martes, 11 de septiembre de 2012

Tres mitos que sustentan la crisis económica


Larry Elliott


El verano de 2007 fue cosa común y corriente. Tony Blair había dejado de ser primer ministro a finales de junio y su sucesor, Gordon Brown, disfrutaba de un período de luna de miel. Era un año sin Mundial de fútbol ni Olimpiadas.

Luego, el 9 de agosto, llegaron informes de que los bancos centrales se habían mostrado activos en los mercados. The Guardian afirmó que su actuación implicaba bombear miles de millones de libras en el sistema financiero para calmar los nervios en medio de los temores de una contracción del crédito. Lo que desencadenó el pánico fue la decisión del BNP Paribas de bloquear la retirada de tres hedge funds, debido a lo que denominó una completa evaporación de la liquidez. Un portavoz del banco describió la medida como una cuestión técnica temporal.

¿Técnica?, ¿temporal? En un lapso de seis semanas quedó claro que no se trataba de un problema pasajero cuando durante tres días los inversores empezaron a hacer cola en el exterior de las entidades del banco Northern Rock, la primera situación de pánico de un banco británico destacado desde mediados del siglo XIX. Cinco años después, la economía global tiene todavía que recuperarse del profundo trauma causado por la arrogancia de los banqueros.

En aquel entonces, no obstante, eran pocos los que se imaginaban que el 9 de agosto de 2007 acabaría por ser un mojón en la historia financiera. El Guardian publicó la noticia en la página 29 porque no parecía haber razones para creer que esta vez fuera diferente de anteriores ataques de nervios en los mercados. Hicieron falta unos cuantos días para caer en la cuenta de a qué se habían dedicado los banqueros, porque los "amos del universo" contaban con su propio lenguaje esotérico. Hablar sobre valores respaldados por hipotecas, seguros por impagos (“credit default swaps”, CDS) y derivados en mercados no regulados era el equivalente de aquellos monjes del siglo XII que escribían biblias en latín medieval para unos campesinos que sólo hablaban inglés.

Despojado de su jerga, resulta bastante fácil ver qué es lo que sucedió. Los bancos hacían enormes apuestas con un capital valiosamente escaso en reserva de ir mal las apuestas. Los ciudadanos pedían préstamos a una escala que sólo resultaba sostenible si el valor de sus carteras de acciones y de sus viviendas seguían subiendo un año tras otro. Los gobiernos asumieron que la recaudación fiscal en auge sería permanente y aumentaban el gasto público.

En agosto de 2007, empezó a escaparse el aire de esta gigantesca burbuja. Sucedió en tres fases. El sector financiero fue el primero en sentir sus repercusiones, dado que si bien resultaba evidente que casi todos los bancos habían estado metidos hasta las cejas en inversiones ligadas al mercado inmobiliario, nadie sabía cuánto dinero llegaría a perder cada entidad. El sistema financiero se detiene chirriando si los bancos se niegan a prestarse unos a otros, como sucedió en agosto de 2007.

La segunda fase de la crisis tardó más de un año en desarrollarse. Durante ese período, se produjeron una serie de cambios: se intensificó la crisis financiera, cayeron los precios de la vivienda y de las acciones, y las presiones inflacionarias aumentaron tras un alza brusca del coste de la gasolina. Cuando Lehman Brothers se declaró en bancarrota en septiembre de 2008, la economía global estaba lista para reventar y los seis meses siguientes fueron testigos del mayor desplome desde la Gran Depresión.

Los gobiernos detuvieron ese resbalón hacia un derrumbe del género del de los años 30 por medio de una acción coordinada, pero hicieron descarrilar sus finanzas a consecuencia de ese proceso. Rescatar a los bancos resulta caro, especialmente si se tiene en cuenta que unos niveles productivos muy inferiores redujeron los ingresos fiscales. Los consumidores notaron que tenían una deuda excesiva. Hacia mediados de 2009, la mayoría de los gobiernos ya advertían que tenían una deuda excesiva. No era agradable como lugar en el que estar. Los bancos centrales intentaron ayudar facilitando crédito barato y abundante. Recortaron las tasas de interés e hicieron uso de métodos poco convencionales – como comprar bonos a cambio de efectivo – para impulsar la oferta de dinero. Se tenía la esperanza de que así se estimularía la recuperación del sector privado y se proporcionaría un espacio en el que respirar, dentro del cual los gobiernos podrían arreglar sus finanzas.

El intento de resolver una crisis causada por el crédito con más crédito aún se ha demostrado, como resultaba previsible, un fracaso. Ha sido algo un tanto semejante al motorista que bombea desesperadamente aire a un neumático que lo pierde por un pinchazo: funciona durante algún tiempo, pero al final la rueda vuelve a desinflarse.

A algunos países les ha ido mejor que a otros. Australia fue uno de los pocos países que escapó de la recesión, puesto que gozaba de un sistema bancario bien regulado y suministra materias primas a China.

Por contra, Gran Bretaña, se vio más expuesta que la mayoría. Una regulación laxa creó una cultura del "todo vale" en la City; la retirada de la renta variable de los precios inmobiliarios en ascenso sostuvo el gasto de los consumidores; las presiones inflacionarias eran más fuertes que en ningún lado. El nivel de actividad de la economía está cerca de un 15% por debajo de donde debería haber estado si el crecimiento hubiese continuado sólo por encima de un 2% anual desde que la producción tocó techo a principios de 2008.

Para la economía global las cosas pueden ponerse peor antes de que mejoren. El verano de 2012 ha visto señales de una ralentización general, y las repercusiones de los problemas de la deuda soberana en Europa se han hecho sentir en América del Norte y Asia. La eurozona se encamina a una doble recesión y los EE.UU. están creciendo bastante más lentamente de lo que ha sido la norma tras anteriores caídas, mientras la economía de China está sintiendo las repercusiones de la mayor rigidez de una política necesaria para aplacar los efectos inflacionarios del estímulo inyectado en 2008-09.

No se pueden comparar de veras los últimos cinco años con el lustro posterior al crac de Wall Street de octubre de 1929. En los años 30, una cuarta parte de la mano de obra norteamericana se encontraba sin trabajo y la producción industrial decayó en un 50%. Mejor paralelo histórico es el que puede establecerse con la Gran Depresión del siglo XIX, la ralentización del crecimiento y presión deflacionaria registradas entre 1873 y 1896.

La razón por la que la crisis ha sido tan larga se reduce a tres mitos. El mito anglosajón consiste en que las grandes finanzas constituyen una fuerza para el bien, en lugar de entender que viven de las rentas y son corruptas. El mito alemán es que puedes resolver un problema de deficiencia de la demanda apretándose el cinturón y aumentando las exportaciones. La política correcta entraña poner coto rigurosamente a los bancos, cooperación internacional para que los países acreedores aumenten la demanda interna a fin de ayudar a los países deudores, y un ritmo mesurado de reducción del déficit gobernado por el ritmo de crecimiento en lugar de serlo mediante objetivos arbitrarios.

Las posibilidades de que esto suceda son escasas. Pues existe un tercer mito: que no era gran cosa lo que andaba mal en la economía global en 2007. Pero el viejo modelo estaba financieramente viciado, al operar con elevados niveles de deuda, socialmente viciado al quedarse una pequeña élite con el botín del crecimiento, y medioambientalmente viciado, pues todo lo que importaba eran unos niveles cada vez mayores de crecimiento. Es posible superarlo, pero solo cuando se reconozca que el genio no volverá meterse en la botella.


Fuente: IADE-Sinpermiso - 2 de septiembre de 2012

lunes, 10 de septiembre de 2012

FORJA, la invasión inglesa y nuestras Islas Malvinas. Denuncias para la soberanía nacional



Por Juan Godoy*
La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) surge en plena década infame, en un sótano de la calle Corrientes, el 29 de junio de 1935, como si esas ideas que venían a esbozar, esas denuncias que difundían a través de discursos, conferencias, publicaciones, etc. solo pudieran ser gestadas en lo profundo de la patria, en el subsuelo de la misma. Como si esas “nuevas ideas” tuvieran que esperar a madurar para hacerse sentimiento en millones de argentinos, en un nuevo movimiento nacional-popular que las llevaría a cabo en su máxima expresión y profundidad.
Esa fuerza de la patria, que se encuentra en el porvenir iba a ser, en palabras de Hernández Arregui1 la primera en denunciar de forma profunda el papel del imperialismo británico en nuestras tierras, desde una posición nacional y desde el seno del pueblo. En la presente indagaremos cómo los jóvenes forjistas, dentro de esta impugnación al imperialismo británico, abordaban la cuestión de la invasión inglesa2 y la de nuestras Islas Malvinas. Intentos de colonización directa de nuestro territorio o parte del mismo. Podríamos pensar también en esta misma lógica, a las batallas de Obligado y Quebracho, bajo la gobernación de Juan Manuel de Rosas, donde los criollos no dejaron que los británicos (y franceses en este caso) se la lleven de arriba, y defendieron férreamente nuestra soberanía.
Como decíamos entonces, la cuestión de las Islas Malvinas y de la invasión inglesa es analizada por FORJA, como parte de algo mayor que es el sometimiento, la entrega de nuestra nación al imperialismo británico, y de allí su imposibilidad de desarrollarse libremente como tal. Así en análisis de los forjistas no hay soluciones parciales, paliativas de la situación de opresión, la solución es integral, lleva a romper con todo encadenamiento a Gran Bretaña, a quebrar con la condición de país semi-colonial3. Arturo Jauretche dirá en la publicación forjista de Rojas (Provincia de Buenos Aires): Forjando, que la “solución ésta que requiere una Argentina liberada, ya que (…) la finanza es extranjera. El problema que en los países plutocráticos es un problema puramente interno, entre nosotros está vinculado a la existencia de una soberanía nacional auténtica. Necesitamos liberar a la Nación para liberarnos de ella”.4 Es decir, hay una cuestión nacional a resolver.
Ahora sí, teniendo brevemente el marco general de la denuncia, para que demos cuenta cómo se repudia toda injerencia del imperialismo británico, los forjistas al cumplirse un nuevo aniversario del 12 de agosto de 1806 conocido como Día de la Reconquista, iban a conmemorar la expulsión de los ingleses, la capitulación de Beresford. No perdían la ocasión para relacionarlo con el sometimiento del momento al imperialismo británico, así sostenían que “la voluntad liberadora del pueblo, expresada en la Reconquista, queda así frustrada por la corrupción de los dirigentes nativos y por la voracidad de la plutocracia imperialista inglesa, a 132 años de aquel episodio, la Argentina se encuentra reducida a la peor condición colonia, sin autonomía para
2
dirigir sus propios negocios, con sus fuentes económicas enajenadas al dominio extraño (…) necesitamos, pues, una nueva reconquista”5. El festejo de la reconquista así como parte de las luchas de nuestro pueblo, el mismo que “Julito” Roca, parte de la Comisión que negociaría el Pacto Roca-Runciman que FORJA, a través del ingenio jauretcheano denunciara como Estatuto Legal del Coloniaje, consideraba que era un exceso el recuerdo de aquella “aventura”6.
Va a relacionar FORJA, el intento de colonialismo por las armas de los británicos, con la política lograda luego por otros medios. Así dirá Scalabrini Ortíz que “en 1806 y 1807, dos expediciones inglesas bien pertrechadas y suficientemente numerosas como para asegurar la conquista, invadieron la ciudad de Buenos Aires. Las dos veces fueron derrotadas por una población civil que apenas duplicaba el grueso de las tropas. Los comerciantes ingleses cumplieron la obra que sus soldados no pudieron realizar”7. Aquí también se hace presente la idea de la semi-colonia y la colonización pedagógica. En un aniversario de la Reconquista un volante de FORJA establece en este sentido que la “resistencia popular movió a Inglaterra a modificar su táctica hasta que logró su objetivo a través de la dominación económica”.8
Uno de los forjistas que enjuiciaría duramente a la Ley de Coordinación de transporte (que más que coordinar llevaba al monopolio británico) Gutiérrez Diez plantea también que dada la imposibilidad de la colonización directa vía invasión armada, los británicos procurarían completar esta obra de dominación a través de la injerencia en nuestra economía apuntalada por la colonización pedagógica por parte de los británicos, y sostiene que: “si se descuenta la protección de la armada británica, de que no gozamos, la acción inglesa, entre nosotros, no es menos colonial que en sus dominios. Fracasaron la primera y la segunda invasiones inglesas ante el empuje repulsivo del pueblo de la colonia. Nos hemos evitado hablar inglés y vivir bajo las “sabias leyes inglesas”, como dijo el general Alvear. Pero, la tercera invasión inglesa –la de sus empréstitos, la de su diplomacia se mantiene y subsiste, triunfal y provechosa, incontrarrestable y audaz, áurea y generosa- para con muchos argentinos eminente-, inteligente, eficaz y civilizadora”.9
FORJA aborda la relación entre el pueblo y el ejército, y no es parte de un anti-militarismo abstracto, rescatando una línea nacional, popular, lo cual no implica que critique cuando las fuerzas armadas se aparten de las causas nacionales y populares (en una unidad no escindible, para FORJA la nación es el pueblo en lucha por la liberación). De esta forma pone en consideración una línea que podemos denominar popular, plebeya, no ligada necesariamente al oficio, el pueblo en las invasiones inglesas 1806-1806, los que lucharon junto a los caudillos como Güemes, Estanislao
3
López, etc. dice “el ejército es el pueblo armado para el cumplimiento de los fines nacionales de orden en la paz y de la defensa en la guerra”10
Avanzando en la cuestión Malvinas, observamos que es un tema presente en el ideario forjistas, así por ejemplo FORJA realiza un acto en el año 1938, el 3 de enero, donde se recuerda y repudia la ocupación británica de las Islas en 1833.
Continuando con el tema de las Malvinas, ligado a una totalidad más amplia, se hace presente nuevamente en la denuncia de FORJA, a través de un volante que bajo el título de “Réplica al monumento de Canning”, en el año 1937. Este es una respuesta realizada por los forjistas a la construcción de un monumento a Canning, donde ponen en consideración la política balcanizadora llevada a cabo por Gran Bretaña en la región, luego de los procesos emancipadores de Nuestra América, resaltan en relación a ello la segregación de la Banda Oriental y el Alto Perú, el endeudamiento como mecanismo de sometimiento, y sostienen que “cien años después, la obra de dominación ha quedado completada y perfeccionada: “INGLESES son los medios de comunicación y transporte. INGLESAS las empresas monopolizadoras del comercio exterior. INGLESAS en su mayor parte las empresas de servicios públicos. INGLESAS las más grandes estancias de la República. INGLESAS las mejores tierras de la Patagonia. INGLESAS todas las grandes tiendas. INGLESAS todas las empresas que rinden dinero y están protegidas por el Gobierno Argentino. INGLESAS son las voluntades que manejan la moneda y el crédito desde el Banco Central. INGLESAS son las directivas a que obedece nuestra política exterior e interior. INGLESAS "son" las Islas Malvinas y las Orcadas. Los designios de Canning se han cumplido. Los negocios ingleses se han conducido y se conducen con “habilidad”. ¡POR ESO CANNING TIENE UNA ESTATUA EN BUENOS AIRES!”.11
Consideramos así que en FORJA la cuestión de la invasión inglesa y la de nuestras Islas Malvinas se encuentra ligada a la lucha de nuestro pueblo por su emancipación de cualquier injerencia extranjera, y en relación a la lucha por la liberación total de las ataduras que oprimen a la nación, así podemos observar algunos volantes de la agrupación que sostienen “la restauración argentina sólo podrá cumplirse sobre la base de la soberanía popular, la emancipación económica y el imperio de la justicia (…), en el territorio más rico de la tierra, vive un pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la nación y el Pueblo, el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana, ni un pueblo feliz”12. De esta forma, en esta misma línea, Jauretche manifiesta en Forjando: “hay que reconquistar la economía, la cultura y la política para el pueblo argentino”.13
4
Ideas que iban a ir haciendo mella en vastos sectores de la población, y el ideario forjista se iba a ver realizado y profundizado tras los sucesos de octubre del ’45 y la emergencia del peronismo, tras los cuales FORJA iba a decidir su disolución estableciendo entre los motivos que: “el pensamiento y las finalidades perseguidas al crearse F.O.R.J.A. están cumplidos al definirse un movimiento popular en condiciones políticas y sociales que son la expresión colectiva de una voluntad nacional de realización cuya carencia de sostén político motivó la formación de F.O.R.J.A. ante su abandono por el radicalismo. Y resuelve: La disolución de F.O.R.J.A. dejando en libertad de acción a sus afiliados”.14
* El autor es Licenciado en Sociología, Universidad de Buenos Aires (UBA) y Profesor de sociología, Universidad de Buenos Aires (UBA)
5
1 Hernández Arregui, Juan José. (2004). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)
2 Decimos aquí la invasión y no las invasiones, pues consideramos que, como bien sostiene Norberto Galasso, la invasión del 28 de junio 1807, mentada por la historiografía oficial como segunda invasión inglesa, en realidad no es segunda, sino que es la continuación de la primera, dado que las fuerzas británicas se habían quedado a la espera de refuerzos en las costas del Río de la Plata, y en febrero del mismo año habían ocupado Montevideo. La cual tampoco es considerada aquí como una aventura de piratas, sino más bien como bien sostiene el mismo autor, fue un intento de imponer el libre comercio, de rapiña, un intento colonialista relacionado con la pérdida por parte de los británicos de las colonias del norte. Galasso, Norberto. (2011). Historia de la Argentina, desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Tomo 1. Buenos Aires: Colihue.
3 Entendiendo por una nación semi-colonial aquella que es independiente formalmente, pero que la situación por injerencia del imperialismo dista mucho de ser así. No obstante lo cual, no se encuentra el ejército extranjero sobre el territorio nacional. Aquí se revela muy importante la colonización pedagógica para asegurar la dominación. Ramos, Jorge Abelardo. (1961). Crisis y resurrección de la literatura argentina. Buenos Aires: Coyoacán.
4 Jauretche, FORJANDO 17 de noviembre de 1941. En Jauretche, Arturo. (2010). Escritos inéditos. Buenos Aires: Corregidor, página 213.
5 Volante de FORJA En el nuevo aniversario de la Reconquista. Citado en Scenna, Miguel Ángel. (1983). FORJA. Una aventura argentina (de Yrigoyen a Perón). Buenos Aires: Editorial de Belgrano, páginas 200-201.
6 Galasso, Norberto. (2011). Historia Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Tomo II. Buenos Aires: Colihue.
7 Scalabrini Ortíz, Raúl. Cuaderno de FORJA Nº 1. (25 de mayo de 1936). Reproducido en Jaramillo, Ana (Comp.). (2012). Cuadernos de FORJA. Buenos Aires: Ediciones de la UNLA/Colección Pensamiento Nacional, página 56.
8 Volante de FORJA, 1938. Citado Galasso, Norberto. (2003). Jauretche y su época. De Yrigoyen a Perón, 1901-1955. Tomo I. Buenos Aires: Corregidor, página 344.
9 Gutiérrez Diez, Amable. Cuaderno de FORJA Nº 3. Reproducido en Jaramillo, Ana (Comp.). (2012). Op. Cit., página 137.
10 Manifiesto universitario de FORJA. reproducido en Scenna, Miguel Ángel. (1983). Op. Cit., página 338.
11 Volante FORJA. 1937. Reproducido en Jauretche, Arturo. (1976). Forja y la década infame. Con un apéndice de manifiestos, declaraciones y textos volantes. Buenos Aires: Peña Lillo, página 111.
12 Volantes de FORJA. Citados en Galasso, Norberto. (2003). Op. Cit., página 289.
13 Jauretche. Artículo en Forjando. 9-4-41. Citado en Corregidor en Galasso, Norberto. (2003). Op. Cit., página 384.
14 Acta de Disolución de FORJA. Reproducida en Jauretche, Arturo. (1976). Op. Cit., página 177.
Bibliografía
 Galasso, Norberto. (2003). Jauretche y su época. De Yrigoyen a Perón, 1901-1955. Tomo I. Buenos Aires: Corregidor.
 Galasso, Norberto. (2011). Historia de la Argentina, desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Buenos Aires: Colihue.
 Hernández Arregui, Juan José. (2004). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente).
 Jaramillo, Ana (Comp.). (2012). Cuadernos de FORJA. Buenos Aires: Ediciones de la UNLA/Colección Pensamiento Nacional.
 Jauretche, Arturo. (1976). Forja y la década infame. Con un Con un apéndice de manifiestos, declaraciones y textos volantes. Buenos Aires: Peña Lillo.
 Jauretche, Arturo. (2010). Escritos inéditos. Buenos Aires: Corregidor.
 Ramos, Jorge Abelardo. (1961). Crisis y resurrección de la literatura argentina. Buenos Aires: Coyoacán.
 Scenna, Miguel Ángel. (1983). FORJA. Una aventura argentina (de Yrigoyen a Perón). Buenos Aires: Editorial de Belgrano.

Dulces 16:Militantes de cinco agrupaciones políticas dan su opinión sobre la iniciativa. Con matices, todos están a favor, aun cuando en sus partidos rechazan el proyecto.

MALENA FERNANDEZ (16)
LA CAMPORA

“Es un avance social”

Imagen: DyN.
Malena Fernández tiene 16 años, milita en La Cámpora en el barrio de Palermo y cursa la tecnicatura en jardinería en el colegio Cristóbal M. Hicken, donde preside el centro de estudiantes, “aunque ahí no está La Cámpora”, aclara.
–¿Le parece bien poder votar a los 16 años?
–Sí, pienso que es un paso muy importante, que es avance social. Pienso que al haber un gran ingreso de jóvenes a la militancia política, que va más allá del kirchnerismo y que abarca a la izquierda en general, hay una evolución, y el proyecto de voto optativo se adecua a este nuevo contexto, por eso es correcto.
–¿Qué opinión le merecen los argumentos de personas mayores que cuestionan la capacidad de los jóvenes de su edad para votar?
–He escuchado justificaciones como que “si quieren votar tienen que poder ir presos”. Pienso que son esas las personas que no están capacitadas para votar. Para mí la edad es secundaria, uno puede tener treinta años y no estar concientizado. Mucha gente mayor de 18 años vota a un candidato porque salió en la televisión con Tinelli.
–¿Le parece bien que sea optativo?
–Sí, me parece bien que quien quiera expresarse y se sienta capacitado vote, y quien piense que no lo está no vote. Hay chicos de mi edad que por ahí no están preparados o no tienen idea de qué es un partido político. En ese sentido me parece positivo que sea opcional.
–¿El proyecto de ley generó algún tipo de debate interno en su agrupación?
–Hubo debate, pero en general todos estuvimos de acuerdo, no sólo los más jóvenes.
–¿Cuáles son los temas que más le preocupan como militante?
–La educación, el cierre de cursos, la reforma curricular y la participación de los estudiantes para enfrentar estos problemas. Todos coincidimos en que más allá de la bandera política que levantemos tenemos que pelear por nuestra educación y nuestros colegios. Hay abandono, edificios que no están en buen estado, con ratas, con techos que se caen. Y con la reforma curricular se destruye la profesionalidad de la educación técnica. En mi colegio, por ejemplo, en tercer año podés salir a trabajar con conocimientos en jardinería, y si se aplicara la reforma, en ese momento recién empezaría a ver qué es la jardinería. Entonces, al menos en la ciudad, están pisoteando desde hace cuatro años la educación pública. Otro problema es que no se cumple la ley de educación sexual, los docentes no están capacitados, no tienen la preparación pedagógica suficiente para dar clases sobre ese tema.
LUCIA NUÑEZ (17)
PARTIDO SOCIALISTA

“Vamos a aprovechar la oportunidad”

Imagen: Dafne Gentinetta.
Lucía Núñez estudia en el Instituto Glaux de Villa del Parque y milita desde 2011 en el Partido Socialista, en el barrio Santa Rita. “Me acerqué por casualidad, no lo conocía, y me gustó la propuesta. Empecé a colaborar en la campaña de (Hermes) Binner y terminé yendo todos los días”, dice con orgullo.
–¿Qué posición tiene sobre el voto a los 16 años?
–Estoy a favor, creo que los jóvenes necesitamos participar más en política. También porque no somos los mismos de hace cien años, no tenemos la misma maduración, y si podemos militar también tenemos capacidad de votar y tomar decisiones. Tengo amigos militando con el gobierno, entre ellos corre el mito de que con esta ley van a ganar por mayoría y pienso que va a ser todo lo contrario.
–¿Le parece bien que sea optativo?
–Sí, los adolescentes que voten tienen que ser conscientes de que no es por obligación o porque alguien los manda. Tienen que aprender a tener su propia ideología y su propia decisión, de eso se trata. A los 16 hay montones de chicos que trabajan, se quedan solos, salen de noche, entonces tienen que poder elegir quién los represente.
–¿El proyecto generó debates en su partido?
–Sí, hay personas a favor y en contra, pero creo que si se sigue hablando se va a llegar a un acuerdo. Y confío en que los adolescentes del PS vamos a recolectar votos y convencer a otros de que se unan.
–¿Cómo definiría el presente de la juventud socialista?
–Estamos creciendo. Hoy muchos se dan cuenta de que el Gobierno no es el mejor, ven que los adolescentes que militan con el gobierno tienen otras formas, en cambio no- sotros no vamos patoteando a ningún lado. Los socialistas estamos llamando la atención de otros adolescentes para que se unan, damos clases de apoyo y un montón de actividades para reunir tanto a adolescentes como a adultos que no encontraron su ideología.
–¿Qué piensa de quienes dicen que no tienen capacidad para votar?
–Están equivocados. Los que suelen decirlo son personas grandes que en su mayoría tampoco son capaces de montones de cosas, pero por edad pueden hacerlas. Y suelen cometer muchos más errores que nosotros. Si nos dan el lugar para hablar se van a dar cuenta de que no somos sólo adolescentes, somos pibes que estudiamos, nos ocupamos del día a día, y éste es nuestro país y lo va a ser siempre, queda en nosotros si mejora o empeora.
–¿Cuál cree que será la respuesta de los jóvenes si se aprueba el proyecto? ¿Cuántos irían a votar?
–Creo que sería muchos y que varios van a votar al socialismo. Creo que hay un prejuicio con los jóvenes, pero sabemos ver la realidad más allá de los medios. Si se nos da la oportunidad de votar, la vamos a aprovechar.
–¿Qué temas considera prioritarios para la juventud?
–Nosotros como partido –el diputado Roy Cortina– presentamos un proyecto de ley de empleo joven. Hay un montón de cosas por mejorar. Ya que proponen e insisten con esta ley, creo que tienen que ser capaces de aprobar otras y hacer cumplir las que no se cumplen.
NICOLAS LUNA (17)
JUVENTUD RADICAL

“Hace falta una discusión profunda”

Imagen: Adrián Pérez.
Nicolás Luna colabora en comités barriales, integra el centro de estudiantes del Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE), donde no se permite la militancia partidaria, y formó parte de La Karakachoff, que “se fue vaciando cuando sus miembros empezaron a egresar”, explica. La entrevista se realizó antes de que el radicalismo confirmara su decisión de votar en contra y presentar un proyecto propio.
–¿Qué opina del voto a los 16 años?
–Que los chicos puedan votar a los 16 me parece bárbaro. De todas formas, pienso que hace falta una discusión más profunda, porque el Estado está invitando a participar a uno de los grupos más damnificados por el propio Estado, ya que tenemos la tasa de deserción de secundarios más alta desde la época de Alfonsín. También es necesario evitar el clientelismo. Es verdad que a los 16 años estás capacitado para muchas cosas, pero uno como joven se da cuenta de que es muy influenciable. Otra cuestión es que la propuesta surge del oficialismo, que en los últimos años se caracterizó por no plantear debates con la oposición, entonces, que ahora vengan con que quieren escuchar a los jóvenes, me hace pensar que sólo lo ven como herramienta electoral. Creo que el debate que debería plantearse es sobre bajar la mayoría de edad a los 18 años.
–Se bajó la mayoría de edad a 18.
–Sí, pero uno a los 18 años tiene parcialidad de derechos y a los 21 la totalidad. Habría que trasladar ese dilema a la actualidad, para que a los 16 haya derechos parciales y a los 18 totales.
–¿Qué derechos deberían garantizarse a los 16 años?
–Comprar una casa propia, tener un sueldo digno y trabajo, poder salir del país sin autorización de los padres. Es un tema complicado, no van a faltar sectores que de la mano de esto van a pedir la baja de la edad de imputabilidad.
–Hoy se es imputable a los 16 años.
–Pero si tenés entre 16 y 18 vas a un instituto de menores. Lo que nos genera miedo es que la derecha quiera que a los 16 uno pueda terminar en un penal con mayores.
–¿Qué ve de positivo en el proyecto?
–La ampliación de derechos, que es congruente con mi filosofía y la historia del partido. De todas formas me parece que hay un camino muy importante por recorrer para que podamos sentarnos como sociedad a discutir seriamente todas estas herramientas.
–¿Qué le parecieron las opiniones de dirigentes como Barletta o Sáenz?
–Han tenido su historia dentro de la política y de la militancia. Si realmente están dispuestos a acompañar a la juventud y nosotros desde la JR apoyamos, me parece que están en lo correcto. Pero hay un montón de cosas que laburar, y no por ser oposición podemos decir “yo no juego este partido” y votar en contra.
–¿Tuvieron oportunidad de debatir internamente el proyecto?
–Todavía no, es muy reciente, no tuve oportunidad de acercarme a un comité para tratar el tema. Lo hablé con correligionarios y acordamos que es necesario, pero hay cosas que laburar. En el ámbito de los secundarios hoy (viernes) tuvimos una reunión de centro de estudiantes y todos los pibes realmente bancan la idea, pero discernimos sobre si es el momento justo o si esto tiene que venir acompañado con más ampliaciones de derechos. Lo importante es que todos creemos que la baja de la edad de votación no es algo malo.
NICOLAS CERNADAS (17)
PARTIDO OBRERO

“Genera la responsabilidad de informarse”

Imagen: Luciana Granovsky.
Nicolás Cernadas es vicepresidente del centro de estudiantes de la Escuela Normal 1, en Recoleta, y milita en el Partido Obrero. “Si bien participo de la política estudiantil, el voto me incentiva aún más y creo que abre un nuevo panorama a la gente que no está del todo interesada. Es positivo porque busca la participación política de los chicos y genera una responsabilidad de informarse”, explica.
–¿Qué siente al ver adultos discutiendo sobre su capacidad para votar?
–En parte satisfacción de que se tenga en cuenta a los jóvenes. Por otro lado, me parece hipócrita o poco saludable que, sin consultar a los jóvenes, salgan a decir que no tenemos capacidad. Si bien hay chicos no del todo informados, los adultos tienen que respetar las formas de organizarse. Y si no estamos del todo informados, es responsabilidad de los adultos que bloquean las posibilidades de que la juventud se informe, milite y se organice.
–¿Cuánto incide la edad a la hora de ejercer el derecho al voto?
–Muy poco, no cambia la cabeza cumplir 18, uno se va formando opiniones antes. El interés pasa por cada uno, hay personas de 40 que no se interesan por nada. Negarle a la juventud el derecho al voto es ilógico.
–¿En su partido consultaron a los jóvenes?
–Sí, se discutió, tuvimos una jornada de organización por círculos, reuniones de cinco o seis personas en los secundarios. Ahí se debatió, se tomó una posición que se discutió con la dirección del partido.
–¿Qué debate se generó?
–Más que nada sobre la obligatoriedad. En parte sostenemos que el voto tiene que ser optativo para todos, para los adultos también, y por otro lado, entendemos que el voto optativo puede generar problemas de fraude mediante la compra de DNI. También creemos que hay que equiparar a la juventud con los adultos: si los mayores votan obligatoriamente, ¿por qué los jóvenes no? Que no sea obligatorio es volver a diferenciarnos.
–¿Qué lectura hace del vuelco de la juventud a la militancia?
–La juventud está cada vez más interesada en la política. Esto pasa desde 2001. Ahí tenemos diferencias con el kirchnerismo, que sostiene que se da en 2003. El crecimiento de la organización es cada vez más grande porque es más grande el ajuste de parte del Estado y el que sufrimos en la educación pública, donde se beneficia cada vez con más subsidios a la educación privada, se frenan obras, ahora buscan cambiar la currícula en la ciudad...
–¿Cómo lee en su interpretación la militancia en filas oficialistas?
–Entendemos que La Cámpora no es una agrupación que sale de las bases sino que se forma desde arriba, aunque después haya gente que se sume. Si bien en La Cámpora existen personas acomodadas en distintos cargos, también hay chicos, por ejemplo en mi ex colegio, el Nacional de Buenos Aires, que de verdad creen que está yendo bien con este gobierno nacional y popular. Lo más rescatable de esta juventud es la pluralidad de voces. Diferencias habrá siempre, lo importante es que se pueda mantener un diálogo y haya respeto entre las distintas posiciones.
–¿Cuáles son los temas prioritarios para la juventud de su partido?
–Tenemos una campaña histórica por el boleto educativo a nivel nacional, para que sea gratuito para toda la comunidad educativa. También nos importa que se retrotraigan las políticas que trasladaron la educación a las provincias.
GUSTAVO PETERS CASTRO (18)
JUVENTUD PRO

“Debería discutirse con tiempo”

Imagen: Luciana Granovsky.
Gustavo Peters Castro tiene 18 años, pero es el militante más joven del PRO. “No hay gente más chica. El PRO tiene poca militancia en los colegios”, explica.
–¿Cuál es su posición sobre el proyecto?
–Me parece positivo que se traten estos temas y se abra la participación a la juventud. Sin embargo, creo que debería discutirse con más tiempo y sacar una ley consensuada, que busque un beneficio verdadero para la juventud y que no sea sólo por especulación política.
–¿Piensa que se va a discutir poco tiempo?
–Se quiere apurar el debate para llegar al 2013, es lo que dejan traslucir personas como Aníbal Fernández.
–Si se diera el debate, ¿está a favor del voto a los 16?
–Creo que es un paso adelante. Si se hace pienso que debe ser obligatorio, porque así lo dice el artículo 37 de la Constitución y porque si no es obligatorio no se estará abriendo realmente a la participación.
–¿El voto optativo no implicaría mayor participación?
–No obligaría a los jóvenes a comprometerse.
–¿En qué ámbito milita?
–En La Macacha, con la juventud que se referencia en Vicky Morales Gorleri. Somos jóvenes de entre 18 y 30 años, militamos en algunas facultades y barrios. En mi facultad no, porque estudio en la Universidad de Belgrano, que no permite militancia. Nos hacen firmar un contrato que dice que no podemos armar centros de estudiantes. Es una facultad despolitizada, lo digo como algo en contra.
–¿El proyecto se debatió en La Macacha?
–Sí. Mayormente estamos de acuerdo aunque algunos dijeron que no era el momento, que los jóvenes necesitan antes cierta preparación. Yo pienso que no tiene que ser un proyecto aislado sino más amplio, que incluya la deserción escolar, la integración de los jóvenes a la política, y que en todo caso debería terminar en el tema del voto.
–¿Cómo explica el vuelco de muchos jóvenes a las filas del oficialismo?
–No tomo como verdad que haya muchos pibes en las filas del kirchnerismo. Quien más cautiva a los jóvenes es una izquierda más ortodoxa y verdadera.
–¿Qué le gusta del PRO?
–Yo vengo del peronismo y encontré en el PRO un partido cuya cualidad principal es la diversidad de opiniones y el diálogo. Tengo libertad de opinar sobre cosas que en otro partido no me hubiesen dejado.
–¿Cómo fue el debate del voto optativo con la juventud de PRO?
–Se habló mucho. Cuando me empezaron a preguntar desde los medios le comenté a Vicky y me dio total libertad para decir lo que opinara. No vamos a sacar un pronunciamiento como juventud PRO porque no hay una línea que nos aúne, sí como La Macacha, en el sentido que estoy explicando.
–A favor, pero obligatorio.
–Y que la participación de los jóvenes sea más amplia. Que se vote a los 16 me parece un paso, pero abrir la participación no es sólo para votar. También pienso que el voto no debería darse sólo a nivel nacional, me parece más lógico que se empezara por el nivel municipal y comunal, ya que es la realidad que un joven tiene más cerca: su barrio, su pueblo.
–¿Tiene esperanzas de que Macri promueva el voto a los 16?
–Podría ser. No sé, no hay una única línea de pensamiento. Por ahí en el gobierno nacional todos pensaron lo mismo al mismo tiempo y los felicito. Acá hay diversidad de opiniones, pero no me extrañaría que pudiera salir. Sería un avance.

jueves, 6 de septiembre de 2012

La no violencia: mito y realidades



Un libro que sale a la venta hoy en Italia, «La non-violenza. Una storia fuori dal mito», del profesor Domenico Losurdo explora el concepto de no violencia y su uso en la historia contemporánea. Dejando de lado las ideas preconcebidas, muestra también sus ambigüedades. Lo que a menudo ha sido una exigencia de carácter pacifista, también puede ser una manera de huir de las responsabilidades y se convierte hoy en un disfraz de la propaganda para justificar todo tipo de injerencias. El profesor Domenico Losurdo responde a las preguntas de Marie-Ange Patrizio sobre este tema.
Red Voltaire | Urbino (Italia)
+
JPEG - 46.5 KB
Mohandas Karamchand Gandhi.
_____________________________________________
Marie-Ange Patrizio: El concepto de no violencia nos hace pensar inmediatamente en Gandhi. ¿Qué piensa usted de esa gran personalidad histórica?
Domenico Losurdo: Hay que separar la evolución de Gandhi en dos fases. Durante la primera fase, Gandhi no tiene para nada en mente la emancipación general de los pueblos colonizados. Por el contrario, lo que hace es exhortar a la potencia colonial, Gran Bretaña, a no confundir el pueblo indio –que, al igual que los ingleses, proviene de una antigua civilización y cuyos orígenes raciales son «arios»– con los negros, ni tampoco con «los rústicos cafres, quienes tienen la caza como ocupación y cuya única ambición consiste en reunir cierta cantidad de cabezas de ganado para conquistar una mujer y llevar posteriormente una existencia de indolencia y desnudez» (sic).
En aras de obtener la aceptación de la raza dominante, del pueblo de señores (arios y blancos), a principios del siglo 20 Gandhi llama a sus compatriotas a ponerse al servicio del ejército imperial, que había emprendido por aquel entonces una feroz campaña de represión contra los zulúes.
Lo más importante es que, durante la Primera Guerra Mundial, el presunto campeón de la no violencia decide reclutar 500 000 hombres para el ejército británico. Pone tanto celo en esa tarea que incluso envía una carta al secretario personal del virrey: «Me parece que si me convirtiera en reclutador en jefe, yo sería capaz de sumergirlo de hombres». Al dirigirse a sus compatriotas y al virrey, Gandhi insiste de manera casi obsesiva en su propia disposición a asumir el sacrificio del que todo un pueblo está llamado a dar prueba: hay que «ofrecer al Imperio nuestro apoyo total y decidido»; la India debe estar dispuesta a «ofrecer, en el momento crítico, sus hijos sanos para que se sacrifiquen por el Imperio», a «ofrecer en este momento crítico todos sus hijos aptos para el combate como ofrenda al Imperio»; «en defensa del Imperio debemos dar todos los hombres de que dispongamos».
Dando muestra de una coherencia de acero, Gandhi expresa el deseo de que sus propios hijos se enrolen y participen en la guerra.
Marie-Ange Patrizio: En ese sentido, usted contrasta la actitud de Gandhi con la del movimiento antimilitarista de inspiración socialista y marxista y el que sale mejor parado [en la comparación] es precisamente este último.
JPEG - 13.8 KB
Karl Liebknech.
Domenico Losurdo: Sí. Yo refuto el mito de que el marxismo es sinónimo de culto a la violencia. Como ejemplo cito en particular a Karl Liebknecht, quien fue posteriormente uno de los fundadores del Partido Comunista alemán, antes de ser asesinado con Rosa Luxemburgo. Después de haber luchado durante mucho tiempo contra el rearme y contra los preparativos para la guerra, al ser llamado a partir para el frente, antes de su arresto por pacifista, Liebknecht envía a su esposa y sus hijos una serie de cartas: «No voy a disparar […] Yo no voy a disparar aunque me lo ordenen. Podrán fusilarme por eso».
Marie-Ange Patrizio: Queda el hecho de que Liebknecht acaba por saludar la violencia de la Revolución de Octubre, dirigida por Lenin.
Domenico Losurdo: No hay que perder de vista que al principio de la Primera Guerra Mundial, Lenin, lejos de celebrar como Gandhi el valor de la vida militar y de la lucha en el frente, expresa su «profunda amargura».
La esperanza, que reviste un carácter moral antes de ser de carácter político, renace en él gracias a un fenómeno que pudiera quizás frenar la infernal máquina de la violencia: se trata de la «fraternización entre los soldados de las naciones beligerantes, incluso en las trincheras». Lenin escribe: «Está bien que los soldados maldigan la guerra. Está bien que exijan la paz. La fraternización puede y debe convertirse en fraternización en todos los frentes. El armisticio de hecho en un frente puede y debe convertirse en armisticio de hecho en todos los frentes».
Desgraciadamente, esa esperanza no se cumple. Los gobiernos beligerantes tratan la fraternización como una traición. Es en ese momento que se plantea la necesidad de escoger, no ya entre la violencia y la no violencia, sino más bien entre la violencia a través de la continuación de la guerra o la violencia de la revolución llamada a poner fin a una carnicería carente de sentido.
No existe diferencia alguna entre los dilemas morales de Lenin y los dilemas morales que enfrentan, en Estados Unidos, los pacifistas cristianos de las primeras décadas del siglo 19 (mi libro parte de ese momento de la historia). Contrarios a cualquier forma de violencia así como a la esclavitud de los negros (que constituye en sí misma una forma de violencia) en momentos en que se perfila y finalmente estalla la guerra de Secesión, los pacifistas cristianos se ven ante una trágica disyuntiva: ¿dar su apoyo directo o indirecto a la continuación de la forma particularmente horrible de violencia que es la institución esclavista o unirse a esa especie de revolución abolicionista que acaba siendo la guerra de la Unión? Los pacifistas más maduros escogen la segunda solución. Adoptan una posición similar a la que más tarde habrá de caracterizar a Lenin, Liebknecht y los bolcheviques en su conjunto.
Marie-Ange Patrizio: Dejamos a Gandhi en su papel de reclutador al servicio del ejército británico. Usted mencionó una segunda fase. ¿Cuándo y cómo se produce?
Domenico Losurdo: Dos acontecimientos lo condujeron a ella: uno de carácter internacional y otro nacional. La Revolución de Octubre y la difusión de la agitación comunista en las colonias y en la propia India imprimen un formidable impulso a la ideología de la pirámide racial y convierte en algo obsoleto la aspiración a obtener la aceptación de la raza blanca o aria, que se verá entonces ante la rebelión generalizada de los pueblos de color.
Pero el factor decisivo es una experiencia directa y dolorosa para el pueblo indio. Este último esperaba mejorar su condición luchando valientemente en las filas del ejército británico durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, apenas terminadas las celebraciones por la victoria, el poder colonial comete la masacre de Amritsar, durante la primavera de 1919.
Esa represión no sólo cuesta la vida a cientos de indios desarmados sino que constituye además una terrible humillación nacional y racial ya que se obliga a los habitantes de las ciudades rebeldes a arrastrarse a cuatro patas para regresar a sus casas o salir de ellas. Como dice el propio Gandhi, «hombres y mujeres inocentes fueron obligados a arrastrarse como gusanos, sobre el vientre».
El resultado es una ola de indignación provocada por las humillaciones, por la explotación y la represión impuestas por el Imperio británico. Su comportamiento es un «crimen contra la humanidad, posiblemente sin paralelo en la historia». Todo eso hace que desaparezca entre los indios el deseo de ser aceptados como miembros de una raza dominante que ahora les parece odiosa y capaz de cualquier infamia.
Marie-Ange Patrizio: ¿A partir de qué momento toma Gandhi realmente en serio su compromiso con la no violencia?
Domenico Losurdo: En realidad, en el segundo Gandhi la disposición a llamar a sus compatriotas a lanzarse a los campos de batalla al lado de Gran Bretaña no ha desaparecido en lo absoluto, sólo que ahora pone la independencia de la India como condición a ese llamado a las armas.
Resulta sin embargo difícil imaginar a ese segundo Gandhi promocionando la participación de sus compatriotas en la represión de una rebelión como la de los zulúes (pueblo cruelmente oprimido por el colonialismo). A partir de la Revolución de Octubre y de la represión de Amritsar el movimiento independentista indio se convierte en parte integrante del movimiento de liberación de los pueblos oprimidos. Y Gandhi se identifica plenamente con ese movimiento, sin hacer ningún tipo de distinción entre violentos y no violentos.
En junio de 1942, Gandhi expresa su «profunda simpatía» y su «admiración por la heroica lucha y los infinitos sacrificios» del pueblo chino, decidido a defender «la libertad y la integridad» del país. Se trata de una declaración contenida en una carta dirigida a Chiang Kai-Shek, por entonces aliado del Partido Comunista Chino. Todavía en septiembre de 1946 –o sea cuando ya Churchill había comenzado la guerra fría con su discurso de Fulton– Gandhi expresa su simpatía por el «gran pueblo» de la Unión Soviética, dirigido por «un gran hombre como Stalin».
Marie-Ange Patrizio: Usted hace un juicio muy positivo sobre el segundo Gandhi, pero se muestra muy crítico con respecto al Dalai Lama, tan celebrado en nuestra época como heredero de la tradición no violenta.
JPEG - 16.9 KB
Tenzin Gyatso y Barack Obama.
Domenico Losurdo: Yo cito en mi libro a un ex funcionario de la CIA que declara tranquilamente que la no violencia era una «pantalla» que el Dalai Lama utilizaba para las relaciones públicas de la revuelta armada que él mismo estimulaba en el Tibet, gracias al financiamiento y las armas provenientes de los arsenales estadounidenses [1]. Pero esa revuelta fracasó porque carecía del apoyo de la población. Este ex funcionario de la CIA agrega que, a pesar de su fracaso, aquella operación arrojó, para Estados Unidos, una serie de enseñanzas posteriormente aplicadas «en lugares como Laos y Vietnam», o sea en guerras coloniales que clasifican entre las más bárbaras del siglo 20.
Mientras que el Dalai Lama era recompensado en Washington con reconocimientos y homenajes, Martin Luther King organizaba la oposición contra la guerra de Vietnam y acababa muriendo asesinado precisamente por esa causa.
No menos clara resulta la total contradicción entre Gandhi y el Dalai Lama. El primero habla de «métodos hitlerianos» y de «hitlerismo» al referirse al bombardeo atómico contra Hiroshima y Nagasaki. Abramos ahora el Corriere della Sera del 15 de mayo de 1998. Junto a una foto del Dalai Lama, en la que aparece con las manos unidas como para rezar, encontramos un pequeño artículo muy claro desde el propio título: «El Dalai Lama se pone del lado de Nueva Delhi: “Ellos también tienen derecho a la bomba atómica”», para que sirva de contrapeso –según se precisa después– ante el arsenal nuclear chino. Por supuesto, no aparece [en ese artículo] ni una palabra sobre la amenaza que representa el arsenal nuclear de Estados Unidos, frente al cual se concibió el modesto arsenal chino.
Y así pudiéramos seguir citando ejemplos similares...
Marie-Ange Patrizio: ¿Existe algún otro factor?
Domenico Losurdo: La identificación de Gandhi con el movimiento anticolonialista es tan fuerte que el 20 de noviembre de 1938, al denunciar la barbarie de la Noche de los Cristales Rotos y las «persecuciones antijudías» que «parecen no tener precedente en la historia», Gandhi no vacila en condenar la colonización sionista en Palestina como «incorrecta e inhumana» y contraria a todo «código moral de conducta».
No creo que el Dalai Lama haya expresado nunca simpatía por las víctimas de la colonización sionista, y no puede ser de otra manera ya que los protectores estadounidenses de «Su Santidad» son los principales responsables, junto a los dirigentes israelíes, del interminable martirio impuesto al pueblo palestino.
Marie-Ange Patrizio: Además del Dalai Lama, usted expresa también bastantes críticas sobre las «revoluciones de colores», cuyo origen sitúa usted en los incidentes de la Plaza Tiananmen.
Domenico Losurdo: Los documentos hoy disponibles, y que fueron publicados y celebrados en Occidente como la revelación final de la verdad, los llamados Tienanmen Papers, demuestran sin que quede sombra de duda que las manifestaciones que se desarrollaron en Pekín (y en otras ciudades de China) durante la primavera de 1989 fueron cualquier cosa menos pacíficas. Los manifestantes utilizaron incluso gases asfixiantes y disponían de medios técnicos tan sofisticados que les permitieron falsificar la edición del Diario del Pueblo. Fue claramente un intento de golpe de Estado [2].
Las sucesivas «revoluciones de colores» [3] han explotado aquel fracaso creando técnicas más sofisticadas, que se exponen y se enseñan con pedagógica paciencia en un manual estadounidense traducido a los diferentes idiomas de los Estados a los que se pretende desestabilizar y que se divulga gratuita y masivamente [4]. Este manual es una especie de «Instrucciones para el golpe de Estado», que se ponen en práctica con ayuda de las embajadas y de ciertas fundaciones estadounidenses y occidentales. En mi libro lo analizo minuciosamente.
Yo me interrogo –en referencia también a los recientes acontecimientos de Irán [5], y utilizando siempre mayoritariamente fuentes y testimonios occidentales– sobre el significado estratégico que han adquirido actualmente, en el marco de la política de los cambios de regímenes, herramientas como Internet, Facebook, Twitter, la telefonía móvil, etc. [6]
Marie-Ange Patrizio: En su libro usted analiza también el debate teológico y filosófico sobre la violencia, debate que viene desarrollándose desde el siglo 20 y cuyos protagonistas son grandes teólogos, como Reinhold Niebuhr y Dietrich Bonhoeffer, y grandes filósofos, como Hannah Arendt y Simone Weil. Da la impresión que las simpatías de usted van hacia los teólogos...
JPEG - 18.3 KB
Dietrich Bonhoeffer.
Domenico Losurdo: Sí, reconozco el encanto de Dietrich Bonhoeffer quien, a pesar de haber sido por un tiempo admirador y discípulo de Gandhi, al enfrentar el horror del III Reich conspira para organizar un atentado contra Hitler, lo cual lo llevará al patíbulo. A quienes tratan de tildar de orgía de sangre el episodio histórico que comenzó en Octubre de 1917 y que prosiguió con las otras grandes revoluciones del siglo 20, yo quisiera sugerirles que reflexionen sobre la polémica Bonhoeffer con aquel que «prefiere el asilo de la virtud privada».
En realidad, es solamente «engañándose a sí mismo [que puede uno] mantener pura su propia irreprochabilidad privada y evitar que esta se manche al actuar de forma responsable en el mundo». Esa es la actitud –afirma el teólogo cristiano– del «fanático» que «se cree capaz de oponerse al poder del mal con la pureza de su voluntad y de su principio». En realidad, «está poniendo su propia inocencia personal por encima de su responsabilidad para con los hombres».
Marie-Ange Patrizio: Partiendo del Dalai Lama y de las «revoluciones de colores», usted denuncia la transformación del lema de la no violencia en una ideología de la desestabilización, del golpe de Estado y, a fin de cuentas, de la guerra. Pero, ¿contiene su libro un mensaje positivo?
Domenico Losurdo: El libro concluye con un llamado a imprimir un nuevo impulso a la lucha por la paz a través de la reactualización de la gran tradición del movimiento antimilitarista. Posiblemente nunca, a través de la historia, el homenaje a la no violencia haya sido tan insistente como en nuestros días. Rodeado de una aureola de santidad, Gandhi goza de una admiración y de una veneración indiscutidas y universalmente reconocidas.
Los héroes de nuestra época reciben la consagración en la medida en que, en base a motivaciones reales o a cálculos de realpolitik, se les incluye en el panteón de los no violentos. Pero la violencia no ha disminuido por ello y se manifiesta no sólo en las guerras y en las amenazas de guerra, sino también a través de bloqueos, embargos, etc. La violencia sigue expresándose, incluso bajo sus formas más brutales.
Recientemente pudimos leer en el Corriere della Serra a un ilustre historiador israelí que mencionaba tranquilamente la posibilidad de «una acción nuclear preventiva por parte de Israel» contra Irán. La paradoja reside en que, para ser eficaz, la lucha por la paz tiene que ser capaz de desenmascarar la transformación, promovida por el imperialismo, de la no violencia en una ideología llamada a justificar la prevaricación y la ley del más fuerte en las relaciones internacionales y, finalmente, en guerra.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

“Las Humanidades no son para cobardes”


 


DIALOGO CON ENRIQUE CORTI, DECANO DE LA ESCUELA DE HUMANIDADES UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN MARTIN (UNSAM)
La Universidad Nacional de San Martín cumple 20 años y su Escuela de Humanidades consolida su proyecto en el conurbano bonaerense junto a sus líneas de investigación y producción. Aquí va un repaso de su historia, sus grupos de trabajo y su incidencia hoy.

 Por Leonardo Moledo
–Aprovechando los veinte años que se cumplen del nacimiento de la Unsam, me gustaría que repasáramos el contexto en el que nació la Escuela de Humanidades.
–La Escuela de Humanidades no formó parte del proyecto inicial de la Universidad. El proyecto institucional inicial incluía Ciencia y Tecnología, Economía y Negocios y una Escuela de Posgrado. Claro que ninguna institución se gesta en el vacío, ajena al contexto histórico y social. La ley de creación data de 1992, las primeras actividades académicas fueron por 1994. Es interesante recordar que la Universidad Nacional de San Martín se constituyó como un paraguas para reunir a todas las entidades que estaban en el Polo Tecnológico Constituyentes por 1997, cuando el gobierno de Menem estaba desarticulando el Plan Cóndor, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el entonces Centro de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas (Citefa, hoy Citedef) y el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), para eso se crea la Escuela de Ciencia y Tecnología. Por su parte, la Escuela de Economía y Negocios surge para comenzar a prestar un servicio para las pequeñas y medianas empresas del partido de San Martín que, como consecuencia de las políticas económicas por entonces, estaba diezmado...
–...como el resto del conurbano... –Y la Escuela de Posgrado recibe posgrados originados en otras entidades que no tenían carreras de grado en otra universidad. Ese es el contexto inicial. Luego sí empezó a desarrollarse la acumulación crítica de recursos humanos que dan lugar, en el año 1999, a la creación de la Escuela de Humanidades.
–¿Qué áreas reúne? –Esta Escuela reúne actualmente una diversidad de actividades que básicamente se agrupan en Filosofía, Educación, Letras y una carrera de Historia que terminamos de aprobar el año pasado. En el área de Educación, en 2011 hemos suscripto un convenio con las universidades nacionales de Tres de Febrero y de Lanús para llevar adelante un Programa de Doctorado en Educación, donde la Unsam está presente a través de Juan Carlos Tedesco. Además, estamos repensando el rol de las Humanidades. Creamos una comisión, integrada por Horacio Crespo, Gastón Burucúa, Elida Lois y personalidades de las diversas disciplinas concernidas, a efecto de pensar las Humanidades hacia el interior de la Escuela y en el marco de la Universidad.
–¿Qué quieren repensar? –El rol fundamental y regulador de las humanidades. Para nosotros, investigación, estudio y creación son pilares fundamentales de la vida de la Escuela, entendemos que el diálogo entre los saberes y las prácticas debe ser un hábito, la experiencia debe ser fuente de reflexión y la producción ser un objetivo pedagógico central. La Escuela se formó a partir de la concentración de investigadores y docentes, que no necesariamente eran equipo, como Elida Lois, Gastón Burucúa, Hugo Tricárico, Miguel de Azúa, Diego Hurtado de Mendoza, Juan Manuel Palacio, Héctor Palma, Pablo Semán, entre muchos otros. De aquello que en un principio no era un equipo, uno de los objetivos institucionales –y desafío a la vez– fue constituir un conjunto que trabaje compartiendo sus ideas en humanidades, más allá de sus procedencias, y eso ha sido siempre y ahora más que nunca el objetivo de la Escuela. No es casual que esta universidad haya sido regida desde su creación por actores provenientes de las Humanidades, tanto el primer rector, Daniel Malcolm, como el actual, Carlos Ruta. Tiene mucha vigencia el proyecto Humanidades en la Unsam, también por su ubicación, en el conurbano bonaerense.
–¿Por qué lo dice? –Las dos facultades de Filosofía más próximas son Filosofía y Letras, de la UBA, y Humanidades, de la Universidad de La Plata. En el conurbano no hay otra carrera de Filosofía de grado en una universidad pública.
–¿Cuántos alumnos tiene? –La Unsam tiene 15 mil alumnos. No es una universidad masiva, nunca lo fue. De esos alumnos, casi dos mil están matriculados en la Escuela de Humanidades, que tiene un desarrollo importante en el área de educación virtual. En estos momentos, el campus virtual de la Unsam tiene prácticamente la misma cantidad de alumnos que el de la Universidad de Quilmes, que acredita una tradición en esta área. Originalmente se pensó que el hecho de la virtualidad competía con calidad de la educación y realmente no sólo no es así, sino que es bastante más difícil llegar a buen puerto en una carrera a distancia que en una carrera presencial, porque la presencialidad genera una cierta comodidad que la virtualidad no tiene y por lo tanto mantiene la vigilia académica de un modo más intenso.
–¿Usted de qué área proviene? –De la filosofía medieval, soy investigador del Conicet desde 1985 y me dedico a la investigación en hermenéutica textual, especialmente en textos del siglo XI.
–De la filosofía del siglo XI podemos conversar en otra entrevista, ahora cuénteme respecto de los proyectos de investigación de la Escuela. –Actualmente se desarrollan cerca de 15 proyectos que reúnen más de 50 investigadores, auxiliares de investigación, becarios y tesistas de posgrado.
–En distintos centros de estudio, ¿no? Cuénteme a qué se dedican. –El Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y la Técnica José Babini y el Centro de Investigaciones Jorge Furt desarrollan su actividad en torno de valiosos repositorios documentales: la biblioteca de José Babini y el fondo de la biblioteca de Jorge Furt, uno de cuyos principales tesoros es el archivo documental de Juan Bautista Alberdi. En ambos casos hay un objetivo común: la salvaguarda del patrimonio cultural argentino. En el Centro Babini se investiga el desarrollo institucional de la ciencia en la Argentina y en la historia de la energía nuclear, desde el punto de vista de los estudios comparativos. También hay un proyecto en marcha sobre filosofía de la biología.
–Y el Centro Furt se dedica a... –A relevar los manuscritos del archivo documental de Juan Bautista Alberdi. La figura de Alberdi como estadista, jurisconsulto y escritor es enorme, y la repercusión de su obra escrita en la formación del Estado argentino es crucial, por lo tanto se trabaja para dar a conocer los cuantiosos materiales de su archivo que aún permanecen inéditos, para cuya publicación se han estipulado los recaudos filológicos e históricos de rigor.
–¿Y en Filosofía? –El Centro de Estudios Filosóficos reúne cerca de una decena de investigadores del Conicet que desarrollan sus investigaciones allí. Edgardo Castro, Hugo Bauzá, yo mismo, entre otros. Las áreas con mayor desarrollo son Hermenéutica y Fenomenología, Filosofía Moderna, Filosofía de las Ciencias.
–¿En el área de las ciencias de la educación? –La Escuela alberga una red de cátedras de didáctica a nivel nacional. El Centro de Estudios en Didácticas Específicas estudia desde la pedagogía, la didáctica y la psicología del aprendizaje, la problemática que implica la comunicación de los saberes propios de cada disciplina, en especial, las condiciones que deben crearse en las situaciones de enseñanza y de aprendizaje, los comportamientos de los alumnos ante estímulos específicos, la problemática de la comunicación intrainstitucional y las formas de gestionar la enseñanza.
–Trabajan también en la problemática del analfabetismo. –Sí, justamente mañana en el Ministerio de Educación comienza el Sexto Seminario Internacional sobre Alfabetización y Educación Básica de Jóvenes y Adultos, organizado por nuestra Cátedra Pablo Latapí, que será inaugurado con una conferencia del experto en políticas educativas doctor Juan Eduardo García-Huidobro, de la Universidad Alberto Hurtado de Chile. Impulsamos el debate del problema del analfabetismo y la desigualdad en el acceso al saber como una de las grandes deudas de la modernidad.
–¿Algo más que quiera agregar? –Cuando en el 2006 el poeta español Antonio Gamoneda recibió el Premio Cervantes con un equipo de documentalistas filmamos un documental producido por la Escuela de Humanidades y por el Círculo de Bellas Artes de Madrid y editado en Europa. Fue una entrevista conceptual. En ella, Antonio Gamoneda en un momento dice: “La belleza no es para cobardes”. Yo hoy diría: “Las Humanidades no son para cobardes”. Eso es lo que las hace apasionantes.
Fuente: Página/12

dulces 16: apuntes sobre su voto


 


  Leemos en Ramble Tamble


Observemos el temazo instalado sobre el votante de 16 y más años y su impacto estadístico realmente existente.

El padrón definitivo de octubre de 2011 fue de 28.915.030 electores. Se registraron como votantes efectivos 22.955.070 votos, lo que importa un participación del 79,38% del cuerpo electoral de los cuales votaron positivos el 95,5% de los votantes efectivos.
Con la inclusión de los ciudadanos de 16 años o más excluidos del padrón hasta octubre de 2011 , se agregarían 2,1 millones de personas de las cuales votarán 1,4 millones afirmativos manteniendo el promedio de ausentismo nacional , elevando el padrón electoral a 31 millones de electores, de los cuales votarán 24,4 millones de electores efectivos.

De los nuevos votantes la radiografía social indica que :
  • El 25% pobre (525.000)
  • El 15% Ni Ni (315.000) 
  • El 53% no termina la secundaria ( 1.113.000)
Nadie sabe la dirección de ese voto.
Dependerá del distrito . A nivel nacional es probable que el promedio de ese voto sea similar al voto de los más adultos. No olvidar que ya votaron otro 1,5 millones de jóvenes de 18 a 20 años en octubre con similar preferencia que la media nacional , nada indica que los de 16 y 17 años voten diferente. 

No cambia la arquitectura electoral. Simulando su incorporación en las elecciones de octubre de 2011
PARTIDO O ALIANZA PORCENTAJE SOBRE VOTOS AFIRMATIVOS SIMULACIÓN DE OCTUBRE CON INCORPORACIÓN DE ELECTORES DE 16 AÑOS Y MAS
Frente para la Victoria 54,11% Cristina sumó 11.863.054 votos, con jóvenes proyectaría 700.000 votos más o sea 12,5 millones totales esto es el 55,4% del total de electores efectivos ( aquellos que concurren y votan positivo)
Frente Amplio Progresista 16,81% (250.000 votos mas). 17%
Unión para el Desarrollo Social 11,14% (150.000 votos mas) 11,3%
–¿La experiencia en plano internacional influye? 

El análisis comparativo mundial comprueba que el piso etario favorito es 18 años. Los promotores del proyecto señalan que Brasil, Ecuador, Cuba y Austria reconocen el voto a los que cumplieron 16 años. También lo hay en cantones suizos. La iniciativa postula una ampliación de derechos que no prima, pero que no es estrafalaria. Cabe añadir que en otros países se discuten cambios en la edad y todas las propuestas consisten en bajarla, jamás en aumentarla.

–¿La experiencia en plano regional influye? 

Agregamos en Ramble: En el UNASUR considerado como unidad electoral la mayoría de la población de 16 años o más ya vota, debido a la incorporación de Brasil que sobre 196.000.000 de habitantes aporta 10.000.000 de jóvenes de 16 y 17 años , con el agregado de Ecuador y Cuba.

Chau.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Medio siglo apuntando al cielo

Jorge Forno

En la época de oro del tango, un tema interpretado por Carlos Gardel afirmaba que llegar a los cincuenta años significaba haber vivido un lapso más que suficiente para enfundar la mandolina en las lides amorosas. Los irónicos versos la emprendían contra un tal Cipriano, a quien invitaba a retirarse a cuarteles de invierno.

No fue Gardel sino la ortodoxia económica y las errantes políticas científicas y tecnológicas de los años noventa las que intentaron mandar a cuarteles de invierno al Centro de Experimentación de Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados, conocido como Celpa 1 o Celpa Chamical. Un centro que –desafiando los poéticos mandatos gardelianos y las más prosaicas políticas neoliberales de los noventa– llega a sus cincuenta años sin ninguna intención de enfundar la mandolina y, por el contrario, renueva actualmente su histórica vigencia de la mano de un creciente apoyo estatal a la actividad aeroespacial argentina.

UN CLUB PARA POCOS

Hace cincuenta abriles –tangueramente hablando– el juego de la Guerra Fría sacudía el tablero geopolítico mundial con periódicas escaramuzas de diferente tenor. Una de las movidas clave de ese riesgoso juego era el desarrollo de la actividad aeroespacial, un terreno en el que la Unión Soviética parecía perfilarse como la casi segura ganadora. El gigante comunista había tomado ventaja en la carrera espacial frente a los EE.UU. por medio de sucesivos golpes, como lo fueron la colocación en 1957 del primer satélite artificial en órbita, el Sputnik, y la proeza de Yuri Gargarin, el primer humano que realizó un viaje espacial en 1961.

La superpotencia de Occidente no quería –ni podía– ser menos que su archirrival comunista. EE.UU. respondió apostando fuerte con el compromiso –asumido por el mismísimo presidente Kennedy y cumplido casi sobre el límite de los plazos autoimpuestos– de ser antes del final de esa década el primer país que enviara un hombre a plantar su bandera en la Luna. Aquella misma Luna que nostálgicamente plateaba barrios al ritmo del dos por cuatro.

En el mundo bipolar que recibía a la segunda mitad del siglo XX sólo un puñado de naciones podía mostrar algún grado de desarrollo aeroespacial. La Argentina, aun frente a las desventajas propias de un país periférico, no estaba dispuesta a archivar sus ilusiones en aquel terreno. Más bien las acrecentaba y en 1962, con la puesta en funcionamiento del Celpa I, el país dio un paso significativo para afianzarse como miembro de aquella espacial minoría.

UN LUGAR BAJO EL SOL

Las primeras experiencias exitosas de la cohetería argentina habían sido coronadas en 1961 con los lanzamientos de los cohetes Alfa y Beta Centauro desde una base emplazada en Pampa de Achala. Pero los verdaderos platos fuertes de la actividad cohetera en la Argentina estaban por venir. Estaba claro que si el país quería jugar en las grandes ligas de la tecnología espacial se requería de un lugar de lanzamiento más apropiado para las crecientes capacidades tecnológicas.

El asunto tenía ribetes estratégicos y de seguridad para las poblaciones y el medio circundante y los especialistas eligieron las cercanías de Chamical, una localidad de los llanos riojanos. Allí, la aeronáutica argentina poseía unas instalaciones desde 1944, que habían funcionado como Centro de Tiro y Bombardeo y Destacamento Aeronáutico Militar. El lugar posee unas privilegiadas características meteorológicas que vienen de perillas para la actividad aeroespacial –por ejemplo una buena cantidad de días soleados– y está en las cercanías de portentosos salares, que podrían servir para absorber los impactos de los cohetes de prueba, minimizando los riesgos de los lanzamientos. Estas cuestiones hicieron que en junio de 1961 el gobierno presidido por Arturo Frondizi decidiera emplazar allí el Celpa 1, que desde entonces fue un escenario protagónico del desarrollo aeroespacial argentino.

También hubo otro Celpa, pero no corrió igual suerte. Con la finalidad de lanzar misiles balísticos o autopropulsados, en los años sesenta se creó el Celpa Atlántico o Celpa Mar Chiquita. La elección de su emplazamiento en esta localidad cercana a la turística Mar del Plata tenía sus pro y sus contra. A las facilidades de acceso y transporte de los recursos humanos y técnicos se le oponía la ardua y dificultosa tarea de la recuperación de los equipos en el mar. El lugar elegido era ideal si se pensaba en poner a futuro un satélite en órbita, aunque el terreno elegido era de propiedad privada, por lo que hubo que transitar un proceso de expropiación. La base Celpa Mar Chiquita, si bien tuvo intensa actividad en su primera década de vida, en medio de los avatares políticos y económicos del país cayó en desuso y actualmente dejó en el arcón de los recuerdos sus antiguos pergaminos aeroespaciales para convertirse en una reserva natural.

DE LA RIOJA A LA ANTARTIDA

Chamical fue el escenario emblemático del frenesí aeroespacial de los años sesenta y setenta, cuando los científicos le sacaron jugo a esta base pionera en la región realizando diversas experiencias aeroespaciales y meteorológicas. En 1963 comenzó a ensayarse allí una nueva serie de cohetes, los Gamma Centauro. La serie estaba integrada por dos modelos que, si bien modestos, dejaban de ser experimentales –como los Alfa y Beta Centauro lanzados en 1961– para convertirse en unos cohetes operativamente hechos y derechos. En Chamical se realizaron múltiples pruebas de lanzamiento, funcionamiento y recuperación de cohetes, algunos de ellos con equipamiento destinado al monitoreo de la atmósfera. En agosto de 1963 el Centro de Investigaciones Tecnológicas de las Fuerzas Armadas (Citefa) probó un prototipo de cohete sonda de diseño y factura propia conocido como Prosón I. Este cohete de dos etapas tenía fines de monitoreo meteorológico y se realizaron pruebas de evaluación general y de seguimiento óptico –utilizando para ello una carga que generaba humo y marcaba la trayectoria, y era seguida por instrumentos de control geométrico– con muy buenos resultados.

El Gamma Centauro tendría además un momento de gloria geopolítica, ya que fue utilizado en una misión que tuvo como fin reafirmar los derechos argentinos sobre la región antártica. Los estudios científicos habían anticipado que los ciclos de actividad magnética solar entrarían en un mínimo para 1965, y con tal motivo se propuso una serie de estudios en lo que se dio en llamar el Año Internacional del Sol Quieto. Argentina se sumó a la iniciativa mundial y creó en 1963 una comisión que planificó un abanico de actividades relacionadas con el fenómeno solar. En 1965 los Gamma Centauro llegaron a la Antártida, como parte de un trabajo internacional de medición de las radiaciones y los parámetros meteorológicos de la alta atmósfera. Los Centauros no llegaron solos. La experiencia, realizada en la Base Matienzo (fundada cuatro años antes) y complementada con otros lanzamientos efectuados desde Chamical, incluyó tres cohetes Gamma Centauro y dos globos sonda, y colocó al país a la vanguardia mundial respecto de los lanzamientos en el continente antártico, una proeza que sólo habían alcanzado hasta el momento los EE.UU. y la Unión Soviética, los pesos pesado de la Guerra Fría. Es que no resultaba nada fácil operar en las condiciones climáticas de la zona y eso otorgaba a la experiencia un lugar de epopeya científica y tecnológica, además de constituir un aporte invalorable a los estudios que se realizaban en el marco del programa de cooperación internacional.

En las décadas siguientes un amplio abanico de cohetes, como los de las series Canopus, Orión, Castor, Rigel y Nike-Apache, fueron lanzados desde el Celpa 1, que también fue sede de importantes experiencias científicas de exploración de la alta atmósfera y una activa campaña de lucha antigranizo. Pero a principios de los ochenta el centro pasó a la órbita militar y la actividad aeroespacial debió resignarse a ocupar un papel secundario. El último lanzamiento experimental del siglo XX se realizó en 1989, y posteriormente el Celpa 1 entró en un sombrío período de inactividad que presagiaba un final inexorable para el centro y los sueños aeroespaciales argentinos. Parecía que, parafraseando el tango dedicado al pobre Cipriano, al compás del almanaque se deshojaba la ilusión del desarrollo aeroespacial autónomo.

MARCANDO SU RETORNO

En los últimos años el desarrollo aeroespacial cobró nuevos bríos gracias a la implementación de políticas activas. En ese sentido, el Celpa 1 fue escenario en 2011 de un acontecimiento que le permitió reverdecer sus laureles y que conmocionó a la cercana localidad de Chamical. En julio de 2011 se lanzó desde allí el Gradicom II, un cohete de dos etapas con dos motores de propulsante sólido construido por el Citedef (ex Citefa).

El Gradicom es un desarrollo que se las trae. Por sus características puede convertirse a futuro en un versátil cohete aplicable a diversos fines, desde estudios científicos hasta la colocación de un satélite en órbita, lo que en tiempos del SACD no es poca cosa. La ocasión sirvió para probar todo el sistema –motores, separación de etapas y elementos de medición y transmisión de datos– y también para revivir la vieja gloria del Celpa I.

Para el lanzamiento del Gradicom II el centro debió ser convenientemente adaptado a los tiempos tecnológicos que corren. El último cohete de dos etapas argentino, perteneciente a la serie Tauro, había despegado desde el Celpa 1 hacía 30 años, mucho tiempo atrás para el vertiginoso ritmo de la actividad cohetera. La informática, en su paso fulgurante, ha dejado avanzadísimos métodos de cálculo, de diseño y de predicción aerodinámica que facilitan enormemente las cosas, disminuyendo de manera considerable los tiempos de desarrollo, pero que no pueden prescindir del ingenio y la creatividad humanos. Ese algo que los tecnólogos suelen llamar knowhow –saber cómo– y que ha podido ser preservado a pesar de los embates de las políticas de defensa y de ciencia y tecnología de fines del siglo XX. Lejos de refugiarse en el fuego del recuerdo –como sugiere irónicamente el tango–, a sus cincuenta años el Celpa 1 está nuevamente en carrera para ser protagonista del retomado camino del desarrollo aeroespacial argentino.


Página 12 - 25 de agosto de 2012

domingo, 2 de septiembre de 2012

Para una teoría integral de la hegemonía. Una contribución a partir de la experiencia latinoamericana.


Raúl Burgos



La problemática fundamental que articula este trabajo nace del estímulo de la intensa discusión sobre Economía Solidaria que encontramos en Argentina en el año de 2005, sobre fuerte impacto de las nuevas experiencias de las Fábricas Recuperadas por los trabajadores después de la profunda crisis económica y política que, a partir del año 2001, condujo a profundas modificaciones en el cuadro histórico argentino. En aquel año, nos encontrábamos en ese país para la presentación de un libro sobre el itinerario político del grupo gramsciano argentino Pasado y Presente y de manera recurrente, en las diversas discusiones en las que participamos, apareció el tema de las controversias en la fundamentación, desde un punto de vista anti-sistémico, del nuevo fenómeno de las fábricas recuperadas. Teniendo en cuenta que en la tradición de la izquierda política argentina la cuestión del cooperativismo –aunque formara parte importante de la acción de una parte de las organizaciones de este signo político– siempre estuvo revestida de un manto de negatividad, relacionado con el lugar y papel “reformista” con que el cooperativismo es caracterizado desde su origen por el pensamiento marxista, la pertinencia del paradigma gramsciano para la interpretación de estos nuevos fenómenos sociales se mostraba evidente.
Fuente: IADE-