viernes, 25 de enero de 2019

Maduro no cae porque ya ganó la batalla cultural


 
 
Los militares de Venezuela, muy bien adoctrinados por la institución fuerzas armadas con los contenidos de soberanía nacional, independencia política y justicia social de la doctrina de Hugo Chávez. ¿Cómo van a darse vuelta, si están convencidos de lo que debe ser y de su propia misión histórica?

fuente:labatallacultural.org

En los dos anteriores artículos de esta serie nos hemos ocupado de explicar, en breves y sencillas palabras, qué es lo que realmente está pasando en Venezuela. Explicamos el aspecto interior y el aspecto exterior, que son la guerra económica y los intereses geopolíticos en juego por el asunto del petróleo.
Eso está bien y ya con eso sería suficiente para tener un buen pantallazo y empezar a comprender todo el cuadro. Pero queda faltando un aspecto fundamental de la cuestión Venezuela: ¿Por qué el gobierno de Nicolás Maduro sigue de pie, si recibe embates de todos lados y son bien duros?
La respuesta, que está contenida en el título de esta publicación, es que el chavismo ya ganó la batalla cultural en Venezuela, lo que también sirve para entender por qué en Argentina fuimos derrotados y nos dimos un gobierno como el de Macri, y por qué en Brasil fuimos derrotados y nos quedamos clavados con un gobierno como el de Bolsonaro. Al igual que en el caso de Evo Morales en Bolivia, Nicolás Maduro ya ganó la batalla cultural en Venezuela y por eso no cae ni va a caer. Nosotros la hemos perdido y aquí pasa todo lo contrario.
Entonces la clave para entender por qué ellos triunfaron y nosotros no solo puede pasar precisamente por la comprensión de qué cosa es la batalla cultural.
Se puso de moda entre nuestra progresía deconstruida y mediática el llenarse la boca para hablar de “batalla cultural”. Según dichos opinólogos, el proyecto nacional-popular habría perdido la batalla cultural en Brasil y en Argentina y, por lo tanto, en estos países tenemos a los Macri y a los Bolsonaro.
El diagnóstico de esos intelectuales livianos es correcto, pero no profundiza en la cosa. Ellos dicen “batalla cultural” sin explicar de qué se trata. Y es porque efectivamente no saben de qué se trata.
Contrario a lo que fue instalado por esos intelectuales en el sentido común de nuestra militancia sin doctrina, la batalla cultural no es una lucha entre individuos a ver quién tiene la razón. No es colgarse un pañuelo para “dar el ejemplo” y esperar que los demás se pongan de acuerdo con uno, no es ser un “kuka” e ir a pelearse con el vecino “globo”. Eso es simplemente generar fracturas innecesarias entre las clases populares. La batalla cultural es otra cosa.
De acuerdo con el autor de la categoría, el revolucionario italiano Antonio Gramsci, la batalla cultural es una lucha al interior de las instituciones de la sociedad civil, con el objetivo de copar, de hegemonizar esas instituciones y controlar el contenido del mensaje que ellas emiten.
En una palabra, no se trata de salir a convencer de a uno. Eso sirve para ganar unas elecciones y con los dientes muy apretados. Para ganar realmente la batalla cultural y abandonar el famoso péndulo que va de ciclos de gobierno de los pueblos a ciclos de gobierno de los ricos es necesario controlar las instituciones y convencer de a muchos, convencer de un solo saque a todos los que creen en esas instituciones.
Eso es lo que pasa en Venezuela, donde el chavismo ya ganó la batalla cultural y por eso no va a caer. A cada intentona golpista, la institución fuerzas armadas sale a respaldar al gobierno socialista, reafirmando su lealtad y subordinación al conductor. A cada embestida de oposición cipaya, sale la institución poder judicial a confirmar que el gobierno chavista es legítimo y que no puede ser derrocado, que eso sería ilegal.
Y ahí tenemos dos ejemplos de institución —fuerzas armadas y poder judicial— que tanto en Argentina como en Brasil los pueblos estamos muy lejos de controlar. Las controlan las minorías oligárquicas desde siempre y las usan para golpear una y otra vez a los gobiernos de tipo nacional-popular hasta destruirlos y reemplazarlos por un gobierno de ricos. Ellos están ganando la batalla cultural aquí y por eso logran hacer eso, cosa que es imposible en Venezuela y en Bolivia, por ejemplo.
“El desespero y la intolerancia atentan contra la paz de la Nación. Los soldados de la Patria no aceptamos a un presidente impuesto a la sombra de oscuros intereses ni autoproclamado al margen de la ley. Las fuerzas armadas bolivarianas serán un garante de la soberanía nacional”.
Vladimir Padrino López, Jefe de las fuerzas armadas de Venezuela
En Argentina no controlamos el poder judicial y nos inventaron un Nisman, nos tienen a la conductora atosigada por denuncias y procesos inventados. En Brasil no controlamos el poder judicial y por eso Lula está preso, por eso la Corte Suprema avaló el golpe institucional contra Dilma Rousseff.
Tampoco controlamos las fuerzas armadas, ni aquí ni en Brasil, y entonces no podemos contar con ellas para defender la soberanía nacional. Más bien todo lo contrario: las fuerzas armadas en estos países siempre han sido cómplices del saqueo y brazo ejecutor de la represión necesaria para que el saqueo tenga lugar.
Cuando Maduro dice que “la unión cívico-militar garantiza la paz en Venezuela”, está diciendo eso, está diciendo que controla las principales instituciones de la sociedad civil y que ni lo intenten, porque el gobierno socialista no va a caer. Por un lado los golpistas se van a encontrar con las armas; por otro, van a chocar contra la ley.
No hay forma de derrocar a Maduro sin una intervención militar directa por parte de las potencias occidentales, puntualmente los Estados Unidos. No hay forma de hacerlo como no pudo hacerse con Al-Assad en Siria, porque Al-Assad también tiene el control de las instituciones en ese país, quizá incluso más que Maduro y que Morales en Bolivia y Venezuela.
Si queremos lograr el triunfo también aquí debemos ganar la batalla cultural. Debemos meternos en las instituciones y luchar al interior de ellas hasta coparlas y hegemonizarlas. Debemos ir por el control de la Iglesia, de los sindicatos, del poder judicial, de las fuerzas armadas, de los clubes de barrio y, por supuesto, de los medios de comunicación masivos.
Mientras no hagamos eso, vamos a seguir alternando entre periodos de gobierno nacional-popular que construye y periodos de gobierno oligárquico-cipayo que destruye todo lo que se había logrado.
Esa es la batalla cultural y la debemos entender. No se da ninguna batalla haciendo guerrilla de opiniones en las redes sociales ni en la mesa familiar. Nosotros mismos, al interior de las instituciones, la tenemos que ganar. La tenemos que ganar o no tendremos otro futuro que el pelearnos entre nosotros mismos por contradicciones que no existen.

jueves, 24 de enero de 2019

AlmaCoop y la posibilidad de comprar online productos cooperativos

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Maradona: "Hoy, más que nunca, con el presidente Maduro"





 El astro argentino siempre muy cercano a la revolución chavista dio su apoyo mediante su cuenta de Instagram.
(Foto: AFP)
23 de Enero de 2019
Fiel a su estilo, Diego Armando Maradona respaldó con fuerza a Nicolás Maduro a través de una publicación en su cuenta de Instagram: "No voy a cambiar. Hoy, más que nunca, con el presidente Nicolás Maduro. En Venezuela gobierna el pueblo ¡Los amo!", aseguró.
Diego todavía se encuentra en Buenos Aires aunque dentro de unas horas viajará hacia México para reasumir su tarea como director técnico de Dorados de Sinaloa,
El astro argentino siempre fue muy cercano a la revolución chavista y al propio comandante Chavez, y por consecuencia con Nicolás Maduro. Hace dos semanas renovó su apoyo: "A pesar de los traidores y del imperialismo que quieren gobernar a Venezuela, su pueblo sigue eligiendo como su presidente a Nicolás Maduro", escribió en su cuenta. Y sentenció "Hugo Chávez nos marca el camino y ese camino es Nicolás Maduro, que solo quiere lo mejor para su país".
Fuente:TiempoArgentino

miércoles, 23 de enero de 2019

“No es la economía, estúpido”


Imagen: Télam
Apenas terminaba de escribir esta columna cuando el anuncio del Presidente sobre la extensión de dominio en casos de corrupción me añade otro argumento en la dirección en que voy a razonar.
El enigma de la voluntad del soberano: cumplidos tres años de políticas macristas que colocan al país al borde del default y que son un golpe confiscatorio a los ciudadanos, las encuestas de todo color muestran que el presidente Mauricio Macri tiene chances de ser reelecto.

Como lo señala la socióloga Paula Canelo, no tiene un solo logro para mostrar y, no obstante, las mayorías a las cuales empobreció podrían volver a votarlo.
Uno se siente tentado a contradecir a Perón: al parecer, la única verdad no es la realidad.
Y, vista la inflación cercana al 50 por ciento, la deuda externa remontada en 30 meses al 95 por ciento del PBI, las tasas aguantando al dólar por encima del 50 por ciento, la caída de la industria y el drástico aumento de la pobreza, también arremetemos contra otro autor de frase célebre: diríamos a James Carville, estratego de la campaña de Bill Clinton en 1992, “No es la economía, estúpido”.
Y, si no es la economía, ¿qué es? ¿Qué misterio mantiene a Cambiemos como una opción electoral en medio del derrumbe?
Si descartamos la posibilidad de que todas las encuestas estén meando conjuntamente fuera del tarro, y queremos ir más allá del indudable impacto del blindaje mediático, porque creemos que ese argumento no alcanza, se necesita explorar en el alma de tanto votante y adentrarse en el comportamiento del elector de Cambiemos. Es cierto que:
  • La performance, la gestión en CABA o la gestión presidencial nunca parecen haber sido un factor importante del voto a Cambiemos.
  • Tres años de desaciertos, pero, sobre todo, el durísimo 2018, afectaron, sí, la imagen ciudadana de Macri, pero no hicieron mella en su liderazgo sobre la Alianza de centroderecha...
  • Mientras que la oposición peronista sigue sin contar con un liderazgo reconocido por todos.
  • Hasta aquí, todo indica que la oposición peronista concurrirá a los comicios dividida.
  • En esa oposición tampoco se visualiza aún una narrativa de futuro, una promesa que enamore al electorado, como también sucedió en la campaña de Scioli en 2015, mucho más empeñada en desenmascarar las mentiras macristas que en explicarle al votante qué beneficios conseguiría si lo elegía.
  • Si hay un rasgo distintivo del gobierno de Cambiemos, ese es su cruzada “contra el populismo”.
Sobre este último punto, téngase en cuenta que dos componentes centrales del discurso macrista son los aspiracionales y los punitivos.
Los aspiracionales podrían simplificarse como la seducción que ejerce esta fuerza política creada y conducida por un millonario, y que gobierna con una superpoblación de hombres de negocios, sobre los cuales muchos votantes proyectan la idea de que poseen las claves del éxito. Esto es, por lo menos, tan antiguo como las promesas de Menem de entregar las llaves de la economía a un empresario exitoso.
Pero es indudable que, con un balance tan crítico en estos tres años, el discurso de Macri fue atenuando lo aspiracional, y se centra cada vez más en el componente punitivo. O lo punitivo es presentado como el ineludible paso previo para alcanzar el vago sueño de Cambiemos: el pacto entre el líder y sus votantes consiste en barrer al populismo, caracterizado por Macri, su equipo, los medios y muchos jueces y fiscales federales como una “asociación ilícita” cuya jefa encabeza la corrupción, ordenó asesinar a un fiscal que la denunciaba y es traidora a la patria.
No de otra forma se explica que sean estrellas del escenario político Elisa Carrió, en su exclusivo rol de acusadora; el juez Claudio Bonadio, el perseguidor; y la fama ascendente de la ministra de Seguridad-Rambo, Patricia Bullrich, a quien las encuestas favorecen tanto sin que hagan mella sus fracasos en materia de seguridad.
Si se mira desde el componente punitivo del voto a Cambiemos, muchas promesas se han cumplido: allí están los tres años de prisión y el aluvión de causas judiciales sin sustento contra Milagro Sala; la seguidilla de causas que hacen agua contra la propia ex presidenta; las detenciones de altos funcionarios del gobierno anterior, como Amado Boudou y Julio De Vido; y de empresarios vinculados al período kirchnerista, como Lázaro Báez, Cristóbal López y Gerardo Ferreyra; el cruel trato hacia el ex canciller Héctor Timermann, amén de las persecuciones judiciales de Luis D´Elía y otros personajes ligados a los 12 años K.
Pero la criminalización del opositor ejecutada por Macri y la coalición mediático-judicial no se detiene en nombres emblemáticos. Se ha negativizado a actores sociales enteros defendidos por la gestión anterior: los sindicalistas; las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y los organismos que, según Macri, se valen del “curro de los derechos humanos”; los docentes, que “usan de rehenes a los niños”; los empleados públicos, que son echados tratándolos de “ñoquis”; los jubilados de la última moratoria, “beneficiados sin merecerlo”; los trabajadores, que “creyeron que podían comprar televisores planos y celulares, y tener vacaciones”; los más vulnerables, cuyas mujeres “se embarazan para cobrar la AUH y “gastan ese dinero en el juego y la droga”; y hasta el conjunto de los argentinos, “que creyeron que podían vivir por encima de sus posibilidades”.
Había que terminar con esa imaginaria “fiesta populista”. Es paradójico: la verdadera “fiesta” de beneficios es la que se concede desde el Gobierno a las empresas de energía, a los bancos y a los exportadores, pero el poder económico no está bajo sospecha en el discurso macrista.
Es, entonces, con la “fiesta populista” que ha venido a terminar Mauricio Macri en una ceremonia sacrificial para la que no alcanzaría una gestión como presidente y cuyo raid de sufrimientos y privaciones puede enojar a muchos votantes pero no cambia su decisión “redentora” de apoyarlo porque los llevará al paraíso prometido. 
Primero, expurgar el mal; luego llegará el momento de la resurrección.
Estamos lejos de afirmar que Mauricio Macri va a conseguir su reelección, como tampoco están convencidos de ello desde María Eugenia Vidal a muchos de sus socios y aliados de provincias. 
Partiendo de la base de que, si obtuvo un triunfo de apenas el 2 por ciento en 2015, es obvio que su acompañamiento del voto no puede haber crecido en estos tres años de pesadilla, mientras que gran parte de los sectores peronistas que lucían en aquel momento irreconciliables con la ex presidenta vienen reagrupándose y reconociendo otra vez su liderazgo (de hecho, es la única que lo revalidó en la elección de 2017, mientras que sus mayores rivales peronistas derraparon). Pacientemente, Cristina y el impacto destructor de las políticas de Cambiemos fueron reacercando a los líderes del Movimiento Evita, a los Moyano, a Ricardo Pignanelli, a Alberto Fernández, a Felipe Solá y sectores del massismo, entre ellos el intendente del Tigre, Julio Zamora, a Victoria Donda, y a gobernadores como el sanjuanino Sergio Uñac en un desplazamiento que aún no tiene techo, mientras la imagen negativa de la ex presidenta va disminuyendo. Es una dinámica que habla del gradual abandono de sectarismos y de una inteligencia frentista de CFK.
Sin contar con que a la economía se la puede ningunear por un momento, pero al dólar no: se calcula que la fuga de divisas podría acelerarse este año ante la incertidumbre política hasta llegar a los U$S 40 mil millones, mientras que los recursos que allegará el FMI apenas cubren la mitad de las obligaciones de pago.
Las presiones pueden hacer que el verde resulte en 2019 un color lapidario para el sueño amarillo, y Macri y su “mejor equipo” pasar a la historia como una fuerza que embriagó a la política con unos buenos trucos hasta que la ilusión se desvaneció.
Fuente:Pagina/12

martes, 22 de enero de 2019

Declaración de reconocidos investigadores ante el desfinanciamiento del sistema de ciencia y tecnología “Así la investigación científica se vuelve inviable”


El Grupo Ciencia y Técnica Argentina definió como “desastrosa” la gestión del Gobierno en el sector, advirtió sobre la parálisis del Conicet y la Agencia de Promoción, y consideró que la unidad opositora es “necesaria para salvar al sistema científico”.
Los investigadores señalaron la responsabilidad de Barañao y Cecatto. 
Imagen: Guadalupe Lombardo
Las alarmas sobre la agonía de la ciencia, la tecnología y la investigación no cesan de sonar. En esta ocasión, investigadoras e investigadores que conforman el Grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA) presentaron un crítico diagnóstico sobre la situación de desfinanciamiento que atraviesa el sistema científico nacional y convocaron a “la comunidad científica y a toda la ciudadanía” a construir “la unidad opositora para derrotar al macrismo” en las elecciones de 2019, lo que consideran “necesario para salvar al sistema científico”. El documento elaborado por el Grupo CyTA advierte que tanto el Conicet como la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (Anpcyt) sufren una “parálisis”, y brega por una serie de medidas de “carácter urgente”, entre las que figuran aumentos de salarios para investigadores y becarios, y la duplicación del presupuesto destinado al sector, para lograr su supervivencia.

El Grupo CyTA está integrado por reconocidos investigadores como Adrián Paenza, Alberto Kornblihtt, Noé Jitrik, Dora Barrancos, Ana Franchi, Juan Pablo Paz, Luis Alberto Quevedo, Sandra Carli, Andrea Gamarnik, Andrés Kreiner, Diego Hurtado y Diego Tatian, entre otros. En el documento difundido ayer plantearon que la crisis de la ciencia y la tecnología nacional se inscribe en un “escenario de ajuste y achicamiento continuo del Estado”. “Ajuste para los que vivimos de un sueldo, ajuste para las Pymes, ajuste para la ciencia y fructíferos negocios para bancos, exportadores agropecuarios, multinacionales mineras y petroleras y miembros, amigos y familiares del poder político”, enumeraron al denunciar un combo integrado por elementos como la “destrucción planificada de la educación pública estatal argentina”, reducción presupuestaria y “embestida” en contra de la Ley de Educación Sexual Integral incluidas; la crisis productiva generada por la “retracción en el consumo impuesta por la política económica del FMI, los precios abusivos de la energía y la falta de crédito” lo que empujó a numerosas pymes al cierre”; los efectos que el aumento de tarifas también imprime en la vida cotidiana de trabajadores y trabajadoras; el “inmanejable endeudamiento al que Cambiemos y sus socios menores han arrojado” al país y la represión policial, la existencia de presos políticos, el gatillo fácil y la persecución a opositores políticos por parte del Poder Judicial como “soporte necesario” de tal ajuste.
En ese marco, la cancelación de proyectos científico tecnológicos y el cierre del Ministerio de Ciencia como pasos de ese proceso “no nos extraña”, remarcaron. Recordaron que vieron este escenario a principios de la gestión de Mauricio Macri en la Presidencia, aún “cuando una parte importante de la comunidad científica depositaba esperanzas en que la continuidad del (ex) ministro (Lino) Barañao”: “Un gobierno que promovía la reprimarización de la economía, la desprotección de la industria, el endeudamiento externo y la bicicleta financiera no necesitaba de la ciencia y de la tecnología nacionales”, señalaron. Tanto a Barañao como al presidente del Conicet, Alejandro Cecatto, los consideraron responsables por la crisis y reclamaron sus renuncias, aunque admitieron que “no resolverían nada por sí solas”.

“La gestión del actual gobierno en el campo de la ciencia y la tecnología es tan desastrosa que ha recibido un repudio casi unánime y ha dado lugar a declaraciones que no reconocen alineamientos partidarios”, sostuvieron y, en ese punto, inscribieron su convocatoria en la construcción de una “unidad opositora” para “derrotar” en las próximas elecciones “al proyecto neoliberal encarnado en Cambiemos. Sólo de ese modo, podremos retomar el camino del crecimiento de nuestro país y de su sector científico y tecnológico”, postularon en el texto también firmado por Eduardo Dvorkin, Emmanuel Alvarez Agis, Carolina Mera, Daniel Filmus, Federico Robledo, Félix Requejo, Fernanda Beigel, Graciela Morgade, Hugo Aimar, Jorge Geffner, José Paruelo, Marcelo Ruiz, Marcos Vaira, Marisa Herrera, Mirta Susana Iriondo, Osvaldo Uchitel, Pablo Núñez, Raquel Chan, Roberto Salvarezza y Rolando González-José.

El Grupo CyTA indicó que “la crisis institucional y de financiamiento” mantiene al Conicet y a la Anpcyt en un estado de “parálisis”, con reducción de presupuestos que redundaron en el abandono del financiamiento de congresos y encuentros científicas y la suspensión en el pago de proyectos; la pérdida del poder adquisitivo en el salario de los trabajadoras y trabajadores de esos espacios, la reducción de número de becas, la intervención de estructuras directivas. “En estas condiciones, la investigación científica en Argentina se vuelve inviable”, denunciaron.
Para “salvar” esas instituciones, propusieron el “inmediato aumento de salarios para investigadores, becarios y becarias, personal de apoyo y de administración del Conicet” con montos no inferiores al 25 por ciento –porcentaje de poder adquisitivo que, según los registros oficiales han perdido–, la “duplicación del presupuesto” tanto del Conicet como de la Anpcyt, el “aumento del número de vacantes para el concurso de ingresos a la carrera de investigador actualmente en curso y la inmediata convocatoria al concurso de ingresos para 2018, que no fue abierta y el “cese de la intervención del Ministerio de Modernización en el ámbito del Conicet”.

También observaron que es urgente trabajar por la “regularización de todos los contratos” de los espacios y la “inmediata normalización del Directorio del Conicet, el fin de la discriminación política en su seno”. En ese sentido, exigieron que Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny, elegidos por la comunidad científica en mayo pasado como representantes de las grandes áreas del conocimiento, sean designados por el Ejecutivo en el directorio del Conicet.
Fuente:Pagina/12

domingo, 20 de enero de 2019

El oxígeno frentista



Es posible que, hasta el momento, la forma de hacer política no se corresponda con las necesidades de darle fin a este conjunto de urdidas desazones que llamamos macrismo. Predomina muy a menudo un tipo de expectativa basada en cálculos lineales, como si se usara un compás y una regleta, respecto de los alcances de un Frente. Esta noción habla de una gran y eficiente portada, de lo que va adelante, de lo que suma con vastedad. Pero no sin coherencia. Es amplio en la premura, pero ésta no le impide homogeneidad. Son un conjunto de elementos que tienden a compatibilizar sus diferencias entre sí. Y todo con extremo cuidado, valentía y sacrificio. Por lo que parece, el macrismo no es de aquellas fuerzas políticas dispuestas a entregar el poder en caso de perder elecciones, su obstinación proviene de prontuarios dinásticos no escritos, aunque les gusta que les digan “derechas modernas”.
Por eso, el Frente tiene que estar preparado para una persuasión más original, extraída de su potencialidad ética, toda ella a ser mentada y desplegada. No se escuchó hasta el momento hablar de este tema, sino de sumatorias, restas, adiciones, en verdad, temas del “lecho de Procusto”. Si la sábana tapa los pies, protesta la cabeza; y si tapa la cabeza, reclaman los pies. Pero debe haber un manto necesario, un espeso tejido de voluntades, que tiene que cubrir exactamente lo que interesa. De la cabeza a los pies, pero de un cuerpo coherente. De fuerzas, símbolos e ideas. Este tríptico se realiza solo en conjunción. Fuerza es símbolo, símbolo son ideas. No se escucha demasiado hablar así, porque no lo permite el estado de amenaza bajo el cual estamos. Una norma es una norma, pero en determinados casos muta en persecución. Este es el caso. El silencio comienza a ser un valor, mayor que el que comúnmente tiene como complemento pausado del encadenamiento de palabras. Ante nuestro estupor, el vil conversatorio dominante habla de elecciones para acá y para allá, astutos calendarios, anticipaciones, jugarretas electrónicas.  

Se inicia con vigor la tentación de decir que son tiempos nuevos, que se precisa otro criterio, que “cambió el paradigma”. Eso sucede, es claro, pero no siempre los contemporáneos aciertan con la facultad de anunciarlo. O se convierten en profetas sin elocuencia o en hijos enclaustrados de la ciencia ficción. ¿Viene la robotización? La palabra no asusta, aunque nos den ejemplos intimidatorios. Pero, en verdad, si las cosas se manejan solas, ya no hay riesgo. Salvo el riesgo país, que es tan abstracto que ahora que me siento bien, que me olvido de la prisión de Milagro Sala, de las prisiones preventivas, del delator perdonado, me quedo tranquilo revisando Youtube. Tranquilo: hoy no estoy para pensar en geopolíticas chinas, misiles norteamericanos o habilidades de Putin. Pero lo que disgusta es que el riesgo pasa a ser un cociente, un algoritmo, un troll que acecha, una vida que se infama, nunca algo que deba encararse para jugar la patriada, apostar a las grandes evidencias liberadoras de la historia.

Parece mejor que el ciudadano autocentrado de épocas de instituciones representativas sea más feliz si es sustituido por una ciudadanía digital, que habla de redes, las ultravaloriza, y crea nuevas superficies de extrema fugacidad para operar la palabra pública, un tópico que se ramifica espasmódicamente e impide luego la conceptualización de las desdichas. El quién importa menos que la conectividad. No parece que sea por ahí que se reconstruya la potestad de las instituciones. En todo el mundo están deshechas –queda su pellejo– por el canto a las metáforas tecnológicas, con un toque de óptica y biología. Viralización, visibilización. Hobbes dijo que la persona soy yo, mis jueces y mis adversarios. Ese yo clásico ha desaparecido, y quedan los jueces rotos por dentro surgidos de las maquinaciones corporativas. 

La corrosión del sujeto se ha naturalizado, pero el propio concepto de naturalización también se ha naturalizado. Naturalización, para decir lo que hay que redescubrir como problema en aquello que han obstruido las rutinas de los acorazados financieros y las armazones legales a su servicio. No, no parece haber hasta ahora, ahora en que casi no queda tiempo, un estilo político adecuado a ese Frente. Abunda la rosca. Esa palabra no la dijimos nosotros, aunque recorre todo el espectro político. Rosca es profesionalismo, tecnicismo que anula vocaciones, intercambio de favores, diccionario de la “grieta” para afuera y “superación de la grieta” para adentro. Esta idea no sirve, aleja de la política al presentar solo la vida desnuda que crean los operadores del lenguaje. Son la Real Academia de la Lengua del miedo. Grieta es culpa, narcotráfico y lonkos en las sombras. Esta idea solo sostiene una ficción sórdida, impide hablar, sustituye las razones económicas universales por las razones políticas parciales, y sustituye las razones políticas universales por las razones económicas parciales. O sea, roscas, penumbras para las quebradas representaciones colectivas.
Las poblaciones sufren de virus reales, la tierra se torna enemiga de sus habitantes despojados, las torres de perforación trituran rocas remotas y en la superficie consienten los inundados. ¿Se sufre menos cuando se proclama la nueva época, el fin de las ideologías? Es cierto que la palabra “ideología” viene de los filósofos de la época de Napoleón, a los que este condenara. ¿Qué gran jefe no condenaría las ideologías? ¿Quién no se llenaría la boca en épocas de urgencias como ésta, con la palabra pragmatismo, que vemos escrita por todos lados? Comprendamos al que dijo “rosca”, “un peronista en el macrismo”. Es el arquetipo platónico de nuestro tiempo, y parecía tan solo un jefe de la Cámara de Diputados. Bienvenido al diccionario de la inepcia. Pero en un momento mundial de pérdida de legitimación de la Justicia (al servicio de decisiones de un poder desnudo, ignorante de pruebas), de desinterés por la sustentabilidad de la vida (no hay empresas ya con la vieja carga de la ética protestante, se fundan sobre el ejercicio pautado de la depredación), de una evangelización que fusiona mesianismos inducidos con publicidad empresarial de masas, a través de nuevas derechas que proclaman que no hay derechas ni izquierdas, con formas metapoliciales de control urbano seguidas de inmunización para los ejecutores policiales bullricheanos. Previa creación del ciudadano digital que no tanto compra un arma, sino compra un alma. Un repuesto onírico y surrealista para un salvajismo que él ni sabe que tiene, pero el Estado sí lo sabe.
El Estado pasa a ser despreciable como encarnación de una representación compleja y hasta paradojal de todas las partes, para pasar a ser el inconsciente colectivo que de día construye elevadores para el ferrocarril y de noche fabrica barreras de temor y extravío para la población. El Frente antimacrista asociará legítimamente sus partes si las percibe –y se perciben en común– hablando no solo de los mismos temas, sino con un lenguaje remozado. Lo común de ese lenguaje es que debe abandonar los hábitos de la mera planicie, pues ahora ya estamos en las profundidades de una gran desventura social. En la planicie se “rosca”. En las profundidades se tensan las conciencias cada vez con menos oxígeno.
Fuente:Pagina/12

Detrás del disfraz: La estrategia oficial para ocultar el fiasco de la economía macrista

Los cuatros años económicos de la alianza Cambiemos serán malísimos. Para disimularlos, economistas oficialistas suman los últimos cuatro de CFK para compensar la caída del PIB con derrumbe industrial. Con ese análisis engañoso, hablan de una nueva década pérdida.
 
La economía macrista mostró que es un fiasco en sus primeros tres años y promete seguir siéndolo en el cuarto que está transcurriendo. Lo es en términos del resultado de casi todas las variables macroeconómicas relevantes. Sólo fanáticos M lo niegan. ¿Cuál es la estrategia del oficialismo, en un crucial año electoral, para disfrazar este notorio fracaso? El camino elegido es analizar la evolución de la economía en un período amplio incluyendo los cuatro años del último mandato de CFK. Concluyen de ese modo que la economía está estancada desde hace ocho años, eximiendo de responsabilidad en la actual debacle a la política económica ortodoxa desplegada en la gestión de la alianza Cambiemos. Es un análisis engañoso. El último gobierno de CFK tuvo saldos levemente positivos, por ejemplo con un magro aumento del PIB del 1,6 por ciento en ese período, con dos de los cuatro años con caídas (2012: -1,0 por ciento; 2014: -2,5 por ciento). Los cuatro de Macri terminarán con signo negativo, como mínimo, de 2,5 por ciento en total. O sea, el ciclo de ocho años es mediocre sólo por la presencia de los primeros cuatro porque la parte que le corresponde a Cambiemos ha sido malísima, la cual terminará con tres de los cuatro años con caídas del PIB.

Régimen

Por eso postular una continuidad para la evaluación de las principales variables es forzada porque, en realidad, hubo un quiebre en la organización y funcionamiento de la economía, al modificarse el régimen económico, pasando de uno basado en el fomento de la demanda a otro definido por el lado de la oferta. Era evidente que el primero mostraba signos de agotamiento en 2011-2015, reclamando reformas para volver a dinamizarlo, mientras que el segundo rápidamente mostró sus limitaciones arrojando a la economía a una crisis de proporciones que, por ahora, está siendo mantenida a flote con el salvavidas financiero del Fondo Monetario Internacional.
Equiparar el recorrido de estas dos experiencias tomando el último trecho del ciclo kirchnerista con el traumático sendero que transita la economía a partir de 2016 constituye un aporte más a la confusión deliberada para la comprensión de un nuevo ciclo neoliberal iniciado con la presidencia de Mauricio Macri. 
No se puede negar que el mundo de la ortodoxia muestra mucha garra y el imprescindible blindaje mediático para disimular sus fiascos, pasados y presentes, virtud de la que carece la heterodoxia, cuyos miembros están desprotegidos pero igual eligen la opción de la autocrítica como si ésta fuera la condición necesaria para ganar el debate académico y la disputa de poder. A esta altura deberían saber que no lo es. “Volver mejores” es la fórmula mágica que postula éste último grupo, minimizando que las relaciones sociales, económicas y políticas y, fundamentalmente, la construcción de la subjetividad de las mayorías vulnerables, más que mostrar que se tiene una mejor teoría, determinan la construcción de la hegemonía para el ejercicio del poder. 
El neoliberalismo de Macri no vino mejor que el de la dictadura y el del menemismo, e igual se despliega sin culpa ni cargo por ese pasado. La derecha tiene tan aceitado esa forma de ejercer el poder que sus pésimos resultados pueden atribuirlos, sin pudor, al pasado kirchnerista o a la incertidumbre por la economía futura ante la competitiva presencia electoral de CFK. 

Estancamiento

El extenso dispositivo de difusión paraoficialista evalúa la marcha de la industria, el empleo, del Producto Interno Bruto, de la pobreza, empezando en el 2011, para concluir que la economía argentina está estancada y se dirige a completar otra década pérdida, haciendo un paralelo con la del ‘80. Es un análisis que lo han empezado a realizar industriales, financistas y economistas cercanos al poder. Uno de los documentos que lo aborda es “La década diferenciada de América Latina”, elaborado por Jorge Vasconcelos, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana de la Fundación Mediterránea.
El informe comienza diciendo que los ochenta pasaron a la historia como la “década perdida de América latina”, por la falta de crecimiento de la mayoría de los países de la región, indicando que fue una crisis detonada a partir de la abrupta suba de las tasas de interés de los Estados Unidos.  Explica que “no se puede entender el ciclo de stop and go que se inicia en 2011, que origina el estancamiento de los últimos siete años, sin considerar el contexto. La historia arranca con la suba sostenida de los precios de las materias primas a partir de 2003 en adelante, hasta llegar a niveles récords, que provocó un beneficio inédito en la región, pero un aprovechamiento cortoplacista en la Argentina y otros países, caso de Brasil, que terminó dañando los cimientos de estas economías, haciendo mucho más difícil la etapa posterior”.
Sigue con el análisis afirmando que “cuando el precio internacional de las materias primas comienza a hacer su recorrido inverso, para quedar en un nivel intermedio, Brasil y la Argentina ensayan políticas económicas que, en lugar de recortar la brecha con Chile y Perú, la profundizan”. Muestra que entre 2011 y 2018, Brasil y la Argentina tuvieron crecimiento cero, mientras el PIB de Perú se expandió 31,6 por ciento y el de Chile lo hizo 21,9. 
Aquí es cuando aparece el cuestionamiento al régimen económico impulsado por la demanda, para defender el basado en la oferta. Define que el común denominador que se observa para Argentina y Brasil a partir de 2011 es el intento de compensar la merma del impulso externo con políticas contracíclicas, activando el gasto público y los subsidios (a las tarifas en nuestro país, a los créditos, en el vecino). Para dejar al descubierto el objetivo justificatorio del actual fiasco económico: “Lo ocurrido entre 2016 y principios de 2019 puede verse como una transición, costosa pero transición al fin, en la construcción de los cimientos para encarar los desafíos señalados”. Vasconcelos precisa que éstos son los de “adaptarse al escenario internacional dando prioridad a las políticas del lado de la oferta, con desregulación, recorte de impuestos distorsivos, menos burocracia, precios relativos locales alineados con los internacionales, mejor logística e infraestructura”. Afirma que se necesita avanzar hacia un modelo de crecimiento apoyado en exportaciones e inversión, agotada la vía del gasto público y los subsidios”. Para concluir que “esta forma de reorganizar la economía es la única consistente con el florecimiento de incentivos para la inversión y el empleo productivo. En cambio, la estabilidad basada en la represión de precios claves, tipo de cambio, tarifas y demás, es la receta indicada para prolongar el escenario de estancamiento”.
Este informe provoca el siguiente interrogante: ¿no será que el régimen económico ofertista sumergió a la economía en la actual crisis y estancamiento, y que si hubiera seguido el impulsado por la demanda, con las reformas necesarias para dinamizarlo, la historia sería distinta?

Distribución regresiva

Como se mencionó al comienzo, la comparación de la evaluación del PIB entre los últimos cuatro años de CFK y los cuatro que tendrá Macri es engañosa, del mismo modo que si se la hace con el recorrido industrial y el empleo industrial y todavía lo es más con respecto a la cuestión social. Ya no es sólo que la alianza Cambiemos no pudo cumplir la promesa “Pobreza cero”, sino que, por el contrario, en estos años los indicadores de bienestar general han tenido un deterioro sustancial. 
La red de propaganda pública y privada repite que el kirchnerismo dejó un tercio de la población en la pobreza, luego que el Indec de Macri modificara la metodología de elaboración de los índices para alcanzar ese número. No sólo no había más pobres que ahora, sino que indicadores de desigualdad tuvieron una persistente mejora, hasta alcanzar en el 2015 el mejor registro de la distribución progresiva del ingreso del ciclo kirchnerista. 
Los últimos datos oficiales muestran que los asalariados perdieron participación en el reparto de la torta de ingresos: 4,7 puntos durante el tercer trimestre de 2018 al capturar el 45,9 por ciento, un nivel similar al de 2010. Pero en 2015 había terminado en 51,9 por ciento. El capital aumentó casi lo mismo que perdieron los asalariados: 4,8 puntos, para totalizar 45,7 por ciento. El resto correspondió a ingresos de cuentapropistas. 
No fue una década pérdida continúa en términos de distribución del ingreso, sino que fue la economía macrista que la hizo retroceder al mismo punto de hace diez años. 

Desigualdad

La última revista Realidad Económica (N°320) publicó un interesante artículo que da cuenta de la evolución de la desigualdad en un extenso período de la economía argentina. En “El fantasma neoliberal: la evolución de las desigualdades y sus justificaciones ideológicas”, de Fernando Cocimano y Pablo Mariano Villarreal, se utiliza el Coeficiente Gini-DAP (Democracia Argentina en la Posconvertibilidad), indicador construido por ese grupo de investigación, que toma datos de la Encuesta Permanente de Hogares y mide la diferencia de ingresos per cápita de los hogares, con una serie completa para el período 1974-2014. El Gini es una medida de la desigualdad: 0 expresa la igualdad total y 1 la máxima desigualdad. El documento también incorpora otras mediciones de desigualdad, como el índice Palma (diseñado por el economista chileno Gabriel Palma) o la medición a partir del indicador preparado por el economista Branko Milanovic.
La serie se inicia con el Gini-DAP más bajo, de 0,347 en 1974, y desde el año siguiente (gobierno de Isabel Martínez de Perón) comienza a ascender, para luego acelerar con el inicio de la dictadura cívico-militar y el abandono de la industrialización por sustitución de importaciones. Los autores del trabajo indican que “así la desigualdad comienza un período de ascenso de largo aliento que encuentra su pico en la crisis de 2001”. Precisan que los valores de desigualdad alcanzados en la hiperinflación 1989-1990 fueron superados por la gran crisis 2001, marcando en el 2002 la mayor desigualdad con un Gini-DAP de 0,534.
Cocimano y Villarreal explican que después de “la crisis de 2001 se quiebra el largo período de aumento de la desigualdad, iniciándose un visible proceso de reducción. Al final de la serie, en 2015, la diferencia de ingresos se reduce más de la mitad y los sectores de mayor riqueza perciben cerca de 17 veces el ingreso de los sectores más pobres, retrayendo esta diferencia de unas tres décadas anteriores”. 
Hubo entonces dos períodos bien marcados: uno largo de aumento significativo de la desigualdad que va de 1974 a 2002, con picos durante los años de hiperinflación y la crisis de 2001; y el otro de reducción de la desigualdad a partir de 2002 caracterizado por un aumento de la intervención estatal y su capacidad para distribuir riquezas. El primero coincide con la ola neoliberal y el otro con una política que el discurso dominante denomina populista.

Redistribución progresiva

En esa investigación se agrega el índice de Palma que ayuda a precisar cómo fue la participación en el reparto de la riqueza de los sectores de altos ingresos, de medios y bajos. La serie comienza en 1991 y desde ese año hasta el 2001 los sectores medios se llevaron cerca de la mitad de la riqueza, aumentando la diferencia entre altos y bajos. Desde el 2001 hasta el 2015 se produce una considerable redistribución progresiva de la riqueza que beneficia no sólo a los sectores de menor poder adquisitivo, sino también a las clases medias, en detrimento del decil más acaudalado de la población. 
Las clases medias que en 2001 percibían un 50,7 por ciento de la riqueza aumentan su participación en 2015 en 4,3 puntos, llegando a un 55,0 por ciento; y los sectores de menores ingresos pasan de 10,4 a 15,0 por ciento en ese mismo lapso. Ambos sectores alcanzan la participación más elevada de toda la serie en 2015.
En base a todas esas cifras, Cocimano y Villarreal concluyen en que “ha existido una reducción de la desigualdad en la Argentina luego de la crisis de 2001 sin importar que tomemos el índice de Gini o formas alternativas de medición de las desigualdades (Piketty, Palma o Milanovic). Lo que está claro es que la posconvertibilidad fue un período de redistribución progresiva del ingreso”. 
Se preguntan qué es lo que explica está reducción de la desigualdad, para responderse, en base a un estudio de otro par de investigadores (Luis López Clava y Nora Lustig), que no encuentran vínculos concluyentes entre caída de la desigualdad y crecimiento económico. Entonces señalan que la explicación del descenso de la desigualdad de ingresos se basa en dos causas fundamentales: 
  1. El cierre de la brecha salarial entre trabajadores más y menos calificados, vinculado con los cambios en el mercado laboral y, por consiguiente, con las transformaciones económicas en el ciclo 2003-2015.
  2. Las transferencias no laborales hacia los hogares, entre las que cabe destacar las denominadas “transferencias condicionadas (AUH), que tuvieron como objetivo la redistribución del ingreso y la reducción de la pobreza.
Otro estudio, esta vez de los investigadores Facundo Alvaredo y Leonardo Gasparini, destaca que el aumento sustancial en el salario mínimo fue una fuerza importante detrás de la caída de la desigualdad en los ingresos de los hogares, dado que de ese modo se establece el piso para el ingreso de los trabajadores no calificados y para los servicios de la seguridad social.
El período de expansión de las desigualdades en la Argentina coincide entonces con la puesta en práctica de políticas neoliberales. La economía macrista lo vuelve a confirmar.
Fuente:Pagina/12

viernes, 18 de enero de 2019

Cientificidio en el CONICET: Otro país

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El desastre que están produciendo en el sistema científico y educativo argentino ya ha sido denominado “cientificidio”. Sin embargo, si bien lxs científicxs venimos dando batalla discursiva y corporal en cada espacio público, no fue hasta que mostré los números de mi último recibo de sueldo que esta situación se volvió viral. Pasé de un posteo de Facebook para mis amigos a uno público. Y de allí a entrevistas en radios provinciales y notas en periódicos de Tucumán. La historia empieza así:
Soy doctora en Arqueología y profesora y licenciada en Historia. Tengo 55 años y un currículum nacional e internacional muy bueno y prolijo. Soy investigadora independiente en el Conicet y profesora asociada en la UNT.
$ 1396,33: ese fue mi sueldo del Conicet en diciembre de 2018. No hay errores, no se equivocaron en liquidaciones... Ese fue mi sueldo. Como esto parece increíble (y ciertamente lo es, aun para mí) debo hacer una aclaración para lxs que no conocen cómo funciona el sistema científico-universitario argentino:
Las tareas que se realizan en el Conicet son básicamente de investigación e incluyen dirección de becarixs, proyectos, publicaciones de alta calidad, participación en reuniones científicas, desarrollos innovadores, actividades de articulación social. Se suma actividad evaluativa en las categorías más altas.
Las tareas que se realizan en las universidades nacionales son de docencia, investigación, gestión y extensión; aunque predomina la docencia ya que el presupuesto con el que cuentan hoy las universidades para investigación es un mal chiste. 
Como las tareas en algunos puntos se solapan (solo en algunos puntos, es importante que esto quede claro), entonces tanto el Conicet como la universidad nos permiten trabajar en ambos lugares, pero siempre una de las instituciones es la que paga la dedicación exclusiva y la otra hasta una dedicación parcial, por 80 horas de trabajo en total. O sea, lo máximo que puedo ganar, sin entrar en incompatibilidad de funciones y quedar al margen de la ley es el sueldo de la UNT más los 1396,33 que alegremente me pagó Conicet en diciembre de 2018.
Dicho esto, como mis tareas en el Conicet son importantes, especializadas, concursadas con los más altos estándares, con controles casi policíacos sobre mis declaraciones juradas, días de licencias y vacaciones (y tenga una dedicación simple o full esto es igual para todxs), entonces, como decía, me parece vergonzoso recibir esa diferencia de sueldo por mi dedicación en el Conicet, donde hago tareas complementarias a las de la UNT.
Pero ¿esto fue siempre así? Rotundamente no. Siempre percibí “técnicamente” la diferencia entre ambos sueldos, pero es la primera vez en mi vida en que es cercana a la nada misma. Lo que muestra que los términos de deterioro del salario en el Conicet son pavorosos. Antes de este “ajuste” –más parecido a un atentado terrorista que a un ajuste–, ambos sueldos eran dignos (aunque uno claramente mayor al otro). O sea, lo más grave está sucediéndoles a aquellxs que sólo tienen el salario del Conicet: nuestros investigadores e investigadoras, lxs becarixs que están haciendo su aprendizaje en ciencia y humanidades; y el personal de apoyo, imprescindible para que el sistema científico pueda funcionar. La mueca de sueldo que me tocó en diciembre alerta por su gravedad. Es como la demostración de que el emperador está desnudo: evidente a los ojos de un niño y no de una sociedad servil que prefiere aplaudir a su rey gobernante mientras éste se pasea desnudo.
¿Por qué sigo en el Conicet, entonces? Porque es una institución prestigiosa de la cual estaba orgullosa como argentina. Porque creo en la ciencia argentina soberana como espacio de crecimiento y solución a problemas de un país. Porque no me fui a vivir a Europa en el 2001, a pesar de que me ofrecieron trabajo allá, dado que sentí que era mucho más útil aquí que enviando remesas desde allá. Y porque pronto llegó ese país distinto que narraba al inicio. 
Hoy la realidad es durísima para los más jóvenes. Si el Estado no los contiene, saldrán a buscar horizontes foráneos u otros trabajos. Pareciera que esto no nos afecta, ¿son decisiones individuales, no? Pero no es así, porque en cualesquiera de esos casos se trata de una doble pérdida para la Argentina: el dinero ya invertido por la formación de estos recursos humanos altamente capacitados y la pérdida de esos recursos para nuestro desarrollo.
El neoliberalismo y este modelo no necesitan de sus científicxs porque no apuestan a un país soberano, sino a un país dependiente, endeudado, humillado ante potencias extranjeras en todo (Malvinas es un claro ejemplo, de los muchos que hay). La ciencia argentina está siendo deliberadamente empujada al desastre. Estos sueldos no pagan siquiera la tarea de lavar los platos, que es lo que los gobernantes neoliberales consideran que lxs científicxs deberíamos hacer.
¿Cómo puede ser esto así? Es difícil creer como que mi boleta de sueldo sea real ¿verdad? Pero es real. Ambas cosas son reales. Porque el neoliberalismo es un sistema que busca prescindir del Estado. Y para hacer negocios y llevarse las ganancias fuera del país, no hacen falta científicxs. La Ciencia, la Universidad y el desarrollo tecnológico hasta pueden ser un estorbo para esto, porque sus integrantes somos críticos y libres. Sin un sistema científico tecnológico no podremos tener una vida digna, porque no tendremos acceso al desarrollo local de nada de lo que podemos hacer aquí: medicamentos propios; agua sin arsénico; energías alternativas; industrias livianas y pesadas, minería sustentable; debates sobre temas y conocimientos de todo tipo; cultivos andinos; satélites, por citar algunos nomás. 
Cuidemos al sistema científico argentino, porque no es algo que se levanta de un día para otro. Y es una herramienta para brindar también trabajo y soluciones reales a la gente sin máscaras, como vos, como yo, como nosotrxs.
* Doctora en Arqueología, investigadora independiente del Conicet.
Fuente:Pagina/12- titulo modificado por el blog

jueves, 17 de enero de 2019

“Lo único que crece es la deuda”

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“Hay un encapsulamiento de la información notable, lo que esta sucediendo en el país va adquiriendo un tono muy complejo, muy preocupante, como nunca vimos desde la recuperación democrática, obviamente con la excepción de la crisis del 2001”, explicó Artemio López.
Sobre las políticas económicas impulsadas por el gobierno nacional, López afirmó que están vinculadas al predominio de la especulación y acumulación financiera. “Lo único que crece acá es el pago de intereses de la deuda, después todo el déficit primario que ellos ajustan es salud, vivienda, ósea todos aquellos gastos vinculados a las condiciones de vida de la población”.
“Lo que esta claro es que el neoliberalismo es incompatible con la práctica democrática, porque no le da respuesta a ningún sector. En la provincia (de Buenos Aires) vos podes constatarlo, no hay sector que tenga para exhibir mejoras con respecto a la situación del año 2015, en términos de pobreza estamos peor, en términos de desempleo peor, en términos productivos peor, en términos de economía regional peor”, agregó.
A su vez, advirtió que el país va a caer dos años consecutivos y resaltó que “estamos en una situación de mucho compromiso con la deuda, ya debemos un PBI y probablemente al final de la gestión de Macri eso se extienda a un porcentaje que es difícil de establecer, pero no menos de 120% de la deuda”.
Movilizaciones.
En relación a la respuesta de la gente ante estas medidas de ajuste, López destacó que “movilizaciones populares hubo y de una manera importante, ayer en la zona metropolitana hubo una fuerte presencia en las calles de la población quejándose del impacto en las tarifas, que es abismal”.
Además, cuestionó el tratamiento por parte de los medios de comunicación y manifestó que se “tiene un volumen informativo muy medido, esta totalmente lateralizado, opacado y corrido de la información periodísticas del impacto que tienen este tipo de protestas”.
“Yo he estudiado siempre el vinculo entre movilización popular y políticas públicas, este es el gobierno que más protestas ha tenido en más corto tiempo y de mayor envergadura, tanto de los sectores de la sociedad civil no sindicalizados como sindicalizados. De esto en diarios controlados por el gobierno no hay ninguna repercusión”, evaluó.
Sobre este aspecto, López analizó la influencia de los medios y destacó que “tiene influencia pero no absoluta. Eso puede retardar los tiempos, puede hacer que se instalen otros temas de agenda desplazando al actual, le puede dar mayor o menor visibilidad a las posiciones de protesta, por ejemplo los gobernadores que están enfrentados al gobierno nacional prácticamente en la zona metropolitana están silenciados o borrados ¿Eso hace que la situación social mejore y hace que aquellos que tienen posiciones críticas cambien? Y difícilmente”.
Herencia.
Una de las principales herramientas discursivas del gobierno nacional es hablar de “la pesada herencia”. Sin embargo, López expresó que “este gobierno recibió un país que en democracia muy difícilmente pueda observarse una herencia tan beneficiosa como la que recibió Mauricio Macri, en términos de desempleo, desempobrecimiento, con salarios por arriba de la inflación, todo lo que conocemos y decimos pero que hoy tiene valor diferencial porque se han encargado de revertir uno a uno todos los indicadores. Se han encargado de empeorar todo lo que estaba mal, de destrozar definitivamente la perspectiva de crecimiento económico no se por cuanto tiempo”.
Incluso, López recordó el discurso que brindó Macri en 2016 cuando dio a conocer los datos de la pobreza: “Macri, en el discurso de julio o agosto de 2016, dijo heredamos 33 puntos de pobreza y que esa era la herencia y es una mentira. Macri para llegar al 33% de pobreza, que el INDEC mide en julio, provoco una devaluación el 17 de diciembre de 2015 que llevó el dólar de $9,6 a $14 y luego lo hizo trepar a $16, eso generó una inflación de precios en ese semestre antes de que se mida la pobreza, la levantó mínimo 10 puntos ese semestre. Ahora, el aumentó la pobreza y dijo ‘la heredé’. No heredó, construyó los 33 puntos de pobreza”.
“Antes de ayer, Silvina Batakis (ex ministra de Economía de la Provincia de Buenos Aires) dio información sobre la distribución del ingreso en Argentina y estamos en el punto más bajo de los últimos 15 años. El INDEC y UNICEF marcaron 48 puntos de pobreza sobre menores. Es un desastre, Macri ha hecho crecer la pobreza en estos años, a mi juicio, cerca de 15 puntos. 6 millones de argentinos agregados a la línea de pobreza en solo tres años. No hay antecedentes, salvo la crisis del 2001, de un gobierno tan empobrecedor”, cuestionó López.
Por otra parte, durante la entrevista López denunció “la relación nación-Provincias, el destrato a los opositores, la persecución política” por parte de la gestión de Cambiemos. “Cristina Kirchner es obvio el nivel de persecución judicial y mediática que tiene, presos políticos sin condenas. Así como están, no están a derecho” agregó.
En ese sentido, uno de los ejemplos que brindó es el del gobernador de La Pampa, Carlos Verna, y lo ocurrido en las elecciones legislativas de 2017. “El gobernador Verna, en medio mandato bastó que se enfrentará a las políticas nacionales para que Macri le fuera a hacer campaña en contra a la provincia. Es una sanción permanente al que tiene matiz o una mirada diferente. Esto de Estado de Derecho tiene cada vez menos, y eso es preocupante”, resaltó.
A su vez, el director de la consultar Equis cuestionó la destrucción de las economías regionales y el mercado interno: “evidentemente con la situación provincial, las economías regionales y el mercado interno difícilmente salgamos de la recesión. Porque el 60% del crecimiento del país lo explica el mercado interno, y esta gente se ha encargado de destrozar sistemáticamente la capacidad de funcionamiento del mercado interno, que esta vinculado al ingreso de las familias, que están 20 puntos abajo”.
Elecciones.
Consultado sobre el desempeño electoral de la alianza Cambiemos, López calificó como mediocre el resultado que obtuvieron en 2017. “Hicieron una elección de medio mandato que leída favorablemente a Cambiemos, obtuvo 41 puntos nacionales. Es peor que la elección de mandato de Alfonsín, Menem, Néstor, solo mejor que la de De La Rúa y la crisis del 2008 con el sector agropecuario. Fue una elección mediocre”.
Sin embargo, en relación a la posibilidad de Macri de obtener la reelección, afirmó que “el gobierno esta en condiciones y no hay una oposición unida y eficaz de dar una batalla electoral. Ellos, esto si es un mérito, han unificado en torno a un liderazgo, el de Macri, el voto opositor al formato tradicional del peronismo. Hay un plexo ordenado históricamente a confrontar con los proyectos populares democráticos”.
“Hay un sector de la población que tiene un imaginario conformado, que es histórico, de acompañamiento a este tipo de proyectos y han logrado unificarlo en torno a un solo liderazgo. Si esa unificación se rompe y la oposición hace las cosas bien, hay chances de que haya cambio de signo político, dado el desastroso rendimiento del gobierno de Cambiemos”, manifestó.
Sobre la oposición, López afirmó que existe “una situación de predominio de la oposición en cabeza de Cristina Kirchner, que es la más nítida a nivel nacional, en torno a los 33 puntos. En estas condiciones, Massa no ha logrado desplegar esa tercera vía. Urtubey es tan próximo a Cambiemos… esta más cerca de Macri que de Perón. No hay forma de que se ejerza el voto opositor a través de Urtubey”.
Otro de los nombres que apareció dentro de la oposición es el del ex ministro de economía, Roberto Lavagna. Sin embargo, para López “Lavagna es una carta para algunos dirigentes, no para la gente. 
Uno puede acordar en mesa de arena muchas cosas, pero después eso hay que bajarlo al terreno de la política. Lavagna si bien tuvo muchos méritos, no tuvo tantos como él dice tener. 
Por caso se retiró del gobierno con 25% de inflación anual de Canasta Alimentaria.  habrán notado que él tiene una evaluación de si mismo muy elevada”.
“En la Argentina pos-macrista, lo que va a surgir seguramente es una opción que tenga que ver con lo mejor que dejo el kirchnerismo, corrigiendo todos sus déficit, y que va a tener que necesariamente dar cuenta de una renovación generacional”, expresó.
Polarización.
En relación a la polarización entre Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner, Artemio López destacó que son las figuras que “organizan a nivel nacional el sistema de preferencias, en una situación de polarización que se mantiene desde el 2015 y finalmente va a ser la que resuelva la elección en 2019. Hoy hay una situación de balotaje, de paridad técnica. Probablemente la oposición pueda hacer una diferencia, pero son las dos figuras nítidas que ordenan el sistemas de preferencias”.
De todas maneras, reconoció la existencia de “un sector que rechaza la figura de la ex presidenta y hay otro sector que tiene un vínculo casi afectivo. Para los jóvenes, menos 45 años, Néstor y Cristina, para ellos en ese imaginario, ocupan el lugar de Perón y Evita”.
Finalmente, López advirtió que “mas allá de quien voten, no hay futuro en Argentina para nadie, salvo un pequeño grupo. Es una cuestión patriótica, este modelo nos lleva a la ruina como país. Ya no es una cuestión partidaria, acá lo que esta en discusión es nuestra continuidad como nación. Tenemos una encrucijada histórica”, concluyó.
 
Fuente:ramble tamble blogspot

miércoles, 16 de enero de 2019

Entrevista a la líder de la Tupac Amaru, Milagro Sala, tras la condena a 13 años de prisión “Es una muestra más del plan de Morales”

La dirigente responsabilizó al gobernador radical de Jujuy por la decisión judicial. “Es la única manera que tiene este delincuente de seguir en el poder”, denunció y pidió que “alguien ponga el freno para que Jujuy no siga sufriendo”.
Milagro Sala habló desde su casa en el barrio de Cuyaya, donde hace poco tiempo cumple prisión domiciliaria.
Milagro Sala habló desde su casa en el barrio de Cuyaya, donde hace poco tiempo cumple prisión domiciliaria. 
Imagen: Télam
A Milagro Sala la condena que recibió a 13 años de cárcel en el juicio que se le siguió por presunta asociación ilícita, defraudación al Estado y extorsión no la sorprendió. “Si ya me lo esperaba yo, si sabía que (el gobernador de Jujuy) Gerardo Morales había estado reunido el fin de semana con jueces y fiscales ajustando bien las tuercas de este plan que me tiene encerrada desde hace tres años”, dijo a través de una entrevista telefónica que concedió desde su casa en el barrio de Cuyaya, donde cumple prisión domiciliaria desde hace poco tiempo. Antes, y a contramano de lo que dictaron los organismos internacionales, fue destinada a cumplir encierro en una casa en las afueras de la capital, rodeada por numerosos efectivos de fuerzas de seguridad, y durante los primeros tiempos, en el penal de Alto Comedero. Pero sabe que aún no la van a dejar tranquila: “Es la única manera que tiene este delincuente de seguir en el poder. Hace todo esto porque tiene miedo, porque no quiere que le compita por la gobernación y le gane”, advirtió la dirigente social. 
–A pesar de que ya se lo esperaba, ¿cómo analiza su condena?

–Es una muestra más del plan de Morales para perseguirme y perseguir a mis compañeros, para dejarnos afuera de todo, para imponer en Jujuy lo que finalmente terminó pasando en el resto del país. Siempre digo que Jujuy fue el laboratorio de las políticas de persecución y ajuste que Cambiemos terminó implementando en todo el país. Lo que pasa es que acá no cesa y el nivel de ensañamiento es muy duro. A pesar de que mi compañero no está en buen estado de salud, no me considero la más perjudicada, hay compañeros que la están pasando muy mal. Mi pena más grande fue cuando ayer (por el lunes) vi irse al penal a Patricia Cabana, Iván Altamirano y Miguel Angel Sivila. Son sostenes de familia esos compañeros, Patricia es mamá de ocho hijos, ¿quién los va a criar, quién los va a cuidar, a alimentar? Ellos y nosotros somos inocentes, somos presos políticos de Morales. 
–En sus últimas palabras antes de recibir la sentencia le habló a las juezas del Tribunal Oral en lo Criminal 3, a quienes les dijo que pasarían a la historia. ¿Cómo cree que las recordará la historia?
–Ellas saben. Ellas saben que no actuaron bien, ellas saben que son cómplices del mal actuar del gobernador, que solo quiere continuar con sus negocios, que responde a otro poder aún mayor, que es el de Carlos Blaquier (el dueño de Ingenio Ledesma, empresario denunciado por organismos de derechos humanos locales y la Tupac por su responsabilidad en delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en Jujuy), que siempre apoyó y sostuvo al poder político de turno. Pero ahora el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo de Morales tienen negocios en común y actúan acorde les conviene. Y hoy les conviene que todos los que desde la Tupac luchamos por darle dignidad al pueblo jujeño estemos encerrados. 

–¿Por qué? 
–Porque tiene miedo, tiene miedo de perder poder, como dije antes. Tiene miedo de quedarse sin la cobertura que implica estar al mando del Gobierno, de tener la Justicia a su favor apuntando para donde él quiere menos hacia los delitos que él y sus cómplices cometen. Porque el verdadero delincuente es él. Con el narcotráfico, por ejemplo. Acá todos sabemos quién trafica droga. Y desde la Tupac lo hemos denunciado incontables veces. ¿Sabés cuántas veces cayó Ezequiel Aguilera por traficar droga? Y cada vez que cae es la gente de Morales la que ordena que lo liberen. Por eso yo le dije ayer (por el lunes) delante de todos los medios, lo desafié, a que me deje competir con él por la Gobernación. Hace todo esto, me llena de causas en mi contra, me inventa delitos, para que yo me apene, me entristezca y me rinda, pero no va a lograrlo. Esto alguna vez se va a terminar. 

–¿Y qué considera que tiene que pasar para que la situación cambie? 
–Es una pregunta que me hago a diario, todos los días. No sé qué tiene que pasar, porque esta gente no le teme a nada ni escucha las advertencias de nadie. Han venido a visitar Jujuy organismos internacionales para pedir explicaciones por lo que Morales hizo con nosotros, y ni se mosqueó, porque sigue haciéndolas. Es necesario que alguien ponga el freno para que Jujuy no siga sufriendo. Porque nosotros pocos somos encarcelados y perseguidos, pero es todo el pueblo el que sufre y sufrirá las consecuencias. Antes de que Morales fuera gobernador los niños se los veía en piletas, disfrutando del sol y de los juegos en verano, en nuestros parques. Ahora, luego de los convenios que el Gobierno ha firmado, los niños y niñas se los ve trabajando en plantaciones de tabaco. Eso tiene que dejar de ocurrir. Hay que trabajar para que las injusticias en la que nos sumió Morales y todo el gobierno de Cambiemos pase, para devolverle la democracia a esta provincia y al país. Porque esto que estamos viviendo no es democracia, esto es otra cosa.

martes, 15 de enero de 2019

Las consecuencias de aumento del boleto


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Foto:fuente facebook

Por IA

Esta semana vuelve a aumentar la tarifa del transporte en una escalada que continuará al menos hasta mayo, según anuncio el gobierno. De las preguntas que cabe hacerse, desde una óptica política, es ¿Por qué correr el riesgo de aumentar los servicios en un año  electoral, sabiendo que una de las posibles consecuencias sea perder las elecciones?
Algunas repuestas que podemos pensar son:
+la polarización ha conformado dos colectivos, en los cuales, no importa las medidas que se  tomen estos agrupamientos se convalidan en la óptica kirchnerismo y  antikirchnerismo y por ende no afectarán su caudal de votos 

+ante un 2018 muy malo, hacer extensiva la crisis hasta mayo con los aumentos, para tratar de generar un posible repunte de la economía (aunque sea poco) en la segunda mitad del año y mediante un clima de cierto bienestar fomentado por los medios de comunicación y algún otro incentivo, llevar a un clima propicio para ganar al gobierno en primera vuelta

+también puede ser, que ya no le importe ganar ya que consiguieron lo que buscaban, es decir maximizaron sus ganancias, conformaron una camada de jueces afines, eliminaron posibles competidores, concentraron aún más la economía  y endeudaron el país, con eso les sirve para conformar un poder permanente y dejar al próximo gobierno condicionado y en caso de que le vaya mal ,por medio de la manipulación mediática, confronte la idea de pesada herencia del Kirchnerismo al Macrismo.

Ahora bien si bien es posible pensar estos escenarios podemos de todas formas visualizar algunos elementos que tienen altas probabilidades de ocurrir independientemente de estos escenarios:

+el primero es el que viene por el aumento de los pecios y de encarecer el boleto es decir el aumento de la pobreza y  vinculado a ello el aumento de la delincuencia devenida del mayor empobrecimiento de los sectores populares, que coincidiría con este enfoque de instalar la inseguridad como tema para arrastrar esa mirada al momento de votar.

+el segundo elemento quizás es un poco más complejo de analizar y es el que refiere a la movilidad social, en términos de movilidad de los sujetos.
Es decir, aunque parezca un poco obvio, las personas cuando aumenta el transporte tienen a moverse menos, si tienen que ir algún lugar ya no lo hacen, si utilizaban el colectivo ahora caminan y si no es indispensable no viajan. Por ejemplo, aquella persona de sectores populares que esta en un barrio quizás antes se iba a pasear, aunque sea una vez al mes al centro por diversión, en dicho viaje se encontraba con las personas que estaban en el colectivo, en el tren, en el bar o al cine al que iba a pasear, conocía a otras personas de otros sectores sociales y se vinculaba  con ellas. Al aumentar el boleto quizás ese mismo paseo lo hace cada 3 meses, cada 6  o lo deja de hacer. Otro ejemplo una persona que quiere buscar un trabajo, antes se tomaba el colectivo y buscaba trabajo dejando su curriculum en los distintos lugares donde podía llegar a conseguir un trabajo, si el costo del trasporte aumenta seguramente lo haga con menos frecuencia y seguramente aumente el desaliento a buscar un trabajo. Peor aún, quizás una persona consigue un trabajo pero de repente se encuentra que entre lo que le pagarían y lo que tiene que gastar en pasaje la diferencia que gana es ínfima, en ese sentido no le conviene tomar el trabajo y por ende no lo termine tomando. 

En los tres casos la facilidad del transporte es la que permite que esa persona circule por distintas zonas con distintos grupos sociales y no solamente con el barrio.  De ahí, que su impedimento o dificultad disminuye  la movilidad social.

Ahora si las personas se movilizan menos, debido al transporte, esa movilidad deviene en que cada sector tiende a moverse a las cercanías de su hogar  es decir los grupos tienden a localizarse lo cual hace que busquen satisfacer sus necesidades los más cercanamente posible de su hogar y también acudir a aquellos poderes locales que se encuentran en él y de los vínculos que se establecen. Las relaciones de subsistencia que se conforman en los barrios y  en algunos aspectos generan cierta estabilidad en la desigualdad por la influencia que se tienen en los sectores locales.

 En definitiva puede pensarse que no es solo el trasporte y la ganancia si no que hay una idea de conformar un modelo cercano a otras experiencias como aquel conservadurismo neoliberal de la convertibilidad, de ahi la importancia de los movimientos sociales para poder hacer un contrapeso para evitar los mas posible que se construya un modelo social de caracteristicas conservadoras.