lunes, 18 de junio de 2018

No son los nombres. El problema es el proyecto


Imagen: Joaquín Salguero
 
El Gobierno acaba de destituir al ministro de Producción Francisco Cabrera. El funcionario deja su cargo en la cartera de producción con un saldo lamentable. Caída del consumo de un 30 por ciento en la mayoría de los productos producidos por nuestras fábricas, suba de importaciones de un 60 por ciento promedio en bienes finales en los últimos 2 años, uso de la capacidad instalada en la mayoría de los sectores productivos en poco menos del 60 por ciento y eliminación de todos los programas de financiamiento para pymes que quedaban en el ex Ministerio de Industria. Todo esto genero el cierre de más de 7 mil pymes y la pérdida de 75 mil empleos del sector industrial.

 Poco tiempo después de asumir presento el “Plan Productivo Nacional”, un título grandilocuente a los que nos tiene acostumbrado el actual Gobierno. En el mismo había un capítulo que se llamaba “Estrategia Australia” donde planteaba que nuestro País debía tomar como ejemplo las transformaciones que se habían producido en dicho país sin mencionar en ningún momento que basa su economía en agricultura, minería, servicios y muy poca industria. El detalle es que Australia tiene 23 millones de habitantes y Argentina el doble por lo cual para generar  crecimiento colectivo debe tener a la industria como motor de desarrollo. Pero lo más grave del plan es que proponía un esquema de “Reconversión Productiva”, para aquellas pymes que no pudieran ser competitivas. Para ser claros, si las empresas no podían competir con industrias de otros países debían adaptarse al nuevo esquema y reconvertirse. Esta es una discusión falsa desde todos los ángulos porque, aunque en nuestro país un sueldo es 5 veces mayor a lo que cuesta un salario en medio Oriente, el gran problema no está en la parte del costo laboral sino en el resto de la estructura productiva, como logística, financiamiento, comercialización etc., que son temas regulados por el Estado. Lo que finalmente sucedió es que una gran parte se “reconvirtieron” en importadores.

Esta etapa del Ministerio de Producción también será recordada por haber propuesto la rebaja de todo los aranceles industriales de importación para sellar el acuerdo Mercosur-Unión Europea y de esa forma nuestro país pueda venderle a Europa mayor cantidad de productos agropecuarios. El ex ministro tuvo además declaraciones poco felices cuando tildo de “llorones” a los industriales o cuando manifestó que ninguna pyme cierra por aumento de tarifas.

De todas maneras  tenemos que tener claro que esta no es una cuestión de nombres para no caer en la trampa que siempre propone el neoliberalismo, en la cual hace responsables a los hombres, nunca al modelo. El problema principal no radica solamente en la caída del consumo, la producción o la suba de importaciones. Lo que no cierra por ningún lado es este proyecto político que no tiene a la producción y al trabajo como políticas de estado y en ese sentido, aunque cambien las figuras, el gobierno parece decidido a profundizar el rumbo político que ha llevado hasta hoy.
* Presidente de CIMA - Dirigente de CGERA.
Fuente:Pagina/12

jueves, 14 de junio de 2018

Los bancos, la política y la crisis financiera actual




Por Alberto Couriel


 
Licenciado en Economía. Senador de la República Oriental del Uruguay por el Frente Amplio. Profesor Emérito de la Facultad de Ciencias Económicas - Universidad de la República

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La crisis internacional deja al descubierto que los mercados financieros son quienes siguen mandando y que lo financiero predomina sobre lo productivo. Sin políticos decididos, el fin de la crisis es una utopía. ¿Hacia qué escenario vamos?
El régimen capitalista, predominante en el mundo internacional actual, avanza sobre la base de un acelerado proceso de innovaciones y de una extraordinaria velocidad de los cambios tecnológicos. El capitalismo industrial generó un fuerte crecimiento e importantes transformaciones económicas. Pero también generó enormes diferencias entre países desarrollados y subdesarrollados, con procesos de exclusión y de regresivas distribuciones del ingreso. En las últimas tres décadas ese capitalismo industrial se torna en capitalismo financiero y en la actualidad sufre una de las más importantes crisis. La ideología económica ha sido muy relevante en la generación de la crisis financiera que se vive en el mundo desarrollado y en las soluciones propuestas para intentar resolverla.

Hay, sin duda, un proceso de globalización real aunque también existieron discursos que se pueden denominar como ideología de la globalización centrada en la concepción neoliberal. Se planteaba, por ejemplo, que la globalización obligaba a la necesidad de las privatizaciones. También se decía que la globalización requería de la apertura y liberalización del comercio exterior, pero los países desarrollados mantenían subsidios a las exportaciones agrícolas, ayudas a los productores rurales, cuotas y contingentes, picos arancelarios y progresividad arancelaria para la importación de ciertos rubros manufactureros.

En cambio, en materia financiera la globalización era real, no era ideológica. Un movimiento de la tasa de interés en el mundo desarrollado tenía efectos inmediatos en el resto del mundo, influyendo además sobre las relaciones cambiarias. La globalización financiera es fruto de un proceso de liberalización financiera, impulsado por Estados Unidos a través de los organismos financieros internacionales como el FMI y, especialmente, por los avances tecnológicos en materia de informática. Estas innovaciones permiten utilizar el dinero en múltiples operaciones diarias de carácter especulativo para obtener ganancias. Por ello, los movimientos financieros superan ampliamente las necesidades financieras del comercio internacional y de las inversiones directas extranjeras, estimándose actualmente en alrededor de 4 billones de dólares diarios. Adquieren un alto grado de autonomía e inclusive, las grandes empresas transnacionales obtienen mayores ganancias por la vía de operaciones financieras que de sus propias actividades productivas. La propia globalización financiera les otorga un enorme poder nacional e internacional a las grandes instituciones financieras que influyen, nítidamente, en las políticas económicas de los distintos países.

Por lo tanto, lo financiero pasa a predominar sobre lo productivo. La estabilidad financiera, la estabilidad de precios, el déficit fiscal, la garantía de pagos de los servicios de la deuda externa y alcanzar una buena imagen en el mercado financiero internacional pasan a ser objetivos prioritarios de la política económica. Detrás de estas prioridades surge la concepción neoliberal, que impulsaron los gobiernos de Thatcher en Inglaterra y de Reagan en Estados Unidos y que se promovieron en América latina, en la década de los noventa, bajo la influencia de los organismos financieros internacionales.

Esta concepción plantea la mínima intervención del Estado, porque el libre juego del mercado y el accionar del sector privado están en condiciones de atender todos los problemas económicos y sociales de los distintos países. Para ello, plantean la necesidad de procesos de privatizaciones, liberalización comercial y financiera, desregulación y flexibilidad laboral. Es una concepción que privilegia al capital con respecto al trabajo y que en su aplicación genera procesos de exclusión y de regresiva distribución del ingreso.

La crisis financiera de 2007-2008 se inicia en Estados Unidos y es fundamentalmente causa del proceso de liberalización y desregulación de los mercados financieros y especialmente de la extraordinaria capacidad del régimen capitalista en la generación de procesos de innovación, como la titularización y los derivados, que multiplicaron la especulación y tuvieron profundos efectos negativos. La crisis desnudó los mitos de la concepción neoliberal. La autorregulación de los mercados fracasaba, no todo lo que hacía el sector privado era virtuoso y fue imprescindible la intervención del Estado y, por lo tanto, de la política y de los políticos, para resolver la situación. El propio gobierno de Estados Unidos, acompañado por el de Inglaterra, realizó elevados rescates financieros para atender la falta de liquidez e insolvencia de algunas instituciones financieras. Pero, junto a ellas, se plantearon medidas keynesianas donde la prioridad pasa de lo financiero a la atención de lo productivo y especialmente del empleo, aunque esta etapa no tuvo mucha permanencia. Las grandes instituciones financieras volvieron a obtener elevadas ganancias, a pagar altas primas a sus ejecutivos y, seguramente, a influir sobre los cambios en la orientación de la política económica.

En Estados Unidos, si bien el gobierno de Obama intenta buscar mecanismos para atender prioritariamente el empleo, surge con fuerza en el partido republicano la línea conservadora del Tea Party. Estos plantean la necesidad de asegurar la confianza del sector privado para que invierta y genere crecimiento y empleo. Dicha confianza se lograría sobre la base de una mínima intervención del Estado, rebajas del gasto público y de los impuestos, estabilidad y equilibrio fiscal. La mayoría de los republicanos en la Cámara de Diputados facilita el predominio de esta tendencia, que limita la creación de empleo por la debilidad de la demanda interna, de las familias endeudadas y del gasto público. La política monetaria de Estados Unidos no es suficiente para generar demanda. La tasa de interés está hace tiempo en límites muy bajos, cercanos a cero, y se extenderá por lo menos hasta 2013. La política de expansión monetaria de la Reserva Federal no aumenta el crédito, en la medida que los bancos privados compran títulos de deuda que les originan mayor seguridad y más ganancias que la colocación de préstamos. Habrá que esperar el proceso electoral de 2012.

La crisis financiera se inicia en Estados Unidos pero sus mercados financieros siguen predominando. Standard & Poor’s bajó la calificación de la deuda norteamericana de AAA a AA+. Sin embargo, los inversores financieros buscaron los títulos más seguros, que fueron los emitidos por el gobierno de Estados Unidos. A nuestro criterio las calificadoras de riesgo no tienen ninguna credibilidad, son objeto de críticas muy profundas sobre su accionar y actúan en forma pro-cíclica. Grandes empresas con calificación AAA han quebrado. Cuando un país se debilita, las calificadoras le bajan sus notas, consiguiendo la profundización de su crisis. Pero más grave aún: critican las políticas económicas de los distintos países y, en función de sus concepciones o recetas, determinan las calificaciones correspondientes. Nos parece insólito que pretendan que los países sigan su ideología o sus consejos conservadores. Deberían surgir mecanismos para sancionarlas y sobre todo para que dejen de tener influencia en los movimientos de capitales, ya que están influyendo muy negativamente en la crisis actual.
La crisis demostró que el dólar era la única moneda de reserva y que el centro financiero de Nueva York no tenía sustituto. Es evidente que China, el acreedor más importante de Estados Unidos, desea una nueva moneda de reserva. Es posible que en el futuro se llegue a un acuerdo para contemplar las aspiraciones de esta potencia emergente. Pero en el corto plazo es difícil sustituir al dólar en sus principales funciones.

La crisis europea es más profunda y se retoma con los graves problemas de Grecia.
Desde hace unos años las estadísticas griegas no eran confiables ya que tienen un elevado endeudamiento externo y un déficit fiscal considerable. Recordemos que la Unión Europea tiene políticas monetarias y cambiarias comunes –derivadas de una moneda común, el euro– pero cada país conserva su propia política fiscal.

El primer tema a analizar era si la Unión Europea, como tal, se hacía cargo de la situación financiera de uno de sus países miembros de la zona euro en dificultades. Por ejemplo, se planteó la posibilidad de usar la vía de emisión de eurobonos respaldados por la UE. La respuesta fue negativa ya que los países con mayor poder no estaban dispuestos a pedirles a sus contribuyentes ningún tipo de sacrificios por los desbordes de los griegos. Las consideraciones político-electorales seguramente no eran ajenas a estas decisiones.
Una segunda alternativa era una reestructuración de la deuda griega. Ello significaba una rebaja de los intereses, un alargamiento de los plazos y una quita de capitales. Pero los principales bancos acreedores eran franceses y alemanes y no estaban dispuestos a negociar pérdidas. Eran bancos que habían recibido rescates elevados por la crisis del 2008, que se habían recuperado con altas ganancias y nuevamente con pago de altas primas a sus ejecutivos. Tenían el apoyo de dos instituciones básicas, como el Banco Central Europeo y el FMI, que frente a situaciones de esta naturaleza privilegian los requerimientos de los acreedores financieros.

El Banco Central Europeo centraliza su accionar en la estabilidad financiera y especialmente en la estabilización de precios. Los objetivos de crecimiento y empleo, tal como en la Reserva Federal, no constan entre sus finalidades. El FMI siempre privilegia los objetivos financieros sobre los productivos. Las instituciones financieras privadas tuvieron una muy alta responsabilidad en la generación de la crisis financiera global, especialmente a través de los procesos especulativos. Contaron con la invalorable ayuda de gobiernos que efectivizaron procesos de desregulación porque entendían que los mercados financieros estaban en condiciones de autorregularse. Las instituciones financieras generaron la crisis y también generaron los elevados déficits fiscales derivados de los altos rescates que ellas recibieron. Cuando prestan corren riesgos, pero no están dispuestas a asumirlos y consideran que tienen poder para ello. En esencia, el poder y el accionar de las instituciones financieras se ubican en el centro de la actual crisis que vive el mundo desarrollado.

Los países con situaciones críticas fueron obligados a drásticos ajustes económicos para asegurar el cobro de las instituciones financieras acreedoras. En el caso de Grecia se le obligaba a bajar el gasto público, los salarios y las pensiones, a privatizar empresas para recibir más ingresos y a aumentar impuestos. Las consecuencias naturales de estos procesos de ajuste son la caída de la demanda interna pública y privada, lo que unido a la falta de competitividad por un euro relativamente apreciado (que sólo le sirve a Alemania), termina en una fuerte caída del PBI. La caída del producto significa menores ingresos fiscales y, por lo tanto, nuevamente incrementos del déficit fiscal y dificultades para pagar los servicios de la deuda. Se genera una suerte de círculo vicioso, en el que cada ajuste significa nuevos ajustes, con más desocupación, más pobreza y más problemas sociales con las inevitables consecuencias políticas. Las instituciones de la Unión Europea se demoraron mucho en atender estos problemas y la situación de Grecia se fue agravando, con efectos colaterales en Irlanda y Portugal y, especialmente, en países con economías más importantes como España e Italia.

En junio de 2011 se le otorga un fuerte rescate a Grecia y, por primera vez, aunque en forma voluntaria, los acreedores financieros, especialmente los bancos privados acreedores, acceden a pérdidas de 21 por ciento, especialmente por rebajas de tasas de interés y alargamiento de plazos. Pero ya era tarde, la deuda griega crecía y se volvía prácticamente impagable. Portugal e Irlanda también habían recibido rescates, pero lo relevante era la incertidumbre que generaban las situaciones de España e Italia, pese a los apoyos recibidos del Banco Central Europeo.

En octubre de 2011, cuatro meses después, se plantean diversas medidas: un aumento del fondo de rescate, que pasa de 440 mil millones de euros a un billón de euros, inclusive con una ventanilla para recibir fondos de países emergentes –que en la reunión del G20 no aceptaron–; la recapitalización de los bancos privados que lo requieran por vía privada o con apoyos de instituciones públicas, y un nuevo monto de rescate para la economía griega. La novedad era que se les pedía a los bancos acreedores que aceptaran, ya no una quita de 21 por ciento como en junio, sino ahora de 50 por ciento.
Tal vez, un año atrás una solución de este estilo hubiera permitido a Grecia resolver su crítica situación pero, seguramente, vuelve a ser tarde. Surgen, entonces, una serie de interrogantes: ¿Podrá Grecia pagar su deuda a los bancos con sus continuos ajustes? ¿Cómo hace Grecia para crecer sin demanda interna y sin competitividad? ¿Cómo resuelve sus problemas sociales y cuáles serán las consecuencias políticas?

Estas medidas atienden los problemas financieros de corto plazo pero no aseguran crecimiento ni mejoras del empleo para los principales países afectados. Mientras tanto, el G20 en su reunión de Cannes, en noviembre de 2011, le otorga más poderes al FMI que funciona como una especie de secretaría técnica. Las propuestas del FMI, derivadas de su publicación sobre “Las perspectivas mundiales”, atienden a resolver la estabilización financiera (resolver los problemas de los bancos privados), la consolidación fiscal (bajar el déficit fiscal por la vía de rebajas en el gasto público), la estabilización de precios, el pasaje de la demanda pública a demanda privada y una especie de reequilibrio externo basado en que los países con superávits aumenten su demanda interna, aprecien su moneda (léase China) para que los países con déficits puedan mejorar sus niveles económicos. En noviembre de 2011 el FMI aparece más sensible que la Unión Europea a las necesidades del crecimiento y el empleo, en línea, como es habitual, con la posición sustentada por el gobierno de Estados Unidos.

La ideología imperante genera problemas económicos y sociales y se aprecia una clara tendencia a que los partidos políticos en el gobierno pierdan poder y no sean reelectos. ¿Podrán los partidos políticos europeos modificar la preponderancia de los mercados financieros y sus consecuencias ideológicas para influir sobre la política económica? Los ajustes requieren más ajustes y profundizan la crisis, que además impide pagar la deuda. Se requiere el predominio de lo productivo sobre lo financiero. ¿Cuántos años precisará la Unión Europea para superar esta crisis?
Ahora la preocupación surge de los mercados, no sólo por el déficit fiscal y el endeudamiento, sino también por la ausencia de crecimiento. La volatilidad de las bolsas es muy elevada e “incertidumbre” es la palabra más utilizada para el análisis de los mercados financieros. Pero mientras estos sigan predominando sobre la política y los políticos, es factible que la crisis tenga continuidad. Queda en evidencia que la política no pudo controlar ni regular adecuadamente los mercados financieros, siendo también responsable de esta crisis. Los mercados financieros son quienes mandan, los políticos no quisieron, no supieron, no se animaron y no enfrentaron a las instituciones financieras que dominan dichos mercados. No lo hicieron por intereses económicos o por razones ideológicas y no regularon ni controlaron a aquellos.

La crisis social es fuerte y la desazón de los jóvenes es muy profunda. Pierden sus empleos y tienen dificultades para conseguir otros nuevos, aumenta el valor de las matrículas (que se multiplican entre tres y cuatro veces) en las universidades públicas e, inclusive, les cortan cursos por deficiencias de financiamiento para pagar a los docentes.

Es por esto que aparecen movimientos populares como “los indignados” y nuevas formas de protesta, porque sus expectativas son muy pesimistas e incluso se llega a cierto grado de desesperanza.

Impacto de la crisis en el Sur

Una de las novedades de la crisis de 2008 fue el desacoplamiento de la economía china, que mantuvo altos ritmos de crecimiento económico. Su actividad económica no muestra afectación por las crisis de Estados Unidos y Europa. Un crecimiento de China de 10 por ciento asegura un crecimiento de 4 por ciento de los países de América del Sur. El dinamismo chino ha facilitado altos precios internacionales de los recursos naturales, constituyéndose en un factor relevante del crecimiento de nuestra región en los últimos años. Este es uno de los factores que permite a los países sudamericanos afrontar la crisis internacional con mayor fortaleza financiera y comercial.
No olvidemos que estamos generando una nueva situación centro-periferia con China, a la que exportamos materias primas y alimentos y compramos rubros manufacturados con alto contenido tecnológico. Por su relevancia regional, se requerirán futuras negociaciones en el comercio con China. En el plano comercial las exportaciones pueden debilitarse por una menor demanda externa de Estados Unidos y Europa, como consecuencia de la crisis económica imperante. El dinamismo económico de nuestra región dependerá de las acciones de política económica que se implementen. Lo relevante sería que los países de América del Sur aprovecharan esta situación positiva para avanzar hacia modelos económicos con una dinámica inserción internacional, basada no solamente en commodities, sino en rubros con mayor valor agregado y contenido tecnológico, lo que significa tener una mirada de mediano plazo. 

Hay que avanzar hacia una nueva estructura productiva donde se mantengan los equilibrios macroeconómicos pero sin afectar la competitividad, o sea, sin apreciación de la moneda nacional, como está ocurriendo en la mayoría de los países de la región. Esto requiere alternativas en las políticas de corto plazo para conjugar simultáneamente estabilización, crecimiento y, por lo tanto, competitividad y empleo. También es indispensable que los equilibrios macroeconómicos no solamente tengan en cuenta variables financieras, sino también reales, como el crecimiento del PBI y el empleo.

Asi como vienen se va:El Banco Central anunciará en septiembre mecanismo de subasta de dólares

El Banco Central anunciará en septiembre un mecanismo de subasta de dólares, según se desprende de la Carta de Intención que envió el Gobierno al FMI, difundida este jueves.

La "Carta de intención, el Memorándum de Políticas Económicas y Financieras y el Memorándum de Entendimiento Técnico entre Argentina y el FMI", de 33 carillas, que fue enviada a la directora del Fondo, Christine Lagarde, sostiene que "el BCRA publicará a fines de septiembre de 2018 una regulación que introduzca un mecanismo de subasta de divisas para intervenir en los mercados de contado y de futuros", a lo que define como "una meta estructural para el programa".

Asimismo, agrega que a pedido del ministerio de Hacienda, "anunciará un programa para vender en el mercado parte de la asistencia presupuestaria del FMI para fondear las obligaciones del Tesoro denominadas en pesos".

El programa consistirá en "ventas dirarios previamente anunciadas, que se ejecutarán mediante una subasta de moneda extranjera".

La extensa nota -firmada por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, reclama al FMI el "apoyo al plan económico" del Gobierno.

"El plan ha sido diseñado por el Gobierno argentino y consideramos que es el adecuado teniendo en cuenta nuestra situación política, económica y social actual", subrayó el Poder Ejecutivo.

Y destacó que "como parte de este apoyo, estamos solicitando formalmente un Acuerdo Stand-By del FMI por un período de 36 meses, por un monto de DEG 35.379 millones (equivalente a aproximadamente USD 50.000 millones, o el 1.110 por ciento de la cuota de Argentina con el FMI)"
Fuente:Ambito

Se conocio la carta al FMI:El acuerdo con el FMI pide un ajuste más fuerte de lo esperado

Recortes en subsidios, amenazas al fondo de los jubilados, nueva carta orgánica del Banco Central y déficit cero. Compromete a ajustes en las provincias, aunque sin haberlas consultado.
(Foto: AFP)
14 de Junio de 2018
El gobierno nacional aprovechó el empuje que la media sanción de la Ley de legalización del aborto generó en los medios para dar a conocer el Memorándum de Políticas Económicas y Financieras (MPEF), que es la forma burocrática con que denomina al acuerdo que propone al Fondo Monetario Internacional.  No es muy diferente a lo que ya se había deslizado en los medios ni bien se anunció que Cambiemos había recurrido al FMI para capear el temporal de abril en los mercados de cambios. Pero tiene algunos agregados que demuestran mayor dureza de la que, si cabe, habían estimado los críticos del la vuelta al organismo de crédito.
Por lo pronto la carta de intención firmada por el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, se compromete a eliminar casi totalmente los subsidios a los servicios públicos, reducir el déficit a cero y a una inflación del 5% para dentro de dos años. Y queda claro que los sectores por donde correrá la tijera del ajuste estarán los planes sociales, los trabajadores estatales y los jubilados, actuales y futuros, aunque en el texto señala que se propone "proteger a los sectores más vulnerables de la carga de esta necesaria recalibración de la política económica".
Así, a los ya adelantados anuncios de reducción de déficit primario, se compromete -esto sin consultar con los gobernadores, muchos de los cuales ya se mostraron contrarios- aque el "ritmo de convergencia hacia un presupuesto balanceado del gobierno nacional irá acompañado por el esfuerzo de las provincias, cuyo balance consolidado primario consolidado se espera que pase de -0,4% en 2017 a un 0,25% del PBI hacia el final de acuerdo". O sea, 2021.
Al mismo tiempo, el documento plantea el compromiso de enviar al Congreso una modificación a la Carta Orgánica del Banco Central  para darle mayor autonomía. En línea con las grandes tradiciones del FMI y el neoliberalismo, el nuevo BCRA tendrá como mandato principal reforzar la estabilidad de precios, plantear metas de inflación con una anticipación de tres años,  e incluso establecerá las condiciones para la rendición de cuentas con potestad para suspender de moto propia la financiación directa o indirecta al Tesoro Nacional.
En cuanto a los empleos públicos, el texto indica que se irán reduciendo los planteles a través de la no renovación cargos y el congelamiento de nuevas contrataciones en el gobierno nacional durante dos años."Nuestro objetivo es que el gasto en personal caiga de 3,2 por ciento del PBI en 2017 a 2,7 por ciento hacia el final del programa".
Acerca de los jubilados y pensionados, además de avanzar hacia una reforma de la ley, que no se especifica, dice que se propone "amortizar activos de los fondos de pensión que se encuentran actualmente en posesión del gobierno como un medio para ayudar a financiar el pago de pensiones, incluyendo aquellas en la Ley de Reparación Histórica".  Luego asegura que entre los planes figura que si la recaudación crece menos de lo esperado por alguna debacle económica, no dudarán en recurrir a " una suma equivalente a 0,2 por ciento del PBI de medidas adicionales (especialmente en infraestructura) que podrían ser tomadas para cumplir con nuestras metas fiscales".
Al mismo tiempo le da al FMI la potestad de revisar el cómputo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y afirma que el monto total  existente luego de la nacionalización de los fondos de pensiones en 2008  "se distribuirá a lo largo del tiempo como ingresos para compensar parcialmente el gasto futuro en pensiones " y aclara que "el monto se dividirá por la expectativa de vida promedio de los contribuyentes a esos esquemas en 2018, es decir, 20 años", lo que augura que luego de ese término el FGS se habrá esfumado.
Ofrece a continuación algunas iniciativas sobre la disparidad de género. Y en un apartado especial puntualiza que "lograr que las mujeres argentinas puedan desarrollar todo su potencial no solo es una cuestión moral sino que también tiene sentido desde el punto de vista económico". Y agrega que "las mujeres en Argentina ganan en promedio menos que los hombres en puestos similares, son más propensas a trabajar en la economía informal, son menos propensas a participar en el mercado laboral, y sufren de peores condiciones de trabajo" .Luego detalla la forma en que pretenden reformar al sistema tributario para incentivar la participación femenina en el "mercado laboral" y para "acciones para promover igual paga y un sistema más equitativo de licencias de paternidad y maternidad".
En el capítulo "protegiendo a los más vulnerables", se habla de destinar más recursos a las Asignaciones Universales para Protección Social"en caso de que las condiciones sociales empeoren", para lo cual se permitiría un gasto adicional de hasta 13.500 millones de pesos en 2018 y el equivalente a 0,2 por ciento del PIB por año "en estos programas altamente focalizados y bien administrados".
Se si tiene en cuenta que los subsidios a la energía y el transporte disminuirán aún más hasta que  la proporción del costo de producción de esos servicios cubierto por el precio pagado por los consumidores pase "desde el 80 por ciento en 2017 hasta 90 por ciento en 2020, en promedio, para el gas, y desde 60 por ciento en 2017 hasta 90 por ciento en 2020, en promedio, para la electricidad", es más que seguro que por mas que persista alguna forma de tarifa social, los más vulnerables estarán en peores condiciones.
Fuente:Tiempo  Argentino

miércoles, 13 de junio de 2018

Caputo ya gasta a cuenta la plata del Fondo

Imagen: Bernardino Avila
El Gobierno anunció que comenzará a gastar a cuenta lo que aún no le prestó el Fondo Monetario Internacional. A través de un breve comunicado, el Ministerio de Finanzas confirmó que en breve pondrá en venta “hasta 7500 millones de dólares provenientes del acuerdo con el FMI para apoyo presupuestario”, acuerdo que aún no fue rubricado entre el organismo y el gobierno nacional y sería aprobado el miércoles próximo en Washington.
Según el texto de la cartera a cargo de Luis Caputo, la utilización de ese dinero es parte de un programa de “ventas diarias preanuncidas” en el acuerdo con el Fondo y que “se ejecutarán a través de un mecanismo de subastas realizadas por el Banco Central a solicitud del Tesoro” nacional.
El anuncio confirma que ese acuerdo stand by que hoy llegó al despacho de Christine Lagarde en forma de Carta de Intención estará destinado al mundo financiero y no a la inversión y al trabajo, como lo afirmó el presidente Mauricio Macri en distintos actos públicos.
Esta mañana, Lagarde confirmó que el gobierno argentino “proporcionó hoy los detalles de su plan económico y su solicitud formal de apoyo del FMI para este esfuerzo fuerte y ambicioso” de 50 mil millones de dólares a través de una Carta de Intención y Memorándum de Políticas Económicas. “Las autoridades tienen la intención de publicar estos documentos en breve", señaló.
La funcionaria internacional agregó que, como ha dicho antes, el plan que sustenta la asistencia financiera del FMI está concebido e instrumentado por el gobierno argentino y pretende "fortalecer la economía en beneficio de todos los argentinos".
"Los objetivos económicos son significativos y existe una articulación completa de las políticas subyacentes que ayudarán al gobierno a alcanzar sus objetivos. Instituye objetivos fiscales ambiciosos a mediano plazo para el gobierno federal y establece metas de inflación realistas que regirán la conducción de la política monetaria", sostuvo Lagarde
Fuente:Pagina/12

martes, 12 de junio de 2018

El otro blindaje que terminó en un estallido


“¡Qué lindo es dar buenas noticias!”, aseguró De la Rúa en el spot en el que anunció el blindaje.“He anunciado un blindaje que nos saca del riesgo y crea una plataforma extraordinaria para el crecimiento”, dijo De la Rúa en diciembre de 2000. “El mundo ha sabido ver las virtudes de un gobierno serio y de un país con futuro”, agregó. Dos meses después, la crisis se aceleró.
“¡Qué lindo es dar buenas noticias!”, aseguró De la Rúa en el spot en el que anunció el blindaje. 
“Esto que se ha logrado, que es algo inédito en nuestra historia en términos de apoyo mundial, en cantidad de dinero y en la flexibilidad y el acompañamiento del plan, es una oportunidad para que la Argentina consolide un camino de crecimiento y desarrollo”, aseguró ayer el presidente Mauricio Macri al referirse al rescate multimillonario que el Fondo Monetario Internacional acaba de aprobar para la Argentina (ver aparte). La algarabía hace recordar a aquel mensaje navideño que el 22 de diciembre de 2000 Fernando De Rúa compartió por televisión con todos los argentinos, días después de conseguir un acuerdo multimillonario con el Fondo. “He anunciado un blindaje internacional que nos saca del riesgo y crea una plataforma extraordinaria para el crecimiento”, aseguró entonces el líder de la Alianza. Aquel anuncio fue festejado también, al igual que ahora, por numerosos políticos, empresarios y economistas que creyeron ver en la ayuda del FMI la base de la recuperación, aunque la alegría terminó durando poco. Lo que sigue es un repaso de aquella experiencia para explorar los puntos de contacto y recordar cómo terminó.
El 28 de enero de 2000, a menos de dos meses de haber asumido, el gobierno de la Alianza anunció un acuerdo stand by con el FMI que preveía el desembolso de 7400 millones de dólares. “El acuerdo es una muestra de la solidez del programa económico de la Argentina, sin que esto signifique ninguna condicionalidad por parte del FMI”, aseguró el vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez, encargado de hacer el anuncio. “Lo importante es que no nos fue impuesto, sino que lo buscamos nosotros, a partir de la grave situación en que recibimos el poder”, subrayó el presidente Fernando De la Rúa al día siguiente desde el Foro Mundial de Davos.
Como siempre en estos casos, Washington fue clave al momento de cerrar el trato. “Lo felicité por cómo inició su gestión y por haber alcanzado el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, comentó el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Lawrence Summers, después de reunirse con De la Rúa en Davos el 30 de enero. “He recibido estos tres días fuertes demostraciones de confianza hacia la Argentina y sus posibilidades de crecimiento. Destacan lo que hemos hecho para ordenar las cuentas y combatir el déficit fiscal”, sostuvo De la Rúa al cierre de su visita a Suiza. “Lo que tenemos que marcar ahora es el camino del crecimiento, y eso se consigue con un aumento de las exportaciones y mayor presencia en los mercados internacionales”, añadió.
El 10 de marzo el Directorio del FMI aprobó formalmente el acuerdo. En el texto final el gobierno se comprometió a impulsar una fuerte reducción del déficit y a enviar al Congreso proyectos de ley para aumentar de 60 a 65 años la edad jubilatoria de las mujeres, transformar al Banco Nación en una sociedad anónima y promover la desregulación de las obras sociales sindicales, aunque el secretario de Hacienda Mario Vicens aseguraba por entonces que esas metas eran sólo “indicativas”. El desembolso inicial era de 1300 millones de dólares y luego dependería de los resultados que fueran surgiendo de las auditorías trimestrales a cargo de Teresa Ter Minassian.
Al poco tiempo quedó claro que las metas de reducción del déficit no se estaban pudiendo cumplir y que los problemas políticos se habían transformado en un freno para las reformas estructurales. El 19 de septiembre de 2000, el por entonces economista jefe de FMI, Michael Mussa, destacó las medidas para reducir el déficit fiscal adoptadas por el Gobierno, pero sostuvo que la contracara de esa política fue una caída de la demanda y de la actividad económica. “Debido a este lento crecimiento, los ingresos fiscales estarán por debajo de lo previsto. Esto motivó que se ampliase el déficit anual”, dijo Mussa al explicar el acuerdo entre el FMI y el gobierno para subir el límite de ese desequilibrio para 2000 y 2001. 
A comienzos de noviembre la desconfianza se instaló en el mercado. El precio de los títulos públicos comenzó a caer y la tasa de interés se disparó. Los inversores extranjeros consideraban que comprar títulos argentinos en ese momento era asumir un riesgo demasiado elevado ya que desconfiaban sobre la posibilidad de que Argentina pudiera llegar a conseguir los 21.800 millones de dólares que necesitaba para refinanciar los pagos de la deuda en 2001.
“Vamos a decir las cosas como son: la Argentina está mal”, aseguró el presidente De la Rúa el 10 de noviembre en un mensaje televisivo en el que responsabilizó a la herencia recibida y anunció nuevas medidas de ajuste. “El actual escenario puede llevar a nuestra economía a una verdadera catástrofe si no actuamos bien y rápido”, agregó. “Invito a los representantes de todos los argentinos: a los gobernadores, a los legisladores, a que juntos demos un impulso contundente al plan económico, el que votó la gente”, sostuvo. Mientras tanto, en Washington el secretario de Hacienda, Mario Vicens, y su par de Finanzas, Daniel Marx, negociaban contrareloj un crédito contingente liderado por el FMI. Ahí se comenzó a cocinar el “blindaje” destinado a evitar el default y salvar el régimen de convertibilidad que garantizaba que un peso era igual a un dólar, pues entonces la devaluación no era considerada una opción.
Finalmente, el 18 de diciembre de 2000 el presidente De la Rúa anunció en la Quinta de Olivos la concreción de un acuerdo con el FMI, otros organismos, bancos, AFJP y el Estado español por un salvataje de 39.700 millones de dólares, el mayor de la historia argentina. “Para medir la importancia del crédito pensemos por un instante en lo que pudo haber ocurrido de no obtenerlo”, indicó el mandatario, quien describió al socorro crediticio como el inicio de una nueva etapa de su gobierno. “Nos han saludado los líderes del mundo”, sostuvo. El 22 de diciembre se volvió a mostrar eufórico en un mensaje televisivo. “El mundo ha sabido ver las virtudes de un gobierno serio y de un país con futuro. A veces las cosas se ven mejor a la distancia que de cerca, porque los problemas cotidianos nos agobian y enceguecen, pero yo debo ver más allá porque soy el Presidente. Y les digo que tenemos muchos motivos para celebrar”, sostuvo, para luego terminar con una frase que quedó en el recuerdo: “¡Qué lindo es dar buenas noticias!”.
El Directorio del FMI aprobó formalmente el nuevo acuerdo el 12 de enero de 2001. Entre las exigencias se incluyó la reforma previsional, que contemplaba la eliminación de la Prestación Básica Universal y la elevación de la edad jubilatoria de las mujeres, el compromiso de avanzar con la reestructuración de la Anses, eliminar el déficit del PAMI, implementar el Régimen Penal Tributario y expandir la cobertura de la fiscalización interna a 100.000 nuevos contribuyentes durante 2001, entre otras medidas.  
“Para crecer al 2,5 por ciento este año debe reducirse el costo total de financiamiento entre 300 y 375 puntos básicos respecto de los niveles previos al blindaje (el riesgo país ya bajó más de 250 puntos desde mediados de noviembre). La disminución de las tasas norteamericanas refuerza la probabilidad de crecer a estos porcentajes y permite descartar escenarios de catástrofe en el 2001”, había asegurado la consultora Ecolatina a comienzos de enero en su informe semanal. La amenaza del default parecía haber quedado momentáneamente atrás. Sin embargo, la tranquilidad no duró ni dos meses.
El mercado volvió a temblar en febrero por el efecto que provocó sobre los mercados emergentes la crisis de Turquía, país que recientemente había recibido un paquete de ayuda similar al de Argentina. El 21 de ese mes la Bolsa de Estambul cayó un 18 por ciento en medio de una fuerte pulseada entre el mercado y el gobierno turco en torno de la paridad cambiaria, lo que provocó una disparada de las tasas de interés. De pronto, las dudas sobre la capacidad argentina de cumplir con su deuda volvieron y el efecto “blindaje” se evaporó. El 2 de marzo el ministro Machinea renunció. Lo reemplazó López Murphy, quien anunció un recorte anual de 2 mil millones de dólares y duró en su cargo apenas dos semanas. El 20 de marzo lo reemplazó Domingo Cavallo, quien mandó al Congreso un proyecto de ley que le daría superpoderes especiales por un año. Luego llegarían el megacanje, el corralito, los saqueos, la renuncia de De la Rúa y finalmente el default y la devaluación.
Fuente:Pagina/12

lunes, 11 de junio de 2018

Desafío al sentido común:El discurso dominante afirma que los aumentos de salarios provocan inflación.

Precios, paritarias y salarios

El discurso dominante afirma que los aumentos de salarios provocan inflación. De esa manera se busca deslegitimar la lucha salarial para mejorar el ingreso de los y las trabajadores.
Imagen: Sandra Cartasso
Forma parte del “sentido económico común” (apoyado con algún “sustento teórico” que se puede encontrar incluso en algunos manuales de Economía) que el aumento de salarios provoca inflación. En este razonamiento, todo aumento salarial deriva en un consecuente e inmediato “traslado a precios” por parte de las empresas que emplean a esos trabajadores y trabajadoras para resarcirse del costo laboral creciente y que no les disminuya la tasa de ganancia. Esta argumentación tan sencilla y que parece tan evidente es replicada hasta el hartazgo por los sectores empresariales, el gobierno y también en buena parte de los medios de comunicación invalidando y deslegitimando la lucha sindical por aumentos de salarios. El actual “techo” a las paritarias impuesto por la Alianza Cambiemos, además de perseguir la baja en los costos laborales medidos en dólares, tiene en esta falacia uno de sus fundamentos. 
Si se admite ese razonamiento, ¿qué sentido tendría entonces pelear por un mayor porcentaje de aumento salarial en una paritaria? Poco o nada, ya que más temprano que tarde el incremento obtenido se esfumaría por la suba de precios que ocasiona. De este modo, si se considera que la principal causa de la inflación, cuando no la única, es el aumento de los salarios, resulta necesario, y así sucede, crear discursos que expliquen la “insensatez y la sinrazón” de los reclamos salariales. Se esgrimen entonces, razones de otra índole para explicar la protesta de las organizaciones laborales. Aparecerán las “motivaciones políticas” o el “tomar de rehenes” a la “gente”,  sean estos clientes de los bancos, usuarios de un medio de transporte o estudiantes de las escuelas y universidades públicas, ya que, en términos económicos, no habría argumento alguno para justificar tan obstinada conducta sindical. Peor aún, incluso se llegan a exponer públicamente los sueldos que perciben los trabajadores y las trabajadoras del gremio en cuestión alimentando la división entre trabajadores y ciudadanía en general a través de la difusión de la idea “¿de qué se quejan con lo que ganan?”

Clásicos

Basta con echar mano a las ideas de algunos referentes y autores clásicos de la Economía Política, aún desde distintos paradigmas, como Ricardo, Keynes y Marx para rebatir esta idea de sentido económico común que se instala en la opinión pública y termina enfrentando a unos trabajadores con otros y deslegitimando toda lucha por mejora en las condiciones de salario y de trabajo.
David Ricardo, principal exponente de la denominada Economía clásica, argumenta en su principal obra, Principios de Economía Política y Tributación (1817), que toda suba de salarios (aún si esta fuera generalizada) no se traslada inmediatamente a precios ya que el valor de cambio de las mercancías no se determina por el trabajo “pago” sino por el incorporado es decir, por el materializado en el producto. Por lo tanto, lo que provoca un aumento de salario es una caída en las utilidades de los capitalistas. 
En la más importante obra de Keynes, Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936), el autor sostiene que la lucha de los sindicatos por aumento salarial encuentra justificativo en posicionar relativamente a los distintos sectores de la clase obrera. Esto quiere decir que aquel grupo de trabajadores que consiga un mejor porcentaje de aumento salarial será el que mejor esté en relación al resto. Por tal motivo, es que cada sindicato intenta conseguir el mayor porcentaje posible de aumento salarial para no perder en la competencia con los otros. Recordada es la polémica al respecto, entre Keynes y Hayek (padre del neoliberalismo europeo) en la prensa británica en 1932. Mientras que para el primero para salir de la crisis era necesario desarrollar el consumo y la inversión mediante el aumento de salarios y una fuerte intervención pública; para el segundo lo que había que hacer era bajar los salarios para lograr el pleno empleo a través de los mecanismos de ajuste del mercado. 
En títulos de Karl Marx como El Capital, tomo II (1885) y Salario, precio y ganancia (1865) se plantean de manera muy clara (y con mayor profundidad) la cuestión. En primer lugar, empíricamente se observa que la lucha por aumento salarial siempre es consecuencia y no causa de la suba generalizada de precios (inflación). Las organizaciones sindicales negocian aumento de salarios después que se produjo la suba de precios, para no perder poder adquisitivo, y no antes (la denominada “recomposición salarial”). En segundo lugar, ¿por qué deberían los capitalistas esperar a que les suba el costo laboral para aumentar el precio de sus mercancías? ¿Por qué no hacerlo antes y conseguir así un porcentaje mayor de ganancia? Pero además, todo trabajador o trabajadora tiene una única mercancía para vender de la cual depende su vida y la de su familia: su capacidad para trabajar (fuerza de trabajo). Esta mercancía tan particular no existe separada de su poseedor, está portada en su persona. Por lo tanto, de la venta constante de la fuerza de trabajo depende la adquisición del conjunto de mercancías (desde un plato de fideos hasta un corte de pelo o un viaje en colectivo) que sostienen su vida, que no es otra cosa que reproducción de la propia persona y del grupo familiar a cargo. La lucha salarial es la forma en la cual el obrero y la obrera pueden vender la fuerza de trabajo a su valor (o lo más cercano a éste que se pueda) y reproducir así esta particular mercancía en condiciones normales. En lo que parece un contrasentido, es una necesidad del capital esta “normalidad” no con la finalidad de reproducir al trabajador sino la relación social objetivada que pone en marcha (y explota) el trabajo social: el capital.

Puja distributiva 

Los precios de una economía capitalista (siempre es bueno recordar que existen otros modos de organización social de la producción no basados en el intercambio mercantil) son el producto y resultado de la puja distributiva e implican necesariamente una transferencia de ingresos de un actor a otro. Es decir, la materialización de un precio (y la de todos los precios intermedios) determinan, en un momento dado, como una fotografía, el resultado de esa lucha entre cada uno de los actores que han participado directa o indirectamente en tal lucha, sean estos trabajadores, comerciantes, productores, sindicatos, grandes empresarios, especuladores, entidades financieras, medios de comunicación, gobierno. 
Los salarios, en tanto “precio del trabajo”, no son la excepción. Una disminución del salario real como el registrado en estos dos primeros años de la Alianza Cambiemos y, de confirmarse la pauta del 15 por ciento de aumento promedio, el que se le sumará durante el 2018, implica una transferencia de ingresos desde los asalariados hacia las corporaciones que captan, vía precio (sea este final o intermedio) del producto o servicio que venden, lo que las y los trabajadores pierden. 
La determinación de los salarios (y de todo precio en general) nunca es neutral, siempre tiene ganadores y perdedores y no hace más que expresar las contradicciones de este modo en que se organiza la producción social: el capitalismo. Del mismo modo, la acción gubernamental y las políticas públicas en las que se concreta, tampoco es neutral. Atacar y desprestigiar a las y los dirigentes sindicales, precarizar las relaciones laborales a través de un reforma laboral dividida en tres leyes que se manda al Congreso, afirmar que las y los trabajadores deben elegir entre “cuidar” el puesto de trabajo y exigir un aumento salarial, como decir que dicho aumento provoca inflación, es, en todos los casos, haber elegido a quienes se quiere beneficiar y a quienes perjudicar.  
No debemos alarmarnos, como mencionaba el economista John Kenneth Galbraith, con la simplificación, la complejidad suele ser un recurso para reclamar sofisticación o para eludir verdades simples 
* Docente UNLZ FCS. CEMU y capacitador en economía del CIIE.
** Docente UNGS-ICI-IDH y capacitador en economía del CIIE.

Fuente:Pagina/12

viernes, 8 de junio de 2018

El Papa firmó el decreto que lo reconoce como mártir Angelelli camino a la santidad


Enrique Angelelli, el obispo de La Rioja asesinado en 1976 por la dictadura militar, será beatificado este año por la Iglesia Católica, por decisión del papa Francisco. La información fue confirmada hoy a Página 12, por el actual obispo riojano y vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo. La beatificación es el paso previo al reconocimiento de un fiel católico como santo.
Según lo adelantó Colombo fue el propio Jorge Bergoglio quien, en diálogo telefónico realizado esta mañana, le confirmó que había firmado el decreto que reconoce el martirio de Angelelli. Junto con el ex obispo riojano serán beatificados además los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville y el laico católico Wenceslao Perdernera, también víctimas de la represión de la dictadura.
Según Colombo la decisión de Francisco es "un reconocimiento a los testigos valientes del Reino de Dios en la Argentina" y un "aliciente para no cejar en el anuncio" que deben hacer los cristianos. Para el obispo riojano la determinación papal es a su vez una forma de reafirmación de una línea de trabajo de una Iglesia "cercana a la gente, a los pobres, a los excluidos, que no siempre son considerados".
Angelelli fue un obispo comprometido con la opción por los pobres y desde su asesinato en 1976 se transformó en una figura emblemática de quienes pregonan una iglesia cercana a los excluidos. Si bien no existe aún una fecha establecida para realizar formalmente la beatificación la ceremonia oficial podría concretarse en el mes de noviembre próximo.
Colombo reconoció que "Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao entregaron su vida por amor a Dios y a los hombres", resaltando "la nobleza de la entrega de nuestros mártires, testigos con su sangre del Reino de Dios".
La confirmación de la beatificación de Angelelli y sus compañeros mártires es también una ratificación de la perspectiva que impulsa desde el Vaticano el papa Francisco, poniendo como ejemplo para los católicos a quienes murieron por su compromiso con los pobres.   
Fuente_Pagina/12

Las siete plagas del acuerdo(FMI):Economistas de distintas tendencias coinciden en el impacto recesivo del stand-by

Christine Lagarde, titular del FMI, pactó con el Gobierno los términos del acuerdo.
Las siete plagas del acuerdo
El ajuste pactado con el Fondo Monetario tendrá una incidencia directa sobre el nivel de actividad, afectará los salarios, las jubilaciones y por ende el consumo masivo. También caerá la inversión pública y aumentará el desempleo.
Christine Lagarde, titular del FMI, pactó con el Gobierno los términos del acuerdo. 
Imagen: EFE
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional apunta a estabilizar el mercado cambiario pero tendrá consecuencias sobre la “economía real”, es decir, sobre el nivel de actividad, consumo e inversión, salarios, jubilaciones y empleo. PáginaI12 consultó a cuatro economistas de diferente raigambre ideológica para dilucidar las consecuencias del stand-by. Hay coincidencia en relación al impacto negativo del acuerdo sobre el nivel de actividad a partir del redoblado ajuste fiscal, caída que sería mayor si además continúa la devaluación del peso. El consumo será el principal perjudicado y el Programa de Participación Público-Privada aparece como una de las esperanzas del Gobierno ante la previsible reducción de la obra pública.
Mariano De Miguel, docente de la UMET, explicó que “las consecuencias van a ser negativas porque el Fondo siempre pide el ajuste fiscal para que la economía pueda ahorrar los dólares para el repago de la deuda. Quizás la economía este año termine creciendo 1 o 1,5 por ciento, pero el dato del tercer y cuarto trimestre va a ser malo porque el ajuste fiscal se multiplica hacia el resto de la economía”. “Pero no sólo está la cuestión fiscal. Hay una segunda palanca recesiva que es la devaluación, que afecta a la inflación y a los salarios. El FMI espera que la devaluación corrija las cuentas externas a través de la caída de los ingresos, es decir, que no sea solamente una devaluación nominal sino en términos reales. Si el Fondo tiene éxito en este punto, será otra fuerza recesiva. Y si no tiene éxito, la situación se puede volver un espiral de inflación-salarios-devaluación. Yo creo que la economía argentina no va a volver a crecer hasta fin del año que viene. El Gobierno no va a poder estimular la economía como en 2017. El mejor escenario es de estabilidad macroeconómica y recesión”, agregó.
Martin Vauthier, director de la consultora Eco Go, explicó que “el Gobierno recurre al Fondo porque el mercado dejó de financiar el déficit de cuenta corriente que fue record en 2017, de 4,8 del PIB, del orden de los 31 mil millones de dólares a partir de los gastos de turismo, suba de importaciones por la tracción proveniente de la inversión y de la compra de bienes de consumo durable. Se supone que el ajuste con el crédito del Fondo va a ser más leve que si el Gobierno tuviera que seguir su programa financiero con el mercado. Pero el ajuste va a estar”.
“Hacia adelante, la economía no tiene margen de crecer, más bien todo lo contrario. El consumo reaccionó en 2017 pero no va a seguir creciendo, no será motor este año ni tampoco en 2019. La necesidad de profundizar el ajuste fiscal define que el Gobierno siga con su plan de baja de subsidios y recorte la obra pública financiada por el Tesoro. Además, las altas tasas de interés impactan muy fuerte sobre empresas y la sequía del agro también es un factor negativo. El escenario más virtuoso consiste en que el ajuste más los dólares que provengan del Fondo y de otros organismos den confianza a los mercados, mejoren las condiciones financieras y baje el riesgo país. Así, se reduciría el costos de financiamiento del Gobierno y de las empresas. La gran apuesta del Gobierno para impulsar la actividad el año que viene son los PPP, especialmente en obras viales, que tienen impacto sobre el nivel de empleo y no demandan tantos dólares”.
Mariano Lamothe, de la consultora Abeceb, consideró que “el mercado no financia más la gradualidad del Gobierno. El mundo no nos esperó. Esto nos va a dejar una economía con niveles más altos de inflación, menos actividad y mucha conflictividad social. En términos fiscales, el sector público va a consumir menos, seguirá pisando el gasto. Para 2019 empieza a haber menos partidas para cortar”. “Claramente los sectores más perjudicados son el consumo masivo, motos y otros durables, por el efecto de la devaluación y la suba de tasas. Por contrario, posiblemente también haya inversiones en sectores muy específicos beneficiados por el nuevo tipo de cambio como economías regionales, agro, minería y energía. Para 2018 vemos un crecimiento de entre el 1 y el 1,5 por ciento y 2019 es una gran incógnita. Pueden ser factores positivos los contratos PPP y hay que ver si logran reeditar el efecto de 2017 en el mercado hipotecario”.
Santiago Fraschina, director de la carrera de economía de la Universidad de Avellaneda, dijo a este diario que “si el acuerdo viene de la mano con la finalización de las intervenciones del BCRA para dar estabilidad al dólar y se impone una desregulación total, es posible que el tipo de cambio siga subiendo, con lo cual el primer canal de impacto negativo sobre la actividad económica se da a través de la devaluación, los precios y la caída del consumo. Si la condicionalidad no tiene que ver con la desregulación del mercado cambiario, todavía queda el canal fiscal como fuente de caída de la actividad. El FMI establece un programa fiscal muy exigente que derivará en un menor consumo interno, menor actividad industrial, inversión de pequeña y mediana escala y empleo”.
Fuente:Pagina/12

miércoles, 6 de junio de 2018

Sopas con sabor a Latinoamérica

Un test en busca de tu sopa ideal

En Bogotá se destaca el Ajiaco Santafereño, en La Paz el Chairo y en Lima la Parihuela, más conocida como “Levanta Muertos”. Buenos Aires no tiene una receta predilecta que identifique al país o región, por lo que a través del test “Sopa de Recetas" podés descubrir la opción ideal para tu familia entre veinte combinaciones de alimentos autóctonos y latinoamericanos.
Se cree que los caldos, y luego las sopas, cumplieron un rol fundamental en la evolución humana ya que permitieron disminuir la masticación forzada constante necesaria para ablandar los alimentos crudos, permitiendo así el desarrollo de la capacidad craneal y cerebral del hombre por sobre la mandibular.
Lo cierto es que este método de cocción hoy por hoy tan conocido y aplicado tiene la gran virtud de adaptarse a la perfección a las posibilidades y alimentos que se encuentran a disposición en cada región del planeta. Así hoy, encontramos diversos caldos y sopas propios de cada cultura que habita en la tierra.
En Latinoamérica la sopa es considerada uno de los platos predilectos de diversos países y capitales. En algunos casos debido al clima andino que favorece este tipo de preparaciones, a las tradiciones propias y heredadas de las culturas originarias y principalmente a las posibilidades que ofrecen la tierra y el mar en cada lugar para cocinar.
En líneas generales todos los países cuentan con una sopa predilecta, inclusive una en cada región. En Buenos Aires, Argentina, muchas personas eligen cada vez más consumir sopas a lo largo del año, pero no existe una receta predilecta que identifique al país o región. Se utilizan diversos alimentos, mezclas de sabores y condimentos. En este marco, Yelmo empresa de electrodomésticos, armó un test de sopas para descubrir la sopa más adecuada para cada familia. La campaña llamada “Sopa de Recetas” se basa en un chat guiado de Facebook (@yelmoarg) que ayuda a sus seguidores a encontrar su sopa ideal, según sus gustos y preferencias. Hay más de veinte combinaciones de alimentos autóctonos y latinoamericanos para descubrir.
En Bogotá, Colombia, en cambio, se destaca el Ajiaco Santafereño una sopa que contiene pollo, papas, pastusa y sabanera que suele acompañarse con arroz blanco, aguacate, alcaparras y crema de leche. El nombre de este plato tiene varias teorías: la más aceptada dice que se denominó así porque su receta inicial contenía ají. Esta sopa hoy por hoy presente en los más finos restaurantes de la región, tuvo su auge y desarrollo en la época de la colonia y se atribuye a los Muiscas que habitaban originariamente en las zonas de Cundinamarca y Boyacá.
Más al sur, la sopa Limeña por excelencia es la Parihuela o más conocida como “Levanta Muertos”. Es considerada por los costeros, un plato afrodisiaco debido a su alto contenido de fósforo y es muy popular en toda la costa de Perú. Su base son los pescados y mariscos y se elabora generalmente con cabrilla, machete, corvina o cojinova, que al mezclarse con los mariscos, genera un resultado sabroso y contundente. Se cree que la parihuela es originaria del puerto de Callao, donde las personas pobres que vivían cercanas al puerto recogían las maderas desechadas con las que se trasladaban los pescados para hacer fogones y cocinar estos caldos.
Por otra parte, en La Paz, Bolivia, se encuentra el conocido Chairo, un plato que podría decirse, surge de una fusión cultural pero representa a la perfección las raíces andinas. Se consume en platos de barro especial y sus principales ingredientes son las papas deshidratas, más conocidas como “chuño”, carne de cordero, de res y seca macerada con sal. La historia explica que esta sopa, de origen mestiza, es parte de la tradición de la Ciudad sede de Gobierno desde 1781, se estima que 10 de sus 13 ingredientes principales fueron traídos por los españoles y adoptados por los Aymaras y Quechuas, pueblos originarios de la zona.
En definitiva, las sopas representan a cada país, ya que son una herencia que conserva las verdaderas raíces de cada ciudad, pueblo y país. Conocer sus historias nos permitirá que las opciones se diversifiquen y nunca falte en la mesa un caldo nuevo para compartir.
Fuente:Pagina/12

Los mandaban a la guerra


Imagen: EFE
La suspensión del partido que iba a jugar este sábado la Selección nacional en Jerusalén Este fue la culminación de decisiones absurdas de una política exterior de papanatas. Medio Oriente es una zona de conflicto interminable, pero que aún así ha mantenido determinadas reglas de juego. No hubiera sido la primera vez que la Selección jugara en Israel. Antes de cada Mundial, la Selección jugó en ese país, algo que había empezado a convertirse en una especie de cábala aunque había generado protestas y debates. Pero todos los partidos anteriores fueron en Haifa o en Tel Aviv. Jugar en Jerusalén Este rompe todos los precarios equilibrios que sostienen las relaciones internacionales con los sectores en conflicto. Implica tomar partido, comprometerse como parte beligerante del lado israelí.
Resulta por lo menos sospechoso que la Cancillería no haya tratado de impedir la realización del partido para resguardar por lo menos la integridad física de los jugadores. A pesar de ser aliado incondicional de Israel, los presidentes norteamericanos se habían resistido a trasladar la embajada de ese país a Jerusalén Este como exigía el gobierno derechista israelí. Finalmente Donald Trump trasladó la embajada el 14 de mayo, lo cual produjo que miles de palestinos salieran a las calles a protestar. Hubo cerca de 60 muertos y miles de heridos por la represión. Hace sólo dos semanas que sucedieron esos enfrentamientos. En ese escenario querían que se jugara un partido que de “amistoso” no tenía nada y que más bien se podía interpretar como una provocación abierta contra los palestinos.
Israel ocupó Jerusalén Este en 1967. La ONU no reconoce esa situación ya que los tratados internacionales no consideran a Jerusalén como parte de Israel sino compartida por Palestina. Tras la ocupación en 1967 de Jerusalén Este, los gobiernos israelíes y la derecha israelí promovieron una campaña de colonización de esos territorios ocupados y trataron de lograr reconocimiento internacional. Dentro de Israel esa política expansionista también es cuestionada por un sector de la población. Y a nivel internacional, Estados Unidos mudó su embajada después de casi 50 años. Tras la movida norteamericana, el gobierno de Guatemala anunció que seguirá sus pasos y Washington le prometió financiar los gastos.
El gobierno israelí promovió la colonización de esos territorios y la expulsión de los ciudadanos palestinos. A los que se quedaron les concedió la categoría de residentes. Ni siquiera son ciudadanos, son “extranjeros” residentes que nacieron en esos territorios al igual que sus padres, sus abuelos y sus ancestros.
Pero la decisión unilateral de los gobiernos expansionistas israelíes no había tenido ninguna consecuencia internacional hasta que hace pocos días Trump decidió mudar su embajada. La invitación del gobierno derechista de Netanyahu a la Selección argentina no tuvo nada de inocente porque después de la sangrienta represión venía la fiesta con el partido internacional que iban a jugar Israel y Argentina en los territorios ocupados.
No sería la primera vez que el gobierno guerrerista de Netanyahu trata de usar a la Argentina para sus fines políticos. Tanto la denuncia del memorándum con Irán como la muerte del fiscal Alberto Nisman, fueron usadas por Netanyahu en su campaña internacional contra el acuerdo de paz que estaba firmando en ese momento el entonces presidente norteamericano Barak Obama con el gobierno iraní. Y en los dos hechos el servicio secreto israelí, el Mossad, dejó su marca en el trabajo que realizó en conjunto con la ex SIDE que dirigía Jaime Stiuso. Son entretelones turbios que incluyen viajes, financiamientos y falsa información. En esa oportunidad Netanyahu viajó a Estados Unidos invitado por los republicanos y en su discurso en Washington usó la situación argentina para cuestionar el tratado de paz que firmó Obama.
Fue insólito que un presidente extranjero hablara en Estados Unidos contra el presidente de ese país. Netanyahu ha demostrado que no tiene escrúpulos para intervenir en los asuntos internos de otros países. Después de los atentados contra la revista Charlie Hebdo, en París, el gobierno francés le pidió que no asistiera a la gran manifestación de repudio que se realizó. La presencia del jefe derechista israelí era una provocación a la población islámica de Francia, más allá de los atentados. El gobierno quería bajar la presión del agudo trance. Pero Netanyahu quiso aprovechar los atentados en París para su campaña electoral y no le importaron las víctimas ni la situación que le generaba al país anfitrión.
El macrismo también usó en la campaña electoral el memorándum con Irán y la muerte de Nisman. Sobre la base de estas coincidencias, el gobierno de Mauricio Macri ha estrechado relaciones con Benjamín Netanyahu con la compra de material bélico israelí para la represión interna. Hubo viajes protocolares de la vicepresidenta Gabriela Michetti y después la ministra de Seguridad Patricia Bullrich.
En el contexto de esta relación se produjo esta grave decisión diplomática que colocaba a la selección nacional en un escenario de guerra en respaldo de una de las partes en conflicto. Fue una decisión política, más allá de los millones de dólares que cobró la AFA. Y nadie la discutió con los jugadores y el entrenador ni les preguntó si estaban dispuestos a asumir ese compromiso de carácter político en medio de una guerra.
Los jugadores empezaron a darse cuenta de que los habían metido en un juego peligroso cuando advirtieron el fuerte tono de las protestas que había provocado el anuncio del partido. La intención, además, era clara, porque los estadios de Haifa y Tel Aviv son más grandes que el Teddy de Jerusalén. El malestar, que ya se había sentido en algunos comentarios, se convirtió en preocupación. Hubo planteos para que se asegurara que no hubiera ningún político israelí en el estadio. Pero al tomar conciencia del carácter que tenía ese partido, los jugadores y el entrenador plantearon su negativa.  
Resulta obvio que no se trató solamente de la AFA y que hubo intervención de presidencia y cancillería a pedido del gobierno israelí. Netanyahu solamente apareció cuando se suspendió el partido, pero los que conocen sus mañas políticas dan por hecho que fue idea suya. Primero no quiso aparecer presionando al gobierno argentino y después quiso presentar ante sus electores la suspensión del partido como un acto antijudío. No fue un acto antijudío, sino la reacción ante la prepotencia de Netanyahu y ante una medida irresponsable del gobierno y de la cancillería argentina.
Fuente:Pagina/12

martes, 5 de junio de 2018

Las venas abiertas de la bestia


Resultado de imagen para peronismoMis queridos chichipíos o también colegas: me hubiera gustado repetir vermú con papas fritas y good show, como solía despedirse el gran Tato Bores con cierto escepticismo y no sin cierto dejo de piedad y fatiga por los vaivenes de la política vernácula que incluía a jueces y juezas dispuestos a la censura, policías dispuestos a reprimir, presidentes dispuestos a la repetición de medidas antipopulares y periodistas dispuestos a todo. Siempre admiré el talante efectivo del humor para grandes afrentas políticas aunque suele ser difícil por momentos al descender al pantano de lo real. Pero la lectura de los diarios del frio domingo 3 de junio me alejó del humor ingenuo de Tato para lanzarme a la sinuosa tarea de viajar por el laberinto de un Leviatán que deja a su paso rastros de odio, huyendo rumbo a la noche después del festín. Los diarios más importantes de nuestro país y de algunos medios infopersistentes dedicaron a sus principales columnistas a contarnos historias de un zoológico lleno de animales recontra peligrosos y donde, como cruzados de un gobierno de gente como uno, alertaban de las bestias al acecho luego de que se hubieran atrevido a dejar desnudo al rey en la batalla ganada en el Senado contra el tarifazo. 

Los términos usados fueron varios contra los senadores y en especial contra “la doctora” como la llama Jorge Asís a CFK, que ganó la parada por un millón de espectadores esperando y viendo su discurso contra el tarifazo a las tres de la madrugaba, según la consultora Ibope, y ya había dado un tarascón mortal con “Machirulo” como llamó al Presidente que la trató de loca y que, como se supo, tuvo 200 mil consultas instantáneas en Google y fue el tuit más retuiteado en español amén de ser –como dijo un columnista en el programa Brotes verdes de C5N– “el mensaje más retuiteado en la historia del tuiter en la Argentina”. 

En fin, no pude sustraerme, lo confieso, a seguir el rastro del odio en cada línea de los editoriales del domingo pasado, donde la bestialización del otro, su transformación en  la Hidra de Lerna, un monstruo del inframundo con forma de serpiente de múltiples cabezas, tal como contó la mitología griega –que Macri y sus espadachines deben enfrentar– hace a los columnistas de los grandes diarios lanzarse a las aguas oscuras para cortárselas. Porque eso es el peronismo para ellos: una serpiente de tres o mil cabezas casi inmortal que se reproducen y que representan desde CFK y el resto del kirchnerismo hasta los “peronistas buenos” –como denominan a los que no habían sacado los pies del plato hasta ahora. 


Son “tiburones que huelen sangre” en un caso, o simples “loritos”, en el otro, que repiten a cambio de la papa. En algunas líneas se atreven a repetir que el peronismo es un “animal político depredador” –por supuesto no en el sentido que lo definió Aristóteles– cuando “huele sangre”, es decir siente la debilidad del rey o virrey o quien gobierna, como señaló el colega Hugo Muleiro en el vía crucis de los domingo cuando se dedica a decodificar los mensajes de los dueños de los medios. Y el peronismo es –Macri lo definió como el problema de la Argentina desde hace 70 años– entonces, la Hidra o esos “tiburones” implacables, hambrientos, sanguinarios. Nunca son políticos, nunca ciudadanos críticos, nunca movimiento popular que tiene la representación de por lo menos la mitad del país; nunca representantes del pueblo en el Congreso –el poder más democrático de nuestro sistema de gobierno–  del que se animan a definir, por haber rechazado el tarifazo que Macri vetó de inmediato, como el centro de una “sublevación demagógica”.  El Congreso, entonces, no es más que una cueva de subversivos. Semejante tergiversación del sentido político basado en el miedo a la pérdida de privilegios y el odio derivado tiene una larga historia en el golpismo nacional. En el fascismo de las elites que no dudaron en defender el saqueo del Estado, sus negocios off shore, con uñas y dientes. Comenzaron por censurar la protesta contra las patéticas condiciones de vida de los argentinos y el arrasamiento de sus derechos. En auxilio del análisis no puede dejar de pensar en el credo del jurista alemán Carl Schmitt, ideólogo del nacionalsocialismo al que adhirió en 1933, cuando Hitler se alzó con el poder total luego de definir más que su programa de guerra, a un “enemigo” al que culpar de los padecimientos del pueblo alemán: responsabilizó a los judíos, a los socialistas y las potencias ganadoras de la Primera Guerra, de “la pesada herencia” alemana. También pensé en Jaime Durán Barba, el culto asesor del macrismo, estudioso de Joseph Goebbels, es decir, del ideólogo y ministro de Propaganda de Hitler a quien dijo “admirar”. Lo cierto es que en su Teología Política, Schmitt dio como fundamentación central del fascismo la creación del “enemigo”, categoría central “en la constitución de un pueblo y que se establecía por decisión arbitraria del líder.” Y el enemigo es “un animal, y como todo animal cuyo instinto es bestial es el amante de la guerra, es el que no tiene ley, que debe ser aislado y no puede vivir en comunidad. La ‘bestialización’ del enemigo es, en efecto, un índice muy importante del posible desencadenamiento de la violencia contra él– dijo Jacques Sémelin, director de Investigaciones del CERI–CNRS (Centro de Estudios e Investigaciones Internacionales en París)– que abordó en Los imaginarios de la destructividad social. “Lo que Schmitt nos dice parece fundado: en los momentos de alta tensión social, todo tercero mediador se desploma y la relación conflictiva se reduce a la confrontación radical amigos/enemigos, tanto imaginaria como física. 

La representación de ese ‘Otro total’, totalmente enemigo, se une, entonces, con la de la esencialización de su diferencia. ‘Él’ no tiene nada en común con ‘nosotros’. La barrera simbólica de la diferencia se vuelve simplemente infranqueable.” Ese Otro, totalmente otro, no es ya verdaderamente humano: es una bestia. ¿Un tiburón que huele sangre como –señalan los columnistas– por las heridas del gobierno de Cambiemos, del Presidente que descendió como nunca en las encuestas? ¿Y esa bestia, ese tiburón es el peronismo, es el populismo entendido como un modelo político nacional y popular, latinoamericanista, y un modelo social inclusivo y un modelo económico de desarrollo industrial, científico, sin deuda y sin el FMI? ¿Lo es? Por todo esto, mis queridos chichipíos, a cuidarse más del lenguaje que transforma nuestra vida política y social en una selva. Deberían escribir una y mil veces: no odiar, no mentir, no manipular, porque la realidad –como se dice– no siempre se puede tapar aunque no se haga tapa.
Fuente:Pagina/12

“La universidad no es un gasto, es un derecho”:Las autoridades de 28 universidades nacionales le respondieron a la gobernadora Vidal con una declaración conjunta.

En un documento que difundió el CIN, los rectores señalaron que la “desafortunada” frase de Vidal “desconoce el valor de la educación superior para nuestro pueblo”. Aportaron datos que demuestran cómo se redujo la brecha en el acceso a la educación superior.
Imagen: Daniel Paz
“La universidad no es un servicio a prestar, un gasto y ni siquiera una inversión. La universidad es un derecho”, aseguraron los rectores de 28 universidades nacionales, en una declaración conjunta que ayer difundió el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). El texto es una respuesta a los dichos de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, que la semana pasada aseguró que “nadie que nace en la pobreza llega a la universidad” y cuestionó la existencia de las universidades del conurbano bonaerense. Las máximas autoridades de 28 universidades públicas afirmaron que “basta sólo recorrer y caminar verdaderamente nuestras comunidades para ver y entender el valor de lo que hacemos”.
El escrito titulado “La universidad es un derecho para todos y todas” sostiene que la “desafortunada” frase de Vidal “desacredita y desconoce el valor de la educación superior para nuestro pueblo, al contraponerla con la inversión en jardines de infantes” y que “ignora un proceso global irreversible: la masificación y universalización de la educación superior”. El comunicado acompaña con datos la afirmación: durante las últimas cuatro décadas, la matrícula terciaria aumentó en Iberoamérica de apenas 1,9 millones de estudiantes en 1970 a 8,4 millones en 1990 y a alrededor de 25 millones en 2011. “¿Qué tipo de inserción en el mundo quieren nuestras autoridades si deciden que vayamos en sentido opuesto, incluso, a fenómenos que se dan en nuestra región?”, se preguntaron los rectores. 
La declaración incluye entre sus adherentes a los rectores de las nueve universidades creadas en la provincia de Buenos Aires durante el gobierno kirchnerista, además de universidades de todo el país, como las de Formosa, Jujuy, Patagonia Austral, Río Negro, Chilecito, General Sarmiento, Patagonia San Juan Bosco, La Rioja, Lanús, Artes, Quilmes, Rafaela, Comahue, Pedagógica, Entre Ríos, Chaco Austral y otras. El documento no fue apoyado por el bloque radical de rectores, ni contó con la firma de autoridades de las universidades de La Matanza o Lomas de Zamora. 
“De haberse sostenido la idea de que a la universidad solo van los ricos, poco sentido hubiera tenido construir instituciones en territorios tan poblados y donde habitan hombres y mujeres que, pareciera, solo tienen derecho a ir a un jardín de infantes”, advierte el texto. 
La declaración aporta más datos a los estudios y estadísticas que comenzaron a circular luego de la frase de Vidal, que desmintieron sus argumentos: 
  •  La brecha de participación entre estudiantes ricos y pobres en la universidad se redujo de 4 a 1 en los años 90, a 1,5 a 1 para 2014.

  •  En los últimos diez años, las universidades que se crearon en la provincia de Buenos Aires tuvieron tasas anuales de crecimiento estudiantil que van desde el 20 por ciento hasta el 90 por ciento. “¿Qué significaba esto, si no era una demanda insatisfecha por educación superior?”, se preguntaron los rectores.

  •  En el conurbano bonaerense, entre el 70 y el 90 por ciento de los estudiantes son la primera generación de universitarios en sus familias y, entre ellos, más del 60 por ciento son mujeres y más del 40 por ciento son mayores de 30 años, personas cuya edad en algún otro momento histórico los hubiera marginado de la educación superior. “Nuestras universidades no sólo otorgan derechos a quienes tienen menores posibilidades, afectados por sus niveles de ingreso, sino que, también, se acercan a otros sectores que sufren desigualdades”, destacaron los rectores.
La declaración agrega que la postura de Vidal “también ignora el valor de las actividades diarias de docencia, investigación y extensión, que contribuyen a la solución de las necesidades de cada comunidad local y regional en la que se encuentran y a revitalizar la economía a través de la continua innovación científica y tecnológica, y su impacto sobre el desarrollo económico: aumento de la productividad, generación de nuevos productos y mayor competitividad en el mercado internacional.” Además, el escrito rescata la Reforma Universitaria de 1918, que este mes cumple su primer centenario, y su importancia en el inicio de la “des-elitización” de la universidad pública. 
“Es nuestra obligación realizar todos los esfuerzos posibles para sostener la transformación de la educación superior y universitaria en un derecho humano y un bien público social realmente universal”, concluyeron los rectores, y agregaron que “no se va en esa dirección recortando gastos, cerrando puertas o presentando falsas dicotomías entre nuestras instituciones y jardines de infantes”. 
Informe: Inés Fornassero.
Fuente:Pagina/12