martes, 21 de agosto de 2012

ENTREVISTA > RICHARD SENNETT: EL SOCIOLOGO DE LA ESCALA HUMANA: Trabajos manuales




Si la sociología apareció en el siglo XX como una de las ciencias sociales decididas a comprender las complejidades crecientes de la organización humana, las revoluciones tecnológicas, el capitalismo salvaje y la despersonalización en los vínculos la ponen, en el nuevo siglo, de cara a un desafío mayúsculo. En medio de ese torbellino, Richard Sennett es un hombre decidido a no ahogarse en el lenguaje académico para reivindicar la dimensión artesanal que nos permite (o debería permitirnos) sobrevivir en nuestra era. De paso por Buenos Aires, Radar lo entrevistó para hablar de sus herramientas literarias y su vocación humanista, pero también de su lectura de fenómenos actuales como la Primavera Arabe y la masacre en el estreno de Batman.

Por Carla del Cueto y Gabriel D. Lerman
Detector de imágenes que sintetizan la vida social, creador de conceptos, gran observador del declive contemporáneo, Richard Sennett asume la crítica social como una forma de literatura, por esa combinación exacta en su enfoque y en su escritura de pragmatismo y filosofía crítica. Un hombre que ha hecho en sus libros una arqueología cultural del presente, mirando desde el pasado, yendo al momento en que el hombre moderno rompió amarras con la vida dogmática y se abandonó a un largo proceso que, aunque parezca contradictorio, combinó libertad y deshumanización.
Sennett conoció a Michel Foucault, el filósofo francés: fue su amigo, le debe las primeras aproximaciones y borradores de Carne y piedra, una obra bellísima de sociología sobre la historia de los cuerpos y las ciudades, que podría quedar en la biblioteca junto a Historia de la sexualidad, a la cual le agrega urbanismo, biografías del espacio público, ciudades y habitantes.
“Fuimos amigos durante mucho tiempo –dijo Richard Sennett a Radar esta semana, acerca de Foucault, durante una mañana fría de Buenos Aires, en un hotel céntrico–. ¿Se lee acá a Foucault? Una persona increíblemente creativa, asombrosa. Tendría que escribirles una novela entera sobre él para decirles todo lo que les querría decir. Fuimos amigos durante veinte años.” Autor prolífico y original, aunque se cuide de decir que muchas de las cosas que dice no son “suyas” sino que forman parte de corrientes de pensamiento más amplias. Es la primera vez que Sennett viene a la Argentina, invitado por la Universidad Nacional de San Martín, que le otorgó el miércoles el título de Doctor Honoris Causa. Entre sus libros se destacan también La corrosión del carácter, El declive del hombre público y El artesano, primer volumen de una trilogía destinada a repensar el vínculo entre práctica y pensamiento, en la capacidad que tienen los individuos de conocer, actuar y cambiar su mundo. Además, Sennett escribió tres novelas, entre las que se destaca Palais Royal. Nació a comienzos de 1943 en uno de los barrios más pobres de Chicago, y en su juventud se destacó como solista de violoncello. Estudió en las universidades de Chicago y Harvard, donde obtuvo su doctorado. Es director y fundador del Instituto de Humanidades de Nueva York (junto con Susan Sontag y Joseph Brodsky). Da clases en la New York University y en la London School of Economics.
Mientras estuvo en Buenos Aires ofreció dos conferencias públicas: “Homo Faber: la cultura y la política de la destreza” y “Mi oficio de sociólogo”. En el primer caso abordó los problemas del mundo del trabajo, no tanto en relación con la destrucción del empleo sino con la pérdida progresiva de habilidades para el trabajo, para lo cual rescata la figura del artesano como un individuo que pone en práctica saberes heredados, obtenidos en la vida cotidiana y en la interacción con los otros. En el segundo, expuso su relación con la investigación social y la escritura ensayística, un tema de permanente interrogación y empeño personal. Es más, en alguna entrevista ha declarado que quisiera ser recordado como un escritor acerca de las sociedades antes que como un sociólogo. Discípulo también de Hannah Arendt, dijo sobre ella: “Arendt fue mi profesora, siempre estoy en una relación freudiana de negación con ella”. Algo que le agrada mencionar y traslucir, como si dejara entrever deudas intelectuales no explicitadas. Como una suerte de pesimista optimista, algo que también podría ser una combinación inseparable entre razón y pasión, Sennett despliega en su obra una diversidad de objetos de análisis que, no obstante, podrían agruparse en una larga contienda entre las prácticas humanas y la represión social. Esto es, una historia de la resistencia del individuo en un mundo regido por límites brutales. La búsqueda del placer sexual, de la creatividad, la resistencia de los cuerpos que son sometidos a infinitas configuraciones del espacio urbano y tecnológico, la desigualdad como el desencuentro entre las habilidades, la ocupación y el goce.
En diálogo con Radar, Sennett expresó sus preferencias a la hora de hablar de la cocina de la investigación y la escritura, de la trastienda del método sociológico, de las disciplinas con las cuales dialoga, del problema del trabajo en el capitalismo actual.
En sus libros, usted condensa voces y testimonios, cambia referencias temporales, de lugares. Es un procedimiento que se parece bastante a los que usa la ficción. ¿Cuál es el límite? ¿En dónde empieza la ficción y en donde la crónica de la realidad?
–La diferencia es simple. Uno no puede inventar las palabras de otra persona, lo que uno sí puede hacer es unir dos voces como si fuera una. Lo que aprendí de los novelistas es que hay distintas formas de narración y entonces no es simplemente narrar hechos objetivos. Entonces lo que hice fue prestar atención a las formas de narración de las personas cuando cuentan sus historias. De alguna manera esto lleva a procesos que están incluidos dentro del cerebro humano y hay que prestarles atención para ver cómo se construyen. En este sentido, estamos involucrados en una actividad para la cual otras personas tienen mucha más libertad para manejarse. Lo que más me llama la atención es que estas narraciones se parecen mucho más a narraciones posmodernas que a las ficciones más tradicionales y esto lo sé después de veinte años de investigación en las narrativas acerca del trabajo.
¿Cómo es el plan de la obra que comienza con El artesano?
–Me interesa el homo faber, la persona que hace cosas, que mantiene relaciones con los otros y se vincula con el medio ambiente. Me concentro en la capacidad de las personas en estos tres planos y en si esa capacidad es potenciada o reprimida por la sociedad. Este proyecto se inscribe en una escuela que es el pragmatismo, centrada en la práctica. Se basa en la noción de que los seres humanos tienen habilidades en común tanto para lo físico como para las relaciones sociales y con su medio ambiente. Lo que trato de hacer es mostrar la práctica no como algo estático sino como algo en desarrollo. Si pensamos en una fuerza mínima, por ejemplo, eso es una habilidad. Con la habilidad artesanal, nosotros podemos explorar un objeto. Pero también hay una habilidad que necesitamos para manejarnos con otras personas para que un conflicto no se vuelva violento. Y esta cuestión de la fuerza mínima, también se da en cuanto al medio ambiente. Se trata de violentar o no, de no ser demasiado intruso con el otro. Un ejemplo muy trivial es el del tránsito y los esfuerzos que se realizan para minimizar el ruido de manera que no sea tan intrusivo para el otro. Para ponerlo de una manera muy cruda, es “hacer más que ser”. El hacer es un estado de desarrollo. Podría ser que si yo soy malo manejando, sea también malo en las relaciones sociales o incluso en el tratamiento de los objetos físicos. Si yo soy incapaz en un terreno de la fuerza mínima, ¿cómo podría manejarme en las otras dos áreas?
En sus últimos libros plantea el problema del capitalismo actual en relación con el trabajo, como una disminución de las capacidades y las habilidades del individuo.
–Mucho más que el tema del desempleo es la constitución del trabajo en sí mismo, esta cuestión de la pérdida de la habilidad. Lo que es interesante es que al mismo tiempo divide y se intersecciona con el problema de la inequidad. Siempre estamos focalizándonos con la inequidad del dinero, en lugar de prestar atención a una pérdida de capital humano.
¿Y cuando escribe? ¿Diferencia al escribir un libro de sociología y una novela?
–Yo no soy un gran novelista, cuando estoy escribiendo ficción soy como un artesano yendo a su taller. No soy un novelista, yo investigo. Cuando escribo sociología, lo que trato de hacer al escribir es recuperar una vieja forma literaria que es el ensayo. Lo que ha sucedido con mucha escritura de las ciencias sociales es que uno siente que escribe solamente para los colegas y cuando uno quiere escribir para el público en general, entonces uno se apena porque baja el nivel de lo que dice. Entonces yo lo que hago es tratar de burlar al lector ofreciéndole una escritura que tiene que ver con el típico ensayo que no baja de nivel. Por ejemplo, cuando uno lee a Rousseau, encuentra un ensayo de gran nivel que tiene que ver con un determinado lenguaje, un tipo de expresión y cómo interesar a la gente en estadística y cosas por el estilo, sin necesariamente bajar el nivel. No es una cuestión de tener colegas por un lado y público por el otro.
Fuente Radar

“La política es concertación, porque el consenso no existe”

 
Publicó un libro que recupera las discusiones en torno de la Ley Nacional de Educación de 2006, cuando era ministro del área. Qué falta hacer en las escuelas argentinas. Las enseñanzas de Kirchner y un debate con Lanata.
Daniel Filmus tiene cara cuadrada, maciza, como de labrador del oriente europeo. De feld mentch, de un campesino que habla en idish. Y al hablar en castellano, por supuesto, el senador Filmus usa mucho la palabra “entonces”. Eso, probablemente, sea una herencia de su carrera académica, que lo llevó a la dirección de la Faculta Latinoamericana de Ciencias Sociales antes de que fuera seducido por la política. El actual senador por la Ciudad de Buenos Aires consuma probablemente ese tesón de hijo de inmigrante judío y el método y la lógica del estudio universitario.
En su quehacer actual, se ha convertido en referente de la discusión por la Ley de Glaciares y dice ser uno de los que más sabe en términos de reciclado y tratamiento de la basura, un asunto alejado de la reyerta de temas de la vieja política, pero contemporáneo y muy vital para las megaciudades.
Todas las noches, Filmus escribe. Fruto de ese esfuerzo son dos libros. Uno de próxima aparición por Eudeba, Crisis, transformación y política en América Latina, en conjunto con los profesores de la cátedra de Sociología que tiene en el CBC de la Universidad de Buenos Aires desde 1985. El otro fue escrito en conjunto con Carina Kaplan, Educar para una sociedad más justa. Debates y desafíos de la Ley de Educación Nacional (Aguilar), que recupera para la memoria pública el proceso de discusión social que generó entre mayo y diciembre de 2006 el proyecto de la norma que reemplazaría a la del proyecto neoliberal menemista, la Ley Federal de Educación del ’93.
Por entonces, Daniel Filmus era Ministro de Educación del gobierno de Néstor Kirchner. Con aquella iniciativa generaría una de las modificaciones más trascendentes para el régimen democrático realmente existente. Con el acompañamiento de su gobierno, la Ley Nacional de Educación (LEN) fue discutida a lo largo y ancho del país. Desde mayo a diciembre de 2006 “participaron millones de personas y 700 organizaciones”, desde escuelas, universidades y sindicatos docentes hasta comunidades originarias, empresas e instituciones religiosas. Fue importante como proceso que inauguró un modelo de convergencia plural y democrática que después sirvió a los proyectos de ley de comunicación audiovisual y de matrimonio igualitario.
“Para mí, la política trata de poder articular una concertación, porque el consenso no existe. Concertar es acordar sobre un núcleo básico de ideas que permita que la sociedad avance. Prefiero ganar perdiendo en algún punto, que perder y no avanzar nada.”
Así habla el senador en la sala de reuniones de su despacho del cuarto piso del Congreso. El decorado abreva sin disimulos en la pasión futbolera que aprendió en su infancia en el barrio de La Paternal. Mientras que las oficinas de otros senadores anuncian sus nombres en la puerta con un cartel de bronce, Filmus tiene un fileteado que culmina en el escudo del Club Atlético San Lorenzo. Apenas se entra, se ve un pupitre pintado enteramente de los colores del “cuervo azulgrana”. A la izquierda, un mástil de escuela sostiene la bandera de los de Boedo. En la sala donde ahora entra y recibe a Miradas al Sur, una foto con el ex presidente brasileño Lula da Silva sosteniendo una camiseta de su equipo. Le proponemos tomarnos un tiempo para hablar de educación, de su trabajo como senador, de los temas pendientes en la ciudad de Buenos Aires, por la cual fue candidato en 2001 a la Jefatura de Gobierno. Filmus desecha ir al acto de un ministro nacional porque tenía comprometido el tiempo para esta entrevista. Y empezamos por el principio.
–Su debut como ministro de Educación había sido ir a negociar con Kirchner a los tres días de asumir a Entre Ríos por el conflicto salarial docente. ¿Algo de la experiencia política de esa jornada trascendió en el tiempo?
–Fuimos a Entre Ríos un lunes. El viernes había conocido a Néstor. El momento del domingo a la noche es el que inspira la dedicatoria de este libro: “A Néstor Kirchner, quien amplió los horizontes de lo posible también en el ámbito de las políticas educativas. Por todo lo que me enseñó”. Quizá la principal enseñanza fue la de esa noche. Había siete provincias que no pagaban en forma, algunas ni siquiera pagaban. Entre Ríos no había comenzado las clases; las otras estaban en paro. Entonces lo voy a ver para contarle cuál era la situación y cuáles eran las alternativas para resolverlas, que pasaban porque la Nación se hiciera cargo de una deuda que tenía la provincia. Le dije que había hablado con Marta Maffei, entonces secretaria general de la Ctera, que me había ofrecido crear las condiciones para que fuéramos a negociar. El tema también era que la provincia aceptase nuestra intervención. Creo recordar que eran 70 millones de pesos. “Está bien, los tenés”, me dice. “Si pagamos esto, te quiero advertir que las otras seis provincias van a pedir la misma salida”, le respondí. “Bueno, decime de una vez, cuánto es todo”, me dijo. Creo que eran 250 millones de pesos. “Bueno, lo tenés”, me repitió. Salgo de la oficina y ahí mismo me encuentro con (Roberto) Lavagna, que era ministro de Economía. Así que volví a entrar y le dije: “Mirá Néstor, perdóname, pero afuera está el ministro de Economía. ¿Le comento?” Estaba acostumbrado a que, en general, el jefe de Gobierno te decía que sí, y usaba al ministro de Economía para que jugara el rol de malo. Entonces, me mira y me dice: “Danielito, el Presidente soy yo”. La verdad es que ahí me cambió la cabeza, porque fue ampliar el horizonte de lo posible. No sé si estaba o no la plata, pero hubo una decisión política para que estuviera. Ese es el gran aprendizaje que me dejó Néstor.
–Déjeme traerle algo de actualidad. En el último programa de Jorge Lanata en Canal 13 se advertía que había un 50% de chicos que no termina la secundaria. ¿Eso es así?
–Él toma el dato del 2001. Le respondí en el programa de radio de Víctor Hugo al día siguiente. Por los datos del 2010, estamos entre el 62 y el 63%. Somos el tercer país de América latina. Vos tenés siempre chicos que siguen estudiando después. Lo que pasa es que en muchos países la secundaria es de cuatro años; en Argentina tenemos de cinco y de seis. Pero como hay un porcentaje alto de repitencia en Argentina los chicos terminan recibiéndose entre los 19 y los 20. Tomando año por año la cohorte que va de 20 a 25, te da que estamos arriba del 62% de egreso, que es relativamente alto para la región aunque insatisfactorio para lo que pretendemos nosotros.
–¿Cuáles son los problemas más acuciantes en la escuela de hoy?
–Sigue siendo la problemática docente. Nosotros con el plan de 1300 en lo que va del gobierno de Cristina, hemos avanzado muchísimo en lo que hace a infraestructura. Para los sectores populares, lo fundamental es entrar rápido a la escuela. La diferencia al ingresar a la escuela es fabulosa entre el capital cultural de los pibes que vienen de clase media con padres profesionales y el chico que viene de sectores populares y que tiene una lengua materna distinta, como en el caso de los pueblos originarios. En el reportaje que le hice, Evo Morales decía que fue a la escuela por primera vez en Argentina, cuando el padre venía a la zafra. Y contaba que en la escuela decían: “Evito, ¡qué chico callado!”. “Y bueno –decía él– yo hablaba aymara.” El choque de capitales culturales de chicos más humildes, de riqueza lingüística, que está muy vinculada a la capacidad de abstracción y de planificación, es una ventaja o una desventaja considerable. Si vos mirás las estadísticas entre el 2001 y el 2010, notás que el crecimiento más grande estuvo en las salas de 3 y de 4. Nosotros pusimos todo en el Jardín. El programa de Lanata el otro día pasaba por unos jardines fabulosos para los chicos más humildes en las zonas más desprotegidas (que son mucho más caros que las escuelas porque una sala de jardín no puede tener más de 20 chicos).
–Argentina tiene más del 99% de los chicos escolarizados…
–Tenemos el 100% de chicos en la escuela primaria. Y para asegurar que esos chicos ingresen a la secundaria necesitás ir para abajo. Entonces la sala de 3 aumentó entre el 30 y el 50% y la sala de 4 aumentó hasta el 70%. Ningún país en 10 años hace una transformación de esa envergadura si no tiene una política muy dirigida. La primera infancia es el objetivo principal. Porque en la primaria tenés a los chicos en un 99% escolarizados. Y ese porcentaje lo tenés hasta los 15 años. Es altísimo. Tenemos que recuperar esa parte del final de la secundaria que se pierde, y construir abajo para darles a todos los chicos las mismas posibilidades. La igualdad de posibilidades se la damos ahí abajo; no la podemos conseguir arriba cuando tenemos una base tan despareja.
–¿La Argentina tiene que poner énfasis en una escuela que prepare para el trabajo o para que los chicos puedan seguir estudiando?
–A cada momento político le corresponde cierta función social de la escuela. En los ’80 (del siglo XIX) era la unidad nacional; el trabajo lo era en los años ’50. Hoy no hay una función social sino cuatro: la identidad nacional, la democracia, el respeto por la diversidad y la integración económico-social de acuerdo a capacidades y no al origen del chico. Cuando se dice que la escuela discrimina y desiguala es falso. Si la sacáramos, la sociedad sería mucho más desigual. Hoy en día, las competencias que se requieren para el trabajo, son muy similares a las competencias requeridas para la participación democrática o para seguir estudiando. Entonces esta cuestión por la que el trabajo no es sólo manual, sino que te exige capacidad de tomar decisiones, de ser creativos, de trabajar en grupo, son las mismas competencias que necesitás para seguir estudiando o para elegir un Presidente.
–¿Hay buena calidad de docentes? ¿Se puede aspirar a mejorar la preparación docente con el actual nivel de salarios?
–Con el actual nivel de salarios, sí. Con el que nosotros asumimos, no. Junto con el nivel socioeconómico de los chicos que ingresan, las condiciones del trabajo docente –incluido el salario– son el principal regulador de la calidad educativa. Si tenés una escuela-rancho con chicos bien alimentados y con capital cultural y un docente muy bien formado, van a aprender muchísimo, no necesitás tener computadora. Un factor no depende del gobierno, que es cómo entra el chico. Es verdad que Argentina tuvo una educación de excelencia hasta la década del ’60. ¿Qué pasaba? Para mujeres de clase media, que se independizaban de la familia, estudiaban y podían ir a trabajar, ser maestra representaba ser una figura prestigiosa. El salario docente empieza a deteriorarse luego no solamente por políticas de ajuste sino porque muchos chicos ingresan a la escuela. Entonces las chicas que antes elegían la carrera docente, pasan a elegir la universitaria. Y pasan a elegir la carrera docente con salarios más bajos aquellos que son primera generación que acceden a la educación superior. Y que vienen de una base de formación primaria más castigada.
–Entonces, ¿quiénes eligen la carrera docente hoy?
–Nosotros hicimos una investigación en Flacso donde preguntábamos cuál era la primera palabra que se asociaba con “maestro”. La respuesta fue “pobre”, de pobrecito, de que es un sacerdocio. Vos tenés que hacer que los mejores promedios quieran ser docentes. Ese es el secreto de Finlandia, por ejemplo. Entonces, cuando vos tenés una educación que está prestigiada con salarios muy altos, que realmente constituye en la sociedad un sector con un rango casi “estamental” –ya que es el que transmite el conocimiento porque tiene el saber, como era en la Antigüedad–, entonces claramente los mejores quieren ser docentes. Cuando asumimos en 2003, pusimos una beca para alumnos que tuvieran más de 8 y quisieran ser docentes. Les pagábamos toda la carrera y les dábamos un sueldo por mes. Pusimos 1500 becas y se anotaron 700. Hoy si bien el salario docente está lejos de lo que merecen, están mucho mejor.
–¿En general el docente es competitivo para esta realidad escolar?
–Un docente argentino es competitivo con cualquier profesional que se recibe en el país. Aparte han ganado estabilidad, tienen 120% de antigüedad cuando llegan a 20 años de ejercicio de la profesión. Así que si sos docente tenés una perspectiva de vida. Ahora, la LEN tiene un tema más que todavía no se implementó y que debiera hacerlo urgentemente: diferenciar la carrera docente en dos. Vos tenés los mejores docentes que muchas veces para ganar más quieren ser directivos. Y son malos, porque para ser directivo se necesitan capacidades de conducción y planificación. Y encima los sacaste del aula. entonces vos debieras tener un sistema donde el docente pudiera ascender dentro del aula. En Estados Unidos llama la atención la cantidad de masters; incluso algunos doctores están dando clase. Pero porque el sistema le permite no salir del aula. Y ahí lo quiero. Porque nadie puede transmitir una pasión que no tiene. Es distinto que te enseñe lengua alguien que tiene un master en literatura española. El tipo está enamorado de lo que estudió y lo quiere transmitir. En ese sentido, la LEN es una ley-programa, una ley para ir construyendo en base a un proyecto educativo a mediano y largo plazo. Por eso, machacar con que el 50% de los chicos no terminan el secundario –además de que es una cifra errada–, alienta el “efecto ajuste”: “¿para qué vas a invertir el 6,4% en educación si no pasa nada?”
–El martes pasado, hay una nota en Clarín que decía que no “cedía” la fuerte brecha entre ricos y pobres en educación.
–El cuadro de esa nota era buenísimo (ver: http://goo.gl/6nQ2o). Dividía en ricos y pobres, comparándolos con cuatro variables. En Computación, ricos 90%, pobres 67%. En Lengua Extranjera, 94% y 70%. En Idioma Extranjero, 43% y 21%. En la sociedad en general, unos tienen 100 y los otros tienen cero. La educación como política pública es mucho más igualadora que cualquier otra, porque si tomamos la acumulación de riqueza de los que más tienen respecto de los que menos tienen la relación es de 1 a 100. Pero si tomamos la acumulación de conocimiento de los que más tienen y de los que menos tiene ya no: en la escuela todos saben leer y escribir. La Unesco considera a un país libre de analfabetismo cuando tiene menos de un 2%. El analfabetismo en Argentina lo hemos bajado a 1,9%.
La ciudad es un sueño eterno
–¿Qué opinión la merece la gestión del transporte en la Ciudad de Buenos Aires?
–El problema se ha agravado en los últimos años. Buenos Aires es una ciudad muy particular. En 1947, vivían 3 millones de habitantes; hoy somos 2,9 millones. Pero sin embargo se construyen viviendas por todos lados. Es una ciudad que tiene 150 mil viviendas vacías, y una necesidad de 150 mil viviendas. Es decir, que no tiene problemas de distribución y no de vivienda. En cuanto al transporte, es una ciudad a la que entran entre 3 y 5 millones de personas todos los días. Entonces, tenés que pensar si el problema es la gente que se mueve dentro de la ciudad o la que viene de afuera. El problema es que la Ciudad no tiene un proyecto de transporte ni de diseño y planeamiento urbano a mediano plazo; estoy hablando de algo que antecede a Macri. Tener una idea de ciudad primero implica la democratización de los barrios, como sucede en Barcelona o en París. En esas ciudades tenés de todo en cualquier lugar: comercios, bares, cultura. La primera medida para resolver el problema del tránsito en la ciudad de Buenos Aires es que haya menos tránsito. O que haya menos movimiento. Si vos resolvés a diez cuadras de tu casa todo lo que tenés que resolver en el día… En ese sentido, Macri no ha hecho nada. ¿Para que querés un subte que llegue al Parque Almirante Brown si primero no hacés nada ahí? Sería una pérdida enorme, porque un subte sólo justifica su costo si va mucha gente. Ahora, si hago un centro turístico en el Autódromo, bueno, necesitás un subte. Entonces empezás a pensar la ciudad de otra manera.
–¿Hay posibilidad de ampliar la construcción política kirchnerista o filmusista en la Ciudad?
–”Filmusista” claramente que no, porque no existe esa corriente. Kirchnerismo, con una mirada que incluya el peronismo del cual provengo, por supuesto que sí. De cualquier manera, la experiencia muestra que nosotros no estamos en condiciones de gobernar la Ciudad de Buenos Aires solamente con aquellos que acompañen el proyecto nacional. Tenemos que tener la capacidad de incluir a todos aquellos que tienen un proyecto de ciudad distinto del neoliberalismo que plantea Macri, que es la ausencia total del Estado para resolver los problemas de la gente. Es una ciudad en la que se necesita el 50% de los votos para ganar. Cristina ganó con el 35% en la Ciudad de Buenos Aires. Tenemos que ser capaces de congregar el 50% + 1.
Papá, quiero tu trabajo
Reflexiona habitualmente sobre lo que sucede hoy con la juventud que se moviliza políticamente en el mundo? Se lo pregunto a raíz de los movimientos de protesta de la Plaza Tahrir de El Cairo, el M-15 español y Occupy Wall Street. Pero también, en otro orden, por La Cámpora.
–En principio, en Argentina la movilización se dio en torno de la participación en un proyecto concreto; los otros se dieron para frenar procesos de decadencia del capitalismo que arrastra el Estado de Bienestar, que es la promesa de integración de la juventud. Cuando estuve en Alemania hace unos años, vi una pintada que me pareció fabulosa: “Papá, quiero tu trabajo”. Vos estás pugnando por entrar a los mercados de trabajo que están ocupados, que no te dan espacios, entre otras cosas porque la misma crisis hace que la jubilación se postergue. Entonces tenés sociedades muy anquilosadas. Hoy hay tasas de 50% de desocupación entre los jóvenes en Europa. Empieza de vuelta la perspectiva de tener universidades-guarderías: te sale más barato tener a un pibe estudiando en la universidad cualquier porquería que creando un puesto en el mercado de trabajo. Lo que estás haciendo en realidad es postergar el acceso al mundo laboral hasta los 30 años. Termina la carrera y le das un posgrado y luego otro. Ahora bien, el problema que tienen estas manifestaciones de inconformismo es que no tienen propuesta. Son movimientos de resistencia, cuyas iniciativas son muy utópicas o no logran romper con el núcleo central de los modelos hegemónicos . No tienen un modelo social alternativo, como era el socialismo para el Mayo del ’68. Además, los partidos socialdemócratas encauzan las políticas de ajuste. Entonces esa expresión no logra canalizarse en una forma orgánica. Y cuando la gente vuelve a no tener un proyecto alternativo serio, opta por el ajuste, como en Grecia. Me parece que en la Argentina la inclusión de la juventud se produce claramente porque hay un proyecto político. Y se organiza en
La Cámpora, en el Movimiento Evita o en la izquierda en torno de una discusión poderosa respecto de un modelo de país. Pero se organiza, discute y participa hacia adelante.

Fuente: Miradas al Sur

Un refugio para Assange




 
 
Por 
Walter Goobar
 
La concesión de asilo político al fundador de Wikileaks, desató una dura batalla legal que enfrenta al Reino Unido, Canadá y EE.UU. con Ecuador, el Alba y Unasur.
Mientras se libra una tensa batalla diplomática entre Ecuador y el Reino Unido, por la concesión del asilo político a JulianAssange, el fundador de Wikileaks pasa las horas en una pequeña oficina. En esa habitación mal ventilada, según el Times de Londres, el periodista, que continúa con la pulsera electrónica que era parte de los requisitos impuestos en su arresto domiciliario, tiene una lámpara solar, una cinta para correr, una conexión a internet y una cama. The Times apunta además que Assange ha sido visitado por los simpatizantes acaudalados que han pagado su fianza, entre ellos el periodista John Pilger y Vaughan Smith, que alojó a Assange en una vivienda de Norfolk durante más de un año mientras el periodista llevaba su caso ante el Tribunal Supremo.
Este viernes, Assange consiguió una inesperada victoria en esta guerra de nervios, cuando el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó la propuesta de Ecuador de convocar, el próximo viernes, una reunión de cancilleres para analizar la crisis entre el país andino y el Reino Unido por el caso Assange. La propuesta de resolución, que requería una mayoría de 18 votos para ser aprobada, contó con 23 votos a favor y tres en contra, los de Estados Unidos, Canadá y Trinidad y Tobago. Además de a la OEA, Ecuador ha recurrido a la Alianza Bolivariana para Nuestra América (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que han convocado una reunión extraordinaria de cancilleres sobre el asunto para este fin de semana en Guayaquil.
El caso Assange comenzó en diciembre de 2010, cuando fue detenido en Londres por orden de la fiscalía sueca por presuntos crímenes sexuales, lo que –en realidad–, encubre una represalia de Washington por la divulgación de informaciones sobre las actividades clandestinas de Estados Unidos en distintos rincones del planeta; asesinatos y torturas en masa, compra de conciencias y fabricación de disidentes, presiones y chantajes a gobiernos supuestamente aliados de Estados Unidos han salido a la luz gracias a la labor de la organización que encabeza Assange.
Con respecto al presunto cargo de abuso sexual –por haber mantenido una relación consentida, pero sin usar profiláctico–, con excepción de la cadena Telesur, ningún medio de comunicación ha recordado que la principal acusadora de Assange en Suecia, Anna Ardin, también posee vínculos con la diplomacia de ese país –ya que fue becaria en la embajada sueca en la Argentina– y con las actividades que Estados Unidos financia para el “cambio de régimen” en Cuba.
En el comunicado del gobierno ecuatoriano se plantea que tanto el Reino Unido como Suecia negaron a Quito garantías de que, una vez en territorio sueco, Julian Assange no sería trasladado a Estados Unidos, donde ya el soldado Bradley Manning –presunto informante de Wikileaks– permanece aislado en una prisión militar. Esa negativa de garantías es un elemento esencial para explicar la decisión del gobierno ecuatoriano pero también ha sido ocultada por la gran prensa.
Antes de pronunciarse sobre el asilo a Assange el gobierno ecuatoriano preguntó a Estados Unidos si existe un proceso legal en curso o la intención de llevar a cabo tal proceso en contra de Julian Assange, a qué tipo de legislación, en qué condiciones y bajo qué penas máximas estaría sujeto y si existe la intención de solicitar la extradición a los Estados Unidos. Washington respondió que no puede ofrecer esa información, “alegando que es un asunto bilateral entre Ecuador y el Reino Unido”. Ahora Washington tendrá un “asunto bilateral” entre Latinoamérica y el Reino Unido.
Desde el jueves, fecha en que se conoció la concesión del asilo político a Assange, Londres amenazó con intervenir y sacar al fundador de WikiLeaks de la embajada de Ecuador. Incluso ha dicho que, en caso necesario, utilizaría la fuerza. El problema que se le plantea al gobierno británico es cómo puede efectuar la detención y la entrega de Assange a Suecia sin violar las leyes internacionales ni causar un grave conflicto diplomático.
La Convención de Viena de 1961 establece la “regla de inviolabilidad”, que prohíbe la entrada en las embajadas a las fuerzas de seguridad de los países donde se encuentran si no es con el permiso del embajador. Londres se ampara en una ley británica de 1987, que según ellos, le permite revocar la inmunidad diplomática y entrar en la legación ecuatoriana para detener a Assange. Esta ley fue aprobada tras el asesinato tres años antes de la agente británica Yvonne Fletcher por un disparo de bala efectuado desde el interior de la embajada de Libia en Londres.
No existe precedente de que esta ley se haya aplicado desde entonces y los expertos sostienen que para que la policía pudiera entrar en la embajada ecuatoriana en Londres, arrestar a Assange y entregarlo a Suecia se necesitaría, además, el permiso de un tribunal. El gobierno británico debería convencer a la Justicia de que Ecuador ha actuado contra las leyes internacionales al aceptar en su embajada al fundador de Wikileaks, al que las autoridades británicas persiguen por haber violado sus condiciones de libertad bajo fianza.
Además de la complejidad legal de esa decisión, sus implicaciones diplomáticas podría ser importantes, ya que otros países podrían utilizarlo como precedente para entrar en embajadas a detener a disidentes allí refugiados.
Aunque el Reino Unido decidiera finalmente no entrar en la legación de Ecuador, o no pudiera hacerlo, quedaría sin resolver una situación a la que la mayoría de los expertos no le ve una salida fácil.
“Es imposible hacer predicciones de qué puede pasar ahora, toca esperar”, ha reconocido a la BBC la especialista en derecho internacional Rebecca Niplock.
El ex juez español Baltasar Garzón, quien está coordinando la defensa de Assange entre los diferentes países involucrados en el pleito, opinó que Gran Bretaña no tendría justificación legal para no conceder el salvoconducto, una vez concedido el asilo. “Jurídicamente, no puede hacerlo porque Ecuador es un Estado soberano, libre y democrático, exactamente igual que los Estados Unidos de Norteamérica, ni más ni menos. Es verdad que la posición hegemónica no es similar, y el único elemento que podría influir en esa no concesión de salvoconducto es que entre la fuerza”, la cual no se puede utilizar entre Estados democráticos y con un sistema de derechos, opinó Garzón.
El ALBA anunció una reunión de cancilleres para el sábado 18 de agosto en Guayaquil; mientras Unasur lo hará el domingo en la misma ciudad. Por su parte, la OEA ya convocó a una reunión de cancilleres para el día 23; Canadá y Estados Unidos no han dado importancia a la discusión y no apoyan la medida de convocar la reunión. Por su parte, Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado de Estados Unidos, rechazó hoy la acusación de que su país esté presionando al Reino Unido para que invada por la fuerza la sede diplomática ecuatoriana en Londres y arreste a Assange, y afirmó que “es un asunto de las naciones involucradas y nosotros no tenemos planeado interponernos”.
Fuente: Miradas al Sur


sábado, 18 de agosto de 2012

FAA - Federación Anticampesina Argentina



Por Garufa

Luego de leer en el diario compañero esta nota, dije, ma sí, ¿que joraca fue la FAA siempre sino esto?

Buzzi y su sabido discurso Degennariano, populacho, campero y entonces PROgre, casi zurdito, se planta como la pata social de La Corporación, como para demostrar que "El Matrimonio", como bien lo espetó "La desvariada", es un régimen Stroessnerista, entonces también para ellos, chavista y castrista.

La legitimidad de defensa social que esgrima la FAA es el tan nombrado y recordado Grito de Alcorta, es levantamiento campesino en huelga general durante cuatro meses en el sur de Santa Fe (luego norte Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos, osea hoy la paqueta Pampa Húmeda) de 1912 de pequeños productores arrendatarios (sin tierra o con poca), comerciantes y peonaje, contra los varones de la SRA por la usura de sus rentas al mejor estilo medieval.

Es cierto, el Grito promueve las protestas y el cooperativismo en las zonas rurales entre productores, pero poco se dice, o casi nada, que durante el levantamiento, las coincidencias entre el obreraje y los arrendatarios, duraron más bien nada; la peonada aprovecha el envión y se organiza en grandes huelgas para de una vez torcerle el brazo a la mano esclava de esa puta Oligarquía terrateniente y negrera. Estamos hablando de 9 años antes a la Patagonia Trágica.

Los arrendamientos consiguen bajarse, y la FAA, consolidarse y a los terratenientes entonces, alinearse, y ya que estamos, hacerse bien los giles frente a la protesta de peones y braceros.

Entonces, loos pedidos de la peonada, como es sabido, para nada son atendidos.

En 1916, justo cuando Yrigoyen empieza su primera precidencia, el tordo y compañero tano Netri, el boga que encabezó aquel grito, es fusilado en la calle por un tal Carlos Ocampo, sicario no confeso de los terratenientes santafecinos.

El chacareraje que impulsó aquel grito, una vez conseguido su reclamo, se alineó a los gobiernos radichas. La peonada siguió sufriendo, sabemos, y tuvo que arreglarsela sola, durante 30 años, hasta aquella tarde de octubre.

Entonces, y para terminar, ¿de qué nos asombramos en el accionar de la FAA hoy?

si no hace más que hacer lo que hizo siempre, muy a pesar de muchos de sus dirigentes provinciales y regionales que rechazan el alineamiento con la SRA y CRA, que reivindican las causas populares y las medidas de este gobierno; y como es de suponer, es imposible que accedan a la conducción de tan desdichada entidad.

Una matanza de otra época en Sudáfrica


 

 TREINTA Y CUATRO MINEROS EN HUELGA FUERON MUERTOS Y 78 HERIDOS POR BALAS POLICIALES


El crimen volvió a recordar los momentos más duros del antiguo régimen de segregación racial del “apartheid”. El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, anunció ayer la creación de una comisión para investigar la muerte de los mineros.

Treinta y cuatro mineros en huelga murieron en Sudáfrica por disparos de la policía en una matanza que sacudió a la sociedad de este país, que volvió a recordar los momentos más duros del antiguo régimen de segregación racial del “apartheid”. La comisaria general de la policía sudafricana, Riah Phiyega, confirmó ayer las muertes, ocurridas el jueves durante una protesta en la mina de platino de la empresa Lonmin en Marikana, a unos 100 kilómetros de Johannesburgo, donde hubo también 78 heridos. Los trabajadores de la mina de Lonmin, al oeste de Pretoria, iniciaron una huelga el viernes pasado para exigir un aumento de sueldo del 200 por ciento, a 12.500 rand (1200 euros). Por su parte el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, anunció ayer la creación de una comisión para investigar la muerte de los mineros.
Esta es la intervención policial más sangrienta que tiene lugar en Sudáfrica desde 1994, cuando finalizó el “apartheid”, el régimen impuesto por la minoría blanca sudafricana desde 1949. En rueda de prensa, Phiyega, informó que un total de 259 personas fueron detenidas por los altercados de Marikana. La jefa policial subrayó que los agentes tuvieron que “usar la fuerza para protegerse” cuando los mineros, algunos de ellos provistos de machetes y armas de fuego, rebasaron un cordón de seguridad.
La comisaria, que dio la orden para usar la fuerza, mostró videos grabados por la policía en los que supuestamente se ve cómo los manifestantes abrían fuego contra los agentes. Cerca de 3000 trabajadores en huelga desde el pasado viernes se habían hecho fuertes en una colina, armados con lanzas, machetes y armas de fuego, junto a la mina de Marikana.
La situación en Marikana seguía siendo tensa, con un fuerte dispositivo policial para contener una posible repetición de los disturbios. El lugar se encuentra rodeado por la policía y con helicópteros patrullando. Los enfrentamientos se produjeron sobre todo por diferencias entre dos sindicatos, aunque ambas organizaciones llamaron a sus trabajadores a poner fin a la violencia.
En el hospital del complejo minero, decenas de personas aguardaban para conocer el estado de los heridos: “Aún no sabemos quién está herido y quién no. La gente no sabe qué sucedió con sus familiares”, dijo un minero bajo condición de anonimato. “La policía tenía instrucciones de disparar contra nosotros. Había algunas personas armadas, pero la mayoría sólo llevábamos palos”, afirmó otro de los trabajadores de la mina.
El diario local Times afirmó ayer que las imágenes de Marikana “son horriblemente familiares” y “parecen venir de aquel pasado de Sudáfrica en que los choques entre la policía y la población civil eran habituales, pero ésta ya no es la época del ‘apartheid’”. Dieciocho años después del fin del “apartheid”, la situación política en Sudáfrica es distinta, pero muchos trabajadores negros, como los mineros, siguen excluidos de los beneficios de la primera economía emergente de Africa y viven en precariedad. Para el periódico local The Sowetan, la masacre de Marikana deja al descubierto “una bomba de relojería que ha dejado de hacer tic-tac y ha explotado”, en referencia al malestar de los sectores más desfavorecidos de la sociedad sudafricana.
Zuma, que anuló su participación en la cumbre que actualmente celebra la Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional (SADC) en Maputo para trasladarse urgentemente a Marikana, calificó la situación de “estremecedora”, y aseguró compartir el dolor de las familias de los que han perdido la vida durante las protestas. Sin embargo, el mandatario aseguró que “no es momento de apuntar con el dedo a nadie”, en referencia a las críticas que recibió la policía sudafricana por su contundente respuesta violenta a la actitud de algunos huelguistas, que dejó un total de 44 mineros muertos, 34 el jueves y 10 más en jornadas anteriores. “Este es un país en el que todos deben sentirse cómodos, y una democracia que todos admiren. Seguiremos trabajando para consolidar la libertad”, agregó Zuma. “Debemos superar las diferencias de raza, color y credo. No vamos a perder el camino de los logros conseguidos desde 1994”, año en el que se celebraron las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica, concluyó el mandatario.
El gobierno de Zuma desestima la exigencia de muchos sudafricanos de estatizar las minas del país, el principal productor de platino del mundo. La poderosa ala juvenil de su partido CNA dice que la nacionalización es la única forma de terminar definitivamente con los males del “apartheid”.
En el lugar de la masacre, investigadores de la policía y expertos forenses supervisaron ayer pesquisas realizadas por unos 100 agentes que colocaban conos y carteles numerados para marcar evidencia cerca de los arbustos entre los que ocurrieron las muertes. Un video difundido el jueves mostró el momento del tiroteo, donde se ve a policías que usan carros hidrantes, granadas de aturdimiento y gases para dispersar a los huelguistas y forzarlos a entregar sus machetes, palos y lanzas. Algunos mineros retroceden y se van, pero otro grupo se lanza a la carrera contra los policías con machetes en la mano. Los oficiales abren fuego con sus fusiles y disparan decenas de tiros. Para cuando un oficial blanco levanta la mano y grita “Alto el fuego” y se disipa una nube de polvo, ya numerosos mineros están tirados en el suelo inmóviles, algunos sobre charcos de sangre.
Josh Earnest, el vocero adjunto del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó: “Los estadounidenses están tristes por estas muertes trágicas y expresan sus condolencias a las familias de las víctimas. Confiamos en que el gobierno sudafricano investigará las circunstancias de este hecho, y como siempre llamamos a todas las partes a encontrar una solución pacífica a la crisis en curso”.
La Unión Europea (UE) lamentó ayer la muerte de decenas de mineros huelguistas en Sudáfrica a manos de la policía del país y expresó su confianza en que las autoridades aclaren las circunstancias del suceso.
“Las autoridades sudafricanas querrán sin duda establecer las circunstancias que resultaron en esta trágica pérdida de vidas”, indicó, al tiempo que pidió una investigación de los hechos.
En Sudáfrica se encuentra el 80 por ciento de las reservas mundiales de platino que, entre otros, se utilizan para la elaboración de catalizadores, instrumentos de laboratorio y joya
Fuente: Página/12

viernes, 17 de agosto de 2012

Robert Castel: Hay un reinado de la incertidumbre

entrevista por Hector Pavon


Disiente con quienes hablan del fin del trabajo y de la sociedad del riesgo, pero advierte sobre la precarización que todo lo fragmenta. El sociólogo francés visitó Buenos Aires.

Cae la tarde en Recoleta. En el bar del hotel se recompone Robert Castel después de una jornada intensa, al igual que lo fue toda su semana. Dio charlas en la Universidad Nacional de General Sarmiento, la Fundación Sur, la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y hasta se acercó a la intendencia de Morón, junto a otros intelectuales franceses e italianos para conocer detalles de la gestión del joven intendente sabbatellista Lucas Ghi. Sereno y experimentado, Castel habla de inseguridades, incertidumbres, incertezas y el porvenir, en los arrabales parisinos y en las ciudades de la crisis europea.

-¿Qué desafíos plantea la lucha contra la inseguridad en Francia, un tema recurrente?
-En algunos barrios hay una conexión de dos tipos de inseguridades. La que podríamos llamar inseguridad social, es decir, la que surge de las tasas de desocupación, del trabajo precario, de las condiciones de hábitat desfavorables, las tasas de pobreza, la desindustrialización, etcétera. Y es cierto que también son barrios donde hay una tasa de delincuencia que podríamos denominar de inseguridad civil, es decir, la de los problemas de violencia, robos, agresiones, etcétera. Se superponen. Allí hay una tentación de las políticas de seguridad pública de poner el acento en la inseguridad civil, es decir, en la lucha contra la delincuencia y en aplicar la tolerancia cero –la fórmula de Sarkozy cuando era ministro del Interior.

-¿Y la crisis europea y sus repercusiones en Francia, alimentan esa tentación?
-Lo que pasa es que no es en los suburbios donde nació la desocupación: la creó el estado del mercado del trabajo. Y eso ocurrió en Francia y en Europa, con la desindustrialización, las transformaciones profundas del mercado de trabajo y de la organización del trabajo en el sentido, justamente, de una precarización de los empleos. Pienso que el desempleo es una cuestión bastante dramática pero al mismo tiempo hay un proceso de precarización del trabajo que hace que cada vez más el trabajo se realice en formas fragmentarias, limitadas en el tiempo –existen los contratos de duración determinada, seis meses y que no suelen ser renovables. O sea que hay una especie de estallido del mercado. Por ejemplo, en Francia se vuelve a hablar de trabajadores pobres, cuando históricamente, la pobreza trabajadora es algo que prácticamente había existido siempre, sólo que al final del capitalismo industrial, es decir en los 60, 70 había habido, un estatuto del empleo que parecía sólido, con protecciones, derechos; se creía haber vencido la pobreza laboriosa. Ahora bien, es un fenómeno que vuelve y además de trabajadores pobres propiamente dichos, existen todas esas formas de empleo precario, muy diversas, de las que sería necesario hacer la cartografía, pero creo que observamos un desarrollo en el mercado de trabajo actualmente, de “los precarizados”, una especie de condición de trabajo por debajo del asalariado propiamente dicho. Si definimos el asalariado por el estatuto del empleo, ciertas garantías ligadas al trabajo, hay una suerte de infra-asalariado que se desarrolla en la actualidad. Y eso es un fenómeno que me parece igualmente grave que la desocupación en sí.

-¿Y qué pasó con aquella idea del fin del trabajo que sirvió de título al libro de Jeremy Rifkin en 1995?
-Es una idea estúpida. Lo digo con cierta brutalidad, pero creo que es estúpido porque los que hablaron del fin del trabajo confundieron dos cosas: el hecho de que el trabajo perdió buena parte de su consistencia. Y es cierto: el trabajo ya no es para muchos una especie de stock estable alrededor del cual se puede organizar más o menos la vida. El trabajo ha perdido mucha de su consistencia pero no por ello perdió su importancia. Y por ejemplo para un desocupado o un trabajador precario que teme perder su trabajo en seis meses o en quince días, la importancia del trabajo es como mínimo igualmente grande, sólo que es vivida en forma de la falta o del miedo. Yo decía que es estúpido hablar del fin del trabajo porque la vida de nueve personas de cada diez, al menos, depende de la relación que tiene con el trabajo. Si esa relación es positiva, justamente permite integrarla, si en la relación es más bien negativo, esa relación determinará el lugar que ocupa un individuo en la sociedad.

-¿Y el riesgo? ¿Está de acuerdo con Ulrich Beck y su tesis sobre la sociedad del riesgo?
-No. Pienso que esta noción suma riesgos completamente heterogéneos. Porque hay riesgos sociales, de la delincuencia, hay riesgos que podríamos llamar ecológicos como el calentamiento del planeta, etcétera. Es cierto, justamente, que hay muchos riesgos, pero me parece que hablar masivamente de una sociedad del riesgo significa sumar riesgos completamente heterogéneos lo que equivale a sumar miedos. Por eso es que paradójicamente en Europa la gente tiene miedo. En parte es esa amalgama de riesgo, cuando en realidad lo que me parece que se debe hacer es distinguir entre los riesgos y también distinguir entre las maneras en que se los puede combatir y afrontar que son totalmente heterogéneos. Por ejemplo una gran arma de dominio de los riesgos había sido la puesta en común (mutualización) de los riesgos, es decir, el sistema de seguros que había funcionado muy bien en Europa. En cambio, si hablamos del calentamiento del planeta, eso remite a una problemática totalmente distinta. En política, incluso, no se avanza demasiado para controlar el crecimiento, o para llegar a un acuerdo internacional para tratar de dominar estos riesgos que vienen, en el fondo, del desarrollo de las ciencias y las técnicas pero que se vuelven en contra del hombre. Ulrich Beck dice: estamos en esta tierra como en un asiento eyectable. Yo creo que exagera, salvo que uno viva en países como Afganistán, Palestina, Siria, por ejemplo. En caso contrario, esta dramatización consiste en asustar a la gente. Y eso es algo que me parece criticable.

-Sin embargo, creo que el espíritu de su libro “El ascenso de las incertidumbres” es un poco escéptico, desesperanzador ...
-Hay una suerte de reinado de la incertidumbre. No significa necesariamente que la situación se mantendrá así o que será cada vez más catastrófica porque, en el fondo, si el futuro es incierto, quiere decir que lo peor tampoco es seguro y que de todas formas no se puede deducir el futuro. Con todo, hay un dinamismo potente de este régimen del capitalismo que –se ve más bien con las crisis, las catástrofes financieras, etcétera, en el sentido de la desestructuración, la desregulación de las protecciones o sea que no creo que se pueda ser extremadamente optimista, pero al mismo tiempo hay quizá capacidades de resistencia o posibilidades de encontrar maneras de conciliar esta suerte de puesta en movilidad de la sociedad con nuevas formas de protección y de seguridad. Eso es más bien una pregunta que se puede plantear y una certeza que se puede tener.


Clarin - 15 de agosto de 2012

LOS DESAFIOS PARA LA EDUCACION SUPERIOR EN AMERICA LATINA: “Hace falta una nueva reforma”






En esta entrevista, el investigador Norberto Fernández Lamarra describe cómo inciden las desigualdades sociales en los sistemas universitarios de la región y propone “crear un espacio latinoamericano de educación superior para defendernos de los colonialismos”.


“Si bien en la mayoría de los países latinoamericanos las políticas universitarias han tenido en los últimos años un carácter prioritario y las matrículas han crecido, las desigualdades sociales en las casas de estudio aún persisten y en algunos casos se han incrementado.” El presidente de la Sociedad Argentina de Estudios Comparados en Educación, Norberto Fernández Lamarra, se basa en ese diagnóstico para plantear la necesidad de crear un espacio latinoamericano de educación superior y desarrollar “una nueva reforma universitaria” para antes de 2018, cuando se cumplirá un siglo de la histórica reforma surgida en Córdoba. Lamarra es vicepresidente del Consejo Mundial de Educación Comparada y director de Posgrados de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
–¿Qué mirada tiene sobre los distintos modelos de educación superior a nivel regional? –A pesar del crecimiento en la matrícula universitaria, América latina aún mantiene y en algunos casos ha incrementado una situación de injusticia, castigando a los sectores sociales más bajos. Tomemos el caso de Brasil. Allí la desigualdad se da en el acceso a la educación. Los chicos de bajos recursos no logran ingresar en la universidad pública, porque compiten en el examen vestibular con quienes vienen de enseñanzas medias de mejor calidad. Entonces terminan en universidades privadas baratas y de muy baja calidad. En México pasa algo similar, el problema también está en el acceso. Y los estudiantes de bajos recursos terminan en lo que llaman universidades “patito”, de baja calidad. Un caso más injusto todavía, inexplicable en democracia, es el de Chile, que ha mantenido el sistema elitista de la dictadura.
–¿Qué otros modelos latinoamericanos pueden ponerse en debate? –Cuba y Venezuela. Con el sistema de municipalización de la educación, Cuba ha alcanzado el nivel de escolarización casi de Estados Unidos, alrededor del 65 por ciento de los chicos en edad universitaria están en la universidad y se gradúan. El problema es que no hay trabajo para todos, y muchos terminan en áreas que no se relacionan con lo que han estudiado. Por otro lado, el modelo de la universidad bolivariana ha ampliado notablemente el acceso a las universidades venezolanas, que eran bastante restrictivas. En los dos casos, el interrogante es la calidad. En la Argentina, el interrogante es la retención. Para Brasil, es ver si el sistema público puede recibir no sólo a los de clase media y alta sino también a los sectores más castigados. Para Chile, donde un joven se gradúa con una deuda equivalente a un departamento, el desafío es terminar con la herencia de la dictadura.
–¿Cuáles cree que son las virtudes y debilidades del sistema universitario argentino? –Argentina es el único país en América latina que tiene en su área urbana una red tan significativa de universidades nacionales, además de tener por lo menos una universidad pública en cada provincia. Nuestra gran virtud es que recibimos a los sectores medios y bajos en la universidad, pero el mayor problema es que no los acompañamos adecuadamente para que avancen en los estudios y se gradúen. Hasta los últimos años estábamos acostumbrados a atender a poblaciones relativamente homogéneas e integradas, con una formación pareja, pero ahora llegan a la universidad chicos de sectores medios bajos, en su mayoría primera generación de estudiantes universitarios. Nuestra responsabilidad es lograr que estos sectores también puedan graduarse, todo un desafío de política universitaria.
–¿Cómo enfrentar ese desafío? –En primer lugar, debemos pensar que con la universidad estamos formando para 2030, debemos pensar en el largo plazo. Las universidades deben ayudar a mejorar la escuela secundaria. Esto es prioritario. El país necesita buenos graduados del nivel medio, sigan o no en la universidad. La deserción en la enseñanza media se debe a factores sociales y económicos, pero también a cierto desinterés. Exagero con lo que digo, pero materia más, materia menos tenemos el mismo colegio que en 1862 creó el presidente Mitre para formar a las elites dirigentes. Luego se incorporaron los sectores medios, sobre todo con el radicalismo, y luego, con el peronismo, los sectores más bajos. Llegamos a los últimos cuarenta años, con dictaduras, políticas neoliberales y errores de la democracia que nos dejaron importantes sectores marginados. Para estos sectores hay que diseñar una escuela que los atrape para que puedan terminarla, ahora que es obligatoria.
–¿Cuáles deberían ser los pasos siguientes? –Hay que pensar a qué universidad van a entrar, ¿a una que los expulse en el primer o segundo año? Hay que recibirlos en una universidad que les ayude a dar el paso hacia modalidades del conocimiento que lamentablemente no recibieron. Otro punto es repensar el modelo universitario. En muchos casos estamos usando el modelo histórico de la UBA, de Córdoba, y debemos pensar un modelo más inclusivo. Hay que repensar los planes de estudios, tenemos todavía una universidad basada en la estructura de las disciplinas. Es decir, empezamos por los fundamentos, por lo teórico. Y para quienes tienen debilidades en su formación, empezar por lo teórico no es lo más fácil ni lo más atractivo. Lo teórico puede incorporarse gradualmente para complejizar lo inicial. Hay que repensar la duración de las carreras, hoy tenemos carreras de cinco o seis años con una duración promedio de graduación de ocho o nueve años. Podemos discutir títulos previos al grado. Todos estos temas son muy complejos de llevar a la práctica, pero hay que a debatirlos. Los universitarios no estamos acostumbrados a debatir sino a defender nuestros compartimentos.
–Volviendo a una mirada regional, ¿en qué situación está el debate universitario en los países latinoamericanos? –En América latina ha avanzado mucho el mercado sobre la universidad, pero todavía tenemos reflejos de la Reforma de 1918. El gran compromiso que tenemos los académicos latinoamericanos para antes de que se cumpla el siglo de la reforma es tener la propuesta de una nueva reforma que tome los principios básicos de los estudiantes de Córdoba, pero con propuestas de un nuevo mundo. Para eso tenemos que crear un espacio latinoamericano de educación superior, para poder defendernos de los embates de los colonialismos. Tenemos que unirnos, no para rechazar al resto del mundo, sino para aceptarlo desde nuestro propio pensamiento. Necesitamos nuestro propio proyecto.
Entrevista: Agustín Saavedra.

martes, 14 de agosto de 2012

Alarma en la isla de los benditos: la gestión alemana de la crisis pasa factura a la propia Alemania


Michael R. Krätke




Decir las cosas tal y como son. Caer en este atrevimiento es llamar al ostracismo social en Alemania, el país de los ilusionistas. “¿Crisis? ¿Qué crisis?”, se preguntan los ciudadanos de la República Federal Alemana mientras señalan con el dedo al resto de Europa. La crisis es cosa más bien de los demás, no nuestra. A nosotros nos va estupendamente. 2011 fue un año récord. Por vez primera el volumen de las exportaciones alemanas a todas las regiones del mundo rompió todos los récords y alcanzó cifras billonarias. Alemania es una isla en auge económico rodeada por la miseria de los países vecinos, que uno tras otro caen en la crisis.

Alemania logró escapar de la crisis económica mundial de 2008-2009, pero se dejó la piel en el proceso. La canciller de hierro rescató bancos en quiebra y autorizó inyecciones económicas a la industria alemana como el llamado Abwrackprämie, que facilitaba la adquisición de nuevos automóviles. Gracias a estas medidas el país de las virtudes incrementó su deuda estatal a la considerable suma de 2'1 billones de euros. A pesar del crecimiento económico actual muchos ciudadanos alemanes contemplan con ansiedad la llamada eurocrisis. La superioridad económica del “modelo Alemania” no parece ser inmune a la duda.

Los programas de austeridad impuestos por Alemania a los países de la Eurozona han conducido a ésta y más allá a una depresión económica. La economía de la mayoría de los países PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) está en dramático declive y el resto de la Unión Europea no sale del atolladero de la crisis. La consecuencia es que los países más endeudados de la Unión Europea pueden hacer cada vez menos lo que, según la lógica del modelo exportador alemán, de hecho deberían hacer: reducir la importación a crédito de las mercancias de calidad de la industria alemana y preocuparse por obtener crecientes ganancias y plusvalías en la exportación.

¡No temáis!

Ya el año pasado el ritmo de las exportaciones alemanas aflojó, aunque una fuerte caída de las exportaciones como la de Grecia (en torno al 13%) y Portugal (9'5%) sigue siendo una excepción y ambos casos apenas desequilibran la estrategia exportadora alemana. El 2012 está siendo mucho peor. Las exportaciones alemanas hacia los países europeos en crisis caen en picado, especialmente hacia España e Italia. Desde el mes de abril las exportaciones alemanas a todos los estados europeos retroceden sin excepción, de media del 3'6 al 4% con respecto a los meses anteriores. El mes de junio ha causado alarma porque la producción industrial alemana destinada a la exportación bajó hasta los niveles del estallido de la crisis en el 2009. El índice de gestores de compras manufacturero de Alemania se hundió en torno al 0'5% y el de toda la economía privada –incluyendo el sector servicios– en torno al 0'8%, alcanzando así sus niveles más bajos desde 2009. El motivo fue que los pedidos para la exportación retrocedieron tanto como en el mes de abril de 2009: un indicio de cómo la recesión y el estancamiento de los países del sur de Europa puede saltar las fronteras y llegar también a Alemania. En el 2009 todavía el 62'3% de las exportaciones alemanas se destinaban a países de la Unión Europea, en el 2010 esta cifra cayó hasta el 59'97%, y el año anterior lo hizo hasta el 59'1%.

Pero se nos repite: ¡no temáis! Aunque seguimos siendo, hoy como ayer, el estado industrial de todo el mundo más dependiente de sus exportaciones, nuestras oportunidades de futuro se encuentran en los países emergentes con sus imponentes índices de crecimiento. En China, en India, en Brasil, en Rusia o también en Turquía seguiremos teniendo a partir de ahora las ventas que necesitamos para mantener a pleno rendimiento la máquina exportadora alemana. La historia está a nuestro favor, sobre todo si lo vemos desde el punto de vista de la estrategia exportadora. Pero esto no es más que una vana ilusión si tenemos en cuenta el estado de la economía mundial actual.

Sin buenas noticias

La industria alemana no sólo se abre paso en los mercados europeos, sino en todo el mundo. Mientras en algunos puntos del planeta la actividad comercial aún registra ganancias, se reduce el superávit de la balanza comercial en términos generales. Hasta un tercio de este superávit en sus exportaciones lo consigue Alemania con sus socios de la Unión Europea –de los cuales sólo el 12'3% con estados de la zona euro–, los dos tercios restantes con países de fuera de la UE, pero muy especialmente con el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que hace tiempo que no parece estar dispuesto a quedar relegado a un segundo plano.

Sólo unos cuantos ejemplos para mostrar cómo se extiende la depresión: Brasil vive de las exportaciones, especialmente de las exportaciones de materias primas, para las cuales China constituye su principal mercado. Al ralentizarse el crecimiento y bajar los precios de las materias primas, el crecimiento de Brasil se encogió también del 7'5% en 2010 al 2'7% en 2011. Aunque Brasil es para Alemania un socio comercial pequeño (el 1'1% de las exportaciones del año pasado se destinaron a allí), se trata del más importante de Sudamérica. La proporción del subcontinente en las exportaciones alemanas es del 2%, con tendencia a la baja.

India, como socio comercial para la República Federal mucho más relevante que Brasil, crece desde comienzos de 2012 a un ritmo tan lento como el de hace nueve años. Su tasa de crecimiento ha caído al 5% este año en comparación con el mismo semestre del año anterior debido a que su industria de procesamiento de componentes se debilita con la crisis.

El enfriamiento de China puede observarse ya desde el 2010. Al país asiático se le pronostica este año un crecimiento del 7'6%, el valor más bajo desde 1999. El índice de gestores de compras para la industria china cayó en picado en mayo y alcanzó su valor más bajo en lo que va de año, a lo que el Banco Central chino respondió con una rebaja de la tasa de interés preferencial. Que bajo estas circunstancias también desciendan las importaciones chinas apenas sorprende a nadie. De ello se concluye que no hay buenas noticias para Alemania, pues la República Popular China, con un porcentaje de exportaciones del 6'1%, es el quinto mayor socio comercial de Alemania. Además, desde comienzos de año se estancan las importaciones de China en Alemania, causando irritación en el lado chino. En el comercio con China Alemania registra hasta la fecha un fuerte déficit. Al principio se trató de una ventaja para los chinos. Pero de irse al traste el intercambio de mercancías con Alemania, a China no le faltan alternativas: lo que ofrece la industria alemana también lo pueden ofrecer con muy pocas excepciones los proveedores japoneses o surcoreanos.

En abril y mayo una delegación del Fondo Monetario Internacional visitó Alemania y recomendó al gobierno alemán un paquete de “reformas estructurales”, del que, dicen, debería ayudar a los mercados internos alemán y europeo.


Sinpermiso - 5 de agosto de 2012
  

San Martín, entre el mito y la historia



Por 
Alberto Lettieri. Historiador
 



Al cumplirse 161 años de su muerte, nuestros conocimientos sobre San Martín como sujeto histórico son acotados. ¿Mason o clerical? ¿Republicano o monárquico? ¿Blanco o mestizo? ¿Americanista o espía al servicio de Inglaterra? Las controversias se reproducen con el paso del tiempo, sin que a menudo resulten concluyentes los argumentos presentados.
Nacido en Yapeyú en 1778, su familia se trasladó poco tiempo después a Buenos Aires, para emprender finalmente su regreso a España. Los datos biográficos son confusos e incompletos. La mayor parte de su vida permanece en las sombras. Sin embargo, apenas 12 años entre su retorno a Buenos Aires en 1812 y su retiro definitivo de la vida pública en Perú, en 1823, fueron suficientes para proveer de contenido a un mito que se originó en 1887 con la publicación de la Historia de San Martín y de la emancipación Sud-Americana, de Bartolomé Mitre, y que reconoce diversas reformulaciones entre 1930 y 1955 impulsadas por el revisionismo. A partir de su partida del territorio americano nuevamente las sombras se adueñan de su existencia hasta el momento de su defunción.
La construcción del mito. Fue en principio la pluma ágil y voraz del fundador de La Nación la encargada de delinear los rasgos del San Martín mítico, con la finalidad de proveer consistencia histórica al modelo sociopolítico del liberalismo oligárquico. Para ello, Mitre desarrolló un relato pedagógico y moralizador sobre la trayectoria de un héroe cuya finalidad excluyente identificaba con la independencia americana. Su San Martín no era un “político en el sentido técnico de la palabra”, sino un “hombre de acción” que prefería abandonar la lucha antes que derramar sangre de hermanos. De todas formas, esto no privó a su biógrafo de adjudicarle consideraciones sobre el modelo social y político coincidentes con la opinión de la oligarquía porteña. En efecto, Mitre se permitió aseverar que para San Martín resultaba “imprudente fiar al acaso de las fluctuaciones populares, deliberaciones que debían decidir de los destinos, no sólo del país, sino también de la América en general”, prefiriendo decidir “entre pocos lo que debía aparecer en público como el resultado de la voluntad de todos”.
El relato paradigmático de Mitre consiguió mantener su vigencia hasta el presente, aun cuando no faltaron nuevas formulaciones que lo pusieron en cuestión. En la década de 1930, un San Martín en el que se subrayaban sus rasgos militares, nacionales y, en ocasiones, su marcada fe católica, postulada por el revisionismo de la época, entró en competencia con la versión liberal y laica precedente. Los años del primer peronismo permitieron adicionarle una dimensión nacional y popular, que presentaba al general Perón como su heredero natural. Pese a sus contradicciones, liberales, revisionistas y peronistas coincidieron en presentar a San Martín como mito, despojado de encarnadura histórica.
Una vez cristalizadas estas construcciones, el interés historiográfico decayó, y sólo en los últimos años se reavivaron antiguas discusiones sobre su condición de agente inglés, su adscripción masónica o la autoría de su plan de operaciones. Desde el campo reaccionario Natalio Botana le reprochó no haber podido emular a Washington –“padre constituyente” y presidente de Estados Unidos–, y el paladín de los kelpers, el inefable Luis Alberto Romero (¡tan luego él!), puso en duda su compromiso con la causa nacional, definiéndolo como un liberal español.
Críticas y claves. Pese a todo, contamos con elementos de juicio que permiten descartar la tesis del apoliticismo de San Martín. Desde su llegada a Buenos Aires se advierte su interés por participar del juego político a través de la fundación de la Logia Lautaro, el desplazamiento del Primer Triunvirato y la convocatoria de la Asamblea del Año XIII.
Si bien es cierto que San Martín evitó tomar partido en las disputas facciosas, asumió con satisfacción la Gobernación de Cuyo y mantuvo fluida correspondencia con sus representantes en el Congreso de Tucumán, instándolos para concretar la sanción de la Independencia.
San Martín aseguraba que los pueblos debían regirse con “las mejores leyes que sean apropiadas a su carácter”. Por ese motivo, si bien mantuvo el sistema de gobierno cuyano heredado de la administración colonial, le impuso un dinamismo inédito. Protegió la manufactura local aplicando medidas proteccionistas sobre vinos y aguardientes, estimuló la creación de empleo y las mejoras salariales. Necesitado de hombres, dispuso la liberación de esclavos con el único compromiso de combatir hasta terminada la guerra, y garantizó derechos a los pueblos originarios
Su gestión instrumentó un fuerte control social, que incluyó la supervisión de correspondencia, la inspección de viviendas y una estricta vigilancia sobre el pago de impuesto. Se controló a los trabajadores por medio de una libreta de trabajo que debía ser firmada por el empleador, a quien se le exigía a su vez estar al día con los salarios.
Aun siendo un convencido monárquico, no dudó en definirse como “un americano republicano por principios e inclinación”, cuando le pareció conveniente. Este pragmatismo tenía límites precisos, ya que estaba subordinado al logro de sus objetivos: sancionar la independencia y garantizar la integración americana. Por esta razón demostró interés en alcanzar un acuerdo con Artigas y la Liga Federal para propiciar la unidad territorial en 1815, y no dudó en disponer en su testamento la entrega de su sable al “General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tentaban de humillarla”.
San Martín, hoy. La reconstrucción de esa dimensión histórica de San Martín permite poner en cuestión las construcciones míticas. Partidario de una drástica centralización política, sus acciones y reflexiones revelan una matriz común a la mayoría los caudillos federales: esto se advierte en su apuesta a un disciplinamiento de la mano de obra combinado con la expansión del trabajo y una justa remuneración; su preferencia por la autoridad monárquica, el orden fiscal y la garantía de justicia para todo el cuerpo social.
San Martín coincidía con Rosas al identificar a la guerra y la indisciplina de las clases propietarias como principales causas de la anarquía argentina, y como éste apostó a la subordinación de las clases acomodadas al poder político, la pacificación a través de la restricción de la actividad política y la concreción de la unidad territorial. Estas coincidencias se reflejaron, por ejemplo, en su apoyo a la celebración de acuerdos con Artigas, para garantizar la paz y la independencia, o bien en su alta valoración de la gestión del Restaurador.
Naturalmente, este San Martín real no ofrecía la encarnadura apropiada para dotar de consistencia histórica a un modelo liberal, porteñista y dependiente. Por esta razón el fundador de La Nación no dudo en despojarla de su contenido histórico, para luego soldarla en el bronce del ideario oligárquico. El desmonte de estas construcciones ideológicas y educativas que sustentaron un modelo injusto y excluyente constituye un compromiso moral e intelectual que venimos afrontando con el fin de construir las nuevas bases de sustentación de un modelo nacional, popular y democrático. En consonancia con esto, y debido al papel asignado dentro del panteón oficial, también en el caso de San Martín la tarea de la hora consiste en desmontar el mito y recuperar la historia.

“El gran problema” en la política es “no encontrarle el marco teórico al post neoliberalismo”



La Presidenta habló ayer junto al Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y advirtió que los políticos necesitan nuevas herramientas teóricas para tomar decisiones, porque de lo contrario éstas las toman “los mercados y los directorios de los bancos”.
Estimó que el concepto de capitalismo se fue “distorsionando” y que el actual “no es un verdadero capitalismo, sino que es el capitalismo del casino, el especulativo, basado en salvar bancos y no en salvar a las sociedades”.
Tras describir la política de desendeudamiento aplicada desde el año 2003 en la Argentina, la Presidenta dijo que “los del ‘club de los endeudadores’ nos dicen por qué no nos endeudamos” y que ella considera que “lo haremos en la medida en que las tasas nos convengan y sean para proyectos de infraestructura”.
La Presidenta expuso sobre el tema en la apertura del seminario sobre “Políticas para superar el endeudamiento soberano” organizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires junto a la Asociación Internacional de Economía, que se inauguró con una disertación del Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en el Museo del Bicentenario.
La Presidenta también mencionó la política de “austeridad” que se impulsa principalmente en Alemania para salir de la crisis europea, y opinó que “es una ridiculez pretender resolver el problema de la deuda con políticas de austeridad”. Opuso a ese concepto la política argentina de “sostener la demanda agregada” lo cual derivó en crecimiento y en inclusión social. Cuestionó al actual “capitalismo especulativo basado en salvar a los bancos y no en salvar a las sociedades” y se preguntó “para qué quieren salvar a los bancos si encuentran a la gente muerta de hambre”, lo que “es casi un suicidio colectivo”. Coincidió con Stiglitz al sostener que la responsabilidad por los endeudamientos es no sólo de los deudores sino principalmente de los acreedores, porque ellos “tienen el expertise y deben saber quiénes pueden devolver el dinero y quiénes no”.
“Ahora –siguió- con la nueva hegemonía, ante la falta de contrapesos, se derivó en una suerte de degeneración o distorsión del capitalismo, que pasó de concebir a la producción con valor agregado con ciencia y tecnología” a convertirse en “una mera especulación donde se cree que el dinero se reproduce a sí mismo”. Consideró que en “el seno del G20 es donde más se ha advertido el problema de liderazgo”. “El gran problema que estamos teniendo en la política –definió- es no encontrarle el marco teórico al post neoliberalismo” porque “siempre hubo un marco teórico asociado a determinado sistema de poder político del mundo”.
Añadió que “el principal drama es que no tenemos un marco teórico dentro de la política y para los políticos, porque si no toman decisiones” quienes ejercen los gobiernos “las decisiones las toman los mercados o los directorios de los bancos”. Por ello indicó que “nos está faltando un nuevo marco teórico que dé cuenta de las nuevas necesidades que surgen de reformular el capitalismo, que se ha distorsionado de una manera atroz”.
Afirmó que en la Argentina, la crisis del 2001 también se pudo resolver porque se desarrolló en “un marco democrático que impidió que fuera mucho más grave”.
Insistió en que frente a la crisis de los países centrales, América del Sur tiene que hacer un “’scrum’ muy fuerte” porque está “frente a una gran oportunidad, ya que nunca llegamos a una situación de tanta unidad, por lo que hay que profundizar la integración, que puede ser uno de los grandes desafíos, que no sólo ayuden a América del Sur sino también a la economía mundial”.

Fuente: Juventud Informada

lunes, 13 de agosto de 2012

Paraísos de la evasión

 
 Una comisión de investigación del Senado norteamericano acababa de revelar en un informe de más de 300 páginas las actuaciones poco claras del banco. Una investigación abrumadora: Hsbc no sólo ha favorecido la evasión fiscal, sino que ha cerrado los ojos ante prácticas criminales. Ha mirado para otro lado ante el blanqueo de dinero y el tráfico de drogas y de armas en México, los lazos con el terrorismo en Arabia saudita, o el financiamiento de armas en Sudán o en Irán.
Cómo no establecer una relación? La semana pasada estallaba un nuevo escándalo. Tras Goldman Sachs, JP Morgan, Barclays, UBS, era el turno de HSBC de ser atrapada con las manos en la masa. Una comisión de investigación del Senado norteamericano acaba de revelar en un informe de más de 300 páginas las actuaciones poco claras del banco. Una investigación abrumadora: HSBC no sólo ha favorecido la evasión fiscal, sino que ha cerrado los ojos ante prácticas criminales. Ha mirado para otro lado ante el blanqueo de dinero y el tráfico de drogas y de armas en México, los lazos con el terrorismo en Arabia saudita o el financiamiento de armas en Sudán o en Irán.
Más de 60.000 cuentas ligadas sólo a su filial mexicana han encontrado la hospitalidad en las islas Caimán. Del 41% de esas cuentas el banco no tenía prácticamente ninguna información, no hacía ningún control, a pesar de las puestas en guardia de numerosos responsables insistiendo en los riesgos inmensos de blanqueo de dinero de la droga. Pillada con las manos en la masa, la dirección de HSBC se ha declarado “profundamente conmovida”, ha presentado sus excusas a sus asalariados y a sus clientes, despedido algunos empleados y prometido cooperar plenamente con las autoridades estadounidenses.
Una vez más, el asunto puede terminarse con una multa récord, que excluya cualquier otro castigo. Y se pasará a otra cosa. El domingo 22 de julio, una fundación independiente, Tax Justice Network, publicaba en The Observer un amplio estudio sobre la evasión fiscal y los paraísos fiscales. Dirigido por un antiguo economista jefe de MacKinsey, James S.Henry, el estudio ha intentado delimitar el “agujero negro” cada vez más importante de las finanzas mundiales, el precio real del off shore. En su opinión, todo lleva a subestimar la amplitud de esta evasión fiscal. Las estadísticas de las diversas organizaciones internacionales –FMI, Banco Mundial, Banco de Pagos Internacionales– llevan a evaluar los activos financieros ocultos en los paraísos fiscales en alrededor de 17 billones de euros. Según sus estimaciones, las cifra es más bien de alrededor de 25,5 billones de euros. Esto representa más que la suma del PIB de los Estados Unidos y Japón. E insiste: “Se trata justo de la riqueza financiera. Una buena parte de los activos invertidos en el sector inmobiliario, los yates, las escuderías de carreras y tantas otras cosas que cuentan para las grandes fortunas son poseídas a través de las estructuras off shore que hacen imposible la identificación de sus propietarios”.
Pero hay otra cifra aún más elocuente: “Un análisis detallado de los 50 primeros bancos privados internacionales revela que a finales de 2010, gestionaban colectivamente más de 15 mil millones de euros de inversiones internacionales por cuenta de clientes privados, incluso a través de los truts y las fundaciones”, señala el estudio. Contrariamente a repetidos desmentidos, el sistema bancario internacional es pues claramente la piedra angular de este sistema de evasión fiscal.
Paraísos desaparecidos en cinco días, el estudio ha localizado todos los grandes nombres de la gestión irregular.
Todos los grandes bancos están ahí. UBS, cuyas prácticas de evasión fiscal y de contabilidad oculta parecen haber sido erigidas en regla de gestión en todos los grandes países está en cabeza. Crédit Suisse y Hsbc, también muy conocidos, le siguen de cerca. Deutsche Bank y BNP Paribas, nuestros grandes bancos europeos, que no dejan de proclamar patentes de honorabilidad, han hecho muchos esfuerzos estos últimos años para subir en la clasificación de la gestión de fortuna. Estaban respectivamente en el puesto 6º y 8º en 2005, en 2010 se encontraban en los puestos 4º y 6º. De forma más anecdótica, la clasificación del banco suizo Pictet en la décima plaza sorprende. Es un muy pequeño banco ginebrino. Pero es cierto que su nombre se encuentra en numerosos negocios franceses de evasión fiscal. Esto explica quizá el asunto.
Pero esta clasificación impone señalar otra cosa. En esta lista de 2010 figuran numerosos establecimientos que han sido socorridos por fondos públicos en 2008 y 2009, como Barclays, ABN Amro, Goldman Sachs, en menor medida BNP Paribas y Crédit Agricole. El engaño de la crisis financiera aparece a la luz del día: los gobiernos han salvado a los bancos sin demandarles la menor contrapartida, ni siquiera cerrar sus filiales en los paraísos fiscales. En 2010, continúan prosperando en esta actividad. ¡Y de qué forma!
En cinco años, sus activos gestionados por cuenta de su clientela internacional casi han sido multiplicados por 1,5 pasando de 9 a 15 mil millones de euros de activos gestionados. Los efectos de la mundialización, sin duda.
Los paraísos fiscales, sin embargo, como subraya el estudio, no son muy a menudo más que estructuras de tránsito, lugares de paso. Pues si las grandes fortunas buscan la opacidad y el secreto para huir de los impuestos y las tasas, quieren al mismo tiempo gozar de mejores garantías para proteger sus haberes. Quieren la seguridad del derecho y de la ley. Y sólo los grandes países desarrollados pueden aportarles esa seguridad.
Los verdaderos paraísos fiscales no son las islas Caimán o las islas Vírgenes, sino Londres, Suiza, Luxemburgo y Nueva York, recuerda el estudio. “Tenemos aquí la estabilidad. Estabilidad del régimen jurídico y fiscal y estabilidad política, económica y social, lo que es muy importante para los inversores”, recordaba Fernand Grulms, presidente de Luxemburg for Finance, citado por Nicholas Shaxson, en su muy completa obra sobre los paraísos fiscales.
Un sistema opaco para los no iniciados. Los grandes bancos se han convertido en expertos en estas prestaciones a medida, ofreciendo a la vez los mejores consejos fiscales, jurídicos y de inversión, sabiendo pasar de un fondo a otro, de una plaza a otra en la más absoluta discreción, para el mayor provecho mutuo de su establecimiento y de sus clientes. La investigación realizada por Barclays antes de consentir un préstamo de 13,6 millones de euros a su nuevo cliente Ziad Takieddin es, a este respecto, un modelo del género. Ahí donde la Justicia habría, sin duda, tardado años para descubrir la geografía del capital del intermediario en los mercados de armas, no han sido precisas más que algunas semanas al banco británico para hacerse cargo de la situación y realizar la investigación. Lo que se suponía se verifica: el sistema no es opaco más que para los no iniciados.
Pero los bancos navegan por él sin grandes dificultades. La conclusión de la investigación realizada por el Barclays ilustra en qué medida la evasión fiscal, la mentira, la corrupción son ya factores normales en el mundo bancario: “Como se puede esperar para un cliente de la naturaleza de Ziad, sus haberes son guardados por medio de estructuras off shore, aunque sea, él y no un trust, el beneficiario directo de cada una (…). Debido a su residencia [fiscal] en París, la estructura de sus propiedades de activos es un poco compleja”, observaba el Barclays, antes de concluir que el nuevo préstamo pasaría por una estructura en las Islas Vírgenes.
Pero hace tiempo que los bancos han aprendido a cerrar los ojos. Tras haber acogido desde comienzos de los años 1970, a los dictadores africanos o de los países subdesarrollados que reconvertían (en semanas o incluso horas) en haberes personales los créditos obtenidos por su país, dejando las deudas a su población, han abierto los brazos a todos a partir de los años 1980, a favor de la liberalización de los mercados de capitales y de la bajada de los impuestos, queridos por Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Sean fundadores de Silicon Valley, propietarios de grandes grupos, deportistas, oligarcas rusos o narcotraficantes, todos son bienvenidos.
Son el 1% beneficiario de la mundialización. En un segundo estudio sobre las desigualdades, la fundación Tax Justice Network recuerda los trabajos del economista Thomas Piketty, de la escuela económica de París, y de Emmanuel Sáez, de la Universidad de Berkeley, sobre las rentas en los Estados Unidos entre 1980-2010. Durante ese período, las rentas del 1% más rico se han duplicado, las del 0,1% más rico se han triplicado y las del 0,01% más ricos se han cuadruplicado. Durante ese tiempo, el 90% restante ha perdido más del 5% de rentas.
El economista Paul Krugman ha denunciado desde hace mucho esta máquina de hacer desigualdades que amenaza la economía, la cohesión social, incluso la democracia. Mientras que hasta ahora la consideraba como herética, la Ocde está convirtiéndose a la tesis. En su último informe sobre la economía americana, la organización subraya que “las desigualdades de rentas y la pobreza son allí de las más elevadas de toda la zona Ocde.” (…)
Para disminuir a la vez las desigualdades de rentas y las distorsiones de la asignación de los recursos, sería necesario limitar progresivamente los gastos fiscales que favorecen las altas rentas de forma desproporcionada”. Esto significa una pequeña revolución para una institución hasta ahora defensora de la ortodoxia.
Países deudores que son acreedores. Pero el precio de esta opacidad financiera y estas desigualdades no se detiene ahí. Estas disparidades se hacen cada vez menos tolerables en el momento en que sólo se habla de recesión, de deudas, de recortes en los presupuestos sociales y de educación. James Henry ha hecho el cálculo: sobre la base de un rendimiento del 3%, las rentas de los miles de millones disimulados al fisco, si fueran impuestas al 30%, reportarían entre 155 y 225 mil millones de euros a los gobiernos.
Esas sumas, por su parte, faltan primero a los países no occidentales. La evasión que han conocido América latina, África o Asia desde hace más de treinta años es espectacular.
“Los 139 países de rentas más bajas en el mundo que son considerados como tradicionalmente deudores netos, muestran, según las estadísticas oficiales, una deuda externa de 4,9 billones de euros, a finales de 2010. Pero si las reservas en divisas extranjeras y las cuentas exteriores, incluyendo off shore, de sus ricos ciudadanos son incluidas, la imagen se invierte totalmente: son acreedores netos del resto del mundo por entre 12,2 y 15,8 billones de euros. El problema es que los activos están en manos de un pequeño número de individuos ricos mientras que la deuda es soportada por el conjunto de la población de su país”, señala James Henry.
Las grandes fortunas y los bancos han llegado a un nivel de poderío tal que ellos organizan el sistema en su único beneficio, exigiendo a los políticos los mejores servicios y las mejores protecciones, sin aceptar pagar el precio, como insiste Thomas Piketty. Al mismo tiempo, son los mismos que, a través de los bancos, de los hedge funds, de los fondos de inversión, gracias a las masas de capitales que han acumulado durante estos tres decenios, organizan la desestabilización de la zona euro, y protestan contra la amplitud de las deudas.
En el momento en que Europa corre a su ruina, en que incluso los gastos sociales y de educación son considerados como lujos insoportables, la cuestión de la recuperación del control de esos agujeros negros financieros organizados por las finanzas no puede ser eternamente diferida.
Fuente: Miradas al Sur