lunes, 20 de julio de 2020

El poder económico bajo la lupa

La reacción de la conducción política del establishment, las controversias por el tuit de CFK y el debate sobre la burguesía

La respuesta de las cámaras que agrupan a grandes empresas ante la propuesta de expropiación de Vicentin es un ejemplo contundente del papel de conducción política de los principales grupos económicos. También es la prueba de la carencia de la vocación de ser partícipes de un proyecto de desarrollo nacional.

Las controversias políticas y mediáticas que provocó el tuit de Cristina Fernández de Kirchner recomendando mi artículo del domingo pasado dejaron al descubierto dos debilidades del debate público:
* La dificultad para hablar, indagar y cuestionar al poder económico.
* El temor en diferentes ámbitos a reflexionar, estudiar y criticar a los grupos Clarín y Techint.
El análisis preferido de editorialistas y comentaristas fue la supuesta intención de CFK de marcarle la cancha de ese modo a Alberto Fernández.
Las interpretaciones políticas son libres pero los hechos no.

Cualquier tuit o expresión de CFK son inmediatamente publicados en los portales de Clarín, La Nación e Infobae. Les sirve para convocar audiencias y continuar la persistente tarea de demonizarla.
El primero que subió ese domingo a la red del pajarito fue el artículo "la conducción política del poder económico" y fue ignorado con un potente silencio.
El segundo publicado 5.28 horas después, en cambio, en tono de humor con referencia a la mulita y los silobolsas , tuvo amplia difusión en esos medios de comunicación, obviamente para aumentar aún más –si eso es posible- la tirria contra ella, el kirchnerismo y cualquier cosa que comience con la letra K.
Recién tres días después hubo una decisión de qué hacer con ese primer tuit. Y la resolución fue utilizarlo para insistir con la estrategia de dividir el frente político que gobierna, con el objetivo explícito de que Alberto Fernández rompa con su vicepresidenta.
Ese tiempo transcurrido y esa decisión mediática ratifica el contenido fundamental del artículo en cuestión: quiénes son los dos miembros del establishment que ejercen la conducción política del poder económico.
La tapa de Clarín del miércoles pasado fue la orden de largada para encolumnar al resto, que obediente y con eco afinado repitió esa línea editorial.

Con muy pocas excepciones en el dispositivo de medios dominantes, los análisis no incluyeron la discusión acerca del poder económico, su responsabilidad en las sucesivas crisis de los últimos 40 años, la oposición a modelos económicos de desarrollo con inclusión social y, fundamentalmente, no se mencionaron a los dos protagonistas principales: Techint y Clarín.

Deducción

Como CFK no precisó a quienes se refería al final del tuit con la convocatoria "para entender y no equivocarse", lo que se puede deducir con evidencias es que el tema de las corporaciones le parece más importante que las especulaciones políticas. Puede ser que le interesó "la discusión teórica" sobre las corporaciones, como escribió Guido Carelli Lynch en una crónica en Clarín.
Ese interés se comprueba recorriendo su cuenta de Twitter y viendo que la intervención anterior había sido un retuit de uno de la periodista y escritora María Seoane. El comienzo de ese tuit dice: "Periodistas: 'ser independiente del poder' no lo es solo del poder político sino también de las corporaciones…".

Otra pista para deducir cuál fue la motivación de CFK es recordar la presentación del libro "Sinceramente", en el predio de la Sociedad Rural cuando, con Alberto Fernández sentado en primera fila, rescató la figura de José Ber Gelbard.
En ese encuentro , cuando todavía no se había anunciado la fórmula ganadora de las elecciones presidenciales, propuso "un contrato social que involucre a todos: empresarios, dirigentes sindicales, un ciudadano que es operario, cooperativistas, una persona que tenga un plan de trabajo". Para agregar que "es necesario que todos pongamos el esfuerzo".
En su discurso hizo particular hincapié en el sector empresario al sostener que "hacen falta dirigentes empresarios que piensen la economía como instrumento de desarrollo del país y no solamente personal". Señaló que "para que una empresa sea más grande tienen que ganar todos y comer todos, si no es muy difícil". En esa instancia, recordó a Gelbard a quien calificó como "el último gran empresario".
Puede ser que la realidad de los hechos sea más aburrida y menos estruendosa que las crispadas especulaciones políticas.

Burguesía

La pirotécnica política de estos días desplazó entonces el debate central: cómo transitar el camino del desarrollo nacional, como ha intentado en varias oportunidades el peronismo en el poder, sin el sujeto económico privado dinámico del capitalismo: la burguesía, que teniendo en cuenta su recorrido en la economía argentina puede definirse como fallida .
Mario Rapoport, economista e historiador, ha explicado en más de una oportunidad que la debilidad de la burguesía nacional tiene su raíz en componentes históricos cuando la elección del librecambio se impuso en el momento de la conformación de la Argentina moderna, dejando una marca que aún conserva un considerable poder ideológico.
En ese entonces los intereses y grupos de poder hegemónicos durante la denominada Organización Nacional impusieron al liberalismo económico como la piedra angular del progreso argentino.
Rapoport precisa que de ese modo se desechó la posibilidad de un desarrollo económico integral mediante la protección de la industria local y, de esta manera, las clases dominantes argentinas rechazaron el camino proteccionista que, por el contrario, fue adoptado por países como Estados Unidos y Australia, y prefirieron un país para pocos ligado a la producción primaria.
Esto se traduce en conductas rentísticas, ya sea proveniente del campo o de recursos naturales no renovables.

Empresarios

Un dato periodístico que colabora para una mejor comprensión de la identificación de los grupos Techint y Clarín como conducción política del poder económica es precisar dónde surgió esa caracterización.
No fue del mundo de la política, ni del oficialismo ni de la oposición, de otros periodistas, sindicalistas, sociólogos o economistas. Surgió del interior del mundo empresario.
Algunos hombres de negocios están cansados de ser arrastrados a disputas políticas por cuestiones que tienen que ver exclusivamente con intereses de esos dos grupos económicos. Esto no significa que tengan divergencias ideológicas o de modelo económico. Lo que sucede es que algunos ya no quieren participar de batallas políticas permanentes, pero por miedo o por respeto excesivo callan en reuniones de AEA, del Foro de Convergencia Empresarial o de la UIA.
Los empresarios también temen una tapa del diario o una campaña en contra liderada por Clarín. Y otros prefieren el silencio por los abusos de la posición dominante que ejerce Techint en el mercado de laminados de acero (Ternium), que tiene aranceles de protección de la competencia extranjera (en especial de China), cuya consecuencia son precios elevados de ese insumo clave, los cuales padecen automotrices, fabricantes de productos de línea blanca o constructores de desarrollos inmobiliarios.

Tensiones

El escenario del Día de la Independencia, en la Quinta de Olivos, fue una foto, el disparador para identificar por primera vez a esos dos conglomerados como la conducción política del poder económico, lo que quedó demostrado en estos días.
La explicación oficial de esa puesta en escena es que el objetivo era mostrar el acompañamiento de todo el poder político representado por los 24 gobernadores, del G-6 de cámaras del establishment como el rostro del poder económico y de los trabajadores de la CGT. Una exhibición de poder ante una derecha desbocada, que convocaba a banderazos anticuarentena y que estaba lanzada a debilitar el gobierno de Alberto Fernández diciendo que se estaba quedando solo.
Plantear que esa foto era incompleta e insuficiente, puesto que no se puede confiar en que el establishment acompañe un proyecto de desarrollo nacional, cuestión que no debería sorprender, no significa que no exista el G-6 o los grandes empresarios y, por lo tanto, que el gobierno no tenga que dialogar con ellos .
Pero ampliar los participantes de esa foto, con otras representaciones sindicales y otros sujetos económicos (pymes, economía popular, emprendedores, empresas recuperadas) hubiese sido también un mensaje político hacia el establishment y la sociedad.
Las ausencias de pymes y de otras representaciones sindicales fueron reconocidas luego por el presidente Alberto Fernández. Y su convocatoria a construir otro capitalismo, solidario e inclusivo, es la película que ofrece ante la instantánea del 9 de Julio.

Vicentin

La reacción inmediata de las cámaras empresarias del establishment ante la propuesta de expropiación de Vicentin es un ejemplo contundente del papel de conducción política de Techint y Clarín. También es la prueba de la carencia de la vocación de ser partícipes de un proyecto de desarrollo nacional; por el contrario, refleja en forma abierta que son jugadores activos para combatirlo.
Los tres primeros acontecimientos que iniciaron esa confrontación con el gobierno de Alberto Fernández fueron los siguientes:
1. El decreto de prohibición de despidos. Techint fue el primero que lo desafió, provocando que Fernández, sin mencionar la empresa, dijera que son "unos miserables".
2. La propuesta de fijar un aporte extraordinario a las personas muy ricas.
3. La oferta de canje de deuda en default virtual.
El rescate de Vicentin es la más reciente bandera de combate del establishment contra el gobierno.
El Foro de Convergencia Empresarial y AEA, dominados por esos dos grupos, difundieron sendos comunicados muy críticos de la iniciativa del gobierno. La UIA también elaboró uno no tan duro pero igual fue de rechazo, lo que tampoco satisfizo a Techint y por eso apuntó contra su presidente, Miguel Acevedo, por tibio y puso bajo tensión la Junta Directiva de la entidad industrial.
El caso Vicentin, con la promoción de la movilización de sectores medios y altos urbanos a una marcha de rechazo y el despliegue de una campaña fake news sobre la predisposición expropiadora de Fernández, tiene una faceta impúdica: la conducción política del poder económico lidera la defensa de un grupo empresario acusado de vaciamiento, desvíos de activos, fuga de capitales, subfacturación de exportaciones, comercialización de parte de la cosecha en negro, triangulación de operación con firmas offshore, fraude financiero y ocultamiento del último balance.
La impunidad para defender semejante desfalco, que involucra a bancos internacionales y hasta al brazo financiero para el sector privado del Banco Mundial (la CFI), tiene un motivo estructural: bloquear la posibilidad de intervención del Estado en el negocio agropecuario exportador, sector estratégico de la economía y generador de rentas muy elevadas.
No sólo es salir al cruce de que el Estado pueda actuar como empresa testigo y diseñar una planificación estratégica de los mercados de cereales y cambiario, lo que dejaría al descubierto el comportamiento irregular de los participantes de esa actividad en materia impositiva, cambiaria y de comercio exterior, sino que busca frenar uno de los eslabones del proyecto de desarrollo nacional que propone Fernández.
El Estado vía YPF Agro incorporando los activos de Vicentin estaría dando el primer paso del modelo que impulsa el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que consiste en crear clusters de desarrollo en el sector primario para sumar valor agregado a la producción, generar un encadenamiento de servicios asociado al sector, impulsando la innovación con investigación tecnológica y una salida exportadora con ingresos de más dólares que los conseguidos sólo con despachos de materias primas sin procesar.
YPF con el petróleo, YPG Agro en el sector clave de la generación de divisas y una eventual YPF minería, en la extracción y producción del litio, sería uno de los lados del cuadrante del modelo de crecimiento y desarrollo que postula el gobierno.
En el conflicto abierto por Vicentin es donde aparece sin maquillaje el rostro de la conducción política del poder económico, que no sólo no está comprometido sino que combate la construcción del sendero para el desarrollo nacional.

domingo, 12 de julio de 2020

La grieta en la historia nacional – Por Ruben Dri

En este artículo Rubén Dri realiza un análisis del concepto “grieta”, construcción teórico-política atribuida desde el macrismo y los medios dominantes al peronismo-kirchnerismo. Dri sostiene que para desarmar esta idea instalada es necesario preguntarse si realmente tal fenómeno es una creación artificial, o si responde a una realidad que siempre acompañó a la historia de este país.

Por Rubén Dri*
(para La Tecl@ Eñe)
Fuente:ramble tamble
La “grieta” es una categoría sociopolítica que, desde el gobierno macrista, no ha dejado de citarse cotidianamente, en forma condenatoria, achacándole al enemigo, en este caso el kirchnerismo, ser su creador. El dirigente político Sergio Massa, actualmente en el Frente de Todos, pretendió, en determinado momento, construir su proyecto político ubicándolo en una pretendida “ancha avenida del medio” que no pasó de ser un eslogan de campaña.
El concepto de “grieta” significa que hay una hendidura, una quebradura, una zanja, con dos orillas, que atraviesa al país en su centro. No se trataría, de acuerdo a las elucubraciones de muchos analistas, de un hecho realmente existente, sino de una construcción teórico-política.
Durante los gobiernos del kirchnerismo, de 2004 a 2015, en la fila del macrismo se culpó a dicho gobierno, y aún actualmente se lo hace, de la existencia de dicha grieta que sería una anomalía que posteriormente el gobierno macrista estuvo tratando de superar. Menester es preguntarse, en consecuencia, si realmente tal fenómeno es una creación artificial, o si responde a una realidad que siempre acompañó a la historia de este país.
De la respuesta que demos a tal alternativa depende ahora, y dependerá en lo futuro, la política. Hemos escuchado al ex presidente Mauricio Macri referirse a los setenta o cien años en los que habría existido esa “anomalía” cuyo constructor sería el peronismo.
Si esto es así, ¿cuál debería ser la política de superación? Está a la vista lo que llevó a cabo el macrismo, que nada entiende de dialéctica, la destrucción de una de las dos orillas de la grieta, es decir, la destrucción de los sectores populares, en la medida en que éstos tengan una organización política. Por eso, el peronismo es el enemigo.
Es necesario, para orientarse, recurrir a la historia nacional, que necesariamente nos mostrará si la grieta es una construcción puramente artificial creada en un determinado momento de dicha historia, o si ha estado siempre presente, desde sus mismos orígenes, y si ello es así, buscar sus causas y condicionamientos.
En el ámbito de los fenómenos sociales, políticos, económicos, culturales, nunca se parte de cero, como en su momento creyera el filósofo Descartes quien, angustiado por el derrumbe del mundo medieval que se venía abajo en todas sus creaciones, se planteó hacer un tajo, cortar con todo ese mundo y comenzar de él mismo, o sea, de su propia conciencia.
Ese comienzo lo sintetiza en “pienso, existo”, o sea, pienso, estoy pensando, continuamente lo hago, lo cual significa que existo, porque sería un absurdo sostener que pienso sin existir.
¿Partió Descartes de cero? ¿Pudo borrar todo lo que supuestamente sabía, de lo que había aprendido en la escuela? Basta seguir un poco su pensamiento para cerciorarse de que no parte de cero, que detrás suyo, en su propio pensamiento, está todo el pensamiento filosófico anterior. No sólo el mundo medieval con sus magníficas creaciones culturales, edilicias, filosóficas. Allí están las magníficas catedrales, Notre Dame a la cabeza, los inmensos tratados filosóficos y teológicos que culminan con la Suma Teológica de Santo Tomás. 
¿Partir de cero? ¿Puede Descartes partir de cero? ¿Puede alguien realizar tal hazaña? ¿Alguien lo hizo alguna vez? No nos preguntamos si alguien creyó que lo podía hacer, sino si efectivamente lo hizo. La respuesta es evidente. Basta echar una ojeada a la historia del pensamiento para comprobar que nadie ha podido realizar tal hazaña. Nunca se comienza, sino que siempre ya se ha comenzado. 
Partamos pues, de un determinado momento histórico de nuestra patria, el 25 de mayo de 1810. En ese momento ¿se manifiesta el proceso histórico del país como una unidad monolítica, sin fisura? Cualquier niño o niña que está cursando los grados primarios sabe responder que Moreno y Saavedra estaban enfrentados.
Y no se trata de que estaban enemistados por diversidad de temperamento, sino por diversidad y oposición de proyectos políticos. Conservador uno, revolucionario el otro. La grieta ha comenzado y lo ha hecho con fuerza, sin contemplaciones, crímenes políticos incluidos. Mariano Moreno muere -¿muere simplemente o lo han matado?- en alta mar. 
Desde que empezamos, la grieta se hizo presente y lo hizo provocando exilios, persecuciones, crímenes. Mariano Moreno, Castelli, Belgrano, de un lado. Saavedra, luego Rivadavia, del otro. La grieta no deja de profundizarse cada vez más.
El citado Rivadavia, Alvear, el Directorio, de un lado. Artigas, Belgrano, San Martín, del otro, la grieta no deja de estar presente. Cuando San Martín acorraló al poder español en Lima y necesitó del apoyo para terminar con dicho poder, desde Buenos Aires Rivadavia saboteó el proyecto y obligó al libertador a reunirse con Bolívar y dejar en sus manos la terminación de la gesta libertaria. 
Rivadavia de un lado y San Martín del otro. Nada más gráfico para ver la grieta en funcionamiento. El proyecto de la patria chica, o mejor, de la granja británica centrada en la pampa húmeda, con salida por el puerto de Buenos Aires, frente al proyecto de la Patria Grande Latinoamericana. Una grieta de profundidades abismales.
Dos proyectos enfrentados que dibujan las geografías de todo el continente latinoamericano. En Argentina, de un lado la pampa húmeda ya señalada y el puerto, y del otro, el interior conformado por las provincias litoraleñas, el noroeste y Cuyo. El proyecto colonial dependiente del imperio británico contra el proyecto nacional, auto-centrado. Entre ambos proyectos, una guerra a muerte.
Si nos fijamos bien en la geografía, es fácil ver que el proyecto nacional que abarca las provincias del norte, del nordeste y de Cuyo está encajonado, sin salida al mar, que queda en manos del proyecto de la patria chica, granja británica.
Entre ambos proyectos un abismo, la citada GRIETA que, abierta desde el 25 de mayo de 1810, no deja de condicionar el desarrollo de todo proyecto de país. San Martín es testigo privilegiado para quien quiera verlo. Efectivamente, cuando las potencias imperiales –Francia y Gran Bretaña- se largaron a adueñarse del río Paraná, y los partidarios de la patria chica las apoyaron, fueron marcados a fuego por el Libertador:
“Lo que no puedo concebir es que haya americanos que, por un indigno espíritu de partido, se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufrimos en tiempos de la dominación española, una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.
La batalla de Pavón (1861) en la que Urquiza, caudillo del proyecto federal, entrega el triunfo a Mitre, el dirigente del proyecto colonial; la del Pozo de Vargas (1867) en la que Felipe Varela, enarbolando la bandera de la Patria Americana es derrotado, y finalmente la de Cerro Corá (1871) que termina con el Paraguay de Solano López, derrotan el proyecto de Patria Grande.
Aparentemente la grieta ha terminado, se ha cerrado. El puerto y la pampa húmeda han triunfado.
Pero, desde los escombros de la Patria Grande, con el aporte de los hijos de los inmigrantes, el proyecto levanta cabeza con el Yrigoyenismo, y con el aporte de la clase obrera, los derrotados, como el esclavo hegeliano, se levantan y ponen en pie el proyecto de la Patria Socialmente Justa Económicamente Libre y Políticamente Soberana.
¿Desapareció la grieta? No, no se logró la “superación” definitiva. Los derrotados se recuperaron y volvieron. Se produce entonces un vaivén, un deslizarse de una orilla de la grieta a la otra, sin lograr la superación.
El proyecto de patria chica creyó poder triunfar definitivamente contra el proyecto de Patria Grande, provocando el horrendo genocidio que va de 1976 a 1982.
Pero no hubo triunfo definitivo. Desde abajo nuevamente el otro proyecto con las Madres, las Abuelas, los Hijos, los sectores populares que se fueron organizando, se hizo presente y entró a disputar la supremacía. Del 2003 al 2015 volvió la Patria Grande, para caer nuevamente en el 2016.
¿Cómo sigue esta historia? Desde abajo nuevamente el proyecto de patria liberada, de Patria Grande, ha retomado con fuerza el proyecto tantas veces truncado. ¿Será esta vez la solución definitiva? ¿Hay solución definitiva en la historia?
No, no hay solución definitiva. Eso sería el fin de la historia y ya sabemos a dónde van a parar esas hipótesis o tesis de fin de la historia. Pero lo que sí es posible y debe buscarse, es superar esa grieta que nos condena a un ciclo que no deja de renovarse. Se trata de una dialéctica truncada que siempre se realimenta, de una sucesión de primera negación que nunca logra la negación de la negación.
La solución no puede venir de arriba como nos explica Hegel y lo confirma Marx, sino de abajo, no del amo, sino del esclavo, no de los dominadores sino de los dominados. Es desde ese lugar social desde el cual se puede elaborar y llevar a cabo un proyecto superador que sepulte esa grieta. Vendrán otras contradicciones pero no necesariamente tendrán el poder destructivo de la presente grieta.
Es la tarea que el pueblo ha retomado con fuerza.
*Filósofo y teólogo

La resistencia del establishment a un proyecto económico de desarrollo nacional

La conducción política del poder económico

El presidente Alberto Fernández convocó a los empresarios reunidos en el G-6 para sumarlos a la construcción de una nueva normalidad económica, que deje atrás el capitalismo neoliberal hegemonizado por las finanzas globales. No es probable que quieran ser parte de esa tarea más allá del gesto de acompañarlo en el acto del Día de la Independencia.
En el acto oficial de celebración del Día de la Independencia, el presidente Alberto Fernández estuvo acompañado en forma presencial, en la Quinta de Olivos, por los empresarios del G-6, que reúne a las titulares de las cámaras del establishment, y de un dirigente de la conducción de la CGT.

Fue una apuesta oficial fuerte dirigida al mundo empresario concentrado, que desde hace más de 40 años ha intensificado el combate contra el proyecto de desarrollo nacional que hoy aspira a desplegar el frente político que gobierna.
El mensaje de Fernández es sencillo de entender aunque no es probable que haya sido aceptado por los interlocutores elegidos. Es una renovada invitación a un sujeto social que resiste construir un sistema económico que permita alejar la reiteración de crisis dramáticas, las cuales lo tienen como protagonista estelar en cada una de ellas.

Grupos

Más allá de gestos personales de cada uno sus miembros hacia el poder político de turno, el poder económico se ha transformando en estas últimas décadas. Ir a su búsqueda con la expectativa de encontrar lo que alguna vez fue para sumarlo a un proyecto de desarrollo nacional, como si nada hubiera pasado en este tiempo, sólo entregará otra decepción.
Casi todos los integrantes del bloque de poder concentrado están cada vez más alejados del destino del mercado interno, operan en áreas monopólicas o con posiciones dominantes y están subordinados a la valorización financiera de sus excedentes, los cuales en gran parte son dolarizados y fugados.
Una de las pocas excepciones en ese bloque de poder local al que todavía le resulta relevante el consumo interno y tiene su principal base productiva en el país es el grupo Arcor de la familia Pagani.
Cuando gran parte de los patrimonios de ese núcleo de empresarios poderosos está en el exterior, ya sea en propiedades, empresas, activos bursátiles o capitales líquidos, y su principal actividad se encuentra en servicios monopólicos o producción de materias primas exportables, su propio destino queda escindido del general.
Por eso son protagonistas principales de las grandes crisis pero no las padecen en toda su dimensión; más bien se benefician porque aumentan la concentración y centralización del capital.
Es un poder económico conservador, ideologizado al extremo y contaminado de los lugares comunes de la ortodoxia económica, además de ser conducido políticamente por los grupos Techint y Clarín.

Trasnacional

El grupo Techint emprendió un proceso de trasnacionalización en las últimas décadas. Está amenazado por la expansión de corporaciones de la nueva potencia mundial (China), y para tratar de preservar privilegios y cuotas de mercado de su producción de tubos con y sin costura exige protección para su actividad y, sin pudor, promueve apertura importadora para el resto. Opera en sectores con cuasirrentas monopólicas y millonarios subsidios fiscales. Se alinea de ese modo con la estrategia económica y global de la potencia declinante, Estados Unidos.
A lo largo de varias décadas, las fabulosas ganancias obtenidas en el mercado argentino, conseguidas por medidas públicas específicas para supuestamente inducirlo a un aumento de la inversión local y a entregar productos a precios competitivos al mercado doméstico, fueron utilizadas en gran parte para financiar la expansión internacional.
Techint logró la diversificación territorial de su conglomerado: su casa matriz está en Luxemburgo para pagar menos impuestos, tiene plantas también en Japón, Estados Unidos, México, Brasil e Italia, y es socio en empresas sauditas, rusas, colombianas y canadienses.
Desde los últimos años del siglo pasado, las inversiones en Argentina han sido marginales respecto a las destinadas al crecimiento de su negocio internacional.
El modelo desarrollista le fue favorable para la evolución inicial, pero ahora ya no le resulta útil. Por eso despide trabajadores desafiando al presidente Fernández. Para Techint el salario es un costo y no un factor dinámico del mercado interno. Por eso postula un modelo económico de tipo de cambio elevado, puesto que por esa vía reduce el costo salarial al tiempo que beneficia su salida exportadora.

Posesiones

El Grupo Clarín se ha consolidado como un conglomerado de telecomunicaciones luego de conseguir desembarcar en Telecom gracias a la flexibilidad regulatoria dispuesta por el gobierno de Macri.
Desde la última dictadura militar y con cada uno de los posteriores gobiernos democráticos, con la excepción de los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner, Clarín consiguió capturar eslabones de su negocio para construir un gigante del sector de las telecomunicaciones.
Las manos vacías en esos ocho años es una de las posibles respuestas a los motivos de los persistentes embates contra CFK y su familia que diariamente lanza desde su extenso dispositivo de medios.
El grupo Clarín opera en un mercado de servicios de fuertes rasgos monopólicos y busca frenar el ingreso de la competencia, ya sea la que puede constituir el grupo mexicano liderado por el millonario mexicano Carlos Slim o la de compañías chinas (Huawei, empresa combatida por Estados Unidos).
Utiliza su amplia red de medios (diarios, radios y televisión) para expandir y defender cada una de sus posesiones, siendo Telecom la última que sumó al conglomerado y posterior fusión con Cablevisión. Resiste el congelamiento de tarifas de los servicios que prestan esas compañías, está en controversias con el Estado por pagos millonarios por la frecuencia de Nextel y pretende mantener un espectro radioeléctrico mayor al que le corresponde por regulaciones del sector.

Cuadrante

Ambos grupos ya no tienen como base de su propia expansión la necesidad de un modelo económico desarrollista.
El caso de Clarín es más evidente y el brusco giro de la línea editorial tuvo su bisagra en el conflicto con un sector del campo por las retenciones móviles en 2008.
El análisis económico de sus canales de difusión fue mudando del desarrollismo hacia un modelo aperturista, de privilegio a la producción de materias primas agropecuarias y de predominio de las finanzas.
Ese viraje conceptual explica su actual posicionamiento en el cuadrante de la derecha del espectro ideológico de medios de comunicación.
La campaña anticuarentena, el fomento de la grieta política, social y cultural utilizando a comunicadores y animadores de shows periodísticos, y el impulso de un modelo económico de exclusión es la política de superficie para fortalecer la estrategia estructural para la consolidación de los negocios del conglomerado de telecomunicaciones, pero también para los de los principales socios que están vinculados a la producción agropecuaria.

Derecha

Los grupos Techint y Clarín no son sólo la expresión de la derecha empresaria por ser antiperonista o por la obsesión patológica con CFK y la letra K. Son más que canales de esa manifestación política a través de cámaras empresarias o de una red de medios. Ambos se han convertido en la conducción política de ese espacio ideológico, fundamentalmente, porque les resulta funcional para la defensa y la aspiración de continuar expandiendo su base material.
Como se sabe desde hace bastante, los intereses materiales van moldeando la conciencia y la acción.
Podrían haber elegido otra opción ideológica conservadora, alejada del fanatismo y de la promoción de la hostilidad de clases medias y altas a quienes piensan diferente. Pero no hubieran estado en línea con el actual comportamiento de las fuerzas de derecha en el mundo, que en América latina son guiadas por el Departamento de Estado y el Comando Sur de Estados Unidos
Los ejes de acción son la exacerbación de las tensiones políticas, el odio a las fuerzas políticas populares y la intolerancia al disenso. El trumpismo es la expresión de esas conductas.
La perversidad del discurso y la acción de la derecha política y mediática es que esas características, con elevada violencia simbólica, son atribuidas a las víctimas de ese comportamiento antisocial.
La pandemia, como en varios otros campos, exhibió sin maquillaje la brutalidad del capitalismo neoliberal dominado por las finanzas globales. En el escenario argentino, los grupos Techint y Clarín, con sus respectivos satélites (en el ámbito empresario los miembros del G-6, la AEA y el Foro de Convergencia, y en el mundo mediático, La Nación y el portal Infobae), actúan como ordenadores del bloque de poder económico para preservar los privilegios que tienen en la presente fase del capitalismo global.

Disciplina

Por miedo o por convencimiento, el resto del establishment se disciplina detrás de ellos, algunos para engancharse en ese tren con sus propios negocios, otros para no ser marginados de ese grupo social, y no pocos por temor a la persecución judicial y la amenaza de la cárcel, como les pasó a varios durante el macrismo.
La guerra interempresaria con grupos económicos indicados como kirchneristas (Lázaro Báez, Cristóbal López, Gerardo Ferreyra y otros encuadernados) no tiene que ver con el cuestionamiento a la evasión fiscal, fuga de capitales, lavado de dinero, operaciones offshore y relaciones privilegiadas con el Estado, porque cada uno de los miembros del establishment (Rocca, Pérez Companc, Magnetto y el resto de la lista de "grandes empresarios" aceptados socialmente) tuvieron y tienen ese mismo comportamiento reprochable, aunque sin la observación crítica de la legión de almas bellas que construyen sentido.
Con la expectativa de que no existan impedimentos en la comprensión lectora, en el sentido de que unos y otros tiene la misma forma de hacer negocios, antes y ahora, el acoso a empresarios con la marca en la frente con la letra K que alimenta la indignación colectiva selectiva es el paño de la superficie de una disputa de fondo, siendo ésta lo relevante para comprender esa cruzada.
El conflicto al interior del poder económico se originó, por un lado, en la puja por ver quién se queda o domina el manejo de ciertos negocios en sectores de elevada rentabilidad. Por otro, refleja el mecanismo habitual del poder económico para obturar el crecimiento de nuevos conglomerados que pueden poner en cuestionamiento el espacio que ocupan en el esquema de poder.
Esa misma tensión y disputa, en otro contexto histórico y métodos diferentes, se desplegó en los primeros años de la última dictadura militar sobre algunos grupos económicos vinculados al peronismo o promotores de un proyecto con cierta autonomía de desarrollo de la industria nacional.

Grieta

La crisis económica global provocada por la pandemia abre una pequeña fisura para cuestionar con evidencias imposibles de ocultar y, fundamentalmente, para replantear el funcionamiento de la actual fase del capitalismo neoliberal hegemonizado por las finanzas globales.
El presidente Alberto Fernández propone la reconstrucción de la economía a partir de un capitalismo con otras bases. Para esa tarea está convocando a un sujeto económico que hoy es otro; no es el que imagina para construir otro capitalismo dentro de un modelo de desarrollo nacional.
La debacle económica y social por la covid-19 brinda una oportunidad excepcional para fortalecer el rol central del Estado en relación al mundo empresario y para el ordenamiento del funcionamiento de la economía.
La pospademia en la economía y, en especial, la reconstrucción de una nueva normalidad económica, porque la anterior dominada por el bloque de poder tradicional probó ser un fiasco en términos de bienestar general, requerirá ampliar la base social de la alianza con el sector privado, incluyendo a pymes, cooperativas, emprendedores, firmas recuperadas, empresas de la economía popular.
Para que los costos devastadores de la actual crisis no sean en vano, la política económica de la recuperación no puede quedar depositado en ganar la confianza de los empresarios del G-6. Puede ser que esa  invitación sirva en términos políticos, pero está probado que sus integrantes no tienen la vocación de ser un sujeto social activo en el objetivo de fortalecer un proyecto de desarrollo nacional.

miércoles, 1 de julio de 2020

Huelga de repartidores: este miércoles no habrá entrega a domicilio

Además, el lunes murió atropellado el sexto repartidor en lo que va del aislamiento.
Imagen: Bernardino Avila
Con adhesiones en siete países de Latinoamérica, este miércoles se realizará el tercer paro internacional de trabajadores de reparto. Entre otros reclamos, en Argentina se pedirá un ingreso acorde a la canasta familiar, un bono de emergencia por trabajo esencial y la declaración de insalubridad de la actividad ante la pandemia de covid-19. En la Ciudad de Buenos Aires los repartidores rechazan un proyecto de ley que Vamos Juntos presentó en la Legislatura para regular la actividad: "Está hecho a espaldas de los trabajadores, parece escrito de puño y letra por las empresas", explicó a Página/12 Maximiliano Martínez, referente de la Agrupación de Trabajadores de Reparto (ATR).
Repartidores de Brasil, Chile, Guatemala, Costa Rica, México, Ecuador y Argentina pararán este miércoles para poner sobre la mesa los reclamos que arrastran desde el inicio de la pandemia de covid-19. En lo que va de cuarentena en Argentina ya son seis los repartidores fallecidos en jornada laboral: este lunes un trabajador de 28 años de la empresa PedidosYa falleció en Córdoba tras ser atropellado por un camión.

Es que, según explicó Martínez, "a veces las jornadas llegan a catorce horas y repartimos hasta donde nos dé el cuero. En este contexto de explotación, la atención en la calle se pierde hora a hora. No vamos a aceptar que se hable de 'accidente', las muertes no son producto de la fatalidad". Además, el referente de ATR ve con preocupación "que se naturalice la postal del chico tirado en la calle. Además de las muertes, todos los días hay decenas de situaciones similares". 
Por esta razón, los repartidores argentinos irán al paro para exigir que se declare la insalubridad de su labor frente a la pandemia y que se establezca una jornada de trabajo reducida. Además, reclamarán un bono por trabajo esencial y un ingreso fijo que les permita alcanzar la canasta básica familiar. En la actualidad, trabajan por un promedio de 60 pesos por pedido, lo que los empuja a extender las jornadas e incluso, en algunos casos, a trabajar los siete días de la semana. Por otro lado, se mantendrá el pedido para que las empresas se hagan cargo del pago de ART, además de los elementos de prevención necesarios para enfrentar la pandemia, testeos y protocolos de salubridad específicos para la actividad.
Pero los repartidores sostienen que estas problemáticas tienen como origen la ausencia de regulación jurídica de su actividad. Hasta el momento, en Argentina no existe marco legal que regule la relación laboral del repartidor con las empresas, por lo que estas últimas no blanquean a sus trabajadores y mantienen encubierta la relación de dependencia. En el mejor de los casos los trabajadores pagan monotributo para estar en AFIP, mientras que otros directamente trabajan en negro. 
El pasado 19 de junio el bloque de Vamos Juntos de la Legislatura porteña, apoyado por UCR-Evolución, despachó en plenario de comisiones y con dictamen de mayoría un proyecto de modificación del Código de Tránsito y Transporte para regular "el servicio de mensajería urbana y reparto", con el objetivo de dar entidad jurídica a empresas y trabajadores. Sin embargo, el proyecto fue criticado por la oposición y por los repartidores. Según Martínez, "se trata de una ley que parece escrita de puño y letra por las empresas, va en contra de todos nuestros reclamos". Es que, en el texto del proyecto, empresas y repartidores son concebidos como actores independientes entre sí, lo que en efecto ya ocurre y constituye el principal motivo de la ausencia de derechos laborales que sufren los repartidores.
A las empresas, Vamos Juntos las define como "operadores de plataforma digital donde terceros ofertan y demandan el servicio de Mensajería Urbana y Reparto”, mientras que los repartidores son definidos como "persona humana que ejecuta el servicio en motovehículo o ciclorodado". Así, las empresas solo serían agentes que ponen su plataforma en la web para que los repartidores oferten, sin relación laboral entre ellos.
El referente de ATR detalló que el proyecto "tiene aspectos punitivos, con obligaciones que se descargan sobre nuestras espaldas". Entre otros puntos, se planea la creación del "Registro Único de Transporte de Mensajería Urbana y Reparto a Domicilio", al que los trabajadores tendrían que inscribirse sí o sí, se establece la obligación de estar registrados en AFIP, de contar con cascos y equipamientos correspondientes y de no tener multas en el haber. "En última instancia, esto no estaría mal si no fuera porque la ley no obliga a las empresas a hacerse responsables de estas cuestiones, todo queda a cargo de nosotros", explicó Martínez. 
Sin relación legal entre actores, las obligaciones recaerán sobre el trabajador "independiente", tal como sucede en la actualidad. En otras palabras, el proyecto toma la situación tal como como está y la legaliza para agregarle obligaciones al repartidor. Martínez interpretó la ley como "un ataque a la organización de los trabajadores que venimos con medidas de fuerza en los últimos meses".
Un día antes de conseguir el dictamen de mayoría, Vamos Juntos quiso introducir el proyecto sobre tablas en sesión ordinaria, pero fue rechazado por la oposición. Aunque ahora las sesiones están suspendidas por el retroceso de la cuarentena, cuando la Legislatura vuelva a sesionar el proyecto retornará al recinto con dictamen de las comisiones de Tránsito y Transporte, Justicia y Asuntos Constitucionales. Curiosamente, a la comisión de Legislación del Trabajo, que debería tratar el tema, el proyecto nunca llegó. 
Informe: Santiago Brunetto.

Vicentín y el destino de la Nación

Oda al Paraná

Imagen: Télam
En 1801, en el Telégrafo Mercantil, diario comercial, político y rural -así se define-, se comienza a promover una idea que ya no era novedad, pero tenía por objetivo el comercio libre con Gran Bretaña. Se iniciaba una “batalla cultural”, que desde luego el director, míster Cabello, confusa figura, que si tiene coherencia mejor no decir cuál es, no la llama así. Más o menos el mismo énfasis pone el Semanario de Agricultura y Comercio de Hipólito Vieytes -lector de Adam Smith-, el otro diario que lo sucede, que sin embargo indica que la actividad agrícola del país debe dar paso hacia una artesanía que agregue valor industrial a las materias salidas del campo, sean semillas o cueros.

La figura de Belgrano está detrás de esos diarios, hasta que él funda el suyo, el Correo de Comercio, que en 1810 lo vemos compitiendo con La Gazeta de Moreno, que ella sí, trae estridencias políticas más directas y novedosas. Es lógico, había una ruptura política que mencionaba el nombre de un Rey, pero armaba ejércitos en su contra, usando la misma bandera de aquel monarca. Difícil situación, que no la había sentido así el poeta Manuel de Lavardén cuando en el mencionado Telégrafo Mercantil, una década antes de Mayo de 1810, había escrito la Oda al majestuoso río Paraná con loas a Carlos IV y su consorte, la Reina Luisa.
Esa Oda al Paraná es compleja y arrebatada, participa del neoclasicismo, estilo que el mismo reinado propicia, y cuando Lavardén dice “sagrado río” debe entenderse más un tributo a Voltaire que a dioses Griegos o Romanos, que por cierto nunca se ausentan del poema. La expresión “primogénito ilustre del Océano” es un hallazgo obvio y despojado, que contrasta con la lujosa alegoría que le sigue “el carro de nácar refulgente tirado de caimanes”. La imaginería, o mejor dicho la ingenieria de metáforas le da un peso ilusorio al poema del que le sería posible quejarse al lector actual, ¿Pero no es mejor gozar de estas escrituras añejas, pero tan significativas de un país que así como era, no existe más? Lavardén era un saladerista y los pilares de la Oda al Paraná no dejan de trasuntar el empeño mercantil detrás del nácar y de las suaves “ninfas argentinas”. Pero no puede reducírselo a un mero comerciante, pues ve el Río como un símbolo de independencia y no un embarcadero de granos. La palabra argentina es allí de las primeras veces que suena. En un sugerente desliz, la mención al aceite nos permite un repentino sobresalto de actualidad. Lavardén Fue un contemporáneo del español Jovellanos y el antecesor poético de Vicente López y Planes, que fue más cauto que él con los recursos de la inflamación poética cuando escribió el Himno Nacional, aunque no es que éste carezca de ella.
La Oda al Paraná es una armazón onírica con ensambles suntuosos que vienen de los restos de barroquismo que hay en el neoclasicismo. Pero como en todo narcicismo retórico, detrás corre la descripción que nos es más directa y familiar. El Paraná “va de clima en clima, de región en región, vertiendo franco, suave verdor y pródiga abundancia”. El ojo poético está recamado de oropeles de la lengua castellana del siglo XVIII pero hay un ojo mercantil y telegráfico. Tú las sales / Derrites y tú elevas los extractos / De fecundos aceites; tú introduces / El humor nutritivo, y suavizando / El árido terrón, haces que admita / De calor y humedad fermentos caros. / Ceres de confesar no se desdeña / Que a tu grandeza debe sus ornatos”. El concepto actualísimo y nada confuso de soberanía alimentaria, hace más de dos siglos estaba aquí insinuado, en estos endecasílabos habitados por estudiadas figuras de una poética hábilmente artificiosa.
Dos siglos y veinte años después, el Río Sagrado se ve con sus orillas ceñidas por sospechosos puertos privados, sus frutos incautados por los torniquetes severos de la economía internacional, las ciudades pequeñas de sus márgenes dirigidas por empresas transnacionales que condicionan el comercio exterior argentino y dan órdenes a jueces e intendentes. Cuando Lavardén dice “ninfas argentinas” se siente que una diosa recibe el aliento del río, es Ceres, la señora de la agricultura. Pero más sorprendente, es oírlo a Lavardén pronunciar la palabra aceites. “Elevas los extractos de fecundos aceites”. Fantasmal poeta, ya que anticipaste tanto, te preguntamos ¿cuál será el destino de nuestra nación, que apenas entreviste, si Vicentín se mantiene inmutable ante las arbitrariedades cometidas? Hablándole al Río mitológico, igualmente mitológico es el poeta que al hablarle revive esos extractos de “fecundos aceites”, que no están tirados ahora por los caimanes de Lavardén, sino que se hacen más fecundos en las Islas Caimán. 
  Es posible entender la palabra aceites como ungüentos de la lírica, pues no es Lavardén un profeta, lo que no impide leerlo como una guía casi completa de como el Paraná vaticina tanto el fervor lírico como el sigiloso amor por las mercancías, llevadas hoy al exterior con infinitas triquiñuelas y sin agregados propios, como en cambio proponía el Telégrafo Mercantil. Un siglo y medio después otra gran poesía sobre el Paraná le corresponde a Juan L Ortiz que escribe sobre el mismo río en los años 60. Yo no sé nada de ti… / Yo no sé nada de los dioses o del dios de que naciste / ni de los anhelos que repitieras / antes, aún de los Añax y los Tupac hasta la misma /azucena de la armonía / nevándote, otoñalmente, la despedida a la arenilla”. 
El poeta dice no saber nada y a partir de esa autodefensa inocente, revela lo que es el río, todos los silencios que carga, cómo transporta misterios que hace que la frase, apenas toca una orilla sin completar su sentido, la abandona para acercarse tímidamente a la otra, burlando sus propios significados. No saber nada de lo que se habla, permite hablar. Mencionar un nombre que pertenece al ambiente incaico, Tupac, y del otro del que no sabemos nada, Añax, es el talle enigmático de Ortiz, frente al tuteo con los dioses y ninfas tan plácidas de Lavardén.
Hoy el Paraná se ha convertido en un corredor Hídrico, una Hidrovía, que produce otra revelación. No es que las grandes poesías argentinas deban ser releídas para afirmar las enormes decisiones a tomar sobre el río. Pero estas, cuando adquieren una dimensión apropiada, serán equivalentes de las poesías sobre el rio, que inspira toda clase de poemas, canciones y films, recordándose Los Inundados de Birri, mezcla acuática de tragedia y picaresca.
Cuando aún importaba el ferrocarril, el territorio estaba señalizado por las ferrovías inglesas, funcionando como la complementación económica y anexo del Imperio Británico, convergiendo sobre Buenos Aires, asfixiándolo como una tela de araña. Eso ya no existe y su desmantelamiento extinguió pueblos, mojones que estaban aclimatados. Ahora precisamos un Raúl Scalabrini Ortiz del Río Paraná, que sepa de las cifras correctas, los datos que correspondan, los volúmenes de producción que se manejan, la economía anómala e ilegal que los sostienen, los desafueros cometidos, los jueces irregulares, las oscuras maniobras empresarias.
Un nuevo Scalabrini que haya leído a Lavardén, Juan L. Ortiz, Juan J. Saer, José Pedroni, Mastronardi, Alfonso Solá González y Coqui Ortiz. El deseo de ferrocarriles que no convergieran todos hacia Buenos Aires lo produjo, irónicamente, la economía política del Paraná. Un trazado inesperado desde Tucumán a Puerto San Martín, es la novedad que introduce la Minera Alumbrera para exportar a Japón el cobre y el oro que se extrae de esa mina. Ese ferrocarril es primogénito de un nuevo modo de la economía, el problemático océano del extractivismo. No son los carros de nácar de las ninfas argentinas. Ese nocturnal ferrocarril lleva el nombre de Central Argentino, funciona sigilosamente recordando el nombre principal de la red troncal inglesa. De no resolverse adecuadamente la cuestión Vicentín, abandonando los plazos misteriosos de una juridicidad artificial, implantada para proteger la vocación por la ilegalidad y los excesos empresarios, será verdad lo que escribió Juan L Ortiz, Yo no sé nada de ti. Pero escribió esa frase, ese gran comienzo socrático para su poema, para decir que el no saber era ya saber mucho, para mostrar un mundo desencajado exquisitamente.
Ahora, si nada de esto ocurriera, ya desasistidos de toda poesía, entristecidos y desamparados como país, podríamos decir, Paraná, abandonado por tus dioses, yo ya no se más nada de ti. Aunque quisiéramos, de vuelta, saberlo. Obligados estamos.

sábado, 27 de junio de 2020

Somos Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Somos Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
Somos Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. 
Imagen: Télam
El viernes pasado el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof se refirió, en la conferencia de prensa sobre los anuncios de las medidas de contención del COVID-19, a nuestra provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur , como la más grande de todo el país. Tiene razón, y está muy bueno que además de informarnos sobre los anuncios del gobierno, estos espacios sirvan como una oportunidad de formación cívica y ciudadana para conocer, valorar y poder defender entre todos, lo que nos pertenece como país soberano.

Con una superficie de 1.002.445 km2, la provincia más joven del país es además la provincia con mayor superficie de toda la Argentina y la menos habitada. La provincia de Buenos Aires se encuentra en segundo lugar con una superficie de 307.571 km2.
Argentina mantiene presencia de manera ininterrumpida al sur del paralelo 60, frontera antártica, desde el 22 de febrero de 1904 cuando instaló una estación permanente en las islas Orcadas del Sur. Han pasado 116 años de presencia ininterrumpida desde entonces y aún hoy allí funciona la Base Orcadas. La temperatura en la Antártida es de las más bajas del planeta llegando a -90° C y con vientos de más de 300 km por hora, por eso la vida allí es muy dura, pero también tan necesaria, ya que en esa región se condensa el 90% de los hielos y es la mayor reserva de agua dulce del mundo.
Desde 1957, el Sector Antártico Argentino se incorpora como parte del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Dos años después se firma el Tratado Antártico, que preserva la Antártida como espacio de cooperación científica internacional y por el cual nuestro país sin renunciar a nuestros derechos soberanos, continúa con presencia ininterrumpida en el continente blanco.
Posteriormente, en 1990, el mencionado Territorio fue declarado provincia por el Congreso de la Nación, lo que significó una importante acción del Estado en cuanto al reclamo de soberanía.
Se cumplió así el anhelo de los habitantes de nuestra provincia que a partir de 1954, a través de la legisladora nacional Esther Fadul, concretado en el proyecto del diputado nacional Martín Torres, ambos justicialistas, vieron concretado el sueño de la Provincia Grande. El radicalismo presentaba en ese momento un proyecto que dejaba fuera las Islas Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
Nuestra provincia, además de ser la más joven y la más grande, es también un símbolo de esa Argentina incompleta que nos duele en el pecho a cada argentino y argentina, tanto por el reclamo de soberanía sobre nuestras queridas Islas Malvinas, como por la discusión pendiente de soberanía sobre la Antártida.
Cerca de 300 personas trabajan en el sector antártico desarrollando investigaciones científicas con fines pacíficos y manteniendo vigente nuestro reclamo de soberanía. Nuestro país cuenta con 13 bases, de las cuales seis son permanentes y siete transitorias. Las permanentes funcionan durante todo el año, sosteniendo la presencia nacional y el trabajo científico que allí se lleva adelante. Las transitorias son abiertas solo en verano para realizar tareas específicas.
Las bases permanentes son: Carlini, Orcadas, Esperanza, Marambio, San Martín y Belgrano II. Las transitorias son: Cámara, Decepción, Primavera, Petrel (próximamente será permanente), Melchior, Brown y Matienzo.
Ushuaia, pese a ser la capital provincial todavía no pudo concretar el sueño de convertirse en Polo de acceso antártico. Para materializar esta deuda pendiente, es necesario avanzar en la ampliación del muelle del puerto de Ushuaia, la radicación del Instituto Antártico Argentino en nuestra ciudad, para ser un país verdaderamente federal con una descentralización de sus instituciones nacionales como lo dijo nuestro presidente Alberto Fernández, la adecuación del aeropuerto de Ushuaia para servir de enlace con el continente blanco, ya que hoy, la mayoría de los Hércules C-130 utilizan el aeropuerto de Río Gallegos para aprovisionar las bases antárticas argentinas, la construcción de un aeródromo de la Base Petrel, y la transformación de la base Brown de transitoria a permanente, entre otras acciones.
Con una posición geográfica inmejorable, el puerto de Ushuaia concentra cerca del 90% del turismo antártico de cruceros a nivel internacional, pero sigue sin poder ser sede de campañas antárticas internacionales. Poco a poco, esto está cambiando y es un buen momento para definitivamente concretar el sueño del Polo Logístico Antártico de Ushuaia.
Axel tuvo razón ayer cuando destacó el departamento de la Antártida Argentina como el espacio de la provincia más grande del país. Por eso sirve también como una gran oportunidad para que los argentinos y argentinas reflexionemos sobre este territorio estratégico del país, no solo por nuestra pretensión de soberanía sobre el mismo y sobre nuestro reclamo soberano sobre nuestras Islas Malvinas, sino también por su posición geopolítica y los enormes recursos que allí tenemos, en el marco de un mundo que sufre las consecuencias del cambio climático.
Para algunos la referencia a nuestra provincia por Axel Kicillof, mereció burlas desde las redes sociales, producto de una profunda ignorancia y de pensar la Patria como si fuera una figurita de una revista infantil y no el hogar común que nos cobija. Miran a la Patria “desde afuera”, como miran a sus compatriotas como a “extraños”. Claro no conocen, casi seguramente ni a ella, ni a los hombres que día a día forjan un destino común. Pero afortunadamente, mientras algunos tuitean desde la comodidad del living, hay millones de argentinos y argentinas que todos los días luchan y pelean por realizar ese sueño de una Patria grande, justa, libre y soberana.
Un dato último, en la Antártida no se registró ni un solo caso positivo de COVID-19, por lo que no se afectó el dictado de clases a los niños y niñas que asisten a la Escuela Provincial Nº 38 "Presidente Raúl Ricardo Alfonsín", ni las actividades que realizan los 300 argentinos y argentinas que hacen patria en nuestro continente blanco. Los habitantes de nuestra Antártida votan en las elecciones como en cualquier parte del resto del país. Son ciudadanos argentinos plenos.
Somos una provincia bicontinental en un país bicontinental.

* Intendente de la ciudad de Ushuaia desde 2015, Fue reelecto en 2019.

El enorme esfuerzo del estado para evitar el derrumbe económico comienza a conocer sus límites

El impulso del programa ATP, para el pago de salarios, y del IFE, para trabajadores informales, llegó a un pico en mayo y junio, pero tenderá a caer en los próximos meses.
(Foto: Pedero Perez)
Fuente:Tiempo Argentino 
26 de Junio de 2020
No alcanza el esfuerzo fiscal para sostener los ingresos de las personas y ayudar a las empresas a sobrevivir al bajón económico que significa la pandemia. Calcúlese que un mes de actividad económica puede significar un giro de riqueza de unos dos billones de pesos. Y con todos los esfuerzos acumulados, el gobierno trasladó a planes y programas no más de un billón de pesos en tres meses. Y ya está dando señales de agotamiento: este viernes, el presidente Alberto Fernández anunció que el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) se acotará a las regiones en las que perdure el aislamiento social obligatorio.
El fuerte incremento del déficit fiscal de mayo confirmó que el coronavirus y la prolongación de la cuarentena causaron un fuerte impacto en la caja del Estado. Según el informe oficial del Ministerio de Economía, en mayo el resultado primario del sector público nacional fue negativo en $ 251.287 millones. Los ingresos totalizaron $ 328.120 millones, mientras que los egresos fueron de $ 579.507 millones. Entre estos últimos no se contabilizan los intereses de la deuda pública. Si se los incluye, el déficit total escala a $ 308.219 millones.
El efecto obedece a dos razones simultáneas. La entrada de dinero casi no tuvo variantes en términos nominales con la misma época del año pasado (apenas subió 2,4%), mientras que la salida se duplicó (96,8% interanual). Como referencia, la inflación de los últimos 12 meses los precios al consumidor subieron 43,4%.
La explicación oficial fue que el bajón de los recursos está dado “por los efectos contractivos del ASPO (aislamiento social preventivo obligatorio) sobre los volúmenes de producción, consumo, inversión y comercio exterior”. En tanto, los mayores gastos responden “a las medidas implementadas por el Poder Ejecutivo Nacional para sostener los ingresos de las familias, sostener el empleo y la producción y compensar la caída de recaudación de las administraciones provinciales”.
En el gobierno hay preocupación por la situación fiscal. De allí que el gabinete económico, presidido por el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, e integrado entre otros por los titulares de los ministerios de Economía, Desarrollo Productivo, Trabajo, el Banco Central y la AFIP, haya resuelto la reducción del paquete de ayuda diseñado por el gobierno en los últimos meses. Esa “sintonía fina”, como la llaman, está destinada principalmente al programa ATP (Asistencia al Trabajo y a la Producción), con el que el gobierno se hizo cargo en los meses de abril y mayo del 50% de los sueldos en las compañías del sector privado que así lo solicitaron. Según el informe de Hacienda, el ATP y el IFE significaron el mes pasado una erogación aproximada de $ 80 mil millones.
Sin desactivar el ATP, porque hay consenso de que muchas empresas y empleos caerían sin esa ayuda, el ajuste implicó tanto la reducción de dos salarios mínimos a uno el tope que se paga por empleado en los sectores económicos y geográficos en los que la actividad ya se recuperó.
La incógnita es cuándo se podrá revertir la tendencia, habida cuenta de que en los cinco primeros meses del año el déficit primario acumulado ya es de $ 643 mil millones, alrededor de 2,5% del PBI. El economista Orlando Ferreres, titular de la consultora OJF, le dijo a Tiempo que en este marco, la ayuda oficial no va a ser eterna: “Todo tiene su límite. Es el límite de la enfermedad, que no va a durar cien años. Es larga la pandemia, pero no va a ser siempre así”.

De Baby Etchecopar a los trolls: ¿qué hacer con el discurso del odio?

"Cristina Kirchner en el cáncer de la Argentina", dijo Etchecopar. No fue un hecho aislado. ¿Qué hay que hacer con los discursos agresivos, misóginos o discriminadores? ¿Penalizarlos viola la libertad de expresión?
“Cristina Kirchner es el cáncer de la Argentina. Mientras Cristina Kirchner esté en política no va a haber paz nacional. La señora está sola”, dijo el conductor Baby Etchecopar la semana pasada en la mesa de Mirtha Legrand que ahora conduce su nieta Juana Viale. Sus palabras fueron repudiadas y le valieron una denuncia ante la Defensoría del Público , lo que hizo que el conductor radial pidiera unas lavadas disculpas de ocasión. Pero no fue un simple exabrupto ni un hecho aislado. Los mensajes violentos contra adversarios políticos se multiplican. Más si son mujeres. Y no hace falta que sean políticas para que las mujeres reciban violencia en los medios. No es un fenómeno nuevo, pero sí actual, lo que provoca el regreso de interrogantes nunca del todo saldados. ¿Qué hay que hacer cuando desde los medios de comunicación o en las redes sociales aparecen discursos agresivos, misóginos o discriminadores? La difusión implica su propagación y puede amplificarlos, pero, por otro lado los mensajes no desaparecen si no los mencionamos, se ventilan en otros lugares, probablemente sin contexto ni repudio. ¿Cómo se logra un equilibro? ¿Penalizarlos viola la libertad de expresión?

“Hay una diferencia cuando este tipo de discursos aparecen en los medios tradicionales (y regulados por diferentes normas) y en las redes sociales. En el primer caso la responsabilidad de quienes están al frente es tratar de contextualizarlos, no contribuir a su divulgación y explicar las razones por las cuales esos contenidos lesionan derechos de otras personas. A su vez, hay organismos pertinentes para encauzar debates y acciones institucionales, como la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual o el INADI. Cuando el soporte de estos mensajes son redes sociales lo mejor es evitar la contribución a su propagación y viralización. Lo mejor es ser más "toreros y toreras" que "toros", dice Santiago Marino, doctor en Ciencias Sociales, docente e investigador UBA, UNQ, UdeSa y Usal.
“Yegua, puta, montonera”, estos latiguillos son repetidos al hartazgo en redes sociales, especialmente contra la ex presidenta. Pero también allí es común ver el transversal “feminazi” para cualquier mujer que aborde problemáticas vinculadas con las mujeres o cualquiera de relevancia pública.
“Hay una política del odio como hay una brutalización de la política. Es una estrategia que alguna vez pudo utilizar la izquierda o algunos populismos pero es sobre todo propiciada por las derechas”, señala Luis Alberto Quevedo, sociólogo y director de FLACSO Argentina. Quevedo explica que este discurso del odio político opera haciendo que el señalado como enemigo sea el origen de todos los males y simplifica la política hasta reducirla a un único problema: “Por eso el odio no tiene un objeto definido y estable, antepone el discurso del odio por encima del objeto odiado y eso es algo que hace mucho Baby Etchecopar, salta de un odio a otro: el negro, el extranjero, el cabeza, las feministas, los zurdos”.
El director del FLACSO Argentina sostiene se trata de un fenómeno con mucha historia, en particular en la modernidad, tanto en el país como en el mundo, pero que en la Argentina de los últimos años se puede observar una estrategia muy deliberada de producir odio hacia Cristina Kirchner y el kirchnerismo. “Esto no es algo que se haga desde las redes sociales –señala--, lo hace, por ejemplo, La Nación todos los días en su canal de TV o en el diario. Así, el modo de derrotar a Cristina Kirchner no es debatir políticamente, no hay una forma democrática de otredad, sino que el modo de derrotarla es colocándola puramente en un plano de odio, excluida de la sociedad, esa es la operación que la derecha mediática y no mediática ha desarrollado. Y estas políticas son dadoras de identidad: a las personas se le arma un mundo ordenado y eso les da una certeza absoluta. Esta simplificación es transversal, está en todos los sectores económicos, es un corte más cultural. Antes se hizo con los extranjeros y también se hace con las feministas, pero la derecha argentina se volvió mucho más agresiva a partir de 2008, los grandes grupos económicos encontraron un modo de vincular sus intereses a una política cultural, la política cultural del odio”.
A pesar del repudio que pueden generar estos mensajes desde algunos espacios políticos y sociales, se prende la alarma cuando el racismo, la xenofobia o la misoginia parecen ser celebrados con un crecimiento de audiencia o incluso sirven como plataforma de lanzamiento electoral. Donald Trump y Jair Bolsonaro son ejemplos para tener en cuenta. ¿La penalización de estos discursos es válida? ¿Debe haber límites a la libertad de expresión?
El Procurador fiscal ante la Corte y profesor de la UBA Víctor Abramovich, que fue integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, explica que “las convenciones de derechos humanos firmadas por la Argentina obligan a prohibir y sancionar el discurso de odio en sentido estricto”, que es aquel que incita a la violencia, o busca la creación de clima de hostigamiento o persecución directa de un grupo social determinado. “Lo complejo –agrega- es diferenciar este tipo de expresiones de otras que tienen contenido discriminatorio, agraviante, estigmatizador o denigrante, que reproducen estereotipos y favorecen la discriminación pero que no incitan directamente a la realización de acciones violentas. Los Estados están en un dilema ante este tipo de expresiones, pues están obligados a intervenir para combatir la discriminación, pero deben hacerlo dentro del sistema de garantías de la libertad de expresión. El conflicto es más difícil de resolver cuando esas expresiones integran debates sobre asuntos públicos, o se formulan como una crítica política. En ese marco, creo que hay que buscar formas de intervención que no afecten la libertad de expresión. Puede pensarse en mecanismos que faciliten la difusión de versiones alternativas que ayuden a desmontar los estereotipos negativos, incluso procedimientos de réplica que sirvan para reparar el daño causado. Algunos de estos mecanismos están en proyectos de reforma de la legislación antidiscriminatoria que podrían ser tratados por el Congreso”.
Los especialistas coinciden en que se debe ser muy cuidadoso con la sanción penal. La titular del INADI, Victoria Donda, sostiene, como Abramovich, que las medidas que limitan la libertad de expresión en general siempre se vuelven en contra de los sectores populares y disidentes. “Hay que lograr construir medios en los que los comunicadores sepan que tienen una responsabilidad social que cumplir. Los conductores y la producción tienen que hacerse cargo de que hay mensajes que generan odio. La sociedad vive un momento grave en el que no debería haber lugar para ejercer violencia política contra las mujeres cuando muere una mujer cada 26 horas”, dice Donda. Miriam Lewin, flamante Defensora del Público, asegura que la libertad de expresión es una piedra basal del sistema democrático y que los derechos humanos deben aplicarse de manera tal que el ejercicio de un derecho no implique el menoscabo de otro derecho de igual valor. “La violencia política mediática hacia las mujeres --afirma-- puede llevarlas a abandonar la actividad política y reproduce estereotipos nocivos para la igualdad de género. La difusión y reproducción de discursos agresivos, misóginos, estigmatizantes y discriminatorios también implica una vulneración de los derechos de las audiencias a una comunicación respetuosa de los derechos humanos. Mi perspectiva es que hay que trabajar desde la promoción de los derechos. Tenemos un rol en materia de capacitación, sensibilización, formación y construcción de una comunicación igualitaria y democrática. Queremos un cambio cultural, para que sea posible un diálogo amplio y respetuoso de derechos. Estamos impulsando fuertemente la paridad y el cupo laboral trans en los medios así como la implementación de la ‘Ley Micaela’”.
La educación y la responsabilidad individual son claramente centrales para acabar con los discursos del odio, pero recostarse en las buenas prácticas periodísticas puede parecer insuficiente si desde algunos sectores hay una estrategia deliberada que responde a intereses concretos. Donda agrega, en ese sentido, que hay un camino que recorrer que no implica una causa penal pero si sanciones a los medios. También hay distintas formas de reparación, como se hizo en el caso de Gustavo Cordera cuando se concedió la suspensión del juicio a prueba a cambio de algunas medidas como la retractación, el pedido de disculpas y la capacitación en violencia de género.
“El INADI todavía no puede establecer sanciones pero, sin prejuzgar, en un caso como el de Etchecopar sospecho que lo haríamos. De todas formas, dice la titular del organismo, lo central sigue siendo construir masa crítica que haga que Baby tenga menos audiencia y no más. Eso se hace dando lugar a todas las voces y generando buenos contenidos en medios de comunicación”. Lewin coincide con esta visión: “Es a través del activismo y de la pedagogía que vamos a construir buenos resultados. La trayectoria de los organismos de derechos humanos y del movimiento de mujeres marcan el camino”

martes, 16 de junio de 2020

A 65 años del Bombardeo a la Plaza de Mayo: Un héroe omitido por la historia oficial

El rol clave del piloto Ernesto "Muñeco" Adradas

Ernesto Adradas era un joven teniente de la Fuerza Aérea cuando combatió contra los aviones que atacaban la Plaza de Mayo en 1955. Sus acciones permitieron salvar miles de vidas.
Tras ser perseguido, Adradas trabajó como remisero, fumigador y, más tarde, pudo ingresar a Aerolíneas Argentinas. En la foto, junto a su esposa, Olga Migorena.
Tras ser perseguido, Adradas trabajó como remisero, fumigador y, más tarde, pudo ingresar a Aerolíneas Argentinas. En la foto, junto a su esposa, Olga Migorena. 
Ernesto "Muñeco" Adradas siempre había soñado con volar. Su nacimiento, el día en que la Fuerza Aérea Argentina festeja su aniversario, un 10 de agosto, marcó su vida. Realizó el curso de aviadores militares y obtuvo el brevet de oro al mejor piloto de su promoción. Se convirtió en uno de los mejores pilotos de caza de la Argentina y por ello fue destinado con el grado de teniente --joven para ese rango-- para volar el avión a reacción insignia de la Fuerza Aérea: el caza bombardeo Gloster Meteor. Puede decirse que todo hombre tiene un destino; que en un momento se enfrenta a él cara a cara, y ese momento es toda la vida. Para el Muñeco Adradas, el 16 de junio de 1955 fue el comienzo de su destino, que no fue.

Ese día, cuarenta aviones de combate, un batallón de infantería con armamento liviano y un grupo de 150 civiles con armas cortas descargaron más de nueve toneladas de explosivos sobre la Ciudad de Buenos Aires, con la intención de derrocar al presidente electo en democracia, Juan Domingo Perón.
A pesar del pronóstico adverso, el jefe aviador golpista, capitán Néstor Noriega se negó a posponer el bombardeo. Dispuso un ataque en línea, un avión tras otro, una escuadrilla tras otra, reabastecimiento en el aeropuerto de Ezeiza y Aeroparque y nuevo ataque. “¡A esto lo terminamos cantando el himno en la Plaza de Mayo!”, arengó Noriega antes de ordenar ir a las máquinas.
La primera bomba cayó sobre un trolebús cargado de trabajadores. Si el objetivo explícito era terminar con el gobierno de Perón, entre los objetivos no dichos había uno inequívoco: un escarmiento a la población en el lugar de manifestación de las masas plebeyas. Las restantes bombas mataron a más de trescientas personas: ese día en Buenos Aires hubo más muertos que en el bombardeo a Guernica.
Suele hablarse de este hecho como un “bautismo de fuego” del arma aérea. Pero el “bautismo de fuego” se da en una guerra, como saben bien los pilotos que combatieron en Malvinas. Aquel día, hace 65 años, la Argentina no estaba en guerra con ningún país ni había una guerra civil. En Buenos Aires no había siquiera un piquete. Sin embargo, cientos de bombas cayeron sobre la ciudad abierta e indefensa. Fue el atentado terrorista más grande que sufrió la República Argentina. El intento de tomar el gobierno a través del terror.
Ese día en las Fuerzas Armadas hubo quienes defendieron la Constitución, así como a la ciudad de Buenos Aires y a su población. El Muñeco Adradas fue el protagonista del primer combate aéreo con derribo en Sudamérica protagonizado por un avión jet.
Ernesto "Muñeco" Adradas era un joven teniente de la Fuerza Aérea en 1955.
Ante la primera de cuatro oleadas de bombardeo, el comandante en jefe, brigadier Juan Fabri, ordenó que una escuadrilla de aviones partiera de inmediato de la base aérea de Morón con la orden de derribar todo avión que se encontrara en el aire. La escuadrilla se formó con el primer teniente Juan García, el primer teniente Mario Olezza, el primer teniente Osvaldo Rosito y el teniente Ernesto Adradas. ¿Qué harían los pilotos?, era la pregunta, ya que varios eran parte del complot.
Uno de ellos, el teniente Juan Boehler, caminó hacia los pilotos de la escuadrilla intentando adivinar quién cumpliría la orden. Boehler miró al Muñeco y le preguntó: “¿Vos qué vas hacer?” Luego corrió hacia el avión del jefe de escuadrilla, Juan García, para advertirle que tuviera cuidado con Adradas.
Las nubes estaban casi sobre el piso y fue necesario volar rasante: era la única forma de navegar con techos tan bajos. El comodoro Soto dirigió el ataque desde la torre de control y ordenó el derribo de los aviones que atacaban la ciudad. La escuadrilla tuvo a la vista dos aviones navales armados. Hubo disparos cruzados, uno de los aviones golpistas decidió escapar volando sobre la estación de tren de Retiro, y logró huir usando a la población civil como escudo humano.
El Muñeco persiguió al segundo avión, que intentó escapar con un viraje cerrado. El Muñeco acompañó el viraje y cuando el avión enemigo estuvo en su mira, atacó. Fueron diez disparos que alcanzaron para cortar el plano derecho. El piloto naval guardiamarina Armando Román fue derribado y salvó su vida arrojándose en paracaídas.
"El defensor de la patria", pintura de Pablo Patricio Albornoz que recuerda la hazaña de Adradas.
De regreso en la base de Morón, pilotos golpistas comenzaban a tomar prisioneros a los leales que defendían la Constitución. Adradas fue advertido de que lo estaban esperando para matarlo y debió esconderse por más de cuatro horas para evitar que lo fusilaran.
Tres meses más tarde, otro intento de golpe de Estado, esta vez exitoso, derrocó al presidente Perón. La Marina bombardeó vez varias ciudades --Mar del Plata, Camet y Ensenada-- con sus buques de guerra. El Muñeco Adradas volvió a combatir contra los buques, que amenazaban con cañonear la destilería de YPF: de haberlo logrado, habrían hecho desaparecer las ciudades de Berisso y La Plata.
Tras el golpe de setiembre de 1955, Adradas fue preso durante varios meses, juzgado por un tribunal militar y condenado por “haber derribado un avión y hacer proselitismo activo”. El Muñeco pidió el retiro, que le fue concedido en abril de 1956.
El 20 de ese mismo mes, a las 22.30, el Muñeco fue secuestrado en un bar cerca de la estación de tren de Ituzaingó, y le simularon un fusilamiento. Al otro día, unos vecinos, alertados por los ladridos de un perro, lo rescataron en un baldío, lastimado y sangrando.
El historiador Isidoro Ruiz Moreno cuenta en su libro La revolución del 55 que Adradas, “nunca se había pronunciado políticamente en favor o en contra del gobierno peronista”. Adradas, en ese momento, solo estaba siendo leal a los poderes legítimos. Fue después de años de persecuciones, según cuenta su esposa Olga en una entrevista, que comenzó su militancia en el peronismo.
Tras el retiro trabajó como remisero, fumigador aéreo y, más tarde, pudo ingresar a Aerolíneas Argentinas. En sus años de piloto internacional fue protagonista de la resistencia llevando correo clandestino a Puerta de Hierro. Y el 20 de junio de 1973 tuvo su reconocimiento: el General Perón lo eligió como tripulación del Boeing 707 que lo traería del exilio.
La acción del Muñeco Adradas durante el 16 de junio de 1955 detuvo por dos horas tres oleadas de bombardeo: un tiempo valiosísimo que permitió que mucha gente se pusiera a resguardo. Así salvó a miles de inocentes.
Adradas falleció a los 55 años en 1984. A 61 años del trágico suceso, su ciudad natal, Roque Pérez, en la provincia de Buenos Aires, le brindó el primer reconocimiento, reservando un lugar para su memoria en el mismo rancho natal donde naciera Perón. Fue el primer homenaje a un aviador omitido por la historia aérea argentina.

jueves, 11 de junio de 2020

"Iban directo a la quiebra" Los trabajadores de Vicentin, a favor de la intervención


Los trabajadores de Vicentin celebraron la intervención estatal en la cerealera y apoyarán el proyecto de ley que irá al Congreso para expropiarla. "La decisión nos brinda tranquilidad”, afirmó Dionisio Alfonso, del sindicato de aceiteros de Reconquista. En la misma línea se expresó la Federación de Aceiteros a nivel nacional, la Uatre, la CGT de Reconquista y la CTA bonaerense. A diferencia de la mirada de la empresa, que rechaza la medida del Gobierno, los trabajadores consideran que pone fin a “meses de incertidumbre”, luego de que en diciembre pasado Vicentin se declarara en cesación de pagos.
Alfonso indicó que el objetivo del sindicato estará enfocado en que “se mantengan los puestos de trabajo y las paritarias libres”. En diálogo con Télam, reveló que en noviembre de 2019 comenzaron los despidos, con 60 personas, tras el cierre de la fraccionadora y la refinería. Actualmente, la compañía “no está activa como antes” y trabaja al 30 por ciento. Pese a declararse en default, la empresa continuó con el pago de sueldos. Adeuda los 53 mil pesos del bono acordado con Aceiteros y desde abril que no aplica a los sueldos el aumento del 25 por ciento de la paritaria 2020.
“Sentimos un desahogo a tanta incertidumbre”, contó a PáginaI12 Leandro Monzón, trabajador de la planta de Vicentin ubicada en Avellaneda. “Nos da tranquilidad que van a seguir los puestos de trabajo. Si venía una multinacional y decidía cerrar, ¿qué íbamos a hacer nosotros?”, agregó. En este sentido, se mostró en contra de las manifestaciones que se dieron en Avellaneda. “No se entiende a la ciudadanía que sale a recriminar a un gobierno. A nosotros en las audiencias nunca nos clarificaron el rumbo, iban directo a la quiebra y el futuro era incierto”, dijo. Por otro lado, remarcó que la crisis financiera de Vicentin lo tomó por sorpresa. “Se veía un avance de la empresa impresionante. Estaban construyendo uno de los mejores cinco edificios del país y hasta se hablaba de que iban a comprar un puerto en Bahía Blanca”. 
En tanto, la Federación de Aceiteros a nivel nacional celebró que se mantengan los puestos de trabajo. Pero además, apoyó la intervención estatal en el sector exportador. A través de un comunicado, expresó: “La exportación de harinas, aceites, biodiésel y derivados de soja representa el 30 por ciento de las exportaciones totales. Con un lugar preponderante en el sector agroexportador, Vicentin es una empresa que en manos del Estado tendrá un rol fundamental para el control sobre la producción de alimentos”. Y agregó: “Con su expropiación, se abre una oportunidad para generar más valor agregado con la industria y retrotraer el proceso de primarización profundizado bajo la gestión del gobierno anterior”.
La organización que conduce Daniel Yofra realizará dos pedidos. Reclamarán al Estado “ser partícipes en gestión y control de la producción y la dirección” en el futuro de Vicentin. Y además, que se avance en la investigación de los créditos millonarios que otorgó el Banco Nación. Consideran que la cerealera aplicó “maniobras de vaciamiento” a través de “complejas estructuras corporativas que radican sucursales en el exterior, se venden a si mismas y esconden del Estado las ganancias”.
El apoyo de los trabajadores no provino solamente de los implicados en las plantas de Vicentin. El titular de la CGT de Reconquista, Ramón Acosta, afirmó que “representa una esperanza” para los empleados y también para los productores. La CTA bonaerense que conduce Roberto Baradel aseguró que “no se trata de una expropiación caprichosa sino del rescate de una empresa que se venía a pique y ya había presentado quiebra". También calificó a la decisión estatal como “correcta” Ramón Ayala, el secretario general de la unión argentina de trabajadores rurales (Uatre).