martes, 11 de noviembre de 2025

El facho pobre y las redes sociales

 



Por JaBond

 

                Estamos atravesando una coyuntura donde los sectores económicos, los grandes monopolios empresarios financieros, están avanzando sobre las conquistas sociales con una gran facilidad que se observa en cierta permeabilidad de sus ideas en amplios sectores de la sociedad.

En este sentido, quizás también por la dificultad o incomprensión, solemos recurrir a ciertas bromas o realidades sobre parte de los sectores populares (clases medias, medias bajas y bajas) que se identifican con las ideas libertarias. De esta manera, flexibilización laboral, quita de subsidios, privatizaciones y deshumanización de los sectores populares se vuelve una moneda corriente y de ahí la incomprensión o realidad del planteo del llamado fascista pobre, facho pobre o pobre de derecha

                Ahora bien, este punto merece varias reflexiones: algunas de ellas pueden tener explicaciones previas y otras que se deben a nuevos factores. Entre las prexistentes podemos encontrar aquella que citaba Marx en “La ideología alemana” cuando nos explicaba el concepto de “falsa conciencia” .Es decir, como todos los sectores adquirían las ideas de las clases dominantes solo que el proletariado, sea trabajador, por sus condiciones de vida entendía los intereses divergentes y desde allí desarrollaba la conciencia de clase(propia) en oposición a la burguesía. En este sentido, con escasos obreros industriales esta idea se ve dificultada.

                Otro aspecto lo podemos encontrar en Gramsci en donde su análisis plantea que la clase dominante se convierte en Hegemónica y sus valores hegemónicos se trasladan al resto de la sociedad.

Acompañado a este planteo Althuser desarrolla la idea de aparatos ideológicos que complementa la idea de hegemonía la cual es construida, o sostenida, desde el Estado ya que las clases dominantes tienen muchos sistemas para su reproducción. De esta manera, la escuela, el poder judicial, los medios e incluso la fábrica entre otros son aparatos reproductores del poder dominante y entre ellos el sentido común y el lazo social.

                Ahora llegando a la actualidad podemos encontrar un elemento novedoso, en una época donde todos nos expresamos a través de las redes sociales. Instagram, Tik Tok, Twitter u otras redes sociales se convierten en la forma en que nos presentamos en sociedad o sea ante el otro. Hasta podríamos decir que la comunicación y el lazo social están mediado por estas redes.

Redes en las cuales la mayoría suele presentarse de forma editada, es decir imágenes retocadas, músicas, escenarios montados o reales con una imagen construida o idealizada de uno.

La cual socialmente se busca adaptarse a lo que suele asociarse con lo dominante o con los llamados ganadores. Si el ganador es el millonario que ostenta sus coches lujosos se trata de mostrarse de la misma forma.

                Entonces si esto es lo predominante ¿que nos hace pensar que esto no se traslade a la identidad política? es más, lo común es la disociación de la realidad económica con la identidad social y política.  Por tal motivo, si cuando pensamos la acción política pensamos la identificación debemos pensar cómo tratar esta disociación constante que nos presentan las redes, si no lo más probable es que encontremos una gran frustración.

               

 

 

domingo, 9 de noviembre de 2025

Cuando el lobo se viste de cordero: problemas de la teoría del subjetivismo

 



Por Jabond

A fines de la década de 1960, en un contexto atravesado por la crisis de la guerra fría con sucesos como la primavera de Praga y el mayo francés, millones de jóvenes se sumaban a participar en movimientos de liberación de distinta índole como: movimientos de liberación nacional, descolonización, igualdad de sectores afrodescendientes, libertad sexual y género, entre otros.

En esta situación, con una fuerte crítica a las burocracias, se producía la crisis de los modelos explicativos estructurales de la sociología.

En Latinoamérica se producía la debacle de los modelos estructuralistas sintetizados en el Funcional Estructuralismo de Parson y el marxismo soviético. Siendo sus principales críticas el análisis mecanicista o economicista y con ello la desaparición de los actores.

La crítica, devino en los 80 en la emergencia de teorías que buscaron combinar el enfoque estructural con la mirada del actor con pensadores como Giddens o Bourdie. Sin embargo, años mas tarde con la caída de la URSS esta vinculación entre estructura y actor fue perdiendo lugar y se impusieron las miradas enfocadas en las miradas del actor es decir en la  subjetividad. Entre ellas la principal fue la desarrollada por Bauman en  “La Modernidad Liquida” en donde planteaba las dificultades del ser colectivo a causa de la individualización.

Si bien, esta teoría se estableció plenamente a principios de los 90, ante un fuerte “derrotismo” producto del auge del neoliberalismo, la implosión de los llamados nuevos movimientos sociales que se aglutinaban a partir de demandas donde el movimiento obrero no era el eje central abrió la posibilidad de nuevas líneas de análisis.

La mismas, retomaron, algunos aspectos previos y confluyeron en la llamada “AUTOPERCEPCION DE LOS ACTORES”, la cual analiza al actor social a partir de identificar como se autopercibe.

El enfoque tuvo su practicidad durante un largo periodo, pero en la Argentina con la crisis de las patronales agropecuarias en 2008( llamada crisis de la 125) presento muchas dificultades.

La principal es que desde la concepción subjetivista: pequeños y medianos productores que se habían asociado a las grandes patronales agropecuarias a partir del agronegocio se identificaban como campesinos. Es decir, desde su “autopercepción” se consideraban campesinos, pero desde una mirada estructural no lo eran. Ya que, su forma de producción y societal se asociaba a las grandes multinacionales agropecuarias.

El segundo momento, donde nuevamente podemos encontrar otra problemática, es en los últimos años con el auge de un nuevo neo-emprendedurismo que reapareció en el gobierno de Macri, se potencio con la pandemia y que confluyo en la figura de Milei.

Millones de personas, muchos de ellos jóvenes, que tenían trabajos asalariados y que incluso complementaban dicho salario con actividades extra se autopercibian emprendedores o empresarios, por sobre su condición de empleado.

Ya sea revendiendo productos, o quizás con la “inversión” en criptomonedas o activos digitales se identificaban o aspiraban a “ser tu propio jefe” o un emprendedor independientemente de sus capacidades económicas.

Paralelamente, la idea de trabajo y trabajador se camuflaba con la de esfuerzo, cuanto mas esclavizante mejor, y fuentes de ingresos. De forma tal, que todos se volvían trabajadores desde el empleado que desarrollaba la tarea repititiva, simple y con bajo salario hasta el dueño de una multinacional.

Este último planteo, que parece exagerado, lo experimentamos hace pocos días cuando Olmedo, un terrateniente de Salta que incluso se le probó trabajadores en condiciones de esclavitud, se plantea como trabajador y con ello la necesidad de una reforma laboral esclavizante.

Lo cual abre nuevamente el problema ¿es efectivo para definir un actor con la autopercepción?

Ya que, en este caso, si lo miramos desde la autopercepción Olmedo seria un trabajador y no un terrateniente. A su vez un simple empleado, de mantenimiento por dar un ejemplo, sería un empresario emprendedor. Cuando sabemos que Olmedo no es trabajador y el empleado no es un empresario, en base a su capacidad económica.

En este sentido, con una rápida mirada, debemos recordar que este problema no es nuevo para la sociología y que uno de los primeros en retratar esta problemática fue Marx en “La Ideología Alemana”.  Marx observaba como todos los actores se consideraban burgueses capitalistas, pero no lo eran. Fue así que direcciono sus estudios a la conciencia y desde esa perspectiva planteo el concepto de “falsa conciencia” haciendo alusión a este desfasaje o desclasamiento entre identificación y posición social. Lo cual, quizás vuelve a tomar importancia aquellos paradigmas desplazados.

En definitiva, estas líneas, tienen como objetivo tratar de empezar a pensar estas problemáticas para poder debatir, analizar y contribuir a la acción. En especial, en este momento donde también las redes y la confusión son quizás el elemento principal que entorpecen el accionar de los sectores populares.