miércoles, 27 de noviembre de 2019

Eva Copa: "Hay que usar la cabeza para que no haya más muertes"


La representante del MAS logró el consenso para la ley que habilita nuevas elecciones y el próximo jueves, está segura, se sancionará el reglamento para que sea efectiva. "Esto ya estaba organizado y sólo les quedaba dar la estocada final y encontraron el momento", afirma.
Eva Copa, presidenta de la asamblea Legislativa, en su despacho en La Paz.
Eva Copa, presidenta de la asamblea Legislativa, en su despacho en La Paz. 
Imagen: Pablo Aneli
Desde La Paz
Mónica Eva Copa, con sus pantalones cargo y su campera azul cerrada hasta el cuello, sin dudas desentona con los dorados que recargan la sala de audiencias de la presidencia del Senado boliviano. Está incómoda con el lugar que le tocó, pero lo ocupa y se hace cargo. Como presidenta de la Asamblea Legislativa por decisión de la bancada del MAS, a la que pertenece orgullosa, logró el consenso para la ley que habilita nuevas elecciones y el próximo jueves, está segura, se sancionará el reglamento para que sea efectiva. La promulgación de esa ley le valió a esta alteña de 32, trabajadora social y aymara una foto con Jeanine Áñez, la autoproclamada presidenta. “Es mi rol y tuve que hacerlo. No tengo trato con ella salvo porque es mi vecina, ella sale del Palacio Quemado con un tanque adelante y otro atrás y yo salgo de la legislatura en mi carro”, dice intentando bromear con una contradicción que resuelve porque, dice, es un hecho consumado la ocupación de la casa de gobierno.
--¿Se puede decir que hay un acuerdo en torno a nuevas elecciones en el corto plazo?
--Sí, el jueves se reunirá el pleno de la asamblea legislativa y se sancionará el acuerdo de que en los próximos 20 días se elijan los seis vocales del Tribunal Supremo Electoral -que no deben tener ninguna militancia partidaria en los últimos diez años-, y en las siguientes 48 horas el TSE deberá presentar el calendario electoral pero con un plazo máximo de 120 días.
--La ley de elecciones venía atada a la Ley de Garantías que busca reparación para víctimas fatales y heridas y el cese de la persecución política de la que están siendo objeto funcionarios y funcionarias, militantes y hasta simpatizantes del MAS. ¿También hay acuerdo sobre esa ley?
--Bueno, ya ayer la Mesa de Unidad firmó un acuerdo con el gobierno de transición junto con la COB -Central Obrera Boliviana- y otras organizaciones. Esto hace que podamos reencaminar el trabajo que veníamos realizando en ese sentido pero se está priorizando que vaya en paralelo el reglamento sobre las elecciones. Nosotros sesionamos como Asamblea Legislativa el día jueves y bueno ahí se tratará punto por punto ese reglamento.
--Antes de volver a preguntarle sobre la ley de garantías, quisiera subrayar su expresión ¿incómoda? ¿irónica? Cuando dijo “gobierno de transición”.
--Bueno, ellos ya están ahí asentados con las dos fuerzas represoras de mi país a su lado; entonces no se puede hacer nada ¿no? Ellos saben como han llegado a autoproclamarse como gobierno y el pueblo los juzgará.
--Volvamos a la ley de garantías, ¿se podrá tratar el jueves?
--Pienso que para el viernes ya la podríamos tener, ojalá, pero también es difícil sentarse con organizaciones sociales para ver qué quieren, tenemos a favor que se llegaron a acuerdos en la mesa de unidad y esos acuerdos los vamos a ratificar.
--¿Esos acuerdos incluyen el cese de la persecución contra funcionarios públicos y autoridades electas?
--Lo que estamos diciendo en esta ley es ratificar los derechos humanos y constitucionales que tienen los mandatarios y mandatarias y así se va a reflejar, como lo dice la Constitución.
--Hay evidencias y denuncias de persecución contra dirigentes o incluso militantes del MAS, hay un pedido de detención sobre el presidente Evo Morales, sobre el ministro de Gobierno Juan Ramón Quintana, hay personas buscadas por sedición y terrorismo; ¿esto cómo lo contempla la ley de garantías?
--La ley en su artículo siete manifiesta que se debe garantizar la protección a todos los que hayan sido elegidos por voto dentro de su mandato constitucional. De igual manera los ministros o ex ministros que al día de hoy están con diferentes situaciones, ellos tienen por ley el tema de la amnistía. Lo único que hay que hacer es cumplir la Constitución y ellos requerirán asilo en las diferentes embajadas.
--¿Y quienes ya están detenidos como el gobernador de Chuquisaca?
--Tiene detención domiciliaria, entiendo. La ley va a garantizar el ejercicio pleno de todos los que hemos sido elegidos en votaciones. Esta ley dice no a los amedrentamientos, a la persecución política, no más hostigamiento ni amenazas para que renuncien por presión. Es lo que venimos pidiendo y es lo que vamos a pedir. Ha habido consensos y lo que queda ahora es sentarnos y afinar la ley para que esto pueda ser una realidad.
--Esa ley también hace mención a las víctimas fatales y heridas durante la represión desatada después de la autoproclamación de Jeanine Áñez en la presidencia.
--Es el primer punto que salga la indemnización para las familias de los fallecidos, que también el gobierno busque recursos, bueno este gobierno de transición (la cara se le deforma otra vez), para que cubra los gastos de las personas heridas en todo el país. Y también que se formen mesas de trabajo para liberar a los detenidos. Hasta ayer... ¿hoy en que día estamos? (le soplan que es lunes), bueno, hasta el jueves pasado teníamos mil detenidos injustamente. En la mesa de unidad que se reunió estos días en el Palacio Quemado se acordó que se haría una mesa con fiscales generales y organizaciones para ver caso por caso y que sean liberados.
--Y en cuanto a las responsabilidades penales que le puedan caber a quienes ejecutaron la represión y quienes dieron las órdenes, ¿se va avanzar en ese sentido? Porque hasta ahora el decreto que da inmunidad a las fuerzas armadas y de seguridad sigue vigente.
--Una carta blanca para matar (hace un largo silencio). Si bien no va a haber Justicia en nuestro país por ese hecho, hay instancias internacionales en las que sí va a haber. Pienso que el gobierno de transición ha debido ver los mecanismos para sacar ese decreto que es inconstitucional y debe saber que hay tantos organismos internacionales como prensa internacional que ha visto lo que ha pasado muy de cerca. Hay tribunales internacionales que van a tener que juzgar lo que pasó en nuestro país.
--O sea que no ves instancias ni confianza en la Justicia de Bolivia.
--Después de todo lo que ha pasado no puedo confiar.
--¿En quién o en quiénes sí confía? Porque ocupa un lugar de mucha responsabilidad en este momento.
--Yo no soy cristiana pero creo en dios, no puedo confiar más que en él y le pido que me de sabiduría para tomar decisiones. Eso no quiere decir que no tome en cuenta la voz de mis organizaciones; pero creo que en este momento en particular es necesario tomar decisiones con la cabeza y no con el corazón.
--¿A qué se refiere?
--A que si tomara decisiones con el corazón seguiríamos en guerra. Pero hay que usar la cabeza para que esto se pacifique y no haya más muertes.
--No termino de entender qué es lo que guiaría el corazón.
--Me refiero a que están siendo vulnerados nuestros derechos, a que ya no hay libertad de expresión, al título de sedición. A los muertos. Si muere alguien dejas familias, dejas más heridas; pero no se puede multiplicar esa situación trágica. Estas decisiones las tomo con mi bancada, somos los dos tercios, el MAS, ahora oposición, y hemos tomado decisiones conjuntas, unánimes y hasta ahora hemos encaminado este proceso de buena manera y seguiremos así.
--¿Cómo imagina la salida política? Porque hasta ahora hay pasos técnicos en relación a definir elecciones, pero ¿cómo se llega a las elecciones, con qué candidaturas? Más teniendo en cuenta que Luis Camacho y Marco Pumari -cívicos que acompañaron la autoproclamación de Áñez con la Biblia en la mano- ya se postularon como candidatos de unidad de la derecha.
--Yo pienso que el pueblo es sabio, pienso que nuestra gente no es tonta y lo va a demostrar en estas elecciones. Haber utilizado a la biblia y a dios como bandera de una reivindicación de recuperar la democracia y ahora los ves con perfiles de candidatos... será la población quién los vaya a juzgar. Yo como senadora del MAS no tengo la tuición ni la potestad de elegir los candidatos, serán los representantes regionales, departamentales, nacionales los que convoquen a congresos y definan quiénes serán los mejores hombres y mujeres para las candidaturas, aglutinando a los sectores que están dentro del MAS: organizaciones sociales, clase trabajadora media y obrera. Así se tomarán las decisiones.
--¿Cómo cree que un movimiento como el 21F, que cuestionaba que no se haya respetado el plebiscito que dijo no a otra reelección y que no era estrictamente de derecha se haya convertido en una fuerza capaz de forzar un golpe de Estado que tiene características racistas, xenófobas, fascistas?
--Bueno porque muchos políticos pueden tener disfraces. Creo que esto no ha sido trabajado por nosotros en los meses previos. Hemos sido muy autocríticos en relación a que no estábamos preparados para enfrentar una organización bien orquestada desde hace mucho tiempo, eso no lo vimos. Esto ya estaba organizado y sólo les quedaba dar la estocada final y encontraron el momento. Pero yo insisto que la historia y nuestro pueblo boliviano son los que van a juzgar el actuar de quienes ahora estamos en la palestra política. Y en cuanto al racismo, creímos que lo habíamos superado, que ya no había esa lucha; lamentablemente no es así.
--¿Tiene diálogo con la presidenta de facto?
--¡Nooo! Si tuve que salir en la foto es porque la ley de elecciones es un trabajo del MAS. Nosotros encaminamos la ley, con nuestros dos tercios hemos tenido la voluntad política y la responsabilidad de sacar esta ley. Una cosa es que lo promulgues y otra muy distinta que lo trabajes. Nosotros la trabajamos con los partidos aliados y llevamos la ley en unanimidad.
--¿Le preocupa que quienes están en el ejecutivo puedan realizar modificaciones estructurales en la economía por ejemplo?
--Ellos pueden sacar decretos supremos y también pueden cerrarnos el Congreso si no les gusta lo que hacemos, pero si deciden por esa opción será el pueblo boliviano juzgará y actuará.
--¿Cuál es la responsabilidad de la bancada legislativa en la reorganización del MAS?
--Lo que se juega acá es mantener vigente al MAS en el ámbito político. Y serán delegados y delegadas regionales, las organizaciones sociales, de mujeres, campesinas, todos los sectores que integran el movimiento quienes reorganicen el partido.

Crónica de un golpismo anunciado


 
Imagen: NA
El inaudito video "del campo" amenazando al nuevo gobierno un par de semanas antes de asumir, viralizado por propios y extraños, es inadmisible.
Como sugirió Claudio Scaletta en estas páginas , el absurdo empaña todo, refiere a prejuicios antes que a temores y obedece a una ideologización precautoria de la cuestión agraria, por llamarla de algún modo, que es muy peligrosa para la paz social de esta república.
Cabe reflexionar, entonces, la necesidad de una docencia cívica que desautorice esas amenazas. Para lo cual en primer lugar hay que denunciar falacias como que el campo es "de todos" o que "todos somos el campo". Eso no es cierto por la sencilla razón de que el territorio nacional es de los dueños de la tierra, que son pocos e insolidarios pero le han hecho creer a la población –medios adictos mediante– que "el campo es de todos".
De hecho, esta semana la Fundación agropecuaria para el desarrollo argentino (FADA), ONG dirigida por 17 señores y ninguna mujer, postula, entre otras exageraciones, que "el campo" emplea indirectamente a 3,7 millones de argentinos. Y afirman otras cosas temerarias e incomprobables, como que sólo hay 863 establecimientos rurales de más de 20 mil hectáreas, pero no dicen cuánto más grandes, con lo que niegan la nociva existencia de latifundios de entre 50 mil y un millón de hectáreas.
Al respecto, y como señalamos con Pedro Peretti en el libro La Argentina Agropecuaria, que publicó PáginaI12 a comienzos de este año, uno de los más negados problemas de la Argentina, y quizá el principal, es precisamente el latifundio. Es decir la desmesurada concentración de tierras, que se niegan sistemáticamente pero son un hecho.
Asi, la amenaza de un nuevo estropicio rural, que sería tremendamente negativo para el país y sobre todo para las clases trabajadoras, impone el urgente desafio de ser pacientes pero a la vez muy firmes para enfrentar este fundamentalismo rural que rechaza todo y anuncia piquetes y cierre de rutas.
Como si con los errores de la 125 (en 2008) no se hubiera aprendido nada, es indudable que van a impedir publicitariamente todo esclarecimiento, para seguir negando que las retenciones son indispensables y son justas, aunque necesariamente deberán ser diferenciadas o segmentadas por tamaño del productor, como señalan Peretti y otros especialistas, ya que son un derecho de exportación que se cobra independientemente del resultado económico.
Los terratenientes carapintadas que filman y viralizan estos videos parecen no haber aprendido nada, ni admiten que sus privilegios de clase sean limitados. Amenazar a un gobierno que todavía no asumió, y pretender marcarle la cancha, es una actitud soberbia y antidemocrática. Sobre todo en el presente, cuando nadie, seriamente, habla de reforma agraria, sino simplemente de que los terratenientes, y en particular los latifundistas, paguen impuestos como lo hacemos todos, y que los paguen en relación a sus gigantescas ganancias. Esas que hoy les permiten concentrar cientos de miles de hectáreas, y encima talando bosques como hacen día a día, y hora a hora, en Salta, Santiago del Estero, Chaco y Formosa por lo menos, devastadas ya Córdoba y Santa Fe.
Una joven diputada provincial santafesina, por cierto, Mercedes Meier, acaba de presentar un proyecto de ley para que los campos más grandes de Santa Fe paguen entre un 30 y un 40 por ciento más de impuestos provinciales, y que la recaudación integre un fondo alimentario para la población más postergada. Junto con el también diputado y viejo luchador social Carlos del Frade, han denunciado la ominosa pasividad de los gobiernos santafesinos que ni siquiera les cobran impuesto a los ingresos brutos a las grandes corporaciones agroexportadoras del mayor polo aceitero del mundo, sobre el río Paraná.
La Argentina necesita que los dueños de la tierra, y los beneficiarios de la actividad agropecuaria, simple y sencillamente paguen impuestos. Se trata de que produzcan los que producen, y no se consideren productores los rentistas que alquilan territorios a pooles de siembra, con lo que además resultan depredadores por un lado, y contaminadores por el otro.
Y para la batalla que se viene, dada la agresividad de ricos y privilegiados, es de esperar que sea sólo conceptual. Por lo que es oportuno recordar que la reforma agraria "es un concepto genérico que puede ir desde expropiaciones a simples modificaciones en las cargas tributarias", como señala Pedro José Kesselman, distinguido laboralista y convencional constituyente de 1994 citando a Eduardo Zimmermann –ex rector de la Universidad de San Andrés y actual vicepresidente de la Academia Nacional de Historia– quien en su libro Los liberales reformistas. La cuestión social en la Argentina 1890-1916, sostiene que esa idea fue propuesta ya en 1906 nada menos que por el diario La Nación.
En un artículo editorial del 10 de septiembre de ese año, titulado "La distribución de la tierra", el matutino fundado por Bartolomé Mitre reclamaba "una política estatal más firme contra los latifundios y a favor de una mejor distribución de la tierra". Y que esa no fue una improvisación lo prueban varios artículos de 1906 y 1907 titulados "El Estado y los servicios públicos"; "El latifundio urbano"; "Dependencia económica. Serio peligro" o "Nacionalización de servicios públicos". Y todo esto una década antes de la revolución bolchevique, cuando La Nación era dirigida por el ingeniero Emilio Mitre y defendía incluso la necesidad de que el Estado ejerciera controles sobre la economía.
Queda claro que ante la ya anunciada posibilidad de enfrentamientos indeseados, el modo de evitarlos pasará por dos ejes: convicción, claridad y firmeza en materia agropecuaria por parte de las nuevas autoridades, por un lado; y por el otro sembrar desde ahora mismo la conciencia de que "el campo" no es "de todos" sino de sus dueños, que bien harán en achicar soberbia y pagar retenciones, moderadas y por segmentos.
Fuente:Pagina/12

lunes, 18 de noviembre de 2019

Lectura heterodoxa de la tragedia boliviana


 
Imagen: DPA
En estos días Nuestra América, como la llamó José Martí, está conmovida y nada indica que la emergencia termine bien ni pronto. El violento golpe de estado en Bolivia que el macrismo y la derecha niegan no deja de producir testimonios, fotos y videos que exhiben la bestialidad de que es capaz el neoliberalismo, como muestran también resistencias poco esperanzadoras, ya que en la violencia siempre pierden los pueblos.

Por eso este golpe es descorazonador: porque redescubrimos que la violencia es parte de la estrategia de dominación. Son violentos para dinamitar la democracia, para sembrar odio, y para hacerse irregularmente con el poder. Y hasta es violencia la amenaza implícita sobre nuestro futuro. Pero no tiene sentido quedarnos en la mera descripción y lamentación cuando es dable pensar que quizá estamos entrando en una etapa histórica nueva, original y gravísima, que mejor haríamos en reconocer, analizar y prever antes de que vengan tiempos peores.
El poder mundial parece decidido a avanzar con provocaciones inéditas para doblegar a las fuerzas populares. Montada sobre el racismo secular de las clases oligárquicas, altas y medias, entrenadas en consumismo, ignorancia, exclusión y odio, acabamos de ver la irrupción política descarada de una fuerza novedosa: las supuestas religiones cuyas "iglesias", "asambleas" o "templos" funcionan como usinas de odio disfrazado de amor y de resentimiento en forma de plegarias que más parecen expresiones de pensamiento mágico.
Mientras las armas siguen apuntando contra los pueblos, como vimos hace poco en Ecuador y ahora en Bolivia y Chile, el poder proselitista del neoliberalismo está hoy no sólo en el absolutismo comunicacional, sino también en esos credos que se autodesignan, genéricamente, "evangélicos" o "cristianos". Su poder generador de odio es tanto o más grande que el de los sistemas periodísticos, porque lo disimulan y visten de "amor" aprovechándose de la ignorancia de gente que se cree testigo de supuestas "liberaciones" de Satanases encarnados por reformadores sociales como Evo Morales.
Quizá estemos asistiendo a un cambio estratégico extraordinario y fundamental del neoliberalismo como ideología contemporánea, que se consolida hoy en todo el mundo desde que se insinuó en guerras religiosas y étnicas provocadas en otros continentes, en los últimos años, para conquistar el petróleo. Ahora le ha tocado a Bolivia, pletórica de litio, petróleo y gas, donde el sunami neoliberal se gestó en el control religioso-ideológico de las burguesías urbanas, cuyo fanatismo estamos viendo. ¿O no fue impactante ver en estos días tantos videos viralizados de supuestos "pastores" generando odio y violencia desde la palabra "amor"?
Por eso el golpe en Bolivia no fue solamente un golpe de la derecha económica de Santa Cruz de la Sierra. La tragedia boliviana es mucho más que eso, acaso el debut de una nueva estrategia imperial de utilización de iglesias truchas que se dicen "evangélicas", y que en los Estados Unidos tienen un inmenso poder y control económico sobre vastos sectores que se consideran deificados, testigos, misioneros y otras designaciones que, partiendo de promesas de amor, acaban irracionales y fanatizados.
Al frente de ellas hemos visto estos días videos viralizados de arengas de impostores autoproclamados "pastores". De los que también hay centenares en la Argentina, muchos ya están en la política e incluso algunos son auspiciados y/o protegidos por prominentes políticos argentinos. Lo que no es extraño: así llegaron a gobernar a ese gigante que es Brasil. Y no faltan quienes sugieren que algunos pueden ser incluso testaferros de narcopoderes.
Quizás lo que derrocó a Evo también fue esto, que nadie esperaba. Creo que ni Evo ni García Lineras lo esperaban. Porque electoralmente y para la lucha de clases, económica, de poder, Evo estaba fuerte. Pero ante el fanatismo y la violencia que vimos desatarse ahora, Evo cayó en tres días.
Todo esto autorizaría a considerar que acaso el sistema de dominación planetaria ya no es multinacional. En todo caso es "a-nacional", como lo define el ex juez federal y constitucionalista cordobés Miguel Rodríguez Villafañe. Es "a-nacional" porque su objetivo es destrozar al Estado, puesto que el Estado es un concepto ordenador, que pone límites. Todas las naciones, bien o mal, regulan; todas cobran impuestos, establecen leyes de producción industrial y de competencia comercial, buenas o malas pero reglas al fin. E incluso son forzadas, aunque no las cumplen, a cada vez más estrictas normas de cuidado ambiental.
La pregunta que surge entonces, desde el punto de vista del capitalismo, es: ¿cuál sería la manera de no estar sometidos a esas limitaciones y reglas molestas? Respuesta: Un estado mundial, un mundo "a-nacional".
Por eso hace ya tiempo que esta columna al Sr. Trump lo llama "presidente del planeta" y no de los Estados Unidos. Y también por eso reiteramos el dato, no menor, de que en 1945 al terminar la 2ª guerra mundial la Tierra era habitada por 1.500 millones de habitantes. Que 75 años después han aumentado cinco veces: hoy son 7.500 millones de personas en decenas de naciones, que, de hecho, son 7.500 millones de clientes, consumidores, usuarios. O sea sujetos que todavía tienen derechos en algunos países, pero que en un mundo a-nacional podrían obstruir o molestar la concentración capitalista.
La historia de la humanidad es también la historia de la lucha por los derechos ciudadanos, que es lo que hoy están aplastando en Bolivia con el auspicio de los dueños del mundo y sus perros falderos locales. Y todo con la excusa inicial de acusar a Evo de querer "eternizarse" en el gobierno de Bolivia después de 12 años, soslayando que Angela Merkel gobierna Alemania desde hace 14, Vladimir Putin está en el poder en Rusia desde el 2000, y el súper aliado Arabia Saudita es el único país musulmán donde jamás hubo elecciones.
Mientras los grandes diarios y la tele se llenan la boca de Cuba y Venezuela pero no dicen ni mú del horror que viven millones de vecinos, el drama boliviano funge como ensayo de negación del concepto mismo de golpe de estado. Lo que replantea la idea basal de El Manifiesto Argentino desde hace muchos años: la necesidad de una nueva Constitución Nacional. Que sabemos que no es urgencia del momento, pero es una bandera que no arriamos. Y que en algún futuro flameará, para, entre otras cosas, separar al Estado de todas las iglesias y hacer el gran cambio en la Justicia que este país exige.
Fuente:Pagina/12

La trama civil del derrocamiento de Evo Morales


Carlos Sánchez Berzain, Mandred Reyes Villa, Gonzalo Sánchez de Lozada y Mario Cossío son los nombres que aparecen en un informe de octubre que prenunciaba el golpe. 
Carlos Sánchez Berzain, uno de los nombres en la trastienda golpista. 
Carlos Sánchez Berzain, uno de los nombres en la trastienda golpista.  

Evo Morales tenía razón. El 23 de octubre denunció que estaba en marcha un golpe de Estado, dieciocho días antes de que se consumara. La movida para derrocarlo se gestó adentro y afuera de Bolivia. En el exterior, todos los caminos conducen a Estados Unidos y en particular a Miami. Esa ciudad siempre respiró al ritmo de las conspiraciones. Los decanos de esos complots fueron los cubanos anticastristas. Les siguieron los venezolanos antichavistas. Ahora se conjuraron los enemigos del presidente exiliado en México. Pero todos interactúan entre ellos, con la bendición de la OEA. Carlos Sánchez Berzain es uno de los nombres que aparece más visible en esta trama. Fue ministro de Gonzalo Sánchez de Lozada y ambos escaparon a EE.UU después de la llamada guerra del gas. El 27 de octubre pasado se lo vio en un acto en una calle miamense junto a la actual ministra de Comunicación del régimen golpista, Roxana Lizárraga. La misma que denunció en La Paz días después a periodistas argentinos por “hacer sedición”. El Instituto Interamericano por la Democracia del que es director ejecutivo el ex funcionario prófugo, opera financiado con fondos de la USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

Sánchez Berzain no está solo. Hombre de fortuna incomprobable y columnista habitual de Infobae, fue acompañado en su cruzada por Manfred Reyes Villa, un excandidato a presidente de Bolivia que también vive asilado en EE.UU. Capitán retirado del ejército, fue condenado en 2016 a cinco años de prisión en Cochabamba – departamento al que gobernó entre 2005 y 2008– por enriquecimiento ilícito. La lista de connotados golpistas civiles en Estados Unidos es más amplia y se mixtura con oficiales retirados que se reúnen en la autodenominada Coordinadora Nacional Militar. Estos se encuentran en su país, como otros civiles que armaron el golpe desde adentro.
El 8 de octubre pasado, cuando todavía no se habían realizado las elecciones en Bolivia, el sitio Behind Back Doors (Detrás de la puerta trasera) anticipó el golpe de Estado en marcha ubicándolo entre fines de 2019 y marzo de 2020.
Su información, basada en dieciséis audios tomados durante diferentes reuniones a distintos protagonistas de esta conjura, tuvo relativa repercusión hasta que se produjo la destitución de Evo. El analista internacional mexicano, Alfredo Jalife Rahme, tradujo el material de Behind Back Doors al castellano y lo difundió. El domingo 10 empezó a replicarse en las redes sociales y a llegar a los medios. Así aparecieron los nombres de Sánchez de Lozada, Sánchez Berzain, Reyes Villa y Mario Cossío, un exgobernador de Tarija y expresidente de la Cámara de Diputados condenado a seis años de prisión por enriquecimiento ilícito. A diferencia de los tres primeros se exilió en Paraguay.
Sánchez Berzain fue el más activo de todos. Apareció en cuánto foro pudo volcar su tesis de una conspiración castro-chavista a escala continental en la que por supuesto incluye a Evo. El 25 de julio pasado el Instituto Interamericano por la Democracia que lidera organizó una actividad donde lo presentó Norberto Spagnaro, un residente argentino de Miami. Coordinador de la campaña del macrismo en esa ciudad de la Florida, le cedió la palabra para que hablara sobre Argentina y la política regional. El orador que cerró la jornada fue el periodista Alfredo Leuco. Su tema fueron las elecciones que se venían en nuestro país.
La organización que lidera el exministro de Sánchez de Lozada es un mosaico de nacionalidades. Pero su pensamiento es bastante uniforme. Postula todo lo que huela a neoliberalismo, se alinea sin fisuras con las políticas hemisféricas de Estados Unidos y junta a ciertos personajes que parecen sacados de la Guerra Fría. Su integrante argentino más notorio es Guillermo Lousteau Heguy, el padre de Martín Lousteau, ex secretario de Turismo de la dictadura cívico-militar entre 1981 y 1982. El directorio del Instituto también cuenta con los cubanos Armando Valladares y Carlos Alberto Montaner, dos propaladores del anticastrismo más rabioso. El primero estuvo preso en Cuba, devino en embajador de EE.UU ante la comisión de Derechos Humanos de la ONU y hasta hoy no pudo desligarse de una imputación por estafas con un desarrollo inmobiliario en España.
Los audios que divulgó Behind Back Doors atribuyen a Reyes Villa haber ventilado que el golpe era promovido por los senadores de EE.UU Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz. La nómina se completa con la representante por Florida, Ileana Ros-Lehtinen, quien preparó el terreno en el Congreso estadounidense para la interrupción del orden constitucional en Bolivia. Trató a Morales de “matón” en la Cámara Baja, le cuestionó su “retórica antimperialista”, las expulsiones de “todas nuestras agencias: DEA, USAID y al embajador de EE.UU” y dijo que “el pueblo de Bolivia necesita nuestra ayuda”. El gobierno de Evo la acusó de injerencista el año pasado.

El informe de Behind Back Doors conocido el 23 de octubre también mencionó que “funcionarios del Departamento de Estado acreditados en el país, como Mariane Scott y Rolf A. Olson, se han reunido con funcionarios diplomáticos de alto nivel de Brasil, Argentina y Paraguay, a fin de organizar y planificar acciones de desestabilización contra el gobierno boliviano, como además de entregar los fondos estadounidenses a la oposición”. La pista brasileña lleva hasta el canciller de ese país, Ernesto Araujo, quien recibió al líder golpista Luis Fernando Camacho en mayo, según reveló la revista Forum.  Al dirigente del Frente Cívico cruceño lo llaman en Bolivia el “Bolsonaro” local por sus posturas racistas y ultramontanas. Su comportamiento medieval no alcanza a disimular otro motivo clave de su destacada participación en la asonada. Su acaudalada familia perdió el negocio del gas en Santa Cruz cuando el gobierno derrocado lo nacionalizó.
El protagonismo de Camacho está lejos del perfil bajo que mostró otra pieza clave en el complot para derrocar al gobierno de Evo. Se trata de Erick Foronda Prieto, un periodista boliviano que trabajó para la embajada de EE.UU en La Paz por casi veinte años. La denuncia de Behind Back Doors le atribuyó “un papel importante en la obtención de información de políticos y periodistas en el país, con el objetivo de satisfacer el interés de Estados Unidos”. Además “se convirtió en una persona de confianza y estableció estrechos vínculos con el antiguo embajador de los Estados Unidos, Phillip Goldberg” expulsado en septiembre de 2008. El informe le otorgó a Foronda Prieto un rol fundamental durante la campaña del No a la reelección de Morales en el referéndum de febrero de 2016. Evo lo perdió en medio de una campaña de fake news que le atribuyeron la falsa paternidad de un hijo con la menor Gabriela Zapata. Ella misma desmintió la noticia. Pero el daño ya estaba hecho.
Fuente:Pagina/12

domingo, 17 de noviembre de 2019

El odio al indio


Imagen: DPA
Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus cánticos no son de esperanza ni de hermandad, son de desprecio y discriminación contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados que se atrevieron a quitarles el poder.

En el caso de Santa Cruz organizan hordas motorizadas 4x4 con garrote en mano a escarmentar a los indios, a quienes llaman "collas", que viven en los barrios marginales y en los mercados. Cantan consignas de que "hay que matar collas”, y si en el camino se les cruza alguna mujer de pollera la golpean, amenazan y conminan a irse de su territorio. En Cochabamba organizan convoyes para imponer su supremacía racial en la zona sur, donde viven las clases menesterosas, y cargan -como si fuera un destacamento de caballería- sobre miles de mujeres campesinas indefensas que marchan pidiendo paz. Llevan en la mano bates de béisbol, cadenas, granadas de gas; algunos exhiben armas de fuego. La mujer es su víctima preferida; agarran a una alcaldesa de una población campesina, la humillan, la arrastran por la calle, le pegan, la orinan cuando cae al suelo, le cortan el cabello, la amenazan con lincharla, y cuando se dan cuenta de que son filmadas deciden echarle pintura roja simbolizando lo que harán con su sangre.
En La Paz sospechan de sus empleadas y no hablan cuando ellas traen la comida a la mesa. En el fondo les temen, pero también las desprecian. Más tarde salen a las calles a gritar, insultan a Evo y, con él, a todos estos indios que osaron construir democracia intercultural con igualdad. Cuando son muchos, arrastran la Wiphala, la bandera indígena, la escupen, la pisan la cortan, la queman. Es una rabia visceral que se descarga sobre este símbolo de los indios al que quisieran extinguir de la tierra junto con todos los que se reconocen en él.
El odio racial es el lenguaje político de esta clase media tradicional. De nada sirven sus títulos académicos, viajes y fe porque, al final, todo se diluye ante el abolengo. En el fondo, la estirpe imaginada es más fuerte y parece adherida al lenguaje espontáneo de la piel que odia, de los gestos viscerales y de su moral corrompida.
Todo explotó el domingo 20, cuando Evo Morales ganó las elecciones con más de 10 puntos de distancia sobre el segundo, pero ya no con la inmensa ventaja de antes ni el 51% de los votos. Fue la señal que estaban esperando las fuerzas regresivas agazapadas: desde el timorato candidato opositor liberal, las fuerzas políticas ultraconservadoras, la OEA y la inefable clase media tradicional. Evo había ganado nuevamente pero ya no tenía el 60% del electorado; estaba más débil y había que ir sobre él. El perdedor no reconoció su derrota. La OEA habló de "elecciones limpias" pero de una victoria menguada y pidió segunda vuelta, aconsejando ir en contra de la Constitución, que establece que si un candidato tiene más del 40% de los votos y más de 10% de votos sobre el segundo es el candidato electo. Y la clase media se lanzó a la cacería de los indios. En la noche del lunes 21 se quemaron 5 de los 9 órganos electorales, incluidas papeletas de sufragio. La ciudad de Santa Cruz decretó un paro cívico que articuló a los habitantes de las zonas centrales de la ciudad, ramificándose el paro a las zonas residenciales de La Paz y Cochabamba. Y entonces se desató el terror.
Bandas paramilitares comenzaron a asediar instituciones, quemar sedes sindicales, a incendiar los domicilios de candidatos y líderes políticos del partido de gobierno. Hasta el propio domicilio privado del presidente fue saqueado; en otros lugares las familias, incluidos hijos, fueron secuestrados y amenazados de ser flagelados y quemados si su padre ministro o dirigente sindical no renunciaba a su cargo. Se había desatado una dilatada noche de cuchillos largos, y el fascismo asomaba las orejas.
Cuando las fuerzas populares movilizadas para resistir este golpe civil comenzaron a retomar el control territorial de las ciudades con la presencia de obreros, trabajadores mineros, campesinos, indígenas y pobladores urbanos -y el balance de la correlación de fuerzas se estaba inclinando hacia el lado de las fuerzas populares- vino el motín policial.
Los policías habían mostrado durante semanas una gran indolencia e ineptitud para proteger a la gente humilde cuando era golpeada y perseguida por bandas fascistoides. Pero a partir del viernes, con el desconocimiento del mando civil, muchos de ellos mostraron una extraordinaria habilidad para agredir, detener, torturar y matar a manifestantes populares. Claro, antes había que contener a los hijos de la clase media y, supuestamente, no tenían capacidad; sin embargo ahora, que se trataba de reprimir a indios revoltosos, el despliegue, la prepotencia y la saña represiva fueron monumentales. Lo mismo sucedió con las Fuerzas Armadas. Durante toda nuestra gestión de gobierno nunca permitimos que salieran a reprimir las manifestaciones civiles, ni siquiera durante el primer golpe de Estado cívico del 2008. Y ahora, en plena convulsión y sin que nosotros les preguntáramos nada, plantearon que no tenían elementos antidisturbios, que apenas tenían 8 balas por integrante y que para que se hagan presentes en la calle de manera disuasiva se requería un decreto presidencial. No obstante, no dudaron en pedir/imponer al presidente Evo su renuncia rompiendo el orden constitucional. Hicieron lo posible para intentar secuestrarlo cuando se dirigía y estaba en el Chapare; y cuando se consumó el golpe salieron a las calles a disparar miles de balas, a militarizar las ciudades, asesinar a campesinos. Y todo ello sin ningún decreto presidencial. Para proteger al indio se requería decreto. Para reprimir y matar indios sólo bastaba obedecer lo que el odio racial y clasista ordenaba. Y en sólo 5 días ya hay más de 18 muertos, 120 heridos de bala. Por supuesto, todos ellos indígenas.
La pregunta que todos debemos responder es ¿cómo es que esta clase media tradicional pudo incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo, llevándola a abrazar un fascismo racializado y centrado en el indio como enemigo?¿Cómo hizo para irradiar sus frustraciones de clase a la policía y a las FF. AA. y ser la base social de esta fascistización, de esta regresión estatal y degeneración moral?
Ha sido el rechazo a la igualdad, es decir, el rechazo a los fundamentos mismos de una democracia sustancial.
Los últimos 14 años de gobierno de los movimientos sociales han tenido como principal característica el proceso de igualación social, la reducción abrupta de la extrema pobreza (de 38 al 15%), la ampliación de derechos para todos (acceso universal a la salud, a educación y a protección social), la indianización del Estado (más del 50% de los funcionarios de la administración pública tienen una identidad indígena, nueva narrativa nacional en torno al tronco indígena), la reducción de las desigualdades económicas (caída de 130 a 45 la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres); es decir, la sistemática democratización de la riqueza, del acceso a los bienes públicos, a las oportunidades y al poder estatal. La economía ha crecido de 9.000 millones de dólares a 42.000, ampliándose el mercado y el ahorro interno, lo que ha permitido a mucha gente tener su casa propia y mejorar su actividad laboral.
Pero esto dio lugar a que en una década el porcentaje de personas de la llamada “clase media", medida en ingresos, haya pasado del 35% al 60%, la mayor parte proveniente de sectores populares, indígenas. Se trata de un proceso de democratización de los bienes sociales mediante la construcción de igualdad material pero que, inevitablemente, ha llevado a una rápida devaluación de los capitales económicos, educativos y políticos poseídos por las clases medias tradicionales. Si antes un apellido notable o el monopolio de los saberes legítimos o el conjunto de vínculos parentales propios de las clases medias tradicionales les permitía acceder a puestos en la administración pública, obtener créditos, licitaciones de obras o becas, hoy la cantidad de personas que pugnan por el mismo puesto u oportunidad no sólo se ha duplicado -reduciendo a la mitad las posibilidades de acceder a esos bienes- sino que, además, los “arribistas”, la nueva clase media de origen popular indígena, tiene un conjunto de nuevos capitales (idioma indígena, vínculos sindicales) de mayor valor y reconocimiento estatal para pugnar por los bienes públicos disponibles.
Se trata, por tanto, de un desplome de lo que era una característica de la sociedad colonial: la etnicidad como capital, es decir, del fundamento imaginado de la superioridad histórica de la clase media por sobre las clases subalternas porque aquí, en Bolivia, la clase social sólo es comprensible y se visibiliza bajo la forma de jerarquías raciales. El que los hijos de esta clase media hayan sido la fuerza de choque de la insurgencia reaccionaria es el grito violento de una nueva generación que ve cómo la herencia del apellido y la piel se desvanece ante la fuerza de la democratización de bienes. Así, aunque enarbolen banderas de la democracia entendida como voto, en realidad se han sublevado contra la democracia entendida como igualación y distribución de riquezas. Por eso el desborde de odio, el derroche de violencia; porque la supremacía racial es algo que no se racionaliza, se vive como impulso primario del cuerpo, como tatuaje de la historia colonial en la piel. De ahí que el fascismo no sólo sea la expresión de una revolución fallida sino, paradójicamente también en sociedades postcoloniales, el éxito de una democratización material alcanzada.
Por ello no sorprende que mientras los indios recogen los cuerpos de alrededor de una veintena de muertos asesinados a bala, sus victimarios materiales y morales narran que lo han hecho para salvaguardar la democracia. Pero en realidad saben que lo que han hecho es proteger el privilegio de casta y apellido.
El odio racial solo puede destruir; no es un horizonte, no es más que una primitiva venganza de una clase histórica y moralmente decadente que demuestra que, detrás de cada mediocre liberal, se agazapa un consumado golpista.
Publicado en celag.org
Fuente:Pagina/12

jueves, 14 de noviembre de 2019

El "éxito" del modelo: endeudar a los chilenos



Había una vez un papá que tenía un montón de plata guardada bajo el colchón, pero que mandaba a sus hijos con los zapatos rotos al colegio. Según la ortodoxia de los economistas que han manejado el Estado hasta hoy en Chile, ese es un papá ejemplar y responsable porque ahorra y no gasta. Había también una mamá que no tenía plata bajo el colchón, pero que necesitaba comprar un remedio para su hijo enfermo, y que decidió comprar ese remedio con su tarjeta de crédito. Según esos mismos economistas, esa mamá es una populista irresponsable. Santificar el ahorro y demonizar el gasto público tiene estos absurdos.

Por eso mi propuesta es heterodoxa. Dado el contexto de la urgencia social destapada en esta fiesta de la democracia que es la manifestación social -otros ven en ella barbarie y la reprimen-, la propuesta de "Agenda Social" del Gobierno es absolutamente mezquina. Es necesario multiplicar por 5 ese paquete fiscal propuesto, de apenas 1200 millones de dólares -que en realidad son 600 millones, porque la otra mitad son simplemente reasignaciones presupuestarias, vale decir, desvisten un programa del Estado para vestir a otro- y para eso debemos romper la regla fiscal del 3%, tomando deuda pública de manera responsable.
Chile tiene una deuda fiscal pública baja, de menos del 40%. Hay economías sanas que deben 100%, 170%. Luego, Sebastián Piñera puede perfectamente, por un tiempo, endeudar conservadoramente al Estado, porque, igual que los padres que deben comprar zapatos, o las madres que deben comprar remedios, los chilenos y chilenas están viviendo un sufrimiento que es inaplazable.
Por lo demás, no es verdad que Chile no esté endeudado. Lo que pasa es que el modelo neoliberal chileno consistió en quitar sus deberes al Estado (salud, educación, pensiones, fiscalización de derechos, etc.), y trasladar esos deberes privadamente a las personas, quienes, para cumplirlos, han debido endeudarse hasta más arriba de la coronilla, y pagar de su bolsillo -y no a través de sus impuestos- por esos derechos que el Estado tiene el deber de administrar y solventar. Las élites achicaron el Estado e hicieron crecer la economía con las tarjetas de crédito de los chilenos y chilenas.
Por eso, un Estado como el chileno pudo soportar que se privatizaran casi todas sus empresas y jibarizarse tanto. Por eso pudieron enriquecerse tanto unos pocos y debieron endeudarse tanto todo el resto. Porque este es un modelo astuto, no inteligente. Tal vez siquiera es un modelo neoliberal, probablemente es simplemente un modelo oligárquico. Se hicieron más ricos no solo privatizando en dictadura las empresas del Estado, sino que, al mismo tiempo, cargaron su fortuna a las tarjetas de crédito de todos los chilenos y chilenas
Pero no basta con esto. Los chilenos y las chilenas me conocen. Fui candidato presidencial 3 veces, por primera vez en 2009, y en todos mis programas mis compromisos fueron: impuesto específico a los súper ricos, nacionalización de las riquezas naturales, descentralización, transformación al sistema de pensiones, de salud y de educación por sistemas públicos, y un largo etcétera, que es ese mismo etcétera está hoy en la calle.
Hoy, más que nunca creo que esas medidas son necesarias, pero también, creo que hay que aprovechar esta coyuntura -de politización de la sociedad- para reordenar las reglas de este juego donde siempre ganan los mismos. Por eso, en paralelo a la reestructuración del gasto público, debemos comenzar también, por otro de los pregones a los que me sumé con fuerza el 2010: La escritura de una Nueva Constitución. El mecanismo es simple y Sebastián Piñera puede empezar ahora mismo si quisiera: a través de un proyecto de ley con discusión inmediata, que reforme la constitución, que deberá ser aprobado en pocas horas por ambas cámaras, y que permita la realización de un plebiscito, que deberá realizarse dentro de los 6 meses siguientes. Para entonces, una asamblea constituyente habrá redactado una Nueva Constitución que será, por fin y sobre todo, legítima. Una constitución política ilegítima, que no representa a nadie es inútil, porque se convierte en un sistema de reglas al que deberás someter al pueblo a través del terror y no de la razón. Y ya basta de terror en las calles de Chile. 
Marco Enríquez-Ominami es ex candidato presidencial por el Partido Progresista en Chile. Grupo de Puebla. 

Bolivia en la mira


El golpe contra Evo Morales se enmarca en un contexto internacional donde distintos factores indican que Estados Unidos está perdiendo la disputa hegemónica con el bloque chino-ruso en términos económicos, geopolíticos y tecnológicos. Sin ignorar el carácter despótico de su sistema político, bajo toda evidencia la dirección política de la globalización neoliberal ejercida por China, con un importante papel del Estado y guiada por una planificación con objetivos de corto, mediano y largo plazo, ha sido mucho más efectiva que la globalización en Occidente, liderada por las leyes del mercado y el protagonismo exclusivo de corporaciones, bancos y capitales financieros especulativos.

Luego de treinta años de predominio de las orientaciones neoliberales, Estados Unidos se ha vuelto proteccionista; el Brexit en Inglaterra es manifestación de una crisis más profunda; las golpeadas clases medias bajas en Francia acosan París con sus chalecos amarillos; en Alemania del Este crece la indignación ante la caída de los niveles de vida y un creciente desempleo, traducidos en el crecimiento de fuerzas de ultraderecha; Italia arrastra una crisis de décadas; y estas condiciones se agravan con la tragedia de los refugiados. En contraste, si bien China ha bajado sus altos niveles de crecimiento, aún continúa duplicando la media internacional y ha reorientado su desarrollo hacia la producción de alta tecnología, con mayor énfasis en su mercado interno y una expansión sustentada en la Ruta de la Seda.
En términos geopolíticos, las naciones del Occidente central han diminuido sensiblemente su presencia en los países asiáticos menores en favor de China, que también los ha ido desplazando del continente africano con fuertes inversiones en rutas, represas hidroeléctricas y similares, además de las oportunidades que se abren con la Ruta de la Seda y las políticas de formación de jóvenes africanos en universidades chinas. Lo cual no significa ignorar los aspectos negativos de estas ayudas, en países que fueran devastados por los europeos a lo largo de cinco siglos de esclavitud, colonialismo y expoliación.
Los resultados de la estrategia de intervenciones militares de Estados Unidos y la OTAN en Medio Oriente, en función del Eje del Mal definido en 2001, han sido un rotundo fracaso. Luego de 17 años y 1.5 millones de muertes, se retiran de Afganistán; la guerra en Irak, con 2 millones de muertes y una sociedad destruida, incluidos patrimonios culturales milenarios, ha tenido un resultado escasamente favorable a los intereses occidentales. La anarquía devastadora desatada en Libia luego de la muerte de Khadaffi se ha vuelto incontrolable; y deben retirarse de Siria -1.5 millones de muertes- sin lograr el objetivo de destituir al presidente Basher al-Assad, aliado con el eje Irán-Rusia. La crisis humanitaria en Yemen es una tragedia; y sus intervenciones en Somalia o Sudán del Sur, no han tenido mejor suerte.
Ante este escenario, en los últimos años los Estados Unidos se han ido replegando sobre América latina como último bastión de su hegemonía y se muestran dispuestos a neutralizar y eventualmente desplazar la creciente presencia de China en el comercio exterior y sus inversiones en distintos sectores, con mayor o menor peso según los países. El objetivo es garantizar el control de áreas y recursos estratégicos, con la instalación de bases militares o intervenciones en nombre de la democracia contra gobiernos considerados hostiles. La guerra comercial lanzada contra China, además de promover el retorno de empresas norteamericanas instaladas en ese país con el objetivo de disminuir el déficit de su balanza comercial y de pagos -el 55% de las importaciones desde China son producto de esas empresas norteamericanas- tiene como objetivo principal neutralizar los avances chinos en inteligencia artificial y su delantera con el sistema 5G.
Las agresiones iniciales del presidente Trump en la guerra comercial con China comenzaron a desvanecerse al eliminar las sanciones impuestas a la empresa Huawei, que controla la punta en la tecnología 5G. La razón principal fue el anuncio de China que dejaría de exportar tierras raras a Estados Unidos: un conjunto de 17 minerales imprescindibles en tanto insumos de productos electrónicos como baterías, pantallas, rayos láser, memorias de computadoras, celulares y sistemas de armamentos. La producción norteamericana en estas áreas depende en un 80% de las exportaciones chinas; y ese anuncio tendría consecuencias gravísimas para los sectores de alta tecnología y la producción militar norteamericanos.

A su vez, las tendencias hacia una reconversión energética a causa del calentamiento global, con el desplazamiento de los combustibles fósiles y su reemplazo por energías renovables, marca una reorientación hacia la producción masiva de vehículos eléctricos y la provisión de energía solar en gran escala: las baterías para esta reconversión energética, se fabrican con litio. El gobierno de Evo Morales nacionalizó las reservas de litio de Bolivia -las mayores del mundo- y creó empresas mixtas con Alemania y China para la provisión de litio y la fabricación de baterías, con el fin de promocionar la industrialización del país. Un paso adicional ha sido la producción boliviana de los primeros automóviles eléctricos. Los Estados Unidos carecen de yacimientos de litio y no parecieran dispuestos a aceptar una eventual dependencia de la importación en gran escala de baterías desde Bolivia, producidas por empresas mixtas de ese país con socios alemanes y chinos. En este contexto se produce en Bolivia el golpe contra el gobierno de Evo Morales: sólo restaba encontrar la oportunidad.  

lunes, 11 de noviembre de 2019

El golpe en Bolivia: cinco lecciones


Imagen: AFP
La tragedia boliviana enseña con elocuencia varias lecciones que nuestros pueblos y las fuerzas sociales y políticas populares deben aprender y grabar en sus conciencias para siempre. Aquí, una breve enumeración, sobre la marcha, y como preludio a un tratamiento más detallado en el futuro.
Primero, que por más que se administre de modo ejemplar la economía como lo hizo el gobierno de Evo, se garantice crecimiento, redistribución, flujo de inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos la derecha y el imperialismo jamás van a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses.
Segundo, hay que estudiar los manuales publicados por diversas agencias de EEUU y sus voceros disfrazados de académicos o periodistas para poder percibir a tiempo las señales de la ofensiva. Esos escritos invariablemente resaltan la necesidad de destrozar la reputación del líder popular, lo que en la jerga especializada se llama asesinato del personaje (“character assasination”) calificándolo de ladrón, corrupto, dictador o ignorante. Esta es la tarea confiada a comunicadores sociales, autoproclamados como “periodistas independientes”, que a favor de su control cuasimonopólico de los medios taladran el cerebro de la población con tales difamaciones, acompañadas, en el caso que nos ocupa, por mensajes de odio dirigidos en contra de los pueblos originarios y los pobres en general.
Tercero, cumplido lo anterior llega el turno de la dirigencia política y las elites económicas reclamando “un cambio”, poner fin a “la dictadura” de Evo que, como escribiera hace pocos días el impresentable Vargas Llosa, aquél es un “demagogo que quiere eternizarse en el poder”. Supongo que estará brindando con champagne en Madrid al ver las imágenes de las hordas fascistas saqueando, incendiando, encadenando periodistas a un poste, rapando a una mujer alcalde y pintándola de rojo y destruyendo las actas de la pasada elección para cumplir con el mandato de don Mario y liberar a Bolivia de un maligno demagogo. Menciono su caso porque ha sido y es el inmoral portaestandarte de este ataque vil, de esta felonía sin límites que crucifica liderazgos populares, destruye una democracia e instala el reinado del terror a cargo de bandas de sicarios contratados para escarmentar a un pueblo digno que tuvo la osadía de querer ser libre.
Cuarto: entran en escena las “fuerzas de seguridad”. En este caso estamos hablando de instituciones controladas por numerosas agencias, militares y civiles, del gobierno de Estados Unidos. Estas las entrenan, las arman, hacen ejercicios conjuntos y las educan políticamente. Tuve ocasión de comprobarlo cuando, por invitación de Evo, inauguré un curso sobre “Antiimperialismo” para oficiales superiores de las tres armas. En esa oportunidad quedé azorado por el grado de penetración de las más reaccionarias consignas norteamericanas heredadas de la época de la Guerra Fría y por la indisimulada irritación causada por el hecho de que un indígena fuese presidente de su país. Lo que hicieron esas “fuerzas de seguridad” fue retirarse de escena y dejar el campo libre para la descontrolada actuación de las hordas fascistas --como las que actuaron en Ucrania, en Libia, en Irak, en Siria para derrocar, o tratar de hacerlo en este último caso, a líderes molestos para el imperio-- y de ese modo intimidar a la población, a la militancia y a las propias figuras del gobierno. O sea, una nueva figura sociopolítica: golpismo militar “por omisión”, dejando que las bandas reaccionarias, reclutadas y financiadas por la derecha, impongan su ley. Una vez que reina el terror y ante la indefensión del gobierno el desenlace era inevitable.
Quinto, la seguridad y el orden público no debieron haber sido jamás confiadas en Bolivia a instituciones como la policía y el ejército, colonizadas por el imperialismo y sus lacayos de la derecha autóctona. Cuando se lanzó la ofensiva en contra de Evo se optó por una política de apaciguamiento y de no responder a las provocaciones de los fascistas. Esto sirvió para envalentonarlos y acrecentar la apuesta: primero, exigir balotaje; después, fraude y nuevas elecciones; enseguida, elecciones pero sin Evo (como en Brasil, sin Lula); más tarde, renuncia de Evo; finalmente, ante su reluctancia a aceptar el chantaje, sembrar el terror con la complicidad de policías y militares y forzar a Evo a renunciar. De manual, todo de manual. ¿Aprenderemos estas lecciones?

viernes, 8 de noviembre de 2019

En vivo: Lula libre ya es una realidad

Tras 580 días preso, el expresidente de Brasil recuperó su libertad, después del fallo del Tribunal Superior de este jueves.


 
 
 
 
 
(Foto: AFP)
8 de Noviembre de 2019
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) abandonó este viernes la prisión de Curitiba (sur) donde se encontraba recluido desde abril de 2018 por delitos de corrupción, en medio de una ovación de cientos de sus seguidores.
Lula cruzó las puertas de la Superintendencia Regional de la Policía Federal de Pará a las 17:40, siendo recibido por una multitud de simpatizantes que coreaban su nombre.
La excarcelación fue decretada por la justicia a pedido de la defensa, luego de que el Supremo Tribunal Federal decidió el jueves por mayoría considerar inconstitucional la prisión de una persona condenada en segunda instancia y con recursos de apelación pendientes.
Lula fue aclamado por cientos de seguidores e integrantes del campamento "Lula libre", que permanecían a las puertas de la cárcel exigiendo la libertad desde el día en que entró en prisión.
También estaban presentes la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffman, el diputado Paulo Pimenta y el exsenador Lindbergh Farias, entre otros políticos.
Pocos metros después de atravesar el recinto policial, el expresidente fue rodeado por la multitud; dirigentes del PT informaron en las últimas horas que la primera intención de Lula era agradecer su apoyo a esos simpatizantes.
Después, se espera que se desplace hasta São Bernardo do Campo (São Paulo), concretamente al sindicato de los metalúrgicos, el mismo lugar donde se despidió antes de entregarse a la policía; se espera que allí haga un pronunciamiento público.
El expresidente de Brasil Lula Da Silva recuperó la libertad poco antes de las 17:00 luego de permanecer 579 días en prisión. Miles de simpatizantes saludan al exmandatario en el ingreso de la cárcel de Curitibia.
Lula salió en libertad este viernes a partir de una decisión del Supremo Tribunal Federal de Brasil en el marco de un proceso de persecución político-judicial que es considerado testigo en la región.
Fuente:Tiempo Argentino

jueves, 7 de noviembre de 2019

América latina lucha y vota a la izquierda



Nuestro continente continúa siendo el escenario de las luchas más importantes del mundo contemporáneo contra el neoliberalismo y por la construcción de alternativas al modelo adoptado por el capitalismo en el período histórico actual. 
El regreso neoliberal se confirma de corto aliento. La derrota espectacular de Macri, del tamaño de la euforia que su victoria había despertado. Evo aguanta firme la ofensiva de la derecha, a pesar de la pérdida de apoyos. En Uruguay el Frente Amplio sigue como la fuerza política más grande, pero va a tener un desafío duro en la segunda vuelta, por la perdida de apoyo y por la suma de los candidatos de derecha. 
 En Colombia, las elecciones municipales representan una dura derrota para el actual presidente, Ivan Duque, representante del uribismo: se fortalecen candidatos del campo popular y vinculados al nuevo líder de la izquierda, Gustavo Petro.
Argentina confirma las debilidades del neoliberalismo, que la derecha no tiene otra alternativa, que no ha aprendido del agotamiento de su modelo, que se ha engañado respecto del éxito de los gobiernos antineoliberales. Insiste con su política de ajustes fiscales y revela su incapacidad no solo para retomar el crecimiento económico y luchar contra el desempleo, sino para conquistar bases de apoyo suficientes para tener gobiernos con estabilidad política. 
A pesar de la recomposición de la derecha, Evo se apoyó en sus bases populares, en gran medida en el movimiento indígena, para resistir, triunfar electoralmente, y ganar un nuevo mandado. Importante no solo para completar la extraordinaria recuperación económica y las conquistas sociales y étnicas de Bolivia, así como para recomponer a sus fuerzas políticas de apoyo.
En Colombia, también un gobierno neoliberal paga el precio del desgaste de ese modelo, así como de la política represiva y autoritaria del uribismo, retomada por el presidente actual. El gobierno fue derrotado en todos los frentes, empezando por Bogotá y Medellín, proyectando derrota en las próximas elecciones presidenciales con el favoritismo de Petro.
Pero Latinoamérica no solo vota a la izquierda, lucha a la izquierda, desmonta el modelo neoliberal en su eje fundamental, Chile, y destruye la posibilidad de Lenín Moreno de restablecer el neoliberalismo en Ecuador. 
La explosiones populares fueron la respuesta del pueblo a las medidas de ajuste fiscal, que han tenido como efecto la retracción abierta de Piñera y de Moreno, poniendo en evidencia un modelo antipopular y cómo el pueblo ya se ha dado cuenta y no acepta la continuidad de las medidas antipopulares. Esos gobiernos se han agotado. En Ecuador se dibuja un retorno de gobiernos vinculados a Rafael Correa. En Chile, donde la derecha tradicional lideraba las encuestas, la izquierda – especialmente el Frente Amplio – tiene una nueva y gran oportunidad de volver a polarizar en contra del gobierno de Piñera.
La primera década del siglo XXI en America Latina fue claramente de izquierda, con protagonismo de gobiernos antineoliberales y de sus líderes – Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa – como los principales liderazgos de izquierda en el mundo. 
La contraofensiva conservadora se ha impuesto en la segunda década del nuevo siglo, con las victorias de Macri y de Bolsonaro, el vuelco del gobierno de Moreno, el aislamiento internacional del gobierno de Maduro, en el marco de la elección de Trump y la victoria del Brexit.
Esa ofensiva ha revelado luego sus debilidades, empezando por el mismo Trump y por el Brexit, por el fin del gobierno de Salvini en Italia, de la derrota de Netanyahu en Israel. Y se vio superada con la formidable victoria de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner, la de Evo Morales, y las fantásticas movilizaciones en Ecuador y en Chile. China se reafirma como la gran potencia del siglo XXI y los Brics como el proyecto de construcción de un mundo bipolar, alternativo a la hegemonía imperial norteamericana en declive. 
La tercera década promete ser la del regreso de la izquierda y la de declive de la derecha en América Latina.
Fuente:Pagina/12

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Qué ocurrió en el Conicet durante la dictadura militar


La investigadora especialista en la historia del organismo remarca que no existió inversión en ciencia y técnica durante el gobierno de facto y que las maniobras en el Conicet respondieron al plan para desarticular las universidades y desviar fondos.
Para la investigadora principal del Conicet y directora del Centro de Estudios de la Circulación del Conocimiento, de la Universidad Nacional de Cuyo, Fernanda Biegel, especialista en la historia del Conicet, el famoso crecimiento exponencial al que Sandra Pitta hace referencia durante la dictadura nunca existió. La académica explica que en realidad se trató de una transferencia de recursos para desarticular las universidades, proceso que incluyó persecución, cierre de carreras, expulsión de trabajadores, profesores exiliados y cientos de desaparecidos. “La dictadura militar es uno de los asuntos más duros y oscuros de nuestra historia sobre la que no se puede tergiversar para favorecer a un determinado gobierno”, criticó la investigadora.
-¿Qué ocurrió en el Conicet durante la dictadura?
-En primer lugar aclarar un aspecto central: no hubo inversión en ciencia y técnica durante la dictadura. Lo que hubo fue una transferencia de recursos desde las universidades al Conicet pero sin aumentar el presupuesto. Esta transferencia se da por medio de un vaciamiento, el cierre de carreras, el exilio de profesores y una intervención tremenda de los militares en las facultades.
-¿Cómo se dio este proceso?
-Todo ocurrió a través de dos vías. La primera fue la transferencia de recursos desde las universidades, quitándoles su rol central en la construcción científica del país. Previo a esto ya se habían producido las expulsiones y el vaciamiento del Conicet de todos los investigadores que tenían cargos en las universidades. El otro recurso fue una gran deuda que el gobierno militar tomó del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y desde donde se desviaron recursos a través de "institutos carcasas" creados por la junta militar. 
-Si tuviera que definir al Conicet de la dictadura en números, ¿cuáles serían?

-Además de los dos desaparecidos, en los primeros años de la dictadura se expulsaron 680 trabajadores, entre investigadores, becarios y personal de apoyo. Número que representaba el 14 por ciento de la planta de ese momento. La Junta Militar acudió a un artículo que decía que si un investigador perdía su lugar de trabajo en una universidad se le podía dar la baja también en el Conicet. Esto, en el marco del cierre e intervención de carreras, dejó cesantes a cientos de trabajadores. El otro número que llama la atención es la cantidad de institutos abiertos. Durante la dictadura se inauguraron 100 institutos nuevos, que nosotros bautizamos "institutos carcasas". Cada uno tenía dos o tres personas que no investigaban, nombradas por la Junta Militar sin ningún tipo de currículum, y que luego se descubrió que fueron usados para desviar fondos a través de fundaciones privadas.
Fuente:Pagina/12

Victoria y el regreso a las calles

Resultado de imagen para triunfo del kirchnerismo" 

Por IA

A lo ya planteado en estos dias sobre las elecciones pasadas en las que el Frente de Todos derrotó al Frente Juntos por el Cambio, quizas podemos encontrar un elemento comun que ha quedado. Este elemento comun lo podemos analizar en el abandono de la centralidad de las redes sociales en las campañas y la primacia, nuevamente, de la presencia personal, ya sea  ocupar las calles , los actos, las charlas cara a cara, repartir panfletos o la llamada politica tradicional.

Hace unos pocos años y con la victoria de Cambiemos, donde el uso de las redes sociales electrónicas -como la internet o los celulares-jugaron un papel central en la construccion y victoria de este frente, que incluso se llego a plantear que era el fin de la politica llamada tradicional con la preencia del cara a cara de los dirigientes, los actos masivos, la militancia, entre otras. En este proceso de victoria, hemos visto como aquellos dirigientes que apostaron al cara cara o mas bien a lo tradicional como el Clio de Kicillof , la presentacion del libro de Cristina , la militancia en la calle  a la cual mas tarde Macri se vio obligado a hacer como dandose cuanta de la perdida de las calles cedida solamente a la represion, nos permite reflexionar sobre las transformaciones tecnologicas en torno a la politica. En este sentido, quizas podemos establecer a futuro, que  los nuevos campos tecnologicos no tienden a reemplazar las areas de disputa politica, si no mas bien , quizas tengan un auge, pero luego pasan  a ser un elementro  mas de la disputa politica y que el cara a cara, las calles siguen siendo el eje central de la disputa politica.


La comunidad científica respondió los dichos de Sandra Pitta sobre el Conicet y la dictadura


Distintos investigadores advirtieron que el discurso de su colega es “negacionista y represivo” y encierra la idea de un sistema científico concentrado y elitista. Además, aportaron datos que refutan sus afirmaciones.
La científica Sandra Pitta, investigadora del Conicet que integra el grupo de intelectuales que apoya al presidente Mauricio Macri, volvió a quedar en medio de una polémica tras una serie de declaraciones que hizo sobre el Conicet y la dictadura. Consultada por la financiación del Conicet, la científica afirmó que la etapa de mayor inversión pública del organismo fue "durante el proceso". También dijo que el gobierno de facto desfinanció las universidades públicas porque allí estaban los “jóvenes que podían ser peligrosos” y que aumentó la inversión del Conicet luego de “limpiarlo de rebeldes”.
“Eso fue muy simbólico de (Domingo) Cavallo porque nos mandaron a lavar los platos (a los científicos). Fue una especie de desprecio al sistema, pero había dinero”, comenzó su explicación la investigadora en diálogo con Radio Con Voz. Acto seguido preguntó: “¿Saben cuál fue el momento donde más se invirtió en el Conicet? Se van a sorprender.”
Los dichos de la investigadora sorprendieron. “Fue durante el gobierno militar”, sostuvo Pitta, que siguió con su explicación: “Durante el proceso se desfinanciaron las universidades porque es ahí donde estaban los jóvenes que podían llegar a ser peligrosos y después de limpiar un poquito el Conicet de rebeldes, que se fueron, le dieron un montón de dinero”.
https://rudo.video/vod/bI2wZL
La referencia usada por la investigadora en biotecnología vegetal despertó las críticas y las reacciones de diversos organismos. Los primeros en responder fueron los propios trabajadores del Conicet, que asociaron las declaraciones a un discurso “negacionista y represivo”. "Esta científica no es representativa de ninguna manera a los trabajadores de Ciencia y Tecnología ni a la comunidad científica en general”, afirmó Victoria García, delegada de la Comisión de Derechos Humanos de ATE Conicet.
Según la dirigente, las expresiones de Pitta representan una falta de respeto hacia los dos trabajadores del organismo que fueron secuestrados y desaparecidos por la dictadura, Dante Guede y Martín Toursarkissian. Además, aclara la trabajadora, vuelve para atrás sobre un debate ya saldado en la sociedad. “Las declaraciones son peligrosas porque trae argumentos muy oscuros que ya fueron saldados y no podemos retroceder. Con ese discurso negacionista y represivo se quiere desacreditar que la mayor inversión en ciencia la hicieron los gobiernos kirchneristas”, agregó.

Datos erróneos e imprecisos

Más allá de la interpretación sobre sus dichos, la comunidad científica refutó también los datos brindados por la investigadora. Según Pitta, la mayor financiación del organismo ocurrió durante el gobierno de facto, algo que fue desmentido con los datos de la evolución del presupuesto de Ciencia y Técnología en relación a la cantidad habitantes y el Producto Bruto Interno.
“No es verdad que la inversión en ciencia que se hizo durante la dictadura sea mayor a la de los últimos años. Además de falso, lo dicho es engañoso porque el sistema científico era mucho más chico”, explicó Jorge Aliaga, físico del Conicet y exdecano de la Facultad de Exactas.
Aliaga publicó en su cuenta de Twitter los datos del presupuesto destinado a Ciencia y Tecnología desde 1970 en adelante, que fueron rastreados de los números brindados por el Ministerio de Economía, el Indec y el propio Mincyt, devenido en Secretaria.
Según se puede ver en los gráficos, la inversión en Ciencia y Tecnología (en celeste) creció sostenidamente a lo largo de los años hasta triplicar entre 2012 y 2015 su número en términos nominales. En relación al PBI (en rojo), el presupuesto fue ganando o perdiendo participación pero siempre se mantuvo en mejores términos que los de 1976. La mayor caída del presupuesto de ciencia ocurrió en 2003, luego de que el país atravesara una de las mayores crisis económicas y sociales desde el regreso de la democracia.

Más allá de la curva del presupuesto que demuestra la evolución del financiamiento a lo largo de los años, Aliaga advierte que para lograr un análisis completo es necesario hacer la distinción en relación a la cantidad de población. Aquí también el presupuesto en millones de pesos de 2019 por habitantes supera ampliamente los índices bajo la dictadura militar. Incluso durante el gobierno de Cambiemos, donde la curva del presupuesto marca una caída, la inversión casi que duplica a la del período 76-83.

El exdecano de Exactas puso el foco, sin embargo, sobre otro aspecto de los dichos de Pitta, algo que a su entender es más grave que la información errónea en cuanto a los datos del presupuesto. “La lectura que se desprende de sus dichos es la defensa a un sistema científico más chico, concentrado y de elite. Es parte de las críticas que dicen que a partir de 2012 la plata faltaba en el organismo porque estaban entrando demasiada gente y si hay muchos investigadores, el dinero no alcanza para todos”, agregó.
“¿Cuál es el modelo de desarrollo que quiere el país? Si el modelo de desarrollo se va a basar en el desarrollo de la ciencia y la tecnología necesitás un sistema científico fuerte, en todos los organismos, no únicamente el Conicet. Algo que es imposible si se prioriza un sistema de elite”, finalizó el investigador en respuesta a esa crítica.

martes, 5 de noviembre de 2019

En Japón redujeron la semana laboral a 4 días y aumentaron la productividad


Fuente:Pagina/12
Mientras algunas empresas en Japón apuestan por las extenuantes jornadas laborales de 12 horas, la filial local de Microsoft hizo un experimento particular de reducir la semana de trabajo a cuatro días. Los resultados fueron ampliamente satisfactorios: descubrieron que el descanso impulsó la productividad y las ventas un 40 por ciento.
Los 2300 empleados de la compañía que participaron del proyecto Work Life Choice Challenge2019 tuvieron cinco fines de semana de tres días, sin que le disminuyeran el sueldo ni que se disminuyeran sus derechos. Siguieron cobrando lo mismo pero con cinco días libres extra durante ese mes.
Además de tener los días viernes libre, el personal recibió una “licencia especial” paga de 100 mil yenes (700 euros), se limitaron las reuniones de trabajo a 30 minutos y cinco participantes máximo y se promovió la comunicación en línea en lugar de en persona o por correo.
"Trabaje poco tiempo, descanse bien y aprenda mucho. Es lo que recomiendo a mis empleados. Es necesario tener un entorno que le permita sentir su propósito en la vida y tener un mayor impacto en el trabajo", evaluó el presidente y CEO de Microsoft Japón, Takuya Hirano. El empresario aclaró que su objetivo es que sus empleados "piensen y experimenten cómo pueden lograr los mismos resultados con un 20 por ciento menos de tiempo de trabajo".
Como las oficinas de Microsoft Japón estuvieron vacías durante cinco días adicionales, el uso de electricidad disminuyó un 23,1 por ciento y los empleados también imprimieron 58,7 por ciento menos páginas, lo que significa que una semana laboral más corta podría ser buena tanto para las personas como para el medio ambiente
Este experimento interviene en un momento en el que el gobierno japonés intenta promover modos de trabajo más flexibles, como el teletrabajo, el trabajo a tiempo parcial y horarios de oficina cambiantes para evitar la hora punta en los transportes. En tanto que el mercado presiona para extender la jornada laboral.
Estas iniciativas pretender sobre todo luchar contra el fenómeno del "karoshi" (muerte por exceso de trabajo) y favorecer la natalidad, en descenso en el país.

lunes, 4 de noviembre de 2019

De la derrota macrista al desafío del peronismo

En diálogo con PáginaI12, cinco investigadores en ciencias sociales reflexionan sobre el resultado de las elecciones, el liderazgo de Alberto Fernández y el futuro de Mauricio Macri en la oposición.
¿Cuáles serán los principales desafíos para el nuevo gobierno? ¿Qué liderazgo ejercerá Alberto Fernández? ¿Por qué crecieron los votos macristas entre las primarias y las generales? ¿El actual presidente será la principal figura de la oposición o será desbancado? Estas y otras preguntas respondieron sociólogos y politólogos consultados por PáginaI12 para analizar lo que dejaron las últimas elecciones.
Para Paula Canelo, doctora en Ciencias Sociales, en los días posteriores a la elección se vio un fenómeno extraño en el que “paradójicamente, lo que fue una derrota contundente de Cambiemos apareció, sin embargo, como un éxito”, dijo (y dio el ejemplo del diputado oficialista Eduardo Amadeo, que sentenció: “Perdimos pero ganamos”). En esa misma línea Luis Alberto Quevedo, sociólogo y director de Flacso, consideró que “fue una sorpresa el crecimiento de Juntos por el Cambio”. Sin embargo, para el investigador del Conicet Gabriel Vommaro esa sorpresa se debió "más a las expectativas que todos teníamos que si uno miraba la historia reciente”. Y analizó que “desde el Gobierno nos decían tres cosas: que de las PASO a la primera vuelta vota más gente; que esa gente vota más por Cambiemos que por el FdT y por último que esos nuevos votos iban a alcanzar para dar vuelta la elección. Se cumplieron dos de las tres”, dijo. Según el sociólogo, lo que proclamaban desde Juntos por el Cambio tenía asidero histórico ya que siempre votan más personas en primera vuelta que en las PASO; y "por la composición etaria del voto fiel de Cambiemos, era probable que al costarle más movilizarse, sus electores lo harían sólo en los momentos en los que los votos valen”.
Para Quevedo, la polarización entre las dos primeras fórmulas fue otra de las causas del aumento de votos para Cambiemos: “Se cumplió lo que muchos decían antes de las elecciones: las PASO fueron como primera vuelta y la primera vuelta como el ballottage. Por eso perdió un punto Espert, otro Lavagna y otro Gómez Centurión”, indicó. Y en tercer lugar también influyó, según varios de los analistas consultados, la campaña oficialista del “Sí, se puede” con la que Macri recorrió 30 ciudades. “El Gobierno hizo dos apuestas luego de las PASO", analizó Vommaro: "Una fue aplicar medidas pro consumo y otra recrear la épica 2015 antipopulista de 'son Venezuela', 'somos el anti-autoritarismo'. Me parece que funcionó más la segunda que la primera”.
Canelo subrayó que “lo importante ahora es pensar cómo será el escenario futuro y cómo el peronismo tendrá que lidiar con una oposición consagrada en un partido de derecha al que vota el 40 por ciento de la población”. "El peronismo tiene que hacer un esfuerzo importante, más allá de las políticas urgentes que tendrá que implementar, para lograr transformar el sentido común", dijo, porque deberá enfrentarse "con una subjetividad neoliberal, fragmentada, individualista y que favorece la desigualdad. Por eso tendrá que hacer un trabajo cultural y simbólico para convocar a ese 40 por ciento y terminar con la idea de que hay argentinos irrecuperables". Además, estimó, “Cambiemos no va a ejercer una oposición responsable, porque su gobierno fue uno de los más irresponsables de las últimas décadas”. Según la investigadora, el FdT tiene que "hacer valer su diversidad interna como un recurso para gobernar una sociedad que está profundamente fragmentada. Si logra habitar la heterogeneidad, alineado bajo una mano con claridad de objetivos cómo es la de Fernández, puede ser el peronismo que la sociedad necesita”, afirmó.
En cuanto al liderazgo del futuro presidente, Marcelo Leiras, sociólogo y director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés, consideró que “está muy bien revalidado en las urnas: 48 puntos es muchísimo y eso indica que Fernández consolidó su candidatura”. “Recordemos que nos enteramos el 18 de mayo que iba a ser candidato de modo tal que hizo una muy buena campaña”. De todos modos, afirmó que Fernández “enfrenta una situación del país muy complicada y su liderazgo se va a consolidar o no en función de cómo resuelva los problemas más urgentes”.
Con respecto a la figura del futuro presidente, Miguel De Luca, doctor en Ciencia Política e investigador del Conicet, opinó que “el peronismo suele transitar procesos conflictivos de disputa por el liderazgo cuando es oposición”, pero “cuando el partido está en el gobierno tiene una tendencia natural a inclinarse hacia aquel que ocupa la Presidencia”, por lo cual, remarcó que “más allá de las especulaciones, luego de un proceso que no va a llevar mucho tiempo, el peronismo va a reconocer el liderazgo de Fernández”. “Al principio va a haber tensiones pero finalmente va a suceder de esa manera como sucedió en el pasado”.
Al analizar el futuro de Juntos por el Cambio y en particular de Macri como conductor del espacio, los investigadores consultados tuvieron posiciones encontradas. Vommaro, De Luca y Canelo consideran que su liderazgo está en declive. En cambio, Leiras y Quevedo creen que en la última parte de la campaña y luego de los resultados de la elección, Macri reforzó su posición y puede seguir conduciendo la coalición. “Macri se volvió otra vez a transformar en el líder del PRO y el único que puede conducir Juntos por el Cambio”, dijo Quevedo y sumó que “tiene futuro político y caudal electoral". En cambio, el director de Flacso cree que María Eugenia Vidal "hizo una apuesta el último día de su campaña en Platense, en el que intentó crear una marca nueva: ‘Ahora Nosotros’, y separarse de Macri, pero eso no le funcionó”.
En la misma línea, Leiras subrayó que “Vidal muy probablemente no tenga un rol protagónico porque su desempeño fue malo”, luego indicó que: “Larreta obtuvo un resultado extraordinario con el 55 por ciento de los votos pero solamente 3 o 4 por ciento de corte de boleta, de modo que su figura va a ser difícil de despegar de la de Macri”. En cambio, para Vommaro “está claro que Macri ya no es el líder indiscutido, aunque por supuesto intentó hacer lo imposible para mostrar que todavía es relevante". "Perdió su lugar y hay competidores con más posibilidades”, manifestó. De Luca aportó que “en cuanto a la institucionalización del PRO el que tiene más chances de funcionar como un dirigente con perspectiva hacia el futuro es Larreta”. Luego remarcó que a diferencia de Macri y Vidal, “Larreta es el único que va a tener territorio y en la política argentina eso cuenta”. “Si bien el Presidente termina haciendo un papel mejor de lo esperado, su experiencia en el gobierno va a ser un proceso muy difícil de remontar”, observó. Canelo opinó que: “Va a haber una renovación necesaria. Macri va a ser un símbolo de lo que fue el PRO pero pueden aparecer personajes nuevos”.
Informe: Melisa Molina.
Fuente:Pagina/12

viernes, 1 de noviembre de 2019

La represión recrudece a la noche en Chile


Las manifestaciones espontáneas se sucedieron en Palza Italia, tradicional epicentro de las marchas masivas en contra del gobierno.
La represión continuó en las calles de la capital chilena.
La represión continuó en las calles de la capital chilena. 
Imagen: EFE
Desde Santiago
Las leyendas en aerosol en las fachadas de los edificios, bombas textuales para el presidente, los pacos, algunos deseos. Los trajes impermeables cubriendo de pies a cabeza. Máscaras, maquillaje. Sombreros de bruja. Cascos, antiparras, pañuelos, barbijos. El sonido constante de cacerolas y silbatos, algún cántico. La interrupción repentina del estruendo del gas lacrimógeno o la dispersión a la que obliga el camión hidrante. La represión recrudece a medida que avanza la noche. Los carabineros se ubican en la boca de la estación de metro Baquedano, donde funcionó un centro de tortura. Los de veintitantos, los que no tienen en el cuerpo la memoria de la dictadura --tal vez los que menos miedo tengan-- son mayoría esta tarde en la zona conocida como Plaza Italia. Es una manifestación espontánea, algo de lo más habitual por estos días, que suele iniciarse a las 17.
En la escena se mezclan vendedores de comidas varias y cervezas, jóvenes de cabellos de colores que circulan en rollers y bicis, la épica imagen de un chico trepado al caballo del monumento que homenajea al general Baquedano. Desde lo alto flamea la bandera nacional. Hay muchas mapuches, también. Un muchacho toma un megáfono para dedicar un poema al “Negro matapacos”, un perro fallecido, ligado al movimiento estudiantil. No hay un único reclamo: patriarcado, bajos salarios, dificultades para estudiar, el monocultivo, la falta de camillas para enfermos son apenas algunos de los blancos. Cientos de motos irrumpen de pronto en la Alameda; ruidoso ritual contra el negocio de TAG en las autopistas. Un vendedor de empanadas y masas rellenas dice que trabaja y de paso apoya “a los chiquillos”. “Tuvo que llegar el caos para que nos tomaran en cuenta”, sentencia el asfalto, también copado por mensajes de aerosol.
Varios de los presentes marcharon más temprano hacia el Palacio de la Moneda. Constanza, 23 años, estudiante, tiene las manos manchadas de rosa. Acaba de dedicar lo opuesto a un piropo a la Policía. Aunque ya no hay militares en las calles la violencia continúa. Hay quienes postulan que los gases contienen sustancias más dañinas. “Nos manifestamos pacíficamente. Tengo muchos amigos a los que les han llegado perdigones, que han perdido ojos. Nuestro único derecho en Chile es poder elegir, pero teniendo plata”, expresa. No es la única que piensa que los jóvenes tienen un “deber” en estos tiempos. Invitar a “que esto se siga moviendo”. “Nos obligan a regresar con piedras. No es lo que queremos”, asegura Lucas.
Para Javiera es todo muy fuerte “emocionalmente”. El primo de una amiga suya ha desaparecido en Puente Alto. “Nadie esperaba un estallido social. Pero tenemos que decantarlo bien”, se esperanzan Constanza y Jorge. Lo que aparece en el horizonte como deseo –además de la renuncia de Piñera-- es una asamblea constituyente que engendre una nueva constitución, para desplazar a la heredada de la dictadura y que “las necesidades básicas de la población” queden garantizadas desde el Estado.
Fuente:Pagina/12