lunes, 28 de enero de 2013

La concentración en las ventas, el arma de los formadores de precios

 La raíz de la carestía surge de la debilidad en los mecanismos para transparentar la cadena de producción y venta combinada con una fuerte cartelización. Esas condiciones sirven de pilar a los abusos de los monopolios que existen en todos los sectores.  



 El primer discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner luego de su extensa gira por el Medio Oriente tuvo un blanco muy definido de cara al año que ya esta en curso. En un acto en la casa de gobierno, la presidenta, llamó a hacer uso de nuestro poder como usuarios y consumidores y a "hacerle el vacío" a las empresas que suben los precios.
La estocada coincide con el desarrollo de la paritaria del gremio bancario que ha dado inicio a la ronda de negociaciones para la recomposición salarial de 2013. El acuerdo, que todavía se encuentra a la espera de ser homologado por el Ministerio de Trabajo, reabrió un debate que, en rigor, existe desde que el sistema capitalista rige los destinos de la humanidad: ¿qué relación existe entre salario, ganancia e inflación?
Las patronales, claro, piden mesura en los reclamos salariales y aseguran que un "desborde" podría incrementar los índices inflacionarios para el año que comienza impactando, a su turno, en la competitividad de la economía y el tipo de cambio. 
En rigor, detrás de un discurso escolástico (y ortodoxo), buscan ocultar que la remarcación de precios no es una fatalidad impuesta desde el más allá sino que, por el contrario, se trata de una política deliberada desenvuelta por ellos mismos que, además de patrones, son formadores de precios.
Ya a principios del siglo XIX, el economista clásico David Ricardo, explorando sobre el origen del valor, objeto de estudio central de su disciplina, explicaba que, el mismo, estaba objetivado en la propia mercancía y que no emergía de los "costos de producción" (salarios,  materias primas y herramientas) como se sostenía hasta entonces sino que estaba determinado por el trabajo socialmente necesario para producirlo y que, una vez realizado, deduciendo las materias primas y el desgaste de la maquinaria, se distribuiría entre salario y ganancia. De este modo, el valor, establecía una relación inversa entre salario y ganancias: si sube el primero baja la segunda, y viceversa. 
Así, el dilema de la suba de precios, contiene la disputa por la distribución del ingreso y las ganancias. En esa "puja distributiva" las patronales, sin embargo, tienen las de ganar porque son ellas mismas las que fijan los precios de venta y, por lo tanto, su propia ganancia. En épocas de Ricardo el capitalismo en ascenso todavía no había sufrido aún el proceso de concentración que condujo al monopolio. Entonces, la libre competencia entre los propios capitalistas, servía para poner un límite objetivo a los aumentos de precios y las ganancias de los capitalistas. 
En la Argentina de hoy existe, como resultado de una estructura productiva atrasada (agravada por el proceso de desmantelamiento industrial), un proceso de concentración en prácticamente todos los sectores de la economía donde, entre 2 y 4 grandes empresas, controlan hasta el 100% del mercado y, por lo tanto, fijan a su antojo los precios y la envergadura de sus ganancias (ver cuadro).
La idea que se pretende instalar acerca de que un desborde en los reclamos salariales provocaría una suba de precios, bien leída, constituye una extorsión a los asalariados y, principalmente, al gobierno. Eso explica la reacción presidencial y la velada convocatoria a un boicot a los formadores de precios. 
Es bueno recordar que la recuperación de las paritarias anuales se generalizó a todo el movimiento obrero allí por los años 2005 y 2006, y los aumentos y recomposiciones se fijaron en función de la suba de precios ya ocurrida durante los años anteriores. Un argumento simple y muy concreto que sirve para dejar en claro el orden de los factores y las responsabilidades en lo que se dio en llamar "la puja distributiva". 
La concentración de la cadena de ventas y producción ha sido (y todavía es) un recurso del que se valieron los grandes formadores de precios para repropiarse por la vía de la remarcación lo que el Estado distribuye a través de los planes sociales, jubilaciones, aumentos de salarios y gasto social en general.
Consultado por Tiempo Argentino Claudio Boada, titular de la Unión de Consumidores, confirmó que "existe una fuerte puja distributiva donde los salarios vienen desde atrás". El especialista aseguró que la asociación "cuenta con estudios que demuestran que hay sectores como las prepagas donde los aumentos se dan de manera cartelizada y siempre por arriba (entre un 80% o 100%), del aumento acumulado por las estimaciones privadas".  En lo que se refiere a los sectores más sensibles, la asociación asegura que "los supermercados e hipermercados, que son un sector sumamente concentrado, ofrecen descuentos que llegan hasta el 70 por ciento. Eso demuestra que el argumento de que trabajan con un margen de apenas el 4% y que sus fortaleza pasa por el volumen de productos es un mito. Existe un margen muy grande. Hay una incidencia notable en la concentración de la oferta y el manejo del precio final. Es necesario transparentar toda la cadena productiva para que sepamos qué pasa y quién se lleva la tajada del león. Los consumidores somos los únicos que no tenemos conciencia sobre nuestro poder", remató en coincidencia con las declaraciones de la presidenta.
Con todo, la resolución de fondo del dilema de los "formadores de precios" debiera apuntar a desmantelar la concentración económica. Sin embargo, también es posible establecer un coto a la manipulación de los precios sobre la base de una fuerte reforma tributaria que, de manera progresiva, ponga límites taxativos a las ganancias capitalistas.
El diputado nacional de Nuevo Encuentro Carlos Heller, en diálogo con Tiempo Argentino, explicó que "los formadores de precios buscan apropiarse gran parte del mayor poder de compra de la población. En vez de producir más incrementan los precios y sus márgenes de rentabilidad. Hay que limitar la capacidad de apropiación que tienen a través de una progresividad de impuestos. Un mecanismo similar a las retenciones móviles: cuando la rentabilidad pasa de una determinada raya, la alícuota impositiva crecer de manera vertical", propuso.
Consultado sobre los argumentos patronales tendientes a atribuir la carestía a los incrementos salariales, tajante, aseguró que "descarto que los aumentos de precios estén asociados a los salarios. El problema argentino no es el alto costo laboral sino la alta concentración económica y la alta rentabilidad de esos sectores concentrados y su resistencia a ceder cuotas de rentabilidad. La cosa está ahí." concluyó.  «
 
 
Chinos contra los súper
 
 
A través de un comunicado de prensa la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas de la República Argentina denunció que en el país "tres grupos de supermercados concentran más del 50 % de las ventas". 
El comunicado recuerda que “en algún momento en nuestro país había más de 20 cadenas de supermercados pero se fueron concentrando y ahora sólo existen tres grandes grupos que pueden comprar grandes cantidades de mercadería a bajo precio, logrando también establecer los precios que quieren”. 
Además, la organización asegura que “los consumidores y las pymes son rehenes de estos grupos económicos y no pueden migrar hacia otros estratos”. 
Por este motivo, la asociación reclama la inmediata intervención del gobierno nacional para "equiparar derechos" y, de este modo, "evitar la desaparición de las Pymes y garantizar precios justos a los consumidores".
Fuente: Tiempo Argentino

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