martes, 14 de abril de 2020

Pandemia:Pensar diferente la economia


Qué diferencia hay entre pandemia y epidemia?

















 Como vemos en el articulo que dejamos a continuación, aparentemente la pandemia y los impactos en la economia serán a largo plazo, por lo menos ese es el analisis al momento. En ese sentido, quizas el planteo sea comenzar a pensar la economía como una continuacion de la pandemia. Adelantarse y acelerar el  proceso de daptación de la economia a las nuevas condiciones. Es decir, por ejemplo organizar horarios para los comercios para que puedan vender sin aglutinamiento de personas, reunir sindicatos, empresarios , estado asesorados con sanitaristas para organizar la produccion evitando contagios lo mas posible, etc . Ya que, es  muy factible que, de continuar la cuarentena, la necesidad  de salario de las personas haga que de hecho caiga la misma generando conflictos mas graves.




 Del blog ramble tamble
Las proyecciones del impacto económico de la Covid-19 se hacen más sombrías día a día
POR CARLOS NORBERTO PAFUNDO





Como reconoció un ejecutivo del fondo BlackRock entrevistado por The New York Times, hoy la incertidumbre es mayor que durante el pico de la crisis financiera de 2008. Naturalmente, los inversores buscan refugio en títulos gubernamentales y esta situación llevó el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años a tocar un récord mínimo de 0,4949% de tasa de interés (recordemos que cuando suben los precios de los títulos por aumento de la demanda, baja su rendimiento). El oro, otro refugio en tiempos de crisis, subió a 1648 dólares el pasado viernes 3 de abril registrando un aumento del 0,68%.
Domina la incertidumbre en el sentido que Keynes le atribuye a este término: no hay elementos para poder siquiera calcular probabilidades de cursos futuros. Nadie sabe, por ejemplo, cuánto se podrá extender el virus —¿se debilita con la llegada del calor?— o cómo afectará la producción global en la medida en que se siga extendiendo. Sin embargo, todo indicaría que sí se puede afirmar que se dan condiciones para una depresión global, esencialmente porque la actual crisis se desarrolla sobre economías que nadan en un mar de deudas, debilidad de inversión y crecientes desequilibrios.
La aparición del coronavirus nos ha recordado dramáticamente que somos seres constituidos sobre una base biológica. Esta cuestión se puede vincular con las nociones de trabajo abstracto y concreto a las que se refiere Marx, en el sentido que el punto de partida de su análisis no consiste en individuos optimizando el consumo de “bienes dados”, como acostumbra decir el relato neoclásico, sino de individuos que trabajan asociados, gastando su fuerza humana de trabajo para generar los bienes que les permitan reproducir dicha fuerza de trabajo. Y este es el contenido último del trabajo abstracto: es el gasto humano de energía, de nervios y músculos. Hablamos entonces de un condicionamiento físico y fisiológico, ya que una sociedad de productores no puede consumir más energía para trabajar que la reposición energética de su fuerza de trabajo total. Naturalmente, las formas de trabajo cambian historicamente, según se modifican las relaciones sociales de producción. Sin embargo, esas formas no hacen desaparecer el hecho de que el gasto humano de energía constituye la sustancia de todo trabajo.
Los teóricos sociales críticos se focalizan principalmente en factores culturales cuando estudian sociedades, pasando por alto que existen constricciones materiales que atraviesan la historia, y que la producción material y la reproducción –los intercambios materiales entre las sociedades y sus entornos— constituyen el fundamento de toda sociedad.
Lo planteado en los párrafos precedentes apunta a remarcar que la expansión del virus está afectando de forma directa a la fuerza de trabajo, la fuerza productiva imprescindible –dado el grado actual de desarrollo tecnológico— para poner en movimiento a las fuerzas productivas de conjunto. En otras palabras, no hay posibilidad alguna, por ahora, de que se pueda prescindir del trabajo humano. La observación es pertinente dado que muchos cientistas sociales descalifican la teoría del valor trabajo con el argumento de “ya no es actual, porque el trabajo humano ha sido reemplazado por la robótica y la automatización”. Sin embargo, si la fuerza laboral está obligada a quedarse en casa por cuarentena, preventiva o por enfermedad, no hay posibilidad de poner en movimiento a las fuerzas productivas de conjunto ni de hacer circular el producto social. Esta situación lleva a la caída del producto.
Por otra parte, la necesidad de frenar los contagios empuja a la caída del consumo (turismo, servicios recreativos, restaurantes), lo que a su vez contrae más la producción. Vale decir que la demanda cae porque caen también los ingresos (salarios, rentas, ganancias del capital, etcétera) y porque varían los hábitos de consumo. En consecuencia caen al mismo tiempo producción, circulación y demanda, en un movimiento en espiral descendente. Por todos lados aumenta la capacidad ociosa –por ejemplo, aviones en tierra o semivacíos, al igual que restaurantes, shoppings, etcétera—, llevando a crecientes pérdidas y, en un plazo más largo, a suspensiones o despidos de trabajadores.
Paralelamente, va a empeorar la situación fiscal: hay caída de ingresos tributarios, y aumento de los gastos en salud pública, lo cual pondrá más presión sobre los mercados financieros y potenciará la crisis. Precisemos también que en la medida en que se extienda el virus en países subdesarrollados, sus servicios sanitarios y sociales pueden verse sobrepasados, agravando las penurias de los trabajadores y la población en general.
A su vez, la caída de la producción y la demanda en países centrales –China en primer lugar— afecta de lleno a países exportadores de petróleo, alimentos y otros commodities, lo que agravará las dificultades en las cuentas externas, deprimirá más la demanda mundial y dará lugar a mayor desvalorización de capitales. En este aspecto, la situación se diferencia de la experimentada en 2008: en ese momento veníamos de un período de fuerte ascenso de los precios de las materias primas, por consiguiente muchos países exportadores de commodities tenían reservas que ayudaron a sostener la demanda mundial; además habían reducido sus niveles de endeudamiento. Pero más importante aún, entre 2009 y 2012 China impulsó la demanda con ingentes inyecciones de gasto estatal. Nada de esto ocurre ahora: los precios de los commodities –y el petróleo en primer lugar— están en descenso, los niveles de endeudamiento de los países atrasados aumentaron y China frenó la producción.
Pero además, en la medida en que la producción se ha globalizado, la espiral descendente se hace global. Ningún país capitalista puede escapar a esta dinámica. En particular, las cadenas internacionales de valor hacen sentir los efectos negativos de la caída en cualquiera de sus eslabones, afectando al resto de la cadena. Y a esto hay que sumar el agravante de que esas repercusiones bajistas se intensificarán si recrudecen medidas proteccionistas; lo hemos visto con el Brexit, o en las disputas entre Estados Unidos y China, entre otras. Dichas repercusiones ahora pueden intensificarse, por ejemplo, mediante las devaluaciones competitivas o peor aún, por políticas xenófobas y reaccionarias (cierre de fronteras, ataque a inmigrantes).
La crisis desatada con la irrupción del coronavirus se inserta en esta situación financiera y de debilidad de la acumulación, y es esta combinación –interacción potenciada entre la esfera de la producción y la circulación, o entre la esfera de las finanzas y el crédito— la que puede arrastrar a la economía global a la depresión. Es que así como la suba de los precios de los activos potencia el apalancamiento, y este lleva a mayores subas; cuando viene la caída de los valores el movimiento se da en reversa, hacia abajo y en espiral.
Ese exceso de apalancamiento se deja ver en las cifras de las deudas. Según la cadena Bloomberg, hoy la deuda de las empresas estadounidenses supera a la de los hogares por primera vez desde 1991. Empresas de energía, en especial las que invirtieron en shale, están muy endeudadas; también lo están las empresas de viajes, como American Airlines y Hertz. Siempre según Bloomberg, la deuda corporativa pasó de 10,7 billones de dólares en diciembre de 2008, a 16 billones en septiembre de 2019. El valor de los bonos de alto rendimiento (o sea, inversiones peligrosas) alcanza 1,3 billones, contra los 786.000 millones de dólares registrados hace una década. Casi la mitad del mercado de bonos en grado de inversión está calificado BBB; a ellos se aplica la posibilidad de una caída de calificación, que obligaría a ventas masivas. A su vez, el mercado de préstamos apalancados alcanza 1,15 billones de dólares.
Tengamos en cuenta que los mecanismos recesivos se entrelazan y potencian, con la posibilidad de arrastrar uno tras otro a todos los sectores. En particular, estas dinámicas son inherentes al crédito, que actúa como elemento unificador. Otra vez, en palabras de Marx: “En un sistema en el cual toda la conexión del sistema de reproducción se basa en el crédito, si el crédito cesa súbitamente y solo vale ya el pago en efectivo, debe producirse evidentemente una crisis, una violenta corrida en procura de medios de pago. Por ello, a primera vista toda la crisis sólo se presenta como una crisis de crédito y de dinero. Y de hecho, sólo se trata de la conversión de las letras en dinero. Pero estas letras representan, en su mayor parte, compras y ventas reales, cuya amplitud, que supera en mucho las necesidades sociales, concluye por constituir el fundamento de toda la crisis” (El Capital, t.. 3, p. 460). Es por esto que cuando se desatan dinámicas como la presente, todos los activos están en un nivel de correlación cercano a uno; o sea: no hay manera de atenuar las desvalorizaciones masivas recurriendo a la diversificación de las inversiones.
Según el Investment Trends Monitor de marzo, de UNCTAD, las proyecciones del impacto económico del Covid-19 se hacen más sombrías día a día. La previsión inicial era que la crisis se sentiría primero y de manera más fuerte por el lado de la oferta: paros en la producción; interrupciones en la cadena de oferta en Asia del Este (China, en primer lugar) y caídas en las economías fuertemente integradas en las cadenas globales de valor. Crisis importante, pero acotada.
Pues bien, ese pronóstico quedó atrás. Las cuarentenas y cierres de producción se hacen sentir con independencia de que las economías estén integradas a las cadenas globales de producción, y afectan de pleno a la demanda y a toda la producción. De ahí que la previsión es que la crisis será mayor que en 2008-9. En primer lugar, porque su efecto es más extendido. En segundo término, porque es más inmediato ya que el shock de demanda se ve acompañado de interrupciones forzadas y postergación de proyectos de inversión. Luego, porque en la medida en que la actividad económica es golpeada, puede desarrollarse una crisis en el sector financiero cuando muchas empresas no puedan cumplir sus obligaciones financieras, lo que tendrá un efecto en cascada sobre los flujos de inversión global. Todo indicaría que la dinámica es cada vez más negativa.
Según UNCTAD, aproximadamente el 80% de las 5.000 mayores multinacionales que monitorea ha revisado a la baja sus previsiones de ingresos. A comienzos de marzo, el promedio de revisión a la baja de los ingresos era del 9%. Pero en las últimas semanas, la mayoría hizo nuevas revisiones; en promedio, las que operan en los países adelantados bajaron sus previsiones un 35%.
En cuanto a China, en el primer bimestre el gasto de capital bajó solo en los dos primeros meses un 25%. Las multinacionales que operan en el país prevén, en promedio, caídas de ingresos del 21%. La inversión en activos fijos descendió un 24,5%. Pero además, y debido a que las medidas de cierres se tomaron a mediados de enero y de manera desigual, es probable que el pico del efecto sea todavía mayor. Según la OIT, el valor agregado total de las empresas industriales en China cayó 13,5% durante los dos primeros meses de 2020.
En una previsión realizada por la OIT, cuando el número de infectados era de 170.000 personas, se estimaba un aumento de entre 5,5 y 24,7 millones de desocupados. El escenario “medio” preveía 13 millones (7,4 millones en los países adelantados). En la crisis de 2008-9 el desempleo aumentó 22 millones. De manera que las cifras de la OIT, si bien sombrías, no parecían tan alarmantes. Pero hoy los contagiados superan el millón y el parate de la actividad económica se ha extendido. Las pérdidas globales en los ingresos salariales se calculan en cifras que oscilan entre los 860.000 millones y los 3,44 billones de dólares.
Los datos del desempleo en Estados Unidos son los que posiblemente brindan una visión más realista de la forma en que se está desarrollando la crisis. Lo más impactante: solo en la semana que cerró el 28 de marzo 6,65 millones de personas pidieron seguro de desempleo. En la semana anterior, que cerró el 21/03, lo habían solicitado 3,3 millones. En la siguiente, como vimos, fue el doble. Además, en la semana terminada el 21/03 la mayoría de los que llenaron la solicitud eran trabajadores de hoteles, restaurantes y otros servicios. En la que terminó el 28/03 muchos pertenecen a la industria y el transporte. Es que en petróleo, energía, construcción de automóviles, entre otras actividades, el freno ha sido muy fuerte. Los proveedores de estas industrias también sienten la crisis. Boeing ya hace varias semanas paró su producción; lo cual pega de lleno no solo a sus trabajadores, sino a los de otras 17.000 empresas que son sus proveedoras. Varias acerías también pararon altos hornos, ya que no reciben pedidos de la industria del automóvil o de la petrolera. Muchas empresas han licenciado a los trabajadores, y muchas reducen el pago del salario; según Bloomberg, 623.000 trabajadores del automóvil y partes componentes están con licencia. Como dato más general señalamos que analistas del JP Morgan consideran que el producto bruto de Estados Unidos caería hasta el 14% en el segundo trimestre (aunque en realidad, nadie sabe cuánto puede caer).
Goldman Sachs, a su vez, prevé una tasa de desempleo del 15% hacia mitad de año. La Casa Blanca dice que podría llegar al 20%. Por último, Faria e Castro, economista de la Reserva Federal de San Luis, tiene un pronóstico incluso peor: estima que se perderán 47 millones de puestos de trabajo, lo que elevaría el desempleo a 52,8 millones de personas. Representaría el 32% de desocupados. En los 1930 el desempleo en Estados Unidos llegó al 25%, su récord histórico.
Al margen de las proyecciones, en cualquier caso es indudable que se trata de un crecimiento explosivo del desempleo, a una velocidad como no se ha visto en anteriores crisis. Y la situación en otros países adelantados (Italia o España, entre ellos) no parece tan distinta en lo que respecta a la gravedad de la caída.
En conclusión se dan los elementos para que asistamos a una espiral fuertemente descendente de la economía de Estados Unidos y de las economías europeas, lo que arrastraría a la economía global. La Reserva Federal ha inyectado dinero en el mercado, y lo mismo hacen otros bancos centrales, pero esto difícilmente revierta la caída de la producción y la demanda. Lo importante es tener presente la interacción entre caídas de la producción y la demanda, la agudización de las dificultades financieras y la repercusión de estas de nuevo sobre la producción y la demanda, agudizando la crisis. Este es un escenario, por lo menos, posible; y la caída o desaceleración de la economía mundial más que una especulación, ya es un hecho.

domingo, 12 de abril de 2020

El gobernador de la provincia de Buenos Aires adelanta sus propuestas para esta etapa de la cuarentena

Axel Kicillof: “Vamos a impulsar más cuidados para los adultos mayores y en el transporte”

El gobernador anticipa que implementará una red de ayuda y acompañamiento y un protocolo más estricto para la población en riesgo. Luego de la emergencia sanitaria, su principal preocupación es la economía.  “Buscamos que a pesar de esta circunstancia no haya gente que pase necesidad”, asegura.  
Imagen: Joaquín Salguero
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se reunió el sábado con su gabinete y con el Comité de Emergencia para evaluar el escenario ante esta nueva etapa de la cuarentena y los pasos a seguir. Cuenta a Página 12 que entre lunes y martes dialogará con los intendentes y los especialistas sanitarios para definir las propuestas que llevará al presidente Alberto Fernández, quien el viernes anunció que recibirá sugerencias de los gobernadores sobre posibles cambios en el aislamiento. La provincia de Buenos Aires incluye realidades muy distintas, no sólo en términos socioeconómicos sino también porque hay zonas con alta propagación del coronavirus y otras en las que la epidemia casi no ha llegado. Por eso, mientras que en estos últimos lugares podría haber modificaciones que aligeren la cuarentena, en el resto los controles serán incluso más estrictos.

Las principales preocupaciones son los adultos mayores y la situación que genera el transporte. Para la población en riesgo, anticipa Kicillof, se implementará una red de ayuda y acompañamiento y un protocolo más estricto. Luego de la emergencia sanitaria, la economía es la situación más conflictiva. “Buscamos que a pesar de esta circunstancia no haya gente que pase necesidad”, señala, aunque sabe que es difícil. Afirma que hay que extender medidas de ayuda que se tomaron en forma transitoria y llegar a sectores que todavía no recibieron asistencia. “No hay duda y ya no hay debate que ante el coronavirus la única respuesta que puede haber es un Estado que esté presente. Los cultores del Estado mínimo deberían reflexionar”, afirma.
--¿Cómo evalúa el anuncio del viernes del Presidente?
--Me parece que era lo que había que hacer.  Mostró muy bien que el efecto de la cuarentena fue el que se buscaba: demorar el momento en el que, como pasó en otros países, empiezan a reproducirse y multiplicarse los contagios y eso implica un desborde de los sistemas de salud. Hablamos de sistemas de salud mucho más sofisticados y con más capacidad tecnológica que los que tenemos en el país y particularmente en la provincia de Buenos Aires. En la Provincia pudimos ampliar la capacidad de atención y  más que duplicamos la capacidad de camas de terapia intensiva disponibles. Las estimaciones que manejaba el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decían que el pico de la epidemia iba a ocurrir a mediados de abril y hoy nadie duda de que eso se desplazó a como mínimo a mediados de mayo, así que ganamos un tiempo valiosísimo. Según los patrones de expansión de los contagios vemos que afectó muy distinto en diferentes zonas del país e incluso hacia dentro de la provincia de Buenos Aires y del AMBA. En algunas regiones tenemos muy poquitos casos gracias al aislamiento.
--El Presidente dijo que la administración de esta etapa de la cuarentena va a ser diferente según las regiones. ¿Qué cambios evalúan en la provincia de Buenos Aires?
--De momento la cuarentena sigue como venía. Cada gobernador va a poder elevar propuestas para generar nuevas excepciones.  Voy a comenzar una ronda de consulta con intendentes, tanto del conurbano como del interior de la Provincia para actualizar el parte de la situación y ver diferentes alternativas y propuestas. Vamos a tener una reunión el martes con especialistas, epidemiólogos, médicos y en base a toda la información que recabemos vamos a dialogar con la Nación para proponer algunos cambios.
--¿Qué cambios se inclinaría a proponer en base a la experiencia acumulada hasta ahora?
--Creo que en algunos puntos hay que hacer más extremas las medidas de aislamiento. Sabemos que los adultos mayores son población de alto riesgo, así como los que tienen enfermedades preexistentes. Seguramente vamos a plantear un protocolo especial y cuidados especiales para adultos mayores que viven acompañados o solos. Ya en cierta medida lo estamos haciendo. Hay también diferencias según las condiciones socioeconómicas, la situación diferencial de las viviendas. Hay lugares donde al aislamiento lo llamamos comunitario porque no hay condiciones para hacerlo como en buena parte de la Capital o zonas más prósperas de la Provincia. Entonces, una cuestión es mayores y más rigurosos cuidados para los adultos mayores.
Otro tema es que vamos a poner el ojo en el transporte. Hay zonas en las que se concentraron muchísimos contagios y otras que no y hay que tratar de no desplazar al virus de una zona a otra. Hay que extremar las medidas de distanciamiento en el transporte. Después, hay zonas en el interior de la provincia donde la enfermedad no llegó y ahí vamos a ver si hay acuerdo de las comunidades para poder hacer circulación local. Pero eso lo vamos a charlar con los intendentes de toda la Provincia y después vamos a elevar una propuesta a la Nación. Porque hay cuestiones que tienen vinculación con otras provincias, buena parte del la producción sale por puertos del Paraná y  hay que coordinarlo con los gobernadores.
-¿Hay reclamos puntuales de sectores de la producción que le parezcan particularmente atendibles?
--La situación económica en amplios sectores se vio directamente interrumpida. En algunos casos piden excepciones, en otras más asistencia, pero las situaciones son reales. Obviamente toda decisión tiene que estar ponderada por la cuestión epidemiológica. En toda la provincia observo un grado de acatamiento muy alto, hay excepciones por supuesto, pero en general hay mucho respeto. Más allá de las dificultades obvias que trae, veo apoyo y acompañamiento. Creo que cuando cualquiera prende la televisión y ve lo que está ocurriendo en países que no tomaron estas medidas o las tomaron tardíamente toma conciencia del peligro que hay.  Y los que no cumplen con la norma saben que hay un control, tanto en lo que hace al aislamiento como en abusos con los precios o con el abastecimiento.
--En las recorridas que hace por la provincia ¿cuál es el pedido que más se repite?
--Evidentemente la economía es una preocupación. Hay quienes perdieron sus fuentes de ingreso, quienes no pueden ir a trabajar. También la incertidumbre de la duración, pero la magnitud del peligro que se corre sirve para hacer un análisis racional, no vi a nadie que no comprenda lo que está pasando. Vemos imágenes espeluznantes en países mucho más desarrollados que Argentina. Creo que eso sirve para comprender que hay que tomar medidas colectivas. Como dice Alberto “nadie se salva solo” o, dicho de otra manera, si cada uno se conduce con egoísmo o inconciencia esto termina muy mal.
--¿Va a haber nuevas medidas para los sectores más vulnerables?
--Muchas medidas se tomaron de forma transitoria porque no se sabía cuál iba a ser la duración del aislamiento, me parece que ahora va a haber que extenderlas. También hay que buscar cómo llegar a sectores a los que no se les aplican los programas que se diseñaron. Son sectores a los que el Estado no tenía que asistir en condiciones más normales pero en esta situación hay que hacerlo. Se tomaron medidas muy amplias pero hay casos que van quedando afuera y hay que buscar abarcarlos. Desde la provincia de Buenos Aires estamos trabajando con el ministerio de Producción y con el ministerio de Trabajo por aquellos a quienes no se les quiere pagar el sueldo porque están tratando de producir una situación de despidos, que no se puede hacer, pero también buscamos asistir a las empresas que obviamente tienen dificultades, sobre todo Pymes, pequeñas. Hay un grado de informalidad en ciertos sectores que hace difícil llegar, pero hay que seguir trabajando. Están ayudando mucho los intendentes, que son el primer mostrador, como suele decirse.
--Esta semana se reprimió a trabajadores que protestaban en Quilmes…
--Se actuó inmediatamente con determinación, se apartó a los efectivos que habían tenido esta conducta porque tenían orden de no reprimir. Se dio una señal muy clara de que si no se cumplen las directivas se toman medidas.
--¿Cómo se manejan ante posibles incidentes en comercios, a veces surge el fantasma de los saqueos?
--Con respecto a lo que pueden ser cuestiones que se mencionan sobre los comercios lo que hay que hacer es atacar la causa. Estamos trabajando no sólo de manera rápida sino en coordinación con los municipios para que no haya falta de alimentos, situaciones de no acceso a la comida. Desde la Provincia prácticamente triplicamos lo que destinamos a los comedores escolares. Eso requirió no cerrar las escuelas para que los chicos y chicas puedan ir a buscar el alimento y se decidió darles a todos los beneficiarios un bolsín para quince días. Se reforzó muchísimo la ayuda. Y ahí contamos con la colaboración de los maestros y maestras, auxiliares y directivos de las escuelas. De las misma manera, Nación tomó varias medidas de reforzar la AUH, el Ingreso Familiar de Emergencia. El tema es atacar las causas, que no haya gente que a pesar de esta circunstancia pase necesidades.
--¿Qué opina del proyecto para gravar las grandes riquezas?
--En todo el mundo se está buscando que los que tienen capacidad para hacer un esfuerzo adicional lo hagan para asistir a los que se han quedado sin nada. No hay duda y ya no hay debate que ante el coronavirus la única respuesta que puede haber es un Estado que esté presente, que se ocupe por un lado de combatir los efectos sobre la salud y por otro lado sosteniendo a aquellos que por las medidas sanitarias pierden su ingreso. Después cómo financiarlo… hemos visto ejemplos de algunos empresarios internacionales que han decidido hacer donaciones, grandes fortunas que han optado por ayudar. En Argentina también ha habido un montón de actos de solidaridad y donaciones a la propia provincia de Buenos Aires de personas que pidieron mantener en reserva su nombre, empresarios, gente con altos ingresos. Es obvio que hay que sostener a un Estado que tiene que estar brindando no menos sino más asistencia y eso hay que financiarlo y me parece lógico pensar que hay que hacerlo en proporción a las posibilidades que tiene cada uno.
--¿Lo sorprendió, para bien o mal, la reacción de la oposición?
--En la provincia de Buenos Aires los intendentes y los legisladores de la oposición se manifestaron absolutamente a disposición para ayudar, para acompañar las medidas. Es una situación muy excepcional y creo que la gran mayoría del arco político se ha mostrado a la altura. No sé si me sorprendió, porque es una situación que era difícil de imaginar, pero afortunadamente la gran mayoría de los dirigentes tomó nota de lo compleja que es la situación. Los que tenemos responsabilidades en el Ejecutivo tenemos que tomar decisiones a una velocidad vertiginosa, estamos trabajando a contrarreloj para abordar los hechos que aparecen y después los efectos de esas decisiones. Es importante contar con una oposición que se ponga en papel constructivo y en su gran mayoría es lo que está pasando. Hay algunos que no están en esa sintonía, pero creo que no hay espacio en la ciudadanía. La sociedad está esperando que, cada uno en su papel, tenga una posición constructiva, de proporcionar soluciones.
--Los filósofos que se preguntan si está situación traerá cambios duraderos en la sociedad y en qué sentido ¿Cree que puede haber cambios duraderos en el diálogo político o esto es sólo una situación excepcional?
--Esta situación tan inesperada y dramática debería generar una reflexión. Es difícil pensar hoy qué pasa después, porque no tenemos plazos, pero sí vemos que algunas certezas que había sobre política económica y el papel del Estado en algunos sectores se derrumbaron. Creo que los cultores del Estado mínimo o ausente, que incluso acompañaron un deterioro del sistema público de salud, deberían estar reflexionando. Después de esto va a haber un daño muy grande en todas las economías del mundo y el comercio internacional está por el suelo. Va a venir una etapa de puesta en marcha y reconstrucción que también va a requerir una fuerte participación del Estado. En ese sentido, el cambio de mentalidad va a ser bastante duradero porque lo exige la situación, es una mirada en las antípodas de las ideas del Estado ausente. Durante bastante tiempo va a haber consenso en la necesidad de que el Estado planifique, actúe, ayude, asista a los que menos tienen, genere mejores condiciones de acceso al trabajo e incluso a las finanzas.
--¿También el cambio que parece haber habido en la relación entre las distintas fuerzas políticas puede ser duradero?
--No lo sé. No está mal que haya opiniones distintas, pero veo que ciertas cuestiones que estaban en discusión van a ser difíciles de cuestionar y atacar. Veremos.

La situación de los niños 

--Hay madres y padres con hijos chiquitos que plantean poder salir a dar una vuelta ¿se puede evaluar o sería contraproducente?
--Se están evaluando muchísimas excepciones. El Presidente mencionó el tema de las personas discapacitadas o con autismo, a quienes la situación de encierro puede hacer mucho daño. Si se pudieran generar protocolos o reglas que se cumplieran, se podría pensar en nuevas excepciones, pero hay que ver cómo se cumplen. Si no hay una toma muy fuerte de conciencia, podría dar lugar a un incumplimiento peligroso. Hay que buscar un balance y equilibro. En otros países dejan salir a la gente según el número de su documento, pero son reglas más complejas y difíciles de verificar. Lo que estamos tratando de evitar es el contacto entre las personas para que no haya contagio directo, que es el modo en que se expande el virus. Hay muchas cosas para pensar en teoría, pero cuando se aplican tienen que cumplirse y ahí se pone más complejo. Este tiempo me pone optimista porque veo que conscientemente ha habido mucho cumplimiento, tal vez se puede ensayar y probar si funciona. Habría que probar en zonas o comunidades pequeñas. Lo que hay que evitar es que las personas estén en riesgo y pongan en riesgo a otros.

La cuarentena de los Kicillof

--Si me permite una pregunta doméstica, en su caso sigue trabajando pero su familia también está en aislamiento y tiene hijos chicos. ¿Cómo lo lleva?
--Estamos viviendo en la residencia del Gobernador en La Plata. Creo que lo vivimos como muchos, en parte con una sensación de encierro y buscando actividades, con la continuidad pedagógica que pone a todos los papás y mamás un poco de maestros de sus hijos. En términos familiares estamos como todos, viviendo esto con la gravedad que tiene y las preocupaciones que trae, con la particularidad que yo tengo muchísimo trabajo, no tengo horarios, ni fines de semana, ni nada. Ayudo… no, esta palabra no,… estoy lo más que puedo, trato de acompañar a los chicos cuando puedo con la tarea de la escuela y de estar presente. La familia está en aislamiento pero yo tengo que salir así que hay todo un ritual cuando vuelvo de la calle, cuidado de sacarse la ropa, lavarse mucho las manos para cuidarlos a ellos a pesar de que estoy con mucho contacto con el mundo exterior.   

El ocaso del Imperio americano

Coronavirus en Estados Unidos: El miedo de Kissinger

Imagen: AFP
Hace muchos años que se pronostica el ocaso inevitable de la supremacía norteamericana. Pero ¿cómo probarlo? Muchos argumentos parecían nacidos más de una expresión de deseos que de una posibilidad real. Hoy, ya no hay dudas. Estrategas como Henry Kissinger, político clave en la construcción del imperio y experto como pocos en los laberintos del poder, reconocen el irremediable fin de la hegemonía estadounidense.

Las postales dramáticas que el Covid-19 está sembrando en distintas partes del territorio norteamericano confirman esa hipótesis. Y no por las altísimas cifras de muertos, ni por la imperdonable falta de insumos básicos en un país de semejante riqueza, ni por la deficiencia y crueldad de su sistema de salud pública. Estas no son más que consecuencias del capitalismo salvaje que tienen muy sin cuidado al establishment mundial, partidario, como se sabe, del darwinismo social y la sobrevivencia de los ricos.
En su último artículo “La pandemia del coronavirus va a alterar para siempre el orden mundial”, publicado el pasado 3 de abril en el diario The Wall Street Journal, Kissinger expresa abiertamente sus dos grandes temores. Después del Covid-19 ¿se podrán “salvaguardar los principios del orden mundial liberal”? “Un país dividido como Estados Unidos ¿será capaz de liderar la transición al orden posterior al coronavirus?”
No por casualidad, el texto comienza añorando aquel “lejano tiempo” del Plan Marshall y el Proyecto Manhattan los programas que, justamente, permitieron a EEUU catapultarse como potencia mundial en la segunda mitad del siglo XX. El primero de auxilio para el crecimiento de Europa Occidental y el segundo para el desarrollo de la bomba atómica.
El contraste con la actualidad se hace patente. A diferencia de entonces hoy EEUU no puede ofrecer, al resto del planeta, ningún ideal civilizatorio salvo la depredación financiera y medioambiental. En plena crisis de coronavirus, carece de líderes capaces de hacer buenos diagnósticos y, por lo tanto, de una voz autorizada que proponga una salida colectiva. Lo que percibe Kissinger es la pérdida, incluso, de esa fuerza simbólica, propia de los liderazgos, que durante décadas hizo creer al mundo que los norteamericanos eran los únicos capaces de resolver el caos.
Ahora, países demonizados (y rivales) como Rusia y China tiene que asistir a EEUU y ¡¡el presidente Donald Trump en persona –no por twitter- tuvo que salir a agradecerlo!!
Kissinger, cómplice de tantos genocidios, apunta al corazón del dilema. El imperio se edificó en “la creencia de que sus instituciones pueden prever calamidades, detener su impacto y restaurar la estabilidad. Cuando termine la pandemia de Covid-19, se percibirá que las instituciones de muchos países han fallado”, escribió. “La prueba final será si se mantiene la confianza pública en la capacidad de los estadounidenses para gobernarse a sí mismos.”
Sin ser explícito, el estratega de 96 años, admite el fin de la supremacía y baraja, como mal menor, un co-gobierno mundial donde EEUU mantenga alguna voz. La “agitación política y económica que ha desatado el virus podría durar generaciones y ni siquiera EEUU puede hacerlo solo. Debe combinarse una visión y un programa de colaboración global”, arriesga. Entretanto existe un enorme peligro.
El intento de ocultar el derrumbe imperial –como parece estar haciéndolo el presidente Donald Trump en estos días- puede adoptar formas criminales. En medio de una catástrofe pandémica sin precedentes, el Pentágono anunció el lanzamiento de una peligrosa operación militar contra Venezuela, que se suma al severo bloqueo que ya sufre ese país por parte de EEUU y sus aliados.
Si el invento de proclamar a Juan Guaidó como presidente trucho fue acompañado por 50 de los 200 países que hay en el mundo, esta aventura, según cifras de EEUU, cuenta con el aval de apenas 20 naciones. Un acto de bravuconería que no hace más que confirmar el ocaso del liderazgo norteamericano y que fue duramente criticada por Rusia el pasado 9 de abril. “Después de estudiar el contenido de la iniciativa de Washington –dice el comunicado de la cancillería rusa- creemos que no merece una respuesta seria”.
El texto de Kissinger es un llamado desesperado a los dueños del mundo por temor a que algo se vaya de las manos. Nos toca al resto, a los países poderosos y no tanto, ser campo de contención al pánico del establishment global. Es hora de defender, hasta las últimas consecuencias, los principios de paz, humanismo y no injerencia. Es la hora de la cordura.
Fuente:Pagina/12

jueves, 2 de abril de 2020

Malvinas y el Atlántico Sur: Posguerra y geopolítica

 
 
Fuente:Pagina12
Referirse a la cuestión Malvinas, en general, presenta dos dificultades. La primera radica en hacer el esfuerzo por desanclar la problemática del conflicto bélico de 1982. No para quitarle a aquel su importancia, sino porque en tal asociación se desdibuja la verdadera dimensión del problema.
Si desanclar el conflicto de la guerra es recuperar los intereses detrás de un despojo que lleva 187 años; analizar la cuestión Malvinas en su verdadera dimensión territorial es, a su vez, no ver allí una disputa de 11 mil kilómetros cuadrados -–correspondientes a las dos islas mayores y al conjunto de islotes que de ellas se desprende-- sino un conflicto de más de 3 millones de kilómetros cuadrados, en un océano que rebasa de recursos junto el sector antártico en reclamación.
Desde esa concepción, en el año 2010, durante la presidencia de Cristina Fernández, se promulgó la Ley 26.651, que establece oficialmente el mapa bicontinental de la República Argentina. Este muestra, además del sector antártico en su real proporción con relación al sector continental e insular, la verdadera extensión de una disputa en el Atlántico Sur, que lleva a las islas Malvinas en el centro de la misma.
¿Por qué es importante aquello? Porque si bien en el sector del océano Atlántico Sur correspondiente a Suramérica, Argentina y Brasil detentan casi la totalidad del litoral marítimo; potencias extrarregionales con fuerte presencia como Estados Unidos y el Reino Unido, mantienen la posesión de la cadena de islas que se encuentran entre América y África, ejerciendo un destacado poder naval de la zona.
Luego de la guerra, en 1985 Gran Bretaña inició la construcción de la Fortaleza Malvinas, incluyendo la Base Aérea en Monte Agradable, en la parte llana de la Isla Soledad. La misma cuenta con una pista de 2590 metros y otra de 1525, que posibilita el desplazamiento de aviones de gran porte y helicópteros. A esto se suma el puerto de aguas profundas Mare Harbour utilizado por la Marina Real para el amarre de buques y submarinos, donde Londres ha enviado submarinos de última generación y de propulsión nuclear, además de los silos y rampas para lanzamiento de armas nucleares.
Actualmente, este enclave militar tiene entre 1.500 y 2.000 efectivos (entre temporales y permanentes). Muchos de los temporales, conforman contingentes rotativos que arriban para ser sometidos a entrenamiento y posteriormente son enviados a escenarios bélicos como, por ejemplo, Irak o Afganistán.
Esta base cuenta con aviones de quinta generación, característica que no cuenta ninguna fuerza aérea en Latinoamérica.
Una de las dimensiones que da cuenta de la importancia geoestratégica de las Malvinas es la conexión que establece con la Antártida, territorio codiciado por las potencias hegemónicas por ser reservorio de minerales y biodiversidad; o por almacenar en forma de hielo más de las tres cuartas partes de agua dulce existente en el planeta y también de suma importancia para la actividad espacial. El Estrecho de Magallanes, los Pasajes de Beagle y Drake posibilitan la comunicación interoceánica Atlántico-Pacífico y son fundamentales para el monitoreo e intervención en el comercio mundial. Se estima que alrededor de 200.000 buques de carga transitan anualmente el Atlántico Sur: el 80 por ciento del petróleo que demanda Europa Occidental y el 40% de las importaciones de EE.UU. representan parte importante de este flujo comercial.
Es imprescindible observar el hecho de que otros asentamientos coloniales británicos pendientes de descolonizar sirven para establecer un sistema interconectado de bases militares (e infraestructura británica) que incluyen a Tristán de Acuña, Santa Elena y Ascensión (además de Georgias y Sandwich del Sur); las cuales pueden transformarse rápidamente en bases útiles para el transporte y apoyo logístico, en tanto una “columna vertebral” que permite el abastecimiento y traslado de fuerzas de combate rápidamente.
No podemos entender la estrategia del Reino Unido en el Atlántico Sur, si no es asociada a la de EE.UU, por ende al esquema de despliegue militar de la OTAN. Por ejemplo, en 2004, Londres traslada la Comandancia Naval del Atlántico Sur a Mare Harbour y Monte Agradable. En 2008, EE.UU. anuncia la reactivación de la IV Flota, para patrullar el Caribe, América Central y América del Sur con fines “humanitarios”. Diez años después, en agosto de 2018, el secretario de Defensa británico, Gavin Williamson, resaltó la fortaleza de la relación entre el Reino Unido y los EE.UU. de la siguiente manera: “(…) Estamos listos para responder a cualquier situación en cualquier momento. Hemos desplegado fuerzas en todo el mundo, podemos recurrir a nuestros territorios de ultramar en Gibraltar, las Áreas de la Base Soberana en Chipre, la Isla Ascensión, las Islas Falklands y el Territorio Británico del Océano Índico. Estos a menudo proporcionan instalaciones clave no solo para nosotros, sino también para EE.UU.”
Los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, que habían regionalizado el conflicto por interpretar el carácter geopolítico real, centraron el reclamo por Malvinas en las denuncias por militarización del Atlántico Sur y depredación de recursos naturales, materializadas en la decisión de limitar la explotación de los recursos por parte de Gran Bretaña y otros países y de empresas multinacionales adjudicatarias de licencias comerciales.
Si una herencia nos dejó el macrismo con relación a Malvinas -–además de quitar el conflicto de las instancias regionales-- fue el acuerdo firmado el 13 de septiembre 2016, conocido como “Acuerdo Foradori-Duncan”. El mismo buscó levantar las restricciones económicas impuestas por leyes argentinas, sancionadas por el Congreso Nacional sobre protección de recursos ictícolas y de explotación de recursos hidrocarburíferos; entre otras medidas para fortalecer las condiciones de este enclave neocolonial-militar.
Cada 2 de abril. homenajear a nuestros soldados que defendieron la soberanía del Atlántico Sur nos exige recordar que Malvinas debe volver a ser concebida en el contexto de una política oceánica y antártica. Hablar de las Islas Malvinas no es sino hablar de recursos en disputa como el petróleo, la pesca, los cuantiosos recursos en la plataforma continental o los minerales estratégicos de fondos marinos oceánicos; cuya condición sine qua non, es pensar la política de defensa nacional en tanto país marítimo y antártico.
El autor es sociólogo e investigador.

Somisa y el origen de Techint


  De SOMISA a Ternium-Siderar: Una perspectiva histórica de la ...


 EL GRUPO ITALO-ARGENTINO SE BENEFICIO DE LA PRIVATIZACION MENEMISTA

Fuente:La Arena

Techint quedó en el centro de la polémica luego de que la empresa italo-argentina, que dirige Paolo Rocca, despidiera en plena cuarentena obligatoria a 1.450 trabajadores, alegando que el aislamiento frenó la economía y era necesario prescindir del personal. El gobierno nacional criticó esta medida, teniendo en cuenta que el grupo, cuyo crecimiento estuvo siempre estrechamente ligado al Estado y del cual se benefició, es una de las que más factura en el país.
¿Cuál es la historia detrás de Techint? Pocos recordarán, pero este holding empresarial que dirige Paolo Rocca se vio directamente beneficiado con el proceso de privatización de las empresas del Estado durante el gobierno menemista: en 1991, Techint compró a un 10% de su valor real Somisa, la empresa siderúrgica que fue creada por durante el peronismo que, en su apogeo, llegó a tener más de 11 mil empleados.
Los inicios de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (Somisa) se remontan al primer gobierno de Juan Domingo Perón, que tras la aprobación del Plan Siderúrgico Nacional (Ley 12.987) propuesta por el general Manuel Salvio, creó en 1947 esta firma estatal con la intención de abastecer de acero y diferentes tipos de metales a las empresas argentinas. Esto, como parte del proceso de industrialización que se profundizó durante la década del 50′.
En este contexto, precisamente en la ciudad de Córdoba, comenzaron a instalarse grandes fábricas metal-mecánicas, para la producción de motores, automotores, locomotoras y aviones. Entre ellas se encuentran la fábrica Fiat (1955), IKA (Industrias Kaiser Argentina- 1955) y la transformación de la Fábrica Militar de Aviones en I.A.M.E. (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) y luego en DINFIA (Dirección Nacional de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas). Firmas que Somisa abastecía diariamente con su producción.
La Planta General Savio, tal como fue concebida originalmente y construida en su primera etapa durante la presidencia de Arturo Frondizi, y que quedó esencialmente completada en 1962/63. Esta tenía una capacidad de producción de 632.000 t/a de acero líquido, equivalente a 450.000 t/a de productos para la venta.
Desguace neoliberal.
Para diciembre de 1990, la planta sumaba 11.600 empleados y Somisa se ubicaba entre las empresas de mayor facturación anual del país, era la principal productora de acero a nivel nacional y también tenía una presencia importante en la fabricación de bienes finales. Pese a esto, lamentablemente, fue víctima de las políticas neoliberales impulsadas por el Gobierno de Carlos Menem.
El entonces mandatario procedió a reducir la plantilla laboral: para diciembre de 1991, sólo quedaban 5.285 empleados. Paralelamente, la empresa, que históricamente había registrado buenos desempeños económicos, repentinamente con la gestión de Juan Carlos Cattáneo, primero, y de Jorge Triaca, después, comenzó a contabilizar un déficit operativo de cerca de un millón de dólares por día, acumulando así una deuda de unos 500 millones de dólares en apenas dos años. ¿El resultado? La firma se vendió a un 10% de su valor real.
Oligopolio.
El proceso final de la privatización de Somisa fue encarado por la interventora estatal María Julia Alsogaray. Las bases de la venta fijaron que el 80 por ciento del paquete accionario pasaría a manos privadas, mientras que el 20 por ciento restante se destinaría al «Programa de Propiedad Participada» (PPP) de los trabajadores, que fueron un elemento primordial al momento de lograr el acompañamiento de los sindicatos en las privatizaciones.
En 1992 Somisa pasó a manos de un consorcio liderado por el grupo ítalo-argentino Techint, acompañado por las empresas brasileñas Usiminas y Campanhia Vale do Río Doce y la chilena CAP. Desde entonces la compañía paso a llamarse Aceros Paraná unos años después fue rebautizada como Siderar y hoy en día se llama Ternium Siderar dado que forma parte de un grupo formado por otras dos plantas internacionales ubicadas en México y Brasil (antes Sidor, Venezuela).
Con la enajenación de Somisa se consolidó un oligopolio siderúrgico local: el grupo Techint y Acindar pasaron a ejercer una posición dominante en ese mercado. Empresas de Techint monopolizaron la producción local de productos planos y de tubos sin costura, mientras que Acindar desplegó su hegemonía en el mercado de los no planos excluidos los tubos sin costura.

martes, 10 de marzo de 2020

“En Bolivia hubo una sublevación de la clase media contra la igualdad”

El exvicepresidente del país, Álvaro García Linera, asegura que el Gobierno interino de Jeanine Áñez está “dispuesto a todo” para no perder las elecciones de mayo

Álvaro García Linera, exvicepresidente del Gobierno de Bolivia, durante la entrevista en Madrid.
Álvaro García Linera, exvicepresidente del Gobierno de Bolivia, durante la entrevista en Madrid.KIKE PARA
Álvaro García Linera, uno de los ideólogos de izquierdas más influyentes de América Latina y exvicepresidente de Bolivia con Evo Morales (2006-2019), acaba de visitar Madrid. Exiliado en Argentina, donde ahora imparte clases en dos universidades, tras salir junto a Morales del país el 10 de noviembre, este intelectual (Cochabamba, 57 años), que pasó varios años en la cárcel por ser cofundador del Ejército Guerrillero Tupaj Katari, cree que el Movimiento al Socialismo (MAS) sobrevivirá a la ausencia del líder. “Volveremos cuando todo se haya sedimentado”, asegura.
Pregunta. ¿Cuál es su versión de lo que pasó el 20 de octubre de 2019 cuando se paró el conteo de las presidenciales? Hay quienes hablan de golpe de Estado y quienes lo califican de fraude electoral, como la Organización de Estados Americanos (OEA). Un polémico estudio de dos especialistas del MIT, publicado en un blog del Washington Post, sostiene ahora que no hubo fraude.
Respuesta. Lo que pasó en Bolivia fue una sublevación de las clases medias tradicionales contra la igualdad que ha tomado, con el tiempo, la forma de un golpe de Estado. Según la Cepal, el 30% de los bolivianos pasó de ser pobre a ser clase media. Las clases medias tradicionales ven, primero con preocupación y luego con pavor, cómo personas que vienen del mundo indígena adquieren el mismo estatus que ellos tenían. El malestar se traduce en movilizaciones contra el Gobierno y en un estado de ánimo muy conservador, muy racista, que dará pie a que las fuerzas del orden desconozcan el orden constitucional y pidan la renuncia del presidente [Evo Morales]. Es una mezcla de acción social con un golpe de Estado. La idea de fraude fue una construcción. Lograron instalar la opinión de que iba a producirse y no lo han demostrado. LA OEA tiene que decirlo. El estudio del MIT muestra la tendencia, que la votación que llega más tarde es la votación del campo y los sectores más populares donde el apoyo a Evo siempre está por encima de la media. El Movimiento al Socialismo (MAS) es el partido de la gente pobre.
P. ¿Sigue manteniendo que Luis Almagro, el secretario general de la OEA, es un golpista?
R. Sí. Él firmó un acuerdo con la cancillería para entregar su informe completo un miércoles y entrega un informe preliminar el domingo en la madrugada a las tres de la mañana. ¿Cómo es eso? No constaba en el acuerdo, eligió el momento para acelerar el advenimiento del golpe. Y luego no entrega el miércoles 13 el informe completo, se tarda un mes y lo entrega en diciembre. Encima agarra 292 actas, que son el 0,5% de las 35.000 actas, aunque esas 292 actas fueran todas para Carlos Mesa, Evo ganaba por el 10%. En cualquier país donde haya irregularidades en las actas se repite la votación y aquí no se repitió.
P. Entonces ¿por qué se opta por la renuncia? ¿Qué condiciones pusieron los militares?
R. Se iba a desencadenar una matanza. A las siete de la mañana ya había un desacato de la Fuerza Aérea a obedecer el mando institucional, incluso antes de que pidan nuestra renuncia. Los comandantes llaman a Evo en la tarde: “No saquen las Fuerzas Armadas, yo voy a renunciar, pero no saquen a las Fuerzas Armadas”, pide. En 14 años, habíamos logrado que la gente recuperase la confianza en las Fuerzas Armadas, pero sacaron a los militares a las calles en las siguientes horas. Es decir, tenías un estado de insurgencia social, militares y policías que habían decidido desconocer al Gobierno y ante eso te enfrentas o te retiras. Enfrentarte hubieran sido centenares de muertos y Evo no quería un solo muerto.
P. Quizá las sospechas de fraude tenían un precedente: cuando Evo Morales vuelve a optar a la presidencia a pesar de haber perdido el referéndum en 2016. Eso pudo avalar las tesis de que lo volvería a hacer. ¿Fue un error?
R. Sí. Les da la bandera. Pero eso no justifica romper el orden constitucional...
P. ¿No supone eso una traición a los principios de una izquierda democrática?
R. ¿Qué izquierda? No estoy seguro. En Bolivia no hay otra. Esa crítica es del centro y la derecha...
P. ¿No es contradictorio no respetar las formas democráticas, al contrario que la izquierda de Michelle Bachelet, Pepe Mujica o Lula da Silva?
R. Desde ese punto de vista, sí. Pero no en Bolivia.
P. El MAS había perdido apoyo entre la población indígena...
R. Puede ser porque tienen otras aspiraciones. Aún así, nuestra fuerza sigue siendo el movimiento indígena. No teníamos el 95%, igual el 85%. Perdimos 10 puntos, normal después de 14 años de Gobierno. Por eso, cuando los golpistas entran al Gobierno llevan la Biblia porque los indios no tienen alma. ¿Y qué hacen? Queman la wiphala (la bandera indígena). Está claro su resentimiento. Es un resentimiento muy duro contra esta igualación inconsulta de estos indios alzados. La sociología ya te decía que iba a pasar esto: no el golpe, no la forma, sino el malestar convertido en rebelión. La apuesta nuestra era acelerar los procesos de movilización social, pero quizá no lo logramos con la rapidez ni la contundencia deseadas, y también está el desgaste de 14 años de Gobierno que también fue aprovechado. Se aprovechan de un momento de debilidad: ellos tienen la bandera democrática y has perdido el 13 % de tus votos. Y dicen es el momento.
P. Dijo que Morales personificaba la unificación del pueblo boliviano, ¿qué significa su pérdida?
R. Que ahora es una sociedad muy dividida, polarizada ideológica y étnicamente. Los viejos fantasmas de la fragmentación social renacen porque el Gobierno de Evo Morales fue el intento más audaz de saldar deudas, de cerrar la brecha, la falla geológica, en mi concepto, de la formación boliviana y lo que hace el Gobierno interino es volver a resucitarlas, disciplinar a los indios otra vez.
P. ¿Habrá evismo sin Evo?
R. Toda lucha por la igualdad tiene un costo y lo que ha pasado en Bolivia es el costo social de una igualdad acelerada en una sociedad que no ha logrado superar todavía las fronteras étnicas porque este tipo de ascenso social pasa también en Europa en los años treinta, cuarenta, cincuenta, pero la pluralidad cultural europea permitía casamientos y cruces. En Bolivia, un joven de un apellido notable que se vaya a casar con una india no ocurre ni hoy. Hay que resolver en Bolivia en el futuro la articulación de las fronteras porosas entre las diferentes etnicidades. Hay un MAS sin Evo, entendiéndolo como un proceso de igualdad social, étnica, económica, de movilidad ascendente y fluida. De hecho, cuando todos auguraban que, después del golpe, sin el caudillo y con semejante campaña de desprestigio, fracasaríamos, las encuestas sitúan al MAS [cuyo candidato es Luis Arce] en primer lugar para las elecciones y tenemos probabilidades serias de ganar en primera vuelta. El 30% de la sociedad boliviana ha dejado de ser pobre y el asalariado incrementó su salario un 500% en una década, según la ONU.
P. ¿Qué opina de la posición de España sobre Bolivia y Venezuela?
R. España ha mostrado una enorme preocupación por la violación de los derechos humanos y la quiebra de la institucionalidad.
P. ¿Y sobre Juan Guaidó?
R. Bueno, mantiene una actitud que tiene en cuenta la intervención en la soberanía de los venezolanos. Nadie tiene autoridad moral para entrometerse en asuntos de otro país. Eso sucede con Estados Unidos.
P. Existen violaciones de los derechos humanos, hay muertos…
R. Existen, pero eso no da derecho, y eso España lo ha asumido, a decir a los venezolanos cómo resolver sus asuntos. España es muy prudente.
P. ¿Considera legítimas las elecciones promulgadas por la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, para el 3 de mayo?
R. Hay indicios de irregularidades, esperemos que las corrijan. Tenemos que ir a votar y esperemos que la comunidad internacional ayude al pueblo boliviano.
P. ¿Está diciendo que puede haber fraude?
R. Creo cualquier cosa. Ellos se juegan mucho. Han emitido un decreto para asesinar. Saben que eso tiene consecuencias, van a jugarse el todo por el todo para no perder. Lo único que puede impedir que eso suceda es una sociedad despierta y vigilante, pero también una comunidad internacional implicada.
P. Se enfrenta a nuevos cargos en Bolivia.
R. Se está abriendo un cargo por fraude electoral, junto a Evo. El otro es un juicio sobre terrorismo y separatismo que se ha reabierto contra quienes gobernábamos en 2008. Que yo sepa son esos dos cargos, de los que me he enterado por la prensa.
P. ¿Hay algún denominador común en las protestas de América Latina?
R. No. En Bolivia es una protesta contra la igualdad y en Chile o Colombia son protestas por mayor igualdad y mayores derechos. Es un continente convulso que todavía no tiene un horizonte compartido, el mundo no lo tiene. Es un momento de caos social. Quienes nos consideramos de izquierdas creemos que la batalla por la igualdad es uno de los grandes retos del siglo XXI.
P. ¿Sigue siendo leninista?
R. Soy un marxista herético.

La oportunidad de Pablo Iglesias

Álvaro García Linera visitó España para presentar el martes el último libro de Íñigo Errejón y un día después participó en un polémico debate en la Universidad Complutense de Madrid con Pablo Iglesias. “Me dolió mucho la ruptura entre ambos, pero son amigos míos y he conseguido mantener esa amistad”, asegura.
Pregunta. ¿Cómo vivió el escrache contra Iglesias en la Facultad de Políticas?
Respuesta. No fue nada. Asistieron cientos de estudiantes y muchos se quedaron fuera por falta de sitio. Pablo tuvo una reacción muy buena, tan tolerante, tan de profesor...
P. ¿Qué le parece que sea ahora vicepresidente del Gobierno de España? Usted dijo que Iglesias, Errejón y Juan Carlos Monedero eran de las mentes más brillantes de Europa. ¿Sigue pensándolo?
R. Lo dije y lo sigo pensando. Incorporaría al filósofo César Rendueles. España nada tiene que envidiar a Francia en Ciencias Sociales.
P. ¿Pero qué opina de Iglesias vicepresidente?
R. Un cargo público siempre es una eventualidad en la vida de un político, nunca una culminación. Tiene la oportunidad de convertir en hechos mucho de lo que ha pensado, otras cosas no podrá, pero no es el mejor momento necesariamente. Es uno más.

jueves, 5 de marzo de 2020

Homenaje al eterno comandante Hugo Chávez Frías en el VII Aniversario de su partida física.


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Tertulia de homenaje, de respeto, de recuerdos pero, ante todo, reunión entre amigos, colegas, de unidad latinoamericana y caribeña, de identidades, de enseñanzas eternas y nunca postergadas, fue la acontecida en la sede habanera de la Casa del Alba Cultural en ocasión del VII Aniversario de la Partida Física del Comandante bolivariano Hugo Rafael Chávez Frías.
Convocada por el Dr. C. Andrés Zaldívar, presidente de la filial de La Habana de la Unión de Historiadores de Cuba, la cita titulada El mejor amigo de Cuba, tuvo como disertantes a los embajadores de Cuba y Venezuela Germán Sánchez Otero y Adán Chávez Frías, respectivamente.
En sus palabras de presentación, el doctor Zaldívar destacó que “este es un obligado recuerdo de uno de los Grandes de la más reciente Historia de nuestra América. Particular relevancia tiene este homenaje al poder hacerlo en compañía y con la estrecha participación de los representantes de la hermana Venezuela bolivariana y del embajador Chávez Frías, hermano de sangre y de ideas de aquel al que hoy recordamos”
Resaltó el  connotado Historiador la presentación del segundo tomo del libro Hugo Chávez y el destino de un pueblo, de la autoría del actual embajador cubano Germán Sánchez Otero, el que aborda la relación entre Chávez y Fidel
Durante su disertación el también profesor universitario cubano doctor Germán Sánchez Otero, rememoró inolvidables momentos referidos al carácter y personalidad en general del “ya eterno Comandante Hugo Chávez Frías” y, en lo fundamental, su cercana camaradería y amistad con Fidel Castro Ruz.
“Fidel celebra sus setenta y cinco años en Venezuela. Un íntimo deseo provoca que Chávez invite a Fidel para que celebre su cumpleaños en el estado de Bolívar, el trece de agosto. ¿Quién es más feliz? Fidel dice que cumplir sus 75 años en la tierra de Bolívar es como volver a nacer. Y el Barinés saborea este regalo al admirado amigo y también –confiesa entre sus íntimos--, a los pueblos de Venezuela y Cuba. El escenario natural, económico e histórico que selecciona no puede ser mejor. El estado de Bolívar pareciera como creado por un soplo divino: paisajes cautivadores en la Gran Sabana y Roraima, ríos cristalinos diversos, guacamayas y tucanes que colorean el aire, saltos de agua –entre ellos, el Santo Ángel, el más alto del planeta--, lagunas, comunidades indígenas, confluencias de los ríos Orinoco y Caroní; tres hidroeléctricas gigantes derivadas del Caroní, recursos minerales variados –entre otros hierro, oro, bauxita y diamantes--, plantas industriales de acero y aluminio, puerto fluvial (…) Él disfruta junto a Fidel estos escenarios, es especial la memorable casa, el inmueble de dos plantas donde se hiciera el evento constitucional y la hermosa Plaza Bolívar, donde condecora a su invitado con la Orden Gran Collar de Angostura y este pronuncia un discurso inspirado en El Libertador y en Martí”(1)
Asimismo, el Diplomático cubano destacó los estrechos vínculos de ambos Comandantes, “los que se trasladaron a los planos familiares. Las hijas de Chávez consideraban a Fidel su abuelo; los nexos de nuestro Comandante en Jefe con los padres y la familia del Presidente venezolano fueron íntimos, preciosos, de innumerables gestos (…) La admiración entre ambos era recíproca. Fidel comprendió la grandeza de Chávez hasta llegar a  defenderlo de formas pública y en privado, e incluso, hasta teniendo en cuenta el cuidado de su salud y seguridad personal”.
En otra parte de su intervención Sánchez Otero afirmó que la admiración entre ambos dirigentes era recíproca: “Chávez siempre buscó armonizar con el Líder cubano; nadie en este planeta ha sido tan insistente en exponer la imagen cierta de la Revolución cubana ante las campañas mediáticas imperialistas (…) Fidel se percató que el Comandante venezolano no era tan sólo un jefe militar, sino también un revolucionario con una valentía y con una inteligencia extraordinaria para liderar a su pueblo. Chávez era un pensador, un analista”.
Por su parte Adán Chávez, embajador de la hermana nación suramericana en La Habana, al enfatizar en la relación Chávez-Fidel rememoró que ambos Líderes se conocieron antes de diciembre de 1994, aunque en ese año lo hicieron personalmente.
“En especial Chávez –y él lo expresó en diversas oportunidades--, conoció al Líder de la Revolución cubana a través de sus discursos, de materiales escritos cuando cursaba estudios en la Academia militar. La Revolución cubana siempre fue una referencia para todos nosotros, teniendo una influencia muy directa en la formación de Hugo Chávez”.
Rememoró Adán una anécdota de su hermano Hugo, cuando “estudiando en la academia militar escuchaba a Fidel en las noches a través de la radio cubana (Radio Habana Cuba).  Jamás olvido cuando me informó acerca de la noticia del asesinato del presidente de Chile Salvador Allende, en septiembre de 1973. “En aquel discurso Fidel exponía que si el pueblo chileno hubiese estado armado no hubieran ocurrido tal asesinato ni los hechos tenebrosos y fascistas que le acompañaron. Es por ello que afirmó que Chávez conoció a Fidel antes del diez diciembre de 1994, en que visita por vez primera La Habana.
“Es posible, dijo, que Fidel  quizás conociese algo sobre Chávez antes de febrero de 1992 cuando el Venezolano tenía relaciones directas con partidos, organizaciones y dirigentes de izquierda latinoamericanos vinculados a la Revolución cubana. Este podría ser un tema a investigar más profundamente por analistas e historiadores”.
En este emotivo homenaje estuvieron presentes, entre otros, miembros del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, además de académicos, profesores, militares de alta graduación, estudiantes, además del compañero Ramón Rafael González, como invitado especial, quien fuese condecorado por el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías con la Orden Francisco de Miranda (2006) como cooperante más destacado en del estado de Carabobo, además de haber sido para la Historia de Cuba el primer miliciano que se enfrentó a los invasores imperialistas por Playa Girón, el 16 de abril de 1961.
       Fragmento tomado del libro Hugo Chávez y el destino de un  pueblo. Germán  Sánchez Otero. p.268-269. Editorial de    Ciencias Sociales, La Habana, 2017.
Fuente:Cubarte

miércoles, 4 de marzo de 2020

Uruguay: vuelve el neoliberalismo con privatizaciones, mano dura y mercantilización de la educación

Tras 15 años del Frente Amplio en el gobierno, la alianza de derecha asume de la mano de Luis Lacalle Pou y un Gabinete con algún nombre objetado por corrupción y otros de pasado afín a la dictadura.
(Foto: AFP)
Fuente:Tiempo Argentino
1 de Marzo de 2020
Después de 15 años de gobiernos progresistas caracterizados por profundos logros en materia de salud, educación y políticas sociales, una fuerte presencia del Estado en la vida económica del país y una consecuente defensa del principio de autodeterminación de los pueblos –sólo algunos de los aspectos que pronto se empezarán a extrañar–, vuelve a instalarse en Uruguay un gobierno de definido corte neoliberal. Luis Lacalle Pou, hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle de Herrera (1990-1995), está viviendo hoy su gran día en compañía del brasileño Jair Bolsonaro y una lista de otros presidentes de cuestionada estirpe democrática: Jeanine Áñez (Bolivia), Iván Duque (Colombia), Sebastián Piñera (Chile) y Lenín Moreno (Ecuador). Por supuesto Luis Almagro (OEA) y también lo acompaña Felipe VI, el monarca español, pero no está Donald Trump, que mandó decir que enviaría a alguien en su lugar.
Este nuevo gobierno, que cuenta en sus filas con demasiados nostálgicos y encubridores de los últimos dictadores (1973-1985) y muchos personajes que ya llegan embarrados por propia opción, y por ello integran miles de folios que se acumulan, y a veces se mueven, en despachos judiciales del país y del exterior, llega dispuesto a poner todo patas para arriba. No lo dijo en la campaña, pero los uruguayos se enteraron un mes después de las elecciones que todo su hacer y deshacer se sustentará en una mega ley de 457 artículos que tiene tres objetivos básicos. Primero, iniciar el proceso de privatización de las empresas públicas que Lacalle padre no pudo acometer. Segundo, criminalizar la protesta social y retrotraer la política laboral a mediados del siglo pasado, eliminando las conquistas consagradas por los gobiernos progresistas. Tercero, mercantilizar la educación, históricamente laica y gratuita.
Para llegar por tercera vez al gobierno en su historia de casi 184 años, el Partido Nacional (Blanco) de Lacalle Pou debió juntarse con los otros partidos del espectro –Colorado, Cabildo Abierto, Independiente y De la Gente– y todas sus facciones internas. Como cuando los pescadores tiran la red un día de tormenta, allí, entreverado, vino de todo. Claro que aquí, tratándose de personas, se enredaron genuflexos vergonzantes, pusilánimes de oficio, derechistas contumaces, admiradores de la dictadura y mucha gente con problemitas anexos a la corrupción. Bueno, así pescó Lacalle para ganar apenas por poco 30 mil votos y sentirse con derecho a cambiarlo todo. Para su misión cuenta con el apoyo de los medios, los mismos que fueron claves a la hora de sacar del estrado al Frente Amplio, única razón que juntó a aquellos socios de ocasión.
Entre lo que pescó cayeron desde ladronzuelos hasta promotores (hoy) de la creación de escuadrones de la muerte, “imprescindibles para limpiar el país”. Toda esa gente de mayor cuidado llegó de la mano del líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos. Para éste, ex general y senador electo, la Justicia ya pidió el desafuero bajo el cargo de “encubrir al ex coronel José Nino Gavazzo y ocultar que había confesado ante un tribunal militar el secuestro, tortura, asesinato y desaparición de personas”. Lacalle Pou no habló, y a esta altura seguramente ya no lo hará, ni sobre el convocante de asesinos voluntarios para conformar los escuadrones ni sobre la situación de Manini. En realidad, no habló sobre ninguno de sus socios del mundo del delito.
Tampoco habló -sus aliados políticos no están en condiciones de pedírselo y con sus irritantes buenos modales el Frente Amplio tampoco se lo exigió– sobre la detención de Maya Cikurel Spiller, compañera de vida del ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira. La mujer fue apresada en el puerto de Colonia, en compañía de Da Silveira, prestos para viajar a Buenos Aires. Cayó cuando Interpol accionó una “alerta azul” dispuesta a pedido de Panamá. Está acusada como lavadora de cientos de millones de dólares de las coimas entregadas por la empresa brasileña Odebrecht a los gobernantes de al menos 12 países de América Latina y África. Junto con su detención saltó nuevamente el nombre de Andrés Sanguinetti (alias Betingo), hermano menor del ex presidente Julio María Sanguinetti (ver aparte).
Ambos casos son particularmente graves. Aunque no fue el candidato más votado dentro del Partido Colorado, el Sanguinetti grande (84 años) es senador electo, secretario general del Partido y, por ahora, garante de la durabilidad de la entente de todos los colores que se armó para ganarle al progresismo. La situación de Cikurell debería ser doblemente molesta para el presidente. Por un lado, Da Silveira es dentro del Gabinete la personalidad más inmaculada y aún no ha dicho por qué razón viajaba a Buenos Aires con una persona requerida internacionalmente, cuando faltaba una semana para el cambio de gobierno y él no había terminado aún de redactar su aporte a la mega ley que mercantilizará la educación. Su área.
Por otro lado Cikurell es amiga desde los tiempos estudiantiles –ambas integraban el equipo de hockey del selecto Deutsche Schule Montevideo) de Lorena Ponce de León, desde hoy la primera dama. «
La historia de Ma y Betingo
Maya Cikurell, la Ma, y Andrés Sanguinetti, el Betingo. Juran no conocerse, que nunca se vieron. Quizás sea cierto, tan cierto como que en el reparto les tocó ser empleados del mismo patrón, en los mismos ámbitos y con la misma función: pagar coimas y lavar dinero sucio. Ellos lo niegan, claro, pero los jueces de Suiza, Andorra, EE UU, Panamá, Colombia y Perú, hasta ahora, pidieron la extradición de ambos bajo el mismo cargo de actuar como instrumentos de corrupción al más alto nivel, jefes de Estado o testaferros a cuyo nombre depositaron los sobornos de la brasileña Odebrecht, parece que más de 788 millones de dólares.
Ma y Betingo tienen otras cosas en común. Fuera de los negocios, andan por el alto mundo político del pequeño Uruguay. Ella fue condiscípula de Lorena Ponce de León, Loly, su amiga, primera dama desde hoy. Es, además, la pareja de Pablo da Silveira, un abogado que esta tarde asume como ministro de Educación y Cultura. Él es el hermano menor del expresidente Julio María Sanguinetti (1985-90/1995-2000). Ambos recibieron apoyos, muy moderados o muy efusivos. Da Silveira, que estaba con Ma cuando la detuvieron, dijo: "Los hechos que se le imputan son previos a que yo la conociera, creo que es inocente, lo mejor que puedo hacer es no decir nada". Para el mayor de los Sanguinetti, "lo que dicen de Betingo es una injusticia, él no delinque, es un muchacho sano y decente". Lo dijo en 2017 cuando quedó preso en Andorra y aún ni soñaba que, meses después, lograría la libertad condicional.
A resistir en las plazas
Por estas horas se cierra el Carnaval 2020 uruguayo, el más largo del mundo, que suele exponer en sus murgas expresiones que reflejan el sentir de las clases más populares. Y en esta ocasión, muchas de las canciones se refirieron al cambio de gobierno: una de las intervenciones que levantó más polémica fue la de la murga Metele que son Pasteles, una integración horizontal que funciona como cooperativa, dirigida por el experimentado Gonzalo Riquero. La multitud vibró con ellos en el Teatro de Verano. El momento culminante del espectáculo The Cupcakes es el tema "Vamos a la plaza", con la música de Calma (Pedro Capó y Farruko): "Vamos a la plaza / para dar batalla / si la cosa estalla /estaremos a la talla./ Si se pone caribe / no tendremos cintura / daremos pelea / acá nadie se asusta ni oculta". El cuplé dura tres minutos. "Lo que pretendemos es que se tome conciencia que la gente debe hacer uso de sus derechos de manifestarse", dice Riquero. No les resulta gratuito: el ex fiscal Zubia, del Partido Colorado acusó a la murga de "totalitarismo carnavalero". 
Una de las murgas debutantes, Un Título Viejo, apuntó al ex general Guido Manini Rios y a su partido Cabildo Abierto. Ni el Frente Amplio zafó de los palazos: al excandidato presidencial, Daniel Martínez, le dedicaron más de una cuarteta para denostar "su ego y su ambición por encima de los principios fundacionales de su fuerza".

martes, 3 de marzo de 2020

El mensaje de Alberto Fernández marca un cambio de rumbo

El discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa permite identificar cuál es la tendencia de un gobierno en cuanto a su política de distribución del ingreso. El de Macri fue evidentemente regresivo, en cambio el de Alberto Fernández tiene una impronta progresiva.
 
Imagen: Bernardino Avila
Los discursos de los presidentes en la Asamblea Legislativa en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso pueden abordarse con diferentes enfoques. Uno de ellos remite a identificar cuál fue el mensaje respecto a las medidas que pretende implementar para intervenir en cómo se distribuye el ingreso nacional.
Puede presentar iniciativas regresivas, como la liberación de las tarifas de los servicios públicos con eliminación de subsidios, como hizo en su momento Mauricio Macri, que derivó en aumentos del 2000 por ciento en el gas y del 3000 por ciento en la luz, o puede anunciar medidas progresivas, como la definición de crear "marcos tarifarios razonables", que implica su desdolarización, y su congelamiento temporario, como reconfirmó este domingo Alberto Fernández.
Informar que se pagará todo y más a los fondos buitre una deuda en litigio en tribunales de Nueva York para "volver al mundo", para reiniciar un desaforado ciclo de endeudamiento, como sucedió con Macri, que planteó de ese modo el tránsito hacia una distribución regresiva del ingreso por la creciente carga de intereses a pagar. En cambio, enfatizar en el mensaje en el Congreso de que se tiene que encarar una renegociación de la deuda porque la que dejó el gobierno anterior es impagable, y que lo que se busca es liberar recursos para recuperar la economía, implica una redistribución de ingresos desde los bolsillos de los acreedores a los del resto de la economía. En este tema entregó además dos definiciones contundentes: "Nunca más un endeudamiento insostenible", y "Nunca más a la puerta giratorio de dólares que ingresan por el endeudamiento y se fugan dejando tierra arrasada a su paso".
Cuando se comunica la eliminación de las retenciones al complejo agroexportador, provocando un deterioro de las cuentas fiscales para beneficiar a un sector de la economía y que, además, deriva en un shock inflacionario con salarios y jubilaciones que no acompañan esos aumentos de precios, la medida es regresiva. Fue lo que anunció en su primer discurso Macri. Por el contrario Alberto Fernández señaló que habrá un reajuste en las retenciones a la soja –sin precisar los puntos de alza, pero que serán 3 para elevar el total al 33 por ciento- y que sólo se incrementará uno de un total de 25 cultivos alcanzados por los Derechos de Exportación.
En lugar de hablar de grasa militante y de empleados estatales a despedir, como sucedió en la gestión macrista, lo que implicó el alza de la tasa de desempleo y destrucción del salario real, Alberto Fernández detalló los aumentos ya dados y la ambición de preservar, mejorar y avanzar en las condiciones y productividad de los trabajadores. El objetivo expuesto es el de pasar de una economía focalizada en la especulación hacia otra basada en el empleo y la producción.
Las políticas de redistribución progresiva del ingreso, hasta las más tímidas, generan una fuerte resistencia, como se puede observar con la reacción del Poder Judicial con la más que prudente reforma de su régimen previsional privilegiado o con las amenazas de grupos radicalizados del campo por el esquema de retenciones.
El cambio de rumbo propuesto fue explicitado en este discurso por Fernández, precisando que se comienzan por los últimos, o sea por la base de la pirámide de ingresos, para luego llegar al resto. Esto implica transitar un sendero de redistribución progresiva, y cuando se plantea ese objetivo es previsible que haya oposición de los privilegiados, aunque sean afectados en el margen de sus fabulosos ingresos.
Fuente:Pagina/12

viernes, 28 de febrero de 2020

Alberto Fernández contra la oposición por las jubilaciones de privilegio: "Los que colonizaron la justicia fueron ellos"

Alberto Fernández advirtió hoy que su gobierno no pretende inducir a ningún juez a jubilarse. El Presidente habló del tema tras la aprobación en Diputados del proyecto que modifica las jubilaciones de privilegio de los integrantes del Poder Judicial y diplomáticos y salió al cruce de los opositores. "Los que colonizaron la justicia fueron ellos", remarcó y anunció que la semana próxima enviará al Congreso el proyecto de reforma de la Justicia.
La Cámara baja dio ayer el primer paso para cambiar el régimen previsional de privilegio de los jueces al dar media sanción a la iniciativa impulsada por el Ejecutivo. El proyecto fue aprobado en el marco de una sesión para la cual los opositores no dieron quorum y de la que optaron por retirarse tras rechazar la modificación de las jubilaciones de los jueces y criticar el modo en que el oficialismo reunió el número de diputados para habilitar el tratamiento. 
Del lado de los jueces, Juntos para el Cambio sostiene que mediante el cambio de sus jubilaciones de privilegio el Gobierno busca forzar a los magistrados a dejar sus cargos para luego reemplazarlos. "Yo no tengo ningún interés en que ninguno se jubile y se vaya; nadie está buscando semejante cosa", declaró el Presidente, en una entrevista con Radio 10.
Fernández también tuvo palabras para los jueces que pretenden mantener sus privilegios. "Sean dignos", les pidió y llamó a que "sigan trabajando" con la convicción de que "tienen que hacer un aporte distinto a la Argentina".
El mandatario explicó a favor del cambio en las jubilaciones de privilegio de los jueces ese régimen genera un costo fiscal “altísimo” e “insoportable” para el presente que atraviesa el país. Remarcó también que varios magistrados ganan hasta tres veces más que un senador y hasta el propio presidente.
Sobre la posibilidad de que muchos de los jueces renuncien para conservar los beneficios del régimen actual, Fernández reconoció que aquellos que sientan que deben “privilegiar su bolsillo” sobre el derecho de justicia “también tienen derecho a hacerlo”, ya que se trata de un derecho adquirido.
“Decir que uno está haciendo esto para vaciar la justicia…”, respondió con ironía Fernández las críticas del macrismo. Acto seguido, el mandatario retrucó que fueron ellos quienes manipularon al Poder Judicial durante los últimos cuatro años. “Los que colonizaron la justicia fueron ellos, yo ni siquiera estoy buscando que alguno de los jueces que pusieron ellos tenga que jubilarse, ni siquiera estoy buscando eso”, aclaró.
En este sentido, Alberto Fernández remarcó que desde la Casa Rosada, durante la gestión de Mauricio Macri, “hicieron lo que quisieron en la justicia, manejaron el Consejo de la Magistratura como quisieron”. El Presidente agregó, que en la apertura de sesiones ordinarias presentará los lineamientos generales del proyecto de reforma judicial.
"Básicamente trata de poner en orden y funcionamiento a la Justicia que le corresponde al Estado nacional", explicó sobre la iniciativa y agregó que busca "empezar a ordenar eso, ver qué hacemos con los tribunales ordinarios y la Ciudad, porque hay que traspasarles ciertas jurisdicciones a la Ciudad y estamos demorados, entre otras cosas".
Fernández dijo saber de qué habla cuando se refiere a la situación del Poder Judicial. “Soy abogado y enseño derecho. La Justicia necesita una revisión. Llegamos a un punto en el que las cosas no están funcionando bien”, enfatizó.
Consultado sobre la media sanción que consiguió ayer Diputados tras la maniobra de la oposición, Fernández sostuvo que representa “un avance en favor de la igualdad”. “Hay que entender que la Argentina está pasando por un momento muy difícil, donde la jubilación promedio es de 24 mil pesos y que entonces estos regímenes son insoportables con la lógica del presente”, sostuvo y agregó que la jubilación promedio de los jueces es de 300 mil pesos.
“La justicia argentina necesita una revisión”, dijo en líneas generales al anticipar el proyecto que presentará en la apertura de sesiones. En este sentido, sobre los sueldos y jubilaciones de privilegios dijo que el sistema judicial “se aleja en términos económicos del resto de la Argentina”. “Explícame cómo la Corte tienen 40 mil millones de pesos de ahorro en un plazo fijo mientras los tribunales están sobrepasados y muchos trabajan en condiciones paupérrimas”, criticó.
Fuente:Pagina/12