sábado, 16 de marzo de 2013

Globalización y modernidad católica: papado, nación católica y sectores populares


Fortunato Mallimaci



Los conflictos sociales continúan en el planeta. Violencias, dominaciones y guerras recorren el mundo globalizado. El enfrentamiento fratricida no cesa. Numerosos motivos se han dado de los mismos. Sean cuales fueren, como ciudadanos del mundo, clamamos para detener esa maquinaria infernal.

Más aún, ante tanto discurso religioso llamando a matar en nombre de Dios, en nombre de tal o cual religión, tenemos la obligación, como estudiosos de estos temas, de alertar sobre las nefastas consecuencias que han tenido, tienen y tendrán las matanzas de los enemigos en nombre de causas sagradas, en nombre de promesas de salvación, en nombres de cielos y tierras nuevas.


En publicación: América Latina y el Caribe. Territorios religiosos y desafíos para el diálogo. Aurelio Alonso (Compilador). CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. Febrero de 2008. ISBN 978-987-1183-82-1.IADE

jueves, 14 de marzo de 2013

Qué puede cambiar y qué no tras la elección del cardenal argentino


 


ENTREVISTA: JUAN CRUZ ESQUIVEL, ESTUDIOSO DE LA SOCIOLOGIA DE LAS RELIGIONES

El investigador del Conicet sostiene que la gran tarea que emprenderá Francisco será poner orden en la curia vaticana. Y no prevé que implemente cambios estructurales en las posiciones tradicionales respecto del preservativo, los divorciados y la homosexualidad.

 Por Mariana Carbajal
La elección de Jorge Bergoglio lo sorprendió. Porque imaginaba un papa más joven, con un largo pontificado por delante y porque había otros cardenales que sonaban como candidatos con más chances. “Se confirma el aforismo vaticano que indica que ‘el que entra como papa al cónclave sale cardenal’”, apunta el sociólogo, profesor universitario e investigador del Conicet Juan Cruz Esquivel, un poco en serio, un poco en broma. Estudioso del vínculo de la Iglesia y el poder político, Esquivel analizó en una entrevista con Página/12 las implicancias de su nombramiento a nivel local y dentro del mapa eclesiástico. “Con demasiados frentes internos abiertos, no se vislumbra que pudiera promocionar cambios estructurales en torno de la posición tradicional de la Iglesia Católica sobre el uso del preservativo, la anticoncepción hormonal de emergencia, la eliminación del celibato, el rol de las mujeres en la Iglesia, el trato a las personas divorciadas o a los homosexuales, la despenalización del aborto”, consideró en diálogo con este diario.
–¿Es una buena noticia para los católicos que el nuevo papa sea Bergoglio? –Pese a su estructura vertical y jerarquizada, la Iglesia Católica es un espacio diverso. En ese sentido, habrá quienes lo tomen como una buena noticia y para otros no lo será tanto. Como en cualquier espacio colectivo, hay heterogeneidades en el interior y Bergoglio, como referente eclesiástico, ha sido resistido por algunos sectores católicos.
–¿Que sentimientos tuvo cuando conoció la noticia? –De sorpresa, porque se perfilaban como candidatos otros cardenales. Se confirma el aforismo vaticano que indica que “el que entra como papa al cónclave sale cardenal”. Pero esta regla tácita tiene una explicación. Por el sistema electoral, quien resultare ganador debe obtener dos tercios de los cardenales electores. Al inicio de los cónclaves, suelen perfilarse dos candidatos y difícilmente alguno de los dos alcance los dos tercios de las preferencias. En simultáneo, “seamos uno para que el mundo crea” es un imperativo categórico en la idiosincrasia eclesiástica que conlleva a una resolución rápida para transmitir al mundo la imagen de una Iglesia unida. La búsqueda de un tercer nombre emerge en la búsqueda de un consenso o como síntesis de las primeras dos candidaturas.

–¿Qué rumbo piensa que tomará su papado? –Benedicto XVI ha sido un papa claramente intelectual que no ha podido resolver buena parte de los conflictos que hoy sacuden al Vaticano. Bergoglio tiene una trayectoria de gestión pastoral y detenta mayores habilidades y destrezas para intentar por lo menos afrontar los desafíos internos de la Iglesia. Considero que buena parte de sus esfuerzos estarán destinados a “ordenar” la Curia romana.

–¿Qué implicancias puede tener para la Argentina la llegada de Bergoglio al frente del Vaticano? –Sin dudas, como papa, Bergoglio tendrá un reconocimiento popular de proyecciones sustantivas. Pero no necesariamente el prestigio social repercute en mayor capital religioso. En otras palabras, los procesos de pluralización del campo religioso y de individuación de las creencias no necesariamente verán modificadas sus tendencias por un papa argentino. En el plano político, acostumbrados a una cultura política que busca legitimidades en el mundo religioso, es imaginable que actores y sectores políticos apelen a su figura para reposicionarse en la arena política.
–¿Qué se puede esperar en relación al trato de la Iglesia con las personas divorciadas, homosexuales, las posturas sobre el uso del preservativo o de la anticoncepción hormonal de emergencia, el celibato obligatorio o la posibilidad de que las mujeres tengan otro rol en la Iglesia?
–El ordenamiento y el intento de resolución de los fuertes conflictos internos será una de las grandes misiones de Bergoglio en su pontificado. Con demasiados frentes internos abiertos, no se vislumbra que pudiera promocionar cambios estructurales en torno de la posición tradicional de la Iglesia Católica sobre el uso del preservativo, la anticoncepción hormonal de emergencia, la eliminación del celibato, el rol de las mujeres en la Iglesia, el trato a las personas divorciadas o a los homosexuales, la despenalización del aborto, etc.
–¿Y con respecto al grave problema de los curas pedófilos? –Al cura Julio César Grassi nunca lo excomulgó. Tuvo una actitud corporativa para protegerlo. Pero en el Vaticano no tiene margen para seguir teniendo una postura de ese tipo. En ese tema Benedicto XVI se puso firme, pero no tuvo cintura política para imponerse. Intuyo que Bergoglio tendrá cintura política y una postura más decidida de resolución, sin esconderlo bajo la alfombra.

–¿Lo ha conocido a Bergoglio personalmente? –Cuando estaba realizando la investigación para mi tesis de doctorado sobre la relación entre el poder político y el poder eclesiástico durante los gobiernos de Alfonsín y Menem, entrevisté a muchos arzobispos y obispos. Pero algunos prelados no aceptaron la entrevista y Bergoglio fue uno de ellos. Tuve oportunidad de conocerlo personalmente en uno de los pocos encuentros entre Bergoglio y Néstor Kirchner. El 11 de abril de 2006, estuve presente en un acto de homenaje a los curas palotinos asesinados por la última dictadura militar en la iglesia San Patricio en el que participaron el entonces presidente y el arzobispo de Buenos Aires.

–¿Qué impresión tiene de él? –Es muy habilidoso de la lectura del mapa político eclesiástico. Mientras algunos obispos creen que por el Espíritu Santo se designa a un papa o a los cardenales, Bergoglio les saca varios cuerpos por su formación política, que lo ha nutrido. Su perfil más conflictivo es el que denuncia Horacio Verbitsky en su libro, el hecho de haber dado los nombres a la última dictadura militar de los curas que trabajaban en villas.
 Fuente:Página/12

miércoles, 13 de marzo de 2013

El significado de Malvinas




Por Horacio González *
Cualquier lectura de la historia de las islas Malvinas –la más recomendable es, sin duda, la de Paul Groussac, escrita en 1898, que a su ponderada visión histórica le agrega el condimento sutil de la ironía– arroja un resultado palmario. Son una pieza fundamental de la historia marítima, comercial, militar y científica de esta región del planeta. No puede haber dudas sobre los títulos de la potestad argentina sobre el archipiélago, y ellos surgen de ningún otro lugar que de la irreversible geología que las ata al continente y del combate por su pertenencia, que ocupó varios siglos, multitud de informes y escaramuzas, cambios de mano y escritos diplomáticos de las más diversas especies. Entre éstos se destaca el del doctor Johnson, uno de los mayores críticos shakespeareanos, que implícitamente valida en 1771 los derechos de España. Un océano de papeles y hasta de debates filológicos permite realizar una pregunta casi impertinente por su obviedad. ¿Por qué las Malvinas se tornaron tan esenciales, una pieza clave de la historia moderna, que es la historia de las guerras económicas expansionistas desde el siglo XVII, a pesar de tener ellas una posición marginal y aparecer tardíamente en los mapamundis? ¿Por qué su nombre permanece enigmático, y el que adoptamos como inescindible con nuestro idioma proviene, más allá de inagotables discusiones, de los navegantes bretones de Saint-Malo?
Hay un elemento utópico en todo proyecto de ocupación territorial, un sesgo inevitablemente literario que a los efectos de una historia severa de la poesía no dejan de componer una estética colonial. El expansionismo mercantil, el filibusterismo, los corsarios, las históricas usanzas de las empresas de piratería, que supieron encumbrar imperios, asimismo buscaron su validación por las grandes escrituras. Se acompañaron de distintas consideraciones utópicas, que siquiera precisaron llegar a las cumbres poéticas como las de Kipling –“Llevad la carga del Hombre Blanco”–, quien pensó el imperialismo como un sufrimiento y una necesidad. Hasta mediados del siglo XIX la fabulosa Isla de Pepys, que tuvo un supuesto avistamiento en el siglo anterior, figuró en muchos de los codiciosos cálculos científicos o políticos de las potencias de la época, y también en la publicística de Pedro de Angelis, el gran polígrafo napolitano al servicio de Rosas, que se interesó por ella. Pepys Island no existía, pero era indudable que hacía las veces de contrafigura espectral de las Malvinas, dado que su ubicación imaginaria tenía homólogas coordenadas oceánicas.
No es posible, por muchas razones, ignorar el papel que jugó Bouganville en el proyecto de poblamiento de las islas, que es el más importante antecedente del reconocimiento de la pertenencia de Malvinas a España –por consecuencia de las negociaciones posteriores para el abandono de esa colonización francesa en la segunda mitad del siglo XVIII–. Bouganville era también un gran naturalista; no solo queda en la historia como un antecedente de la atribución argentina en la posesión de Malvinas, sino como estudioso de una flor que lleva su nombre, la buganvilla –o Santa Rita–, que figura entre las preferidas por el trágico cónsul inglés Geoffrey Firmin (personaje ficcional de la gran novela Bajo el volcán, de Malcolm Lowry), que citamos no para dispersar el tema, sino para introducirle un elemento cultural que, sin dejar de ser un detalle, tiene su importancia antropológica.
Es que Gran Bretaña es una cuerda interna de las historias de nuestros países, desde las célebres y lamentables negociaciones del pacto Roca-Runciman, y si se quiere abundar en la genealogía de las grandes y complejas escenas imperiales, desde el empréstito de la Baring Brothers –que lo lleva a Rosas a dar un paso en falso cuando propone canjear la deuda por un gesto político argentino en torno de la cuestión Malvinas–. Aunque, como es sabido, su embajador en Londres, Manuel Moreno –el hermano de Mariano–, es autor de documentos importantes presentados ante Lord Palmerston, por más que Groussac prefiere señalar que eran un tanto ingenuos. Como sea, estamos hoy mucho más cerca de esos escritos de la diplomacia argentina del siglo XIX –en el momento en que se produce la ocupación británica– que del desempeño moral y militarmente desastroso de la Junta Militar que actuó en 1982. El detalle de la flor preferida por Firmin, el cónsul inglés debajo del volcán, significa que hay una “veta inglesa” a explorar.
No es ningún secreto: brota de todo aquello que compone el lenguaje y su historia real, que es la fibra interior, resistente, de la democracia efectiva argentina. Se trata de la existencia no solo de una opinión interna de un sector no desdeñable de la tradición inglesa anticolonialista. A veces se halla oculta bajo los pliegues de un interés por lo extraño, por lo “bárbaro” como equivalente de una seductora inversión del refinamiento –de ahí el coronel Lawrence “de Arabia”–, o por una civilización hindú que lejos de mostrar la dudosa eficacia del Commonwealth, dejaría ver su tozuda incomprensión cultural, tal como aparece en recordables novelas, como la muy célebre de E. M. Forster, Pasaje a la India.
Durante más de dos siglos, las cancillerías de España, Francia e Inglaterra se disputaron los mares, guerrearon entre sí, hicieron y deshicieron tratados, y se hicieron cargo también de otro convidado, el naciente poder norteamericano, que trazó también su plan de ocupación en Malvinas en 1831 –el incidente bien conocido de la fragata Lexington–, donde Estados Unidos esboza pretensiones sobre las Islas con argumentos que demuestran su falta de sustento cuando tiempos después los declina a favor de Inglaterra: era el colonialismo nuevo rindiendo homenaje al colonialismo viejo.
En eso se parecen al premier Cameron. Pero la conciencia colonialista ha dado ahora un paso tortuoso, sumida en la incapacidad de pensarse a sí misma. Este calificativo, que señala la vasta saga colonial, se les escapa de las manos. Culpabiliza, no se sabe ya a qué emplearlo, qué inédito espejo se forja para que la nación inglesa no pueda mirarse a sí misma. ¡Qué diferencia con la oscura, pero profunda conciencia que los estudios de Carl Schmitt le atribuyen a Inglaterra, a partir de una frase shakespeareana de Ricardo II: “Esta joya en un mar de plata engarzada”! Por cierto, estos estudios sobre el poder infinito del mar y el destino marítimo inglés que se desprende de muchas obras de Shakespeare –de ahí la importancia de que uno de sus mayores estudiosos, el ya mencionado doctor Johnson, a la vez lectura favorita de Borges, tomara una posición “argentinista” en el siglo XVIII– no pueden ser ahora interpretados a través de los fascinantes, pero tremendos –en verdad: riesgosos– estudios de Schmitt. Pero dan cuenta del paso que ha dado este viejo país en una parte de su clase política, desde la época de la tragedia isabelina hasta sus actuales dirigentes, desprovistos de una visión más profunda sobre el mundo que heredamos, en gran medida por la acción que durante siglos ellos mismos desplegaron.
Debemos tener en cuenta pues a la “otra” Inglaterra, la de Raymond Williams, de Eric Hobsbawn, de Daniel James, de John Lennon y de John Ward. Sí, este último es el personaje de la poesía de Borges sobre Malvinas, que traza un rumbo para el pensamiento crítico, y que hay que hacer el esfuerzo de entender. Lejos de ser Borges el “escritor inglés” que equivocadamente vio Ramos en Crisis y resurrección de la literatura argentina –en un lejano año 1952–, es portador de un criollismo universal que es necesario considerar e incorporar como pieza urgente de nuestra materia. Conocía como nadie, como argentino universal que era, la singularidad histórica inglesa. Su John Ward, lector del Quijote, y su Juan López, lector de Joseph Conrad, quedan ambos muertos en la nieve uniendo sus grandes mitos literarios, sin comprender por qué, como en una lejana escena bíblica. Son juguete de los “cartógrafos” al servicio de las fronteras creadas por los poderes bélicos y mercantiles. Ahora indican otro destino para la estrategia y significado de las Malvinas argentinas, cuyo remoto nombre holandés –acaso sus verdaderos descubridores– era islas Sebaldinas.
Recobrar las Islas presupone reinterpretar la historia moderna a la luz de una crítica al colonialismo, que debe ser nueva y original, y eso implica muchas connotaciones culturales que aun deben ser descubiertas. No es posible que este gran acto recuperatorio que cambiaría la historia misma de Latinoamérica se produzca meramente en el marco de la globalización, con acuerdos que apenas le provea la estructura abstracta de las grandes empresas tentaculares, con sus nuevas Ligas Hanseáticas. Un sentimiento público latinoamericano y emancipador, no los viejos y nuevos intereses generales referidos al petróleo y la pesca, debe ser en primer lugar el alimento de la juridicidad político-histórica que enmarque el caso. La Argentina que recibe a Malvinas debe ser a la vez una Argentina más lúcidamente internada en su proyecto de democracia colectiva, con inspirada justicia social, con originales visiones sobre su propia historia, con sus propias políticas extractivas y agropecuarias de cuño no contaminante, no depredatorias de nuestras propias montañas ni distante de la creación de una nueva lengua social para hablar profundamente con los antiguos habitantes de nuestro territorio, con una nueva empresa petrolífera estatal reconstruida, con instituciones públicas de financiamiento a través de nuevas doctrinas sobre incorporación de rentas petrolíferas y financieras, con originales construcciones políticas que revitalicen socialmente las instituciones de la representación cívica y con nuevas concepciones históricas y antropológicas no simplemente emanadas de un desarrollismo lineal.
Sabemos que la población hoy viviente en las Malvinas –descartando la Base de la Otan, que no es novedad respecto de lo que proyectaron los gabinetes europeos desde hace cuatro siglos– no puede ser un tercero necesario en la negociación que más temprano que tarde deberá establecerse por imperio de una opinión mundial cada vez más consciente del cambio que hay que operar en las condiciones universales de vida. “Donde hubo guerra hay ahora lenguajes nacionales nuevos, aptos para crear nuevas comunidades de vocación asociativa.” Ese puede ser el mensaje mundial de las Malvinas recobradas en términos de un autonomismo nuevo, también reinventado por las culturas nacionales. Pero debido a eso mismo, no nos puede ser indiferente ese asentamiento humano angloparlante de las Islas, que hoy es casi multisecular. Para interpretarlo adecuadamente Argentina debe extraer de su memoria nacional sus mejores linajes y su vocación de alteridad, con redescubiertos componentes universalistas, antropológicos y democráticos.
Recibir a los actuales habitantes de Malvinas será propio de un país que a su vez cambie al recibirlos, al meditar sobre los ámbitos receptivos de su propio idioma, sus renovaciones culturales y sus revisitadas tradiciones folklóricas. Cierto, son pocos aquellos distantes vecinos de gamulán con sus chalecitos prolijos; están enojados, tienen planes de vida de un hedonismo irreal en una factoría militarizada que emite certificados y licencias; son ínfimas piezas de poderes mundiales que los trascienden. La Argentina, con su no desmentido corazón de país de compromisos humanísticos –a pesar de los oscuros períodos vividos, que muestran las antípodas de este linaje que sin embargo hemos mantenido– los debe recibir cambiando al mismo tiempo ella, por el simple y extraordinario hecho de recibirlos. Trazar una línea de reflexión activa, de una diplomacia nacional que beba hasta el último sorbo de sus propias posibilidades expresivas –para lo cual, leer una gran novela limítrofe que piensa la guerra y el idioma al mismo tiempo, como Los Pichiciegos, de Rodolfo Enrique Fogwill, tanto como el debate sobre Malvinas que recoge León Rozitchner, es esencial–, significa que las Islas pueden ser recobradas recobrándose a la vez una nueva energía democrática nacional, siendo ambas cosas causa y complemento de la mutua posibilidad de la otra.
* Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.
Fuente: Página/12

Creencias, cultura y sociedad en Argentina


¿Cómo varió el panorama religioso nacional a lo largo de la historia? Investigadores del CONICET se preguntan, ¿en qué creemos hoy los argentinos?
Fachada del templo en un 25-09 (Cortesia F. Flores)
Fachada de la Iglesia de San Nicolás un 25 de septiembre

Según Fortunato Mallimaci existen una serie de preconceptos cuando se habla de religiones en nuestro país, y destaca tres: que la gran mayoría de los argentinos son católicos practicantes; que no hay personas indiferentes a lo religioso y que la mayoría de los universitarios son agnósticos o ateos.
Frente a estos mitos Mallimaci, doctor en sociología e investigador principal del CONICET en el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL), se propuso llevar a cabo un relevamiento nacional que dé cuenta de las identidades, prácticas y tradiciones religiosas presentes hoy en el país. Así, en 2008 junto a su equipo elaboró la Primera Encuesta Sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina.
“Nos encontramos con que ciertas nociones que teníamos acerca de la religiosidad de los argentinos no siempre se cumplían. Por ejemplo, casi el 25 por ciento de las personas que viven en nuestro país no se dicen católicas”, señala Mallimaci.
La encuesta muestra además que si bien la cultura cristiana está extendida a nivel nacional, también hay un sector de la población que no siente ninguna pertenencia religiosa. “Fue una sorpresa para nosotros ver que en la sociedad argentina hay más indiferentes que evangélicos”, comenta el investigador.
Los datos señalan una preeminencia de la cultura cristiana en nuestro país: el 76,5 por ciento de los entrevistados se declaran católicos. Las personas que se declaran indiferentes en cuanto a la religión alcanzan el 11,3 por ciento, mientras que los evangélicos son el 9 por ciento de la población.
Los investigadores además elaboraron un ranking de creencias católicas que revela que el 91,8 por ciento de los argentinos cree en Jesucristo, mientras que el Espíritu Santo y La Virgen ocupan el segundo y tercer puesto.
Para sorpresa de los académicos, los universitarios son en un 78,1 por ciento creyentes y sólo el 17,4 por ciento son indiferentes. Una tendencia similar se observa entre quienes carecen de estudios o sólo completaron la primaria, aunque hay casi la misma cantidad de indiferentes que de evangélicos.
Sin embargo, Mallimaci introduce un matiz esencial al momento de analizar el campo religioso: “No es lo mismo hablar del catolicismo en el Norte del país que en el Centro o el Sur, hay que tener en cuenta que las creencias toman características diferentes en cada región”, explica.
Fabián Flores, investigador adjunto del CONICET en la Universidad Nacional de Luján y especialista en geografía de las religiones señala que “la iglesia católica es distinta en Salta, en Buenos Aires y en la Patagonia, entonces es importante incluir un enfoque geográfico y cultural de las particularidades regionales en el estudio del campo religioso”.
De hecho, las distintas creencias incluso se distribuyen desigualmente a lo largo y ancho del país. De acuerdo con la encuesta, el Noroeste argentino es la región más católica, con 91,7 por ciento de habitantes que profesan esa fe, mientras que en el sur argentino el 21,6 por ciento de la población es evangélica, la mayor concentración a nivel nacional.
En cuanto a Capital Federal y Gran Buenos Aires, los datos señalan que el 69,1 por ciento de los habitantes son católicos, aunque también es la región donde hay más indiferentes religiosos: el 18 por ciento de los metropolitanos no adhiere a ninguna creencia.
Transformaciones en debate
Mallimaci destaca que uno de los cambios culturales más fuertes observados fue la presencia de una distancia entre las normas que emergen de la institución religiosa y las prácticas, identidades y sociabilidades de la mayoría de los creyentes católicos.
Según la encuesta, del total de quienes creen en Dios el 61,1 por ciento dice relacionarse por su propia cuenta y sólo el 23,1 lo hace a través de una institución eclesial. Actualmente las principales prácticas religiosas de los argentinos son rezar en casa y leer la Biblia.
Flores explica que a pesar de esta diversidad de prácticas, la iglesia católica aún tiene legitimidad social, de modo que algunos sujetos pueden no coincidir a nivel personal pero sin embargo se presentan como católicos a frente a la sociedad. “Es el caso de las personas que dicen ‘soy católico pero no practicante’”, ejemplifica.
“La mayoría de los cristianos cree a su manera, son de algún modo cuentapropistas religiosos y tienen varias identidades al mismo tiempo. La gente hoy puede creer en Jesús, en la Virgen, en la Energía y puede ir a ver un santo y al otro día ir a un curandero”, explica Mallimaci.
Ambos especialistas coinciden en que esta multiplicidad de prácticas e identidades religiosas es vivida por el sujeto sin contradicción ni conflicto. De hecho, el 76 por ciento de los argentinos afirma que concurre poco o nunca a los lugares de culto; del 23,8 que asiste de manera muy frecuente a ceremonias, el 60 por ciento es evangélico.
Mallimaci y equipo concluyen que estamos frente a complejos procesos de desinstitucionalización religiosa y de individuación de las creencias. “Creo que vamos camino a un mayor pluralismo de religiones, y no a una disminución”, dice.
Tanto Flores, desde la geografía de las religiones, como Mallimaci desde la sociología, destacan la contribución fundamental que pueden hacer las ciencias sociales para entender y explicar lo religioso en todas sus dimensiones.
Para Mallimaci, la importancia de este estudio reside en que “además de visibilizar la importancia que tiene lo religioso en nuestra sociedad, también nos permite mostrar que es un tema que se puede estudiar y debatir”.
“A diferencia del discurso estigmatizado de algunos medios de comunicación, el abordaje pluralista de las ciencias sociales puede contrarrestar la intolerancia y la violencia real y simbólica hacia los otros”, señala Flores.
“Nuestro aporte a la transformación democrática argentina es nuestra producción académica. La ciencia y la sociedad no van por caminos diferentes”, asegura Mallimaci, quien participó en los debates parlamentarios por las modificaciones del Código Civil.
“Ahora por primera vez en los 200 años tenemos en democracia la posibilidad de discutir el Código Civil en democracia, los investigadores tenemos que hacer nuestro aporte”, concluye.
La Primera Encuesta Sobre Creencias y Actitudes Religiosas En Argentina contó con el financiamiento del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCYT) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica.
El equipo dirigido por Mallimaci contó con investigadores del CEIL, y de las universidades nacionales de Buenos Aires, Mendoza, Rosario y Santiago del Estero.
Fabián Flores es miembro fundador del Grupo Interdisciplinario de Estudios sobre el Pluralismo Religioso en la Argentina (GIEPRA).
 
Fuente: Ramble tamble-CONICET

martes, 12 de marzo de 2013

El futuro en Venezuela:Madura Maduro: ¡se viene el 60%!

Por Artemio Lopez

Un recorrido por los datos duros de la gestión de Hugo Chávez permite entender la razón por la cual Nicolás Maduro será el nuevo presidente venezolano en la próxima elección del 14 de abril. Los grandes avances sociales establecieron una conexión electoral fluida con millones de ciudadanos, en especial los más pobres, que trascienden el carisma de Chávez.



Carisma y gestión durante el gobierno chavista
Es falaz considerar que el chavismo es sólo la persona de Chávez.
Decir que Chávez era todo fue una mentira de los medios,
que también inventaron que la revolución bolivariana no es democrática.                            
La dimensión de Chávez fue inmensa, pero no considero adecuado
el razonamiento de que todo era fruto de su carisma. …
Las personas no llegan al poder porque tienen carisma, es el poder el que les da carisma.
Cuando Chávez llegó al poder en 1999 no tenía la gran dimensión nacional e internacional
que llegó a tener, y en la medida en que se fue desarrollando su proyecto la tuvo.
Ahora hay que ver cómo madura Maduro (risas).
Samuel Pinheiro Guimaraes, Diplomático e intelectural brasileño, ex alto representante del Mercosur, uno de los hombres que diseñó la nueva política externa brasileña.  

El domingo 14 de abril, Nicolás Maduro habrá de superar el 54% de los votos, acercándose a los 8 millones de sufragios, y se consagrará presidente de la República Bolivariana de Venezuela, que, se sabe, acaba de perder a su líder fundador Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

Todos los estudios de opinión conocidos en la República Bolivariana -y los por venir- coincidirán en que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se encamina a una victoria aplastante, aún por sobre los niveles del 54% de los votos obtenidos en octubre del año pasado, en línea con la arrasadora elección del pasado diciembre, donde el partido de gobierno se alzó con 20 de las 23 gobernaciones en juego.

Informes preliminares realizados por CEOP en Venezuela sostienen que, aun con 10% de indecisos, Nicolás Maduro recepta el 57% de la intención de voto, lo que proyectando indecisos lo aproxima a un demoledor 60%.

Los motivos de esta hegemonía electoral del chavismo, persistente y en ascenso, trascienden el carisma indudable de Hugo Chávez, al que la derecha conservadora atribuye la adhesión popular masiva al proyecto bolivariano, y debe ser centralmente atribuida a los resultados de la gestión de gobierno a lo largo de catorce años, exitosa en materia de crecimiento económico y socialmente muy eficiente.

En efecto, bajo la administración del chavismo la sociedad venezolana logró grandes avances sociales y estableció así una conexión electoral fluida con millones de ciudadanos, en especial los más pobres.

La gestión que encabezaba Hugo Chávez terminó con cuarenta años de abandono estatal en los barrios pobres, logrando el convencimiento popular de que sin ella no hay futuro y que cualquier otra alternativa volverá a excluirlos. No es una convicción apalancada en el carisma del líder. Revisémosla en algunos de sus datos duros.
La performance social de la gestión chavista

La Unesco reconoció que, en Venezuela, bajo la presidencia de Chávez, se erradicó totalmente el analfabetismo, que al asumir en el año 1998 afectaba al 25% de la población.

La gestión de gobierno chavista pobló los barrios más pobres de programas sociales, misiones de salud, educación, vivienda. Aunque, como la opo mediática y partidaria argentina, muchos critican la veracidad de las cifras que da el gobierno Venezolano sobre sus logros, incluso el diario británico The Guardian compiló datos que muestran que la vida de los venezolanos más pobres ha mejorado radicalmente.

Evolución del desempleo en Venezuela (en %)

 
• Como se observa en el gráfico anterior, elaborado con datos del INE, entre el año 1999 y el último trimestre de 2012, el desempleo pasó del 16,1% al 5,9 %, que solo interrumpe su tendencia a la baja por la desestabilización inducida por la oposición que culmina con el paro petrolero e intento de golpe del año 2002.

De hecho, las dos recaídas del PBI que veremos más adelante remiten a terremotos ligados al “oro negro”. Es más, el golpe contra Chávez del 11 de abril de 2002 es consecuencia de la expulsión de la plana mayor de la gerencia de PDVSA realizada por el Comandante el 7 de abril a través de un Aló presidente antológico, durante el cual hizo sonar el silbato para despedir a cada gerente de la petrolera.

Por otra parte, el lock out patronal de enero de 2003, cuyo impacto se refleja plenamente en la curva de desempleo que se observa arriba, es parte de la misma estrategia opositora: afectar la fuente de distribución directa de combustible.

• La informalidad descendió del 51,1% en el año 1999 al 42% en 2012

• El PIB por habitante, de 4.100 dólares en 2001, pasó a 10.810 en 2011, según los resultados del XIV Censo Nacional de Población y Vivienda realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas.

• Los hogares con acceso a Internet pasaron del 4% en 2001 al 24% en 2011.

• La mortalidad infantil, en igual lapso, cayó del 20 por mil al 13 por mil, y solo el programa sanitario Barrio adentro generó más de 700 millones de prestaciones y consultas en las barriadas.

• La esperanza de vida al nacer creció de 72,1 a 74,3 años.

• En lo que va de este año, la Gran Misión Vivienda Venezuela  ha terminado la edificación  de 9.582 viviendas, de las cuales 4.628 fueron edificadas por el pueblo organizado a través del Programa de Transformación Integral del Hábitat (TIH). Desde su inicio, la Misión ha construido 356.380 unidades habitacionales, una cifra sin precedentes en el país y de gran efecto multiplicador sobre el empleo.

• En el plano de la distribución del ingreso los avances fueron muy importantes. El coeficiente de concentración Gini, donde el valor 1 indicaría desigualdad absoluta y 0 igualdad absoluta, se redujo un 17%  (pasó de 0,47 a 0,39) en el período inter censal 2001-2011.

• La brecha de ingresos entre el 20% más  rico y el 20%  más pobre de la población se redujo en igual lapso un 32%, cayendo de 11,8 a 8 veces.

• En el plano educativo, la matrícula inicial entre el año 2001 y 2011 creció un 54% (pasó del 46,4% a 71,4%) y la secundaria un 37% (aumentó del 53,6% a 73,3%) en tanto la matrícula universitaria se triplicó, pasando de 785 mil a 2.340 mil.

• La pobreza estructural, medida por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), se redujo del 11,36% en el 2001 hasta 6,97% en 2011.

Este indicador de pobreza estructural se realizó en base al método de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) recomendado por CEPAL, que mide la pobreza estructural aprovechando los resultados de los censos. En Venezuela, como en otros países de la región, Argentina incluida, se toman en cuenta cinco indicadores: hogares con niños en edad escolar que no asisten a la escuela,  hacinamiento, vivienda inadecuada, hogares sin servicios básicos y hogares con jefes con educación menor a 3 grados de educación.
"La gestión que encabezaba Hugo Chávez terminó con cuarenta años de abandono estatal en los barrios pobres, logrando el convencimiento popular de que sin ella no hay futuro y que cualquier otra alternativa volverá a excluirlos."


Por todas las vías analizadas, por ingreso y por el método estructural, hubo reducción de la pobreza en magnitudes muy importantes,  y las estimaciones señalan que la pobreza NBI cerrará alrededor del 6,5% cuando se consoliden los datos del año 2012.

Capítulo aparte merece la evolución de la pobreza e indigencia que se muestra en el gráfico que sigue.


• La pobreza declinó del 49% al 27,4% de los hogares en el lapso 1999-2011.

• La indigencia, medida por el valor de una Canasta Básica Alimentaria que garantiza la sobrevida calórica, pasó del 16.9% al 7,3% de los hogares en igual lapso.
El crecimiento económico, inflación y deuda pública durante el chavismo

La inflación, fenómeno persistente en la economía venezolana se mantuvo sin cambios: en el año 1999 era idéntica a la de 2012,  anualmente del 20%, en tanto la deuda pública que representaba en 1999 en 49,8% del PBI, en 2012 representa hoy el 28,89%.

Como se observa en el gráfico que continúa, atado al empuje de la renta petrolera el PBI venezolano ha crecido a tasas muy  importantes durante la gestión chavista en promedio del 5,5% contra una caída del 6% en 199 al iniciarse la gestión chavista. El crecimiento solo se detuvo en los períodos 2002-2003 y 2009-2010, caídas que hay que precisar en sus verdaderos motivos para no sacar conclusiones de impugnación fácil (y falaz) a la exitosa gestión económica del chavismo.

Crecimiento económico durante la gestión chavista


La principal causa de la primera recesión económica fue una huelga del sector petrolero inducida por la oposición golpista, como se observa en este video:
Los daños del paro del petróleo.


La segunda caída obedeció a causas exógenas al país: el desplome del precio del petróleo (-38% en 2009) producto de la crisis internacional.

La política exterior de Venezuela durante la gestión chavista

Uno de los capítulos fundamentales de la gestión de gobierno de Hugo Chávez fue la agresiva política exterior. Ciertamente, la asunción de Chávez en 1998 marca el inicio de un nuevo período, drásticamente diverso a los anteriores en la evolución de la política exterior venezolana.

Tras la promulgación de la Constitución Bolivariana del año 1999, el gobierno chavista ha intentado llevar adelante una nueva política hacia el resto del mundo, cuyos objetivos centrales se encuentran ya establecidos en la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Entre esos objetivos se destacan, según aparece en la monografía de Carla Santaella, Política exterior venezolana, de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela:

• Estimular la democratización de la sociedad internacional, con el fin de alentar la acción concertada de los países en desarrollo, al igual que la solidaridad y la cooperación entre los distintos actores del sistema internacional.

• Promover la integración latinoamericana y caribeña, para afrontar con mayor empuje las desigualdades sociales y los profundos niveles de pobreza que afectan a los países de la región.

• Consolidar y diversificar las relaciones internacionales, robusteciendo la cooperación Sur - Sur y ampliando las relaciones con otras regiones y países.

• Fortalecer el posicionamiento de Venezuela en la economía internacional y, al mismo tiempo, la participación de Venezuela en mecanismos de cooperación tendientes a la articulación de esfuerzos entre los países menos desarrollados como el Grupo de Río, el Movimiento de  Países No Alineados, el Grupo de los 77 y el Grupo de los 15, ha dado un gran impulso a fin de conseguir las metas de la política exterior venezolana.

La política exterior del gobierno chavista ha sido tremendamente activa y, en ocasiones, no libre de polémicas; en el afán por ayudar a la concreción de un orden económico multipolar, se han sostenido reuniones y tratados con gobiernos de los cinco continentes, destacándose el establecimiento de fuertes vínculos políticos y comerciales con los miembros de la OPEP.

Adicionalmente, se realizaron acuerdos estratégicos con países como China, Brasil, Cuba y Argentina, ingresando al Mercosur, fundando el UNASUR y, finalmente, impulsando la creación de la CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Paradójicamente, a medida que las relaciones comerciales con los Estados Unidos han ido en aumento, ha crecido también el enfrentamiento político entre los gobiernos de Washington y Caracas.
El sistema de representación político -partidario

Finalmente, un aspecto poco analizado de las mejoras inducidas por la gestión chavista: las mejoras en el sistema de representación ciudadana.

En efecto, en un país como el que dejara la IV República, estragado por el neoliberalismo y la crisis socioeconómica que provocó,  se  había dislocado también el sistema de representación política cuando Hugo Chávez iniciara su gobierno.

Hoy, por el contrario, existe un sólido partido oficialista y una oposición que debe buscar la unidad para poder competir con alguna chance, mejorando estructuralmente la calidad de la representación política, evitando la proliferación (como ocurre en Argentina) de múltiples espacios de representación sumamente acotados, los tradicionales "sellos de goma", transformados en verdaderas Pymes del mercadeo electoral.

El PSUV es hoy una estructura poderosa de gran despliegue territorial con articulación sólida con buena parte de las FFAA y los sindicatos reconfigurados, e indudablemente resulta otro activo institucional de la gestión de Hugo Chávez.

Frente a una opo que hace equilibrios para no fragmentarse, el PSUV, con dos millones de militantes, posee hoy 20 gobernadores, 265 alcaldes y 98 parlamentarios, el PSUV será el dispositivo que materialice el próximo triunfo electoral oficialista.

Tiene presencia en toda Venezuela y la estructura partidaria se extiende entre empleados oficiales, fábricas nacionalizadas y oficinas estatales.

Poco antes de las elecciones de octubre del año 2012, el Comando Carabobo, que organizaba la campaña del PSUV, evaluó la magnitud de la estructura territorial del PSUV y estimó que a lo largo de Venezuela tenía 886.345 patrullas, 13.679 comandos de campaña y 117.054 testigos de mesa.

Para evaluar la eficacia de la estructura territorial, 700.000 militantes se comprometieron en octubre de 2012  a conseguir cada uno un promedio de diez personas más que votaran por Chávez hasta alcanzar los 6.729.000 votos. Cumplieron con creces, Hugo Chávez obtuvo 7,4 millones de votos, el 54% del electorado efectivo.

Esta es la base electoral que recibe Nicolás Maduro para las elecciones del 14 de abril de 2013, que sobre este piso y según todos los sondeos de opinión conocidos, el candidato actual del PSUV mejorará la realizada por su antecesor y líder fundador, dando continuidad electoral al proceso de crecimiento económico e integración social que, como es habitual, dio forma a una nueva y por ahora imbatible mayoría electoral.

En este sentido estricto de primacía de la gestión por sobre el carisma es que, sostenida en la continuidad de la notable administración de gobierno inaugurada en 1998, la consigna rectora de la Revolución Bolivariana hoy es, y lo es con toda lógica, Chávez somos todos.
 
Fuente: Telam

Los desafíos de la comunicación contra-hegemónica en red


Dênis de Moraes



La comunicación alternativa y contra-hegemónica en red se refiere a un proceso participativo en internet que involucra a grupos, colectivos, organizaciones y movimientos con una visión politizadora del periodismo, a partir del reconocimiento del sector informativo como un espacio de disputas de sentidos por la hegemonía política y cultural.

El hecho de que la red planetaria no esté sometida al dominio de los imperios mediáticos proporciona un margen acentuado de libertad de expresión, además de favorecer la convergencia en torno a ideas y valores y movilizaciones por afinidades específicas.

El ecosistema virtual, descentralizado e interactivo, favorece prácticas comunicacionales que cuestionan las formas de dominación impuestas por las clases e instituciones hegemónicas, sustentadas ideológicamente por los medios corporativos.

La comunicación es alternativa porque se estructura para el trabajo político-ideológico, privilegia contenidos críticos y se rige por métodos colaborativos de gestión y formas no mercantiles de actuación. Significa asumir la opción por la difusión de informaciones y análisis que contemplen temas de interés colectivo, en una perspectiva favorable a la divulgación de reivindicaciones sociales y comunitarias generalmente ausentes o despreciadas en las agendas y coberturas de los medios tradicionales.

Cinco características distinguen la comunicación alternativa en red: a) compromiso con la universalización de los derechos humanos; b) no se imponen ópticas interpretativas únicas en la apreciación de los acontecimientos, rompiendo así con la subordinación a las valores particulares de las corporaciones mediáticas; c) la dinámica virtual estimula cambios e interacciones; d) se sigue el principio inclusivo del copyleft (permiso para reproducir informaciones, mencionando la fuente y sin fines lucrativos, evitando las barreras impuestas por la propiedad intelectual).

Una variedad imprevista de modos de creación y de relacionamiento se manifiesta en internet, permitiendo transmisiones autónomas de contenidos en diferentes formatos y lenguajes. Se incluyen ahí proyectos, experiencias y medios relacionados a movimientos sociales, populares y comunitarios, organizaciones políticas y grupos militantes que se enfrentan al sistema capitalista y la construcción de modelos de desarrollo inclusivos y socializantes.

Los medios alternativos en red se utilizan cada vez más en redes sociales, blogs, listas de discusión y correo electrónico para la difusión de ideas, convocatorias de eventos y campañas, intercambios de datos, imágenes y archivos sonoros. Todo eso facilitado por las conexiones infoelectrónicas y tecnologías móviles que eliminan barreras geográficas e instituyen formas más ágiles de contacto y articulación.

Los proyectos comunicacionales no se agotan en el plano informativo, en sentido estricto, y establecen vínculos con el activismo contrahegemónico. Ese tipo de elaboración informativa tiene afinidades programáticas con el conjunto más amplio de los organismos reivindicantes de la sociedad civil. Se trata de asociar las actividades informativas a proyectos de transformación de la sociedad, lo que dependerá siempre de una aplicación coherente de los compromisos editoriales.

De manera general, las acciones contra-hegemónicas actúan como herramientas para la comunicación en el campo popular, sin dejar de lado la militancia social, quedando implícito que periodistas y/o comunicadores deben ser solidarios, en la batalla de las ideas, con las fuerzas sociales empeñadas en las luchas por la democratización de la palabra y de la información.

La amplia variedad de iniciativas de comunicación alternativa en red expresa la heterogeneidad de movimientos, grupos y colectivos provenientes de lugares y contextos diferentes, con singulares acumulaciones de experiencias y propósitos. Pero los participantes integran, con ritmos y énfasis peculiares, el mismo campo: la oposición a los grupos monopólicos privados que mercantilizan la información en función de sus ambiciones lucrativas. Aunque con una penetración social muy inferior a los medios masivos, la mayoría de las experiencias contra-hegemónicas en red estimulan la circulación social de interpretaciones críticas sobre relevantes temas políticos, económicos, culturales y ambientales.

A despecho de estas potencialidades, debemos problematizar algunas cuestiones. La profundización de la comunicación contra-hegemónica en red depende de plataformas tecnológicas más avanzadas, de más acciones convergentes y principalmente de condiciones adecuadas de sustentabilidad económica. Son exigencias básicas para diversificar e intensificar la distribución de contenidos en múltiples y simultáneos puntos de la red.

Aún es relativamente reducida la repercusión de la comunicación alternativa en red en el conjunto de la sociedad. Vale la pena preguntar: ¿cómo competir con las infernales máquinas de producción simbólica que se fundamentan en la concentración monopólica de los medios masivos? Por lo general, los medios contra-hegemónicos que están presentes en Internet llegan más a sectores organizados y politizados, además de los formadores de opinión, los periodistas, los estudiantes y los activistas gremiales. Probables motivos de estas limitaciones: lenguajes y formatos inadecuados, discursos excesivamente ideológicos, inconsistencia en las orientaciones editoriales y en los esquemas de divulgación, baja penetración de internet en zonas poblacionales pobres, etc.

Es necesario debatir, definir e intentar desarrollar políticas de comunicación electrónica más eficientes, aprovechando todos los medios y metodologías de divulgación disponibles, como por ejemplo, boletines electrónicos, eventos que atraigan la atención de nuevas audiencias, estrategias específicas para redes sociales y mayor integración de las experiencias en plataformas comunes de difusión. Otro problema a superar es la infoexclusión de poblaciones de baja renta. El universo de usuarios, por más que esté aumentando exponencialmente, no corresponde a la totalidad social, que es contradictoria y desigual. Hay una grave asimetría entre las innovaciones tecnológicas y la capacidad de inclusión de la base de la sociedad en los nuevos escenarios. La universalización de los accesos depende de políticas públicas que expandan los usos sociales, culturales, educativos y políticos de las tecnologías; del desarrollo de infraestructuras de red en banda ancha; de inversiones y fomentos públicos permanentes; de formación educativa y cultural, entre otros puntos.

Internet es una herramienta más en la intrincada batalla de las ideas en la arena de la comunicación, y sería iluso creer que, con las limitaciones actuales, pueda suplantar al poder mediático. Pero estamos hablando, sin duda, de una herramienta estratégica, pues permite el desarrollo de más espacios independientes para la producción y diseminación de informaciones fiables y no mercantilizadas, sin vínculos con las estructuras y las presiones del poder mediático.

Finalmente, es necesario enfatizar que la valorización de la comunicación alternativa en red no significa, en absoluto, sustituir el mundo real por la realidad virtual. Imaginar lo contrario es subestimar mediaciones sociales y mecanismos fundamentales de representación política. Las movilizaciones presenciales siguen siendo insustituibles, sin embargo pueden ser reforzadas por las acciones virtuales, como parte de la larga lucha por derechos sociales, políticos y culturales de la ciudadanía.


Fuente: ALAI, América Latina en Movimiento - 5 de marzo de 2013

Fuentes de energía alternativas

TEMAS DE DEBATE: CUANTO PUEDEN APORTAR A LA MATRIZ ENERGETICA LAS FUENTES RENOVABLES


Los especialistas analizan la viabilidad de reemplazar gradualmente gas, petróleo y energía nuclear por otras opciones más económicas y menos contaminantes. Qué posibilidad tiene Argentina de seguir ese camino.


Por Tomás Lukin

Molinos para todos

Por Bruno Capra y Andrés Repar *
El crecimiento económico de Argentina demandó cada año la incorporación de cerca de 1000 MW de potencia eléctrica instalada. Ese proceso marginó durante los últimos siete años la incorporación de energías renovables con la importación de centrales térmicas, que motivó mayores requerimientos de combustibles. En ese período, se registró una persistente caída de la producción de gas por falta de inversiones y un crecimiento explosivo entre 2011 y 2012 en la importación de gas. El volumen de recursos necesarios para la actividad interna se recuperará probablemente con recursos no convencionales argentinos, pero serán necesarios no menos de cinco años. Por eso es imprescindible lograr una incorporación intensiva de potencia eléctrica renovable por medio de energía eólica e hidroeléctrica.
Argentina cuenta con un apreciable potencial de energía renovable. El mapa de potencial eólico del país permite inferir que se pueden generar más de 4000 MW. Por su parte, el potencial hidráulico del país supera los 30.000 MW. En ese escenario, los parques de generación eólica son pasibles de ser construidos en mucho menor tiempo que las hidroeléctricas. Argentina tuvo, con el aprovechamiento del viento en la Pampa Húmeda (350.000 molinos para agua equivalentes a 200 MW), su revolución tecnológica en la producción de ganado. Hoy se requiere de decenas de granjas eólicas, que por tecnología y economía de escala se ubican en módulos de 50 a 200 MW cada una.
¿Cómo afrontar parte del crecimiento con la fabricación e instalación de generadores eólicos? Hay varias formas de generar energía eléctrica, pero las distintas alternativas de programas de ejecución pasan todas por planes plurianuales. La generación eólica, a partir del viento, es posible en toda la Argentina, pero principalmente en la Patagonia.
¿Nacional o importado? Hay una creencia generalizada acerca de que los argentinos no podemos hacer obras de esta dimensión, responsabilidad y/o complejidad, que necesitamos comprar muchas cosas de otros países, sean los equipos, los estudios previos, la ingeniería de construcción, la dirección de obras, etc. Con esto renunciamos a nuestra soberanía tecnológica para resolver nuestros propios problemas y así resignamos posibilidades de tener mejor nivel de vida para la población.
En el país hay historia y capacidad disponible para la realización de equipamiento necesario. Hay que cambiar la forma de proceder y volver a usar reglas para la participación nacional, con control del uso de divisas, que las empresas que participen sean sólo empresas nacionales de capital interno, etc. ¿Qué es lo que no podemos hacer los argentinos en los equipamientos de generadores eólicos? Todo es posible fabricarlo en Argentina, con un adecuado volumen de compras se puede encarar, sin lugar a dudas, un desarrollo tecnológico local, además de hacer que el ciento por ciento nacional llegue a precios competitivos internacionales.
Un generador eólico de una potencia promedio de 1 MW cuesta entre 5 y 6 millones de pesos. Ese valor se recupera con el ahorro de combustible, ya que, cuando está disponible por la existencia de viento, se reducen los aportes de las centrales que lo consumen. Es posible alcanzar en 2020 el equivalente de unos 1200 MW instalados. Si se tuviera que comprar gasoil para esa potencia (aproximadamente 5000 hs/año) se tendría que importar un consumo medio de 1.800.000 m3, que implica una erogación (a 0,80 u$s/litro) de unos 640 millones de dólares.
Una respuesta es que con pesos es posible hacer efectivamente una industria eólica en la Argentina. Hay un “Cluster Eólico Argentino” en Cipibic (Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital de la R. A.) de industrias nacionales que informan cada cosa que hace falta para fabricar generadores eólicos en Argentina, quién, qué y dónde se hacen las partes, y hay tres fabricantes argentinos que pueden integrar el ciento por ciento de las partes argentinas.
Creemos en la necesidad de un programa ambicioso de energía eólica empalmando con la fabricación nacional de estos generadores. Es deseable, factible y realizable conformar una carga de compra de equipos eólicos a razón de unos 200 MW anuales y por un tiempo de 15 años. Esto permite la programación de dos o tres plantas fabriles dedicadas al tema, de capital interno y con proyectos de ingeniería realizados con profesionales argentinos residentes en Argentina.
Usar el territorio nacional, el viento nacional, el transporte de la energía interconectado y tener los consumidores nacionales que pagan en pesos evitaría comprometer una importante suma de divisas para pagar generadores eólicos importados. Hay partes argentinas, ingenieros argentinos, obreros argentinos, materiales argentinos, plata argentina, empresas argentinas, viento argentino, territorio argentino y gobierno argentino.
* Integrantes de IESO, Instituto de Energía Scalabrini Ortiz.
Fuente: Página/12

sábado, 9 de marzo de 2013

Dia de la mujer

En 1908, 40 mil costureras industriales de grandes fabricas se declararon en huelga demandando el derecho de unirse a los sindicatos por mejores salarios, una jornada de trabajo menos larga, entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil.

Durante esa huelga, 129 trabajadoras murieron quemadas en un incendio en la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York. Los dueños de la fábrica habían encerrado a las trabajadoras para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse a la huelga.

Foto: En 1908, 40 mil costureras industriales de grandes fabricas se declararon en huelga demandando el derecho de unirse a los sindicatos por mejores salarios, una jornada de trabajo menos larga, entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil.

Durante esa huelga, 129 trabajadoras murieron quemadas en un incendio en la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York. Los dueños de la fábrica habían encerrado a las trabajadoras para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse a la huelga. 

El 8 de marzo es un día de conmemoración, de lucha y no de festejo.

“Lo que está en juego es la libertad femenina”:HAYDEE BIRGIN, ABOGADA, SOCIOLOGA Y PIONERA EN EL PAIS EN LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES





En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Página/12 entrevistó a la referente del feminismo para repasar la agenda pendiente en el camino a la igualdad de género en el país. La despenalización y legalización del aborto es el tema prioritario, sostiene.

Por Mariana Carbajal
“Las feministas no mordemos”, le dice con ironía Haydée Birgin al fotógrafo del diario, que acaba de llegar a su casa y pregunta si puede escuchar la entrevista. “¿Por qué no vas a poder escuchar?”, quiso saber esta cronista. No es una pregunta que suelen hacer los fotógrafos. “A lo mejor me toman como espía”, respondió él, con cierta sorna. La escena, una anécdota pequeña, muestra los prejuicios y estereotipos que persisten todavía en la sociedad cuando hay delante una mujer que, como Haydée Birgin, se define como feminista. En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, este diario conversó con ella para repasar la agenda pendiente en el camino a la igualdad de género en el país. Desde su mirada, la despenalización y legalización del aborto es el tema prioritario. Las resistencias a debatirlo, opina, tienen que ver con que no se trata de un tema de igualdad, sino que atañe directamente a la libertad de las mujeres. “La criminalización del aborto es el límite al ejercicio de la libertad. A vos te pueden dar cantidad de medidas para avanzar en la igualdad, pero el derecho a decidir, no. El punto en juego es la libertad femenina”, dijo durante la entrevista.
Las plantas están recién regadas. En el living de su departamento, un quinto piso frente al zoológico, en Palermo, abundan las macetas. Referente en materia de equidad de género, Birgin es abogada y socióloga, con una larga trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres tanto en su labor profesional privada como en el sector público. La hipocresía de los sectores conservadores a la hora de ampliar los derechos sexuales y reproductivos es algo que le indigna. “Hace algunos años, una asesora del senador Ramón Puerta, que era miembro del Opus Dei y había sido funcionaria de Salud durante el gobierno de Menem, me dijo: ‘¿Vos sabés cuál es el sector social que se hace más ligaduras de trompas? Los sectores más católicos. Porque así tienen que confesarse una sola vez’”, recuerda.
Le molesta que la feliciten por el Día de la Mujer. Y se enoja con las publicidades sexistas que encasillan a las mujeres como amantes de los shoppings. No es que a ella no le guste comprar. El punto es el mensaje que transmiten y el lugar en que colocan a las mujeres.
Birgin fue una de las primeras especialistas en América latina que vio el problema de la violencia hacia las mujeres más allá del delito penal, y se preocupó hace muchos años por promover lo que luego serían las leyes de “protección de la violencia familiar”, habilitando la intervención rápida y cautelar de la Justicia civil, que podría actuar con más rapidez y menos restricciones que los jueces penales, para imponer órdenes de protección y medidas de no acercamiento. Cuando la contracepción quirúrgica estaba prohibida salvo indicación médica –y aun así era difícil acceder a esa práctica hasta que se legalizó en 2006—, litigó para conseguir ligaduras a mujeres que las necesitaban. El otro gran tema que puso en discusión fue el acceso a la Justicia como garantía de equidad.
“El tema del feminismo –dice– está totalmente imbricado con la política. Cuando tenés una política democrática sube el feminismo. Creo que en la Argentina el feminismo no prendió, salvo ahora, porque tenía que ver con la historia no democrática del país. En los países de Europa el feminismo creció con la política, pero tenían democracias estables. Nosotros saltamos de dictadura en dictadura. No había tiempo de consolidar eso”, dice Birgin.
–¿Cómo analiza este momento en términos de la situación de las mujeres?
–En lo que se creció una barbaridad es en lo que las italianas dicen es “el fin del patriarcado”. Ya ninguna mujer piensa que está bien que la discriminen o la golpeen. Lo cual no significa que no la sigan discriminando o golpeando. Pero ya nadie cree que eso es correcto o está bien. Creo que el feminismo en la Argentina avanzó en eso, en la toma de conciencia. Pero de ahí a irradiar... falta mucho.
–Se instaló en la agenda pública...
–Se necesita vivir en democracia para que las demandas femeninas aparezcan. Si no, no hay espacio. Cuando yo llegué a México había un movimiento de mujeres importante, ni hablemos en Perú y en otros países de América latina. Y me impactó mucho cuando volví a la Argentina, porque acá no había nada. Y fue en ese momento que fundamos Lugar de Mujer.
Lugar de Mujer ocupaba el quinto piso del famoso edificio de los 70 balcones, en Corrientes y Pueyrredón. Se trató de uno de los primeros espacios de producción y de debate de ideas feministas que se abrieron con el regreso a la democracia. Durante el gobierno de Alfonsín, Birgin fue coordinadora de la Unidad de Planeamiento de la Subsecretaría de la Mujer.
Esta abogada de hablar recio, nació y creció en un hogar de clase media porteño, donde tanto su padre –dueño de una papelería comercial– como su madre –ama de casa– le inculcaron desde chica que tenía que estudiar para trabajar y trabajar para tener independencia económica. Con ese mandato ingresó en 1958 a la Facultad de Derecho en la UBA. “La gente cree que yo era feminista en la facultad. La verdad es que no fue así. Siempre fui muy reivindicativa. Yo peleaba los espacios de la mujer. En los centros de estudiantes, las mujeres siempre ocupaban el lugar de secretaria de actas. Cuando a mí me tocó ser candidata a algo peleé no ser secretaria de actas. Entonces, fui tesorera. Lo mismo cuando fue la primera toma contra los fascistas en la facultad, vienen y dicen: las mujeres no participan. A mí me dio un ataque. Las únicas dos que protestamos fuimos una amiga y yo. La gente se acuerda de esas cosas y me asocia como feminista.”
Su entrada al feminismo, recuerda, vino de la mano de la historiadora española y activista Marysa Navarro. “Ella empezó a venir a la Argentina y juntaba gente para que escucharan sus charlas. Eran fines de los ‘60, había pasado el Mayo Francés. Pasé muchos años encontrando dentro del marxismo una explicación que me permitiera definir el feminismo. Fue un delirio. Después vino el Año Internacional de la Mujer, en 1975, y decidimos formar un grupo”, sigue Birgin, mientras saborea una bay biscuit que ablanda en su taza de café. En ese grupo, cuenta, estaba Mimi Langer, vienesa, peleó en la Guerra Civil Española, se exilió y fue pionera del psicoanálisis en la Argentina. “Estuvimos reunidas un año y no fuimos capaces de escribir una página. Después algunas nos fuimos. Y el grupo se deshizo.” Birgin y su entonces esposo –diputado– junto a su hija tuvieron que dejar el país perseguidos por la Triple A y se instalaron en México. Entre 1973 y 1976 fue secretaria del bloque de la Alianza Popular Revolucionaria (APR). En México profundizó su vínculo con el feminismo. “Yo llego a México, y me dice Langer: ‘Acompañame a una reunión con las feministas’. Era el grupo de Marta Lamas. Sin ese grupo no sé si yo hubiera sobrevivido en el exilio”, dice Birgin, agradecida por la camaradería que encontró en esos vínculos que todavía cultiva. “La Langer quería que yo les contara a las feministas cómo se podía tener una relación de amor que te potenciara. Porque las chicas en esa época se proponían compartir un tipo para no perder tiempo. Porque pensaban que los hombres te hacían perder mucho tiempo”, recuerda, divertida. Su relación de pareja no la había retraído, sino todo lo contrario: había potenciado su actividad política.
–¿Cuál es la agenda de género pendiente?
–En primer lugar, la despenalización y legalización del aborto, porque el aborto se sigue cobrando muertes a patadas. Y me parece un tema de hipocresía. En segundo lugar, las políticas de cuidado. La gente de escasos recursos no tiene dónde dejar a los chicos para ir a trabajar. Que haya más guarderías, más jardines maternales.
–¿Por qué piensa que cuesta tanto instalar en el Congreso el debate sobre el aborto?
–Porque el tema de las mujeres no es la igualdad, sino la libertad. Y la criminalización del aborto sería el límite de ejercicio de la libertad. A vos te pueden dar cantidad de medidas para la igualdad, pero el derecho a decidir no lo quieren otorgar. El punto es la libertad femenina.
Fuente: Página/12

“Ni las mentiras ni el odio pudieron con él”


 

MADURO Y TREINTA JEFES DE ESTADO DESPIDIERON A CHAVEZ EN UN FUNERAL DE ESTADO COLMADO DE EMOCION

Con palabras que conmovieron a la audiencia, el heredero político de Chávez juró defender su legado político delante del féretro en el que yacían los restos del líder fallecido y mirando a los mandatarios que hicieron la guardia de honor.

Por Mercedes López San Miguel
Desde Caracas
Tributo, homenaje, emoción. “No ha habido en 200 años un presidente más vilipendiado, injuriado y atacado vilmente que el comandante”, dijo Nicolás Maduro, elevando la voz, durante el funeral de Estado de Hugo Chávez, al mediodía de ayer. “No pudieron ni las mentiras ni el odio, ¿por qué? Porque nuestro comandante tenía el escudo más poderoso: su verdad, su pureza de amor de Cristo”, siguió diciendo el heredero político de Chávez delante del féretro en el que yacían los restos del líder fallecido y mirando a los mandatarios que se encontraban en las primeras filas de la capilla ardiente en la Academia Militar de esta ciudad. Entre ellos, aliados regionales como el presidente cubano Raúl Castro y sus pares de Bolivia y Uruguay, Evo Morales y José Mujica.
Mirando a Raúl Castro, el líder venezolano habló del hermano del mandatario cubano, Fidel, mentor y amigo del comandante bolivariano. Dijo que Chávez le contó a Fidel historias de Venezuela en un avión presidencial. Y que Fidel le contestó: “Ten la seguridad de que tú y yo moriremos victoriosos con nuestros pueblos de pie”. El salón explotó en aplausos. Tomando la espada de Simón Bolívar, Maduro gritó: “¡Hemos roto el maleficio de la traición de la patria!”.
Antes de sus palabras, los 30 jefes de Estado que participaron del funeral habían pasado frente a la capilla ardiente para rodear el féretro, formando una guardia de honor. Uno a uno, Sebastián Piñera, Michell Martelly, Ollanta Humala y Rafael Correa pasaron al frente. El más aplaudido fue el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, quien besó el ataúd. El único que caminó en silencio fue el heredero de la corona de España, Felipe de Borbón. No estuvieron presentes la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ni su antecesor Lula da Silva, que habían llegado a esta ciudad en la tarde de anteayer. Adujeron, según publicó la prensa local, que tenían compromisos por el Día Mundial de la Mujer.
Como momento emotivo, la orquesta sinfónica tocó temas que escuchaba Chávez como “Marisanto”, cuya letra habla de su abuelo, o “Linda Barinas”, una melodía que alude a la región de la que es oriundo el mandatario. Hubo lugar también para la fe. El activista por los derechos de los afrodescendientes, ex candidato presidencial y reverendo norteamericano Jesse Jackson pidió que Estados Unidos y Venezuela puedan tender nuevos puentes durante la breve oración que ofició en el funeral. “Nos encomendamos a Dios porque esperamos que pueda tender puentes entre EE.UU. Y Venezuela ... que podamos avanzar juntos hacia un territorio más elevado.”
Las únicas presencias del gobierno norteamericano fueron los legisladores demócratas Gregory Meeks y William Delahunt. El martes, horas antes del anuncio del deceso de Chávez, Maduro había denunciado al gobierno de Barack Obama por querer poner en marcha un plan desestabilizador y había expulsado a dos funcionarios estadounidenses de este país.
Roy Chaderton, embajador de Venezuela ante la OEA, que participó en el funeral de Estado, dijo a esta enviada que era escéptico sobre ese vínculo. “Es permanente el plan de desestabilización de Estados Unidos, como parte de la rutina. Ellos no quieren convivir con democracias que siguen otro camino y al adversario lo consideran un enemigo. Aquí se aplicó el sabotaje, la violencia, y no pudieron.” Chaderton señaló que existe un doble juego de Washington. “Ellos quieren por un lado normalizar las relaciones diplomáticas y, por el otro, andan desestabilizando. Son incurables.”
El embajador ante la Organización de Estados Americanos comparó el funeral de Chávez con el de Eva Perón. “La muerte de Eva como la de Chávez son fenómenos políticos y sociales de una trascendencia enorme.” Y enfatizó el legado que deja el presidente bolivariano. “Chávez nos deja con una herencia que vamos a cumplir: seguir adelante con la justicia social, la democracia, educación y salud gratuitas, derechos humanos e inclusión. Tengo el corazón roto, pero la determinación intacta.”
Unas butacas más atrás, el intelectual panameño Nils Castro dijo a este diario que la ausencia del líder venezolano representa un nuevo comienzo político. “Es una pérdida y a la vez un relanzamiento. La enorme movilización popular es la primera jornada electoral de los comicios que vienen.”
Al mismo tiempo, Nils Castro destacó el rol de Chávez para América latina. “Chávez cambió el modo de hacer política para los latinoamericanos, quizás algunos demorarán en entenderlo, pero es un hecho que a partir de la ofensiva iniciada por él hay otro modo de enfrentar las relaciones internacionales por parte de nuestra región, hay una inmensa cuota de autodeterminación y soberanía que se ha ganado. Fue el abrecaminos, el primero que traspasó el muro e inició esta época.”
Ayer, bajo los rayos de un sol implacable, miles de venezolanos continuaron llegando al Paseo de los Próceres en donde las filas se bifurcaban y los ánimos estaban más calmados, después de que el gobierno dispusiera siete días más de velatorio en la capilla ardiente. Una chica que calzaba tacos parecía inmune al calor y la espera, y dispuesta a la reflexión. “Hay que seguir su legado. El pueblo está vivo y un pueblo dolorido puede más que una persona.” La estudiante de derecho de 23 años, Marinel Canizalez, dijo que escuchó las palabras del ahora presidente encargado. “Vamos a votar por Maduro porque es el hombre seleccionado para continuar la revolución. Nunca había venido a una manifestación, pero por primera vez sentí que debía estar.”
Unos metros más atrás, Margarita Martínez, enfermera, llevaba un muñeco de Chávez vestido con uniforme militar. “Este hombre, mi presidente, dio la vida por su pueblo y por la revolución. ¡Nosotros tenemos que dar la vida por él!.” Mientras tanto, en la fila, la gente coreaba “Chávez no murió, Chávez no murió!”.
Al salir de la capilla ardiente Nely Manrique no paraba de llorar. “Yo lo vi esta mañana, estaba muy bello”, sollozó. “Usted sabe que no era muy bello, pero estaba lindo, lindo.” La mujer había venido desde Barquisimeto, lejos de Caracas.
Fuente: Página/12

jueves, 7 de marzo de 2013

De Smith a Keynes: siete lecciones de historia del pensamiento económico. Un análisis de los textos originales


Laura Cristina Madrid

Siete lecciones de historia del pensamiento económico (obra de Axel Kicillof), es el resultado tanto de una extensa trayectoria en investigación del pensamiento keynesiano como de la experiencia recogida en la práctica docente. Da cuenta de esto el libro que lo precede, Fundamentos de la Teoría General. Las consecuencias teóricas de Lord Keynes.

Fuente IADE-Revista RINCE de la UNLaM Vol. 3 N°6 - 2012

miércoles, 6 de marzo de 2013

El líder que encarnó la Revolución Bolivariana




A LOS 58 AñOS, FALLECIO EL PRESIDENTE DE VENEZUELA, HUGO CHAVEZ, TRAS UNA LARGA BATALLA CONTRA EL CANCER

Desde su niñez en Barinas hasta la academia militar, el golpe fallido que encabezó, su llegada a la presidencia, el intento de golpe sufrido, las peleas con EE.UU., la integración regional, las reelecciones y reformas: una vida memorable.

Por Mercedes López San Miguel
El presidente venezolano Hugo Chávez murió ayer, después de darle pelea a un cáncer que se le detectó en 2011. Eran las siete de la tarde en la Argentina cuando el vicepresidente venezolano Nicolás Maduro informó la noticia más dura y trágica para él, según sus propias palabras. “A las 16.25 de la tarde de hoy, 5 de marzo, ha fallecido nuestro comandante presidente Hugo Chávez Frías luego de batallar duramente con una enfermedad casi dos años”, dijo Maduro con ojos vidriosos y la voz entrecortada. La muerte del líder venezolano deja al país a las puertas de una elección anticipada, al chavismo ante el reto de cumplir el sueño de Chávez de que continúen encendidos los motores de la Revolución Bolivariana y a la oposición ante el desafío de superar las derrotas electorales del 7 de octubre –cuando Chávez ganó las presidenciales– y del 16 de diciembre, cuando el oficialismo obtuvo 20 de las 23 gobernaciones.
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La noche del 6 de diciembre de 1998 Hugo Chávez cumplía un sueño que desde hacía tiempo venía madurando en su interior: a sus 44 años era elegido presidente con la promesa de lograr una Venezuela sin pobres. Esa noche, la mayoría de los venezolanos llevó al poder a un debutante de la política electoral y castigó a los partidos tradicionales Acción Democrática y Copei. Esa noche, un ex militar recordaba que el Estado arrastraba una deuda histórica con los excluidos y se proponía saldarla. Y Chávez regresó como líder a la tierra que lo vio nacer, el 28 de julio de 1954. Sabaneta de Barinas era una fiesta y Huguito, el hijo del maestro, el muchachito delgado, prometía cumplir los idearios de Simón Bolívar.
Seis años antes, el 4 de febrero de 1992, Chávez había liderado un grupo de trescientos paracaidistas de boinas rojas en un golpe frustrado contra el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez. Chávez se rindió con la condición de poder dirigirse al pueblo por televisión. Dijo una frase que quedó grabada en la historia: “No logramos los objetivos... por ahora”. Por el levantamiento militar acabó preso y dos años después el gobierno de Rafael Caldera lo indultó. Pero tuvo que abandonar el uniforme, él que con 21 años se había recibido de subteniente, había estudiado Ciencias y Artes Militares en el área de ingeniería y había logrado alcanzar el máximo grado de teniente coronel.
En el salto a la política, Chávez creó el Movimiento Bolivariano Revolucionario, con el que en 1997 decidió presentarse a las elecciones. Sus lemas de entonces fueron: “Por la Asamblea Constituyente, Contra la corrupción, Por la defensa de las prestaciones sociales, Gobierno bolivariano ahora”. Chávez llegó a la presidencia con el mayoritario voto de los pobres, las clases medias empobrecidas y los eternos excluidos, promoviéndose como el líder que cambiaría el clásico sistema bipartidista que se alternó en el poder en Venezuela desde 1958. Un ex asesor suyo, Juan Carlos Monedero, lo describió ante Página/12 como “una persona muy comprometida con su pueblo, un pueblo que no tuvo cien años de soledad, tuvo quinientos”.
De cuerpo macizo, rasgos indígenas y admirable facilidad de palabra, su figura es seguida por simpatizantes dentro y fuera de su país. Esa elocuencia puede tener que ver con su crianza en el pueblo de Sabaneta: sus padres eran maestros y de ellos aprendió a enseñar. “Chávez habría sido un comunicador de primer orden. Aquí, en el mundo de la televisión, del cine, no hay un tipo como él”, dijo su ex jefe de campaña Alberto Muller Rojas en la biografía Hugo Chávez sin uniforme, escrita por Cristina Marcano y Alberto Barrera Tyszka. En su discurso siempre abundaron las citas de Simón Bolívar y otros próceres de la independencia como Ezequiel Zamora, siempre subrayó la necesidad de la integración latinoamericana y siempre se opuso al neoliberalismo en todas sus formas.
El proceso de cambio que encarnó Chávez desde 1998 apuntó a democratizar y redistribuir el ingreso petrolero. “Por allá, en los años ’60, comenzaron a repartir tierras y títulos. No llegó a los campesinos el beneficio del petróleo. No puede ocurrir más: ése es uno de los principios de la Constitución Bolivariana y Revolucionaria”, dijo Chávez en un discurso sosteniendo una Carta Magna tamaño miniatura. En un referéndum, la mayoría de los venezolanos aprobó la nueva constitución en 1999. Era la primera de una serie de consultas populares que el gobierno de Chávez ganaría.
Lo que sucedió en Venezuela entre el 11 y el 14 de abril de 2002 fue un punto de inflexión en la vida política del líder bolivariano: fracasó un golpe de Estado, la Fuerza Armada lo destituyó y restituyó en el cargo, hubo veinte muertos y más de 110 heridos. Chávez cree que fueron tres los disparadores de lo sucedido: la actitud de la embajada de Estados Unidos, alentando a la oposición venezolana, la aprobación de unas leyes que legislaban sobre recursos esenciales del país como hidrocarburos y tierras y la conformación de un grupo de militares que se alió con la oposición. Los autores de Chávez sin uniforme señalaron otro aspecto: la pelea de Chávez con los medios de comunicación. Grandes medios privados como VeneVisión, Radio Caracas TV (RCTV) y Globovisión se destacaron por legitimar la ruptura democrática. A fines de 2002, Chávez también enfrentó y venció un paro petrolero que llevó al mínimo la producción de crudo.
A nivel latinoamericano, Chávez se lanzó a la política de integración. La Cumbre de Mar del Plata de 2005 resultó en un hito en la historia reciente por el contundente rechazo de los países de la región al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que proponía el republicano George W. Bush. “ALCA... al carajo” dijo Chávez a una entusiasta multitud, parado junto a su par boliviano Evo Morales. Al año siguiente, Chávez, con su habitual desparpajo, dijo desde el podio de la Asamblea General de la ONU que olía a “azufre”, en alusión a que había estado allí Bush hijo. A esa altura su enemistad con Washington formaba parte de su retórica habitual.
Las misiones sociales impulsadas por el chavismo a partir de 2003, en estrecha alianza con Cuba, mejoraron la salud y la educación de los venezolanos y redujeron notablemente la pobreza. El concepto de socialismo del siglo XXI es una de las fases de la Revolución Bolivariana de mayor aceptación entre los seguidores del proceso de cambio. Fue en mayo de 2005 cuando Hugo Chávez anunció que se dirigía hacia la construcción de un socialismo. Durante ese período, la Asamblea Nacional, entonces monolítica dado que la oposición no se había presentado a las legislativas, aprobó leyes de nacionalización de todos los proyectos petroleros en el país.
El líder bolivariano, que la oposición tilda de antidemocrático, se presentó ante el electorado unas quince veces y sólo perdió en el referéndum de 2007 sobre la reforma constitucional. Ese año el gobierno no le renovó la licencia a Radio Caracas Televisión –RCTV– por violar la ley que regula el ejercicio del periodismo (Ley Resorte). A esa altura, su pelea con los grandes medios de comunicación se le había vuelto una obsesión.
Con el tiempo, la imagen de Chávez en su país pasó a ser casi omnipresente. Surgió otro sueño: el de trascender. “Es siempre cómodo para los ciudadanos elevar a un dirigente a la categoría de santo –afirma su otrora asesor, Monedero–. Esa condición de liderazgo orienta al país, refuerza conseguir que las cosas funcionen, pero también alimenta la pereza de la ciudadanía, que no asume su responsabilidad. El proceso no puede recaer en los hombros de una sola persona.”
Eso se volvió más evidente cuando comenzó a tener problemas de salud. El 9 de mayo de 2011 suspendió una gira internacional por la región con el anuncio de que tenía una lesión en una rodilla. Al mes, retomó esa gira, pero nuevamente le surgieron otras afecciones por las que terminó pasando por el quirófano dos veces en Cuba: una para extraerle un absceso pélvico y otra para intervenirlo de un tumor en la pelvis.
Desde principios de 2012 Chávez siguió yendo a La Habana para realizarse un tratamiento de radioterapia al que debió someterse después de ser operado en febrero para que se le extrajera un nuevo tumor cancerígeno, recurrencia de la enfermedad. La poca información difundida sobre su estado de salud no hizo más que alimentar la morbosidad de los periodistas de los medios y blogs opositores, quienes anunciaban el peor de los pronósticos.
Pero la enfermedad no fue un impedimento para que Chávez continuara con la campaña para la reelección que le asegurara un nuevo período hasta 2020, año en el que alguna vez proyectó su retiro. Sus apariciones públicas no eran tan asiduas como lo eran las de su joven rival Henrique Capriles Radonski, candidato de una oposición que se presentó unida. Los medios de comunicación opositores tuvieron claro qué mensaje dar: mostraban a un Capriles vital, que recorría el país de punta a punta, frente a un candidato presidente que agonizaba. Sin embargo, Capriles no logró conectar con la mayoría de los venezolanos, sobre todo las clases bajas, y el 7 de octubre Chávez volvió a ganar con la promesa de profundizar el proceso revolucionario.
Sin embargo, dos meses después debió viajar otra vez a La Habana para realizarse un tratamiento hiperbárico. Y regresó a los pocos días con el anuncio menos esperado por el 55 por ciento de venezolanos que lo votó: dijo que era imprescindible volver a operarse porque habían reaparecido células malignas en la misma zona afectada. Más aún, admitió por primera vez que podría tener dificultades para continuar en el cargo y, al encomendarse a Dios, le pidió a su pueblo que en el caso de no estar, eligieran a Nicolás Maduro. “Se los pido de corazón”, dijo.
La operación se realizó el 11 de diciembre y el gobierno anticipó que a Chávez le esperaba un proceso post-operatorio duro y complejo. Una semana después, el presidente padeció una infección respiratoria. Al mismo tiempo, los venezolanos se preguntaban si el presidente electo iba a poder asumir el nuevo mandato el 10 de enero. No fue posible. Poco después, el 18 de febrero, Chávez regresó a Caracas, para continuar con el tratamiento, pero su estado de salud no evolucionaba como se esperaba. En la noche del 4 de marzo, el gobierno informó que el líder bolivariano sufría una segunda infección respiratoria y su estado era “muy delicado”. Menos de veinticuatro horas después, Maduro anunciaba su fallecimiento.
Nils Castro, escritor y ex asesor del general de Panamá Omar Torrijos, considera que Chávez tuvo la virtud de ser el primero que puso en marcha un proceso de cambio y aclara que ese proceso ya venía gestándose. “Chávez fue el primer dirigente outsider que confrontó el sistema. La alta popularidad le permitió llevar adelante un proceso de transformación. Ser el primero lo pone como un bicho raro: el que hizo lo que no se suponía. Pero no hay que confundir la personalidad con la legitimidad del proceso sociopolítico que se está dando, que ha venido desde antes de Chávez.”
Nils ubica el antecedente de este proceso en el Caracazo, la imparable reacción popular a las medidas de ajuste decretadas por Carlos Andrés Pérez, en 1989. “Había un sistema político, que se agotó, que impedía cambios cuando la gente ya no estaba dispuesta a sostenerlo. Con el Caracazo comenzó a prepararse un proceso de protesta y reforma de la sociedad venezolana. Chávez no había entrado en escena todavía. El proceso es mayor que el individuo.” Un individuo que cumplió muchos de sus sueños.
Fuente: Página/12