Cambiemos
se da cuenta de que, en el terreno de las explicaciones y los
argumentos, ya no puede competir y apela a la emotividad. ¿A una fe en
retroceso, se le debe oponer la razón o se la contrarresta con una fe
más poderosa?
La
última apuesta comunicacional del presidente Mauricio Macri (“No se
necesitan argumentos, no es necesario dar explicaciones. Es tu
autoridad, tu confianza, tu credibilidad, la que tus relaciones valoran
para acompañarte en tu decisión”) reconoce que tiene definitivamente
perdida la batalla por las ideas. Solo le queda el salvavidas emocional, la apelación a una fe que sepulte todas las certezas y las dudas racionales.
Paradojas de la historia y de la política argentina: Cambiemos
recurre a las herramientas que siempre se le atribuyeron al populismo,
mientras que el peronismo se corre de la épica sentimental y traza su
campaña sobre la base de datos concretos de la realidad económica y
soluciones realistas de cara al futuro. Los populistas de ayer,
quién lo diría, son los pragmáticos de hoy, los que se atienen a los
hechos. Cada vez queda más claro que la “civilización”, en términos de
confrontación dialéctica, está de este lado de la grieta, y la
“barbarie” es la zona de confort de aquel que dice no necesitar ni
argumentos ni explicaciones.
En rigor, los párrafos anteriores dan cuenta del estado de situación en el plano discursivo. Pero el poder que Cambiemos representa y administra con voluntad de hierro sí tiene argumentos. Muy contundentes y sólidos. Aunque inconfesables ante la ciudadanía. El
sector más concentrado de la economía argentina, hoy también a cargo de
los resortes burocráticos del Estado, necesita una reelección de Macri
para consolidar la redistribución regresiva de la riqueza en el país,
afianzar la extranjerización de los recursos naturales y restituir la
relación comercial con el Primer Mundo en los términos que éste
necesita: una Argentina que le venda materias primas y le compre
productos con alto valor agregado. Si pudieran expresarse, serían
explicaciones atendibles. Es un modelo de sociedad. Pero la razón
neoliberal, verbalizada crudamente, es incompatible con las expectativas
de la mayoría de la gente. Por eso y para eso existe Durán Barba.
Cambiemos se da cuenta de que, en el terreno de las explicaciones y los argumentos, ya no puede competir.
Nunca pudo, en realidad, pero durante un tiempo logró administrar
cierta racionalidad asociada a la esperanza. No era descabellado pensar,
con alguna lógica, que poner en marcha el país después de doce años de
descalabro populista (aquí cabría poner comillas, pero uno intenta
meterse en la cabeza del otro) requería de un tiempo de reacomodamiento e
inclusive de ciertos ajustes, para atraer inversiones, etc etc. A tres
años de las promesas del “segundo semestre” el argumento de la pesada
herencia ya resulta insostenible.
Hoy Macri solo tiene asegurada la fe ciega de una minoría activa.
Una fe que tiene bases menos sólidas que la esperanza. Porque la fe que
invoca Cambiemos es una “anti fe”. Una fe negativa, de tono
inquisitorio, que se sostiene únicamente en la oposición a un supuesto
“demonio”. Esa gente no necesita ni argumentos ni explicaciones. Es
la que llenó el sábado pasado la Exposición Rural. Pero la frase de
Macri no va dirigida a ellos, que ya los tiene. El “no hacen falta
argumentos ni explicaciones” procura darles alivio y consuelo a quienes
lo votaron en 2015 y se sienten humillados por el “yo te avisé” de
familiares, amigos y vecinos. Gente que se quedó en silencio, masticando
bronca, sin elementos para debatir, a la espera de una felicidad
eternamente diferida. Con estas palabras Macri pretende quitarles la mochila de tener que defender lo indefendible y no poder hacerlo. Les dice al oído “no es necesario discutir, decile a tu gente que confíe en mí, que merezco una oportunidad más”.
Ese es, también, el voto que necesita el Frente de Todos para
ganar en primera vuelta. El del estafado que no se anima a asumirse como
tal. O el de aquel que lo votó convencido y ahora dice,
protegiéndose desde el relativismo antipolítico: “gane quien gane, al
día siguiente me tengo que levantar a la misma hora para ir a trabajar”.
El desafío es convencerlo sin herir su autoestima. Como quien
escribe estas líneas no es gurú ni consultor político, se plantea una
pregunta para la que no tiene respuesta. Se la traslada entonces a los
lectores: ¿a una fe débil, en retroceso, se le debe oponer la razón o se la contrarresta con una fe más poderosa?
Las nuevas formas de trabajo, nos traen nuevos desafíos al pensar en
la salud y seguridad de los trabajadores. Hoy en día, mucho se habla del
tema; y las palabras que mas resuenan son la “Precariedad laboral“, pero de que hablamos cuando hablamos de Precariedad Laboral?
“La Fundación Argentina de Ergonomía esta alerta sobre las
condiciones de trabajo y la falta de reglamentación y estudios
científicos sobre las condiciones de las nuevas formas de trabajo y sus
posibles consecuencias en la salud de miles de jóvenes (y no tan
jóvenes) nuevos trabajadores“, indico Sebastian Astorino Presidente de la F.A.D.E.
No solo se trata de las cuestiones contractuales, de la cobertura de
riesgos, de la ART, del la jubilación, de la obra social, las vacaciones
pagas o el aguinaldo. Poco se dice de las Condiciones de Trabajo y Medio ambiente!
Estos días los argentinos, fuimos sorprendidos por el caso del
trabajador de una de estas plataformas de delivery que sufrió un
accidente en la vía publica y quedamos atónitos frente a la falta de
solidaridad y empatía del operador.
Estas nuevas formas de trabajo como los Deliverys de cadenas como
Rapi o Glovo vienen a dar respuesta a una situación y a un contexto
socio-económico muy particular, y ya forman parte del paisaje y de la
vida cotidiana de los argentinos, pero que sucede con la salud y la
calidad de vida de esos trabajadores?
Desde la Fundación Argentina de Ergonomía, se alerta sobre varios interrogantes que compartimos a continuación:
Cuál es el peso máximo que un trabajador puede transportar en la
mochila/heladera para que no dañe su espalda y hombros por sobrepeso?
Cual es la dimensión adecuada, y el tipo de agarre y sujeciones de
esa mochila/heladera para que no genere sobre esfuerzos, movimientos
bruscos ni daño en la piel por estrés de contacto?
Cuanto es lo máximo que puede pedalear durante una jornada un trabajador?
Que tipo de diseño ergonómico para la bicicleta es el mas adecuado
para estas tareas? La atura recomendable del manubrio? del asiento?
Que densidad y dimensiones debería respetar el asiento y las manoplas del manubrio de la bicicleta?
Cual es la fuerza máxima que puede soportar y durante cuanto tiempo de exposición, en la tarea de pedalear?
Que tipo de elementos de protección personal deberían ser provistos y
utilizados por el trabajador? De lo que se desprende … a que riesgos
esta expuesto?
Cuales son las demandas psicofísicas del puesto y la tarea? Cuales
son las capacidades y características psicofísicas que debe cumplir el
trabajador para adecuarse a dicho perfil de puesto?
Existe alguna restricción o recomendación para la realización de las tareas en determinadas condiciones climatologías?
Cual sera el papel de el estado y los organismos de control en
Argentina? que sucede con el sector Sindical y como las Universidades,
Centros de Investigación Científica de las condiciones del trabajo y las
instituciones como la Fundación Argentina de Ergonomía pueden aportar
alguna respuesta a estas interrogantes que hemos planteado, es una
discusión que nos debemos, para dar respuesta también al Futuro del
Trabajo.
Como vemos hasta aquí, los interrogantes son muchos y no solo tienen
que ver con las condiciones contractuales o la relación de trabajo, sino
que tienen que ver también con la salud y la calidad de vida de miles
de nuevos trabajadores que se incorporan a estas nuevas formas de
trabajo en Argentina …. y otros tantos millones en el mundo.
Es singular el caso de la Inspectora de Trabajo que sorprendió a la
Justicia Madrileña y por eso nos pareció importante compartir con el
lector este caso.
Una inspección sorpresa y una conclusión que sorprendio a la justicia Madrileña
María de Mingo, a la izquierda, en una charla organizada por la Unión Progresista de Inspectores de Trabajo (UPIT).
María de Mingo Corral. Prácticamente nadie sabe
quién es. A lo sumo, fuera de su entorno personal, 60 ‘riders’ de
Deliveroo que entrevistó como inspectora de Trabajo. Pero, por
desconocida que resulte, lo cierto es que ha sido clave para decantar la
balanza y que la justicia madrileña considere a más de 500 repartidores de la empresa como falsos autónomos. El
trabajo de esta funcionaria ha sido la piedra sobre la que se sustenta
la sentencia del juez Antonio Cervera, que ha resuelto la macrodenuncia
que interpusieron medio millar de trabajadores de la ‘startup’ de envío
de comida a domicilio reconociendo su condición de asalariados. Una
decisión que, de primeras, obliga a la compañía a pagar las cuotas de la
Seguridad Social de tres años completos.
La sentencia compra prácticamente todos sus argumentos. El
asunto no es minúsculo, ya que además de suponer un importante revés
para una de las ‘startups’ más pujantes del momento, sienta un
precedente para otros casos similares que trabajadores de esta firma y
otras como Glovo. Algo que puede suponer un misil en la línea de
flotación de su modelo de negocio.
Hay que remontarse hasta el 11 de enero de 2018 para entender el papel de De Mingo. Ese día se planta por sorpresa en las oficinas de la compañía en Madrid. Tras
varias denuncias decidió acudir al cuartel general de Deliveroo a
auditar y comprobar realmente hasta dónde llegaba la relación de la
empresa con los repartidores. La decisión venía propiciada después de la
batería de entrevistas que había mantenido con los llamados ‘riders’.
De esos encuentros sacó información clave sobre cómo les llegaban los
encargos, por qué se asignaba a un repartidor y no a otro, cómo
funcionaba el algoritmo, cuántas horas empleaban… En definitiva, una
radiografía completa. El sentir general era unánime: aunque les daban
libertad para trabajar para otras ‘apps’ similares, había una relación que va más allá que la de un autónomo.
Hay varias pistas que llevan a De Mingo a considerar que son falsos
autónomos y que existe una clara relación de dependencia. En resumen, no
se limitan a entregar la comida y punto. La clave está en una guía que
varios de ellos le entregan. La reciben el primer día, junto con la
reconocida mochila térmica con el logotipo de la empresa. En dicho
manual se dan pautas sobre cómo presentarse a los clientes, se explica la gestión de las propinas… En
este proceso la funcionaria también conoce el llamado sistema de
‘karma’. Esto no es otra cosa que un criterio que dificulta rechazar
pedidos, puesto que si lo hacen, tienen menos papeletas de cara a
futuros encargos y, por tanto, ingresos.
La conclusión de De Mingo es clara: la dependencia establece una relación laboral pura y dura
La sorpresa en la visita a la sede es mayúscula. Cualquiera pensaría
en que la empresa va a intentar tapar estas evidencias. Pero nada eso. Los miembros de la compañía verifican (casi) todo lo que han dicho los ‘riders’. La
versión de la compañía coincide con lo expuesto por los repartidores.
De hecho, el director de Operaciones confirma la existencia de dicho
manual, según se expusó en el juicio y se recoge en el informe. Además,
la inspectora detecta una contradicción clave: al hablar de quién es
responsable ante una incidencia en el pedido (caída, pérdida…), existen
varias versiones sobre cuándo se cobra y cuándo no en caso de
incidencia.
La conclusión tras el examen es tajante: pese a que facturan como trabajadores autónomos, existe de facto una relación laboral pura y dura. Así que la empresa debe contratarlos como empleados por cuenta ajena y pagar sus cuotas a la Seguridad Social.
La compañía no está de acuerdo. Impugna el acta de la inspección. Como consecuencia de todo ello, el 21 de mayo de 2018 la Tesorería General de la Seguridad Social interpone una denuncia contra Deliveroo. La
cosa, por tanto, se discutirá en los tribunales. Inicialmente, el
juicio se fija para el 17 de diciembre de 2018, pero Deliveroo pide un
aplazamiento y el juez se lo concede: la batalla se pospone a 2019.
Juicio histórico y una inspectora “demoledora”
31 de mayo de 2019. María de Mingo acude al Juzgado de lo Social
número 19 de Madrid. De una parte, está la Tesorería General de la
Seguridad Social; de otra, Deliveroo. En una tercera esquina, pero
alineados con la Tesorería, están Comisiones Obreras y UGT, así como
varios ‘riders’ que se han personado en la causa. Se trata de un juicio histórico. En su primera denuncia, en noviembre de 2017, Deliveroo sacó la chequera e indemnizó al ‘rider’ denunciante para no tener que ir a juicio; en la segunda le fue peor, ya que el repartidor ganó el caso. Ahora es distinto: la Seguridad Social lucha por los derechos y la contratación de nada menos que 532 empleados, con lo que la sentencia que salga de ahí marcará un antes y un después para los próximos encuentros judiciales sentando jurisprudencia.
Entre el público hay una figura que, para los profesionales del
derecho, destaca por encima de otras. Se trata de Jorge Travesedo Dasí,
quien hasta abril de 2015 fue director general de la Inspección de Trabajo en Madrid.
Sin embargo, Travesedo está en el otro bando, ya que cuando abandonó su
empleo público lo hizo para fichar por Sagardoy Abogados, el bufete que
ese día está defendiendo a la compañía de reparto a domicilio.
De Mingo participa en el juicio como testigo, cuenta todo lo que vio
en la inspección de Trabajo a Deliveroo y se ratifica en que los
‘riders’ no son autónomos desligados de la empresa, sino que sus
condiciones de trabajo son las de un empleado corriente y moliente, con
lo que Deliveroo debe pagar sus cuotas a la Seguridad Social. Entre el
público, todos se asombran con su exposición. “Fue demoledora”, relata a
este diario una abogada que estaba allí. “Lo llevaba todo muy bien
preparado y era una ametralladora: soltaba un dato detrás de otro,
señalaba las contradicciones de Deliveroo y dejaba claras las condiciones de dependencia de los repartidores. Estuvo un buen rato hablando y era inexpugnable, no se le escapaba absolutamente nada”.
“Su argumentación me pareció brutal. Cuando salí del juicio, pensé que eso estaba ganado, que el juez le iba a dar la razón”
“Hizo una declaración muy buena, se notaba que lo traía todo muy bien
preparado”, añade Esther Comas López, abogada del Colectivo Ronda
Madrid, que se personó en representación de siete de los ‘riders’.
“Tenía una auténtica base de datos en la cabeza. Recordaba, sin mirar
los papeles, fechas y cifras. Se notaba los meses de trabajo que llevaba
a la espalda” en un informe “con mucha documentación y datos”. De
hecho, Deliveroo “no presentó nada que pudiese contradecir esta versión.
Cuando acabó la vista, yo tenía la sensación de que no habían podido tumbar sus conclusiones“.
La letrada recuerda varios episodios en los que la defensa puso en
duda el trabajo realizado y fue más incisiva con la versión de la
funcionaria. Entre ellos, los interrogatorios a los ‘riders’. Pusieron
en duda los motivos que la habían llevado a interrogar a 60 ‘riders’ en
vez de a los más de 500 que suscribían la macrodenuncia. De Mingo vino a
explicar que era una muestra “muy representativa” que tenía en cuenta
diversas zonas y franjas temporales. Además, afirmó que “se encontraba
con las mismas conclusiones” constantemente. “Además, relató a la
perfección cómo las declaraciones de los repartidores y los responsables
de la empresa daban la misma versión”, remata esta abogada.
“Sinceramente, creo que la visita de Trabajo pilló a Deliveroo por sorpresa y fueron muy sinceros”, concluye.
Una repartidora de la compañía también coincide en esta visión: “Yo
no entiendo mucho de derecho, pero su argumentación me pareció brutal:
no dejó ni un cabo suelto y no se inmutó cuando Deliveroo la apretaba.
Cuando salí del juicio, pensé que eso estaba ganado, que el juez le iba a dar la razón“.
En opinión del magistrado, por tanto, “la empresa no se ha limitado a
contratar un servicio de transporte de comida en el que lo esencial sea
la entrega en sí sin entrar en el detalle de cómo se ha de realizar,
sino que ha establecido con toda precisión la forma en la que se ha de
prestar ese servicio, homogeneizándola para todos los repartidores, a
quienes se anima a presentarse como parte de Deliveroo y a quienes se
les entregaron medios de trabajo con esa marca”. De hecho, “su margen
real de autonomía se limita así a aspectos que no son determinantes en
orden a la calificación de la relación como laboral, como es la elección
del medio de transporte o la ruta concreta”. En definitiva, “los trabajadores estaban sujetos a una relación laboral con Roofoods Spain SL [Deliveroo] en el tiempo en el que prestaron respectivamente sus servicios”.
Deliveroo ya ha anunciado que recurrirá la sentencia, con lo que
habrá que esperar nuevas noticias, pero por ahora la Tesorería General
de la Seguridad Social y los ‘riders’ han ganado una batalla
importantísima, histórica y que sentará precedente de cara a los
próximos litigios. Una victoria que tiene nombre y apellidos: los de
María de Mingo Corral, la inspectora de Trabajo que consiguió ganar a Deliveroo.
El
manoseo de las estadísticas públicas, como la del déficit fiscal
heredado y el actual, está al servicio de construir el relato de la
economía macrista, maquillando el descalabro productivo y social de las
medidas económicas que implicaron una impactante transferencia regresiva
del ingreso.
El precandidato a Presidente Alberto Fernández le explicó a Joaquín Morales Solá que el déficit fiscal de 2015 fue de 1,8 por ciento, que no es la cifra que publicita el macrismo pero sí figura en documentos oficiales (por ejemplo, en el prospecto de venta del bono a 100 años). El periodista le dijo que economistas que concurren a su programa de TN informan que era de 7 u 8 por ciento. Fue un cruce que se viralizó en las redes dejando en una posición incómoda a Morales Solá
, quien en su columna del domingo en La Nación buscó recomponer
su posición, repitiendo la versión oficial para concluir que Fernández
le mintió. Lo que uno y otro no mencionaron en este intercambio, y que
es fundamental para abordar la cuestión fiscal con rigurosidad, es que el
macrismo ha manipulado la metodología de medición del déficit fiscal,
no una vez, sino en dos oportunidades a lo largo de estos tres años y
medio de gestión. Manipulación para ocultar el descalabro provocado
en las cuentas públicas por la inicial pérdida de recursos al bajar
impuestos y por el crecimiento explosivo del pago de intereses por el
endeudamiento desaforado.
Como se sabe, en estos años de debate acerca de las estadísticas,
existen manipulaciones "malas", que corresponden a los gobiernos
kirchneristas, y manipulaciones "buenas", las que realizó el macrismo
sin ningún costo político ni simbólico. Para reflexionar acerca de la
crisis del Indec durante el kirchnerismo se acaba de publicar un
ilustrativo libro “Claroscuros. 9 años de datos bajo sospecha” de Sol
Minoldo y Diego Born, que ofrece varios matices para el análisis de ese
período.
El Gobierno ha tenido
una prolija estrategia de manipulación de las estadísticas, subestimando
las negativas, sobreestimando las positivas y alterando metodologías de
indicadores y de balances. El Indec, los ministerios de Trabajo y
Hacienda y el Banco Central han estado acomodando la elaboración y
difusión de estadísticas públicas para fortalecer el relato económico
macrista. Aquí van algunos casos –no todos- de manipulación:
· El Indec de Macri dispuso de un inédito apagón estadístico en
el primer semestre de 2016 de todos los indicadores -no sólo de los que
estaban cuestionados- para entorpecer la comparación de variables que
expondría el ajuste regresivo de la política económica.
· Se realizó una revisión de la serie del PIB de los años del kirchnerismo,
sobre la cual existían pequeñas discrepancias en las cifras, pero
ninguna tan pronunciada como la realizada para el 2009. En esa tarea de
revisionismo histórico, el Indec fue más lejos que cualquier estimación
privada (que indicaba retrocesos del 2 al 3 por ciento) para ese año y
calculó una caída del 6 por ciento. Para alcanzar esa cifra, se
eliminaron los subsidios a los servicios públicos en el cálculo y se
utilizaron índices alternativos para mostrar que no hubo tanto
crecimiento económico en el ciclo kirchnerista. La obviedad que expone la
dimensión de esa manipulación es que una caída del 6 por ciento del PIB
en 2009 hubiera derivado en un descalabro social y laboral, lo que no
sucedió
.
· El Indec sobreestimó la canasta de bienes y servicios que define la línea de pobreza
, siendo más elevada en comparación a otros países de la región y a
cualquier estudio privado. Determinó así que la cantidad de pobres era
32,2 por ciento de la población –en línea a lo que marcaba la UCA- cifra
que le permitió al macrismo decir que el kirchnerismo dejó una cantidad
enorme de pobres.
· El Banco Central también hizo su aporte.
Modificó las normas de elaboración de su balance para ocultar la
debilidad patrimonial de la gestión Sturzenegger. En el informe
Política Monetaria, en uno de sus anexos, se descubre la manipulación:
descuenta las Letras Intransferibles del Tesoro y los Adelantos
Transitorios al Tesoro, activos no negociables en el mercado, para
encubrir que Sturzenegger recibió un Banco Central con un patrimonio
neto equivalente a 14 mil millones de dólares y que lo hizo descender a
la mitad.
· Cuando había un Ministerio de Trabajo, esa cartera modificó la forma de contabilizar el empleo privado registrado para subestimar la destrucción de empleo,
porque pasó a tomar en cuenta la persona ocupada y no la cantidad de
puestos, ya que una persona puede tener más de un trabajo o, en otros
términos, la destrucción de un puesto puede no significar necesariamente
que esa persona quede desocupada.
· El macrismo también metió mano en los datos de la evolución de la deuda externa
–nueva serie de la Balanza de Pagos- para reducir la contabilidad del
endeudamiento vertiginoso de los dos primeros años de gestión, al
imputar la emisión y pago a fondos buitre como “atrasos” en la cuenta
del 2015. Así no la sumaron a la cuenta del macrismo.
· Finalmente, el Ministerio de Hacienda modificó en dos oportunidades el método de medición del déficit fiscal
, primero con Alfonso Prat Gay y luego con Nicolás Dujovne. Lo alteraron
para abultar el déficit de 2015 correspondiente al último año del
gobierno de CFK; y lo volvieron a modificar para disminuir el
desequilibrio de 2017, incluyendo ingresos tributarios extraordinarios
del blanqueo y sumando nuevamente los ingresos primarios de las rentas
del FGS-Anses (Prat Gay los había excluido).
Estos cambios en la
metodología de medición de ingresos y egresos fiscales provocó que
economistas con simpatías con el oficialismo, como Oscar Cetrángolo y
Julián Folgar, escribieran que “creemos conveniente que la información
oficial siga los criterios aceptados internacionalmente y evite
frecuentes innovaciones metodológicas” (blog Alquimias Económicas). El
manoseo de las estadísticas públicas, como la del déficit fiscal
heredado y el actual, está al servicio de construir el relato de la
economía macrista
, maquillando el descalabro productivo y social de las medidas
económicas que implicaron una impactante transferencia regresiva del
ingreso.
Es
totalmente legítimo que grupos de intelectuales y artistas publiquen
solicitadas de apoyo a alguna de las fuerzas políticas que compiten en
el proceso electoral. No obstante, del contenido y el espíritu de la
reciente solicitada de apoyo al gobierno de Mauricio Macri, llama la
atención advertir un corrimiento ideológico de varios de los firmantes,
desde un progresismo alfonsinista hacia la defensa de una política que,
por las consecuencias que están a la vista, no puede calificarse
precisamente de progresista. No desconocemos los errores del anterior
gobierno, que en su momento criticamos, así como apoyamos muchas de sus
políticas en favor de las mayorías sociales; en la promoción de
universidades donde, contrariando las afirmaciones de la señora Vidal,
se están graduando jóvenes que han nacido en la pobreza; en el apoyo al
sistema científico-técnico; o en la recuperación de empresas públicas y
fondos de pensión.
Pero ahora estamos ante un gobierno que, en nombre de
superar la “pesada herencia” ha beneficiado en forma descomunal a los
capitales financieros especulativos, a los bancos, petroleras y
agro-negocios, así como a sus amigos, socios y personeros, en detrimento
de amplias mayorías de los argentinos, incluyendo a gran parte de las
clases medias que lo apoyaran con su voto. Un país agobiado por una
deuda irracional, la quiebra masiva de empresas, el desempleo, el
flagelo del hambre, el drama de jubilados y pensionados, el acoso a la
educación pública, a las Universidades y a los sistemas
científico-técnicos; y la sumisión a los dictados del señor Trump.
Entre otros aspectos, los firmantes del progresismo alfonsinista afirman que: “La
corrupción fue durante años anteriores un ejemplo extremo del uso del
Estado para beneficio personal. En 2015 se inició un proceso de
drásticos cambios para transparentar las acciones del gobierno. Se buscó
recuperar el valor de la honestidad como mandato indisociable de la
función pública…”. Los firmantes debieran explicarnos si éste ha
sido el caso del Correo Argentino; de los parques eólicos; de Avianca;
de Autopistas del Sol y los peajes; de la compra de las acciones de
Petrobrás del Fondo de Sustentabilidad de Anses por parte de Pampa
Energía, empresa de los amigos Joe Lewis y Marcelo Mindlin, que a los
pocos días duplicaron su valor en dólares; de la venta de las usinas
eléctricas al amigo del alma y socio Nicolás Caputo a un 40% de su valor
real; y la posible concesión del nuevo puerto y la extensión de Puerto
Madero también a Nicolás Caputo.
Tampoco explican el bono a cien
años a un 8% anual en dólares tomado por el ministro Luis Caputo, primo
del amigo del alma del presidente, que en una encuesta a nivel mundial
del Financial Times fue definida por el 70% de los lectores como la
operación financiera más negativa del mundo. A su vez, los Paradise
Papers nos permitieron saber que el fondo especulativo en paraísos
fiscales Noctua Partners, cuyo fundador y propietario es Luis Caputo,
era el más beneficiado por dicho bono. Tal vez no fue casual que el
propio FMI planteara como condición para otorgar el crédito, el
desplazamiento de Luis Caputo. Para darnos una idea de la dimensión de
este desfalco, nadie de los que actualmente habitamos este mundo
-incluidos niños de 1 año- va a estar en este mundo cuando dentro de 99
años se cumpla el plazo de pago; pero los bisnietos o tataranietos
herederos de Luis Caputo lo van a poder disfrutar: el monto total a
pagar, puede estimarse calculando un interés compuesto del 8% anual
durante cien años.
Todo ello, sin mencionar las relaciones de
Mauricio Macri con Raúl Martins, conocido propietario de redes de
prostíbulos y tratante de personas, que ha financiado varias de sus
campañas electorales: hay fotos que dan cuenta de esa amistad.
Denunciado por su propia hija Lorena Martins por proxeneta y por tener
vínculos con el poder para no ser investigado, la Cámara Federal deberá
resolver el próximo 1º de agosto la prisión preventiva de Martins
-residente en Cancún, donde están sus principales prostíbulos- dictada
por la jueza Servini de Cubría, quien en su resolución denunciara las
relaciones de Martins con miembros del Poder Judicial, de las fuerzas de
seguridad federales y provinciales y de la municipalidad de Buenos
Aires, cuyo jefe de gobierno era Mauricio Macri. No se ha aclarado aún
de dónde provinieron los fondos para la campaña electoral de la
provincia de Buenos Aires y el escándalo de los aportantes truchos
utilizando datos de Anses.
Contradiciendo las afirmaciones de los firmantes, lejos está el macrismo de “drásticos cambios para transparentar las acciones del gobierno…” y de “recuperar el valor de la honestidad como mandato indisociable de la función pública…”. No
pareciera que la transparencia en las acciones del gobierno y el valor
de la honestidad, sean los fundamentos que los 150 intelectuales y
artistas puedan sustentar para dar su apoyo al gobierno de Mauricio
Macri. Aclaremos que solamente hemos tomado en consideración sus
negocios durante la presidencia, sin incluir los antecedentes del Grupo
Macri en las décadas que corren desde la dictadura militar.
Alfredo
Mazzorotolo la acompañó en cada acto entre 1947 y 1952. Las fotos,
nunca publicadas y por eso mismo tan espontáneas, salieron a la luz
varias décadas después. Hoy, ese legado lo custodia su hija.
La
Revolución Fusiladora aún no había pergeñado el decreto 4161, que iba a
prohibir la sola pronunciación de su nombre, pero Alfredo Mazzorotolo
sabía que tenía que preservar a Evita, lo que de ella le quedaba, unos
800 negativos en vidrio y en celuloide. Subió a su familia al auto y
partió hacia Micaela Cascallares, el pueblito del partido de Tres
Arroyos donde había nacido. Y lo enterró en el campo, junto al segundo
eucalipto pasando la tranquera, según pudo reconstruir, andando los
años, su hija María Teresa.
"Mi papá era un tipo muy bohemio, muy creativo, un buscavidas",
cuenta hoy ella, que es historiadora y curadora de una colección de
fotografías que ofrecen una mirada distinta de Eva Perón: imágenes que
entonces fueron "de descarte", no publicadas, y que por eso mismo
capturaron escenas y gestualidades espontáneas, una naturalidad ajena al
canon fotoperiodístico de la época.
Mazzorotolo estudió dibujo y electricidad por correspondencia e,
igual que Eva, muy joven abandonó el pueblo para probar suerte en la
gran ciudad. Fue electricista en la Marina, virtuoso acordeonista,
adiestrador de perros en la Policía, extra de cine y autor de un
folletín, hasta que, Teresa no sabe bien cómo, se convirtió, ya con
Perón en el poder, en reportero gráfico de la editorial que publicaba
los diarios oficialistas Democracia y El Líder.
(Foto: Colección Alfredo Mazzorotolo)
"En un determinado momento pasó a ser supervisor de toda el área
gráfica, y entonces pidió, a través de cartas que conservo, que lo
designaran para acompañar a Evita, en las actividades en su despacho,
primero en Trabajo y Previsión, después en el edificio del Correo y más
tarde en lo que hoy es la Legislatura, y también en las visitas que
hacía, muchas veces al interior del país, y así poder tener fotos
exclusivas. Por supuesto, había otros fotógrafos en Presidencia, como
Pinélides Fusco, que era muy amigo de mi papá. Lo maravilloso de las
imágenes que conservó es que, justamente, no respetan el paradigma
fotográfico de lo que se publicaba entonces, porque tienen alguna
imperfección, un error en la expresión, en la pose, y por lo tanto son
espontáneas. Es otra forma de ver a Evita."
Durante cuatro décadas, Mazzorotolo guardó silencio, aun frente a su
familia, sobre aquellas fotos que sustrajo a la furia vengativa que
siguió al golpe del ’55. Hasta que en 1996, representantes de una
editorial italiana rastrearon su nombre –en definitiva, había sido
fotógrafo personal de Evita entre 1947 y 1952 y muchas de sus fotos
habían salido en Democracia– y lo contactaron para preguntarle si existía material inédito. Y existía, claro.
"Fue una sorpresa inesperada –cuenta María Teresa–. Apareció con una
caja de zapatos y la puso sobre la mesa del comedor. 'Yo estoy medio
sordo, a ver si me meten la mula', me dijo. 'Y guardalas vos, yo ya las
tuve mucho tiempo'".
(Foto: Colección Alfredo Mazzorotolo)
Mazzorotolo falleció dos años después. Le llevó un tiempo a
Teresa decidir qué iba a hacer con esas fotos. Al fin, encaró la
recuperación y la custodia de ambos legados: el de su padre y el de una
Eva vista desde un ángulo diferente. Limpió, restauró y digitalizó los
negativos. Y en 2001 realizó una primera muestra en el que todavía no
era el Museo Evita, en la calle Lafinur.
A partir de un convenio con el Ministerio de Educación, durante la
gestión de Alberto Sileoni, fragmentos de la Colección Alfredo
Mazzorotolo recorrieron buena parte del país, y Teresa con ella. "Estuve
en muchas escuelas y centros culturales, y en ese periplo pude
aproximarme a la pasión que todavía genera la figura de Evita en tantas
personas. Recuerdo un hombre, en Concordia, que apareció con una primera
edición de La Razón de mi Vida y me pidió que se la autografiara. ¿Pero
cómo podría yo hacer eso? Es algo muy fuerte todo lo que sigue
ocurriendo, después de medio siglo, alrededor de Eva".
(Foto: Colección Alfredo Mazzorotolo)
Cuenta Teresa que exhibirá las fotos en Bruselas, en diciembre,
en tándem con un festival de tango que organizan unos argentinos
residentes en Bélgica. Todo lo hace ella, a pulmón. Durante el gobierno
anterior, pudo mostrarlas hasta en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Al
actual, dice, Eva Perón no le interesa. «
(Foto: Mariano Martino)
ANIVERSARIO
El viernes 26 de julio se cumplirán 67 años de la muerte de Eva
Perón. El legislador porteño Claudio Heredia presentó un proyecto de ley
para declarar Patrimonio Histórico Cultural la Marcha de las Antorchas
que se realiza cada año para conmemorarla.
Fuente:Pagina/12
Al
momento de disponerse a reflexionar sobre las universidades públicas
argentinas, debemos saber que el conjunto que conforma el sistema
universitario público es de una gran diversidad y, por consiguiente,
resulta conveniente concentrar el pensamiento sobre las cuestiones que
reflejan aspectos comunes.
Esta aclaración previa es necesaria
para no caer en la trampa de los números de las estadísticas. Para no
caer en opiniones globales, generalistas y, generalmente, condicionadas
por ideologías.
En verdad, existen
un conjunto importante de razones, políticas y acciones, que comparten
nuestras universidades. Son aquellas cuestiones centrales que justifican
la alta valoración de la sociedad argentina.
La razón fundamental
de tal valoración es externa a las propias universidades. Esta fundada
en la convicción de nuestro pueblo sobre lo mejor del futuro. Y en ese
futuro es trascendente la educación; y en estos tiempos,
particularmente, la educación universitaria.
La generalización de
este pensamiento, implica masividad. Que nuestro pueblo acceda a eso
que comprende y desea, significa pensar, analizar y trabajar por la
inclusión. Se terminó la época de las elites llegando a nuestras aulas.
No más límites al ingreso como factor de ordenamiento social.
Es
por eso que, desde adentro de nuestras universidades, priorizamos con
absoluta jerarquía las políticas que ayuden a que la mayor cantidad de
argentinos lleguen a nuestras aulas, permanezcan en ellas avanzando en
sus carreras y se gradúen en el menor tiempo posible.
Se impone la
revisión de muchos planes de estudio con elevado número de materias,
con correlatividades excesivas, con normas académicas obstructivas y con
trabajos finales, que se demoran y agregan poco.
Cuando en los
primeros párrafos mencioné las distorsiones de los números estadísticos
en los indicadores universitarios, lo hice, entre otros, por el caso de
la duración real de la carrera entre alumnos que no trabajan y alumnos
que trabajan.
Sería oportuno que el diseño del plan de estudios
fuera diferente, dando por cierto que quien trabaja tardará un tiempo
adicional en graduarse. Esto evitará conclusiones erróneas en los
análisis de indicadores y minimizará cualquier sensación de desmérito en
la comparación.
En el mismo sentido de la inclusión existen un
conjunto de acciones y programas del Ministerio de Educación y de la SPU
y de las propias universidades. Esto incluye las becas, los comedores y
las residencias universitarias, la cobertura de salud y la actividad
deportiva, entre las actividades más destacadas.
Estas cuestiones no entran en ningún indicador que, arbitrariamente, pretenda medir el denominado “costo por alumno”.
Además,
las áreas de ciencia, técnica, arte, transferencia e innovación de
nuestras universidades representan casi el 90 % del aporte científico
del CONICET y otras instituciones provinciales similares.
Nuestro
país no tiene otra apuesta de crecimiento que no esté basada en el
aporte de la ciencia y la técnica para producir y agregar valor.
Sostener
e incrementar el mercado interno es prioridad. Por el consumo que
genera, el sostenimiento de quienes producen los bienes y,
consecuentemente, la creación de puestos de trabajo. Generar empleo es
un objetivo social y económicamente indispensable.
Pero
necesitamos, además, generar excedentes exportables y cargarlos de valor
agregado, para encontrar las divisas que no tenemos y terminar de
sobrevivir de prestado.
Para llevar adelante estas políticas nuestras universidades son indispensables.
Este es, también, un acuerdo del conjunto.
La planificación en materia universitaria y de ciencia y tecnología debe estar presente para llevar adelante esta y otras ideas.
Otro tema más en el que, pese a nuestras diversidades, estamos todas las universidades de acuerdo.
En estos pocos puntos queda claro que las universidades públicas no somos una simple estadística agregada, ni un mero indicador.
Estamos
inmersos en la sociedad, trabajamos para ayudar a resolver problemas y
para mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo. Definitivamente hemos
derribado el muro de protección que antiguamente nos aislaba.
Por
eso nuestro quehacer y nuestro hacer cotidiano resulta de un alto grado
de complejidad. Nuestros “alumnos” no son solo ya los que cursan
carreras de grado. Tenemos alumnos de posgrado, de jardines maternales,
de jardines de infantes, de escuelas primarias y secundarias, de
institutos terciarios, de adultos mayores, de diplomaturas, de cursos y
talleres de oficios, de idiomas, y sigue….
Nos sentimos
representantes del valor que nuestro pueblo le da a la educación y a la
ciencia. Y del reconocimiento de nuestro trabajo con los actores de la
sociedad. Roberto Tassara: Rector de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
Fuente:Pagina/12
En
su renovada campaña por la flexibilización, la administración Macri
afirma que los cambios sustanciales en la legislación del trabajo
permitirá crear más empleo, impulsará la actividad económica y
favorecerá una suba en los salarios. Falacias y verdaderas consecuencias
del plan.
En
las últimas semanas recrudecieron los reclamos empresariales en favor
de una reforma laboral. El reclamo está en sintonía con un renovado
esfuerzo del gobierno por machacar con la idea de que la reforma laboral
es una necesidad histórica. En ese sentido, incluyó en la campaña
electoral la propuesta de hacer aprobar la ley de reforma laboral que no
pudo hacer avanzar en esta administración.
De hecho, "la creación de empleo formal a través de una legislación
laboral moderna" es el quinto de los diez puntos que el gobierno
presentó a las cámaras patronales, los gremios y la oposición política
como parte de una propuesta de "compromiso" para el próximo mandato,
cuyo punto de partida es el reconocimiento y el pago de la deuda con el
FMI.
Sin embargo, al empresariado local no le alcanzan las promesas que
ofrece el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, y ha desatado
una verdadera campaña en favor de la aprobación de la reforma o, por lo
menos, lograr el compromiso de los candidatos a alentar su sanción en el
Congreso. El titular de la Cámara de la Construcción, Julio Crivelli,
reclamó "una legislación que permita despedir sin causa a empleados en
todas las industrias y comercios". El abogado laboralista Héctor Recalde
llegó a denunciar que el gobierno pretende implementar la reforma a
través de un decreto de necesidad y urgencia.
La intención del gobierno de Maurico Macri, de cualquier forma, es
dar señales firmes a las patronales de que, en caso de lograr la
reelección, la reforma laboral será una prioridad. A la hora de la
defensa de la nueva normativa, los mentores de la "modernización"
aseguran que la flexibilización de los ambientes laborales será el
vehículo más adecuado para generar empleo genuino y reactivar la
economía. Mismos argumentos fueron esgrimidos por Carlos Menem en los
'90 para avanzar con las leyes de flexibilidad. Y por su sucesor,
Fernando de la Rúa, para aprobar la célebre "ley Banelco". La realidad,
sin embargo, terminó mostrando que, al cierre de ese ciclo y con la
nueva legislación, el desempleo trepó hasta el 19,7 por ciento.
Las mentiras
(Foto: AFP)
Como entonces, los mentores de la reforma insisten con
argumentos que, sin embargo, chocan con el análisis empírico. Un informe
elaborado por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad
de Avellaneda sirve para poner de manifiesto algunas de las mentiras que
difunden el gobierno y los empresarios para forzar su aprobación.
-"La caída del salario real genera empleo".
No es necesario ir muy lejos para demostrar la falsedad de semejante
afirmación. Según el Observatorio de la UNDAV, desde diciembre de 2017
hasta abril de 2019, el salario real del sector privado formal cayó en
un 13,5 por ciento. Sin embargo, en el mismo período, el empleo, en
lugar de crecer –según el criterio del gobierno– se redujo un 2,5%,
equivalente a 150 mil puestos de trabajo. Una línea de tiempo indica una
correlación exactamente inversa: cuando baja el salario real también
baja el empleo y, de fondo, lo que determina ambas variables es el nivel
de actividad. Esta misma relación se verifica también en otros países
de la región que han aplicado una reforma laboral.
-"La flexibilidad asegura la creación de empleo".
El estudio mencionado recorre las experiencias de aquellos países que
han reformado sus legislaciones laborales desde el año 2008, tanto en
la región como en Europa. En todos los casos analizados, nuevamente, la
correlación entre una y otra variable no se verifica y sí lo hace el
empleo con el nivel de actividad. En el caso de Brasil, un modelo para
la reforma que se quiere aplicar en la Argentina, su aprobación en 2017
se dio en un contexto recesivo y con niveles de desempleo del 12,8 por
ciento. La nueva legislación no generó una reducción inmediata de la
desocupación; un año después, la caída fue de apenas 0,3 puntos. Según
el estudio, al observar la serie surge que el desempleo escaló desde el
6,7% existente en 2014 hasta esos niveles en correlación con la profunda
recesión de 2015 y 2016 cuando la economía cayó un 3,5% y un 3,3%
respectivamente. La caída en el desempleo, marginal por cierto, resulta
de la leve recuperación que experimentó la economía de Brasil en 2017
(+1,1%) y 2018 (+1,1%) y que comenzó antes de que se aprobara la Ley de
Reforma Laboral.
En 2012, tanto España como Portugal aprobaron modificaciones
regresivas en sus legislaciones laborales. En el primer caso, la crisis
de 2009, con una caída del PBI del 3,9%, produjo una escalada en el
desempleo que llegó hasta un 26% en el año 2013. Pero "la reforma
aprobada un año antes no sirvió para amortiguar el crecimiento del
desempleo en ese año", señala la UNDAV y concluye que "al igual que en
el caso brasileño, la recuperación del empleo vino de la mano de la
recuperación económica que comenzó en 2014 con tasas superiores al 3
por ciento. Fue durante ese período de crecimiento que el desempleo cayó
sistemáticamente hasta el actual 15 por ciento. El informe señala que
"la efectividad de la flexibilización laboral se pone en duda cuando la
baja (subida) del desempleo parece estar correlacionada con el
crecimiento (estancamiento) económico".
El mismo fenómeno se verifica en Portugal, que sólo pudo reducir su
desempleo –por encima del 16%– a partir de cinco años consecutivos de
crecimiento.
UNDAV asegura que "no se presenta evidencia empírica de que el
mercado laboral se dinamice tras las reformas tanto en Brasil, en España
y Portugal. Más bien pareciera que el aumento o descenso del desempleo y
de las condiciones laborales está relacionado con el crecimiento
económico más allá de la legislación laboral imperante o del rol de los
sindicatos".
-"La reforma laboral promueve el trabajo registrado".
En el análisis del caso español, el informe de la UNDAV asegura que,
"lo que sí aumentó tras la reforma en España fue el empleo de contrato
temporal como porcentaje del empleo total cuya relación se encuentra
entre las más altas de la Unión Europea". En este punto, el informe
destaca también el caso chileno, donde la legislación laboral es
marcadamente más flexible que la de la Argentina. Allí, el empleo
vulnerable se ubica en un 24% del empleo total, mientras que, en la
Argentina es de entre un 19% y un 21 por ciento. Para la UNDAV, la
"mayor explotación de la fuerza de trabajo no asegura mayores tasas de
crecimiento económico".
El informe demuestra que la mayoría de los países que implementaron
procesos de flexibilización laboral vieron reducidos sus niveles de
empleo formal. El caso más resonante es el de Grecia, que retrocedió un
5,2% en cinco años. México retrocedió un 2,7% y la misma suerte
corrieron República Checa (-2,3%), Estonia (-1,9%), Italia (-1,7%),
Portugal (-1,4%), Hungría (-1,2%), Eslovenia (0,9%), España (-0,8%),
Nueva Zelanda (-0,6%) y Francia (-0,3 por ciento). Las excepciones,
aunque con crecimientos marginales, fueron Holanda (0,1%) y Reino Unido
(0,6 por ciento).
-"En la Argentina los costos de despedir son demasiado altos".
El exsecretario de Empleo del Gabinete de Jorge Triaca cuando era
ministro de Trabajo, Miguel Ponte, a la hora de fundamentar el proyecto
de reforma laboral que promovía una baja en las indemnizaciones por
despido y la creación de un Fondo de Cese Laboral, formuló una polémica
frase: "Contratar y despedir debería ser natural como comer y descomer".
El costo de las indemnizaciones por despido eran lo antinatural. Sin
embargo, es falso que esos costos son en la Argentina superiores a los
de la mayoría de los países. La legislación vigente sostiene que se
trata de un salario o cuatro semanas de sueldo por año trabajado. Lo
mismo sucede en Bolivia, Uruguay y Australia. En Chile son 4,3 semanas.
Sólo en Brasil el nivel se redujo a partir de la última reforma y quedó
en 0,7 sueldo por año trabajado. México es el otro extremo: el costo del
despido equivale 14,6 semanas por año trabajado. En Lituania, Grecia y
República Checa, es de 8,7 semanas. Mientras que en Israel, Turquía,
Corea, Letonia, Polonia y Estonia, es de 4,3 semanas. Argentina se
encuentra bien abajo en el ránking.
Cabe destacar que el costo de despedir opera como un amortiguador en
la preservación del empleo en momentos de recesión económica.
-"En Argentina los impuestos al trabajo son demasiado altos".
Gran parte del reclamo de las patronales pasa por disminuir la carga
impositiva sobre los salarios. Sin embargo, ese tributo equivale al
39,1% del salario promedio, lo que ubica a la Argentina en el puesto 17
del ranking elaborado por la UNDAV. En Bélgica, la carga tributaria
sobre los salarios alcanza al 52,7%, en Alemania al 49,5%, en Italia un
47,9% y en Grecia, el 40,9 por ciento.
-"El Fondo de Cese Laboral es una garantía para el trabajador".
La reforma que impulsan el gobierno y las empresas apunta a crear un
sistema de indemnizaciones inspirado en el que rige en el sector de la
construcción. Se trata de un mecanismo por el cual la empresa deposita
un porcentaje del sueldo en un fondo que, una vez disuelta la relación
laboral, es percibido por el trabajador como indemnización o fondo de
desempleo. En el caso de la construcción, y según el análisis realizado
por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción
(Sitraic), lo percibido equivale a un 40% de lo que deberían cobrar
según el sistema de indemnizaciones de la Ley de Contratos de Trabajo.
Lo dicen los números. La reforma laboral no garantiza creación de
empleo ni crecimiento económico. Sólo genera las condiciones para
domesticar a un movimiento obrero que se ha mostrado históricamente
rebelde a los dictados de las empresas.
El nuevo impulso reformista surge tras un largo recorrido fallido.
Luego del triunfo en las elecciones de medio término, en octubre de
2017, el gobierno creyó que tenía el camino allanado para avanzar con
los proyectos de ley sobre las "reformas estructurales": previsional,
impositiva y laboral. Sin embargo, las protestas de diciembre de ese año
le pusieron un límite al gobierno, que se vio obligado a congelar el
proyecto de reforma laboral y acelerar su estrategia de ir sector por
sector por medio de la reforma de los convenios colectivos.
La versión original había tomado estado público a fines de noviembre
de 2017 y constituye el plan de máxima al que aspiran el gobierno y el
empresariado. Luego, como parte de las negociaciones con la cúpula de la
CGT se eliminaron algunos de los párrafos y artículos más polémicos con
el propósito de viabilizarlo en el Congreso. El creciente descontento
popular obligó a la cúpula cegetista a cambiar de planes y desairar al
gobierno.
De aquel tiempo a esta parte, además, "pasaron cosas". Las sucesivas
corridas cambiarias condujeron al gobierno al acuerdo con el FMI para
ofrecer garantías al pago de la deuda y llevaron el valor del dólar a
los $43 actuales.
Ante el nuevo escenario, el gobierno optó por dejar de lado su
política monetaria y financiera de metas de inflación, para poner un
límite taxativo en la emisión y fijar tasas de interés para las Leliq
que superaron el 70 por ciento. La nueva política generó un cuadro
recesivo que afectó el poder adquisitivo de los asalariados y la
capacidad de financiamiento de los sectores productivos. Ante esta
situación, los empresarios, a pesar de la caída del salario privado
registrado promedio en dólares de un 39% en tres años, ahora reclaman
fervientemente mejorar su competitividad sobre la base de reducir el
costo laboral. Esto es, insistir con la reforma laboral. «
Hace
un siglo nacía el hombre que revolucionó el mundo del cómic y que
protagonizó una de las historias más trágicas de las que tuvieron lugar
durante la última dictadura cívico-militar.
Héctor
Germán Oesterheld, nació el 23 de julio de 1919. Geólogo de profesión,
la literatura fue, sin embargo, su vocación dominante. Desde joven se
dedicó a escribir cuentos infantiles. El Eternauta apareció por primera vez en Hora Cero Semanal en 1957. Se la promocionó entonces como "la historia del hombre que viene de regreso del futuro, que lo ha visto todo”.
Con dibujos de Francisco Solano López, la historia de su héroe
colectivo, Juan Salvo, rompió con los cánones del cómic y marcó un antes
y un después en el género. Salvo atravesó la eternidad para contar la
invasión alienígena y hablar de la nieve tóxica que cubrió Buenos Aires.
Su característica distintiva fue no ser un héroe individual, sino
colectivo, tal como lo remarcó el propio autor en el prólogo: “El único
héroe válido es el héroe en grupo, jamás el héroe individual, el héroe
solo”. Por esta razón y a modo de justificado homenaje a un hombre que
llevó la fidelidad de sus principios hasta las últimas consecuencias, la
primera parte de El Eternauta salió desde el primer día y número a número, en la contratapa de Tiempo Argentino, que apareció en mayo de 2010.
Solano López recordó la forma que trabajaron juntos en una entrevista
de Ivana Romero realizada en este diario, poco antes de la muerte del
dibujante. Decía entonces el compañero de aventuras creativas de
Oesterheld: “Yo empecé copiando a un italiano, Paul Campani, para
historietas que escribía Oesterheld. Y ahí él me echó el ojo para
comenzar a ilustrar El Eternauta. Las historietas estaban
atravesando tan buen momento que él decidió irse de Abril y abrir su
propia editorial, Frontera, en 1957, una experiencia que terminó
malográndose porque Oesterheld no sabía de negocios, y un grupo de
imprenteros inescrupulosos se terminó comiendo todo. En fin, tuvimos una
sola entrevista y nos pusimos a trabajar. Él se pasaba el día en esa
casa de Béccar que aparece al comienzo de El Eternauta, una
verdadera fábrica creativa. Escribía sus guiones a mano. Sus historias
eran excelentes pero su caligrafía era desprolija, bastante difícil de
entender.”
En 2017 el dibujante Miguel Rep, quien compartió con él algún tiempo
en la editorial, también lo recordó en este diario: “Su ceremonia –contó
entonces- era curiosa: redactaba sus guiones rápidamente como un
taquígrafo, con esos signos raros, luego los leía en voz alta a un
grabador de cinta, y una secretaria los desgrababa y transcribía a
máquina. Una vez que ella tenía una hoja, o dos, el Viejo los leía y
retocaba. Todo era muy rápido. Así producía el Oesterheld al que yo, a
veces, mudo, me acercaba.”
Si algo demostró Oesterheld a través de su héroe, es que la ficción
es poderosa y tiene un gran poder transformador. Como suele decirse,
“para muestra basta un botón”. En 2012, cuando Mauricio Macri era jefe
de Gobierno de la Ciudad, prohibió la distribución de El Eternauta en las escuelas. Diario Registrado
lo consignó entonces de esta manera: “No, no entra. No, definitivamente
no, ni entra ningún tipo de manipulación ni de adoctrinamiento. Que
nuestros jóvenes sean libres, que lean toda la biblioteca, que se
eduquen de la mejor manera posible, porque lo único que les garantiza su
propia libertad es lo que hayan adquirido como conocimiento.”
El artífice de El Eternauta fue uno de los ejemplos más
trágicos y dolorosos de la acción de la dictadura cívico militar en la
Argentina. Militante de Montoneros, fue secuestrado en 1977 y se cree
que fue asesinado en 1978. Por testimonios de sobrevivientes se sabe que
pasó por los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio
"El Vesubio" y "El Sheraton". Pero no sólo desapareció él, sino también
sus cuatro hijas, dos yernos y dos nietos nacidos en cautiverio. Su
mujer, Elsa, sobrellevó con entereza la tragedia de su familia devastada
y crió a su nieto Martín, que tenía tres años cuando le fue entregado
por los militares luego del asesinato de sus padres. Elsa falleció en
2015 luego de haber vivido un verdadero calvario.
En la mencionada entrevista de Romero, Solano López recordó los
últimos tiempos de perseguido de Oesterheld: “Héctor aparecía tarde en
la editorial Récord, donde dejaba los guiones y se quedaba a dormir. Los
empleados no lo veían, pero sabían que él había estado allí, porque por
la mañana aparecían sus huellas de barro sobre la alfombra. Es que,
según creo, estuvo escondido en las islas del Tigre. Por esa época, mi
hijo Gabriel también militaba en Montoneros. En el 77, nos exiliamos en
Madrid. Allí dibujé la última parte de El Eternauta, tironeado por situaciones contradictorias.”
Como Juan Salvo, también su creador fue un héroe colectivo. Es por eso
que aún continúa interpelándonos tanto desde las páginas de El Eternauta
como desde su propia historia personal que fue la expresión superlativa
de la historia trágica de toda una generación.
Como Juan Salvo, también su creador fue un héroe colectivo. Es por eso
que aún continúa interpelándonos tanto desde las páginas de El Eternauta como desde su propia historia personal que fue la expresión superlativa de la historia trágica de toda una generación.
Grassi
analiza cómo, con el gobierno de Macri, las políticas sociales pasaron
de un enfoque colectivo a otro individualista, aplicando el ideario
neoliberal sobre el rol del Estado y la noción de ciudadanía.
El
Ministerio de Educación publicó en su página de Facebook la foto de un
chico de seis años, de la provincia de Misiones, que debía caminar tres
kilómetros y atravesar dos arroyos para ir a la escuela. El posteo,
fechado en agosto pasado, presentó la situación como ejemplar,
subrayando méritos del niño (“un pequeño héroe sin capa”) donde había
ausencia del Estado, incumplimientos del propio Gobierno. La antropóloga
social Estela Grassi recuerda aquel acto de honestidad brutal del
macrismo en el libro Tramas de la desigualdad, una investigación
que indaga sobre la producción sociopolítica de los conceptos de
autovalía y legítima dependencia, en tanto derecho a recibir la
protección del Estado. La investigación —realizada por dos equipos del
Instituto Gino Germani (UBA) y la Universidad de General Sarmiento,
dirigidos por Grassi y por la socióloga Susana Hintze— analiza de qué
modo operan la ideología neoliberal y sus argumentos sobre el
merecimiento, que atraviesan todas las políticas macristas vinculadas a
la protección social, desde los criterios jubilatorios a los planes de
empleo.
-¿Por qué parten de los conceptos de autovalía y dependencia? ¿Qué significan?
- Nos interesó subrayar que la autovalía, lo que socialmente se
entiende como “vivir del propio trabajo”, se da siempre en una
interdependencia; sin embargo, las condiciones que la hacen posible
pueden quedar invisibles para el propio sujeto. No se puede llegar a ser
autoválido sin las redes e instituciones que forman la trama sobre la
que se desenvuelve la vida de cada uno, pero pese a esto la autovalía
puede ser presentada como un puro “mérito individual”.
-¿Y lo que llaman "legítima dependencia" cómo se define?
- Lo fija la política social, que no es sólo el trámite de establecer
unos planes y programas, sino que define el sujeto al que se dirige.
Así, crea un sujeto social: dice quién es el que puede recibir y además
bajo qué condiciones.
- La ex presidenta Cristina Kirchner plantea que el gobierno de
Cambiemos terminó otorgando más planes sociales que su gestión. ¿Qué
vieron sobre las condiciones de acceso?
- Lo que vemos es que de una política que, mal que bien, interpelaba a
los beneficiarios de planes como trabajadores a los que el sistema
había dejado afuera, se pasó después de diciembre de 2015 a otra
política cuyo sujeto es un otro, al que se separa del conjunto social.
Un otro que debe cumplir las reglas de cada plan, aquello que cada plan
exige, es decir al que se impone cumplir con ciertas condiciones para
merecer.
-¿Qué efectos tiene ese enfoque?
- Sustituyó la idea de derecho y ciudadanía, que entiende al sujeto,
por su sola condición, como parte de la comunidad. Esto no anulaba las
desigualdades, desde ya, pero tendía a conformar pertenencia. En cambio,
hoy las políticas sociales son presentadas como una ayuda siempre
acompañada de alguna exigencia.
Bajo el argumento del merecimiento se legitimó el recorte de
derechos. Algunos de los casos citados en el libro son la creación de
una comisión nacional para revisar el otorgamiento de las pensiones por
discapacidad, que suspendió cerca de la mitad de sus beneficiarios (“Les
aseguro que las familias que merezcan y necesiten la pensión la van a
tener”, declaró en esos días la ministra Carolina Stanley) y las becas
del Plan Progresar, destinado a jóvenes que se anotaran para terminar
sus estudios (“Lo hacemos por vos, que cumplís”, fue el slogan lanzado
por Cambiemos en los años de mayor reducción de las becas). En los dos
casos, las quitas de estos ingresos fueron presentadas como resultado de
controles, para que “la ayuda” llegara “a los que verdaderamente
necesitan”.
En Tramas de la desigualdad, los investigadores plantean que
Cambiemos expresa un momento de desbloqueo de la sociedad neoliberal,
que es parte de una disputa “no sólo por acceder al gobierno, sino por
el sentido común social acerca de cómo y entre quienes vivir juntos y
qué debe hacer (o no) el Estado por la vida en común”. Es en este camino
que la orientación y el discurso de las políticas sociales pasaron de
lo colectivo a lo individual, y de presentarse como reparación de
injusticias sociales a autorresponsabilizar a quienes las reciben.
-¿En qué áreas encontraron este enfoque?
- En las jubilaciones hay un ejemplo claro. La moratoria previsional
(abierta en 2014) partía de reconocer que había habido empleadores que
no habían cumplido con hacer los aportes a los trabajadores, que tenían
derecho a jubilarse. O que había y sigue habiendo un sector de
trabajadores informales muy grande. El problema estaba puesto en el
sistema que no cumplía. En cambio, ahora se habla de “los que no
cumplieron con aportar” al sistema previsional para los que se creó la
PUAN (Pensión Universal para el Adulto Mayor). La PUAN es al revés que
la moratoria, pone la culpa en el que supuestamente no cumplió con
aportar. No son jubilados, son pensionados.
- De paso, les pagan un poco menos.
-Es menos que una jubilación. Y es una política que tiende a distinguir, a separar a “los que no cumplieron los requisitos”.
- Ustedes plantean que la pobreza ya no puede pensarse como la
consecuencia indeseada de un mal gobierno, sino que es un rasgo que
estructura nuestra sociedad, y que el capitalismo del siglo XXI no puede
generar pleno empleo. ¿Esto está siendo reconocido desde el campo de lo
político? No digamos por el macrismo, sino de manera más amplia.
-Es una cuestión difícil de aprehender para todos. Hay un
reconocimiento de que las condiciones de producción son diferentes… el
avance tecnológico hace que desaparezcan profesiones, que se pueda
producir lo mismo con mucha menos gente y, por lo tanto, la expectativa
del pleno empleo, que era la expectativa clásica, parece difícil de
asumir. El tema es qué se hace entonces, cuáles son las maneras para que
ciertas condiciones que deberían ser beneficiosas para todos no operen
al revés, dejando afuera a un montón de gente. En el período
kirchnerista hubo una tensión en ese sentido, porque se mantuvo la
expectativa del pleno empleo o por lo menos del crecimiento del empleo
clásico, pero en términos prácticos también se asumió la dificultad. La
creación de la AUH fue un modo de reconocerlo indirectamente, de
incorporar a la seguridad social a población que el mercado de trabajo
dejaba afuera, a través de la economía social, que también tuvo su
apoyo, mal que bien.
-¿Cuáles han sido los discursos de los organismos internacionales respecto de quiénes debían ser sujetos de la política social?
-En los '90 hubo una presencia muy fuerte del Banco Mundial y sus
programas de focalización, que trataban de elegir la población más
necesitada para "eficientizar el gasto". El discurso hablaba de asistir a
las "víctimas del ajuste", es decir que la idea era también ajustar,
eran políticas destinadas a acompañar el recorte de los gastos del
Estado. Hoy el FMI ha incorporado el pedido de que atiendan a los más
vulnerables. Es un discurso hipócrita, porque son políticas que
reproducen la pobreza. El neoliberalismo de los ‘90 generó condiciones
sociales de las que el país nunca se recuperó, aún en el mejor momento
del ciclo de la primera década de este siglo. La recuperación de una
sociedad es de largo plazo y requiere inversiones sociales enormes, que
no se hicieron.
La ausencia de lo colectivo
Tramas de la desigualdad. Las políticas y el bienestar en disputa,
publicado por Prometeo, analiza los modos en que, a lo largo del
período 2003-2017, se construyeron social y culturalmente la idea de
autovalía de las personas (contrapuesta a la dependencia) y la
legitimidad del derecho a contar con protecciones sociales. Los textos
reunidos por Grassi y Hintze examinan cómo entre 2003 y 2015 diferentes
cuestionamientos comenzaron a socavar la legitimidad de las políticas
sociales, a partir de “ideologías individualizantes y meritocráticas”;
esas mismas críticas se fueron instalando en el “sentido común” y luego
fueron recogidas por la oposición política que llegaría al poder en 2015
y presentadas “en términos de exceso y descontrol social y del gasto
del Estado”. Desde esa perspectiva, el libro recorre “los soportes
socioinstitucionales de la vida social”; las transformaciones del
trabajo y las políticas sociales; los cambios en la seguridad social
para adultos mayores, niños y adolescentes; el acceso a los servicios de
salud; y la inseguridad, entre otros. “Puede advertirse –señalan Grassi
y Hintze– el retraimiento de los derechos que corresponden a todos los
ciudadanos, junto con un vertiginoso deterioro económico del país, hay
que sumar a ello el deterioro político cultural que conlleva un discurso
político empobrecido y vacío de un sentido de lo colectivo y la
sociedad.”
Basada
en supuestos "Informes de inteligencia" se difundió una versión del
atentado, sin pruebas ni respaldo judicial y llena de inexactitudes y
contradicciones, que encaja justo en la política belicista de Washington
para Irán y Medio Oriente, a la que Macri decidió someterse sin tomar
nota de los peligros que implica.
Un
sujeto que no figura en la causa judicial supuestamente entró en la
Argentina a principios de 1992 y enterró explosivos en Parque Centenario
para perpetrar el atentado contra la Embajada de Israel. Parte del
explosivo quedó enterrado hasta 1994, cuando lo desenterraron para el
atentado a la Amia. Todo fue decidido en una reunión en la ciudad
sagrada iraní de Mashad en la que estuvo presente un ayatolah fallecido
tres años antes. En la Embajada hubo un suicida, algo que nunca figuró
en la causa, mientras que en la AMIA el suicida fue un hombre sobre el
que se hicieron estudios genéticos a partir de sangre entregada por dos
hermanos. Esos análisis dieron negativo y están en el expediente. Estas
son algunas de las inexactitudes y contradicciones que figuran en dos
notas que publicó Clarín por el 25 aniversario del atentado contra la AMIA y en el marco del vals que bailan el gobierno argentino y el de Estados Unidos
.
La historia, originada en servicios de inteligencia
--según relata el propio firmante de las notas Nicolás Wiñazki-- intenta
entregar como un paquete cerrado una versión de los atentados que en su
mayor parte no figura en el expediente ni en la acusación formulada en
su momento por el fiscal Alberto Nisman. Son aportes de inteligencia en
las que se entonan las melodías de interés geopolítico de Washington,
Jerusalén y la Casa Rosada: fue Hezbollah, fue Irán. Todo indica que se
intentará una jugarreta parecida a las perpetradas por el falso abogado
Marcelo D'Alessio. La mecánica es la siguiente. Se publica un texto de
servicios de inteligencia en Clarín y, a continuación, el fiscal
(Sebastián Basso, un hombre designado por el gobierno de Macri), lo
blanqueará incorporándolo a la causa como si fuera una evidencia.
Página/12 resume el relato de Clarín señalando lo que está y lo que no está en el expediente y una serie de incongruencias que resultan hasta asombrosas:
1.-
Clarín afirma que un hombre llamado Hussein Ibrahim Mohammad Suleman
Abu Abas llegó de Brasil a principios de 1992 y enterró cinco kilos de
C4 y TNT en el Parque Centenario.
El nombre de Abu Abas
nunca figuró en las listas de capturas ni fue mencionado siquiera por el
fiscal Nisman. El perito oficial en explosivos en el caso de la
Embajada y perito de parte en la AMIA, comandante retirado de la
Gendarmería Osvaldo Laborda, le dijo a este diario: "no tiene ningún
sentido enterrar explosivos. Uno se expone dos veces, cuando entierra y
desentierra. Algo tan valioso queda expuesto a que cualquier persona vea
donde se entierra. Se esconde, pero en lugares privados, no públicos.
Que sepamos, no hay un caso en el mundo en que haya ocurrido así".
2.- Dice
Clarín sobre los cinco kilos de C4 y TNT enterrados en Parque
Centenario. El material fue usado como detonador en los dos atentados.
"Respecto del explosivo --explica Laborda--, nunca se incorporó
semejante información. Ese material no sirve de detonador, es la carga
explosiva. Pero no alcanza ni remotamente. Nosotros y los expertos
internacionales coincidimos en que en la Embajada se usaron entre 65 y
130 kilos de trotyl/hexógeno y pentrita. En el caso AMIA fueron unos 300
kilos de nitrato de amonio y trotyl, amonal". El diario habla de
amodal, pero tal vez los servicios de inteligencia cometieron un error
de tipeo. Es curioso que saben exactamente de los cinco kilos, pero no
de dónde salieron los 300 del amonal.
3.- Clarín afirma que
todo fue decidido en una reunión en la ciudad iraní de Mashad, en un
encuentro de las máximas instancias del régimen de Teherán.
Según consta en la causa --con información proporcionada por la
oposición iraní y nunca verificada-- el cónclave tuvo lugar el 14 de
agosto de 1993, o sea que nunca pudo decidirse allí el atentado contra
la Embajada de Israel, ocurrido un año antes. Nisman sostenía que en
Mashad se resolvió el atentado contra la AMIA.
4.- Clarín sostiene que estuvo en aquella cumbre el "ayatolá Ruholla Jomeini" (sic)
Es algo imposible ya que el ayatola Jomeini murió en 1989, tres años
antes del ataque a la Embajada y cuatro antes de la supuesta reunión de
Mashad. Pero, además, afirma el diario que de esa cumbre participó
Hashemi Akbar Rafsanjani, que --según consigna la nota-- era el
presidente de Irán. En realidad, Rafsanjani asumió la presidencia de
Irán en julio de 1989, después de la muerte de Jomeini (3 de junio de
1989). O sea que nunca co-existieron Jomeini líder y Rafsanjani
presidente. Los iraníes siempre dijeron que aquella cumbre salió en los
diarios de Irán, de manera que no fue secreta, y consignan que se hizo
en Teherán y no en Mahsad, ciudad a mil kilómetros de la capital iraní.
5.- Clarín dice que quien armó el explosivo fue un tal Malek Obeid,
El nombre nunca figuró en las órdenes de captura pedidas por los jueces
y por Nisman. Tampoco se consigna ninguna entrada o salida del país. Al
menos hasta el momento.
6.- Clarín afirma que el suicida en el caso de la Embajada fue Muhammad Al--Din Nur Al--Din.
Es también un nombre desconocido en el expediente. Pero lo más serio es
que en esa causa no se concluyó que hubo un suicida. Dice el perito
Laborda: " no existe en esa causa un solo indicio de un conductor
suicida comprobado, es decir, no se encontraron restos orgánicos cuyo
ADN no fuera compatible con los fallecidos o los heridos".
7.- Dice Clarín --siguiendo a informes de inteligencia en los que se apoya-- que en la Embajada hubo 29 muertos.
La investigación de ese atentado fue un bochorno protagonizado por la
Corte Suprema. El máximo tribunal naufragó en la investigación y
finalmente designó al secretario penal de la Corte, Esteban Canevari, a
la cabeza del expediente. Este realizó un minucioso análisis y el 23 de
diciembre de 1999 se firmó una acordada de la Corte en la que
oficialmente se determinó la cantidad de muertos: 22. La lista de los
nombres, exactos 22, está en la placa de la plaza seca de homenaje a las
víctimas. No se encontraron más cuerpos que esos y nadie reclamó por
fuera de esas 22 personas.
8.-Clarín afirma que después del atentado contra la Embajada de Israel todos los terroristas salieron del país.
La cuestión no figura en el expediente. El diario menciona al "ingeniero" Obeid y al organizador Samuel El Reda
. Dos años después --según la nota-- volvieron y se afirma que "El Reda
volvió con su hermano Samuel". Seguramente fue una confusión del informe
de inteligencia o el autor de la nota, pero remite al problema de
identificación del sujeto ya que son numerosos hermanos, entre ellos uno
que se llama Salomón y otro que se llama José. Este último estuvo
detenido en Rosario por falsificación de billetes. Los fiscales post--Nisman primero determinaron que el verdadero nombre del individuo sería Salman Raouf Salman
, y además le tomaron declaración a un hermano que dijo que Salman vive
en El Líbano. Lo que no hizo fue confirmar que fuera de Hezbollah. Según
parece, el fiscal Basso estuvo recientemente en Estados Unidos y le
tomó declaración a un detenido que tienen en ese país y que habría dicho
que Salman era su jefe. Como se ve, tanto el diario como la
investigación por ahora únicamente transita el carril de los informes de
inteligencia. Hasta el momento, no hay constancia judicial alguna de
las salidas y entradas del país.
9.- Clarín transcribe del informe de inteligencia que Ibrahim Berro fue el suicida en la AMIA.
Fue la hipótesis que puso en marcha Nisman, incluso después de
un viaje a Chicago donde declararon dos hermanos de Berro, Hassan y
Abbas. El fiscal dijo ante los medios que ambos confirmaron que Ibrahim
fue el suicida, pero en la declaración judicial ambos negaron que haya
estado en Buenos Aires y que haya sido el suicida. Dijeron que murió en
El Líbano. Más importante que eso fue que los fiscales post--Nisman,
Roberto Salum, Santiago Eyerhabide y Leonardo Filippini, por primera vez
usaron los avances de la genética en la causa, algo a lo que se había
negado Nisman. De esa manera, cotejaron los restos que no tenían
compatibilidad con los familiares de las víctimas, con la sangre
aportada por los dos hermanos de Berro. El resultado, que está en el
expediente, fue negativo. Berro no fue el suicida, al menos según la
causa AMIA.
10.- Clarín transcribe que el objetivo del atentado
no era la AMIA sino una sinagoga o un centro deportivo. Fue Rabbani el
que resolvió que fuera contra la mutual judía.
Nada de esto
figura en el expediente y es de imposible comprobación. Resulta curioso
todo lo que supuestamente se sabe, incluyendo que Abu Abas entró al país
y tenía los cinco kilos de C4 y TNT en una valija Samsonite en la que
había ocho paquetes de chocolates y cinco de shampoo y galletita. Sin
embargo, lo más grueso, lo más decisivo se desconoce: de dónde salió
todo el trotyl, de dónde salieron casi 300 kilos de amonal, dónde
armaron la camioneta con los explosivos, qué es lo que prueba que tal
persona entró y salió del país. En 2004, el Tribunal Oral Federal número
3, después de cuatro años de juicio, demolió la investigación señalando
que se hizo "al servicio de políticos inescrupulosos". En Londres, un
tribunal puso en libertad a Hadi Soleimanpour, quien fue embajador de
Irán en la Argentina en la época del atentado. Se mandaron 400 páginas
de evidencias y el tribunal consideró que no había pruebas.
Ahora
se difunden informes de inteligencia, cuyo origen ni siquiera está
claro, para tratar de darle un cierre a la cuestión del atentado con
conclusiones justito a la medida de la política belicista de Washington
y que, al menos hasta ahora, no se condicen con buena parte del
expediente judicial. Nada resulta fácil a 25 años, pero las víctimas y
los familiares merecen que la investigación sea seria, discreta, y que
las conclusiones se hagan públicas después --sólo después-- de que se
encuentren pruebas que se puedan incorporar a la causa judicial.