viernes, 22 de febrero de 2013

El impacto económico de la informalidad laboral

 
 
 
 
Más allá del debate ultramediatizado acerca del impuesto a las ganancias y su impacto en la cúpula de la pirámide salarial formal, incluso por sobre el desempleo que afecta al 6,9% de la PEA y el subempleo que impacta hoy sobre el 8,9% de la PEA , la persistencia de 33,7% de trabajadores informales es el problema central del mercado de trabajo en nuestro país. 
El gobierno nacional provocó 20 puntos de baja en la informalidad desde mayo de 2003 pero la tasa se muestra ahora inelástica . Cabe precisar en este sentido que muchas veces, los encadenados de valor de las grandes empresas suponen también núcleos de proveedores que promueven el trabajo informal. 
El caso de la industria textil es un ejemplo notable pero no único, donde las grandes marcas se proveen habitualmente mediante talleres clandestinos, con modalidades de trabajo informal muy extremas . 
Al respecto y sobre el impacto salarial del trabajo informal, leemos a Jorge Duarte, periodista especializado en temas gremiales / @ludistas
El panorama de 2013 se viene con la certidumbre de negociaciones paritarias complejas y con un mercado laboral con desigualdades importantes. La informalidad laboral, la precarización y las tercerizaciones son los ingredientes de un plato complejo.

Según las cifras oficiales difundidas por el Ministerio de Trabajo de la Nación, dentro del mercado laboral se encuentran un total de 15.913.400 personas ocupadas. De ese total, los trabajadores con aportes y beneficios sociales suman 10.553.566, es decir un 66,3% del total de personas ocupadas. Dentro de este grupo, los que se encuentran registrados en relación de dependencia suman 8,5 millones, mientras que los restantes son trabajadores cuentapropistas. Además, según estas cifras oficiales, los datos más alarmantes se vinculan a los que no entran en ese 66,3%. La cantidad de trabajadores no registrados en el país llegan a los 5.360.000 de personas. Estos números respaldan los análisis que expresan que un tercio de los trabajadores de la Argentina se encuentra dentro de la informalidad laboral.

Estar dentro de la masa del 33,7% de trabajadores no registrados representa bastante más que no tener aportes jubilatorios y cobertura social -lo que de por sí no es poco-. Las condiciones laborales de los trabajadores no registrados se encuentran muy por debajo de las condiciones laborales de los trabajadores que sí lo están. Esta desprotección en las condiciones en las que se desarrolla el empleo implica, en muchos sectores, mayores riesgos para la salud y mayores índices de insalubridad, ligado a la incapacidad de negociar mejoras por la condición precaria en la que se encuentran. Sin embargo, el problema también tiene un componente económico muy fuerte. Los salarios de los trabajadores no registrados son, aproximadamente, un 30% ( o más agregamos nosotros) menores  a los que perciben por el mismo trabajo quienes se encuentran registrados.

Para graficar el componente económico del impacto en el salario del trabajo no registrado, es útil recurrir a los datos presentados hace unos días por el Observatorio por el Derecho Social en el informe denominado: “Estado de vigencia de los Derechos Humanos de la clase trabajadora en la Argentina”. Según las cifras exhibidas, el promedio de las remuneraciones netas de los trabajadores registrados alcanza los $5.796 mensuales. Al incorporar a los trabajadores no registrados a la cuenta el monto desciende a los $3.707 mensuales. Ese es el impacto profundo que tiene el trabajo no registrado en el promedio de ingreso de los trabajadores y el que representa una condena a salarios muy bajos de aquellos que no se encuentran contenido por el “mercado laboral formal”.

Hay un componente fundamental que explica un promedio de salarios de los trabajadores ocupados de $3.707. Esto tiene que ver con que más del 40% de los trabajadores percibe de su ocupación principal un ingreso inferior al Salario Mínimo, Vital y Móvil. Esto se produce por situaciones de fraude laboral que esquivan hasta las pautas más básicas que regulan el empleo. Las carencias en los controles estatales y el propio Estado (ya sea nacional, provincial y/o municipal) empleando bajo condiciones informales son parte de este entramado irregular...

Fuente: Ramble Tamble

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