martes, 27 de octubre de 2020

El caso Etchevehere: movilización en apoyo al Proyecto Artigas

 

"Venimos a decir que Dolores no está sola"

 

Como contracara del banderazo del domingo, denunciaron que la familia que hoy está en litigio sucesorio le robó 70 hectáreas y el aljibe a la vecina escuela agrotécnica.
Imagen: Télam

Desde Santa Elena

Organizaciones sociales de diversas localidades de Entre Ríos y de la región realizaron un acto de apoyo al Proyecto Artigas, en la entrada de la Escuela Agrotécnica N°151, vecina de la tranquera de acceso que sigue bloqueada por los Etchevehere varones. El objetivo era demostrar que lo que ocurre campo adentro de Casa Nueva tiene su sostén también del lado de afuera. Mientras tanto, se suceden amenazas de distinta índole: propietarios de aviones de fumigación agraria se están convocando para un sobrevuelo sobre el campo de Casa Nueva como “abrazo simbólico en repudio a la violación de la propiedad privada". "De salir airoso este experimento del Plan Artigas de la CTEP, por delirante restitucion histórica, el país arderá trágicamente en llamas", alertó la Sociedad Rural de Concordia. 

La contracara del banderazo del domingo, organizado por quienes bloquean el ingreso, ocurrió este lunes a pocos metros del campamento ruralista, cuando por la tarde se manifestaron unas doscientas personas integrantes de agrupaciones del campo popular. Por la tarde, la caravana de vehículos llegó hasta el borde del cordón formado por un centenar de efectivos de la Policía de Entre Ríos.

“Apoyo al Proyecto Artigas”, “¡Fuera Etcheveheres corruptos! Machos patoteros”, se leía en los carteles. También: “Feminismo para sembrar” y “Dolores no estás sola ante la violencia económica y patriarcal". En el acto en medio de los pastizales hablaron vecinos del pueblo, integrantes de agrupaciones sindicales y políticas, se intentó escuchar la voz de Dolores Etchevehere y se leyó un comunicado formal.

Desde el ingreso al campo, custodiados por varias decenas de policías de la división abigeato, los ruralistas siguieron la actividad desde el acampe que tiene epicentro en un gran camión que bloquea el paso.


Que la dignidad se haga costumbre

Los oradores comenzaron sobre la ruta, de forma improvisada, y enseguida el acto se transformó en asamblea que, para no interrumpir el tránsito del acceso a Santa Elena, continuó en la banquina, frente al arco de ingreso a la escuela rural.

“Estoy emocionado, acá se está expresando el pueblo de Entre Ríos que quiere empezar a cambiar la historia. Acá se expresan distintas organizaciones, vecinos, campesinos, estudiantes a los que les sacaron la escuela. Acá venimos a decir que hay una forma de producir alimentos sin venenos que no mate a los pibes, que de acá se van al Garraham de Buenos Aires. Venimos a decir que eso basta. Esto dejó de ser un acto y pasó a ser una verdadera asamblea”, expresó Víctor, integrante del Movimiento de Trabajadores Excluidos.

Fabián Casals, profesor de dibujo técnico en la escuela rural, sostenía un cartel que exigía “Devolución inmediata de las hectáreas de la Escuela Agrotécnica E.E.A.T. N°151. Por una educación pública de calidad. Ya las escrituras”. El docente autoconvocado afirmó que los Etchevehere le hurtaron 70 hectáreas y el aljibe a la institución: “Lamentablemente se cortó la torta por la parte más grande y se la repartieron. Los chicos, la educación pública, perdieron una cantidad de hectáreas productivas. También levantamos la voz para que paren las fumigaciones que llegaban a cinco o seis metros, pero no hubo forma, porque el poder que tienen nos pasa por encima a todos, sobre todo a los que vienen a estudiar a esta escuela”, aseguró. 

"Aplaudo el Proyecto Artigas, pero le pido a la señora Dolores que incluya gente de Santa Elena, porque esas tierras fueron de nuestros abuelos, muchos de ellos murieron de tristeza”, agregó el docente. Una mujer de la localidad, Alicia Dolores Mauri, que trabaja en el frigorífico (Santa Elena Alimenta), apoyó esa tesis: “Necesitamos trabajo, necesitamos que nos incluyan. Vamos a apoyar, vamos a hacer una campaña para juntar alimentos, porque nos preocupa esa gente que tienen sitiada como en la época de los indios. ¿Quiénes se creen que son?”, preguntó.

“No está sola, Dolores no está sola”, cantó la concurrencia, alzando los brazos y saludando en dirección a los cinco vehículos estacionados debajo de un árbol, a mitad de camino entre la ruta y el casco de la estancia, desde donde Dolores observaba el acto solidario junto a algunos de quienes la acompañan en la casa. Debe haber sido el momento en que más cerca estuvo de sus hermanos en todo este tiempo, ya que a Juan Diego y a Sebastián se los vio entre los tractores de la entrada. Allí, al igual que en la concentración artiguista, había señoras, peones y dirigentes con las banderas de Argentina y de Entre Ríos.

Ante la imposibilidad de acercarse y tomar la palabra, Dolores optó por mandar un audio que fue difundido poco a poco entre la gente del acto. “Compañeros, compañeras, lo primero que quiero decirles es gracias. Hace once años que vengo peleando sola por esta causa y hoy me encuentro compartiendo esta lucha junto a un pueblo que también busca verdad, justicia y reparación. Cuando decimos que queremos llegar a la verdad no se trata solo de lo que yo sufrí, se trata de develar el entramado oculto de poder que opera acá en Entre Ríos; y estoy segura que también en muchos otros pueblos, con otros apellidos y otras complicidades políticas y judiciales, pero siempre a base de violencia y corrupción”, les dijo. 

“Gracias a todos y a todas las mujeres que me expresaron su apoyo, junto a ustedes aprendí el significado de la palabra compañero, compañera, sigamos construyendo este proyecto, no nos dejemos intimidar, hasta que la dignidad se haga costumbre”, concluyó.

El comunicado de apoyo, entre otras cosas, sostenía: “La Patria son, también, las familias humildes, campesinas y obreras, la maestra, el gurí y la gurisa de guardapolvo blanco en medio de la fumigación, Fabián Tomassi y su lucha, la resistencia charrúa, afro, chaná y guaraní, la juventud comprometida en política, en sindicatos, en organizaciones ambientales, la fuerza del feminismo y tantos rostros anónimos que hacen inmensamente potente nuestra amada Entre Ríos”.

Para el final, quienes habían viajado tantos kilómetros para formar parte de esta manifestación a cielo abierto caminaron algunos pasos más hacia el cordón policial, cantando el himno nacional. Cerca de las siete, cuando la mayoría de los vehículos había desconcentrado, una camioneta de la Unión de Trabajadores de la Tierra logró llevar, previa consulta de la policía a los fiscales, mercadería agroecológica hasta la entradaentrada del campo. A través de un pasamano por sobre la cadena gris de los Etchevehere entró la acelga, el tomate y la rúcula que crecieron en tierras sin venenos de Villaguay, Diamante, Strobel, Spasenkuter y Crespo, y que llegaron hasta Santa Elena para abastecer a quienes sostienen el Proyecto Artigas desde adentro de Casa Nueva.


Casa de brujas

En la localidad de María Grande, distrito de Paraná, el docente Mauricio Castaldo denunció ataques y hostigamiento por haber apoyado públicamente al Proyecto Artigas. Castaldo alojó en la sede gremial a un grupo que viajaba hacia el campo; luego, él mismo estuvo en Santa Elena y se fotografió con Dolores Etchevehere, y por eso ahora sufre la persecución de sectores que apoyan a los ruralistas.

La Sociedad Rural de Concordia, por su parte, dijo ver “con profunda preocupación la inacción por parte del gobierno provincial ante la injerencia de funcionarios nacionales en la justicia provincial, máxime cuando defienden a la parte acusada de cometer un delito”. Y alertaron: "De salir airoso este experimento del Plan Artigas de la CTEP, por delirante restitucion histórica, el país arderá trágicamente en llamas". 

En su cuenta de Twitter, el gobernador Gustavo Bordet expresó el domingo por la noche que “en Entre Ríos las instituciones democráticas y el Estado de Derecho están plenamente vigentes. Y en ese marco la propiedad privada. Por eso debemos ajustarnos a derecho y respetar las decisiones del Poder Judicial”. Agregó que “convertir un conflicto familiar hereditario en un acto político y partidario no es la vía para llegar a una solución. Forzar los hechos y atemorizar a la población con miedos infundados en torno a la pérdida de sus derechos tampoco es el camino para la convivencia democrática”.

Por otro lado, aviones de fumigación agraria se están convocando para un sobrevuelo sobre el campo de Casa Nueva como “abrazo simbólico en repudio a la violación de la propiedad privada y a los atropellos institucionales por parte del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner”. La singular acción de protesta tendrá lugar el miércoles 28 al mediodía

Chile renace

Imagen: AFP

En octubre de 1988, un histórico plebiscito le ponía punto final a los días de Pinochet en el Palacio de La Moneda. Pero tuvieron que pasar otros 32 octubres para que el pueblo chileno pudiera tumbar su pesada herencia, la Constitución de 1980 que encorsetó la democracia y determinó un sistema político amoldado a los dueños de todas las cosas. Este domingo, un aluvión de votos en otro emblemático plebiscito logró desmontar los amarres de la dictadura para echar a andar un proceso constituyente, en la primera gran conquista de las multitudes que irrumpieron en las calles en otro octubre, el de 2019. Una inmensa bandera desplegada en los festejos sintetiza el espíritu de época: “Borrar tu legado será nuestro legado”.

Además del arrollador triunfo del “Apruebo” con más del 78% a la pregunta “¿Quiere usted una nueva Constitución?”, una gran mayoría eligió con un porcentaje similar que el órgano que la redacte sea una Convención Constitucional, o sea conformada 100% por constituyentes electos, y no una “Mixta” que contemplaba un 50% de actuales legisladores. La alta participación, aun en pandemia y con voto voluntario, ratifica la crisis de legitimidad que atraviesa la clase política y significa la peor derrota de la historia para la derecha chilena.

Cada Constitución es hija de su tiempo. Y el tiempo actual está marcado por la idea fuerza del “Chile despertó”, por la rabia acumulada que detonó el estallido social y puso en jaque al statu quo, por esa rebelión popular contra todas las injusticias que forzó al gobierno de Piñera -y a una oposición también cuestionada- a conceder este plebiscito. Chile vive un período de carácter transicional, que conjuga una esencia destituyente del orden actual y una impronta constituyente de un nuevo pacto social de rasgos por ahora inciertos.

La Constitución de 1980 tiene una ilegitimidad de origen. Se impuso a sangre y fuego durante la dictadura y está inspirada en un pensamiento de matriz totalitaria. Su misión fue implantar un modelo neoliberal que privatizó y mercantilizó prácticamente todo, incluso el agua, reduciendo el rol del Estado sólo a un papel subsidiario del mercado que dio vía libre al desenfrenado lucro empresarial.

En el ocaso de la dictadura, las fuerzas políticas sellaron el “pacto de transición”, que le permitió al pinochetismo sobrevivir y seguir siendo parte de la identidad política de la derecha. La Concertación le cedió el poder de veto a las demandas ciudadanas manteniendo la norma de la necesaria mayoría de 2/3 en el Congreso para aprobar leyes, lo que bloqueó cualquier reforma estructural.

Si bien la Constitución pinochetista sufrió decenas de reformas y cambios cosméticos, nunca se modificó su columna vertebral, quedaron intactos los pilares fundamentales sobre los que se cimienta el marco jurídico que hizo de Chile uno de los países más desiguales y represivos del mundo. Por eso el grito-consigna que sonaba en las protestas: “Y va a caer, y va a caer, la Constitución de Pinochet”.

De regreso a octubre

Finalmente la Constitución de Pinochet cayó. Y con ella, tambalea todo el sistema político y la doctrina neoliberal que rigió la inconclusa transición a la democracia. La hoja de ruta indica que las y los 155 miembros de la Convención Constitucional serán electos el 11 de abril de 2021, junto a las elecciones regionales (dato interesante: la Convención tendrá una composición paritaria, gran logro del movimiento feminista). Luego tendrán entre nueve meses y un año para redactarla y, en el medio, nada menos que las presidenciales en noviembre.

Un torbellino de acontecimientos políticos en los que la composición de la Convención Constitucional será clave para determinar su grado transformador. Parida de un acuerdo “por arriba”, la elección de sus integrantes seguirá ajustada a la Ley de Partidos vigente que favorece a las fuerzas tradicionales, que traccionarán a que el proceso cambie algo para que nada cambie. ¿Cuál será el peso y la incidencia del progresismo hoy encarnado en el Frente Amplio y el Partido Comunista? ¿Se podrá dar el ingreso en la política institucional de nuevos actores con arraigo en las organizaciones populares, el feminismo, el sindicalismo y la resistencia mapuche, que canalicen las demandas del estallido social? ¿Estará representado ese entramado social que copó las calles y hoy se expresa en las asambleas barriales? ¿Tendrá voz el piberío que inició y protagonizó la revuelta?

Más que un punto de llegada, la nueva Constitución será un punto de partida, un paraguas, un marco legal que abone un terreno con mejores condiciones. Un paso necesario pero insuficiente que tendrá en la movilización el complemento necesario para presionar las transformaciones largamente postergadas.

El plebiscito del domingo cierra un largo ciclo iniciado con el plebiscito de 1988. La campaña del “NO” a Pinochet tenía un célebre spot de campaña que cantaba “Chile, la alegría ya viene”. La alegría nunca llegó, pero poco más de tres décadas después asoma la esperanzadora sensación de que lo viejo está muriendo y lo nuevo va dando sus primeros pasos. El ingenio popular lo resumió en una sola palabra, la que se veía gigantesca proyectada sobre un edificio frente a la Plaza de la Dignidad en los festejos del domingo: “Renace”.

 Gerardo Szalkowic es editor de NODAL. Autor del libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”. Conduce el programa radial “Al sur del Río Bravo”.

martes, 13 de octubre de 2020

¿Cuáles son los delirios de los libertarios?

 

Radiografía a la secta del terraplanismo económico 

Es el grupo de choque más agresivo y reaccionario del neoliberalismo. La vanguardia patotera del capital concentrado. Militan por la dictadura del empresariado y tienen como enemigo principal al Estado. Han proliferado en los últimos años gracias a Internet y las redes sociales. 
El rechazo al debate intelectual de los libertarios los termina de acercar al terraplanismo y a los movimientos antivacunas. 
El rechazo al debate intelectual de los libertarios los termina de acercar al terraplanismo y a los movimientos antivacunas.  

Una secta recorre la Argentina y es la del terraplanismo económico: los libertarios. Un grupo que ha proliferado y ganado visibilidad en los últimos años pero que hasta ahora poco se ha investigado y que parece funcionar como el grupo de choque más agresivo y reaccionario del neoliberalismo.

Con una imagen cercana a las vanguardias y que parece cuestionar al status quo vigente, que suma una pose rebelde y anti política, cercana al espíritu punk, vociferan para reivindicar lo que llaman el anarcocapitalismo: un mercado total, que nadie lo pueda regir y en el que el Estado se desvanezca. Pero que en los hechos terminan por representar la doctrina del liberalismo autoritario.

Lejos de la rebeldía, lo que suelen reclamar es disciplina, orden y que el empresariado lo rija todo, deviniendo en los hechos la vanguardia patotera del capital concentrado, a los cuales son totalmente funcionales. Ya que el gran empresariado y los multimillonarios nunca se ven cuestionados en sus discursos, sino incluso reivindicados.

Como la clásica derecha tiene un fuerte olor a rancio y está desprestigiada, por su identificación con los programas antipopulares, los ajustes y el endeudamiento, ahora aparece revestida de nuevas formas y, sobre todo, expresada por sectores de la juventud.

Enemigo

Si el marxismo históricamente promovió la dictadura del proletariado, los libertarios en cambio militan por la dictadura del empresariado, en la cual se pueda despedir y explotar trabajadores sin límite alguno y en la que todo esté privatizado.

Su enemigo principal es el Estado, al que consideran opresor por fijar normas y regulaciones o garantizar derechos, y detestan los impuestos, especialmente los progresivos, como Bienes Personales, Ganancias y a la herencia, a los que consideran confiscatorios.

Han proliferado en los últimos años gracias a Internet y las redes sociales, donde el anonimato y la lógica de odio que a veces existe allí, les permite plantear consignas e ideas que antes no era posibles, corriendo el sentido común y extremando los reclamos, diciendo lo que antes no estaba políticamente permitido decir.

Su alta intensidad en redes sociales contrasta con el bajo volumen político que representan, ya que en las últimas elecciones su principal candidato quedó atrás del voto en blanco. Una señal de que se manifiestan mucho, alentados por el odio interno que los mueve, pero también que sus economistas están sobrerrepresentados en los medios e Internet.

La composición sociológica que tienen parece estar definida. En su gran mayoría son jóvenes sub-30, casi todos hombres. Las mujeres son muy pocas y no suelen tener rol alguno. Salvo las mamás de muchos de ellos cuando los acompañan a algunos eventos.

El discurso económico además de violento es sumamente simplista, ya que en él nunca aparecen problemáticas como el subdesarrollo, la restricción externa, las mejoras sociales, los desequilibrios productivos típicos de un país sudamericano o qué hacer con respecto a la deuda externa. Suponen que mágicamente estas cuestiones se resuelven achicando el Estado o dejando de emitir.

Intolerancia 

En el discurso libertario ya no se observan ni siquiera los restos del viejo sujeto liberal progresista, sino un individuo reaccionario, en el cual el microfascismo, la prepotencia y el narcisismo devienen centrales. Y en toda desviación a sus premisas pasa a ser identificada como estatismo, una dictadura y “un camino a ser Venezuela”.

Su propio lema “no me pises” (dont treat on me) y su símbolo (una víbora atacando) lo dice todo: se sienten oprimidos por el Estado (que supuestamente los pisotea) y por eso sienten que deban atacar, justificando su agresividad.

Cuestionan y les molestan los avances de los derechos sociales y políticos de otros grupos, lo cual es llamativo porque se oponen flagrantemente a la idea de ampliar las libertades y derechos individuales que tanto reclaman.

En el fondo les molesta cualquier forma de colectivismo (el feminismo, los movimientos sociales, los sindicatos, los derechos humanos) pues sienten que los subyugan y les “roban su libertad”. Con lo que queda claro que, a diferencia de otros movimientos autoritarios, no reivindican un sujeto colectivo detrás de sí (como la nación, la etnia, una religión o una cultura) sino simplemente la potestad irrestricta del individuo por sobre todo.

De esta manera nociones como la igualdad, la solidaridad o la preocupación por el prójimo están totalmente ausentes en sus lógicas, considerando que toda forma de integración social debe hacerse únicamente por medio del mercado. Así, suponen que alguien es pobre porque no le gusta trabajar o porque es oprimido por el Estado que lo coarta.

Agresión

De corte antiintelectual, no les interesa el debate o enriquecerse con otras perspectivas teóricas, sino simplemente agredir. Incluso, el rechazo al debate intelectual los termina de acercar al más duro terraplanismo, los movimientos antivacunas o protestar contra el 5G. Por eso no sorprende que algunos de sus enemigos centrales sean el Conicet o las universidades públicas, pero pretendiendo, a la vez, que sus ideas reaccionarias se enmascaren en un aire academicista.

Detestan lo que llaman “ideología de género”, al Che Guevara, y su planteo se entremezcla culturalmente con el negacionismo del genocidio de la última dictadura militar. Cualquier práctica que se desvíe de sus premisas es caracterizada como “comunismo”. El insulto preferido es “zurdo empobrecedor” o “liberprogres” aunque algunas veces pueden gritar “keynesiano de mierda”.

La apuesta libertaria por augurar el desastre, vender apocalipsis y meter miedo permanentemente termina por fragilizar las subjetividades y volverlas más vulnerables. Y así, al sentirse indefensas, hace que muchos sectores de la población sean propensas a salidas autoritarias al estilo Bolsonaro o Trump, ya que el miedo es un gran disciplinador social. Además, termina convirtiendo a la clásica derecha liberal como la de Larreta o Macri en simples moderados frente a este extremismo.

El espíritu reaccionario en términos económicos se traduce no sólo en recuperar ideas monetaristas y que han terminado en fracasos catastróficos en la historia del país bajo gobiernos liberales (tales como la experiencia de Martínez de Hoz, la convertibilidad o las Lebacs de Sturzenegger), sino que suelen abogar por destruir al Banco Central, e incluso por volver a un régimen monetario del siglo XIX como el patrón-oro.

Doble vara

Dicen que se oponen a todo estatismo pues militan el ajuste y detestan las regulaciones. Pero a la vez dicen que deben garantizarse los derechos de propiedad, las reglas de juego, que se pague la deuda externa y reclaman castigo y punitivismo. Es decir, en el fondo quieren un Estado fuerte pero solo al servicio de garantizar los derechos al gran empresariado.

Suelen amenazar con que van a dejar el país, paradójicamente, convirtiéndose en lo que más detestan: en inmigrantes y extranjeros, que van a “robar” trabajo a otros países.

Cuando compran divisas por un canal no autorizado hablan de “dólar libre” pero si los sectores vulnerables ofrecen productos en la calle dicen “venta ilegal”. Plantean que en los “países serios no es joda evadir”, pero si aquí la AFIP ejerce controles hablan de “persecución” y “ahogo”. Reclaman contra la toma de tierras en los barrios humildes pero si el Estado reclama por las tierras usurpadas por countries y barrios privados, hablan de “guerra contra los ricos”.

En línea con el macrismo, reivindican la meritocracia, la cual increíblemente es propiciada por herederos millonarios, mientras que a la par se aponen a la educación estatal y a las universidades públicas, precisamente, que son herramientas excelentes para el progreso social y la movilidad ascendente vía el esfuerzo. 

Personajes

Las fuentes intelectuales de los libertarios los pinta de cuerpo entero. Recuperan a los padres de la escuela austríaca de economía, como Von Mises y Von Hayek, dos personas que se la pasaron hablando contra la improductividad pero que eran dos aristócratas que vivían de rentas.  Otra referencia intelectual es el monetarismo de la escuela de Chicago, en la cual sobresalía Milton Friedman, que fue asesor del dictador Pinochet.

Aunque sus representantes locales no se quedan atrás en hipocresía. José Luis Espert, el candidato a presidente por los libertarios en las elecciones pasadas, increíblemente financió casi el 100 por ciento de su campaña con fondos estatales. Diego Giacomini cobra un sueldo como empleado público en la UBA, donde dicta un curso.

O inlcuso Javier Milei, su representante más conocido, no sólo cobró su sueldo gracias al ATP del Estado, sino que fue postulado por el exdiputado salteño Alfredo Olmedo, un reconocido homofóbico, que reivindica la dictadura y que incluso fue encontrado con trabajadores esclavos en sus campos, para ser su ministro de Economía.

Una de las pocas mujeres libertarias que tiene visibilidad, Lilia Lemoine, fue la responsable de agredir al móvil de C5N mientras cubría una marcha anticuarentena. O incluso el periodista cordobés conocido como El Presto, que fue detenido unas horas hace algunas semanas por amenazar de muerte a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y que se presenta también como otro mártir de la libertad y los derechos individuales, por que quedó expuesto cuando se conocieron sus fotos junto a Videla.

Así son los libertarios, supuestos defensores de la libertad, de la productividad, y combatientes contra el Estado pero que, en realidad, no practican lo que dicen, sino que solo proclaman ilusiones reaccionarias.

* Economista. Doctor en Ciencias Sociales (UBA/UNDAV/Conicet). Autor del libro Las crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri.

La crisis que dejó la derecha liberal

 

La recuperación de la producción y el trabajo nacional necesita también su consolidación en la política y en la sociedad. El desbalance heredado por el nuevo gobierno no sólo es económico sino también social, político y cultural. La construcción de un nuevo sentido común del desarrollo y de la economía nacional son fundamentales para sostener el cambio de rumbo económico planteado por el gobierno de Alberto Fernández. Los desafíos por delante en la economía y en la política.
La intervención del Estado resultó fundamental para que las empresas no cierren sus puertas durante la pandemia.
La intervención del Estado resultó fundamental para que las empresas no cierren sus puertas durante la pandemia. 
Imagen: NA

La irrupción de la pandemia de la covid-19 profundizó el deterioro de los sectores productivos, principalmente de las pequeñas y medianas empresas. Estas ya venían arrastrando retracciones desde 2016, pero con una agudización a partir de la recesión que comenzó en el segundo trimestre del 2018. 

El contexto hasta diciembre del 2019 fue crítico: se cerraron más de 25.000 empresas y se redujeron en más de 160.000 los empleos formales de la industria manufacturera producto de cuatro años de políticas erráticas para el sector.

A partir del cambio de gobierno se abrió una esperanza para las empresas, dadas las intenciones de modificar los ejes de la política económica. En efecto, las medidas adoptadas frenaron el ciclo de la especulación financiera a través de tasas de interés compatibles con la actividad económica y volver a poner al crédito productivo como coordinador de la producción. 

Al mismo tiempo, se llevaban adelante políticas económicas para recomponer el mercado interno. Sin embargo, a los tres meses de gestión irrumpió una pandemia sin precedentes en 100 años que abortó los proyectos iniciales y provocó que toda la gestión se avoque a la lucha sanitaria.

Emergencia 

En este marco de crisis global, como consecuencia de la emergencia epidemiológica, la economía argentina, que previo a la pandemia se encontraba en una recesión debido a las equivocadas políticas económicas llevadas a cabo por la gestión anterior, profundizó su crisis debido al riesgo sanitario

Vale destacar que desde el segundo trimestre del 2018 el producto viene retrocediendo. Asimismo, la deuda emergía como condicionante al programa económico. El escenario se agravó de manera notable por la emergencia sanitaria. En este contexto, las pymes fueron las más afectadas

Abril será considerado, probablemente, el peor mes de la historia económica nacional (y regional), producto de las medidas de confinamiento estricto en todos los rincones del país. Cabe remarcar en números, que la actividad económica de la industria tuvo la peor caída registrada desde que la mide el Indec a través del Emae, retrayéndose 33,9 pro ciento interanual, el índice de producción industrial (IPI) descendió 33,3 por ciento interanual. 

A su vez, en mayo la AFIP registró casi 21.000 empleadores menos que en febrero. Las ventas minoristas que miden las confederaciones gremiales que representan a las pymes experimentaron una baja de 57,6 por ciento interanual en abril. La tasa de desempleo entonces para el segundo trimestre del año aumentó a 13,1 por ciento (igual periodo de 2019 fue 10,6 por ciento) y el índice de pobreza superó el 40 por ciento en el primer semestre de 2020 (el gobierno anterior lo dejó en 35,5 por ciento.) Estos son los indicadores más relevantes del panorama social y económico.

Red de protección

La reacción del gobierno fue rápida y acertada. A traves de distintos Ministerios implementó sucesivas y crecientes medidas para morigerar el impacto de la crisis global y local heredada, como el IFE, los créditos a tasa cero para monotributistas, los créditos a tasa del 24 por ciento para empresas y el ATP, que implica la reducción casi completa de cargas patronales y, por sobre todo, el pago de parte de los salarios de los trabajadores de empresas que lo soliciten. 

Así se llegó a cubrir a 9,5 millones de personas para los casos de IFE + créditos a monotributistas y a más de 400 mil empresas con el programa ATP y los créditos blandos. Por consiguiente, las medidas adoptadas pudieron contener un aumento mayor de la pobreza, el desempleo y la destrucción de empresas, aunque está claro que no es suficiente. 

Si bien el incremento del desempleo en los sectores formales se contuvo (fue uno de los que menos cayó en la región), el impacto de la pandemia en los sectores informales y en varios comercios fue muy duro.

A partir de junio, producto del paulatino desconfinamiento, las provincias en primer término, y luego en el AMBA, la actividad comenzó a reactivarse y a traccionar a la economía en su conjunto, de manera muy heterogénea. 

De igual modo, la baja en las tasas de interés, sumado al despliegue de créditos productivos para amortiguar el parate de la actividad por la pandemia lograron evitar que el impacto del riesgo sanitario fuera mayor. 

Estado

Por ello, la intervención del Estado resultó fundamental para que las empresas no cierren sus puertas, con sus implicancias en el mercado de trabajo. Asimismo, el Gobierno redujo la tasa de política monetaria de 65 por ciento en diciembre a 38 por ciento en marzo. Esto permitió que, por ejemplo, la tasa para cambiar cheques (crédito tradicional de las empresas) se haya reducido de 55 por ciento en diciembre a 20 por ciento, abaratando el financiamiento de las empresas, lo cual significó una importante bocanada de aire para la rentabilidad de las pymes tan castigada años anteriores.

Por otra parte, la administración cambiaria y el control de precios básicos que viene desplegando el Poder Ejecutivo (con el relanzamiento de programas como Precios Cuidados y Precios Máximos) viene ayudando a frenar la dinámica inflacionaria heredada. 

La inflación pasó de 53,8 por ciento interanual en diciembre a un 40,7 por ciento en agosto pasado. Los insumos industriales crecieron 5,5 por ciento por debajo de los precios finales (en donde el congelamiento de los precios de la energía tuvo un papel importantísimo), según las mediciones del IPC y del IPIM. Esto también tuvo una repercusión positiva en la recuperación de la rentabilidad de las pymes industriales

En concordancia, la devaluación viene acompañando la evolución general de los precios (3 por ciento por encima) y se estima que, de no mediar más inconvenientes en el frente externo (que se encuentra en una situación compleja, en especial el tema de las reservas), este año el tipo de cambio oficial crecerá aproximadamente 30 por ciento, muy por debajo de los brutales ajustes cambiarios del 2019 (62 por ciento) o del 2018 (115por ciento), con sus severas consecuencias negativas en los salarios, los costos y la actividad.

Recuperación heterogénea

Las políticas económicas ejecutadas entonces permitieron una recuperación de la actividad, que si bien se da de manera heterogénea (por ejemplo, parte de las provincias que se reactivaron primero, ahora son el epicentro de la pandemia, con su consecuente impacto en la actividad), han posibilitado trazar un horizonte positivo. 

En consecuencia, la actividad industrial se encuentra, a nivel general, en niveles de la prepandemia. El Indicador Adelantado de la Producción Industrial del Ministerio de Desarrollo Productivo muestra que a principios de septiembre la actividad está 0,6 por ciento por debajo de principios de marzo. En este sentido, el Índice de Producción de julio mostró una caída de 6,9 por ciento interanual (crecimiento de 2,1 por ciento mensual), una desaceleración considerable mes a mes desde el piso de abril. 

El Estimador Mensual de la Actividad Manufacturera (Emae) de junio muestra un comportamiento similar: una desaceleración de la contracción de la actividad (-7,3 por ciento interanual). El indicador de la construcción (Isac-Indec) pasó de arrojar una caída interanual histórica del 76,2 por ciento en abril a una retracción de 12,9 por ciento en julio. Para el caso de la actividad metalúrgica, que mide Adimra, el índice de producción también viene frenando la caída: pasó de contraerse 38,7 por ciento interanual en abril a 5,2 por ciento en julio. La producción de automóviles (medido por Adefa) en agosto mostró niveles similares a los de febrero.

Otro indicador que muestra la reactivación paulatina y heterogénea de la economía son los datos del consumo. Si bien la pérdida de poder adquisitivo y del empleo se profundizó por la pandemia (a causa de la menor circulación), con su correlato en la reducción de varios patrones de consumo, las ventas vienen creciendo a la par de las aperturas que realizan los municipios y las provincias. 

Por tal motivo, las ventas minoristas que mide Came vienen mostrando una recuperación del consumo y de las ventas de los comercios de distinta índole. Los datos de agosto muestran una caída interanual del 17,8 por ciento que, si bien aún es muy fuerte, se redujo bastante en comparación con el piso de abril. Otro indicador positivo en este sentido es el nivel de rentabilidad de las pymes. En agosto, el 35 por ciento de las pymes industriales tuvieron un nivel de rentabilidad positivo, mientras que en marzo y abril este nivel fue de aproximadamente 15 por ciento. 

Finalmente, entre mayo y agosto creció en 3000 la cantidad de empleadores registrados en AFIP, por lo que habrá que seguir de cerca esta dinámica los próximos meses.

Horizonte

En definitiva, si bien existe una crisis que se agravó fuertemente por la pandemia de la covid-19, las empresas vienen recuperando, gradualmente, niveles cercanos a los de la prepandemia en varios sectores, lo que permite trazar un horizonte de salida de la pandemia. 

El Estado, mediante el Presupuesto 2021, propone seguir volcando muchos recursos tanto en inversión y obra pública, como en créditos y subsidios para los sectores productivos. Esto será fundamental para recomponer, por un lado, el tejido productivo perdido durante la pandemia, y por otro, reparar lo perdido durante cuatro años que fueron muy dañinos para los pequeños y medianos empresarios y para proyectos productivos. 

También será fundamental continuar con un manejo de la política monetaria al servicio de la producción, como viene siendo hasta ahora. La economía argentina necesita volver a la senda del crecimiento, y para ello lo tiene que hacer desde el mercado interno y las exportaciones con valor agregado. 

El camino para la recomposición del tejido productivo, la generación de trabajo, la recuperación del salario, el crecimiento y desarrollo económico sostenible no son una utopía. La base y las intenciones están firmes, pero aún queda todavía salir del atolladero de la emergencia sanitaria para encarar con firmeza el proceso de reactivación.

Esto es la base de un cambio de rumbo económico, en medio de un contexto complicado para las economías mundiales marcado por la crisis de la covid-19, que necesita ser consolidado a partir del fortalecimiento político de quienes están llevando adelante esta misión de devolver a la Argentina su impronta productiva. 

Objetivos

Esta consolidación no es sólo necesaria con el manejo de las variables económicas y financieras. En esa misión las variables en juego también son políticas y culturales, y los objetivos a lograr son a corto y a largo plazo

A corto plazo será fundamental el acompañamiento político de los sectores populares y los agentes económicos beneficiados por este nuevo esquema en las elecciones de medio término de 2021

Mientras en el largo plazo, la consolidación del rumbo tomado por la economía a partir de la asunción del nuevo gobierno dependerá del fortalecimiento institucional de agencias, entidades gremiales y organizaciones no gubernamentales que acompañenen el trabajo político y la gestión de quienes lleven adelante estas medidas de transformación

En ambos casos, la construcción de un nuevo sentido común del desarrollo y del trabajo en el terreno comunicacional será fundamental. La Argentina de 2020 no solo heredó un desbalance económico, sino y fundamentalmente, un desbalance social y cultural. A partir del cual, la idea de lo que conviene y no conviene al empresariado nacional aparece distorsionada en la opinión pública, y muchas veces distorsionada en modo contrario a su conveniencia real. 

El apoyo político de miles de pequeños y medianos empresarios hacia las posturas liberales en las elecciones de 2015 fue un claro ejemplo de ello. Hoy, luego del fracaso y de la crisis que dejó la derecha liberal en el empresariado local se presenta una nueva oportunidad de resignificar las demandas y las políticas que han sido “vendidas” como la solución a los problemas de la economía local. 

Esta tarea requiere de voluntades políticas acompañando a un nuevo armado gremial empresario que trabaje en el contrapeso del discurso mediático dominante de economistas, empresarios y comunicadores que construyen en el espacio público la idea de una Argentina imaginaria y teórica, que se parece más a la Inglaterra de los siglos XVII y XVIII que a la Argentina que necesitamos para encarar el siglo XXI. 

* Presidente del Consejo Productivo Nacional y dirigente de la Mesa Nacional de Unidad Pyme.

jueves, 8 de octubre de 2020

Economía de plataformas: nuevas formas, viejos derechos

 Por Enrique Deibe

Fuente:Página/12

La crisis global, producto de la pandemia de covid-19, tiene al planeta en jaque. Nadie se encuentra exento del virus: las principales potencias, los países emergentes y los más pobres, junto con aquellos que hasta hace menos de un año no tenían inconvenientes.

La caída del PBI y el desempleo son los resultados del freno de la economía a nivel mundial y la Argentina es parte del mundo. Además, en nuestro país debemos sumar la depredación de los fondos públicos, el endeudamiento externo e interno provocado por la pésima gestión del gobierno macrista, verdadera herencia de un país devastado y marcado por el odio que, históricamente, los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad han proferido a los sectores populares y a los gobiernos peronistas, los que, una vez más, deben ponerse al hombro la recuperación del país basada en la justicia social y el bien común. Es inconcebible que una administración que endeudó dramáticamente a nuestro país, que desprecia al Estado y solo lo utiliza para viabilizar sus negocios, que desarrolló un espionaje ilegal como nunca había ocurrido, continúe ejerciendo ahora una oposición que no respeta los valores fundamentales de la democracia.

Es, en este contexto, la coalición del Frente de Todos, que llevó a Alberto y Cristina Fernández a la Casa Rosada, la que debe reestablecer un proceso de recuperación económica en las más difíciles situaciones que hemos conocido en los últimos cien años. Sabemos que nuestro gobierno puede hacerlo, a pesar del embate de la oposición salvaje que intenta todos los días socavar las bases del poder popular.

En el segundo trimestre de este año, la desocupación alcanzó el 13,1%, con una suba de 2.7 puntos porcentuales respecto al primer trimestre, y 2,5 puntos porcentuales por encima de la registrada con igual periodo de 2019, que había sido del 10,6%. Queda claro que el gobierno de Cambiemos es mucho más trágico que la pandemia, ya que sin ella generó desempleo y pobreza como no habíamos tenido desde la crisis del 2001.

Un segmento de la economía se manifestó como un fenómeno cotidiano durante la pandemia y su rol en la continuidad es indiscutible, Los servicios de mensajería y envío de productos generaron mayor número de puestos de trabajo, pero en las más precarias condiciones laborales de quienes los prestan.

La economía de plataformas llego para quedarse y se consolida como un nuevo modelo de negocios, caracterizado por proporcionar al capital la infraestructura para intermediar entre diferentes grupos de usuarios y desplegar tendencias monopólicas.

Las plataformas son las nuevas fábricas en la era de las redes. El valor no está en lo físico, sino en los datos. Promueven una administración algorítmica de las relaciones laborales pagos mediados por la plataforma; obligatoriedad de aceptar trabajos, evaluación de desempeño y sanciones; determinación de precio; determinación de comisiones.

Los desafíos que se plantean de cara al futuro están vinculados con que cada vez se observa menos la generación de empleo a tiempo completo, a lo que se agrega el desarrollo de un modelo de negocio de plataformas. En un escenario inédito a nivel global de crisis del empleo, tenemos la oportunidad de ir al ritmo de las exigencias de articulación político-tecnológicas que la sociedad demanda. La coyuntura nos exige mirar el aquí y ahora, pero con los ojos puestos en el futuro. Es por ello que debemos diseñar herramientas que permitan normalizar la tensión -nada nueva en la economía de mercado- que existe entre las empresas de plataforma y las legislaciones laborales existentes. La registración de trabajadoresy trabajadoras, el pago de impuestos de las corporaciones de plataformas en igualdad de condiciones con las empresas físicas y un marco de innovación e intercambio permitirían que las y los trabajadores de este nuevo segmento del mundo del trabajo estén amparados por el derecho laboral y la negociación colectiva.

Nuestro gobierno ha protegido el trabajo de las y los argentinos, atenuando los
efectos negativos de la profunda crisis heredada agravada por la pandemia, las políticas de asistencia a los sectores con mayores dificultades, la progresiva
reactivación de la economía -que comienza a mostrar signos de recuperación y el
cuidado de la salud como objetivo prioritario-volviendo a jerarquizar al Ministerio
de Salud de la Nación y con la puesta en marcha de nuevos establecimientos sanitarios y la conclusión de obras que llevan más de cuatro años paralizadas. Estos son solo algunos de los resultados de un proyecto político progresista y una férrea voluntad política de transformación de la realidad.

En este camino, seguiremos reconstruyendo una Argentina que tienda a la
igualación de las oportunidades para todas y todos. No es el mérito individual el que
garantiza una sociedad más justa e igualitaria, sino un proyecto colectivo cuyo
objetivo es el bien común y no una sociedad para pocos a costa de las grandes
mayorías.

Enrique Deibe es coordinador de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social de los
equipos técnicos del Partido Justicialista Nacional, exsecretario de Empleo de la
Nación.

jueves, 1 de octubre de 2020

Mafalda y la violencia argentina

 

Imagen: Télam

Contratapa publicada en Página/12 el 18 de mayo de 2014

Mafalda nace en 1964 y deja de publicarse el 25 de junio de 1973. Las precursoras de la niña tierna, inteligente y politizada de Quino se encontrarán en La pequeña Lulú. Sobre todo, postulemos, en Lulú. La niña de Marge –que es su discutida autora– no se ocupa de política ni parece tener una gran inteligencia. Su amigo Tobi, menos. Tobi pertenece al mundo de los varoncitos. Hacen una casita en lo alto de un árbol y ponen un cartelito que enuncia: “No se admiten mujeres”. Las aventuras de Lulú son muy ingeniosas y aún hoy –veteranos como nosotros– podemos leer con placer algunos de sus comics. No sólo por nostalgia de los tiempos lentos y hermosos de nuestra infancia, sino como genuino entretenimiento. Los comics son un arte descollante. Literatura dibujada, como había sentenciado Oscar Massota en los sesenta y con gran penetración e ingenio. Los otros antecedentes de Mafalda, sin tener la fuerza de Lulú, son Periquita hace lo que puede y esa obra maestra de Bataglia, María Luz, con su pancita al aire y su desbordante inteligencia. Ninguna como Mafalda, en la opinión de muchos. Que comparto.


La niña de Quino es una libertaria que no cesa de pedir paz, amor y no violencia en el mundo convulsionado de los sesenta. (Pensemos, muy especialmente, en la guerra de Vietnam.) Pero Quino, a través de Mafalda, expresas sus ideas, muchas de ellas agresivas con el establishment. Por ejemplo: Mafalda está por entrar al colegio. Agarra un metro y se mide la cabeza. Entonces, preocupada, dice: “¿Entrarán aquí todas las cosas que en el colegio me van a meter?” Y cuando se impone el golpe brutal del cursillista Onganía, la niña, en un solo dibujo que abarca toda la tira apaisada que salía en El Mundo, dice: “Pero entonces todo eso que me enseñaron en el colegio...”. Sí, Mafalda, son versiones interesadas que responden a la ideología de los sectores triunfadores, los del poder, los del establishment. Ellos dominan la educación y los niños argentinos se han educado según las ideas de las clases dirigentes.

¿Por qué Mafalda deja de publicarse el 25 de junio de 1973? A cinco días de la tragedia de Ezeiza. Ese día luminoso en que –por lo menos– dos millones y medio de personas fueron a buscar a Perón, que regresaba al país. La marcha por la autopista Richieri fue una fiesta, una caminata bullanguera. Los padres llevaban a sus hijos, algunos sobre sus hombres. Iban madres embarazadas. Y jóvenes entusiastas. Todos desarmados. Sencillamente porque no pertenecían a ninguna organización que priorizaba los fierros por sobre la política.

El palco era un reducto de asesinos. A la espera. Osinde, custodio personal de Perón, personaje siniestro, los comandaba. Pero también se hallaban ahí mercenarios de la OAS, Organización del Ejército Secreto, los torturadores de Argelia, los que habrían de instruir a los carniceros del Proceso. Los franceses. Si Roca hizo la campaña exterminadora del “desierto” con el quepí francés, los mercenarios de la OAS estaban listos para defender a Perón de la furia guerrillera, con metralletas y con la tortura. Ahí estaba Leonardo Favio, que murió sin contar nada. O casi. Total, en su desaforada obra sobre Perón, a la izquierda peronista se la saltea. Le dedica menos de diez minutos. Se sabe lo que pasó en Ezeiza. Los matarifes de Osinde descargaron su poder de fuego y el día de júbilo se transformó en tragedia. Hubo alrededor de doscientos cincuenta muertos.

Cinco días después, Quino deja de dibujar la tira de Mafalda. El, que es un hombre de gran sinceridad, dice que esa decisión la tomó porque estaba cansado. No por la violencia. Esto pasó en la Feria del Libro, en que Juan Sasturain, Liniers, Rodrigo Fresán y yo festejamos los cincuenta años de la aparición de Mafalda. Quino se sorprendió y un poco se enojó. ¿Qué tenía que ver Mafalda con la tragedia de Ezeiza? ¿Por qué venía este politizado escritor, que había colocado su gordo trasero (vulgo: culo) junto a él, a complicar a Mafalda con hechos tan desdichados? Pero no era ésa mi intención. El día anterior preparaba mi ponencia y la fecha del 25 de junio en tanto fin de Mafalda y el 20 de junio en tanto continuidad de la vieja y sanguinaria tradición argentina de la violencia me erizaron la piel. No podía ser casual. Que Quino lo niegue es importante, pero no suficiente para aniquilar mi hipótesis. Los grandes creadores saben todo sobre sus motivaciones interiores. ¿Lo saben? Se postula que no. Que nadie sabe todo sobre sí mismo. Que hay zonas a las que no llegamos. Zonas internas que determinan actos que no podemos tornar conscientes. No quiero avalar ninguna teoría del inconsciente, teoría que me parece vieja y que elimina el acto libre del individuo que permite juzgarlo moralmente, ya que él es el responsable de las cosas que hace y no su inconsciente. Si no, el inconsciente se transforma en la versión psíquica de la obediencia debida. “No fui yo, fui determinado por mi inconsciente.” Hay cosas que ignoramos de nosotros porque las bloqueamos, porque no queremos o no toleramos llevarlas a primer plano. Quino tiene el derecho de afirmar que sabe todo sobre sus decisiones y por qué interrumpió la aparición de Mafalda a cinco días apenas de un hecho criminal y violento como pocos. Ahí perdí mi juventud. Ahí Quino dejó a Mafalda.

¿Cómo la niña libertaria, idealista, tramada por los mejores valores de la condición humana, iba a emitir juicios en un país en que los juicios solían pagarse con la vida? No hay cobardía en esta decisión. Pero sin duda hubo una vacilación, la vacilación ante un país que empieza a volverse incomprensible. Mafalda no podía afrontar el terror que se desata ese día y que continuaría hasta el proceso genocida de los matarifes del ’76. Apenas cinco días después se retira de una escena que la sofoca. A la realidad –es una frase de Borges que suelo citar– le gustan las simetrías. Ezeiza y Mafalda no establecen una simetría, pero sí una relación temporal demasiado cercana como no sostener que hubo una influencia del terror de la naciente Triple A en el abandono que la niña hace de la escena argentina.

Luego de Mafalda, Quino entra en una zona sombría en que el pesimismo es hegemónico. Sólo habrá que consultar el voluminoso libro que lleva por título Esto no es todo, publicado por De la Flor en 2001. Ahí encontramos la sabiduría de Quino en su expresión más elevada. Pero la sabiduría raramente lleva al optimismo. Sería injurioso para este artista preguntarse si su visión es optimista o pesimista, se trata de categorías pueriles, sin densidad. El mundo que ve Quino es el mundo de Quino: sólo él puede verlo así, dado que sus trazos dibujan la realidad no real (construida) que surge del encuentro entre su conciencia y la realidad de la que esa conciencia forma parte, comprendiéndola. El resultado es la obra de arte que jamás refleja la realidad (prepotencia del viejo stalinismo), que jamás la reduce a un sistema de signos preexistente (prepotencia de la lingüística), ni a un sistema de producción y de relaciones de producción preestablecido (prepotencia historicista de Marx). Aquí se trata de un individuo. La conciencia del artista (pese a estar inmersa en la trama de su tiempo) es siempre el encuentro entre esa conciencia y un mundo sobre el que está arrojada (...) y al que expresará en la modalidad propia, intransferible de su arte... (J. P. F., Escritos imprudentes II, Quino, humor y contrautopía, Grupo Editorial Norma, 2005, pp. 241/242). Quino ha expresado esa colisión en trazos conceptuales, con hombrecitos sometidos a la gran maquinaria del poder, con el poder encarnado en mercancías, en hombres opulentos, en un sistema que, se ve claro, abomina. Sus dibujos son obras maestras obsesivamente trabajadas, con rayitas y rayitas que suelen producir vértigo, con una puesta magistral que sus ojos cansados no abandonaron nunca.

lunes, 28 de septiembre de 2020

La obscena protesta de los privilegiados cuando crece la desigualdad por la pandemia

 

Fuente:Página/12

Los mercaderes de la angustia y la política de las tensiones cambiarias


El grupo social que más se queja de la peor crisis global de la era moderna es el más acomodado en la pirámide de ingresos. En este mundo al revés, el manejo del mercado cambiario, con medidas de control como también la forma de instrumentarlas y comunicarlas, es clave para orientar las expectativas económicas y eludir la profundización de la crisis que busca el poder devaluador.
Imagen: Kala Moreno Parra

Existen varios aspectos sorprendentes del impacto económico de la pandemia pero uno, a esta altura, es desconcertante: el grupo social que más se queja de la peor crisis global de la era moderna es el más acomodado en la pirámide de ingresos y en el acceso a los cuidados de la salud y a la atención sanitaria del coronavirus.LEER MÁS

Convoca a movilizaciones con autos de alta gama, circula por los noticieros cuestionando las políticas sanitarias de la protección de vidas, protesta porque los muy ricos tendrán que hacer un pequeño aporte según el patrimonio declarado, cuestiona la desesperación de familias que no tienen viviendas o fueron expulsados de alquileres de piezas miserables, y se queja por las restricciones cambiarias.Clases medias acomodadas y altas con todas las necesidades básicas satisfechas se quejan de una crisis global que se montó sobre la debacle económica que dejó el macrismo, como si fueran los únicos afectados, cuando en términos relativos no integran los grupos más castigados por la pandemia.

Concentración

Este escenario de lamentos de privilegiados, que gran parte de los medios de comunicación convalidan sin pudor, se despliega cuando se conocen los últimos datos de la distribución del ingreso: aumentó la concentración de la riqueza en estos meses.

En el segundo trimestre, en los peores meses de la pandemia y cuando hubo más expresiones de descontento de mimados por un sistema desigual, el 10 por ciento de la población ubicado arriba de la pirámide de riquezas pasó a percibir 19 veces más ingresos que el 10 por ciento de la base. La brecha se amplió en ese período y es tres veces más que hace un año, cuando la diferencia era de 16

Otro indicador de aumento de la desigualdad del ingreso per cápita lo ofreció la evolución del coeficiente Gini, que se mide entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la igualdad perfecta y 1, con la desigualdad extrema. Ese índice aumentó de 0,434 a 0,451 en el segundo trimestre de 2020 en relación al mismo período del año anterior.

Estas cifras hubiesen sido peores sin la oportuna y efectiva intervención del gobierno de Alberto Fernández con la instrumentación del IFE, ATP, subsidios, congelamiento de tarifas, la tarjeta alimentaria y otros programas sociales.

La pandemia dejó al descubierto la desigualdad estructural de un sistema que concentra riquezas, con acceso desigual o directamente sin acceso a servicios básicos, como el agua potable para el cuidado sanitario o a la conectividad para alumnos y familias de barrios marginados. El coronavirus no sólo dejó en evidencia esas inequidades sino que acentuó el reparto desigual del ingreso.

Desempleo

En estos meses de protestas y movilizaciones de grupos sociales acomodados, no sólo hubo aumento de la desigualdad, sino que además hubo un impacto sociolaboral fulminante debido a la pandemia: el desempleo subió a 13,1 por ciento en el segundo trimestre, 2,5 puntos por encima de igual período del año pasado.

Ese incremento se produjo pese al esfuerzo oficial de proteger el empleo con el decreto de prohibición de despidos, el acuerdo sobre suspensión de trabajadores y el decreto que fijó la doble indemnización. El saldo de pérdidas de empleos hubiese sido aún peor sin esas medidas de emergencia y el marco normativo laboral que, pese a las olas neoliberales que buscaron desarmarlo durante las últimas décadas, continúa siendo un potente dique defensivo frente a las presiones de precarización del empleo.

En ese aumento del desempleo, los trabajadores informales y por cuenta propia fueron los más castigados, lo que expone en forma más dramática el impacto desigual del coronavirus.

Hubo también un alza en el indicador que mide la cantidad de trabajadores que dejaron de buscar empleo. El porcentaje de inactivos fue record al anotar el 61,6 por ciento de la población urbana, universo que está conformado por quienes no están en edad de desempeñarse en el mercado laboral o, bien teniendo edad para hacerlo, optan por no trabajar ni buscar trabajo porque las condiciones son desfavorables para conseguirlo.

En ese contexto general de un mercado laboral negativo hubo una impresionante y exitosa campaña del mundo empresarial de privilegiar el funcionamiento de las fábricas sobre el cuidado sanitario de trabajadores.

La mayoría de las corporaciones aplicó estrictos protocolos de seguridad sanitaria. Otras ocultaron casos de contagios y muertes para evitar frenar la producción. El caso extremo es el del Ingenio Ledesma de la familia Blaquier, con cientos de trabajadores contagiados y decenas de fallecidos por la covid-19.

La presión sobre los trabajadores se da en condiciones de vulnerabilidad extrema ante el miedo que tiene la mayoría de perder el empleo en medio de la peor crisis económica de la era moderna.

Miedo

El premio Nobel Joseph Stiglitz escribió en El precio de la desigualdad (2012) una descripción que, si bien es en referencia a Estados Unidos, vale para estos tiempos de pandemia.

El mentor del ministro Martín Guzmán señaló: "El gran enigma es cómo en una democracia supuestamente basada en el principio de 'una persona, un voto', el 1 por ciento había podido tener tanto éxito a la hora de condicionar las políticas en su propio beneficio. Hay otro método por el que los grupos económicos consiguen lo que quieren del gobierno: convencer al 99 por ciento de que tienen intereses compartidos. Esta estrategia exige un impresionante despliegue de prestidigitación. El hecho de que el 1 por ciento haya condicionado con tanto éxito la percepción del público atestigua la maleabilidad de las convicciones".

Stiglitz advierte sobre la trampa en que puede caer una mayoría asustada. En pandemia, la queja de los grupos privilegiados ocupa un lugar predominante y, si no se la atiende, aparece que toda la sociedad se perjudicaría. 

En  cambio, cuando aparecen situaciones críticas que viven grupos vulnerados, como la falta de servicios básicos en las villas o la desesperación por no tener una vivienda digna, el mensaje dominante en el espacio público es estigmatizador de esa población.

Disciplinar

Para lograr ese comportamiento social, la amenaza de perder el empleo o, en esta última semana, la posibilidad de afectarse los depósitos en dólares forman parte de la estrategia de disciplinar a una mayoría vulnerable para que acepte situaciones que serían rechazadas si fueran ofrecidas en una situación normal, para terminar defendiendo intereses que no son propios. Por ejemplo, convalidar una brusca devaluación.

El miedo es el vehículo para condicionar el comportamiento colectivo. En una era de incertidumbre global y más aún hoy con la pandemia, el propósito es imponer de ese modo políticas impopulares. Estas consisten en ajustar el gasto público o recortar la red de protección a grupos sociales vulnerados.

Las dudas sobre lo que está sucediendo y el temor sobre lo que vendrá en la economía provocan intranquilidad. Gran parte de la sociedad se encuentra así indefensa para absorber teorías conspirativas, escenarios apocalípticos y análisis de caos inminentes.

Los mercaderes de la angustia ocupan el centro de la escena, circulando por medios de comunicación con pronósticos de catástrofes económicas. Se requiere de una firme voluntad política y convicciones para desenmascarar sus intenciones y neutralizarlos.

Expectativas

El manejo de las expectativas juega un rol fundamental en este contexto de incertidumbre, puesto que permite definir consensos sobre cómo se desarrolla la economía local en una crisis global.

Las fuerzas en pugna sobre la orientación de las expectativas determinan si la economía ingresa en un círculo vicioso de las exageraciones o en uno virtuoso de recuperación colectiva.

Anunciar que existen riesgos sobre los depósitos en dólares refuerza los miedos preexistentes por traumas pasados (el corralito de Cavallo) o incluso puede desencadenar el pánico de una corrida. No existe ningún elemento objetivo, en términos de solvencia y liquidez de los bancos y de disponibilidad de dólares en el Banco Central para atender retiros, para convalidar ese peligro. 

La generación de expectativas y la profecía autocumplida están íntimamente conectadas. Como la economía es un espacio de disputa de poder, la construcción de expectativas es uno de los terrenos de la batalla política más importante donde participan diferentes actores económicos y políticos.

Si se propaga que va a escasear determinado alimento o el combustible, muchos probablemente corran a comprarlo. El previsible comportamiento de acopio contribuirá a que aquella sentencia inicial se convierta en realidad. Es, en sus comienzos, un anuncio falso de una situación que conduce a una nueva conducta que convierte en “verdadera” la mención inicialmente falsa.

La construcción de esas profecías está muy ligada al manejo de las expectativas sociales sobre acontecimientos económicos. Por eso en esa puja intervienen en forma activa diferentes actores políticos y económicos, con los medios de comunicación actuando como los principales canales de propagación.

Crisis

La economía mundial está transitando la crisis más extraordinaria de la era moderna. El derrumbe de la actividad en Occidente es impactante. China es la única gran potencia que terminará el año del coronavirus con crecimiento económico.

A comienzos de este año, el FMI esperaba un crecimiento del ingreso per cápita en más de 160 países, mientras que ahora más de 170, equivalente a casi el 90 por ciento de la economía mundial, registrarán una caída en ese indicador.

El saldo monetario de esta crisis calculado por el Fondo es impactante: una pérdida acumulada para la economía mundial durante dos años (2020-2021) de más de 12 billones de dólares.

Esta referencia parece innecesaria porque no es un dato desconocido, pero resulta esencial reiterarlo puesto que el análisis vulgar acerca de las fuentes de la crisis local ignora uno de sus principales componentes: la debacle de la economía global.

Al sumar en esa evaluación sesgada el ocultamiento del desastre económico que dejó el macrismo, queda así conformado el combo de la confusión deliberada.

En ese terreno hostil para manejar las expectativas económicas, el frente cambiario es hoy el de mayor tensión que debe enfrentar el Gobierno. En esa tarea lo primero es entender el problema, cuestión en la que no hay dudas de que ha sabido identificarlo: cuidar las reservas del Banco Central, privilegiar las divisas para la producción y evitar una brusca devaluación.

En la siguiente instancia, que consiste en la instrumentación de las medidas defensivas frente al poder devaluador y, en especial, en la forma de comunicarlas, ha mostrado debilidades que están agudizando las tensiones.

Para evitar interpretaciones extraviadas, las deficiencias estructurales de la economía por la escasez relativa de divisas no se salvarán con una mejor comunicación, pero sin ésta se complica el manejo de la coyuntura relacionada con la construcción de las expectativas económicas.

Pocos dudan de que la economía local deberá convivir con brecha cambiaria durante un tiempo. Por lo tanto, el objetivo es administrarla y estabilizarla en un nivel que disminuya las expectativas de devaluación. Ampliarla en las actuales circunstancias, como ha sucedido con las últimas medidas cambiarias, sólo alimenta a los promotores de rumores y generadores de miedo en la economía.