martes, 10 de marzo de 2020

“En Bolivia hubo una sublevación de la clase media contra la igualdad”

El exvicepresidente del país, Álvaro García Linera, asegura que el Gobierno interino de Jeanine Áñez está “dispuesto a todo” para no perder las elecciones de mayo

Álvaro García Linera, exvicepresidente del Gobierno de Bolivia, durante la entrevista en Madrid.
Álvaro García Linera, exvicepresidente del Gobierno de Bolivia, durante la entrevista en Madrid.KIKE PARA
Álvaro García Linera, uno de los ideólogos de izquierdas más influyentes de América Latina y exvicepresidente de Bolivia con Evo Morales (2006-2019), acaba de visitar Madrid. Exiliado en Argentina, donde ahora imparte clases en dos universidades, tras salir junto a Morales del país el 10 de noviembre, este intelectual (Cochabamba, 57 años), que pasó varios años en la cárcel por ser cofundador del Ejército Guerrillero Tupaj Katari, cree que el Movimiento al Socialismo (MAS) sobrevivirá a la ausencia del líder. “Volveremos cuando todo se haya sedimentado”, asegura.
Pregunta. ¿Cuál es su versión de lo que pasó el 20 de octubre de 2019 cuando se paró el conteo de las presidenciales? Hay quienes hablan de golpe de Estado y quienes lo califican de fraude electoral, como la Organización de Estados Americanos (OEA). Un polémico estudio de dos especialistas del MIT, publicado en un blog del Washington Post, sostiene ahora que no hubo fraude.
Respuesta. Lo que pasó en Bolivia fue una sublevación de las clases medias tradicionales contra la igualdad que ha tomado, con el tiempo, la forma de un golpe de Estado. Según la Cepal, el 30% de los bolivianos pasó de ser pobre a ser clase media. Las clases medias tradicionales ven, primero con preocupación y luego con pavor, cómo personas que vienen del mundo indígena adquieren el mismo estatus que ellos tenían. El malestar se traduce en movilizaciones contra el Gobierno y en un estado de ánimo muy conservador, muy racista, que dará pie a que las fuerzas del orden desconozcan el orden constitucional y pidan la renuncia del presidente [Evo Morales]. Es una mezcla de acción social con un golpe de Estado. La idea de fraude fue una construcción. Lograron instalar la opinión de que iba a producirse y no lo han demostrado. LA OEA tiene que decirlo. El estudio del MIT muestra la tendencia, que la votación que llega más tarde es la votación del campo y los sectores más populares donde el apoyo a Evo siempre está por encima de la media. El Movimiento al Socialismo (MAS) es el partido de la gente pobre.
P. ¿Sigue manteniendo que Luis Almagro, el secretario general de la OEA, es un golpista?
R. Sí. Él firmó un acuerdo con la cancillería para entregar su informe completo un miércoles y entrega un informe preliminar el domingo en la madrugada a las tres de la mañana. ¿Cómo es eso? No constaba en el acuerdo, eligió el momento para acelerar el advenimiento del golpe. Y luego no entrega el miércoles 13 el informe completo, se tarda un mes y lo entrega en diciembre. Encima agarra 292 actas, que son el 0,5% de las 35.000 actas, aunque esas 292 actas fueran todas para Carlos Mesa, Evo ganaba por el 10%. En cualquier país donde haya irregularidades en las actas se repite la votación y aquí no se repitió.
P. Entonces ¿por qué se opta por la renuncia? ¿Qué condiciones pusieron los militares?
R. Se iba a desencadenar una matanza. A las siete de la mañana ya había un desacato de la Fuerza Aérea a obedecer el mando institucional, incluso antes de que pidan nuestra renuncia. Los comandantes llaman a Evo en la tarde: “No saquen las Fuerzas Armadas, yo voy a renunciar, pero no saquen a las Fuerzas Armadas”, pide. En 14 años, habíamos logrado que la gente recuperase la confianza en las Fuerzas Armadas, pero sacaron a los militares a las calles en las siguientes horas. Es decir, tenías un estado de insurgencia social, militares y policías que habían decidido desconocer al Gobierno y ante eso te enfrentas o te retiras. Enfrentarte hubieran sido centenares de muertos y Evo no quería un solo muerto.
P. Quizá las sospechas de fraude tenían un precedente: cuando Evo Morales vuelve a optar a la presidencia a pesar de haber perdido el referéndum en 2016. Eso pudo avalar las tesis de que lo volvería a hacer. ¿Fue un error?
R. Sí. Les da la bandera. Pero eso no justifica romper el orden constitucional...
P. ¿No supone eso una traición a los principios de una izquierda democrática?
R. ¿Qué izquierda? No estoy seguro. En Bolivia no hay otra. Esa crítica es del centro y la derecha...
P. ¿No es contradictorio no respetar las formas democráticas, al contrario que la izquierda de Michelle Bachelet, Pepe Mujica o Lula da Silva?
R. Desde ese punto de vista, sí. Pero no en Bolivia.
P. El MAS había perdido apoyo entre la población indígena...
R. Puede ser porque tienen otras aspiraciones. Aún así, nuestra fuerza sigue siendo el movimiento indígena. No teníamos el 95%, igual el 85%. Perdimos 10 puntos, normal después de 14 años de Gobierno. Por eso, cuando los golpistas entran al Gobierno llevan la Biblia porque los indios no tienen alma. ¿Y qué hacen? Queman la wiphala (la bandera indígena). Está claro su resentimiento. Es un resentimiento muy duro contra esta igualación inconsulta de estos indios alzados. La sociología ya te decía que iba a pasar esto: no el golpe, no la forma, sino el malestar convertido en rebelión. La apuesta nuestra era acelerar los procesos de movilización social, pero quizá no lo logramos con la rapidez ni la contundencia deseadas, y también está el desgaste de 14 años de Gobierno que también fue aprovechado. Se aprovechan de un momento de debilidad: ellos tienen la bandera democrática y has perdido el 13 % de tus votos. Y dicen es el momento.
P. Dijo que Morales personificaba la unificación del pueblo boliviano, ¿qué significa su pérdida?
R. Que ahora es una sociedad muy dividida, polarizada ideológica y étnicamente. Los viejos fantasmas de la fragmentación social renacen porque el Gobierno de Evo Morales fue el intento más audaz de saldar deudas, de cerrar la brecha, la falla geológica, en mi concepto, de la formación boliviana y lo que hace el Gobierno interino es volver a resucitarlas, disciplinar a los indios otra vez.
P. ¿Habrá evismo sin Evo?
R. Toda lucha por la igualdad tiene un costo y lo que ha pasado en Bolivia es el costo social de una igualdad acelerada en una sociedad que no ha logrado superar todavía las fronteras étnicas porque este tipo de ascenso social pasa también en Europa en los años treinta, cuarenta, cincuenta, pero la pluralidad cultural europea permitía casamientos y cruces. En Bolivia, un joven de un apellido notable que se vaya a casar con una india no ocurre ni hoy. Hay que resolver en Bolivia en el futuro la articulación de las fronteras porosas entre las diferentes etnicidades. Hay un MAS sin Evo, entendiéndolo como un proceso de igualdad social, étnica, económica, de movilidad ascendente y fluida. De hecho, cuando todos auguraban que, después del golpe, sin el caudillo y con semejante campaña de desprestigio, fracasaríamos, las encuestas sitúan al MAS [cuyo candidato es Luis Arce] en primer lugar para las elecciones y tenemos probabilidades serias de ganar en primera vuelta. El 30% de la sociedad boliviana ha dejado de ser pobre y el asalariado incrementó su salario un 500% en una década, según la ONU.
P. ¿Qué opina de la posición de España sobre Bolivia y Venezuela?
R. España ha mostrado una enorme preocupación por la violación de los derechos humanos y la quiebra de la institucionalidad.
P. ¿Y sobre Juan Guaidó?
R. Bueno, mantiene una actitud que tiene en cuenta la intervención en la soberanía de los venezolanos. Nadie tiene autoridad moral para entrometerse en asuntos de otro país. Eso sucede con Estados Unidos.
P. Existen violaciones de los derechos humanos, hay muertos…
R. Existen, pero eso no da derecho, y eso España lo ha asumido, a decir a los venezolanos cómo resolver sus asuntos. España es muy prudente.
P. ¿Considera legítimas las elecciones promulgadas por la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, para el 3 de mayo?
R. Hay indicios de irregularidades, esperemos que las corrijan. Tenemos que ir a votar y esperemos que la comunidad internacional ayude al pueblo boliviano.
P. ¿Está diciendo que puede haber fraude?
R. Creo cualquier cosa. Ellos se juegan mucho. Han emitido un decreto para asesinar. Saben que eso tiene consecuencias, van a jugarse el todo por el todo para no perder. Lo único que puede impedir que eso suceda es una sociedad despierta y vigilante, pero también una comunidad internacional implicada.
P. Se enfrenta a nuevos cargos en Bolivia.
R. Se está abriendo un cargo por fraude electoral, junto a Evo. El otro es un juicio sobre terrorismo y separatismo que se ha reabierto contra quienes gobernábamos en 2008. Que yo sepa son esos dos cargos, de los que me he enterado por la prensa.
P. ¿Hay algún denominador común en las protestas de América Latina?
R. No. En Bolivia es una protesta contra la igualdad y en Chile o Colombia son protestas por mayor igualdad y mayores derechos. Es un continente convulso que todavía no tiene un horizonte compartido, el mundo no lo tiene. Es un momento de caos social. Quienes nos consideramos de izquierdas creemos que la batalla por la igualdad es uno de los grandes retos del siglo XXI.
P. ¿Sigue siendo leninista?
R. Soy un marxista herético.

La oportunidad de Pablo Iglesias

Álvaro García Linera visitó España para presentar el martes el último libro de Íñigo Errejón y un día después participó en un polémico debate en la Universidad Complutense de Madrid con Pablo Iglesias. “Me dolió mucho la ruptura entre ambos, pero son amigos míos y he conseguido mantener esa amistad”, asegura.
Pregunta. ¿Cómo vivió el escrache contra Iglesias en la Facultad de Políticas?
Respuesta. No fue nada. Asistieron cientos de estudiantes y muchos se quedaron fuera por falta de sitio. Pablo tuvo una reacción muy buena, tan tolerante, tan de profesor...
P. ¿Qué le parece que sea ahora vicepresidente del Gobierno de España? Usted dijo que Iglesias, Errejón y Juan Carlos Monedero eran de las mentes más brillantes de Europa. ¿Sigue pensándolo?
R. Lo dije y lo sigo pensando. Incorporaría al filósofo César Rendueles. España nada tiene que envidiar a Francia en Ciencias Sociales.
P. ¿Pero qué opina de Iglesias vicepresidente?
R. Un cargo público siempre es una eventualidad en la vida de un político, nunca una culminación. Tiene la oportunidad de convertir en hechos mucho de lo que ha pensado, otras cosas no podrá, pero no es el mejor momento necesariamente. Es uno más.

jueves, 5 de marzo de 2020

Homenaje al eterno comandante Hugo Chávez Frías en el VII Aniversario de su partida física.


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Tertulia de homenaje, de respeto, de recuerdos pero, ante todo, reunión entre amigos, colegas, de unidad latinoamericana y caribeña, de identidades, de enseñanzas eternas y nunca postergadas, fue la acontecida en la sede habanera de la Casa del Alba Cultural en ocasión del VII Aniversario de la Partida Física del Comandante bolivariano Hugo Rafael Chávez Frías.
Convocada por el Dr. C. Andrés Zaldívar, presidente de la filial de La Habana de la Unión de Historiadores de Cuba, la cita titulada El mejor amigo de Cuba, tuvo como disertantes a los embajadores de Cuba y Venezuela Germán Sánchez Otero y Adán Chávez Frías, respectivamente.
En sus palabras de presentación, el doctor Zaldívar destacó que “este es un obligado recuerdo de uno de los Grandes de la más reciente Historia de nuestra América. Particular relevancia tiene este homenaje al poder hacerlo en compañía y con la estrecha participación de los representantes de la hermana Venezuela bolivariana y del embajador Chávez Frías, hermano de sangre y de ideas de aquel al que hoy recordamos”
Resaltó el  connotado Historiador la presentación del segundo tomo del libro Hugo Chávez y el destino de un pueblo, de la autoría del actual embajador cubano Germán Sánchez Otero, el que aborda la relación entre Chávez y Fidel
Durante su disertación el también profesor universitario cubano doctor Germán Sánchez Otero, rememoró inolvidables momentos referidos al carácter y personalidad en general del “ya eterno Comandante Hugo Chávez Frías” y, en lo fundamental, su cercana camaradería y amistad con Fidel Castro Ruz.
“Fidel celebra sus setenta y cinco años en Venezuela. Un íntimo deseo provoca que Chávez invite a Fidel para que celebre su cumpleaños en el estado de Bolívar, el trece de agosto. ¿Quién es más feliz? Fidel dice que cumplir sus 75 años en la tierra de Bolívar es como volver a nacer. Y el Barinés saborea este regalo al admirado amigo y también –confiesa entre sus íntimos--, a los pueblos de Venezuela y Cuba. El escenario natural, económico e histórico que selecciona no puede ser mejor. El estado de Bolívar pareciera como creado por un soplo divino: paisajes cautivadores en la Gran Sabana y Roraima, ríos cristalinos diversos, guacamayas y tucanes que colorean el aire, saltos de agua –entre ellos, el Santo Ángel, el más alto del planeta--, lagunas, comunidades indígenas, confluencias de los ríos Orinoco y Caroní; tres hidroeléctricas gigantes derivadas del Caroní, recursos minerales variados –entre otros hierro, oro, bauxita y diamantes--, plantas industriales de acero y aluminio, puerto fluvial (…) Él disfruta junto a Fidel estos escenarios, es especial la memorable casa, el inmueble de dos plantas donde se hiciera el evento constitucional y la hermosa Plaza Bolívar, donde condecora a su invitado con la Orden Gran Collar de Angostura y este pronuncia un discurso inspirado en El Libertador y en Martí”(1)
Asimismo, el Diplomático cubano destacó los estrechos vínculos de ambos Comandantes, “los que se trasladaron a los planos familiares. Las hijas de Chávez consideraban a Fidel su abuelo; los nexos de nuestro Comandante en Jefe con los padres y la familia del Presidente venezolano fueron íntimos, preciosos, de innumerables gestos (…) La admiración entre ambos era recíproca. Fidel comprendió la grandeza de Chávez hasta llegar a  defenderlo de formas pública y en privado, e incluso, hasta teniendo en cuenta el cuidado de su salud y seguridad personal”.
En otra parte de su intervención Sánchez Otero afirmó que la admiración entre ambos dirigentes era recíproca: “Chávez siempre buscó armonizar con el Líder cubano; nadie en este planeta ha sido tan insistente en exponer la imagen cierta de la Revolución cubana ante las campañas mediáticas imperialistas (…) Fidel se percató que el Comandante venezolano no era tan sólo un jefe militar, sino también un revolucionario con una valentía y con una inteligencia extraordinaria para liderar a su pueblo. Chávez era un pensador, un analista”.
Por su parte Adán Chávez, embajador de la hermana nación suramericana en La Habana, al enfatizar en la relación Chávez-Fidel rememoró que ambos Líderes se conocieron antes de diciembre de 1994, aunque en ese año lo hicieron personalmente.
“En especial Chávez –y él lo expresó en diversas oportunidades--, conoció al Líder de la Revolución cubana a través de sus discursos, de materiales escritos cuando cursaba estudios en la Academia militar. La Revolución cubana siempre fue una referencia para todos nosotros, teniendo una influencia muy directa en la formación de Hugo Chávez”.
Rememoró Adán una anécdota de su hermano Hugo, cuando “estudiando en la academia militar escuchaba a Fidel en las noches a través de la radio cubana (Radio Habana Cuba).  Jamás olvido cuando me informó acerca de la noticia del asesinato del presidente de Chile Salvador Allende, en septiembre de 1973. “En aquel discurso Fidel exponía que si el pueblo chileno hubiese estado armado no hubieran ocurrido tal asesinato ni los hechos tenebrosos y fascistas que le acompañaron. Es por ello que afirmó que Chávez conoció a Fidel antes del diez diciembre de 1994, en que visita por vez primera La Habana.
“Es posible, dijo, que Fidel  quizás conociese algo sobre Chávez antes de febrero de 1992 cuando el Venezolano tenía relaciones directas con partidos, organizaciones y dirigentes de izquierda latinoamericanos vinculados a la Revolución cubana. Este podría ser un tema a investigar más profundamente por analistas e historiadores”.
En este emotivo homenaje estuvieron presentes, entre otros, miembros del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, además de académicos, profesores, militares de alta graduación, estudiantes, además del compañero Ramón Rafael González, como invitado especial, quien fuese condecorado por el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías con la Orden Francisco de Miranda (2006) como cooperante más destacado en del estado de Carabobo, además de haber sido para la Historia de Cuba el primer miliciano que se enfrentó a los invasores imperialistas por Playa Girón, el 16 de abril de 1961.
       Fragmento tomado del libro Hugo Chávez y el destino de un  pueblo. Germán  Sánchez Otero. p.268-269. Editorial de    Ciencias Sociales, La Habana, 2017.
Fuente:Cubarte

miércoles, 4 de marzo de 2020

Uruguay: vuelve el neoliberalismo con privatizaciones, mano dura y mercantilización de la educación

Tras 15 años del Frente Amplio en el gobierno, la alianza de derecha asume de la mano de Luis Lacalle Pou y un Gabinete con algún nombre objetado por corrupción y otros de pasado afín a la dictadura.
(Foto: AFP)
Fuente:Tiempo Argentino
1 de Marzo de 2020
Después de 15 años de gobiernos progresistas caracterizados por profundos logros en materia de salud, educación y políticas sociales, una fuerte presencia del Estado en la vida económica del país y una consecuente defensa del principio de autodeterminación de los pueblos –sólo algunos de los aspectos que pronto se empezarán a extrañar–, vuelve a instalarse en Uruguay un gobierno de definido corte neoliberal. Luis Lacalle Pou, hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle de Herrera (1990-1995), está viviendo hoy su gran día en compañía del brasileño Jair Bolsonaro y una lista de otros presidentes de cuestionada estirpe democrática: Jeanine Áñez (Bolivia), Iván Duque (Colombia), Sebastián Piñera (Chile) y Lenín Moreno (Ecuador). Por supuesto Luis Almagro (OEA) y también lo acompaña Felipe VI, el monarca español, pero no está Donald Trump, que mandó decir que enviaría a alguien en su lugar.
Este nuevo gobierno, que cuenta en sus filas con demasiados nostálgicos y encubridores de los últimos dictadores (1973-1985) y muchos personajes que ya llegan embarrados por propia opción, y por ello integran miles de folios que se acumulan, y a veces se mueven, en despachos judiciales del país y del exterior, llega dispuesto a poner todo patas para arriba. No lo dijo en la campaña, pero los uruguayos se enteraron un mes después de las elecciones que todo su hacer y deshacer se sustentará en una mega ley de 457 artículos que tiene tres objetivos básicos. Primero, iniciar el proceso de privatización de las empresas públicas que Lacalle padre no pudo acometer. Segundo, criminalizar la protesta social y retrotraer la política laboral a mediados del siglo pasado, eliminando las conquistas consagradas por los gobiernos progresistas. Tercero, mercantilizar la educación, históricamente laica y gratuita.
Para llegar por tercera vez al gobierno en su historia de casi 184 años, el Partido Nacional (Blanco) de Lacalle Pou debió juntarse con los otros partidos del espectro –Colorado, Cabildo Abierto, Independiente y De la Gente– y todas sus facciones internas. Como cuando los pescadores tiran la red un día de tormenta, allí, entreverado, vino de todo. Claro que aquí, tratándose de personas, se enredaron genuflexos vergonzantes, pusilánimes de oficio, derechistas contumaces, admiradores de la dictadura y mucha gente con problemitas anexos a la corrupción. Bueno, así pescó Lacalle para ganar apenas por poco 30 mil votos y sentirse con derecho a cambiarlo todo. Para su misión cuenta con el apoyo de los medios, los mismos que fueron claves a la hora de sacar del estrado al Frente Amplio, única razón que juntó a aquellos socios de ocasión.
Entre lo que pescó cayeron desde ladronzuelos hasta promotores (hoy) de la creación de escuadrones de la muerte, “imprescindibles para limpiar el país”. Toda esa gente de mayor cuidado llegó de la mano del líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos. Para éste, ex general y senador electo, la Justicia ya pidió el desafuero bajo el cargo de “encubrir al ex coronel José Nino Gavazzo y ocultar que había confesado ante un tribunal militar el secuestro, tortura, asesinato y desaparición de personas”. Lacalle Pou no habló, y a esta altura seguramente ya no lo hará, ni sobre el convocante de asesinos voluntarios para conformar los escuadrones ni sobre la situación de Manini. En realidad, no habló sobre ninguno de sus socios del mundo del delito.
Tampoco habló -sus aliados políticos no están en condiciones de pedírselo y con sus irritantes buenos modales el Frente Amplio tampoco se lo exigió– sobre la detención de Maya Cikurel Spiller, compañera de vida del ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira. La mujer fue apresada en el puerto de Colonia, en compañía de Da Silveira, prestos para viajar a Buenos Aires. Cayó cuando Interpol accionó una “alerta azul” dispuesta a pedido de Panamá. Está acusada como lavadora de cientos de millones de dólares de las coimas entregadas por la empresa brasileña Odebrecht a los gobernantes de al menos 12 países de América Latina y África. Junto con su detención saltó nuevamente el nombre de Andrés Sanguinetti (alias Betingo), hermano menor del ex presidente Julio María Sanguinetti (ver aparte).
Ambos casos son particularmente graves. Aunque no fue el candidato más votado dentro del Partido Colorado, el Sanguinetti grande (84 años) es senador electo, secretario general del Partido y, por ahora, garante de la durabilidad de la entente de todos los colores que se armó para ganarle al progresismo. La situación de Cikurell debería ser doblemente molesta para el presidente. Por un lado, Da Silveira es dentro del Gabinete la personalidad más inmaculada y aún no ha dicho por qué razón viajaba a Buenos Aires con una persona requerida internacionalmente, cuando faltaba una semana para el cambio de gobierno y él no había terminado aún de redactar su aporte a la mega ley que mercantilizará la educación. Su área.
Por otro lado Cikurell es amiga desde los tiempos estudiantiles –ambas integraban el equipo de hockey del selecto Deutsche Schule Montevideo) de Lorena Ponce de León, desde hoy la primera dama. «
La historia de Ma y Betingo
Maya Cikurell, la Ma, y Andrés Sanguinetti, el Betingo. Juran no conocerse, que nunca se vieron. Quizás sea cierto, tan cierto como que en el reparto les tocó ser empleados del mismo patrón, en los mismos ámbitos y con la misma función: pagar coimas y lavar dinero sucio. Ellos lo niegan, claro, pero los jueces de Suiza, Andorra, EE UU, Panamá, Colombia y Perú, hasta ahora, pidieron la extradición de ambos bajo el mismo cargo de actuar como instrumentos de corrupción al más alto nivel, jefes de Estado o testaferros a cuyo nombre depositaron los sobornos de la brasileña Odebrecht, parece que más de 788 millones de dólares.
Ma y Betingo tienen otras cosas en común. Fuera de los negocios, andan por el alto mundo político del pequeño Uruguay. Ella fue condiscípula de Lorena Ponce de León, Loly, su amiga, primera dama desde hoy. Es, además, la pareja de Pablo da Silveira, un abogado que esta tarde asume como ministro de Educación y Cultura. Él es el hermano menor del expresidente Julio María Sanguinetti (1985-90/1995-2000). Ambos recibieron apoyos, muy moderados o muy efusivos. Da Silveira, que estaba con Ma cuando la detuvieron, dijo: "Los hechos que se le imputan son previos a que yo la conociera, creo que es inocente, lo mejor que puedo hacer es no decir nada". Para el mayor de los Sanguinetti, "lo que dicen de Betingo es una injusticia, él no delinque, es un muchacho sano y decente". Lo dijo en 2017 cuando quedó preso en Andorra y aún ni soñaba que, meses después, lograría la libertad condicional.
A resistir en las plazas
Por estas horas se cierra el Carnaval 2020 uruguayo, el más largo del mundo, que suele exponer en sus murgas expresiones que reflejan el sentir de las clases más populares. Y en esta ocasión, muchas de las canciones se refirieron al cambio de gobierno: una de las intervenciones que levantó más polémica fue la de la murga Metele que son Pasteles, una integración horizontal que funciona como cooperativa, dirigida por el experimentado Gonzalo Riquero. La multitud vibró con ellos en el Teatro de Verano. El momento culminante del espectáculo The Cupcakes es el tema "Vamos a la plaza", con la música de Calma (Pedro Capó y Farruko): "Vamos a la plaza / para dar batalla / si la cosa estalla /estaremos a la talla./ Si se pone caribe / no tendremos cintura / daremos pelea / acá nadie se asusta ni oculta". El cuplé dura tres minutos. "Lo que pretendemos es que se tome conciencia que la gente debe hacer uso de sus derechos de manifestarse", dice Riquero. No les resulta gratuito: el ex fiscal Zubia, del Partido Colorado acusó a la murga de "totalitarismo carnavalero". 
Una de las murgas debutantes, Un Título Viejo, apuntó al ex general Guido Manini Rios y a su partido Cabildo Abierto. Ni el Frente Amplio zafó de los palazos: al excandidato presidencial, Daniel Martínez, le dedicaron más de una cuarteta para denostar "su ego y su ambición por encima de los principios fundacionales de su fuerza".

martes, 3 de marzo de 2020

El mensaje de Alberto Fernández marca un cambio de rumbo

El discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa permite identificar cuál es la tendencia de un gobierno en cuanto a su política de distribución del ingreso. El de Macri fue evidentemente regresivo, en cambio el de Alberto Fernández tiene una impronta progresiva.
 
Imagen: Bernardino Avila
Los discursos de los presidentes en la Asamblea Legislativa en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso pueden abordarse con diferentes enfoques. Uno de ellos remite a identificar cuál fue el mensaje respecto a las medidas que pretende implementar para intervenir en cómo se distribuye el ingreso nacional.
Puede presentar iniciativas regresivas, como la liberación de las tarifas de los servicios públicos con eliminación de subsidios, como hizo en su momento Mauricio Macri, que derivó en aumentos del 2000 por ciento en el gas y del 3000 por ciento en la luz, o puede anunciar medidas progresivas, como la definición de crear "marcos tarifarios razonables", que implica su desdolarización, y su congelamiento temporario, como reconfirmó este domingo Alberto Fernández.
Informar que se pagará todo y más a los fondos buitre una deuda en litigio en tribunales de Nueva York para "volver al mundo", para reiniciar un desaforado ciclo de endeudamiento, como sucedió con Macri, que planteó de ese modo el tránsito hacia una distribución regresiva del ingreso por la creciente carga de intereses a pagar. En cambio, enfatizar en el mensaje en el Congreso de que se tiene que encarar una renegociación de la deuda porque la que dejó el gobierno anterior es impagable, y que lo que se busca es liberar recursos para recuperar la economía, implica una redistribución de ingresos desde los bolsillos de los acreedores a los del resto de la economía. En este tema entregó además dos definiciones contundentes: "Nunca más un endeudamiento insostenible", y "Nunca más a la puerta giratorio de dólares que ingresan por el endeudamiento y se fugan dejando tierra arrasada a su paso".
Cuando se comunica la eliminación de las retenciones al complejo agroexportador, provocando un deterioro de las cuentas fiscales para beneficiar a un sector de la economía y que, además, deriva en un shock inflacionario con salarios y jubilaciones que no acompañan esos aumentos de precios, la medida es regresiva. Fue lo que anunció en su primer discurso Macri. Por el contrario Alberto Fernández señaló que habrá un reajuste en las retenciones a la soja –sin precisar los puntos de alza, pero que serán 3 para elevar el total al 33 por ciento- y que sólo se incrementará uno de un total de 25 cultivos alcanzados por los Derechos de Exportación.
En lugar de hablar de grasa militante y de empleados estatales a despedir, como sucedió en la gestión macrista, lo que implicó el alza de la tasa de desempleo y destrucción del salario real, Alberto Fernández detalló los aumentos ya dados y la ambición de preservar, mejorar y avanzar en las condiciones y productividad de los trabajadores. El objetivo expuesto es el de pasar de una economía focalizada en la especulación hacia otra basada en el empleo y la producción.
Las políticas de redistribución progresiva del ingreso, hasta las más tímidas, generan una fuerte resistencia, como se puede observar con la reacción del Poder Judicial con la más que prudente reforma de su régimen previsional privilegiado o con las amenazas de grupos radicalizados del campo por el esquema de retenciones.
El cambio de rumbo propuesto fue explicitado en este discurso por Fernández, precisando que se comienzan por los últimos, o sea por la base de la pirámide de ingresos, para luego llegar al resto. Esto implica transitar un sendero de redistribución progresiva, y cuando se plantea ese objetivo es previsible que haya oposición de los privilegiados, aunque sean afectados en el margen de sus fabulosos ingresos.
Fuente:Pagina/12

viernes, 28 de febrero de 2020

Alberto Fernández contra la oposición por las jubilaciones de privilegio: "Los que colonizaron la justicia fueron ellos"

Alberto Fernández advirtió hoy que su gobierno no pretende inducir a ningún juez a jubilarse. El Presidente habló del tema tras la aprobación en Diputados del proyecto que modifica las jubilaciones de privilegio de los integrantes del Poder Judicial y diplomáticos y salió al cruce de los opositores. "Los que colonizaron la justicia fueron ellos", remarcó y anunció que la semana próxima enviará al Congreso el proyecto de reforma de la Justicia.
La Cámara baja dio ayer el primer paso para cambiar el régimen previsional de privilegio de los jueces al dar media sanción a la iniciativa impulsada por el Ejecutivo. El proyecto fue aprobado en el marco de una sesión para la cual los opositores no dieron quorum y de la que optaron por retirarse tras rechazar la modificación de las jubilaciones de los jueces y criticar el modo en que el oficialismo reunió el número de diputados para habilitar el tratamiento. 
Del lado de los jueces, Juntos para el Cambio sostiene que mediante el cambio de sus jubilaciones de privilegio el Gobierno busca forzar a los magistrados a dejar sus cargos para luego reemplazarlos. "Yo no tengo ningún interés en que ninguno se jubile y se vaya; nadie está buscando semejante cosa", declaró el Presidente, en una entrevista con Radio 10.
Fernández también tuvo palabras para los jueces que pretenden mantener sus privilegios. "Sean dignos", les pidió y llamó a que "sigan trabajando" con la convicción de que "tienen que hacer un aporte distinto a la Argentina".
El mandatario explicó a favor del cambio en las jubilaciones de privilegio de los jueces ese régimen genera un costo fiscal “altísimo” e “insoportable” para el presente que atraviesa el país. Remarcó también que varios magistrados ganan hasta tres veces más que un senador y hasta el propio presidente.
Sobre la posibilidad de que muchos de los jueces renuncien para conservar los beneficios del régimen actual, Fernández reconoció que aquellos que sientan que deben “privilegiar su bolsillo” sobre el derecho de justicia “también tienen derecho a hacerlo”, ya que se trata de un derecho adquirido.
“Decir que uno está haciendo esto para vaciar la justicia…”, respondió con ironía Fernández las críticas del macrismo. Acto seguido, el mandatario retrucó que fueron ellos quienes manipularon al Poder Judicial durante los últimos cuatro años. “Los que colonizaron la justicia fueron ellos, yo ni siquiera estoy buscando que alguno de los jueces que pusieron ellos tenga que jubilarse, ni siquiera estoy buscando eso”, aclaró.
En este sentido, Alberto Fernández remarcó que desde la Casa Rosada, durante la gestión de Mauricio Macri, “hicieron lo que quisieron en la justicia, manejaron el Consejo de la Magistratura como quisieron”. El Presidente agregó, que en la apertura de sesiones ordinarias presentará los lineamientos generales del proyecto de reforma judicial.
"Básicamente trata de poner en orden y funcionamiento a la Justicia que le corresponde al Estado nacional", explicó sobre la iniciativa y agregó que busca "empezar a ordenar eso, ver qué hacemos con los tribunales ordinarios y la Ciudad, porque hay que traspasarles ciertas jurisdicciones a la Ciudad y estamos demorados, entre otras cosas".
Fernández dijo saber de qué habla cuando se refiere a la situación del Poder Judicial. “Soy abogado y enseño derecho. La Justicia necesita una revisión. Llegamos a un punto en el que las cosas no están funcionando bien”, enfatizó.
Consultado sobre la media sanción que consiguió ayer Diputados tras la maniobra de la oposición, Fernández sostuvo que representa “un avance en favor de la igualdad”. “Hay que entender que la Argentina está pasando por un momento muy difícil, donde la jubilación promedio es de 24 mil pesos y que entonces estos regímenes son insoportables con la lógica del presente”, sostuvo y agregó que la jubilación promedio de los jueces es de 300 mil pesos.
“La justicia argentina necesita una revisión”, dijo en líneas generales al anticipar el proyecto que presentará en la apertura de sesiones. En este sentido, sobre los sueldos y jubilaciones de privilegios dijo que el sistema judicial “se aleja en términos económicos del resto de la Argentina”. “Explícame cómo la Corte tienen 40 mil millones de pesos de ahorro en un plazo fijo mientras los tribunales están sobrepasados y muchos trabajan en condiciones paupérrimas”, criticó.
Fuente:Pagina/12

jueves, 27 de febrero de 2020

La tecnología nos enfrenta más con preguntas acerca de las capacidades humanas que con el miedo a la máquina"

La investigadora y docente de la UBA Ingrid Sarchman analiza el impacto del uso de la tecnología en el ámbito del periodismo y la comunicación, atendiendo al modo en que podría afectar la relación laboral entre los grandes conglomerados mediáticos y sus trabajadores, pero tratando de evitar los excesos de la tecnofobia.
24 de Febrero de 2020
Fuente: Tiempo Argentino 
 
La tecnofobia es un mal de época que ya lleva más de dos siglos produciendo paranoias. Desde la explosión de la Revolución Industrial en Europa, a finales del siglo XVIII, pasando por el auge del fordismo y las líneas de montaje, hasta llegar a la automatización de la industria en la actualidad, las máquinas se han convertido en una presencia cada vez más familiar y cotidiana. En el mismo proceso, el miedo a que la tecnología acabe desplazando al hombre de los procesos de producción se ha instalado en la humanidad como una amenaza cada vez más concreta. Es cierto que la realidad alcanza por si sola para justificar la desconfianza, pero no ha sido ese el único elemento que contribuyó a cimentar semejante recelo.
El tema ha sido además alimento de innumerables fantasías distópicas, que se han manifestado a través de la ciencia ficción sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, a partir de novelas y películas que lo han convertido en uno de los temores colectivos más recurrentes. Y redituables: títulos como Westworld (Michael Crichton, 1973), Blade Runner (Ridley Scott, 1982, basada en la novela de 1968, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick), Terminator (James Cameron, 1984) o Mátrix (Lana y Lilly Wachowski, 1999), entre otros, han llegado a convertirse en verdaderos hitos de la cultura pop y en muchos casos en grandes éxitos comerciales. Sus historias se enfocan invariablemente en la suposición de que un enfrentamiento entre hombres y máquinas aparece en el horizonte de la historia como un cataclismo que no hay forma de evitar.
Si algo le faltaba al mundo del periodismo, cuya actualidad y futuro son por lo menos sombríos, era sumar a la ecuación de la precarización laboral, los despidos y el achicamiento o cierre de las redacciones ese miedo a ser reemplazado por máquinas. Pero el momento tan temido está ahora a la vuelta de la esquina. En los últimos años varias empresas periodísticas, como la agencia estatal de noticias china Xinhua y la británica Reuters, han creado robots virtuales generados por plataformas de Inteligencia Artificial (IA) que trabajan con la tecnología Deep Learning, que a partir de procesos algorítmicos son capaces de producir sus propios informes periodísticos y presentarlos en video a través de una interfaz de aspecto humano. Una herramienta que permitiría automatizar la cadena del flujo informativo, al mismo tiempo que reduciría los costos de los grandes conglomerados de medios, cuyos representantes andan siempre calculadora en mano, viendo de qué manera pueden ahorrarse algunos de los pesos destinados a sostener sus recursos humanos y a maximizar las ganancias.
“El surgimiento de estas tecnologías es el resultado de procesos largos que se sostienen en la feliz convivencia entre hombre y máquina”, afirma Ingrid Sarchman, investigadora y docente de la Universidad de Buenos Aires en la carrera de Comunicación, en una charla vía Whatsapp con Tiempo Argentino.” Si por un lado la visión humanista creía que había una supuesta naturaleza humana que las máquinas alteraban (y alteran), muchos autores y posturas asumen en cambio  que puede existir una colaboración y cooperación entre ambos”, agrega. “Esta idea optimista de cooperación deja de lado toda esa imaginación técnica propia de la ciencia ficción, relacionada con el miedo a la máquina, a la idea de que los robots invadirán el planeta. Fantasías que en nuestras sociedades capitalistas tardías se traducen en la idea de que los hombres perderán su trabajo”, continúa Sarchman.

-¿Pero en ese caso no habría también que tener en cuenta que quienes impulsan proyectos como este son las mismas empresas que manejan el poder en ese capitalismo tardío?
-Claro, pero en esas visiones optimistas las personas van a reconfigurase y a adaptarse a estos nuevos medioambientes. El malestar real surge en el paso que va de la teoría a la práctica. Porque en la práctica a las megaempresas no les interesa capacitar a sus recursos humanos para que cumplan otras funciones, sino que tienden a expulsarlos, especialmente cuando cumplen determinada edad.
-Entonces no se trata de simple paranoia sindical, sino del miedo a una posibilidad real de perder la batalla por los recursos económicos en la competencia contra las máquinas.
...-El tema es que cuando pensamos en estas novedades técnicas es importante no pararse en esa mirada apocalíptica de "nos invaden las máquinas". A mí no me gusta esa postura de una falsa nostalgia por un pasado atecnológico. Eso no significa que crea que en el futuro podamos vivir en armonía, porque seguramente en esa disputa muchos van a quedar en el camino, en especial los viejos y los pobres, que son los que menos acceso tendrán a esas tecnologías.
-Por ese camino es inevitable no pensar en un futuro deshumanizado.
-Insisto que cuando se piensan los procesos largos de innovación tecnológica no se lo puede hacer solo desde la concepción "humanista simple". Los ludditas son un ejemplo de esa resistencia.
El Luddismo fue un movimiento que se dio en Inglaterra a comienzos del siglo XIX, en el auge de la Revolución Industrial, inspirado en Ned Ludd, un obrero que alcanzó estatura mítica por realizar acciones tendientes a boicotear el uso de maquinaria en los procesos industriales. A pesar de que su existencia histórica no ha sido probada, la figura de Ludd se convirtió en una suerte de Robin Hood de la clase obrera y su influencia sirvió para que en torno a ella se nucleara la resistencia de obreros y artesanos en la defensa de sus puestos de trabajos. Que los ludditas sean hoy un movimiento prácticamente olvidado puede ser interpretado como una prueba de su derrota y del triunfo de un capitalismo tecnocrático.
“El asunto es pensar a qué se alude cuando se habla de 'lo humano' y si realmente existe una supuesta naturaleza humana que la máquina viene a corromper y alterar”, completa Sarchman, quien junto a su colega Margarita Martínez escribió el libro La imprevisibilidad de la técnica, que en breve será publicado por UNREditora, la editorial de la Universidad Nacional de Rosario.
-Quizá no estaría mal empezar a pensar el asunto desde la perspectiva de los viejos y los pobres, que según usted afirma serían los primeros desplazados.
-La cuestión entonces es pensar en que estas innovaciones debería venir en combo con un cambio de la idea de trabajo. Es decir, la innovación por la innovación misma olvida que es necesario reformular la idea de trabajo. Y por eso si no lo pensás a largo plazo está claro que vas a dejar a muchos afuera. Hay un ejemplo mucho más cercano. ¿Viste que en los supermercados hay varias cajas automáticas donde vos mismo te facturás la compra? Hoy se necesitan menos cajeras.
-Según esa lógica deberíamos pensar que en el periodismo tal como está configurado hoy se necesitan menos periodistas, a tal punto que da lo mismo que las noticias las dé una máquina o una persona.
-No lo diría en esos términos, sino que lo que se necesita es una reformulación de lo que hace o debería hacer el periodista y cuál es el plus humano.
-¿Qué análisis puede hacerse estrictamente en términos de la comunicación?
-Queda claro que si a partir de hoy el robot pasa a hacer el trabajo humano no solo cambia el trabajo, sino que también cambia el hombre y en este caso hasta podríamos pensar que también cambia la idea de receptor. Porque si cambia el relator, con él cambian las audiencias, el oído, lo que se espera de quien relata. Si vos como audiencia estás acostumbrado a ver películas dobladas y de pronto todas las películas son subtituladas, vas a tener que cambiar tu manera de consumir cine.
-En el caso del robot presentado por la agencia Reuters se trata de un dispositivo programado para generar resúmenes de partidos de fútbol, pero con un enfoque que atiende a la acumulación de datos estadísticos y que al mismo tiempo se desentiende del relato, de la narración que producen los cuerpos de los jugadores cuando entran en acción.
-Para pensar en eso quizá primero es mejor determinar qué es lo que distingue a un buen relator de uno mediocre. ¿Creés que ninguna máquina hubiera podido decir lo de "barrilete cósmico"? ¿Podríamos pensar que en el futuro la IA va a ser tan sofisticada que logre decodificar la genialidad de Víctor Hugo?
-Calculo que vamos en camino a que eso también sea posible.
-Creo que desde la filosofía de la técnica es imposible valorar los procesos en términos de buenos y malos, así como no se puede pensar en que existe una naturaleza humana que la técnica modifica y en el peor de los casos, corrompe.
-Pero el algoritmo solo puede trabajar a partir de lo que ya ocurrió, no puede improvisar o imaginar opciones que no sean las que ya tuvieron lugar y están documentadas.
-Entonces podría pensarse que lo que hace a la naturaleza humana es esa imprevisibilidad y tal vez ese sea su valor agregado. El hecho que de manera inentendible a Víctor Hugo se le haya ocurrido la frase "barrilete cósmico". Para mí estas son las cosas que obligan a repensar qué lugar y de qué manera podemos abordar a la naturaleza humana, y cómo se va modificando en esa relación con la máquina. Porque ya no pensamos igual y hasta usamos una tecnología que los periodistas de hace 20 años no tenían. Hoy podes armar una nota con video, voz y letra sin moverte de tu casa. Y de hecho estamos teniendo esta conversación a través de Whatsapp.
-En el robot de Reuters también es notorio el hecho de que funciona a partir de una prevalencia del cálculo sobre el relato e incluso de la lógica sobre la emoción.
-Esa es una de las cosas más interesantes para pensar, porque obliga a definir el campo de la comunicación. ¿Qué elementos se ponen en juego en la escena comunicacional? ¿Las emociones podrían ser transmitidas por máquinas? Como dije antes, en principio podríamos pensar que existe una dimensión a la que la máquina no puede acceder. La imprevisibilidad, eso que hace que algo pase por única vez. Entonces te hago una pregunta que tal vez pueda ayudar a pensar el tema: ¿por qué la gente elige a un relator o a otro? ¿Qué buscan en Víctor Hugo o qué buscaban en Muñoz?
-Creo que lo que se busca es a alguien capaz de contar el cuento del fútbol de forma maravillosa.
-Es bueno eso: todos queremos que nos cuenten cuentos. Para mí, y es una teoría personal, si hay algo que las personas podemos hacer mucho mejor que las máquinas es inventar historias, adornarlas, usar palabras que en principio no tienen relación. Insisto con el ejemplo del barrilete cósmico porque me parece una gran frase. Entonces creo que estas tecnologías nos enfrentan mucho más con preguntas acerca de las capacidades y las posibilidades humanas que con el miedo o el rechazo a la máquina.

Parasite no es fantasía

Una vez al año, trecientos profesores surcoreanos son llevados en autos con ventanas ciegas a un lugar desconocido en la montaña a definir las preguntas del examen anual que rinden 548.000 aspirantes universitarios del que saldrá un ranking nacional: un 4% de alumnos entrará a las tres mejores universidades del país. Esos selectos docentes permanecen un mes incomunicados sin internet ni teléfono. Su misión es secreta por contrato, so pena de ir dos años a la cárcel: salvo la esposa o marido, nadie deberá saber en los siguientes años que ese profesor ha confeccionado esas preguntas.
Antes de comenzar la reclusión voluntaria, un detector de metales garantiza que no ingresen dispositivos electrónicos. Un batallón de servicios secretos del Estado controla que nadie salga ni entre del lugar durante el mes y queman in situ toda la basura para que no sea posible revisar bollos de papel buscando las codiciadas preguntas que se digitalizan un día antes de ir a la imprenta: de allí salen en camiones y la TV lo transmite en vivo.
En una sociedad marcada por la cosmovisión confuciana, la educación es un gran símbolo de status y la posibilidad más cierta de ascenso social. Este tema es el punto de partida del guion de la premiada película Parasite de Bong Joon-ho: un joven de clase baja va a darle clases particulares de inglés a una adolescente de familia rica quien --como casi todo coreano-- vive con una espada de Damocles clavada de nombre Suneung, ese examen que dura ocho horas y veinte minutos donde se define el futuro de casi todo coreano. La película pone de relieve los daños colaterales del Milagro Coreano que generó un desarrollo económico frenético, mientras crecía una desigualdad estratosférica con familias como la del docente de Parasite viviendo en subsuelos que fueron refugio antimisiles (los ricos tienen sus propios búnkeres pero preventivos).
Desde el jardín de infantes, muchos niños son entrenados para vencer y reciben clases de inglés. A tal punto escaló la psicosis educativa que el Estado debió promulgar una ley prohibiendo que los pequeños aprendan inglés antes que coreano. El día del Suneung la bolsa de comercio abre dos horas más tarde y una campaña nacional invita a no sacar el auto a la calle para que el tránsito fluya. Si un estudiante se retrasa 5 minutos no entra y pierde un año de su vida. Se habilita un call center para rezagados y una flota de vehículos policiales que salen con la sirena a rescatar dormilones (algunos duermen en un hotel cercano y se recomienda que el día anterior todos hagan el viaje a modo de prueba). El tránsito se corta 200 metros a la redonda de cada sede y los vuelos se suspenden durante los 40 minutos del examen oral de inglés.
Esa misma tarde se revelan las respuestas del multiple choice y cada quien intuye si sirvió sacrificar la infancia y la adolescencia casi completas para entrar a una buena universidad: lo logran con 490 puntos sobre 500. Algunos tienen más posibilidades: es el caso de los hijos de la familia rica de Parasite que contrata docentes privados en casa en lugar de mandarlos a institutos con aulas de 20 alumnos.
La ONG coreana Mundo lo dice sin eufemismos: “los jóvenes pasan de 70 a 80 horas semanales estudiando y están entre los peores en los ranking mundiales de felicidad y salud mental; su creatividad y sociabilidad están sofocadas”. Muchos adolescentes se levantan antes de las 6 a.m. y los fines de semana también van a institutos de apoyo. Un estudio del Centro de Prevención de Enfermedades de Corea concluyó que los alumnos de secundaria duermen en promedio 5,5 horas por noche y el 83% de los chicos de 5 años asisten a clase extracurricular 5,2 veces por semana. En 2003, el Comité por los Derechos de los Niños de la ONU declaró: “la naturaleza altamente competitiva de este sistema educativo obstaculiza el desarrollo de los niños en su completo potencial”.
Mantener un hijo en Corea del Sur cuesta entre 300.000 y 400.000 dólares hasta que se gradúa en la universidad. Los exitosos en esta carrera social tampoco la tienen fácil: un ingeniero en programación raso en Samsung trabajando 12 horas de lunes a viernes --y unas horas los sábados e incluso domingos-- gana 3000 dólares al mes en una ciudad como Seúl donde un departamento de 80 m² cuesta medio millón de dólares.
Los niveles de stress de la juventud son altos y una suma de 1500 alumnos de primaria, secundaria y terciario se suicidan por año, la mayoría por presiones en el estudio y la soledad derivada del mismo. La debacle trágica en que deriva la frustración de la familia pobre en Parasite es la manera en que explotó en esa “verosímil” ficción la olla de presión coreana, por lo general bien contenida por el confucianismo.
Todo esto comenzó, al menos, durante la dinastía coreana Joseon --siglos XIV a XIX-- que elegía sus funcionarios a través de un riguroso examen y abrazó al confucianismo como ideología de Estado: desde allí permeó a la base social. Según el filósofo chino Confucio, en lo más alto de la escala social se ubicaban los ilustrados, los únicos preparados para gobernar con justeza y honestidad. El cosmos regido por el Tao en el Este de Asia se compone de dos fuerzas complementarias en armonía, donde el hombre es la única disonancia. Confucio propuso máximas virtuosas buscando que ese hombre armonizara con el cosmos y sus semejantes. El primer paso era el respeto sagrado de la autoridad del gobernante y las leyes en pos del equilibrio social. Esa obediencia conservadora debía extenderse a todas las relaciones de la pirámide social: el respeto de los menores a los mayores (“sabios seres del crepúsculo”), de la mujer al hombre, de los hijos a los padres y del campesino al intelectual.
El confucianismo reflejó un modo de pensar colectivo que viene de la cultura del arroz y su trabajo comunitario. El trasfondo es que el individuo no debe rebelarse y tendrá siempre que cumplir bien su rol, siguiendo los rigores productivos y aceptando toda desigualdad y jerarquía. Y tiene que renunciar a su individualidad en función del grupo como totalidad. Todo esto ha sido naturalizado al nivel de un ancestral inconsciente colectivo: por eso es tan difícil cuestionárselo. Cada persona se reduce a un engranaje que, si se sale del curso, será punida por su entorno social. Así funcionan estas sociedades autoreguladas: “clavo que sobresale se hunde de un martillazo”. Si la mayoría acepta que el objetivo central de la vida --y de la nación, ese grupo mayor-- es el progreso vía el estudio para entrar a una compañía tecnológica, todos deben intentar lo mismo. Ese modo de pensar allanó el terreno para la fase hiperproductiva del capitalismo tigreasiático con el soldado corporativo como punta de lanza.
El precio de diferenciarse de la masa --y de no subirse al curso del río social-- implica resignarse a vivir en los subsuelos de la sociedad como la desempleada familia Kim en la película, a riesgo de terminar nadando en una cloaca. Su salvación parece ser parasitar ingeniosamente y sin escrúpulos a una familia rica hipersensible al olor a pobre, e incluso a otros desclasados que no lograron ser parte del exitoso “gran colectivo confuciano” que es Corea del Sur.

Julián Varsavsky es coautor con Daniel Wizenberg del libro Corea, dos caras extremas de una misma nación (Ediciones Continente).

miércoles, 26 de febrero de 2020

El sobreendeudamiento que impulsa el sistema financiero

Una nueva crisis de la deuda externa argentina debe ser leída en clave histórica. Hay tanta negligencia de las élites locales como responsabilidad de los acreedores, que buscan resolver crisis de rentabilidad a través de la colocación de capitales en países periféricos.
 
Imagen: AFP
El camino a Washington para negociar la deuda externa se parece al que se emprendía antaño a Santiago de Compostela, por el que marchaban los peregrinos en busca de robustecer su fe. Eso sí, el ministro de Economía, Martín Guzmán, tiene una carta secreta bajo la manga: cuenta con el apoyo del premio Nobel Joseph Stiglitz, del que fue su discípulo. Página 12 publicó declaraciones optimistas de Stiglitz en pos de arribar a un arreglo de la deuda. El economista norteamericano es una excepción que cada vez tiene más adeptos en las esferas académicas del norte. Conocemos sus ideas a través de varios libros y también lo hemos visto en vivo. Por ejemplo, en una conferencia que dio el 9 de noviembre de 2001 en el aula magna de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, dijo textualmente que “los fundamentalistas de mercado creyeron que el libre mercado de por sí garantizaría no solamente resultados eficientes sino también avances en la justicia social como consecuencia de algunos procesos de derrame y un crecimiento subsiguiente que beneficiaría a la sociedad”.
Se refería especialmente una de las ideas más populares de la economía: la “mano invisible” de Adam Smith. Para Stiglitz, este concepto resulta tan claramente falso que es difícil concebir que la gente creyera en él durante tanto tiempo. Del mismo modo, es falsa la conocida Ley de Say, que dice que la oferta crea su propia demanda, que tanto Keynes como Marx destruyeron teóricamente. "Si se cumpliera la Ley de Say --decía Stiglitz-- los economistas probablemente estaríamos desempleados", pero como no se cumple, la economía académica genera más empleos para los economistas que siguen sus falsos postulados y los defienden.
Por otro lado, continúa Stiglitz, la macroeconomía estándar considera que no existen asimetrías de información en los mercados abiertos, excepto en casos de esquizofrenia, "pues la asimetría surge cuando una persona no quiere o no puede contactarse con las demás”. ¿Que podría esperarse entonces, se pregunta Stiglitz, de banqueros o financistas que admiten falsas teorías y son esquizofrénicos?
Por lo general, reconocemos más fácilmente la responsabilidad de los deudores, que en la Argentina es muy grande y sencilla de explicar: de Martínez de Hoz pasando por Cavallo hasta Mauricio Macri, son estructuras económicas que vienen de lejos y de la que estos economistas o políticos abrevan en defensa de intereses específicos. Los que nos endeudaron son los mismos que desde el empréstito Baring y de las campañas del desierto consolidaron un territorio primarizado en donde los productos agropecuarios se intercambian por manufacturas que provienen del financiamiento de esas ventas y retornan con ellas a sus países de origen o ahora van a paraísos fiscales. No somos un país soberano sino una fracción del capital mundial, una vía de escape del ahorro interno por parte de las elites locales, que se aprovechan a través de la especulación o la fuga de capitales.
Pero existe también, paralelamente, la responsabilidad de los acreedores de las deudas soberanas, especialmente los grandes bancos y fondos de inversión, que resulta tanto o más importante que la de sus deudores. En esa responsabilidad se cuenta la imprudencia, la excesiva codicia y el financiamiento de regímenes dictatoriales y democracias corruptas y afines a esos intereses. Los ejemplos en este sentido abundan.
Oleadas de capitales 
La primera gran corriente de capitales hacia la periferia después de la Segunda Guerra Mundial se produjo en los años ‘70. Entonces, como resultado de sus dificultades económicas, Estados Unidos no pudo sostener la creciente demanda de conversión de dólares a oro y el gobierno de Nixon decretó el fin de la convertibilidad de la divisa que servía como patrón monetario internacional, respaldado por su relación con el áureo metal. Poco después, los países de la OPEP elevaron los precios del petróleo y alimentaron la sobreabundancia de capitales. Los mercados financieros de la periferia resultaban sitios ideales para reciclar esas disponibilidades y, al mismo tiempo, poder estructurar sus economías de acuerdo con las necesidades de las potencias del norte y en función de las predominantes ideologías neoliberales.
Esto permitió no sólo colocar excedentes financieros sino también comerciales. Esos préstamos coincidieron en América Latina con la llegada a los gobiernos de dictaduras militares, que dispusieron del financiamiento necesario para poder realizar, junto al equipamiento que implicó en sus casos las necesidades propias del “terrorismo de Estado” (compra de armas, por ejemplo), políticas aperturistas y de desregulación financiera que pocos años después se consolidarían en el mundo. Los organismos financieros internacionales alentaron y garantizaron este movimiento de capitales sabiendo bien adónde iban y en qué podrían utilizarse. El FMI y el Banco Mundial se encargaron de promover la inversión privada e incitar a los países del sur a tomar préstamos a fin de modernizar sus aparatos de exportación y conectarse más estrechamente al mercado mundial. En esto contaron con la conformidad de las clases dirigentes locales, que pensaron que el financiamiento de las actividades económicas de un país atrasado, y en especial, que el propio enriquecimiento personal, se vinculaba, principalmente, al endeudamiento externo.
Robert Lucas, un economista neoliberal al que citan Benjamín Hopenhayn y Alejandro Vanoli en su libro "La globalización financiera", daba, sin embargo, una exacta descripción de lo que significaban estos créditos desde su visión ortodoxa: “Los flujos de capital son simplemente contratos de préstamos: el país pobre adquiere ahora capital del rico, en retorno de promesas de flujos de bienes en sentido contrario, durante una fase que (puede durar para siempre) en forma de pagos de intereses o utilidades repatriadas”. El “endeudamiento eterno” es una forma de vivir de rentas, en un sistema dominado por el sector financiero internacional, manteniendo a la periferia atada a las necesidades del centro.
Hacia fines de la década de los ‘70 y comienzos de la siguiente, mientras en América Latina retornaba la democracia, se produjo una segunda etapa de recesión económica internacional. Entonces, para hacer frente al déficit fiscal y al proceso inflacionario, la Reserva Federal de los EE.UU., conducida por Paul Volcker, promovió una suba significativa de las tasas de interés. La tasa real promedio que gravaba la deuda flotante de los países en desarrollo aumentó de un 9,7 a un 16,7 por ciento y el costo adicional que ello implicó para los países latinoamericanos llegó a sumar unos 8 mil millones de dólares anuales, entre el 1 y el 2 por ciento del PIB de la región. De ese modo, se captaron capitales para la economía norteamericana, creando una seria crisis en el subcontinente.
Los factores externos fueron en gran medida los responsables del aumento del endeudamiento de esos países en vías de desarrollo durante la década del ’90, provocado por la expansión de los mercados especulativos debido a la euforia que desató la caída del muro de Berlín. Entonces, los capitales a través del Plan Brady transfirieron el riesgo de los bancos a los bonistas. Su resultado para la Argentina fue la gran crisis de 2001-2002. De modo que los daños mayores para la inserción económica internacional de los países periféricos en los siglos XX y XXI siempre se produjeron en períodos de alta liquidez internacional, con la llegada de un flujo incontenible de capitales especulativos en busca de mayores rentabilidades, sin dejar de reconocer la responsabilidad de los gobiernos que tomaron esos préstamos.
¿Negocio para quién? 
En síntesis, la deuda externa es funcional a aquellos intereses que en los países ricos se reciclan buscando nuevas oportunidades que no encuentran internamente, ayudados por las políticas de apertura, desregulaciones, atraso cambiario (en nuestro caso con la convertibilidad) y privatizaciones en los lugares donde se dirigen. Las maniobras de los fondos buitre representan los últimos beneficios del negocio. Actúan como un falso mendigo que escarba los restos de un plato de comida ajena y anidan en los paraísos fiscales.
El reconocido economista americano Albert Fishlow, en su ensayo “Lessons from the Past” (1985), hace un balance de las causas de la crisis de los años treinta y señala que el Comité Estadounidense del Senado sobre la Banca y el Sistema de Divisas se pronunció en términos muy severos acerca del comportamiento nefasto de los bancos inversores en la década anterior. Decía ese Comité: “La historia de las actividades de los banqueros inversores en la venta de paquetes de valores extranjeros constituye una de las páginas más escandalosas de la historia de la banca norteamericana de inversiones. La venta de estos valores se caracterizaba por prácticas y abusos que constituían violaciones a los principios más elementales de la ética comercial”.
En verdad, como lo confesaba Madeleine Albrigth, secretaria de Estado de Clinton, las actividades cubiertas por el financiamiento externo deberían contribuir a crear nuevos empleos en Estados Unidos, a expandir las exportaciones de bienes y servicios norteamericanos y a otorgar ventajas a sus empresas en el mercado global. En verdad no fue exactamente así y la salida de capitales en busca de mano de obra barata en Asia y en otros lados, terminó perjudicando la supremacía norteamericana y creando la amenaza china.
Lewis Carroll, en un cuento maravilloso como el de Alicia, narraba sobre un sastre que había hecho un traje a un profesor y quería cobrárselo diciendo que no tenía problema en recibir el pago un año más tarde, pero que por los intereses de su deuda le saldría el doble. Su avidez de ganancias contrastaba con la especulación del profesor, que pensaba que si dejaba pasar el tiempo quizás el sastre se moriría antes y no tendría que pagar nada. Nosotros sabemos que las posibilidades que el FMI deje de funcionar son casi nulas, pero las grandes compañías financieras igualmente ávidas como el sastre sí pueden morir, como ocurrió con muchas de ellas en la crisis de 1930 y con Lehman Brothers en 2008. O es posible que terminen aceptando quitas, canjes o reestructuraciones de sus acreencias. En este caso, también ellas deberían preocuparse.
Esas preocupaciones ya empezaron porque Trump mismo despidió a David Lipton, el segundo principal funcionario del FMI, en gran medida por su responsabilidad en el abultado préstamo a la Argentina y el corto calendario de pagos, comprometiendo la capacidad de retorno del préstamo o abriendo la posibilidad de un default. En tanto, la primer responsable, Madame Lagarde, jefa de Lipton, tuvo que irse antes de ese organismo a través de una renuncia. Lagarde ya había manchado su reputación por negligencia en un caso de malversación de fondos públicos como ministra de economía de Francia. En 2011, cuando fue designada en el FMI, la prensa norteamericana advertía que sus antecedentes podían desestabilizar a ese organismo. Y eso en los hechos fue lo que pasó.
De todos modos, resulta de interés postergar pagos imposibles de abonar hasta que podamos vivir y crecer sin el respirador artificial de la deuda. Un default argentino sería, en este caso una mortaja dura de llevar para los organismos financieros internacionales y los países que los sostienen, ya punidos en Grecia y en la crisis de 2008. Las visitas de Alberto Fernández a dirigentes europeos, quizás ayudaron a ver la realidad. Ahora les toca mover a ellos. Es una partida complicada no sólo para el deudor sino también para los acreedores.
Fuente:Pagina/12

viernes, 21 de febrero de 2020

Galo Ghigliotto: "En mi país la dictadura todavía no ha terminado"

El escritor chileno escribió El Museo de la Bruma, una novela que tiene la forma de un catálogo incompleto de un supuesto museo. Esta forma literaria le permite enlazar el exterminio indígena, el Holocausto y la dictadura de Pinochet.
(Foto: Luis Enrique Sevilla)
16 de Febrero de 2020
 
El Museo de la bruma (Ed. Laurel), del escritor chileno Galo Ghigliotto, es una novela con la forma de un catálogo incompleto o un catálogo incompleto que termina por conformar una novela. La contigüidad también es una forma de generar sentido. Atrapante desde el título, esta novela reproduce parte de las colecciones que pertenecieron al supuesto museo construido luego de la Segunda Guerra Mundial y destruido por las llamas avivadas por los vientos de Tierra del Fuego en 2014. Poco y nada se ha podido recobrar de él, aunque se buscaron elementos en casas de antigüedades, librerías de viejo, museos para turistas y casas particulares. La excepción fueron las galeras de ese catálogo incompleto, encontradas en una pequeña imprenta de Porvenir. “Con ello y las piezas que sí pudieron recuperar –se lee en un panel del museo- hemos montado esta exposición parcial, acaso fantasmagórica, que pretende reproducir el aura del Museo de la Bruma. “ Sus colecciones se distribuían en tres salas: la Rauff, la Chatwin-Mallard y la Popper. En la novela se describen distintas piezas de las que ni siquiera ha quedado una fotografía, por lo que esa descripción se hace al pie de un rectángulo en blanco que es una forma de silencio gráfico. Es que el Museo de la Bruma es un museo del silencio y del olvido en el que un hilo invisible enhebra el genocidio de los selk'nam, el Holocausto y la dictadura de Pinochet. El procedimiento anula la voz subjetiva del narrador, para enfrentar al lector con los documentos y diversas huellas de un genocidio que se repite. Algunas libreros que entendieron el juego llamaron a la editorial para decir que al libro le faltaban las fotos.
-¿Cómo se te ocurrió la estructura del museo para esta novela?
-La verdad es que desperté un día con la idea. Cuando voy a trabajar en un texto siempre trato de pensarlo mucho antes de empezar a escribir. A veces me pasa que sueño con lo que voy a escribir. En este caso, desperté con la idea de que la novela tenía que tener la forma de un museo. Y ésta fue la respuesta al interrogante sobre cómo hacer convivir tantos momentos diferentes de la historia y tantos elementos de diverso origen, de diversas características. Por otra parte, algo similar había hecho en mi primer libro, Valdivia, donde no ordené los poemas numéricamente, sino en desorden porque la memoria ordena de esa forma. Vamos ordenando los recuerdos de forma aleatoria. Uno pasa por un lugar y aparece un recuerdo que uno sabía que estaba allí. La memoria no es lineal.
-Leyendo El Museo de la bruma recordé una frase de Ricardo Piglia que decía que la novela es el basurero de los discursos, porque en ella cabe todo. ¿Acordás con eso?

-Sí. De hecho, cuando la editora recibió el texto me preguntó “qué es esto”. Le dije que era una novela y me contesto ¿una novela para quién? Pues para mí fue siempre una novela porque la novela es capaz de absorberlo todo, teatro, poesía, todo tipo de forma narrativa, fotografías. Por eso al final del libro se dice “esto es una novela”. Antes de publicarla se la mostré a una crítica de poesía que me dijo que era poesía. Creo que puede ser lo que cada uno quiera creer que es.
-Esos materiales heterogéneos tienen dos ejes fundamentales: el genocidio de los pueblos indígenas y el Holocausto. A eso se agrega la dictadura de Pinochet. ¿Buscaste relacionar las tres cosas aunque son distantes en el tiempo?

-Sí. Lo que me llamó la atención del genocidio de los selk'nam es que produjo la desaparición total de un pueblo. Quedaron unos pocos individuos que luego murieron sin dejar descendencia. Además, significó la desaparición de una lengua, de costumbres, de todo. No quedó ningún rastro de los ellos. Es imposible entender libros de fonética de su lenguaje si nunca se los ha escuchado. En el Holocausto hubo sobrevivientes. En Chile, el genocidio selk'nam es un tema que si no se lo topas, no te enteras. No es algo sobre lo que hayamos hecho un trabajo de memoria, un mea culpa. Sencillamente, no se conoce, aunque fueron totalmente diezmados unos 5000 individuos en Tierra del Fuego. Te cuento una anécdota. Cuando estaba escribiendo el libro acompañé a una gente a un lugar muy turístico donde tenían un souvenir muy frecuente que son figuras selk'nam con sus vestidos de las ceremonias. La persona con la que estaba le pregunta a la vendedora qué eran esas figuras y ésta le contesta que eran los onas –la gente no suele hacer la relación entre onas y selk'nam- una tribu del sur del país –tampoco lograba ubicarla bien- que fue exterminada por los españoles en el año 1600. Yo la corregí. Le dije que no fueron los españoles, sino chilenos y colonos y que eso sucedió en el siglo XX. Se sorprendió porque hay quien no puede hacer una relación entre una brutalidad tan tremenda y el siglo XX.
-Un buen ejemplo de esa brutalidad es Pinochet
.
-Es que los Derechos Humanos en Chile no son algo de aceptación total. Hay quien todavía pone en duda este tema. En el contexto actual de lo que está pasando en Chile, iban a nombrar ministro del Interior a Felipe Ward, al que finalmente no nombraron porque, según la prensa, encontraron una declaración de él en la que decía que los Derechos Humanos eran la caja chica de la izquierda. No fue ministro del Interior, pero hoy es ministro de otra cartera. En Chile la dictadura no se ha terminado. Vivimos un proceso de transición en que supuestamente la dictadura quedaba atrás, pero eso fue un tongo. Nunca hubo reparación, nunca hubo un trabajo de las fuerzas armadas sobre Derechos Humanos. Eso se entiende bien cuando uno compara el proceso que han vivido Alemania o incluso Argentina. Ustedes están a años luz de nosotros. En mi país, la historia que se enseña llega hasta el año 1973. Esto es parte del alma extraña que tiene Chile.
- Es muy grande la desigualdad en esa sociedad.
-Sí, mi novela termina con la frase que dice “es justicia”. Ese texto corresponde al momento en que luego de que se realizó un juicio para esclarecer los vejámenes “a los indígenas de Tierra del Fuego”, se estableció que 5 o 6 capataces de Braun, de Menéndez o de ambos habían asesinado impunemente a indígenas. Después del largo juicio con un legajo de 400 páginas se estableció que los acusados debían pagar una fianza y quedarían libres. Luego de esto dice “es Justicia”. Esa frase nos representa mucho como país. Luego de todo lo que ha pasado en este tiempo no hay imputados, no hay personas detenidas por homicidio de manifestantes Hay un caso de octubre del año pasado de un chico al que los carabineros asesinaron a golpes con sus bastones en Maipú y ninguno está procesado. Fue al comienzo de las manifestaciones, del estallido social. Hay otro caso de un manifestante al que le pegaron 14 policías porque estaba protestando con una sartén a la que golpeaba con una cuchara de palo. Hay un video de esta tortura. El jefe de ese grupo apareció en televisión argumentando que una sartén puede ser un arma mortal. Era un delirio. Por eso en la novela hay cosas delirantes, muchas son inventadas pero tienen un trasfondo real. El hecho de que haya aparecido Chile en el mes de julio, poco antes de todo lo que pasó, confirma que El Museo de la Bruma está permanentemente abierto en este país.
-Citás La Patagonia trágica de José María Borrero, sobre la caza de indios para cortarles las orejas y obtener una recompensa. Parece inventado pero es un dato histórico.

-Sí y eso lo refiere mucha gente, no sólo Borrero. Incluso el padre D´Agostini cuenta que a las mujeres embarazadas les abrían el vientre y les sacaban las orejas a los fetos. También les arrancaban las orejas a indios vivos, pero como mucho no les servía ese truco, comenzaron a arrancar testículos y senos. Yo hablo en la novela de unos testículos conservados en formol. Puedo decir que lo inventé, pero quizá no sea un invento.
-¿Cuál es tu visión de Chatwin que aportó tanto al imaginario sobre la Patagonia?

-Yo llegué tarde a Chatwin, cuando ya mi investigación estaba muy avanzada. Creo que hay varias formas de entrar a la Patagonia. Lo que pude ver es que las personas que conocen a Chatwin se acercan a ella de un modo turístico. Yo entré por la parte histórica, otros entran por la parte geográfica. En estos días leí un comentario de un escritor chileno que decía que Chatwin era un autor para cuicos, lo que ustedes llaman chetos. Creo que tiene un poco de razón, pero también es cierto que cuando a uno le interesa la Patagonia es un autor que tiene que aparecer.
-¿Existe una leyenda sobre la existencia de un Museo de la Bruma o es pura invención?

-Es pura invención. Ni siquiera estaba seguro de que en la Patagonia hubiera tanta bruma, pero para mí es la bruma del olvido que es la peor enfermedad de Chile. Creo que si el Museo hubiera existido se habría parecido al espacio de la La invención de Morel, de Bioy Casares.
-¿Qué otros libros tuviste presentes al escribír? -Peter Pan de J.M. Barrie. Está presente en el relato de un colono que se escapa de Escocia y llega a la Patagonia.
-¿Qué es lo que más te sorprende de los personajes reales y siniestros de tu novela?
-Que son personas muy normales y que lo que siempre se repite no es sólo el olvido, sino también la impunidad.
Fuente:Pagina/12
 

miércoles, 19 de febrero de 2020

"No hay ningún proyecto para subir la edad jubilatoria"

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El ministro de Trabajo salió al cruce de esa versión en diálogo con la AM750. En la entrevista también destacó el impacto de la suba a los jubilados y ratificó la decisión de terminar con las jubilaciones de privilegio de jueces y diplomáticos.

 

El Gobierno salió a desmentir que tenga en sus planes aumentar la edad jubilatoria. “No tenemos ningún proyecto", explicó al respecto el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, en diálogo con AM750. El responsable de la cartera laboral reforzó así la desmentida que más temprano había hecho el titular de la ANSES, Alejandro Vanoli.
Moroni explicó que la modificación de la edad jubilatoria "es un tema que no está en agenda de este gobierno". La versión al respecto surgió de una declaración del porpio ministro de Trabajo, acerca de que en función del aumento de la esperanza de vida el mundo está discutiendo que las personas trabajen más años.
A pesar de que a continuación de esa declaración Moroni explicó que no era algo que estuviera en análisis en la Argentina, distintos medios transmitieron que es una posibilidad en estudio. En Víctor Hugo Morales y Cynthia García, el ministro salió al cruce de esas versiones. “La tapa del diario Clarín fue un exceso de título", señaló.

https://www.youtube.com/watch?v=Tl61PERxyys
Vanoli también negó cambios al respecto en su cuenta de Twitter y afirmó que no está previsto
modificar la edad jubilatoria en el régimen general. En diálogo con PáginaI12, agregó luego que está a favor "de una fórmula de movilidad que contemple la recaudación como la fórmula vigente hasta el 2017 que permitió conciliar crecimiento, sustentabilidad y mejora en las jubilaciones".

El aumento a los Jubilados

Moroni sostuvo que este va a ser el primer trimestre que los jubilados le van a ganar a la inflación. “Tratamos de proteger a todos de acuerdo a sus esfuerzos contributivos, pero también lo que estamos haciendo en estos seis meses es tratar de mejorar la situación de los que quedaron más postergados”, afirmó el ministro en la entrevista con AM750 y detalló que no solo aumentaron las jubilaciones sino también las asignaciones familiares y las asignaciones universales por hijo.
“Incrementamos por encima de lo que hubiera correspondido si hubiera mantenido vigente la ley anterior. Hay que recordar que dimos dos bonos de 5 mil pesos y un bono de 2 mil pesos para la AUH. Si miramos lo que hicimos en el trimestre no entiendo cómo alguien puede plantar que estamos haciendo ajustes”, remarcó.
En el mismo sentido, Vanoli había dicho que "el aumento directo de jubilaciones más el bono de diciembre y enero, más los medicamentos gratis, más el plazo de tres meses sin pagar cuotas de créditos de ANSES constituyen un fuerte aumento indirecto de jubilaciones" . Y también había señalado que "la clave es consolidar una baja de la inflación como vimos en enero y en estas semanas de febrero".

Jubilaciones de privilegio

Moroni también se refirió a las modificaciones del régimen jubilatorio de Poder Judicial y explicó que genera un déficit de más de 9 millones de pesos anuales. “Una jubilación promedio de un juez es de 290 mil pesos. Lo único que estamos proponiendo ajustar los parámetros a una situación más acorde a la del resto de los trabajadores", precisó.
Ante la decisión del Gobierno de avanzar contra sus privilegios, la corporación judicial redobló la presión. Desde la Casa Rosada aseguran que no cederán y que mantendrán sin modificaciones el proyecto que recorta las jubilaciones de los jueces.
Fuente:Pagina/12

martes, 18 de febrero de 2020

Hebe de Bonafini sobre la falsa noticia de su muerte: "Les tengo lástima a los que hicieron eso"

Entrevista con la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo

FUente:Pagina/12

Es la cuarta vez que la "matan" y lo atribuye a un deseo de quienes la odian. La esencia de su reunión con el Presidente, a quien cree que hay que tenerle al menos un año de paciencia. Sus pasiones por fuera de la política. 
"El mejor cargo que me dieron mis hijos fue ser madre de revolucionarios", contesta cuando le preguntan si no aspira a otro. 
 
"El mejor cargo que me dieron mis hijos fue ser madre de revolucionarios", contesta cuando le preguntan si no aspira a otro. 
Imagen: Leandro Teysseire
Esta semana comió tomates rellenos con atún, pizzetas integrales y morrones rellenos. A Hebe de Bonafini, titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, siempre le gustó cocinar. Y como es diabética, adapta su dieta a las indicaciones de su médico, que sigue al pie de la letra. A los 91 años, se siente muy bien: dice que el secreto es disfrutar de la vida. No está muerta. Tampoco sorprendida por la falsa noticia que comenzó a circular el domingo en redes sociales, primero sobre una  internación por un problema grave de salud y después sobre su muerte. "No me sorprende. Es la cuarta vez que lo hacen, debe ser una expresión de deseo muy fatal de los que no me quieren y la verdad es que me dan lástima. Lo único que logran es que se hable más de mí", dijo a PáginaI12. También contó, a grandes rasgos, cómo fue su almuerzo con el presidente Alberto Fernández.
--¿La sorprendió la falsa noticia de su internación y muerte que llegó al punto de que el titular de la OEA, Luis Almagro, le enviara sus condolencias?
--No me sorprendió porque es  la cuarta vez que inventan una cosa así de fea. Me llamaron de Venezuela, de Suecia, de Dinamarca, de Italia. Lo único que hacen, finalmente, es que la gente hable de mí.
--¿Por qué cree que lo hicieron?
--Es una expresión de deseo muy fatal de una porción grande de gente que no me quiere, son los mismos que mataron a nuestros hijos e inventan. Les molesta mucho lo que hago. Deben querer saber qué tomamos y que comemos para estar así a esta edad. Les digo: me levanto con buen humor que es una buena comida, me baño, tomo la medicación, pienso en mis hijos, converso con ellos sobre lo que dirían sobre tal o cuál tema y desayuno con flores en la mesa. A pesar de todo, viva la vida. Tengo picaflores que vienen a la ventana. Estuve todo el domingo con mi hija que me cuida como si tuviera 104 años. Y apenas cumplí 91. Me dejo cuidar.
 --¿Qué siente por los que inventaron esto?
--Les tengo lástima. No saben cómo disfrutar de la vida.
Es probable que quien sólo la escucha cuando habla públicamente no llegue a darse una idea de que Hebe tiene un enorme sentido del humor y que además de dedicar su vida a hacer cosas por los demás, se hace tiempo para las cosas que le dan placer a ella. Cocina, cultiva su jardín, dibuja, tiene ideas todo el tiempo.
Una de las últimas fue juntar billetes de cinco pesos, pintarlos o dibujarles bigotes: en definitiva intervenirlos, firmarlos y venderlos a cien pesos. Se los compran las personas que la quieren y esa plata la suma para hacer todas las cosas que encara la Asociación. Se las rebuscó siempre. Por eso, en el almuerzo de dos horas que tuvo con Alberto Fernández le aclaró que no iba a pedirle plata, que logró resistir y combatir al macrismo sin un peso y que éste no es un momento de la Argentina para pedir, sino para dar.
--El Presidente y usted fueron muy discretos respecto de la reunión que mantuvieron. ¿Me podrá contar a grandes rasgos de qué conversaron?
--Le dije las cosas que me parecen muy bien de su gobierno y otras que no me gustan.  No soy obsecuente y la obsecuencia no es buena para nadie. Cuando uno quiere a alguien le tiene que decir todo lo que piensa. Creo Hay que tenerle paciencia por lo menos un año. Si es que queremos a la Patria y que los niños coman.
--¿Es cierto que hay gente que le pregunta si quiere un cargo?
--Todo el tiempo. Y el mejor cargo que me dieron mis hijos es ser madre de revolucionarios.
--¿Cómo está de salud?
--Soy asmática y diabética, pero tengo un médico que me cuida y hago todo lo que me indica al pie de la letra. Me preparo mi comida y sé cuál va a ser el menú para toda la semana. Todo rico y sano.