los barrios. 
Las trabajadoras dijeron a PáginaI12 que MaryGo hizo esta propuesta porque no quieren que ellas utilicen su transporte, ya que les resulta más redituable trabajar exclusivamente con los habitantes de Nordelta. Según contó Adriana, el boleto de la combi tiene una tarifa diferenciada para las empleadas domésticas, inferior a la que pagan los vecinos. Para las mujeres, MaryGo quiere aumentar su ganancia brindando su servicio de manera exclusiva a los nordelteños.
Esta discriminación se suma a las malas condiciones de trabajo que sufren muchas de estas mujeres. Además de que no todas están en blanco, algunos patrones las maltratan o acosan. “Una compañera tiene dos nenes y a uno le está dando la teta. Trabaja de 8 a 15 y me contaba que no come, que en la casa no le dan ni un plato de comida”, contó Adriana. Asimismo, señaló que sus hijas, también trabajadoras domésticas, fueron acosadas por el ex marido de su patrona. “Tuvieron que dejar porque el tipo las acosaba”, afirmó.
Para Marta, la medida de fuerza que tomaron sirvió para unir a las trabajadoras. “A veces naturalizamos todo lo que nos pasa, pero a partir de lo que pasó todas se están animando a hablar. Nos sentimos más acompañadas”, aseguró.
Fuente:Pagina/12

lunes, 19 de noviembre de 2018

El primer retorno de Perón



Fecha: 18/11/2018   19:44

El comodoro se dirigió secamente, y seguramente muy nervioso, al señor Perón: Usted puede descender acompañado, únicamente, por tres personas
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Deberá dirigirse directamente al Hotel Internacional. Puede optar también por permanecer en el avión o regresar. Le ruego manifieste cuál es su decisión.
El viajero se puso de pié -No, no, vamos a bajar. Si no, ¿para qué vinimos? El señor Perón –para la Argentina de la dictadura- , el General, para los que lo recibían con un amor apasionado, ponía fin triunfante al largo exilio. No se repetiría con él la maldición de Mármol a Rosas: ni el polvo de sus huesos la América tendrá.

Perón había sido, durante casi dos décadas, el símbolo, el mito, el elemento ritual que unía y que guiaba a los peronistas por el interminable Sinaí de la proscripción y la persecución, hacia la tierra prometida del retorno, superando innumerables adversidades, y sin que faltaran becerros de oro a quienes adorar y sacerdotes heterodoxos que los esculpieran.

Pero fue más que un mito. Fue el conductor a la distancia ¡y a que distancia!, de aquélla masa de fieles. Diecisiete años de proscripción que incluyeron la prohibición de su nombre, y mil métodos fracasados para que hasta su recuerdo desapareciera. Sin embargo, el líder logró lo que ¿nadie? en la historia del mundo contemporáneo. Mantener su presencia y la del movimiento peronista de tal modo que resultara imposible gobernar sin tenerlo en cuenta. Y esto lo hizo conduciendo desde quince mil kilómetros de distancia, y durante diecisiete años, un movimiento de masas que sufrió la proscripción, la represión y la marginación social. Todo ello con un objetivo: el Retorno. No el mero retorno físico del conductor. Lo que Julio Troxler dice en la película Operación masacre: que “nos devolvieran una Patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”.
   
La grieta no es nueva

En tiempos recientes algún pretendido lector de la realidad nacional creyó descubrir una grieta que dividía a los argentinos. Se trataría de una división artificial, fomentada por el gobierno no peronista de Cristina Fernández de Kirchner. Es un viejo artificio. Ya en los 70, Félix Luna afirmaba que con Perón se había terminado el fair play en la política argentina. Las formas adoptadas, por el gobierno y por sus opositores para juzgarse mutuamente, tuvieron proporciones excesivas, y dieron lugar a verdaderas ordalías contemporáneas. Este fenómeno, desconocido hasta ese momento, fue uno de los elementos más  característicos de la época peronista. Parece excesivo. En los 60 años de continuidad constitucional entre Mitre y Uriburu estallaron las revoluciones mitristas de 1874 y 1893, la cívica del 90, las radicales del 93 y de 1905, sin olvidar la guerra civil de 1880. Todo en un marco de elecciones con fraude y matonaje. La década del 30, con sus urnas cambiadas, su sufragio de difuntos y sus mil y un fraudes a la mayoría radical, tuvo también las revoluciones de Pomar, Cattaneo y Bosch. En ellas no se tiraba con balas de fogueo.

Néstor Kirchner decía que sus adversarios habían inventado la distinción entre kirchnerismo y peronismo para bajarnos el precio. En 2018 aparecen los que distinguen el kirchnerismo bueno, de Néstor, y el malo, conducido por Cristina. En todos los casos se trata de reivindicar a quien ha pasado a  mejor vida -y por eso no representa un peligro- de los que si lo representan por estar vivos.

Mas allá de las  manipulaciones, la grieta de la que se habla hoy existió desde los orígenes de la Argentina independiente. Los enemigos de las masas populares son los sectores que manejan el  poder económico, pero también los que se indignan por el bienestar y el protagonismo político de los pobres, porque si los negros viven como yo, yo vivo como un negro.

El período histórico que se inició con el derrocamiento de Perón, tuvo características que se extendieron a través de los gobiernos militares de Lonardi, Aramburu, ¿Guido?, Onganía, Levingston y Lanusse, y civiles de Frondizi e Illia. Dictaduras unas y democráticos o al menos constitucionales los otros. Sin embargo toda esa época estuvo inspirada en los llamados principios de la Revolución Libertadora y mantuvo los mismos mitos: la reeducación del pueblo engañado por el Tirano y la imposibilidad de regresar a los tiempos de la Segunda Tiranía. Y todos sus gobiernos, los militares y los civiles, los dictatoriales (pero democráticos) y los constitucionales, tuvieron sobre sus cabezas el poder tutelar de las Fuerzas Armadas. Desde septiembre de 1955 el país asistió a sucesivos intentos de terminar con la enfermedad peronista.

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Los presidentes de la proscripción

Los nacionalistas de Lonardi habían apostado al fantasioso peronismo sin Perón. Aramburu y Rojas, más realistas, proscribieron el Partido Peronista, intervinieron la CGT y fusilaron a los contrarrevolucionarios del general Valle. Con la asignatura Educación Democrática en las escuelas y la prohibición de la mención del nombre del prófugo consideraron que el pueblo engañado volvería al redil de la democracia.

La resistencia peronista empezó el día en que Lonardi se instaló en la Casa Rosada. Muchos generales de Perón, que no habían demostrado espíritu de lucha, se apresuraron a aceptar su presunta renuncia. Los políticos peronistas actuaron, en general, pasivamente. La CGT publicó un llamamiento a la pacificación. El mismo Perón -para evitar una guerra civil o cansado por tantos años de gobierno en solitario- ofreció su retiro en un momento en que la situación militar no le era desfavorable. Fueron los sectores populares los que, luego de un primer momento de estupor y angustia, comenzaron a generar los primeros núcleos de resistencia.

El peronismo era una alianza de sectores sociales que intentaban armonizar priorizando  el interés común. Pero, más allá de actitudes individuales, los sectores medios –los políticos, los militares, los intelectuales y aún los dirigentes sindicales- bajaron el nivel de su compromiso en las horas de la prueba. No ocurrió así con los trabajadores. Tal vez la frase “vayan a cobrarle a Perón” que muchos patrones daban como respuesta a los reclamos, fue lo que decidió a muchos a “ir a cobrarle” al coronel en la Plaza de Mayo en 1945. Cuando las condiciones de vida y de trabajo se endurecieron tras la caída del tirano, los trabajadores no tuvieron dudas. El peronismo era su Movimiento. El que los había hecho vivir tiempos mejores y protagonizar la política como no ocurría con ningún proletariado del continente.

Esto explica su supervivencia. Los diecisiete años de resistencia tuvieron un protagonista colectivo, que lo era por su identidad cultural y social, pero también por causas concretas como el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de los asalariados, así como su exclusión de la participación política. Yo nunca estuve en política, siempre fui peronista, dice el personaje de Osvaldo Soriano. Es que ser peronista era, ante todo, una identidad, como ser negro en el África del apartheid o ser musulmán chiíta entre los seguidores de Khomeini, en épocas del Sha.

Al frente del pueblo peronista hubo un actor individual, cuyo protagonismo no fue menos importante. En un programa de televisión en julio de 2001, el político e historiador Miguel Unamuno definió el excepcional rol cumplido por el Perón de los tiempos de la Resistencia. Porque si ésta fue un fenómeno colectivo de raíces sociales y culturales, tuvo en el líder el conductor y el punto de referencia que le permitió, pese a las dificultades, mantener la unidad y la continuidad. Por eso, la historia de la Resistencia, pese a rescatar los méritos de hombres como Valle, Cooke, Alberte, Cámpora mismo, no les reconoce más que roles secundarios. Los protagonistas fueron el Pueblo y Perón.

El fracaso aramburiano posibilitó el triunfo electoral de Frondizi, que llegó con votos de los proscriptos, tras pactar con el exiliado. Integracionista y desarrollista, trató de seducir a sus forzados electores proponiendo un negocio equitativo: los peronistas pondrían los votos, y el partido de Frondizi, ponía los gobernantes. Los invitados no aceptaron y se volvió a la represión. En febrero de 1962, los tercos peronistas, con el nombre de fantasía de Unión Popular, volvieron a ganar las elecciones, lo que provocó la caída del presidente por acción de sus tutores militares.

En 1963, se repitió la proscripción, ganando la presidencia Arturo Illia, con un voto de cada cuatro, pese a lo cual quedaría como modelo de democracia. En 1966, los militares, ante el peligro de que tras las elecciones del año siguiente se repitiera la situación de 1962, optaron por el derrocamiento preventivo del presidente. El general Juan Carlos Onganía en el gobierno creyó haber encontrado la solución, El tiempo, con la muerte biológica del exiliado de Madrid. Pero el tiempo no le alcanzó y terminó desplazado por otro general, Alejandro Lanusse, entre puebladas y magnicidios.

Y el peronismo sobrevivía y, lo que era peor, crecía en territorios sociales hasta entonces hostiles. Buena parte de los sectores medios, en 1955 la base numérica del antiperonismo, estaban en proceso de conversión. Sobre todo los jóvenes, surgidos en la Argentina y en el mundo como nueva categoría política, creían encontrar en el viejo líder nacionalista y en su base popular el paradigma argentino de los movimientos de liberación que admiraban en países tropicales. Esto llegó acompañado por la popularización de la guerrilla como método, y de la figura del guerrillero como modelo a seguir. Los militares argentinos, que desde tiempo atrás venían perfeccionándose en los cuarteles del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, y allí se habían nutrido con la Doctrina de la Seguridad Nacional, creyeron descubrir que la Tercera Guerra Mundial había llegado a nuestras playas. Sobre todo porque buena parte de los noveles guerrilleros –aceptando o no el peronismo- se declaraban marxistas

Lanusse, con mayor lucidez que sus antecesores, creyó ver que ante el nuevo peligro había que reconocer la existencia del Tirano prófugo para alejarlo de toda tentación de apoyo a los subversivos. Así  intentó sobornar a Perón con su busto en la Casa Rosada, y el pago de sus pensiones adeudadas. Cuando se produjo la devolución del cadáver de Evita, el líder sintió el impacto, pero se rehizo y terminaría regresando al país.

El avión negro se llamaba Verdi


Lanusse creía que el retorno era una bravata. Sin embargo, el 17 de octubre de 1972 se difundió un mensaje: He resuelto regresar al país. Lo haré a la mayor brevedad posible. Al hacerlo deseo que lo tomen como un gesto de paz.

El avión negro que traería de regreso al Hombre, soñado en las horas tristes de los cincuenta, estaba por encarnarse en el Charter de los setenta. En Roma se reunió con la delegación que lo acompañaría. En Buenos Aires, los militares oscilaban entre el desconcierto y la furia asesina. A mí la negrada no me va a hacer otro 17 de Octubre, le habría dicho el dictador a Antonio Cafiero. El que más adelante sería tristemente célebre Eduardo Massera le dijo a un periodista: -Si se atreve a venir le tiramos el avión abajo.

Pero se atrevió. El 17 de noviembre, pese al enorme operativo de seguridad que impidió a los miles de partidarios movilizados que lo recibieran en Ezeiza, aterrizó en territorio argentino. La movilización, conducida por la JP, fue acompañada por la sublevación de algunos cuadros de la Infantería de Marina, la fuerza más gorila del arma más gorila. Los encabezaba el guardiamarina Julio Cesar Urien, en la Escuela de Mecánica de la Armada. Ni siquiera estaban seguros de los que podían ser considerados los más seguros.

Los días siguientes conmovieron la política argentina. La calle Gaspar Campos de Vicente López, donde estaba la casa de Perón, fue un largo desfile de partidarios y de oportunistas, mezclados con gran cantidad de gente que empezaba a creer que el Líder era la garantía de salida para el país. Los bombos de la JP atronaban de tal manera que por fin, asomado al balcón en pijama, pidió, y obtuvo, silencio para dormir unas horas.

Entre los visitantes, se destacaba Ricardo Balbín. Al no poder entrar por la puerta delantera, tuvo que saltar una tapia para entrevistarse con el que llamaría su antiguo adversario.

El 20, Perón reunió a los dirigentes de una veintena de partidos, sectores sindicales y del sector empresario. Se ponía en el centro de la escena, mientras el gobierno quedaba desconcertado. Durante su estadía, que se prolongó hasta el 14 de diciembre, se forjó al Frente Justicialista de Liberación (FREJULI). Faltaba definir las candidaturas. Pero eso es otra historia.

¿Y hoy? La grieta, aquella que nació antes de 1810, sigue. Y en el siglo XXI, el liderazgo se encarna en quien ha sabido levantar las viejas banderas que, ampliadas con aportes nuevos, siguen siendo la Soberanía, la Libertad y la Justicia.


Enrique Manson, noviembre de 2018
Fuente:DERF

viernes, 16 de noviembre de 2018

"No hay decreto que borre la memoria”

Los organismos de DDHH frente a la "reserva natural" en Campo de Mayo

El decreto que crea una reserva en el predio del Ejército le valió a Macri una denuncia ante la ONU por “violar el deber de consulta” a los familiares y sobrevivientes del terrorismo de Estado. Cuestionan que todavía hay causas en curso sobre los centros clandestinos que funcionaron allí y denuncian que los sitios de memoria “están prácticamente abandonados”.
El presidente Macri junto a los ministros Oscar Aguad y Sergio Bergman en la nueva Reserva Ambiental de la Defensa.
El presidente Macri junto a los ministros Oscar Aguad y Sergio Bergman en la nueva Reserva Ambiental de la Defensa. 
Imagen: Noticias Argentinas
La decisión unilateral del presidente Mauricio Macri de convertir un sector del predio militar de Campo de Mayo en una reserva natural encendió las alarmas en los organismos de derechos humanos sobre el riesgo que corre la preservación de algunos espacios donde podría haber restos humanos enterrados y demás pruebas de los centros clandestinos de detención que funcionaron en esa guarnición militar. Por este motivo, Abuelas de Plaza de Mayo presentó una denuncia ante la ONU en la que, además, se cuestionó al Gobierno por “violar el deber de consulta” que debió hacerse a los familiares y sobrevivientes del terrorismo de Estado antes de decretar allí la apertura de un centro de recreación ambiental.
“Queremos que nos dejen ese lugar para la memoria y que respeten los espacios donde se considera que funcionó un campo de concentración, y donde aún hay que investigar. Ese es nuestro deseo y estamos en movimiento en ese sentido”, definió a Página/12 Estela de Carlotto al ser anoticiada del decreto 1056/98 del Poder Ejecutivo.
En el mismo sentido se pronunció Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. “Campo de Mayo es un lugar emblemático y hay sobrevivientes que dan testimonio de lo que pasó ahí. Hay que mantener la memoria no solo en esos lugares sino también en la búsqueda de justicia. La mitad de ese predio no fue investigado, así que hay que preservarlo”, remarcó a este diario.
En ese predio no solo funcionaron al menos cuatro centros clandestinos de detención, sino que también fue base de donde partieron los denominados vuelos de la muerte y hubo una maternidad clandestina para la apropiación de bebés. El artículo 5º del decreto firmado por Macri asegura que en la nueva reserva se “deberán garantizar la preservación de todos los sitios de memoria del terrorismo de estado" y permitir "la realización de las investigaciones judiciales pertinentes”.
“Esperamos que eso se cumpla y se controle, tenemos que confiar”, agregó Cortiñas, quien no obstante deslizó una crítica: “Lo que ocurrió ahí no se puede olvidar. No va a haber decreto que borre la memoria, ni lograr que el pueblo olvide ni perdone”.
Al publicar el decreto, el gobierno nacional pasó por alto una cuestión: la normativa internacional indica que las víctimas del terrorismo de Estado y sus allegados deben estar involucradas en las actividades o proyectos lanzados los lugares donde sus derechos humanos fueron vulnerados. Pero Macri no los consultó.
Este “olvido” le valió el gobierno de Cambiemos una denuncia presentada ayer ante el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas (Acnudh) y el relator especial sobre Promoción de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de no repetición (Ohacr), ambos de Naciones Unidas. Allí “ponemos en evidencia la violación del deber de consulta y también que corren riesgo las investigaciones futuras”, reveló el abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, Alan Iud.
“Hay testigos que siguen declarando, es decir que las investigaciones siguen en curso y no se sabe qué nueva información pueda surgir”, agregó el letrado a Página/12. Las sospechas son varias.
En Campo de Mayo funciona un sector destinado a la Ceamse y las autoridades deslizaron en los últimos meses que se lo ampliarían. También se impulsa en ese predio un proyecto inmobiliario. Tanto en estos dos sectores como en parte de lo que ahora es una reserva natural de carácter intangible puede haber más pruebas de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.
“Encendemos una alarma porque no descartamos que en esos lugares sea necesario hacer excavaciones”, agregó el letrado. De hecho, Carlotto recordó también que “los nietos que han nacido en ese predio tan nefasto son muchos y quién sabe cuántos más hubo”. Por otra parte, el abogado criticó que si bien el decreto presidencial asegura que se preservarán los sitios de la memoria, los lugares identificados como tales “están prácticamente abandonados, no hay resguardo ni mantenimiento”.
Otra de las críticas refiere a la decisión de Macri de crear la reserva natural por decreto y no por ley, tal como lo requiere la creación de parques nacionales. Para Iud, el Presidente “decidió acudir a la figura de la Reserva Ambiental de la Defensa a través de un convenio marco y por decreto, porque esa es la vocación que tuvo siempre y porque de esa manera evita el debate parlamentario, en el que pudo incluirse la consulta a las víctimas (del terrorismo de Estado) y a los organismos de derechos humanos”.
La denuncia ante la ONU presentada por Abuelas de Plaza de Mayo tuvo el respaldo de una decena de comisiones por la Memoria de la provincia de Plaza de Mayo, así como también de asociaciones de ex presos políticos, familiares de víctimas, de HIJOS Capital y la Red provincial por los Derechos Humanos.
Para Pablo Pimentel, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) La Matanza, “el Gobierno quiere tapar lo que ocurrió en Campo de Mayo”. No obstante reconoció que el decreto tendría un costado positivo: “Si el Presidente está preocupado por el medio ambiente, entonces que conserve ese lugar tal como está. Que no haga lugares de paseo ni nada y que respete los sitios de memoria” reconocidos hasta el momento. “Aparte –agregó- ahí funciona un centro del Ceamse, lo que es un poco contradictorio con la protección del medio ambiente”.
Fuente:Pagina /12

jueves, 15 de noviembre de 2018

La nueva derecha latinoamericana


Imagen: DPA
La derecha latinoamericana se renovó y ensanchó sus fuerzas cuando adhirió al modelo neoliberal. Pasó a reivindicar el futuro, buscando relegar la izquierda al pasado. Incorporó fuerzas sociales democráticas e incluso de origen nacionalista, ampliando su bloque político.
La izquierda tardó un poco en reaccionar, un tanto atónita frente a tantos golpes –el fin de la URSS, el enfrentamiento con una ofensiva global del neoliberalismo, la pérdida de aliados socialdemócratas, el debilitamiento de los sindicatos, de los Estados y de los mismos partidos–. La afirmación tan reiterada de que, cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas, parecía muy real.
Hasta que la izquierda se dio cuenta de que el capitalismo había vestido con ropa neoliberal y que la izquierda tiene que ser una izquierda antes que nada antineoliberal. Fue dura la pelea de resistencia a los flamantes gobiernos neoliberales, porque no se combatía solamente en contra de la derecha tradicional, sino también en contra de  gobiernos como los de Menem, Fernando Henrique Cardoso, Carlos Andrés Pérez y la Concertación chilena, entre otros.
Pero finalmente la izquierda logró ganar elecciones y mostrar a qué venía, con los gobiernos antineoliberales. La derecha quedó diluida, perdió iniciativa. Como respuesta al éxito de las políticas sociales de los gobiernos de la izquierda, pasó a afirmar que las iba a incorporar, pero en el marco del modelo neoliberal.  
Después de sucesivas derrotas, la derecha vuelve al gobierno en Argentina y en Brasil. La victoria de Macri provocó reacciones apresuradas de que el macrismo se había vuelto el partido de la derecha argentina y que llegaba para quedarse. En Brasil ahora se dice lo mismo de Bolsonaro. Hay que preguntarse si hay de hecho una nueva derecha en América Latina.
Lo que es cierto es que la vieja derecha se ha desgastado con su modelo neoliberal y ha dejado espacio abierto para nuevas fuerzas, más radicales. Pasó con la Unión Cívica Radical en Argentina, que perdió apoyo sin que liderazgos de centro dentro del peronismo hayan logrado ocupar ese lugar, que finalmente fue llenado por el macrismo. Pasó  lo mismo con el desgaste del PSDB en Brasil, dejando campo para el avance del bolsonarismo.
Pero, ¿cuánto tienen de nuevas esas fuerzas y qué aliento tienen para quedarse a largo plazo? Es cierto que se han vuelto los representantes políticos de las derechas de esos países. Es cierto que llegan con fuerza y con planteamientos de ultraderecha, especialmente en el caso de Brasil. Pero el debilitamiento rápido de Macri, por los pies de barro que tiene siempre la derecha con su modelo neoliberal, sugiere que fueron un poco apresuradas las previsiones de su largo aliento. Pasa lo mismo con Bolsonaro, quien, como Macri, está condenado al vaciamiento de su apoyo cuando todos se den cuenta de que la recesión y el desempleo se mantendrán por la continuidad del modelo neoliberal, mas allá de sus discursos, de los cuales ya han reculado en varias promesas, como el cierre del ministerio del Trabajo, entre otras.
Pero es una nueva derecha, más radical, bastante más radical, en el caso de Bolsonaro. Que se vale de debilidades de las fuerzas de izquierda, pero que, no por ello, llegó al poder para quedarse. Tienen en común con las viejas derechas las acusaciones de corrupción en contra de la izquierda, el intento aparecer como los no corruptos, y como los que van a combatirla. No importa el grado de veracidad de esas acusaciones. Importa que ellas han logrado imponer a la opinión pública la imagen de que los gobiernos, los dirigentes y los partidos de izquierda son corruptos y los de derecha no. También comparten el diagnóstico de que los problemas económicos actuales son la consecuencia de los gobiernos de izquierda. En lo primero el éxito es generalizado, en lo segundo les va mejor en Argentina que en Brasil.
¿Es una nueva derecha? Sí. ¿Llega con fuerza al gobierno? Sí. ¿Vino para quedarse? Como nueva representante de la derecha, probablemente. ¿Gobernará por un tiempo largo? Difícilmente. Depende de la capacidad de la izquierda para unirse y de readecuarse a los temas del debate planteado por esa nueva derecha. Para volver al gobierno, la izquierda tendrá que volver a presentarse como la renovación de la política, la defensora de la transparencia, y tendrá que retomar con más fuerza los temas pendientes para superar al neoliberalismo, como la democratización de los medios, a lo que hay que sumar la democratización del Poder Judicial. Ahondando siempre en la vía democrática, ensanchando los espacios que existan, creando otros, para que la fuerza de la resistencia de masas al neoliberalismo vuelva a traducirse en fuerza política. 
Fuente:Pagina/12

martes, 13 de noviembre de 2018

El pensamiento colonial y la ideología de la resignación



Una mirada acerca del “cambio” en el mundo y la imposibilidad de la Argentina industrial. Trampas retóricas y falsos dilemas que postergaron y evitan la emancipación nacional.

“El imperialismo crea, sobre todo en la clase media y sus capas intelectuales, la falsa creencia de una fe en el “progreso” impulsado por las naciones industriales, y al mismo tiempo, el sentimiento, verdadero complejo de inferioridad, de la incapacidad del pueblo nativo para desenvolverse por sí mismo”. (Juan José Hernández Arregui. Peronismo y Socialismo)

“Cuidar su industria en el orden nacional equivale a cuidar su libertad en el orden personal. Los pueblos que se dejan confundir y encandilar con palabras y conceptos que no resumen con toda precisión los intereses nacionales, remedan la torpe obcecación del toro que atropella el paño rojo detrás del cual está oculta la punta de la espada del matador”. (Raúl Scalabrini Ortíz. Bases para la Reconstrucción nacional. Aquí se aprende a defender la Patria)

La pedagogía colonial es un instrumento poderoso que goza la clase dominante y las potencias extranjeras para obstaculizar las posibilidades de emancipación de nuestros pueblos. A través de la misma penetran no sólo en el pensamiento y accionar de quienes planifican el orden dependiente, sino también en sectores ajenos o que al menos pretenden ser ajenos al mismo. Es decir, esa matriz de pensamiento se hace conciencia no solo en sujetos ligados a la dependencia y que se benefician de ella, sino también en los que pretenden y se asumen parte del “campo nacional”, lo que resulta más grave aún. En éstos últimos, la conciencia colonial suele penetrar en forma más sutil, lo que no implica que sea menos grave y pernicioso.

En estas líneas tratamos uno de los ejes del pensamiento colonial que pensamos ha penetrado fuertemente en estos últimos. Nos referimos a una idea que se viene escuchando reiteradamente desde hace algunos años, no obstante tiene también antecedentes en nuestra historia. El pensamiento que hacemos referencia aquí es el que sostiene la imposibilidad de volver a un modelo de nación industrial, que haga énfasis en el desarrollo de las fuerzas productivas, el trabajo formal, en los valores comunitarios, ponga al ser humano como centro, incluso otra/s formas de producción en el sector agropecuario ajenas al agro-negocio que envenena nuestros pueblos, etc.

Lo podemos sinterizar, para que se comprenda sencillamente, como un proyecto de nación que tome como núcleo la experiencia peronismo histórico y sus escritos doctrinales. Argumentos que suelen venir de un desconocimiento de la historia de dicho movimiento nacional y sus particularidades, y que muchas veces pecan de eurocentrismo, y de una mirada penetrada por la negación de la posibilidad del desarrollo de un modelo propio: ¿cómo nosotros latinoamericanos vamos a desarrollar un modelo ideológico propio, más allá de las doctrinas europeas desde el liberalismo al marxismo clásico? En fin, se sostiene, desde un discurso enunciado y reivindicado muchas veces como peronista, dejar de lado esa experiencia argumentando asimismo que el “mundo cambió”, y que un esquema industrial ya no es posible, sobre todo en relación a la profunda transformación tecnológica que se ha producido en los últimos años.

Asimismo, estas transformaciones no son simétricas a lo largo del globo no por casualidad, sino que aquí hay estrategias deliberadas para que sea así, y es parte de la lucha por la emancipación romper con las mismas. Lo que no se puede soslayar como particularidad es la presencia de los movimientos sociales, y a nivel político, la alianza posible con el movimiento obrero organizado. En cuestiones como esta también radica la idea de crear un “camino propio” de emancipación nacional que no sea “calco y copia” de experiencias ajenas.

Nosotros aquí no pretendemos negar las transformaciones sufridas en los procesos industriales, el impacto de la tecnología, la presencia de las empresas transnacionales, etc. Pero consideramos que esas mutaciones (que incluso ya han sido sufridas en los diferentes cambios de matriz tecnológica a lo largo de la historia), no debe llevarnos a conclusiones negadoras de la posibilidad de encarar un proyecto de nación de desarrollo que emancipe nuestra nación y le de justicia social a nuestro pueblo. El debilitamiento de la sociedad salarial que no negamos, no nos debe llevar a concluir que ésta es imposible, pues ese debilitamiento es fruto de la derrota política, y el no pensar caminos posibles para su reconstrucción es parte de la derrota cultural.

La idea de la “tecnología”, si se nos permite sinterizarlo así, como la imposibilidad de la industrialización en los países semi-coloniales lleva a la resignación del desarrollo, y es fruto de una mirada ajena a nuestra realidad. En algunas ocasiones aparece como una excusa para las “políticas tibias” y/o en otras como una justificación de una sociedad excluyente, y de proyectos que planifican la miseria. Vale decir que en amplios sectores de nuestra economía ni siquiera ha asomado, pues solo basta, para ejemplificarlo, recorrer nuestro Conurbano o el interior profundo y observar por ejemplo que aún se utiliza la tracción a sangre para varias actividades o métodos de producción que en otras partes del planeta (no en todas claro), se consideran prácticamente extintos. Esa idea nace de una pedagogía colonial que mira la realidad a partir de ojos ajenos. Vale destacar que en el avance tecnológico, fruto de la investigación y la innovación científica, que tienen un fuerte impacto en el sistema productivo no escapa a la concentración de las empresas de mayores dimensiones y los países imperialistas a partir del diseño de estrategias de obstaculización para que los países semi-coloniales accedan a esos avances, y/o creen los propios. (Pinheiro Guimarães, 2005)

Nos interesa señalar con el pensador brasilero Samuel Pinheiro Guimarães que los países imperialistas para preservarse y expandirse tienen diversas estrategias como la creación de organizaciones internacionales bajo su control como la OTAN, la OMC el consejo de seguridad de la ONU o el FMI, entre otras, la división al interior de los países periféricos, y la fragmentación territorial de los mismos. Al mismo tiempo producen ideologías que consumen tanto los países centrales como periféricos, que buscan mayormente que se las considere como neutrales, desinteresadas, o que abogan por el interés común. En el mismo sentido, apuntan a la formación de elites y cuadros que admiran y rinden pleitesía a los países imperialistas, donde cumplen un papel central las becas de investigación, los programas culturales, los formadores de opinión, etc.

Juan José Hernández Arregui toma al liberalismo económico como una ideología, en tanto su adopción por los países semi-coloniales como el nuestro, de la dependencia, así “una nación que acepta la teoría librecambista de otra no es una nación” (Hernández Arregui, 2004a: 64), dado que está adoptando un ideario que frena su propio desarrollo que es la base de la independencia nacional, destacando al mismo tiempo que “la campeona del libre cambio y la libertad de los mares, Inglaterra, adquirió, durante el siglo XIX, la categoría de potencia mundial con el proteccionismo económico”. (Ibídem). Así Arregui afirma que “la industrialización reedifica el pensamiento del país mismo” (Hernández Arregui, 1973: 298), de esta forma, si al país semi-colonial y dependiente le corresponde una conciencia enajenada y auto-denigratoria de si misma, el avance en la industrialización tiende a fortalecer la conciencia nacional y la valorización en las capacidades propias. Arturo Jauretche refiere a este mismo proceso arguyendo que “una vez logrado su desarrollo pleno, los piratas primero, y los aventureros comerciales después, sembraron el mundo con los productos industriales, invadiendo los mercados que habían quedado indefensos, gracias al soborno de sus agentes, y a la destrucción de la inteligencia nacional con la enseñanza del librecambio y la división internacional del trabajo”. (Jauretche, 1983: 80)

Es por estas cuestiones que enunciamos que resulta necesario avanzar en la construcción de un camino propio del desarrollo, que parta del análisis de nuestra realidad y no de abstracciones teóricas germinadas en otras realidades y/o tiempos. Sin negar éstas, pero sin incorporarlas como absolutos, sino en lo que puedan aportar al desarrollo propio, el “tronco” siempre debe ser nuestro. Al mismo tiempo, coincidimos con Raúl Scalabrini Ortíz quien argumenta que “la libertad, el bienestar y la riqueza se conquistan. Ni se solicitan ni se piden. Y la cuestión, para nosotros, no es cambiar de amo, sino ser una nación fuerte, segura de sí y henchida de salud como corresponde a un pueblo inteligente que habita en un suelo feraz. Reconquistar el dominio político y económico de nuestra propia tierra es, pues, nuestro deber, para con nosotros mismos, para nuestros hijos y para los hijos de nuestros hijos”. (Scalabrini Ortíz, 2001: 274)
En el discurso de la imposibilidad del desarrollo aparece la idea de los flujos de dinero que se mueven por todo el universo a una velocidad inusitada, y el enorme poder de las empresas transnacionales que no tendrían anclaje territorial lo que conlleva por un lado a la argumentación de la inexistencia del imperialismo y/o de los países centrales y periféricos, y por otro a hacer imposible el papel rector de los estados-nación. Nosotros pensamos por el contrario como Pinheiro Guimarães quien da cuenta que esos flujos constantes tienen una dirección concreta hacia los países imperialistas o bien de los de la periferia al centro (él sostiene que sobre todo es hacia la triada entre EEUU, Europa Occidental y Japón), y que “pese a los argumentos sobre la desaparición gradual del Estado y su sustitución por organizaciones no gubernamentales o por las grandes empresas transnacionales, el hecho es que el Estado ha sido, es y seguirá siendo el principal actor del sistema internacional (…) El Estado es el actor que en el plano nacional crea, implementa y sanciona las reglas que organizan la actividad del hombre en todos los sectores”. (Pinheiro Guimarães, 2005: 49)

Así que si bien es cierta la existencia mayor de otros actores (de peso) en el sistema internacional, el estado sigue teniendo un rol central, asimismo vale recordar que las organizaciones no gubernamentales y las multinacionales carecen de legitimidad para legislar, sancionar, etc. No obstante pueden influir, por su peso, en las decisiones. Carlos Vilas indica que los estados débiles suelen tener una “autonomía relativa” de los grupos económicamente dominantes. (Vilas, 2010) Es clara la intencionalidad de los estados-nación de los países centrales de debilitar a los de los semi-coloniales en tanto posibilidad de avanzar más aún con la penetración económica y cultural. En este mismo sentido, Marcelo Gullo considera que el impulso estatal es nodal para el desarrollo a partir de diversos caminos como pueden ser los subsidios a las actividades científico-técnicas, inversiones públicas, protección del mercado interno, etc. Afirma así que “en el origen del poder de los Estados está, generalmente, presente el impulso estatal, que es el que provoca la reacción en cadena de todos los elementos que componer, en potencia, el poder de un Estado”. (Gullo, 2014: 21)

Pensando la realidad nacional con ojos argentinos se puede observar la necesidad del desarrollo para lograr hacernos cargo de nuestro destino plenamente, en tanto que bajo la injerencia profunda de los factores externos muchas decisiones se toman en función de éstos. En este sentido también remarcamos que el impulso al desarrollo no va a venir a partir de la “ayuda” externa, las inversiones o el endeudamiento, pues “no son las naciones metropolitanas las que ayudan a los países atrasados, sino estos los que afianzan el poder de las metrópolis” (Hernández Arregui, 1973b: 41) Es por esto que “la lucha por la liberación nacional en las colonias se asocia siempre a la lucha por la industrialización”. (Hernández Arregui, 2004: 36)

Asimismo, señalamos que solo los países plenamente soberanos son los artífices de su destino. Para ello la industrialización de nuestros países es fundamental porque “un país que carece de independencia económica ha extraviado su nacionalidad, y en definitiva, es parte devaluada de la nación más avanzada que lo ha incorporado a su sistema de dominio, aunque le permita el simulacro de parecer una nación independiente”. (Hernández Arregui, 2004a: 70) Resaltamos así la idea de Gullo (2014), quien llama a pensar las relaciones internacionales y la inserción de nuestro país desde la periferia. En este sentido Jauretche afirma que “no hay política económica nacional sin política internacional de soberanía. No hay política económica separada de la política internacional y de la social porque la política nacional es una y no la informa una técnica sino un espíritu, una voluntad nacional que no puede traducirse de distinta manera en materia de soberanía política y en materia de soberanía económica”. (Jauretche, 2010: 59-60)

Por su parte, Marcelo Gullo arguye que los países periféricos para salir del subdesarrollo, para dejar de ser “objetos” y pasar a ser “sujetos” en la geopolítica mundial deben realizar un proceso de insubordinación fundante, mismo proceso que realizaron los países que hoy son potencias. Esto no nos debe llevar a pensar en adoptar esos modelos de desarrollo acríticamente, sino más bien que la idea es pensar desde la periferia para salir de la misma. Es así que “los pueblos sin industrias son pueblos inferiores. Son pueblos que no han alcanzado aún la dignidad integral de la vertical humana. O pueblos que la han perdido al ser sometidos a los dictados de la voluntad de otros para cuya exclusiva conveniencia trabajan hundidos en el primitivismo agropecuario”. (Scalabrini Ortíz, 2009: 172)

Desarrolla asimismo la idea de “umbral de poder”, básicamente la cantidad de poder mínima que es necesaria para no perder la capacidad de autonomía por parte de una unidad política. Es el mínimo de poder que necesita un estado para no caer en un estado de subordinación con respecto a los países centrales. Solo los que alcanzan este umbral de poder son “sujetos” en la política internacional. Así, al existir nacionalismos opresores que pretenden imponerse sobre otras naciones, éstas últimas “se ven obligadas, de esta forma, a optar entre la sumisión (subordinación) o la resistencia (insubordinación)”. (Gullo, 2018: 65) Certeramente argumenta que quienes piensen desde una región subordina (o bien desde una autónoma o subordinante), sus ideas pueden “servir para perpetuar la situación de subordinación o para superarla”. (ibídem: 47)

La industrialización es uno de los pilares de la independencia económica, y ésta como sabemos de la posibilidad de tener soberanía política, tomar nuestras propias decisiones, elegir nuestro destino. Romper la dependencia aparece como fundamental, obturar el drenaje del dinero argentino hacia el exterior, se necesita que el dinero argentino se haga argentino, pues “toda independencia política que no se asiente en la roca firme de la independencia económica, es una ficción de independencia en que no puede existir nada parecido a la libertad (ni personal ni colectica)”. (Scalabrini Ortíz, 2009: 172)

No queremos soslayar la presencia, muchas veces velada, de la oligarquía financiera internacional. Hay en la economía mundial un proceso de concentración enorme: solo unas 1300 empresas controlan la mayor parte de las grandes firmas y el 60 % de los ingresos globales, de las cuales unas 140 controlan a su vez el 40 % del total de la riqueza. Asimismo se observa que 62 personas poseen la misma riqueza que 3600 millones (la mitad de la humanidad), donde se destaca un entramado de paraísos fiscales. Aclara Gullo que “si bien es cierto que la oligarquía financiera internacional opera en la actualidad en el sistema internacional de forma directa a través de los golpes de mercado, es preciso aclarar que su modus operandi tradicional ha consistido en aliarse con la potencia principal del sistema”. (Gullo, 2018: 126) El brasilero Luiz Alberto Moniz Bandeira enfatiza al respecto que “esos multimillonarios con inversiones en diversas áreas (incluyendo finanzas e industrias farmacéuticas de la salud), gastan millones de dólares por año en lobbies para generar entornos que protejan el incremento de sus riquezas y futuros intereses”. (Moniz Bandeira, 2017: 53) Este enorme poder es el que pone en cuestión la democracia, por eso retomando a Thomas Piketty sostiene que “el que vive de rentas, de lucro y del capital es el enemigo de la democracia”. (Ibídem)

También debemos poner en consideración el papel de las ONGs, que es profundamente analizado por Andrés Solíz Rada. Las mismas nacieron formalmente luego de la Segunda Guerra Mundial, a partir del artículo 71 de la Carta de Naciones Unidas de 1945. Tienen una presencia a lo largo y ancho del mundo, y establecen en su mayoría una asociación con grupos transnacionales, así lo afirma el pensador boliviano en tanto “la articulación entre grandes ONGs y transnacionales es inseparable”. (Solíz Rada, 2013: 32) La articulación de algunas con el Grupo Bilderberg, conformado por personalidades políticas y económicas más influyentes del planeta, es muestra de esto. Hoy constituyen una red de más de 4 millones de entidades (algunas de las cuales escapan, claro, a esta caracterización), y han tenido un papel claramente visible en la Rusia de Putin o la Bolivia de Evo Morales.

Teniendo en cuenta este panorama, en lugar de negar la posibilidad y la necesidad de la industrialización, dado que “un país que sólo exporta materias primas y recibe del extranjero los productos manufacturados, será siempre un país que se halla en una etapa intermedia de su evolución”. (Ugarte, 24/11/15. Rep. 2010: 156) Pensamos con Alberto Methol Ferré (1973 y 2009), la necesidad de concretar la unidad latinoamericana a partir de la unidad política sudamericana apuntalándola con sus dos polos: el hispánico y el lusitano: Brasil y la Argentina. Methol retoma los planteos del chileno Felipe Herrera (también es central en su ideario el pensamiento de Juan Perón), el planteo es cómo se da la integración en el contexto de la globalización. Methol plantea que desde los estados nacionales hay un paso intermedio hacia la globalización total que son los Estados Continentales. No llegar a constituir un nuevo estado continental sería el fracaso de la integración. Quedaríamos fuera de todo protagonismo, fuera de toda capacidad de influencia en la geopolítica mundial.

Es así que esta unidad tiene como norte la construcción del Estado Continental Sudamericano de forma de poder poseer autonomía en el marco de la globalización. Si no se logra esta unidad, no se puede tener soberanía política. La unidad radica en la articulación de los poderes internos, nuestra capacidad de construirlos y articularlos. Estos poderes internos son reales. En este sentido ubicar lo “centros de poder”, cómo éstos se pueden articular. Esta es una cuestión central para pensar la unidad. Ubicar esos centros y ver cómo se pueden articular. Si no hacemos esto nos quedamos en un latinoamericanismo declamatorio.

Juan José Hernández Arregui por su parte piensa que sin industrialización no hay soberanía nacional posible. Destaca, ante la ausencia de una clase social que impulse fuertemente el desarrollo, el papel vector del estado en el mismo, así sostiene que “tal industrialización únicamente pueden cumplirla estados nacionales fuertes (…) sin industrialización no hay independencia económica base de la soberanía nacional. Y sin soberanía nacional no hay autonomía cultural. Tal tarea sólo puede cumplirla el Estado Nacional”. (Hernández Arregui, 1973: 291-292) Esa industrialización debe ser en conjunto con los demás países de la Patria Grande, pues “América Latina, en su conjunto, llena las condiciones de una supranación. Toda industrialización nacional debe tener en cuenta el ensamblamiento planificado con los diversos países del continente, los pactos regionales son el paso previo de esta política, pues el problema es histórica, cultural y económicamente hablando, hispanoamericano”. (Ibídem: 293) La conciencia de la necesidad de industrializar la patria es la conciencia de la lograr soberanía nacional.

La estructura económica dependiente que emerge en las postrimerías de nuestro proceso de emancipación continental, va a indicar que la centralidad de la cuestión nacional en las luchas por la segunda emancipación. Es que en la geopolítica mundial se nos reserva el lugar de apéndices de los países imperialistas, más nunca naciones plenamente soberanas. Se nos reserva un lugar subordinado, condenado a la producción de productos primarios y al atraso. Así lo entendieron claramente los nacionalismos populares que aparecieron como respuesta a la dependencia e hicieron de la nación su proyecto político. De esta forma, desde una matriz de pensamiento propia, que procura romper con la adopción mecánica de soluciones ajenas a nuestra realidad, la ruptura de la condición semi-colonial, el desarrollo industrial, la centralidad del trabajo, el fortalecimiento de los lazos que unen la comunidad nacional, etc. aparecen como condiciones esenciales para lograr la soberanía. Es que el problema nacional consiste en “las reformas en lo interno y de la liberación en lo internacional. Sin las reformas no habrá paz interior estable y duradera como impone na conviviencia creadora y sin liberación no habrá ni justicia social, ni independencia económica, ni soberanía nacional y no saldremos nunca de nuestra triste condición de “subdesarrollados” en tanto seamos tributarios de la explotación imperialista (…) Una Revolución Argentina que sólo quiere cambiar las estructuras superficiales dejando subsistentes las profundas, está indiscutiblemente destinada al fracaso”. (Perón, 2005: 8-59)

Bibliografía
Gullo, Marcelo. (2014). La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones. Buenos Aires: Biblos.
Gullo, Marcelo. (2018). Relaciones internacionales. Una teoría crítica desde la periferia sudamericana. Buenos Aires: Biblos.
Hernández Arregui, Juan José. (1973). Imperialismo y cultura. Buenos Aires: Plus Ultra
Hernández Arregui, Juan José. (1973b). Peronismo y liberación. Buenos Aires: Plus Ultra
Hernández Arregui, Juan José. (1973c). ¿Qué es el ser nacional?. Buenos Aires: Plus Ultra
Hernández Arregui, Juan José. (2004). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)
Hernández Arregui, Juan José. (2004a). Nacionalismo y liberación. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente).
Jauretche, Arturo. (1980). Filo, contrafilo y punta. Buenos Aires: Peña Lillo.
Jauretche, Arturo. (2010). Política y economía. Buenos Aires: Corregidor.
Methol Ferré, Alberto. (1973). Geopolítica en la Cuenca del Plata. El Uruguay como problema. Buenos Aires: Peña Lillo.
Methol Ferré, Alberto. (2009). Los estados continentales y el Mercosur. Buenos Aires: Inst. Jauretche.
Moniz Bandeira, Luiz Alberto. (2017). El desorden mundial. Estados Unidos y su proyección de dominio total. Buenos Aires: Capital Intelectual.
Perón, Juan Domingo. (2005). América Latina Ahora o Nunca. Buenos Aires: Cs Ediciones.
Pinheiro Guimarães, Samuel. (2005). Cinco siglos de periferia. Una contribución al estudio de la política internacional. Buenos Aires: Prometeo.
Scalabrini Ortíz, Raúl. (2001). Política británica en el Río de la Plata. Buenos Aires: Plus Ultra.
Scalabrini Ortíz, Raúl. (2009). Bases para la reconstrucción nacional. Aquí se aprende a defender la Patria. Buenos Aires: Lancelot.
Solíz Rada, Andrés. (2013). La luz en el túnel. Las lides ideológicas de la izquierda nacional boliviana. Tomo 1. Buenos Aires: Publicaciones del Sur.
Ugarte, Manuel. (2010). La Patria Grande. Buenos Aires: Capital Intelectual.
Vilas, Carlos. Estado: política y economía en el capitalismo global. En Daniel Toribio (comp.). (2010). La universidad en la Argentina. Buenos Aires: EDUNLa.


 

Los dilemas del gobierno ante la unidad opositora menos pensada




11 de Noviembre de 2018
Mientras analiza encuestas y estudia los cambios de la demanda electoral ante la crisis, el presidente Mauricio Macri recibe una lectura optimista de sus colaboradores más cercanos. "Ganamos en primera vuelta", aseguran los funcionarios que dependen del jefe de Gabinete Marcos Peña, que cumplió sus primeros dos meses como superviviente de una reducción de ministerios, en el marco de la cual sus detractores reclamaron desplazarlo sin éxito. Para Peña las campañas electorales siguen siendo su mayor salvavidas en tiempos de crisis. Así como Macri le agradece haberle posibilitado la victoria que lo llevó a la Presidencia, ahora le encargó que empiece a tensar las riendas de la campaña en vista al año electoral que se avecina. De esos movimientos organizativos surgen las primeras proyecciones de un Macri reelecto sin balotaje: un pronóstico construido a partir de una polarización cerrada con el kirchnerismo, que el PRO busca ahondar para capitalizar las ganancias electorales de un peronismo dividido y domesticable, a pesar de la crisis.
Los números del presente son un espejo que en la Casa Rosada consideran borroso. En el cierre de 2018, último año no electoral del mandato que Macri comenzó en diciembre de 2015, algunas encuestas aseguran una victoria de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en una segunda vuelta con Macri. Otras no llegan a esa foto, pero reflejan una fuerte caída en la imagen presidencial y de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, con un incremento de su imagen negativa al calor de la crisis y la recesión con inflación, un cóctel que para algunos analistas anticipa todos los escenarios electorales y permite indagar sobre intenciones de voto, que resultan muy esquivas para Cambiemos.
En todos los casos, la centralidad que le dan a CFK es directamente proporcional a las dudas que tienen sobre un proceso de unidad del peronismo, bajo una sola candidatura que ponga a prueba las apuestas de Cambiemos para evitarlo. Para profundizar la polarización con el kirchnerismo, el gobierno también buscará antagonizar en cuestiones culturales, migratorias y sociales. Un prisma para capitalizar la demanda más conservadora del electorado, con un audacia discursiva que se amparará en la elección del ultraderechista Jair Bolsonaro como presidente de Brasil. Será una forma corrosiva (de consecuencias imprevisibles) para eludir el debate público y el pronunciado desgaste por la política económica del gobierno, que finalmente transformó a Macri en "el candidato del ajuste" que tanto Peña como su asesor Jaime Durán Barba evitaron construir en la campaña de 2015.
"Si hay rejunte, vamos a explicarle al electorado quiénes son, de donde vienen y por qué ahora están juntos cuando hace un año se estaban matando, algunos a un paso de caer presos", anticipa un escudero del optimismo que cultivan en el primer piso de Balcarce 50. La advertencia velada por momentos suena a carpetazo, pero también revela los preparativos, y preocupaciones del oficialismo ante la hipótesis de una confrontación compleja  frente a un peronismo unificado, que cuente con CFK adentro del armado, pero sin definir su candidatura hasta último momento.
En una oficina donde siguen de cerca la evolución electoral, toman distancia de las certezas de Peña. "El presidente tiene 45% de imagen positiva, es decir, por encima de los tres tercios, que es lo creíble en un año no electoral. No barajamos lo de la primera vuelta, pero vemos que CFK encuentra un techo del 35% y una imagen del 65% negativa. En el Conurbano cambia todo, porque Macri tiene una imagen negativa igual de alta, pero en el interior está por encima del promedio nacional, es decir 45 puntos."
Un parapeto útil para preservar a Cambiemos de la voracidad de la crisis tiene que ver con el fracaso de la reforma electoral que Macri intentó sancionar en el Congreso. Sin cambios, el calendario electoral de 2019 ya cuenta con posibles comicios provinciales desdoblados en territorios como Santa Fe, Córdoba, La Rioja, San Luis, Mendoza, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, San Juan, Catamarca, Chaco, Tucumán, Misiones y Entre Ríos.  En muchos de estos territorios los gobernadores buscarán su reelección antes de las generales del 27 de octubre, donde el PRO ya asegura que habrá comicios simultáneos para gobernador en los dos distritos que controla: la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.
Un escenario institucional definido a la fuerza por la cercanía del año electoral, pero signado por una dinámica política donde la recesión todavía no tiene fecha de vencimiento y promete extenderse en gran parte del año próximo. En la Rosada, escupen sobre esos panegíricos y aseguran en la pulseada de la credibilidad comienza a revertirse por el freno en la devaluación del dólar, promovida por el actual titular del BCRA, Guido Sandleris, el mismo que hace dos meses estrenó su cargo anticipando que "no compraría dólares ni loco". Cerca del presidente respiran esa brisa como si fuera una larga primavera, aunque afuera de la Casa Rosada recién comienza un verano tan frío en materia económica, como caliente en términos sociales. «
Fuente:Tiempo Argentino

lunes, 12 de noviembre de 2018

El poder de los precios relativos


Una manera muy rápida y clara de acercarse a la comprensión de los principales problemas macroeconómicos es a través del concepto de “precios relativos”. Vale la pena detenerse en ellos.
En la economía local estos precios relativos son principalmente tres. El tipo de cambio, que es el precio del dólar, las tarifas, incluidos los combustibles, y los salarios. Se les llama “relativos” porque forman parte del precio de todas las cosas. En el caso del dólar porque alrededor del 50 por ciento de los insumos productivos del conjunto de la industria son importados y, también, porque los precios internacionales funcionan como referencia de los internos. Luego, no requiere mayor explicación entender que la estructura de costos de producción de cualquier bien o servicio incluye el pago de salarios, tarifas y combustibles, sea de manera directa o indirecta.
Pero además de ser parte del precio de todas las cosas, y por esta razón estar en la raíz de la explicación de los procesos inflacionarios, otra característica central de los precios relativos es que son también variables distributivas, es decir que de su nivel depende el reparto del excedente generado en el momento de la producción.
Un dólar alto, por ejemplo, genera efecto riqueza para los exportadores y se traslada a precios, lo que afecta a la baja al “precio relativo salarios”, los que pierden poder adquisitivo incluso si se ajustan a posteriori. Una inflación moderada es siempre favorable para quienes pagan salarios, que cobran al instante los mayores precios, y desfavorable para quienes los reciben, porque la recomposición llega con retardo. Las subas de tarifas y combustibles, en tanto, aumentan los costos de producción. Su valor depende también de decisiones estatales como el nivel de subsidios o de precios de referencia como, por ejemplo el del gas en boca de pozo, precios que también determinan los costos de la generación eléctrica. Las tarifas altas son la clave de las súper ganancias de las firmas energéticas, muy ligadas a la dirigencia de Cambiemos. Finalmente el nivel de salarios es la manifestación más directa de la puja distributiva entre el capital y el trabajo. Luego, del nivel de salarios depende el nivel del consumo, es decir de dos tercios de la demanda agregada, y por lo tanto el nivel general de la actividad económica.
Una primera síntesis indica entonces que los precios relativos están detrás del proceso inflacionario, de la distribución del ingreso y del nivel de actividad, de aquí la potencia de su poder explicativo para hablar de macroeconomía. Adicionalmente sirven para explicar los vaivenes del ciclo económico. En 2017, por ejemplo, el gobierno frenó los aumentos de tarifas, contuvo el dólar y relajó paritarias. Con ello ganó las elecciones.
Pero además de su poder explicativo, los precios relativos importan porque son los que la actual administración señala como constitutivos de “la pesada herencia”. Los grandes “desequilibrios” heredados serían estas variables distributivas. El llamado “cepo” habría contribuido a mantener un “dólar atrasado”, el exceso de subsidios habría deformado los precios de tarifas y combustibles y, dada la existencia de la lucha de clases, no resultaba aceptable que “un salario medio de un trabajador medio” alcanzase para “celulares y plasmas” o para viajar al exterior. Fue el propio gobierno quien se quejó ante inversores estadounidenses por la falta de reconocimiento a la fuerte baja inducida sobre los salarios en dólares.
La segunda síntesis, entonces, es que Cambiemos, con prescindencia de los movimientos de los ciclos cortos, vino a cambiar los precios relativos a largo plazo: aumentó el precio del dólar y eliminó y redujo retenciones, redolarizó los precios de tarifas y combustibles y sumó la quita progresiva de subsidios. Con ello aumentó los costos de producción de todos los bienes afectando la competitividad real de la economía. También posibilitó que vía la aceleración de la inflación (ahora sabemos que producto del aumento de estos dos precios relativos) cayeran significativamente los salarios. Nótese que se trata de transformaciones sociales profundas que demandaron un amplio apoyo social: la suma de poderes políticos, incluido el “peronismo federal” de los gobernadores que le permitió construir mayorías parlamentarias, mediático, sindical, empresario e internacional, con sede en la embajada estadounidense. Un verdadero nuevo “bloque histórico”.
La caída de salarios, que a fines de 2018 habrá acumulado, en el mejor de los casos, cerca del 20 por ciento en relación a diciembre de 2015, es también la principal causa del derrumbe del consumo y de la actividad económica. Los números recientes medidos por el ITE-FGA son pavorosos: en octubre el consumo se derrumbó el 6,2 por ciento interanual y en septiembre la inversión, el 18,9. En éste mes la actividad ya había mostró una baja del 3,2 por ciento, siempre interanual.
El proceso fue reforzado por la búsqueda del déficit primario cero que, a su vez, resulta del endeudamiento desaforado en divisas, es decir de la caída de la parte del Gasto que va directamente a la demanda agregada y el redireccionamiento del excedente al pago de deuda. Nótese entonces que, sin exagerar, los precios relativos sirven también para explicar la lucha de clases y el imperialismo. Y otra cosa más. No es lo mismo tener inflación porque crece el precio relativo “salarios” que tenerla porque aumentan los precios relativos “dólar” y “tarifas”. Los efectos de mover unos u otros precios tienen un alto impacto en la distribución del ingreso, el nivel de actividad y las condiciones de vida de las mayorías. Dos números de inflación iguales pueden ocultar realidades muy distintas. Se trata de detalles sencillos que nunca le contarán en la prensa del régimen.
Fuente:Pagina/12