martes, 11 de junio de 2013

Extractivismo, un debate necesario en América latina



 Por  Leandro Morgenfeld

La primera década del siglo XXI generó un boom de la economía latinoamericana, basado en parte en la alta demanda y precios de las commodities. ¿Qué peligros sociales y ambientales tiene el esquema basado en las exportaciones agro-mineras? ¿Es posible otra utilización de los bienes comunes de la naturaleza? Los dilemas de la región.
América Latina, en los últimos años, tuvo un crecimiento económico sorprendente, sostenido por la alta demanda y precios de la soja, petróleo y bienes minerales. En la última década, proliferó el modelo extractivista, que se basa en la apropiación de cuantiosos volúmenes de bienes naturales, generalmente bajo prácticas intensivas, que en su mayor parte se exportan como materias primas (minería, agricultura, actividad forestal e hidrocarburífera).

Los países de la región están recreando, en un nuevo contexto mundial, un modelo agro-minero exportador. Este avance del extractivismo produce consecuencias negativas, debido al uso generalizado de agrotóxicos, desmontes, desalojos de comunidades rurales, contaminación, concentración de tierras y represión contra quienes resisten esas políticas. Las principales beneficiadas son las grandes corporaciones, en detrimento de los pueblos originarios, los campesinos, los pequeños productores y la población en general, que sufre y sufrirá los nefastos efectos ecológicos. Pero también le sacaron provecho, indirectamente, los Estados latinoamericanos, que captan una parte (minúscula generalmente) de esas rentas, pudiendo equilibrar sus cuentas fiscales y, en algunos casos, ampliando el gasto social. Esto último plantea un dilema fundamental para algunos gobiernos de la región.

Esta inserción económica internacional latinoamericana de los primeros años del siglo XXI (que permitió lograr balanzas comerciales positivas y superavit fiscal) se dio en un contexto mundial de aumento de la demanda de bienes comunes de la naturaleza, especialmente por haberse transformado China en una importadora creciente de materias primas.

No es casual que África y América Latina se hayan transformado en dos áreas fundamentales de disputa entre las históricas potencias imperiales y China, succionadora de bienes minerales y agropecuarios en estos dos continentes. La necesidad de alimentar a millones de personas que se incorporan cada año como consumidores al sistema capitalista y el creciente consumo energético de bienes hidrocarburíferos y minerales no renovables impulsó en la última década un aumento inédito de los precios y demanda de los mismos, impactando en la inserción económica internacional de los países latinoamericanos. Parece haber un ciclo en el que se invirtió la histórica tendencia al "deterioro de los términos de intercambio".

Esta orientación -el denominado "consenso de las commodities"- no se circunscribe a los gobiernos neoliberales de la región, ni a los países tradicionalmente mineros (Chile, Perú, Bolivia). Brasil, por ejemplo, es hoy el principal productor y exportador de bienes minerales. Según el especialista Eduardo Gudynas, en ese país se extrajeron 410 millones de toneladas de sus principales minerales en 2011. El resto de los países sudamericanos, en total, sumaron 147 millones de toneladas. En el caso de Argentina, según el periodista Darío Aranda, el monocultivo de soja pasó en la última década de 12 a casi 20 millones de hectáreas (del 38% al 56% de la superficie cultivada). En el caso de la minería, hace 10 años había 40 proyectos y hoy existen 600. Corporaciones transnacionales, con la Barrick Gold a la cabeza, hacen grandes negocios en el país.

Además de haberse demostrado que la idea del "desacople" (la ilusión de que América Latina podía evitar las consecuencias de la crisis económica global) era errada, el modelo extractivista plantea un debate importantísimo: ¿Es sostenible desde el punto de vista social este modelo agro-minero exportador? ¿Y desde el punto de vista ambiental?

Para algunos, el tema ambiental es secundario, y la especialización en la producción y exportaciones de commodities es lo que permitió a los gobiernos progresistas de la región recuperar la influencia del Estado y ampliar las políticas sociales. Entre quienes sí advierten sobre las consecuencias nefastas, existen dos grandes grupos. El primero, integrado por los activistas que apuestan a un capitalismo verde, es decir plantean que es necesario incrementar las regulaciones y controles en función de un modelo extractivo sustentable. El segundo, compuesto por quienes advierten que la destrucción (consumo sin reposición) exponencial de minerales y bienes agropecuarios llevará en pocas décadas a una crisis sistémica y civilizatoria. La salida, esgrimen, tiene que ver con el ecosocialismo, es decir con una perspectiva que denuncie el carácter irreconciliable del capitalismo con la preservación de un equilibrio ecológico. Sostienen la necesidad de construir otro tipo de sociedad -que no se base en la explotación del hombre por el hombre- y otro patrón de producción-consumo que no aniquile los bienes comunes de la tierra en el mediano plazo.

Esta última posición se entronca con las luchas y los planteos de diversos movimientos sociales latinoamericanos (como los que se produjeron la semana pasada, en el marco de la Marcha Mundial contra Monsanto) que denuncian la minería a cielo abierto, la sojización, la desforestación, la expropiación de pequeños campesinos y pueblos originarios, vinculando ambas luchas, social y ambiental, en una perspectiva anti-imperialista y anti-capitalista. Advertir los peligros de la profundización de la "acumulación por desposesión" -concepto de David Harvey- es un paso fundamental para construir una estrategia de resistencia frente a la ofensiva del gran capital para apropiarse de los bienes comunes de la naturaleza.


Plan B - 1 de junio de 2013

“Antes los jueces hablábamos de ropa o de vacaciones, ahora hablamos de política” Entrevista a María Laura Garrigós de Rébori por Irina Hauser


 



El viernes a la nochecita María Laura Garrigós de Rébori se fue del encuentro de “Justicia legítima” en el Teatro Argentino de La Plata con una emoción extraña y una lista de 250 personas. Eran las primeras que quisieron dejar por escrito su voluntad de ser parte, socias, del movimiento judicial que en poco tiempo tendrá forma de asociación. Garrigós, que es la presidenta de la Cámara Criminal y Correccional, también será la titular de “Justicia legítima”. Sin embargo, asegura que es todo una formalidad para facilitar ciertas acciones y trámites, y que la intención de la agrupación es seguir funcionando de manera asamblearia. En diálogo con Página/12 explica la relación con la tradicional Asociación de Magistrados, a la que cuestiona por frenar la nueva Ley de Consejo de la Magistratura. “Lo que han hecho es directamente forum shopping”, advierte, en alusión a la práctica de elegir el juez más conveniente. Avala la reforma en marcha y explica por qué ella cree que ayuda a democratizar.

Fuente: IADE

lunes, 10 de junio de 2013

La inflación autocumplida de Macri

El índice de precios al consumidor difundido por el gobierno porteño, de dudosa metodología, pretende difundir un proceso inflacionario generado por las propias políticas implementadas por el jefe de Gobierno, que aumentaron exponecialmente los impuestos y servicios públicos en la Ciudad.

 

El jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri comenzó a difundir un índice de precios al consumidor, medido en el distrito que gestiona por técnicos de su administración. No dio a conocer de qué manera lo hace, sino que simplemente se jactó de que se realiza igual que en los Estados Unidos, afirmación que ningún ciudadano podrá comprobar, aunque el Jefe de Gobierno haya garantizado que los porteños podrán ejercer el control sobre la transparencia del nuevo guarismo.

Este indicador de precios no hace más que reflejar el resultado de las políticas económicas llevadas a cabo por Macri en los últimos cinco años y medio en que viene gestionando la Ciudad, y en que en su conjunto contribuyeron a que los precios de todos los servicios regulados por el gobierno porteño se multiplicaran por cuatro, cinco y hasta trece veces en algunos casos.

La iniciativa de Macri coincide con dos situaciones que se dieron en las últimas semanas con dos economistas de su proyecto político. Por un lado, en varios puntos de la Ciudad, especialmente al costado de las autopistas, aparecieron unos carteles que publicitan la candidatura de Carlos Melconian a legislador nacional en representación de la provincia de Buenos Aires, por el PRO, con eslóganes como “Para que te alcance el sueldo” o “Para que puedas ahorrar”. Consignas que suenan correctas y racionales. Aunque parecen distar kilómetros de lo que no solo piensa, sino expresa con decisiones de gobierno, su jefe político.
"Las políticas económicas llevadas a cabo por Macri contribuyeron a que los precios de todos los servicios regulados por el gobierno porteño se multiplicaran por cuatro, cinco y hasta trece veces."

Sería bueno que Melconian explique cómo se hace para cumplir con esas promesas, y especialmente revele esa receta a los porteños que deben soportar estoicos andanada tras andanada de una gestión que lo que menos hace con sus medidas es procurar que se cuide el sueldo y los ahorros de los ciudadanos.

Sería bueno que Melconian le pidiera primero que nada a su correligionario Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad, que no proponga una devaluación del 40 por ciento del peso frente al dólar, porque eso erosionaría tremendamente el poder adquisitivo de los ciudadanos y poco les ayudaría no solo a ahorrar, sino a que les alcance el sueldo.

Pero son las propias políticas de Macri las que no solo impiden a los porteños ahorrar y que les alcance el sueldo, sino que también son las principales generadoras de inflación en al ámbito de la Ciudad.

El impuesto por Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) aumentó hasta en un 1200% entre 2008 y 2013. Macri incrementó sistemáticamente los valores del ABL, a un ritmo acelerado que llevó a que, por ejemplo, un departamento de tres ambientes en el barrio de Almagro, pasara de pagar $400 anual en 2007 a $2.745 en 2013; incremento de 586,25%, que prorrateado entre los seis años resulta en un aumento anual de 117%, una variación remotamente lejana aun del más disparatado indicador de inflación que uno quiera tomar.

Un ejemplo todavía más dramático es el de un local comercial en Belgrano que pasó de pagar $255 mensuales en 2007 a $3.349,8 en 2013, con el astronómico aumento de 1.213,6%, a razón de 242,72% por año. Y en un barrio donde cada vez que llueve, el agua se mete en los negocios que sufren pérdidas grandiosas.

Apenas Macri asumió el control de los subtes, en 2012, el precio del pasaje trepó 127%, y este año pretendió volver a incrementarlo otro 40%. Afortunadamente la Justicia frenó el último intento. De no mediar la Justicia, el acumulado en dos años hubiera sido de 218%, a 109% promedio por año.

Los taxis tampoco se salvaron de la carrera ascendente de las tarifas, que el macrismo transformó en bandera de su administración de la Ciudad. Para los que viajan de día, el aumento en estos año acumuló 194%, y para los nocturnos 252%, a los que habría que sumarle otro 21% que se aplicará entre este mes y octubre, lo que da cuenta de un nuevo acumulado de 235% para la tarifa diurna y 326% para la nocturna. En estos términos, el aumento promedio anual en cinco años resultó entre 47% y 65% anual, siempre bien lejos de la inflación.

Otra tarifa que se dispara es la que se paga por estacionar donde hay parquímetros, que del actual $1,40 la hora, Macri pretende llevar hasta $12; lo que significará un aumento de 328%.

Fuerte fue el aumento que también se registró en los peajes de las autopistas porteñas: la Perito Moreno y la 25 de Mayo pasaron de $2 en 2007 a $11 y $14, según sea hora pico o no, lo que significa un aumento de 450% y 600%, a razón de 90% y 120% por año.
"Cualquier indicador de precios que el gobierno porteño pretenda difundir siempre será alto, muy alto, en consonancia con la inflación que el mismo provoca."

La autopista Illia sufrió un ajuste de 50 centavos de peso en 2007 a $3,50 y $5,50, según el horario; con un incremento 600% y 1000%, es decir, 120% y 200% por año.

A este cóctel inflacionario del macrismo, resta sumarle el incremento “más benévolo” de 5% en el impuesto automotor, conocido como patentes.

En fin, con todas estas subas incesantes de los servicios que regula el gobierno porteño, al que casi le suma el alquiler de bicicletas, que Macri decidió echar para atrás justo cuando supo que la Justicia también se lo frenaba, cualquier indicador de precios que el gobierno porteño pretenda difundir siempre será alto, muy alto, en consonancia con la inflación que el mismo provoca.
Por último, sería bueno saber si este indicador se utilizará como “testigo” en las discusiones salariales que tengan los empleados públicos de la Ciudad, y si también será referencia obligada en los debates parlamentarios para el armado del presupuesto anual de la administración macrista. Ese presupuesto que año tras año se subejecuta de manera flagrante en áreas tan sensibles para la población como la educación pública, el transporte o la infraestructura pluvial, pero que se cumple a rajatabla en el cuidado de los espacios verdes, los subsidios a la educación privada y el “desarrollo de actividades comunicacionales”, que no es ni más ni menos que la pauta publicitaria con la que Macri sostiene a los medios que lo ayudan a blindar su figura de los efectos negativos que sus propias decisiones provocan en los ciudadanos.
Fuente: Telam

Conceptualizar el Neoliberalismo: “Tratados de Libre Comercio”




Por Andrés Asiain y Lorena Putero

A casi ocho años del hundimiento del ALCA en las costas marplatenses, los apóstoles regionales del liberalismo no cejan en su esfuerzo por salir a flote. Comenzaron impulsando la firma de Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y diversas naciones del sudeste asiático por países como México, Colombia y Chile, que a partir de allí fueron catalogados como buenos muchachos dignos de la alabanza mediática y del favor de los organismos internacionales. Ahora buscan diluir las posibilidades de una integración económica regional, al fomentar la firma de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea que acentuaría las divisiones en el interior del bloque sudamericano y alejaría la posibilidad de supervivencia de gran parte de su aparato industrial.
Los argumentos en favor de la firma de dichos tratados son tan viejos como el liberalismo económico, y remontan a autores clásicos como Adam Smith y David Ricardo. En pocas palabras, la rebaja mutua de aranceles permitiría a cada país incrementar las ventas externas y la producción de aquello en que es más competitivo, importando barato aquello en lo que lo es menos. De esa manera, según los promotores de esos acuerdos, el nivel de ingreso real de cada nación se incrementaría, permitiendo mejorar el nivel de vida de sus respectivos habitantes. Quienes, en cambio, insistan en fomentar el proteccionismo, perderán mercados externos y se verán obligados a disminuir la producción en aquellos sectores en que son más competitivos, viéndose obligados a sustituir los productos importados por nacionales de peor calidad y mayor precio, empobreciendo sus economías y a sus habitantes.
La refutación de esos argumentos también fue formulada hace muchísimos años y remite a autores como List o Hamilton, teóricos de la industrialización alemana y norteamericana. En regiones que aún no han alcanzado un elevado grado de desarrollo económico como Sudamérica, la producción más competitiva (soja, cobre, oro, petróleo) se vincula a la disponibilidad de algún recurso natural, como ser tierras, yacimientos o reservas. La rebaja de aranceles puede generar una expansión de la producción sólo cuando aún no estén siendo explotados al máximo esos recursos naturales. Aun en ese caso, la expansión durará hasta alcanzar el máximo posible de producción y luego declinará a medida que se vaya agotando la fuente natural de la que brota la competitividad. Mientras tanto, el ingreso de bienes importados libre de aranceles implicará la quiebra de las industrias que no puedan competir con ellos, con lo que se reducirán las oportunidades de inversión y se generará el desempleo masivo de nuestras fuerzas productivas humanas, técnicas y naturales. El resultado, en el mediano plazo, será una región más pobre, con su población masivamente desempleada, dependiente de unos pocos rubros de exportación en decadencia que enriquecen a una pequeña oligarquía vinculada a ellos.
Para evitar ese destino, la región debe desestimar los cantos de sirena del liberalismo comercial, y aprovechar el ingreso de divisas que le generan sus exportaciones de productos primarios para importar insumos y maquinarias con los que diversificar una producción estimulada mediante la protección del mercado regional. Aprovechando las complementariedades entre los países de la región, ampliando las oportunidades de inversión, expandiendo el empleo y aprovechando al máximo las potencialidades productivas de que dispone, podrá afrontar con el menor sacrificio cualquier cambio de tendencia en la economía mundial o el paulatino agotamiento de sus recursos naturales.

Fuente: Página/12- CASH

miércoles, 5 de junio de 2013

Disparan contra Venezuela, pero quieren matar la integración

 

 Por Aram Aharonian
A finales de junio, Venezuela asumirá por primera vez la presidencia pro témpore del Mercosur (PPTVEN), en la Cumbre en Montevideo, pero con una activa agenda presidencial. Ya Nicolás Maduro comenzó, en gira por Uruguay, Argentina Y Brasil, a consensuar con los Presidentes la agenda política del bloque. Esta presidencia se desarrollará en el marco del despliegue de las fuerzas derechistas en el continente y de un ambiente político de alta tensión, en el cual la derecha continental intentará romper la unidad política de la región.

La ofensiva ya comenzó desde el primer día de la presidencia de Nicolás Maduro, con una violenta ofensiva contra las instituciones, tratando de desestabilizar el país, quizá en busca de una intervención militar extranjera, a falta de un triunfo electoral inmediato. Con gran cobertura mediático, dirigentes de la oposición venezolana han viajado a Estados Unidos y a los países sudamericanos (Perú, Uruguay, Argentina, en especial) en busca de apoyos para desestabilizar el gobierno de Maduro. “Me da la impresión de que hay una terrible inflación mediática”, dijo al respecto el presidente uruguayo José Mujica. “Quiero es llamar la atención, los problemas de superficie, por duros que sean y por buenas o malas soluciones que se les encuentren, no son los principales, sino que los problemas de fondo son los que hacen la suerte de la gente”, advirtió.

No es para nada descartable que en algunas instancias del Mercosur se presenten procesos de antagonismo protagonizados por organizaciones empresariales, sindicales e incluso parlamentarias, que cuentan, además, con el amplificador de los medios cartelizados y comerciales de comunicación de cada uno de los países, de Estados Unidos y de Europa. Esta ofensiva obliga a concentrar un conjunto de iniciativas que coadyuven a contrarrestar el proceso contrarrevolucionario cuyo fin es, también, la destrucción del bloque.

Este no es el mismo Mercosur de sus comienzos. En la última década, gracias a las políticas de inclusión social, más de 40 millones de personas se han incorporado en nuestros países al mercado de consumo y sus necesidades –incluyendo al turismo- debieran ser abastecidas por producción regional (y no china, estadounidense o europea). Hoy, ante la crisis mundial, hubo necesidad de recogerse hacia los intereses nacionales, sacrificando a veces integración regional por economía nacional, lo cual ha llevado a que se cierren incluso rutas de comercio que ya estaban establecidas.

Tampoco el accionar de la derecha es similar a la de 20 años atrás. Ha cambiado su discurso y su metodología. Hoy buscan dirigentes jóvenes, con discursos populistas, dispuestos a trabajar la territorialidad e, incluso a protagonizar (o animar) acciones violentas y desestabilizadoras en sus países. Cuentan, además, con un poderoso respaldo financiero foráneo y el altavoz de los medos cartelizados. Lo cierto es que el bloque regional está en la mira de la derecha internacional por su propia existencia. A diferencia de lo que sucede en Europa, ninguno de los países del Mercosur ha propuesto combatir la crisis con políticas de austeridad. Y por ello todos están siendo severamente atacados por no priorizar la defensa del capital financiero sobre los intereses de sus pueblos. Es más, el próximo semestre se lanzarán las negociaciones para la firma de un TLC y Acuerdo de Inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea, para la construcción del Mercado Común Trasatlántico (MCT), a fin de reanimar sus economía y frenar su desgaste ante los países emergentes y el crecimiento de Asia, China y Brasil. Este MCT debiera impulsar el libre comercio mundial, activando negociaciones como el acuerdo entre Mercosur y la UE o las negociaciones para la liberalización del comercio mundial de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Y, de concretarse, seguramente perjudique a los países de la región que tienen acuerdos de libre comercio con EEUU y la UE.

Mientras, las políticas europeas, chinas y estadounidenses presionan la desindustrialización de las economías del Mercosur. La presión por materias primas han desestimulado las inversiones industriales ligeras y estimulado las extractivas en todos los países del bloque. Si bien dos terceras partes del comercio del bloque es del sector automotriz, hay que recordar que estas ganancias (de casi siete mil millones de dólares en 2011) son transferidas a sus casas matrices (empresas trasnacionales). Una lectura seria de estas cifras hace el impulso de la integración productiva de pequeñas y medianas empresas nacionales.

Durante la presidencia pro témpore de Venezuela sin duda se acelerará la incorporación gradual de otros países sudamericanos al bloque: sobre ello ya existe consenso. Bolivia ya firmó su adhesión, habría que retomar las negociaciones con Ecuador, que ya se mostró dispuesto, y sumar a Surinam y Guayana como miembros asociados. No sólo disparan contra Maduro y la Revolución Bolivariana: La meta es aniquilar los procesos de integración y poder someter nuestras riquezas naturales a la expoliación de las trasnacionales y los voraces capitales financieros, que está cumpliendo su tarea de pauperizar también Europa.


Fuente: IADE -Observatorio Económico Latinoaméricano (OBELA)

martes, 4 de junio de 2013

De Carlos Marx a Jorge Lanata - Empleo y consumo vs. bóveda fácil

Por Artemio Lopez
Los conceptos de "microclima" y "audiencias redundantes" son útiles para aproximarse al fenómeno de medios masivos opositores y su impacto sobre las preferencias electorales, ya que, como se demuestra en esta columna, solo impactan en sectores sociales cuya preferencia política ya está establecida.




 "El modo de producción de la vida material
condiciona el proceso de la vida social,
política y espiritual en general.
No es la conciencia del hombre
la que determina su ser,
sino, por el contrario, el ser social
es lo que determina su conciencia”

 Carlos Marx
Contribución a la Crítica de la Economía Política

Se define como microclima  al clima local de características distintas al de la zona globalmente considerada en que se manifiesta. El microclima es en su definición original un conjunto de afecciones atmosféricas que caracterizan un entorno o ámbito reducido. En este sentido, podemos utilizar esta definición como analogía de aquello que sucede con los medios opositores, que no interpelan al conjunto de la ciudadanía que acompaña electoralmente al oficialismo.

Transitamos un largo período desde el año 2008 , ahora recargado en la figura carismática de Jorge Lanata, en el que abundan los acontecimientos reiterada y sistemáticamente editorializados por los medios que confrontan al oficialismo, que construyen así un microclima , teóricamente capaz de interpelar a la “opinión pública” nacional.

Una vez creado el microclima por los medios opositores, resulta inexplicable, por ejemplo, el notable nivel de convocatoria a los actos masivos en los que participa la Presidenta, el último el pasado 25 de mayo -el segundo de mayor concurrencia en la década después de los actos del Bicentenario- para no hablar de los casi 12 millones de votos obtenidos por la fórmula Cristina Kirchner-Amado Boudou, en octubre de 2011. Qué sucede entonces si es que, estando todo tan mal, para una cantidad enorme de ciudadanos el acontecer cotidiano no parece tan negativo.

"Una vez creado el microclima por los medios opositores, resulta inexplicable, por ejemplo, el notable nivel de convocatoria a los actos masivos en los que participa la Presidenta."

Los resultados del estudio de opinión nacional de consultora Equis realizado entre el 24 y el 28 de mayo con 1204 casos efectivos y un error estadístico del +/- 2,8%  que acompañan esta columna, muestran que si hubiera elecciones hoy, nuevamente Cristina se impondría con igual fortaleza que en octubre de 2011 y aún más la oposición no lograría acceder siquiera al 17% de los votos que obtuvo entonces el FAP pues la aparición de nuevos liderazgos como el de Mauricio Macri y José Manuel de la Sota compiten en el mismo espacio opositor redistribuyendo el 45,9% los votos que ya en octubre de 2011 no acordaron con el oficialismo.

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lunes, 3 de junio de 2013

Entrevista a Juan Godoy diez preguntas sobre la década kirchnerista

DIEZ PREGUNTAS
SOBRE LA DECADA KIRCHNERISTA (III)
“VUELVE A SER POSIBLE ENCARAR UN PROYECTO DE LIBERACION NACIONAL”

Entrevista a Juan Godoy (*)

Elías Quinteros: En la elección presidencial del año 2003, en las postrimerías del mandato de Eduardo Duhalde, veinte millones de argentinos repartieron sus votos entre Carlos Menem (Frente por la Lealtad - Unión del Centro Democrático), Néstor Kirchner (Frente para la Victoria), Ricardo López Murphy (Movimiento Federal para Recrear el Crecimiento), Adolfo Rodríguez Saá (Movimiento Popular Unión y Libertad), Elisa Carrió (Afirmación para una República Igualitaria), y Leopoldo Moreau (Unión Cívica Radical). ¿Qué pensabas de Néstor Kirchner antes del acto eleccionario?
Juan Godoy: Néstor Kirchner era prácticamente un desconocido. Pero, recuerdo por esa época, en una charla, conferencia o algo así en que exponía el historiador Norberto Galasso acerca del peronismo, si mal no recuerdo de una agrupación “Envar El Kadri”, un compañero comenta con seguridad que Kirchner había ido al velatorio de “El Cacho” allá por el año 1998. Pensaba entonces cómo un Gobernador de una Provincia sureña tenía el gesto, en medio del pregonado “fin de las ideologías”, de ir a despedir al gran mítico militante del peronismo revolucionario. De ahí uno abre los ojos, presta más atención. Siempre me había quedado la duda si esto era así, o era fruto de un recuerdo distorsionado, no digo mal intencionado, sino una equivocación del compañero, igual preferí entonces creer. Varios años más tarde, con el fallecimiento de Néstor escucho por radio a “Estercita” El Kadri, que cuenta muy emocionada la misma anécdota que el compañero varios años atrás.
EQ: Tras asumir como presidente, Néstor Kirchner tuvo que enfrentar una serie de situaciones graves que requerían soluciones urgentes, en un contexto nacional e internacional que no favorecía la gestión gubernamental. ¿Qué hechos constituyeron sus logros más importantes?
JG: Difícil o más bien reiterativo sería enumerar todos los importantes logros de esos años, pero si pensamos en la gestión de Néstor por la cual me preguntás, rescataría dos o tres que sintetizan el cambio de época, una el enfrentamiento al imperialismo yanqui en el 2005, contra la arremetida neocolonial del ALCA, para lo cual fue necesario “desempolvar” el proyecto de la Gran Patria Grande, que sería otro hecho de suma relevancia. El pago de la deuda al FMI es otro hito importante, de modo de adquirir soberanía económica que permite el repunte económico ya no desde las pautas del FMI y el BM. Pensando en el orden interno, la renovación de la corte del menemato, terminar con las vergonzosas leyes de la impunidad y el comienzo de los juicios a los genocidas de la última dictadura cívico-militar. En términos generales también podríamos pensar en la concepción que sea el trabajo el ordenador de la vida social, y la intervención estatal central, pero no ya como en los noventa para la “timba financiera”, sino para la defensa de los sectores más desposeídos, olvidados, dejados de lado por el neoliberalismo.
EQ: En el año 2007, Néstor Kirchner no buscó la reelección presidencial. Por ese motivo, Cristina Fernández fue designada como candidata del Frente para la Victoria. Y, posteriormente, fue elegida como presidenta de la Nación. ¿Qué pensaste en ese momento respecto de dicha cuestión?
JG: Fue una decisión estratégica bien interesante, de modo de poder garantizar la continuidad del proyecto de nación a través de los años. Dado que es un problema para los proyectos nacionales el tema de la continuidad, pues en periodos cortos de gobierno se hace difícil el avance hacia la liberación nacional ante los sectores oligárquico-imperiales que se oponen a ésta. Tema que ya había sido abordado por nuestros libertadores, basta el ejemplo del Rey Inca de Belgrano apoyado por San Martín, o la presidencia vitalicia de Simón Bolívar. Nos podemos preguntar ¿en qué estaban pensando éstos cuando esbozaban estas ideas?. El gran bolivariano Rufino Blanco Fombona suma una cuestión que es que cuando las oligarquías quisieron quedarse en el poder todos los años que quisieron (y pudieron), con dictaduras, asesinatos, etc. De ahí que la alternancia parecía ser en ese entonces una alternativa interesante para la continuidad del proyecto nacional-popular-latinoamericano.
EQ: En el año 2008, la pretensión gubernamental de aplicar un sistema de retenciones móviles a las exportaciones de trigo, maíz, soja y girasol, mediante la implementación de la Resolución Nº 125 del Ministerio de Economía, generó un conflicto con las cuatro organizaciones de productores agrícolas y ganaderos que integraron la Mesa de Enlace (Sociedad Rural, Federación Agraria, Confederaciones Rurales Argentinas y Confederación Intercooperativa Agropecuaria). Tal conflicto duró más de cien días y comprendió paros patronales, piquetes rurales en las rutas y en los puentes, manifestaciones callejeras en las ciudades, cacerolazos, desabastecimiento de alimentos, aumento de precios, despidos de trabajadores, incendios de pastizales y hechos de violencia en general. ¿Qué sentiste durante su desarrollo?
JG: En ese momento el sentimiento era de estarle disputando a la oligarquía Argentina qué hacer con la Renta Agraria Diferencial, cuestión clave para nuestro desarrollo. Esa Renta Agraria Diferencial, riqueza de todos los argentinos, que durante el modelo oligárquico-agroexportador se la apropiaron un conjunto pequeño de familias, y en lugar de invertirla en el desarrollo la dilapidaron en viajes, palacios a imagen y semejanza de los europeos, etc., y que durante el peronismo se utilizó, con su apropiación mediante la nacionalización del comercio exterior, para impulsar el desarrollo industrial y en beneficio de las mayorías populares. Al mismo tiempo que un sentimiento de la necesidad de movilización popular (que efectivamente se dio) para enfrentar el “clima destituyente” según bien lo definió Carta Abierta en esos días. La movilización necesaria para enfrentar a estos sectores poderosos. Salir a la calle a defender al gobierno popular en esos días, encontrarse con compañeros, reconocerse juntos allí, fue algo muy positivo. Ahora bien, se ha dicho que este conflicto con las patronales agropecuarias llevó a un re-impulso y profundización del kirchnerismo, que la derrota en el Senado, y luego en las elecciones de medio término, fueron entonces convertidas en cierto sentido en una victoria. Podemos concordar con esta visión, pero al mismo tiempo se genera la pregunta de cómo el gobierno o los sucesivos gobiernos van a atreverse a avanzar sobre la Renta Agraria Diferencial, condición absolutamente necesaria para el desarrollo nacional. Lo oligarquía marcó la pauta que con ciertas cuestiones va a ser muy arduo avanzar, pero nosotros sabemos que es estrictamente necesario para hacerlo.
EQ: Al igual que Néstor Kirchner, Cristina Fernández no tuvo una vida tranquila durante el desarrollo de su primera presidencia (enfrentamiento con las organizaciones de productores agrícolas y ganaderos, con el grupo de empresas Clarín, con los partidos políticos de la oposición, etc.). ¿Qué aspectos fueron los más relevantes?
JG: El primer periodo de Cristina tuvo avances muy importantes, permitidos por la “salida del infierno” que logró Kirchner, así pudo avanzar con aspectos centrales. Entre éstos, hay que poner de relevancia la re-estatización de Aerolíneas Argentinas, la fundamental de las AFJP (en línea con la re-estatización del Correo Argentino y de la ex Aguas Argentinas, hoy AySA durante la gestión de Néstor). La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (que todavía no podemos aplicar en su plenitud), la asignación universal por hijo (AUH), el Conectar Igualdad, y la creación de nuevas universidades nacionales, y la constitución de la UNASUR. Nombré varios, pero difícil es la tarea de dejar afuera alguno de éstos. No obstante algunos dejamos de lado para resaltar los más relevantes. Este periodo de Cristina se caracteriza por volver a sentar las bases de la nación, sobre las cuáles asentarnos en el proceso de liberación nacional.
EQ: Aunque todavía no llegamos a la mitad de su segundo mandato… ¿Qué cuestiones ya aparecen como las más notorias?
JG: En este segundo mandato de CFK, se arrancó con medidas muy importantes, desde el “nuevo estatuto del peón”, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la re-estatización de YPF, el PROCREAR, las medidas sobre el sector financiero, la puja con los “fondos buitres”, hasta la más reciente ley de democratización de la justicia. Lo central considero es que, sobre el final del primer periodo, y sobre todo en éste, Cristina está avanzando con medidas socio-económicas estructurales para dejar atrás la dura herencia del neoliberalismo. Hay que destacar que todo esto (y parte del primero) se hace en el contexto de la peor crisis mundial capitalista. Hoy es esa la “batalla” que se está librando, es si podemos “torcerle el brazo” al neoliberalismo y acerca de quién lleva adelante los destinos de la patria, el pueblo o las corporaciones.
EQ: Ultimamente, más de una persona considera que algunos asuntos que inciden en la región, en el país o en la fuerza gobernante, no son atendidos de la forma adecuada. Y, por ende, demandan la profundización de algunos aspectos de la gestión y la corrección de otros. ¿Cuáles tienen que ser profundizados? ¿Y cuáles tienen que ser corregidos?
JG: Incómodo papel le toca a uno estando aquí sentado, de señalar estos aspectos, estimando pero sin saber certeramente las dificultades. Pero dada la pregunta, avancemos. Hay que seguir el rumbo de avanzar en el control de los “resortes” básicos de la economía. Avanzar en la política de transporte, últimamente se han dado algunas señales en ese rumbo, avanzar sobre la Renta Financiera sin dudas, sobre el sector minero, en una reforma impositiva (deuda pendiente de los años de Kirchner) sin dudas también volver sobre la Renta Agraria Diferencial. Avanzar también, aún más, en la diversificación de modo de poder disminuir en lo posible la “sojización”. Para estas tareas tan complejas, en tanto todas llevan a enfrentar a los que se piensan “dueños de la Argentina”, hay que fortalecer el Frente Nacional, con los trabajadores, las juventudes, las organizaciones sociales, etc.
EQ: A veces, unas palabras tienen la capacidad necesaria para definir a una persona. ¿Qué palabras pueden retratar a Néstor Kirchner? ¿Y qué palabras pueden retratar a Cristina Fernández?
JG: Néstor fue desafiante, provocador de los intereses concentrados de nuestra patria. A veces con un estilo descontracturado, desenfadado que le valió una cercanía con el pueblo laburante y con la juventud. Néstor se enfrentaba a los poderosos como los sectores populares cuando toman la historia en sus manos lo hacen, “llevándoselos puestos”, sin “pedir permiso” ni con “buenos modales”. Cristina es mucho más correcta en las formas podríamos decir, pero tiene el objetivo bien claro de país que quiere, y avanza en forma constante hacia ese, a pesar de los obstáculos. La claridad y coherencia se hace evidente cuando uno sigue los discursos desde su primer mandato, lo central del mismo siempre está, perdura.
EQ: Uno de los rasgos distintivos del período kirchnerista consiste en el carácter, la cantidad, la magnitud y la importancia de los acontecimientos que están asociados al mismo. ¿Qué hecho de este período impactó profundamente tu vida? ¿Por qué?
JG: Como hecho positivo, la recuperación de la patria en sus aspectos fundamentales, demostrando que hoy vuelve a ser posible encarar un proyecto de liberación nacional. Puede parecer general pero es esa la sensación. Como hecho negativo, sin dudas la muerte de Néstor. Había sido desde 2003 apoyarlo, pelear por él, estar día a día pendiente, y un día no está más. A pesar del paso del tiempo, es extraño, pero se lo extraña mucho al “flaco”.
EQ: Una gestión gubernamental puede afectar la existencia de una persona, en uno o en varios aspectos, positiva o negativamente. ¿Qué cambió en la tuya a partir de la asunción presidencial de Néstor Kirchner?
JG: Pienso que lo que cambió, se recuperó más bien, es la patria para todos y todas. A partir de allí las historias personales se entrelazan con la historia del país. En estos diez años, mirando hacia atrás es mucho lo que se avanzó, pero al mismo tiempo, cuando uno mira lo que falta para lograr una patria libre, justa y soberana, que es mucho, se da cuenta de dos cosas: una, el profundo daño que le hicieron al país los gobiernos posteriores al ’55 (quitando el interregno Cámpora-Perón); y segundo, el enorme esfuerzo y la unidad del campo popular que vamos a necesitar para avanzar en todo lo que falta. Está en nosotros como pueblo garantizar la continuidad de lo logrado hasta aquí, y profundizar el rumbo.

(*) Licenciado en Sociología (UBA).
Fuente:Bicentenario

Brasil y la receta opositora de imitar modelos económicos



Por 
Francisco Balázs
Imitar, y pretender importar, "modelos de país" o "planes" económicos, se inscribe entre las recurrentes tradiciones y propuestas de los sectores liberales (en su versión de las derechas argentina) desde hace décadas (por no decir siglos y entrar en discusiones mayores) para marcar el rumbo que debería tomar la Argentina con el fin de ser un país civilizado, serio, confiable, y próspero.
El recurso consiste en resaltar modelos exitosos, estrictamente económicos, y sus modelos financieros y de negocios, siempre recortados y sesgados a voluntad de los divulgadores de la de modernidad y el progreso. Destacarán variables económicas incomprensibles por la mayoría de la gente de a pie. En sus presentaciones incluirán definiciones tales que hagan sentir al público en general que está siendo estafado por una economía oprobiosa que afecta su vida cotidiana. Mencionarán varias veces y en cada intervención la palabra libertad, impondrán temor y catástrofes, se horrorizarán con el gasto público, y otras tantas veces harán referencia a la corrupción y la transparencia. El paquete queda cerrado y con moño, ofreciendo como muestra irrefutable al país elegido para imitar en el momento que convenga, siempre que se adapte a sus intereses. Al finalizar, dirán una máxima del tipo: "Si ya está todo inventado, ¿qué pretendemos, descubrir la pólvora?".
Breve reseña. Los modelos económicos a imitar, e implantar, utilizados en el pasado fueron tomados de países con historias, estructuras económicas y productivas, sociales y culturales, abismalmente diferentes a la Argentina. Se exhibía a todo país europeo, en especial los centrales, y Japón, el hartante caso emblema del contra ejemplo argentino, o el de "los dos países excepcionales del mundo". Más acá en el tiempo, los modelos a imitar fueron los de las naciones jóvenes: Nueva Zelanda y Australia, y también Canadá. El ideario de libertad de mercado de los Estados Unidos, ubicuo, siempre y en todas las experiencias aplicadas. Salvo excepciones, breves en términos de los 200 años de la historia Argentina, las propuestas basadas en modelos a imitar recorrieron marcadamente nuestro pasado reciente. Con el desemabrco de la dictadura de 1976 fue la escuela de Chicago, de Milton Firydman y José A. Martínez de Hoz su brutal implementador local. Ya en democracia, durante la década del ’90, se retomó la senda de la imitación, a través del Consenso de Washington, y la Argentina logró el premio mayor al ser exhibido por el Fondo Monetario internacional como un faro para el mundo. Orgullosos, los divulgadores que acompañaron ambos períodos sostuvieron su protagonismo hasta que se los llevó puestos, y a todos los argentinos, la crisis del 2001/2002. Los divulgadores de imitaciones todavía no acusan recibo.
España e Irlanda. Hasta el año 2008, cuando Estados Unidos y Europa cayeron en la profunda crisis financiera, de la que cinco años después no logran salir, se imponían permanentemente en la dirección mencionada los modelos de España e Irlanda. Los divulgadores del establishment político y económico local no dejaban de mencionar el crecimiento de España, las inversiones extranjeras que recibían, la prosperidad creciente de los españoles. Lo mismo con Irlanda, que había crecido en base a su desarrollo tecnológico para convertirse en uno de los países con mejor calidad de vida. Hasta el cansancio, y durante años, se repitieron las argumentaciones que explicaban la sencilla manera en que esos países habían decidido modernizarse, adaptarse e insertarse, rápidamente, al tren del progreso europeo, simplemente imitando lo que otros países como Inglaterra, Francia y Alemania, ya habían hecho. El problema que surgió para los divulgadores de la imitación, es que la crisis del 2008 se llevó puesto, en primer lugar, justamente a España, Irlanda. El tren del desarrollo descarriló, mostrando, brutalmente, el rostro más cruel de la importación de modelos que se les impusieron (y compraron), sin considerar las condiciones sociales, económicas, productivas y culturales de cada uno de esos países.
Las cifras de desempleo y pobreza, y caída de la exaltada productividad y competitividad, son datos conocidos por todos. Ya nadie se atreve a recordarlos; quedaron arrumbados en el rincón del exitoso laboratorio neoliberal. Mientras tanto, los estragos de la crisis la pagan los españoles, irlandeses, griegos, portugueses, y aunque en menor medida el resto de los países de Europa poniendo en duda hasta la continuidad misma del Euro como moneda común.
Ante la caída de los modelos de Irlanda y España, los divulgadores de imitaciones rápidamente sacaron de la galera una tríada recurrentemente repetida, más cerca en el mapa, dentro del continente suramericano.
Brasil supera a Chile y Uruguay. Luego de la caída de España e Irlanda del podio de modelos a imitar, aparece, picando en punta, Brasil, superando entre los favoritos a otro modelo anterior, Chile, y más recientemente, Uruguay.
Las políticas aplicadas en Brasil y Argentina tienen puntos comunes en términos de desarrollo de políticas de crecimiento del empleo registrado, de aumento de salarios, de sostenimiento del consumo a través de la ampliación del mercado interno. De ampliación de derechos, de reducción de la pobreza a través de planes asistenciales, de ampliar el acceso a la educación y la salud. En términos de integración regional ambos países han establecido alianzas similares y comunes.
Hecho este breve repaso, el dilema se presenta cuando quien ubica a Brasil en el primer puesto del podio es, por ejemplo, Carlos Melconian, actual candidato a diputado por el PRO. Y ahí surge la primera gran sospecha, inmediata: ¿qué tiene Brasil que seduce tanto a Melconian, y también a Alfonso Prat Gay, y a Federico Sturzenegger, o a Roberto Lavagna, Mauricio Macri y Elisa Carrió? por sólo citar algunas de las mediáticas figuras de la oposición. ¿Qué es lo que se le ahorra en críticas a Brasil y no a la Argentina? El lugar que ocupa la lucha contra la pobreza entre los imitadores de modelos no tiene espacio entre sus propuestas como si, con vehemencia, lo tiene pedir que el tipo de cambio se actualice, o se disminuya el gasto público. En cuanto a la corrupción, los defensores de la transparencia y la honradez, denuncistas mediáticos, e imitadores profesionales, nada mencionan ni se escandalizan por el caso de sobornos en Brasil, llamado mensalao, que condenó a 25 personas, entre ellas a José Dirceu, jefe de Gabinete y mano derecha de Lula.
Rankings. En el año 2011 Brasil quedó consagrado como la séptima economía del mundo, superando a Gran Bretaña. Este dato es sensible al corazón de los nostálgicos del granero del mundo, porque les recuerda el 5º lugar que ocupaba la economía argentina en el ranking mundial entre los países más ricos de la Tierra, a principios del siglo XX. Ocupar ese lugar en el ranking mundial supone que la riqueza, medida en esos términos, llegará indefectiblemente a la población, como leche derramada afirman, sí, derramada. La Argentina, con su pasado 5º lugar en el mundo, Brasil con el actual 7º puesto, y China con el 2º, demuestran que el proceso de acumulación y crecimiento del Producto Bruto Interno, aun descomunal, no conlleva un correlato en índices de desarrollo humano, desarrollo tecnológico, acceso a la salud y educación, igualdad de oportunidades, distribución de la riqueza, y mejora en la calidad de vida de todos sus ciudadanos.
¿Cuál modelo, cuál Brasil? El primer análisis en términos de avances en el terreno de políticas públicas, sociales y de desarrollo interno en los gobiernos de Lula y Dilma, contienen similitudes significativas con lo realizado en la Argentina por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. La aplicación de una distinta vara en lo que se critica y rechaza en Argentina, como medidas populistas, o cuanto menos clientelares, en Brasil no son materia de rechazo por los divulgadores imitadores.
Algunos ejemplos de la distinta vara:
- Inclusión y lucha contra la pobreza: en Brasil se instrumentó el Plan Bolsa de Familia, con una cantidad de beneficiarios mayor en porcentaje de la población que el instrumentado en la Argentina a través de la Asignación Universal por Hijo. Aquí, la AUH es por lo menos una medida populista y clientelar. El plan Bolsa de Familia que se aplica en Brasil no es criticado por los divulgadores e imitadores.
- Sistema jubilatorio: Ambos países incorporaron al sistema jubilatorio a millones de hombres y mujeres que no reunían las condiciones para jubilarse. Aquí, esa medida es injusta contra los que hicieron sus aportes regularmente, y desfinancia a la Anses. La misma medida, en Brasil, no es criticada por los divulgadores e imitadores.
- Financiamiento público y privado: El Banco de Desarrollo del Brasil (Bandes) financia en un 25% al empresariado brasileño privado, utilizando los fondos del seguro de desempleo que aportan los trabajadores brasileños con el 8% de sus salarios. Aquí, el financiamiento de la Anses a obras de infraestructura es vaciamiento de los fondos de los jubilados.
- Inserción mundial e integración regional:
-Argentina: Cancela su deuda y termina con el Fondo Monetario Internacional. Queda fuera del mundo
-Brasil: Cancela su deuda y termina con el Fondo Monetario Internacional. Queda dentro del mundo.
Los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff produjeron un vuelco fundamental en la política brasileña de integración regional a través del afianzamiento de relaciones con los países sudamericanos.
Junto a Néstor Kirchner y Hugo Chávez, enterraron el ALCA y mandaron al carajo al presidente de los Estados Unidos, George Bush.
Fortalecieron el Mercosur, y formaron parte de la creación de la Unasur y la Celac.
Establecieron alianzas estratégicas con el gobierno argentino de los Kirchner, el venezolano de Hugo Chávez, el boliviano de Evo Morales y el ecuatoriano de Rafael Correa. Hay que sumar a la República Islámica de Irán, con quien Brasil mantiene fuertes relaciones comerciales..
Para los divulgadores e imitadores, todos ellos conforman el eje del mal. ¿Están de acuerdo los melconianes con una integración regional como la de Brasil, con el eje del mal?
El Brasil de los imitadores. El modelo de Brasil que pretenden los imitadores se centra, puntualmente en parte del proceso económico y financiero, tipo de cambio, flujo de inversiones, ingreso de capitales, y tasa de interés elevada, con una relativa baja inflación. El crecimiento de Brasil en 2012 tuvo un magro 0,9% y la expectativa para el 2013 es del orden del 3%.
Consultado por Miradas al Sur, el economista y profesor de la UBA Horacio Rovelli apunta con precisión las virtudes que rescatan los imitadores y divulgadores, que ven en Brasil el modelo a imitar: "El modelo brasileño que halagan los sectores conservadores y de derecha en la Argentina responde a que Brasil ha ido gradualmente priorizando la valorización financiera del capital. Esto es, la combinación que se da entre el atraso cambiario y las altas tasas de interés local. Aplican la lógica que a mayor tasa de interés más ahorro y más ingresos de capital extranjero. La respuesta a estas políticas es que el ahorro es parte del ingreso nacional. Por lo tanto, primero tiene que subir el ingreso nacional (PBI) y de allí nace el ahorro, no por disponer de una mayor tasa de interés. Por el contrario, con mayor tasa de interés se desalienta la producción. Con respecto al ingreso de capitales es, en un elevadísimo porcentaje, capital financiero de corto plazo".
Otro punto de la actual economía brasileña se observa en el proceso de un fuerte incremento de productos primarios en sus exportaciones, en detrimento de los de carácter industrial. Al respecto, Rovelli afirma "La productividad en alimentos y energía (soja y petróleo) permite exportar con un tipo de cambio atrasado, pero no así en la industria que no puede competir internacionalmente, razón por la que en 2012 el nivel de importaciones creció considerablemente. El efecto de la pérdida del peso de productos industriales impacta en la disminución de puestos de trabajo. En cuanto al actual nivel de del sector industrial, y de la burguesía empresaria, Brasil, en la década del 70 tenía mayor producción industrial que Corea del Sur y China juntos. Hoy está muy por detrás de China, y levemente arriba de Corea del Sur, que tiene cuatro veces menos de población. La caída del desarrollo industrial, se debe a haber valorizado financieramente el capital asegurando una elevada renta al ingreso de divisas, a costa de la producción y del consumo local. La vulnerabilidad del sistema financiero brasileño lo ubica en un punto de riesgo de una fuerte salida de capitales en caso que la Reserva Federal de los Estados Unidos, en la medida que supere la recesión, produzca una suba en la tasa de interés".
La respuesta acerca de la fascinación de los imitadores y divulgadores de las derechas tienen claro porque Brasil es el modelo a imitar. La estrategia es casi cínica. Aceptan todos los avances sociales, los planes asistenciales, la intervención del Estado inclusivo en el ámbito de la salud y la educación, pero ven con claridad un flanco, predilecto, que les compensa olvidar todo lo otro de un gobierno populista, aliado al eje del mal. Ven un sistema financiero, que les permite volver a ordenar la economía del país, a restaurar en la Argentina. Las ganancias y beneficios son cuantiosos, compensan todos los sapos que tengan que tragar. Incluso hasta decir que Lula es el ejemplo a seguir, y proclamar que socialmente son de centroizquierda.

 Fuente: Miradas al Sur

jueves, 30 de mayo de 2013

La revolución de los colorados. Una historia de Montoneros



 



Por Juan Godoy (sociólogo, UBA)

     Ya había pasado la batalla de Pavón, y Mitre gobernaba los destinos de la patria desde hacía más de cuatro años. Se había avanzado contra la montonera, degollado al Chacho Peñaloza, derrocado a los blancos de Berro en el Uruguay, y hacía más de un año se había lanzado la guerra de la Triple Infamia contra el Paraguay. La ciudad-puerto, poseedora de la renta de la aduana, se erguía triunfante sobre montones de muertos y torturados (en el interior se calculan entre 5 mil y 60 mil los asesinados). Se avanzaba a sangre y fuego sobre las provincias, y los sectores populares para tender las bases de la Argentina semi-colonial. El “país granja”, con sus ferrocarriles tendidos en abanico hacia Buenos Aires, bancos extranjeros (británicos), con el incremento de la deuda externa, todo bajo los principios del libre-comercio. La oligarquía porteña pretendía ser un apéndice la economía británica. Ésta, pensaba que solo le quedaba el “escollo” del modelo del Paraguay próspero de los López, con su primera línea telegráfica, el primer ferrocarril, la explotación y fundición de hierro, las estancias de la patria,  los astilleros, la marina mercante pujante, y su deuda externa igual a 0 (cero).  Suponían que este plan iba a ser ejecutado con cierta facilidad, Mitre había dicho que en tres meses estaría en Asunción. Evidentemente se equivocaba, la resistencia no solo del pueblo paraguayo, sino de los sectores populares del interior argentino a la guerra, hará que ésta se extienda por cinco años y que sea “necesario” para vencer el exterminio de las tres cuartas partes de la población paraguaya, lo que significa casi 1 millón de muertos.
     Cuando se creía que la montonera estaba extinta, los “hijos del Chacho” se levantarán, dificultarán el desenvolvimiento de la guerra y pondrán en serios problemas al gobierno oligárquico-pro-británico de Mitre. Esa revolución será, como veremos, federal-provinciana, proteccionista, anti-imperialista, y profundamente latinoamericana. Pero, ¿A qué revolución nos referimos?, a saber: a la revolución de los colorados. Este levantamiento estallará el 9 de noviembre de 1966 en Cuyo, donde San Martín como Gobernador había armado su ejército Libertador de la Patria Grande, mediante la acción activa de su gobierno. El día anterior se encuentran en Mendoza 280 “voluntarios” al mando de Manuel Arias para ir a combatir al Paraguay que había juntado el Gobernador Melitón Arroyo, pero en la madrugada (a las 2.30 de la mañana del 9/11), éstos se sublevan. El gobernador huye[i], se refugia con Irrazábal que en tres días cumplía tres años de haber asesinado al “Chacho”. Los sublevados liberan a Carlos Juan Rodríguez y a Emilio Castro Boedo.
Al otro día es elegido como gobernador el primero. Éste será el Jefe Político del levantamiento, y Juan de Dios Videla el jefe militar. C.J. Rodríguez escribe junto a Juan Saa en esos días a Urquiza: “el pueblo de Mendoza, Exmo. Señor, comprendió de un modo maravilloso, que en ese movimiento se jugaban una vez más, no solo sus derechos provinciales sino también los derechos todos de la República y plegándose a la idea del movimiento, espontáneo (…) ayudó a la revolución con todo lo que era posible ayudarla, poniéndose en armas”[ii]. Los colorados usan como distintivo el cintillo punzó. También están en la revuelta: Emilio Castro Boedo que era un sacerdote de origen salteño, Manuel Frías, Felipe Saa, Estratón Maza, Manuel Olascoaga. Esos 280 “voluntarios” iniciales, se irían incrementando rápidamente con el paso del tiempo, para ser miles. El 21 de noviembre Marcos Paz dispone la intervención federal nombrando a Paunero.
Al mes siguiente, en diciembre, Felipe Varela llega desde Chile a San Juan, luego de derrotar en Nacimiento a las fuerzas nacionales que quisieron evitarlo, y se instala en Jáchal, pasando a dominar la provincia. Marchan con Varela Chilenos como Estanislao Medina, también lo acompaña Carlos Ángel que había estado con el Chacho, Aurelio Zalazar, F. Clavero, que había sido granadero de San Martín (luchado en Chile y Perú), era rosista, a principios de los 60’s está junto a Juan Saa, y más tarde con el Chacho, había sido internado en Buenos Aires, y cuando estalla la Revolución de los colorados se suma a Varela. También se encuentra junto al “Quijote de los Andes”,  el indio Chumbita y Santos Guayama entre otros. El 5 de enero de 1867 Juan de Dios Videla triunfa en  la Rinconada de Pocito (San Juan, que era gobernada por Camilo Rojo), y consolida la revolución en esa provincia.
Dos días más tarde, luego de fugarse de la cárcel en Córdoba, Aurelio Zalazar[iii] controla La Rioja. A fin del mes de enero Juan Saa, quien había enfrentado a Venancio Flores como organizador del Ejército Oriental, ocupa el gobierno en San Luis (que era gobernada por Mauricio Daract), luego de derrotar a Paunero en Pampa del Portezuelo. Los revolucionarios de San Luis emiten una proclama que dice: “hoy la oscura revolución de presos del 9 de noviembre (…) tiene elementos poderosos e indestructibles que serán bastantes para anonadar el poder oprobioso que nos viene dominando desde la espantosa carnicería de Cañada de Gómez (…) ha de ser para la República Argentina, el bálsamo que cicatrice las heridas hechas en el corazón de la Patria”[iv]. Mientras las provincias de Corrientes y Córdoba esperan el pronunciamiento de Urquiza que nunca llegará. El clérigo Castro Boedo en una misiva le dice al entrerriano: “la patria sucumbe (…) si V.E. no se levanta decididamente a llevar con energía la voz de la República, y en esto, la vida y la libertad del Continente Sudamericano”[v].
La revolución se extiende como reguero de pólvora, será por esto que ese enero del ‘67 Sarmiento escriba “el partido bárbaro que hemos combatido tantos años, aprovechando la guerra del Paraguay y de la debilidad del gobierno, empieza a sublevarse en las provincias del interior”[vi]. También es por esta rebelión que se expande rápidamente que Mitre hace volver algunas tropas del Paraguay (unos 4500 hombres), y que el imperialismo británico ofrezca ayuda a través de su cónsul G. B. Mathew, a lo que hace referencia el furibundo mitrista Rufino de Elizalde cuando escriba a Mitre “el ministro inglés me ha hecho los mayores ofrecimientos, en una carta diciéndome que lo avise a V.”[vii]
En ese enero de 1867 el gobierno declarará la guerra de policía[viii] a los montoneros, así no son políticos, sino meros bandidos y/o delincuentes comunes. Al mismo tiempo, como la oligarquía argentina es gustosa de la “libertad de expresión”, “todos los diarios opositores son cerrados, y sus redactores sufren el exilio o la cárcel: Navarro Viola, Guido Spano, Hernández y otros son puestos a recaudo”.[ix]  En febrero del ’67 están con la revolución Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja y Catamarca, con la posibilidad que se sumen Córdoba y Corrientes, “se corría la voz por llanos y serranías, y los hombres acudían desde todos los puntos”[x].  En Buenos Aires están con los revolucionarios Andrade, Oroño, Guido y Spano, Navarro Viola, José Hernández entre otros. También los revolucionarios obtienen apoyo de Chile, con armas y hombres, de Bolivia, con víveres y hombres, de Paraguay, hay una estrecha relación por la guerra y Uruguay, con el partido Blanco, y Timoteo Aparicio.
En marcha hacia su vuelta a suelo argentino, a un mes del estallido de la revolución, Felipe Varela había lanzado una proclama de la unidad  que había hecho imprimir en Chile, “¡ARGENTINOS! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron altivamente en cien combates, haciéndolo tremolar con toda gloria en las tres más grandes epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el General Mitre, gobernador de Buenos Aires (…)COMPATRIOTAS: desde que aquel, usurpó el Gobierno de la Nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos (…) COMPATRIOTAS: ¡A LAS ARMAS! ¡Es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos argentinos! ¡ABAJO los infractores de la ley! ¡Abajo los traidores a la Patria! Abajo los mercaderes de Cruces en la Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre Argentina y Oriental! ¡ATRÁS los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente! ¡SOLDADOS FEDERALES! nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás Repúblicas Americanas. ¡¡Ay de aquel que infrinja este programa!! ¡COMPATRIOTAS NACIONALISTAS! el campo de la lid nos mostrará al enemigo; allá os invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo”[xi].
Esta proclama tiene el evidente influjo de las organizaciones de la Unión Americana, que están en línea con el Congreso de Panamá convocado por Bolívar en 1826. En 1856 el pirata William Walker se apodera de Nicaragua por algunos meses, en 1861 se había consolidado la reincorporación de Santo Domingo a España, ese mismo año Inglaterra, Francia y España atropellan a México, en 1864 la escuadra española ataca al Perú y ocupa las Islas Chinchas, luego se dirigen a Chile, quien le declara la guerra y lo vence, pero como represalia bombardean Valparaíso (Mitre niega apoyo a Chile y Perú). Fruto de este avance de las potencias sobre nuestro territorio latinoamericano es que se van a conformar en diferentes ciudades entidades denominadas de Unión Americana. Esta Unión Americana tiene, entre otros, los siguientes principios: “Compondrán la sociedad todos los interesados en el porvenir de las repúblicas americanas y en todos los principios en que se basó su independencia.  Su objetivo principal será: 1º) Trabajar por la unificación del sentimiento americano y por la conservación y subsistencia de las ideas republicanas en América, por todos los medios a su alcance.  2º) promover y activar las relaciones de amistad entre todos los hombres pensadores y libres de la América republicana a fin de popularizar el pensamiento de la “Unión Americana” y acelerar su realización por medio de un congreso de plenipotenciarios”.”[xii]
La revolución de los colorados conjuntamente con la insurrección de Varela encontraban causas concretas en el intento por parte de la administración Mitre de imponer los principios del liberalismo económico y convertirnos en una semi-colonia británica, de cara al Atlántico, de espaldas al interior provinciano y a nuestros hermanos latinoamericanos. Ortega Peña y Duhalde sostiene que fueron “la consecuencia de la ofensiva dirigida por el Imperio británico contra América. Agresión que era encarnada y ejecutada por diversas potencias europeas, como Francia y España, o por las clases sociales que estaban al servicio de la política imperialista, como la oligarquía ganadera mitrista o la aristocracia esclavista del Brasil. Las montoneras fueron la reacción popular que encarnaba la representación y defensa de la unidad americana. Esta unidad no era una abstracción lírica. Se buscaba crear un mercado americano, con barreras proteccionistas, que permitieran desarrollar la industria local, destruidas por la expansión industrial inglesa”[xiii].
La vuelta del montonero Varela a Argentina y su proclama, no es un hecho aislado de la revolución de los colorados, Alfredo Terzaga argumenta que “la acción revolucionaria fue concertada sobre un plan general común, como lo prueba la fotografía que se hicieron tomar juntos C. J. Rodríguez y F. Varela durante la preparación del movimiento”.[xiv] Diferencia asimismo el historiador cordobés los revolucionarios de Cuyo quienes pertenecen a estancieros y propietarios importantes con una fuerza bastante disciplinada, son los “federales decentes”; y por el lado del Norte, La Rioja y Catamarca son peones, artesanos, pequeños propietarios, son los “federales plebeyos”. Felipe Varela, al mismo tiempo, iba a ser quien prolongara la revolución. El plan del montonero, establece Norberto Galasso, sería “avanzar hacia el norte, mientras la revolución de Cuyo se extiende hacia Córdoba y ya controlada la mayor parte del país, lograr el pronunciamiento de Urquiza que provocaría, seguramente, la caída del gobierno central”[xv].
Esta revolución de los colorados iba a comenzar a ser controlada por el gobierno nacional a los pocos meses del estallido, pero pone en este poco tiempo en duda al poder central, como había sucedido con la rebelión de Tupac Amarú a fines del siglo XVIII. En abril del ’67 se producen dos duras derrotas para la montonera, el 1º la de Paso de San Ignacio (San Luis) donde es vencido Juan Saa por las tropas de Arredondo, José María Rosa sostiene al respecto que “la derrota deshizo totalmente a los colorados cuyanos”[xvi]. La otra derrota es el día 10 la de Pozo de Vargas[xvii] (La Rioja). Juan de Dios Videla pierde Cuyo, y el 14 del mismo mes entra Paunero en Mendoza. Los colorados se exilian en Chile.
Pero la montonera no estaba derrotada totalmente. Todavía quedaban gestos heroicos. En agosto del mismo año la revolución toma un nuevo impulso, cuando Simón Luengo tome brevemente Córdoba (del 16/8/67 al 228/867), y Aurelio Zalazar haga lo propio con La Rioja. Felipe Varela vuelve, derrota a Frías, y en octubre entra a la ciudad de Salta[xviii], y avanza sobre Jujuy pero no logra consolidarse, perseguido por Navarro se exilia en Bolivia, desde donde va a lanzar una nueva convocatoria desde Potosí en el comienzo del nuevo año. Así, el 1º de enero de 1868 Varela lanza un nuevo manifiesto que, en tono federal provinciano, afirma: “la palabra Federación, tiene aquí una significación especial. Es un vocablo que envuelve un significado opuesto al de Centralismo, que hemos combatido siempre en las provincias, para recuperarnos las rentas de la Nación confiscadas, centralizadas en Buenos Aires”, a la vez que gritará allí también la causa por la que lucha “¡Federación o muerte!, ¡¡Viva la Unión Sudamericana!!¡Abajo los negreros traidores a la patria”[xix]
Hacia fin de 1868 la revolución y su continuación con Varela estaba prácticamente diezmada. El 12 de enero de 1869 Varela es vencido en Salinas de Pastos Grandes (Salta) por Pedro Corvalán y obligado a exiliarse en Chile. El caudillo popular ya no volverá a suelo argentino, morirá enfermo de tuberculosis en Nantoco, cerca de Copiapó. La prolongación de la revolución de los colorados llegaba a su fin, pero dejaba grabada en la memoria popular de la Patria Grande una gesta libertaria que marca el camino de enfrentamiento con el imperio, de unificación de la Patria Grande, y liberación nacional. El pueblo cantará: “Dicen que Varela viene/levantando polvareda,/y don Juan viene detrás/como flor de primavera./Dicen que don Juan se viene/con toda la chilenada./Empezaron los salvajes/a ganarse en la Rinconada”[xx], y recordará a través de los años la divisa “¡Abajo los negreros traidores a la patria”, ¡¡Viva la Unión Sudamericana!!”


[i] En su huida el Gobernador se lleva el Tesoro Provincial, y el pueblo cuyano hará colecta para pagar a los revolucionarios. Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo L. (1975). Felipe Varela. Buenos Aires: Schapire.
[ii] Carta citada en Duhalde, Eduardo L. (2005). Contra Mitre. Los intelectuales y el poder: de Caseros al 80. Buenos Aires: Punto Crítico, páginas 247-248.
[iii] A fines de 1868, ya bajo el gobierno de Sarmiento, Aurelio Zalazar se acoge a una amnistía y se presenta ante las autoridades, pero como se lo considera un simple bandido y asesino, será fusilado. Rosa, José María. (1979). Historia Argentina. Lo Oligarquía. Tomo VII. Buenos Aires: Oriente.
[iv] Proclama de los revolucionarios de San Luis. Reproducida en Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo L. (1975). Op. Cit., páginas 146-147.
[v] Citado en Duhalde, Eduardo L. (2005). Op. Cit., página 240.
[vi] Sarmiento, Domingo Faustino (15/1/1867). Citado en Galasso, Norberto. (2011). Historia de la Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Buenos Aires: Colihue, página 416.
[vii] Carta de Rufino de Elizalde Bartolomé Mitre. S.F. Citada en Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo L. (1975). Op. Cit., página 110.
[viii] El decreto del 19/1/1867 dictaminada “todos los individuos que tomaran o hayan tomado parte en la ejecución de los atentados cometidos por los revolucionarios de Mendoza… y todos los que en cualquier punto del territorio sujeto a la jurisdicción nacional contribuyan con actos deliberados a estimular, fomentar o mantener aquel estado de anarquía, serán considerados como rebeldes y traidores a la patria, y sometidos por la fuerza a la justicia nacional para ser juzgados como tales con toda la severidad de las leyes”. Reproducido en Rosa, José María. (1979). Op. Cit., página 177. Jorge Abelardo Ramos al respecto agrega que “acusados de salteadores y bandidos de orden común por la camarilla porteña, los hombres de Varela y Guayama fueron calificados por el Juez Federal de Salta y la Corte de esa provincia de “insurrectos” rechazando el cargo de “salteadores”. Por esa razón, Sarmiento, siendo presidente de la República, y muy olvidado de su origen sanjuanino atacó duramente con su dureza acostumbrada al referido juez” Ramos, Jorge Abelardo. (1973). Revolución y contrarrevolución en la Argentina. Del patriciado a la oligarquía 1862-1904. Tomo 2. Buenos Aires: Plus Ultra, página 59.
[ix] Rosa, José María. (1979). Op. Cit., páginas 177 y 178.
[x] Terzaga, Alfredo. (1976). Historia de Roca. De soldado federal a Presidente de la República. Buenos Aires: Peña Lillo, página 207.
[xi] Manifiesto de Felipe Varela, 6/12/1866. Reproducido en Galasso, Norberto. (2010). Felipe Varela y la lucha por la unión Latinoamericana.  Buenos Aires: Colihue, páginas 76-77.
[xii] Citado en Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo L. (1975). Op. Cit., página 72.
[xiii] Ibídem, página 96.
[xiv] Terzaga, Alfredo. (1976). Op. Cit., página 200.
[xv] Galasso, Norberto. (2010). Op. Cit., página 85. Ortega Peña y Duhalde suman que también se pretendía levantar a los gauchos de Buenos Aires. Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo L. (1975). Op. Cit. José María Rosa suma a los blancos orientales con Timoteo Aparicio a la cabeza, sostiene que López Jordán debía insurreccionar Entre Ríos y apoyarse en los federales de Santa Fe y Corrientes, de todas formas argumenta “la revolución se haría como la guerra de Brasil de 1851, con Urquiza, sin Urquiza o contra Urquiza”. Rosa, José María. (1979). Op. Cit., página 178.
[xvi] Rosa, José María. (1964). La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas. Buenos Aires: Pela Lillo, página 267.
[xvii] Allí será salvado Felipe Varela por la “Tigra Díaz”, su compañera. Al mismo tiempo destacamos que sobre Pozo de Vargas se escribirá una historia falsificada acerca que las tropas de Taboada iban perdiendo la batalla y como la banda musical comenzó a tocar, les dio ánimo y terminaron “dando vuelta” la historia. Será retratado en la famosa Zamba de Vargas que deja de lado otras que rescatan que la batalla se perdió fundamentalmente por falta de agua. Galasso, Norberto. (2010). Op. Cit.
[xviii] Sobre este ingreso a Salta se escribirán muchas mentiras y difamaciones, diciendo que la montonera saqueó, robó, violó, mató, etc. Pero Ortega Peña y Duhalde  basándose en los archivos judiciales descartan de plano esta visión, demostrando que solo hubo hurtos menores, lógicos en ese contexto, y que tampoco hubieran podido hacer esos desmanes de los que se acusa a la montonera porque solo estuvieron en un breve lapso de una hora aproximadamente. Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo Luis. (1969). Proceso a la montonera de Felipe Varela por la toma de Salta. Buenos Aires: Sudestada.
[xix] Manifiesto del 1/1/1868. Reproducido en Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo L. (1975). Op. Cit., página 362.
[xix] Zamba, Dicen que Varela viene.


Bibliografía

ü Duhalde, Eduardo L. (2005). Contra Mitre. Los intelectuales y el poder: de Caseros al 80. Buenos Aires: Punto Crítico.

ü Galasso, Norberto. (2010). Felipe Varela y la lucha por la unión Latinoamericana.  Buenos Aires: Colihue.

ü Galasso, Norberto. (2011). Historia de la Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Buenos Aires: Colihue.

ü Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo L. (1975). Felipe Varela. Buenos Aires: Schapire.

ü Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo Luis. (1969). Proceso a la montonera de Felipe Varela por la toma de Salta. Buenos Aires: Sudestada.

ü Ramos, Jorge Abelardo. (1973). Revolución y contrarrevolución en la Argentina. Del patriciado a la oligarquía 1862-1904. Tomo 2. Buenos Aires: Plus Ultra.

ü Rosa, José María. (1964). La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas. Buenos Aires: Pela Lillo.

ü Rosa, José María. (1979). Historia Argentina. Lo Oligarquía. Tomo VII. Buenos Aires: Oriente.

ü Terzaga, Alfredo. (1976). Historia de Roca. De soldado federal a Presidente de la República. Buenos Aires: Peña Lillo